Santiago, veintiséis de diciembre de dos mil trece




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Santiago, veintiséis de diciembre de dos mil trece.

Vistos:

En estos autos RUC 12000245128-8 y RIT O-203-2012, por sentencia de veintiocho de octubre de dos mil trece, dictada por una Sala del Cuarto Tribunal de Juicio Oral en Lo Penal de Santiago, se condenó a Patricio Iván Ahumada Garay a la pena de presidio perpetuo, más accesorias legales; a Alejandro Axel Angulo Tapia y a Raúl Alfonso López Fuentes, a sendas penas de quince años de presidio menor en su grado medio, más accesorias legales y a Fabián Mora Mora, a la pena de siete años de presidio mayor en su grado mínimo, más accesorias legales, todos en calidad de autores del delito de homicidio calificado de Daniel Zamudio Vera, perpetrado en esta ciudad entre los días 2 y 3 de marzo de 2012, en la comuna de Santiago.

Las defensas de los cuatro imputados, por separado, dedujeron recursos de nulidad contra la aludida sentencia, fundados todos en la causal del artículo 374 letra e) con relación a los artículos 342 letra c) y 297, todos del Código Procesal Penal. Además, la defensa del imputado Fabián Mora Mora, en forma subsidiaria de la causal anterior, invocó la causal del artículo 373 letra b) del mismo cuerpo legal.

Los días cuatro, cinco y seis de diciembre de dos mil trece se procedió a la vista de la causa, oportunidad en que alegaron, por los recurrentes, la defensora penal pública María Belén Iribarren Legasa, por el imputado Alejandro Angulo Tapia; la defensora Karen Fernández Santander, por su defendido Raúl López Fuentes; el defensor privado Jaime Soto Luengo, por su representado Fabián Mora Mora y el defensor penal público Néstor Pérez Aguayo, por el imputado Patricio Ahumada Garay. A su vez, por el Ministerio Público, alegaron los abogados Francisco Ledezma y Eugenia Duffau y por la querellante, Intendencia Regional Metropolitana, lo hizo el abogado Gonzalo Figueroa Cabello, fijándose para el día de hoy la lectura de la sentencia.

Con lo relacionado y considerando:

1°) Que, en el orden que fueron presentados los recursos de nulidad, el primero de ellos corresponde al interpuesto por la defensa del imputado Fabián Mora Mora, arbitrio que se fundó en dos causales distintas. La primera de ellas es la del artículo 374 letra e), en relación con los artículos 342 letra c) y 297, todos del Código Procesal Penal. Indica el recurrente que la sentencia falta en la exposición clara, lógica y completa de los hechos y en las circunstancias que se dieron por probadas y de la valoración de la medios de prueba que fundamentan esas conclusiones, conforme al citado artículo 297. Lo anterior se debe a que se planteó una teoría alternativa, basada en la eximente del artículo 10 N° 9 del Código Penal, que descansa en siete puntos.

Es así que la sentencia no desarrolla los siguientes aspectos: declaración del acusado López; declaración del acusado Mora; declaración del testigo Francisco de Ramón, quien señaló que Mora fue golpeado por los otros tres acusados y obligado a permanecer en el lugar; carta manuscrita efectuada por Mora, en que exculpa a dos acusados, la cual fue realizada bajo amenaza; testigo Juan Osores, quien indicó que los otros tres acusados dijeron que todos efectuaron golpes, no puede precisar qué acción desarrolló Mora; medidas de seguridad implementadas en favor de Mora por Gendarmería, a raíz de una resolución del Tribunal de Garantía y declaración del perito Zvy Mirochnik, sobre el perfil del acusado Mora.

Indica que el considerando décimo, en su párrafo 3°, nada dice sobre la mayoría de estos puntos. Especialmente, en cuanto al testigo De Ramón, señala que es utilizado para establecer la participación de los otros tres acusados, pero ninguna mención se hace en relación a Fabián Mora. En cuanto a la carta, se indica que es una prueba pre constituida y se valora negativamente para la participación del acusado Angulo, pero nada se dice respecto de la teoría de la defensa de Mora. Del mismo modo, el acusado López claramente señala que Mora no habría efectuado golpes y que fue amenazado y golpeado por los otros acusados para permanecer en el lugar, pero nada se dice respecto de la teoría de la defensa, ni tampoco de las medidas de seguridad implementadas en favor de Mora, las que no se valoran. Más aún, la testigo Cynthia Anchil declaró que le sorprendió que Mora no abandonase el lugar con ella, quien se retiró antes que ocurrieran los hechos, por lo cual no resulta lógico cuando ella dice que Mora podría haberse retirado del lugar.

