El orden agrícola mundial y la sustentabilidad tecnológica




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3. LA CRISIS DEL FORDISMO Y LA REESTRUCTURACIÓN CAPITALISTA EMERGENTE
Desde finales de los años 60, también en la esfera de la producción agraria se empezaron a vislumbrar los “límites” de Fordismo y del modo agrotecnológico de relacionarse con la naturaleza. Aquí confluyeron varios factores. Se evidenciaron los problemas de la obtención de semillas híbridas y la homogeneización de la agricultura.

La ya mencionada mala cosecha de maíz en los EE.UU., en el año 1970, amplió esta conciencia. A continuación, el gobierno estadounidense declaró la diversidad fitogenética como “interés nacional” de los EE.UU.19 De igual manera, aumento la relevancia de los crecientes problemas sociales y ecológicos;20 y poco más tarde, el Club de Roma publicó su informe, “Los límites del crecimiento”. Finalmente, los gobiernos del Sur, en el marco del debate sobre un Nuevo Orden Económico Mundial, cuestionaron las condiciones políticas y económicas internacionales, lo cual se manifestó, en forma de política práctica, mediante los aumentos del precio del petróleo, en el año 1973. Todo ello tuvo sus impactos en el orden mundial agrícola.

La “materia prima” de la moderna obtención de variedades de plantas útiles se consideraba “patrimonio común” y se obtenía, en gran parte, de forma gratuita. Frente a ello, no obstante, muchos consorcios y establecimientos de investigación en el ámbito de las simientes modernas insistían en reglamentos de patentes. Desde hacía finales de los 70, muchos/as representantes de los países de origen de las espécies “tradicionales” vieron la creciente evidencia de esta contradicción.

3.1. NUEVAS ESTRATEGIAS: NEOLIBERALISMO, MERCADO MUNDIAL, ESTADO COMPETITIVO, TECNOLOGÍAS
Durante la crisis de las formas institucionales establecidas del sistema agrário global, se elaboraron, durante los años 70 y 80, varias estrategias para superar las inestabilidades. Frente a la imposibilidad de aumentar el rendimiento por hectárea, se adoptaron las siguientes estrategias dominantes para explotar las reservas limitadas de productividad: En primer lugar, se trataba de hacer retroceder la agricultura de subsistencia integrándola en las relaciones nacionales e internacionales de mercado. La estrategia neoliberal tenía ese objetivo – y México en los años 80 y 90 es, seguramente, un ejemplo impresionante al respecto. A continuación de la crisis del endeudamiento externo, la cual se desató en el año 1982, la economía mexicana, en el marco de los llamados programas de ajuste estructural, “se abrió” al mercado mundial. “En pocos sectores, los elementos de política neoliberal han obrado en forma tan tajante como en la agricultura mexicana.”.21 La agricultura mexicana del pequeño campesinado tenía que competir, cada vez más, con la agricultura estadounidense sumamente productiva y subvencionada en alto grado.22 México, antaño exportador de alimentos, se convirtió, por saldo, en importador de alimentos.23 En segundo lugar, ocurrió el reemplazo de determinados cultivos, cuyas cosechas se habían vendido en los mercados regionales, por cultivos comerciables (cash crops) exportables que hasta entonces no se habían sembrado en estas regiones y que, frecuentemente, satisfacían la demanda en ciertos nichos de mercados internacionales.

Esta transformación del sector agrario, orientada hacia el mercado mundial, la cual tiene lugar sobre todo en los países periféricos, provocaba que su oferta se dirigiera, con todavía más empuje, hacia los patrones de consumo de las capas com mayor capacidad de compra en los países metropolitanos – y se orientara, cada vez menos, en la seguridad alimentaria de la población autóctona.