2°) Que las omisiones de la sentencia, que refiere la defensa de Fabián Mora, apuntan -en lo medular- a sostener que la prueba rendida no fue del todo analizada en el fallo, afectando con ello la tesis alternativa presentada por esa parte, la cual pudo ser acogida.

En lo que incide, con la declaración del acusado Raúl López, la sentencia -en el considerando décimo, apartado 3- analiza esa versión, concediéndole valor en cuanto López Fuentes asevera que Mora Mora "también le pegó a la víctima golpes de pies y puño en la cabeza y tórax", agregando que "...habría sido obligado por los co-acusados Angulo y Ahumada e incluso habría recibido de ellos un golpe para hacerlo." Sin embargo, en el mismo párrafo del motivo décimo, los jueces descartan esta causal de justificación a que alude la defensa de Mora, basado en que no se aviene con otros antecedentes que otorgó el juicio, ya que quedó en evidencia "que tuvo más de una oportunidad para retirarse del lugar, socorrer a la víctima, dar cuenta a la policía y aun así se mantuvo en el sitio del suceso", lo que concuerda con lo que declaró el mismo Mora en la investigación, como se indica en el considerando quinto, letra B), mediante el ejercicio de refrescar memoria -por la defensa de Angulo- ocasión en que Fabián Mora habría admitido el 9 de marzo de 2012, ante funcionarios del OS-9 de Carabineros, que "cuando se quedó solo con Zamudio, cuidando un bolso, Daniel estaba despierto y éste le pegó en la mano izquierda (a Mora) por lo que se le cayó el anillo, ante lo cual (Mora) le pegó dos patadas en las caderas y luego llegan Ahumada y Angulo", lo que viene a reafirmar lo indicado en la sentencia, pues de la misma versión de Fabián Mora hay elementos que permiten refirmar lo que dice Raúl López, en cuanto a que Mora también agredió a Zamudio. Igual predicamento se desprende de la versión de Cynthia Anchil Asenjo, quien indica que conoce a Mora, más que a los otros acusados, y que cuando estaban en el Parque San Borja, le dijo a Fabián que se fuera con ella, pero Mora decidió quedarse, porque estaba entretenido.

Por otra parte, como se colige de la declaración de Raúl López, que refiere el motivo quinto, letra A) del fallo en revisión, la aseveración en cuanto a que Ahumada y Angulo agredieron en el ojo a Mora, mientras estaba con la víctima, no es consistente, toda vez que al ser contra interrogado por la defensa de Mora, termina admitiendo que no vio cuando golpearon a Mora en el ojo, pues cuando regresó de comprar vio a Mora con el ojo hinchado, pero no supo quien le dio el golpe.

Más aún, como también se indica en el fundamento décimo del fallo, párrafo 3.-, los golpes dados por Mora a Daniel Zamudio están corroborados por dos evidencias físicas: la primera es el anillo de Fabián Mora, con sangre de la víctima, lo cual fue verificado por el perito Marcelo Alonso Concha, en el informe de biología molecular N° 2295-2012; la segunda corresponde a las muestras de sangre encontradas en el empeine de una de las zapatillas del mismo acusado, cuyo análisis químico, practicado por el mismo perito, en el informe de biología molecular N° 2846-2012, determinó que correspondía al perfil genético de Daniel Zamudio. Esta última evidencia confirma que Mora agredió a Daniel Zamudio, como aduce Raúl López y lo afirmó -ante Carabineros- el mismo Mora, de modo tal que el análisis valorativo que se hace por los sentenciadores en cuanto a que hay suficientes elementos de juicio para inferir que Fabián Mora participó también en la golpiza, es correcto y conduce a la sentencia condenatoria a su respecto.

En lo que se refiere a la carta manuscrita elaborada por Fabián Mora, introducida por la defensa de este acusado, al prestar declaración, y en la cual se auto incrimina, junto a Raúl López, exculpando a los acusados Angulo y Ahumada de toda intervención, fue desestimada por el Tribunal, por ser prueba pre constituida. El reclamo del recurrente de no ser valorada esa carta como abono a su tesis carece de fundamento, pues, como ya se dijo, al ser desechada esa misiva por el Tribunal, la misma no puede servir de base en apoyo a su tesis, toda vez que ello contraviene el principio lógico de la (no) contradicción. Incluso el contenido de esa carta perjudica más a Mora, ya que él admite haber golpeado con botellas en la cabeza a la víctima, habiendo sido golpeado por López -y no por Ahumada o Angulo- y que fue López quien le lanzó una piedra en la cabeza a Zamudio. Por ende, en nada favorece la mentada carta a la tesis del recurrente.

Idéntico predicamento deviene con las medidas de seguridad adoptadas con el acusado Fabián Mora, las que obviamente surgen como consecuencia de haber él prestado colaboración en la investigación, denunciando lo que hicieron los otros acusados, en especial Ahumada y Angulo, pero de allí a inferir -como lo hace erradamente la defensa- que la omisión del Tribunal al ponderar esas medidas demuestre por sí sola la tesis alternativa es muy distinto, ya que -como lo indica acertadamente el considerando undécimo letra B) de la sentencia impugnada- Fabián Mora tuvo varias oportunidades para abandonar el lugar en que se golpeaba a Daniel Zamudio y no lo hizo, lo que fue demostrado no solo con la declaración de Raúl López, sino también por el testigo Juan José Osores González, quien en el motivo décimo -cuando se analiza la participación de Ahumada y Angulo- supo por López y por Angulo que en la golpiza participaron los cuatro y que Fabián Mora le dio golpes y patadas al ofendido, lo que desvirtúa los dichos de la recurrente en lo que atañe a este testigo.

En cuanto a la omisión de valorar los dichos del testigo Francisco De Ramón Portilla, apodado "Pancho Metal", en cuanto éste admite haber escuchado que Mora fue obligado a pegarle a Zamudio, y que fue golpeado por Ahumada y Angulo, de sus asertos, referidos por los sentenciadores cuando se analiza la participación de Ahumada y Angulo, queda en evidencia que este testigo obtuvo esa información en parte de Raúl López, quien -como se dijo antes- no supo explicar quien agredió a Mora, pero también de Angulo, quien le señaló que habían obligado a Mora a pegarle a la víctima, aspecto que en nada influye sobre lo que se ha venido razonando, pues lo cierto es que Angulo guardó silencio en el juicio y en todo el procedimiento, de modo tal que esa aseveración del testigo De Ramón no es posible confrontarla con su eventual emisor, ya que esa fuente es incapaz de corroborarla.

Por último, el perito Zvi Mirochnik Mayohas, como lo destaca el considerando décimo del fallo, se sorprendió al enterarse que su entrevistado Fabián Mora había admitido durante la investigación que agredió a Daniel Zamudio, lo que fue razón suficiente para restarle mérito a su declaración de considerarlo con un nivel de inmadurez y una personalidad que limita su acción.

Por lo anterior, las objeciones planteadas por la defensa de Fabián Mora Mora, no alcanzan a revestir el vicio que señala el recurso, toda vez que la sentencia se hace cargo de gran parte de ellas y que si bien hubo algunas omisiones en su ponderación -testigo De Ramón, la carta y las medidas de seguridad- ello no es sustancial y no influye para nada en lo dispositivo del fallo, pues de igual forma quedó comprobada la participación del acusado Fabián Mora en el hecho que dio por establecido en el motivo octavo, razón por lo cual debe desecharse la primera causal invocada.

3°) Que en forma subsidiaria, la defensa del imputado Fabián Mora Mora impetró la causal del artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, en atención a que los sentenciadores realizan una errada aplicación del derecho al hacer el ejercicio de adecuación penal que estos dan por acreditada respecto de su defendido. Indica que el considerando octavo de la sentencia da por establecido que un grupo de sujetos habría realizado una serie de conductas, correspondientes a golpes en la cabeza, tronco y extremidades de la víctima, lo que ocasionó su muerte en fecha posterior. Sin embargo, respecto de su defendido, al analizar la participación, la actividad desplegada por éste no se enmarca en el resultado final de muerte de la víctima, en los términos de autoría directa del artículo 15 N° 1 del Código Penal, pues es un hecho que los autores no se concertaron previamente para la ejecución del delito ni tampoco los supuestos golpes que se le atribuyen a Mora guardan relación con la muerte, e incluso no se le comunicó la agravante de ensañamiento, pues su participación es la de haber propinado golpes menores que se enmarcan en el delito de lesiones, las cuales deben ser calificadas como menos graves, pero que en caso alguno desencadenaron el resultado final de la muerte. Por lo tanto, existe una errónea aplicación del derecho al calificar la conducta desplegada por el sentenciado Mora como homicidio calificado, en los términos del artículo 391 del Código Penal, en circunstancias que la adecuación penal de su conducta, con algún resultado lesivo, se encuadra en la contemplada en el artículo 399 del Código Penal. La errónea aplicación del derecho influyó sustancialmente en lo dispositivo del fallo, dado que se ha impuesto al acusado una pena asignada al delito de homicidio, en circunstancias que debió imponerse una pena para el delito de lesiones.