En tercer lugar, cambian los rasgos del estado nacional, que va transformándose en un estado nacional competitivo (Joachim Hirsch) sometiéndose más fuertemente a los dictados de la competencia global. Los cambios de la política, en el transcurso de una transformación del estado, son de gran alcance. No obstante, dan poços motivos como para despertar esperanzas de una influencia desbordante de la “sociedad civil”. Incluso la política que se desarrolla dentro de los regímenes e instituciones internacionales se realiza esencialmente como política interestatal. Esto no es sólo casual y tampoco pasajero. Sin embargo, respecto a la política internacional significa que los actores de los estados-nación, y especialmente las esferas ejecutivas de sus gobiernos, siguen siendo centrales en la política internacional.

También en el sector de la apropiación de la diversidad biológica, representan el “interés general”, producido en forma hegemónica, de las sociedades nacionales. Y este “interés general”, tal como se está cristalizando hoy día, se define como el interés en la eficiencia socio-económica y en alcanzar la competitividad a nível internacional y esto, precisamente, con vista a los recursos fitobiológicos y las relaciones societales con la naturaleza.

Una cuarta estrategia, además de carácter central para el objeto del presente análisis, es el desarrollo y la implantación de nuevas tecnologías. El desarrollo de nuevas biotecnologías, las cuales están estrechamente relacionadas con la microelectrónica, no surge de la nada. “Las modernas biotecnologías están agudizando los conflictos de años sobre la transferencia internacional de tecnología y el acceso a la naturaleza, pero al mismo tiempo, son en si mismas ya el producto de la competência internacional, de las intervenciones estatales y de las estrategias del capital privado.” 24

Los procesos naturales deben hacerse más controlables y previsibles, es decir, las semillas deben ser protegidas contra las influencias negativas. En el fondo, se trata de un nuevo avance en la industrialización del sector agrario y de una mayor independencia de los factores “naturales” de inseguridad. El provecho potencial de La diversidad biológica se vuelve más importante. En este proceso, se cambia la constitución económica y científico-técnica de los recursos biológicos; debido a su mayor variabilidad forman, cada vez menos, un obstáculo ante la puesta en valor industrial-capitalista.25

Las nuevas biotecnologías, y especialmente la tecnología genética, se vuelven decisivas en la competencia global, por lo cual, tanto la posesión de la tecnologia como la protección de derechos de propiedad intelectual son importantes, o incluso, condición previa para los esfuerzos de investigación y desarrollo. No obstante, si la posesión de la tecnología y el derecho intelectual sobre procedimientos y productos se convierten en factores centrales de la competencia internacional, estos factores obstaculizan tanto la realización de políticas, frecuentemente postuladas en pro de la transferencia de tecnologías, también contribuyen al debilitamiento, esperado por algunos, de las reglamentaciones internacionales de patentes y para la protección de especies. La diversidad biológica se ha convertido en una materia prima estratégica y la disponibilidad sobre ella se vuelve esencial. El desarrollo de las nuevas tecnologias para la apropiación de la naturaleza está experimentando tal empuje que vivimos una transformación profunda de las relaciones societales en la naturaleza.

3.2. INTERESES DOMINANTES: SEGURIDAD DE ACCESO Y PROTECCIÓN DE PROPIEDAD INTELECTUAL
Tratándose de la relación entre política y economía, los procesos políticos para las corporaciones privadas, en primer lugar, tienen que garantizar cierta seguridad de actuación y planificación. En el campo conflictivo de la diversidad biológica, el libre acceso a los recursos biológicos y la protección de los derechos de propiedad intelectual son decisivos. Con la tecnología genética, la erosión genética, que para la obtención de variedades híbridas se había vuelto crecientemente en un problema, se convierte en tema de primerísimo orden en la agenda política. Con el desarrollo de las nuevas biotecnologías, la erosión genética significa un problema también para los actores dominantes.

De las estimadas 300.000 hasta 500.000 especies vegetales más evolucionadas, unas 250.000 están catalogadas, de ellas unas 30.000 son comestibles y de éstas unas 7.000 se cultivaban antes o se cultivan hoy. Sólo unas 30 especies vegetales, con su diversidad más o menos grande dentro de la especie – en el caso del arroz, aproximadamente unas 100.000 variedades -, contribuyen al 90 por ciento de La alimentación mundial.26

La industria de semillas y los centros de investigación agraria requieren un reabastecimiento no sólo de los recursos ex situ, sino justamente, de aquellos mantenidos in situ, o sea, del material genético no extraído de la evolución, y de la diversidad biológica “silvestre”. A consecuencia de la crisis ecológica, las cuestiones del acceso, de los derechos de propiedad y de la distribución de beneficios han sido colocadas en el orden del día político. Kloppenburg y Balick 27 enfatizan la cuestión central: “¿A quién hay que compensar y cómo?” La mayor importancia de los recursos genéticos va paralelo con una revalorización del conocimiento local basado en la experiencia en cuanto al trato que se da a estos recursos, lo cual da oportunidades para que se articulen mejor los intereses locales (y de ahí proviene la importancia del concepto de la “diversidad cultural” dentro de los conflictos políticos). El trato que se da a las diferentes formas de conocimiento se vuelve problemático. No es sólo que se vuelve más relevante la protección de la propiedad intelectual, y además, no queda nada claro cómo se protege cierto tipo de propiedad intelectual.

Dentro de la racionalidad de las sociedades “modernas”, el conocimiento “tradicional” juega solamente un papel secundario; al mismo tiempo, este conocimiento se vuelve decisivo para la apropiación de la diversidad biológica. La protección del conocimiento “moderno” y su valorización exclusiva son aspectos esenciales de la valorización del capital y su importancia no deja de crecer.28 Justamente, en aquellos sectores en que los derechos de propiedad intelectual tienen una gran relevancia, las circunstancias de inestabilidad jurídica son poco deseables para los actores dominantes. Es por ello que éstos empujan hacia la implementación de unas regulaciones obligatorias, tanto a nivel internacional como a nivel nacional.

3.3. EL CDB: UN MARCO LEGAL PARA LAS CORPORACIONES BIOTECNOLÓGICAS – Y UN TERRENO DE DISPUTAS
Stephen Gill describió la orientación dominante de la política internacional como “constitucionalismo global”. En mayor medida, también a nivel internacional se trata, entonces, de asegurar el orden burgués de derecho y de propiedad. Este hecho toca, también y sobre todo, a la política medioambiental internacional.

A nivel internacional se forma una paradoja de cooperación-competencia, la cual se convierte en la condición marco central de la política medioambiental internacional. En los últimos años, la presión política para forzar la cooperación ha generado un sinfín de acuerdos medioambientales internacionales. No obstante, estos acuerdos y regímenes no eliminan la competencia tanto entre los estados como entre los diferentes sectores y regiones económicos. En gran medida, esta competência más bien se expresa en los acuerdos existentes y, aumenta cuando los respectivos acuerdos tocan problemas transversales complejos y ponen al descubierto las relaciones de tensión entre los contenidos de los diferentes tratados internacionales.

Se pueden identificar tres campos conflictivos, históricamente relevantes, de la reglamentación internacional, en cuanto al trato que se da a la diversidad biológica. Uno de ellos se estructura a través de los conflictos sobre los RFG, a nível internacional, sobre todo en el ámbito de la FAO (y ya a partir de los años 50); y otro, a través del debate sobre la protección de la naturaleza y de las especies, el cual, en su comienzo, se llevó a cabo en terrenos bastante heterogéneos que, en cierta manera, confluyeron en la CBD. Mientras tanto, los respectivos campos de conflicto complejos no sólo se han entrelazado, sino que se han ampliado y dinamizado, con los debates y las políticas relacionados con los derechos de propiedad intelectual y la seguridad de las inversiones. Estos últimos debates se llevan a cabo en el marco de la OMC y allí, especialmente en torno al ADPIC.29

A continuación, se quiere aclarar, mediante la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) y su debate sobre el acceso y la distribución de beneficios, el grado en que se está conformando un terreno de la política internacional. A partir del año 1989, la CBD se ha ido negociando en el marco del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se firmó durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (UNCED) – la Conferencia de Río del año 1992 -, entró en vigor en 1993 y a finales de 2004 había sido ratificada por 188 países. En forma general, la CBD trata de “la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación con criterios de equidad en los beneficios que se derivan de la utilización de los recursos genéticos, mediante, entre otras cosas, un acceso adecuado a esos recursos y una transferéncia apropiada de las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y esas tecnologías, así como mediante una financiación apropiada” (Artículo 1 de la CBD).