4°) Que la sentencia, en el considerando octavo, tal como lo refiere el recurso, tuvo por acreditado que "... un grupo de sujetos agredieron (sic) reiteradamente a Daniel Zamudio Vera, con golpes de pies, de puño, objetos corto-punzantes y contundentes, en diversas partes de su cuerpo, especialmente en su cabeza, rostro, tronco y extremidades".

Luego, en el mismo considerando se establece que "Precisando las acciones anteriores, los agresores ocuparon restos de vidrio de botellas quebradas con los cuales provocaron cortes en su oreja izquierda y rostro, del mismo modo dibujaron esvásticas en su tórax, abdomen y región dorsal. Asimismo, empleando una piedra de tamaño considerable, de aproximadamente ocho kilos de peso, fracturaron su pierna derecha a la altura de la tibia y peroné, para lo cual arrojaron dicho objeto sobre la extremidad antes señalada, imprimiendo además una fuerza inusitada sobre la misma, mediante maniobras de palanca, con miras al mismo fin. Por último, utilizando cigarrillos encendidos, quemaron la piel de la víctima en su mentón, región torácica y mano izquierda".

Prosigue el mismo fundamento indicando que "Las acciones antes descritas fueron causadas a Daniel Zamudio Vera sin que éste pudiera defenderse, ni menos oponer resistencia, atendida la superioridad numérica de los agresores, su estado de ebriedad y su contextura física”. Continúa señalando que "Ocurrido lo anterior, los hechores se retiraron del lugar, dejando abandonado a Daniel Zamudio Vera en un lugar apartado y oscuro del referido parque, siendo encontrado alrededor de las 04:00 horas de la madrugada del día 3 de marzo de 2012, .... siendo trasladado a la posta central ..... a la cual ingresó en estado grave, con compromiso de conciencia en el nivel 3-4 de Glascow y con riesgo vital, producto de las múltiples lesiones sufridas".

5°) Que, tal como razona la sentencia en el último párrafo del motivo noveno, cuando aborda la calificación jurídica de los hechos que se dieron por acreditados, y en estricta concatenación con lo establecido en el fundamento octavo, citado ut supra, la intervención del acusado Fabián Mora Mora fue la de propinar golpes de pies y puño a la víctima, aprovechándose de que Zamudio no podía defenderse, por su estado de ebriedad, permaneciendo junto a los demás acusados hasta que culminó la golpiza, dejando abandonado a su suerte al infortunado joven, asumiendo o no pudiendo menos que asumir que esa persona producto de los golpes podía fallecer.

Por esa misma razón, el fallo indica -en el tercer párrafo del fundamento noveno- que los cuatro agresores actuaron con un dolo común y en el contexto que se desarrolló la golpiza no es posible separar la acción desplegada por Fabián Mora Mora, como un simple ánimo de lesionar, en atención a la zona vital del cuerpo donde dirigió sus golpes.

En efecto, fue comprobado que Fabián Mora propinó -entre otros- golpes de pie en la cabeza de Zamudio, como lo indicó el coacusado Raúl López, y lo corrobora además el examen de biología molecular practicado a una de las zapatillas de Mora, que encontró sangre de Zamudio en su empeine, lo que es compatible con lo afirmado por el Perito Tanatólogo, Dr. José Luis Vásquez Fernández, en cuanto este profesional concluyó que la causa de muerte de Daniel Zamudio fue un traumatismo cráneo encefálico, necesariamente mortal.

En tal virtud, no se advierte error alguno al calificar, la acción desplegada por Mora como un homicidio calificado, en los términos que deja establecido el considerando noveno de la sentencia, razón suficiente para desestimar, también, la causal subsidiaria invocada en el recurso.
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