En el caso de la CBD, se trata de una convención básica, cuyo desarrollo específico a nivel internacional se realiza a traves de las Conferencias de las Partes, el organismo subsidiario de consulta científica, técnica y tecnológica, SBSTTA (Subsidiary Body for Scientific, Technical and Technological Advice), y un Secretariado. La CBD sólo fija un marco de reglas y normas para este proceso. Las negociaciones posteriores de la CBD pueden desembocar en una serie de anexos y actas. Sin embargo, el lugar central lo ocupa la implementación de la convención, mediante la legislación y las políticas de los estados-nación, por lo cual el principio de La “soberanía nacional” está inscrito en el preámbulo y, además, en los artículos 3 y 15 – lo cual no había existido, en esta forma, en la política internacional sobre la diversidad biológica.30 Justo en tiempos de la globalización, se define los derechos nacionales para disponer sobre recursos naturales. Las metas fijadas son bastante vagas. Su concretación es parte de negociaciones internacionales posteriores y de la respectiva legislación nacional. Es objeto de futuras disputas, especialmente, la reglamentación de la distribución de beneficios que resultan de la utilización de los recursos fitogenéticos (Art. 19) y del acceso,31 para el cual se tiene que concretar el principio de la soberanía nacional. Además, el hecho importante es que la convención engloba sólo aquellos recursos genéticos almacenados ex situ, que están incluidos en las estipulaciones de la convención después de su entrada en vigor y después de que los respectivos países hayan declarado su adhesión a la misma (Art. 15.3.). Los derechos de la población local y, en especial, de la población indígena se mencionan en el preámbulo y en los Artículos 8(j) y 10(c), pero, sin embargo, están formulados de manera muy vaga.

El logro más importante del proceso de la CBD es, sin duda, el “haber desarrollado un enfoque holístico en cuanto al trato de la biodiversidad”.32 La CBD no es una mera convención para la protección de la naturaleza, ni está exclusivamente orientada hacia la puesta en valor de los recursos genéticos. Y esta es la razón por la cual, la CBD se ve enfrentada con unos reclamos tan heterogéneos. El gran atractivo de la CBD consiste, aparentemente, en su fuerte carácter de compromiso.

Pero la CBD mantiene este carácter, sobre todo, porque unos actores importantes, tanto del Norte como del Sur, tienen interés en la puesta en valor de los recursos genéticos. La CBD se ha convertido en el terreno central para negociar los modos de esta puesta en valor (en especial, las condiciones del acceso y la distribución de beneficios relacionada con el mismo). En este proceso, ya los compromisos entre los gobiernos son todo menos simétricos, y además, los actores del Norte, por su mayor poder, intentan asegurar sus intereses específicos – la protección de sus derechos de propiedad intelectual – en un terreno bien distinto, el del ADPIC. Por lo tanto, son decisivas tanto las formas concretas de cómo se crean los compromisos en los respectivos campos de negociación, como la relación de los diferentes acuerdos entre sí. Además, se puede observar que los gobiernos del Norte ponen énfasis en la importancia trascendental del acceso y de los derechos de propiedad intelectual. Y finalmente, nuestras investigaciones llegaron al resultado de que muchos de los esfuerzos bien intencionados para fomentar la capacitación están dirigidos a mejorar las condiciones de la puesta en valor de los recursos genéticos de la diversidad biológica. El compromiso, aceptado por las partes del conflicto, representa una especie de corredor orientador, en cuyo diseño y cuya posterior concreción, los detentadores de poder están jugando un rol decisivo.33

De vez en cuando se critica que la CBD sea “sobrecargada”. No obstante, por lo menos aquí, los actores más débiles en la política internacional – los gobiernos del Sur, las ONG, los pueblos indígenas y los/as campesinos/as locales – tienen la oportunidad de que se les concedan algunos derechos. Pero con respecto a los derechos de propiedad intelectual, el ADPIC es, sin duda, el determinante. Aún así, a través de debates políticos y la presión que se ejerce, se podrá lograr que se agrieten, aunque sea parcialmente, las condiciones internacionales de poder y que haya más transparencia en los procesos políticos.
Las Directrices de Bonn sobre Acceso y Distribución de benefícios
Importantes para nuestro tema son las negociaciones para fijar las Directrices de Bonn sobre Acceso y Distribución de beneficios, aceptadas en octubre de 2001 en Bonn (Alemania), y aprobadas durante la Sexta Conferencia de las Partes (COP), de la CBD, que tuvo lugar en Abril de 2002, en La Haya (Holanda).34 ¿En qué consisten estas directrices? La Decisión 24 de la 6ª COP (Decisión VI/24) rebaja bastante la importancia de las mismas. “Se invita” a los gobiernos a usar las Directrices en el desarrollo tanto de las legislaciones y las políticas nacionales concernientes al acceso y a la distribución de beneficios como de los contratos de acceso. Se considera las Directrices como “un primer paso útil de un proceso evolutivo en la implementación de las provisiones relevantes” (Decisión IV/24, Punto 6); además, debe tener lugar un proceso de evaluación. También en las Directrices mismas – que representan un anexo para la Decisión VI/24 – predominan unas fórmulas cautelosas y poco obligatorias. Deben ser voluntarias, simples, aceptables, complementarias con otros instrumentos internacionales, flexibles, transparentes y sujetas a cambios (las llamadas Key Features, o sea, las “Características Claves”).

El objetivo general es: “La intención es que las Directrices ayuden a las Partes a desarrollar uma estrategia global sobre el acceso y la distribución de beneficios, la cual debe formar parte de su estrategia y de su plan de acción nacional de biodiversidad, y a identificar los pasos que supone el proceso de obtener el acceso a los recursos genéticos y la distribución de beneficios”. Las “obligaciones”, en las que los países se comprometieron con la aceptación de estas Directrices voluntarias, reflejan las disposiciones de la CBD. Como tema transversal, aparece, en muchos lugares, la referencia a los pueblos indígenas y a las comunidades locales – pero generalmente, como último punto.

Al mismo tiempo, en las Directrices se expresa la gran importancia que se confiere en los últimos años a la elaboración de estrategias y políticas nacionales. Con las Directrices de Bonn, se encontró y se institucionalizó un compromiso específico que se orienta fuertemente en la comercialización de la diversidad biológica y que además, tiene el carácter específico de ser voluntario. El significado en sí de estas Directrices debería encontrarse en su efecto de orientación. Se trata de una enorme recopilación de conocimiento orientador, al que se puede recurrir en procesos concretos de legislación, negociación y elaboración de estrategias.

El problema del carácter voluntario de las Directrices no debe confundirse, sin embargo, con que el mercado global de recursos genéticos podría regularse a si mismo. En este punto se evidencia, más bien, que las instituciones estatales com cierta competencia son de central importancia para los mercados en proceso de constitución. La cuestión está en el grado de precisión con que los intereses de los diferentes actores están inscritos en las instituciones de regulación. La posición de los consorcios se refleja en las Directrices donde expresan que el derecho internacional debe tener efectos de orientación y no de obligatoriedad. Al mismo tiempo, en el tema de la capacitación científica y técnica se debatía si (y hasta que grado) los actores locales deben tener la oportunidad de participar en el diseño de las condiciones de la economización de los recursos genéticos.
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