Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo




descargar 242.12 Kb.
títuloDirectrices para un adecuado reconocimiento y apoyo
página1/9
fecha de publicación03.08.2016
tamaño242.12 Kb.
tipoDirectrices
b.se-todo.com > Documentos > Directrices
  1   2   3   4   5   6   7   8   9



















Áreas de Conservación Indígenas y Comunitarias (AICC) —

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo
Primer Perfil borrador para comentarios

(favor enviar comentarios a barbara@cenesta.org )


Comisión sobre política ambiental, económica y social de la UICN

Comisión Mundial sobre Áreas Protegidas de la UICN


Prefacio
Este documento presenta un perfil extendido de directrices dirigidas a reconocer y apoyar adecuadamente a las áreas de conservación establecidas y manejadas por pueblos indígenas y/o comunidades locales. Es un borrador para discusión y sin duda alguna será necesario reiterar sobre el mismo antes de que se tenga una publicación completa, si es que se llega a eso.
Resulta importante señalar que dicha publicación puede tener legitimidad y ser usada si involucra activamente a muchos de los practicantes de esas áreas de conservación. En la medida en que estas personas se encuentran en todos los continentes, excepto en la Antárida, hablan muchas lenguas diferentes, ya están totalmente comprometidos y tienen un rango de opiniones y prioridades, es probable que sea todo un reto lograr acuerdos sobre un texto con aplicabilidad global. Por otro lado, como lo esbozaremos más abajo, las amenazas para las áreas de conservación son intensas y crecen día a día, y no tenemos tiempo de sobra para refinar nuestras ideas; por lo tanto presentamos este borrador para discusión en el Congreso Mundial sobre Conservación en Barcelona, en octubre de 2008.
Este documento se ha nutrido de muchas fuentes. Fondos provenientes de GTZ, permitieron recientemente a TILCEPA Y TGER, llevar a cabo una serie de iniciativas de base en las que los participantes realiazaron talleres por todo el mundo y facilitaron la discusión local con preguntas acerca del estado de algunas AICC específicas, y las amenzas y necesidades identificadas por las comunidades que las conservan. Entre las personas que facilitaron e informaron acerca de tales discusiones -algunos de los cuales trabajaron como consultores y otros como voluntarios- están Slimane Bedrani, Donato Bumacas, Dave de Vera, Ali Asghar Didari, Mashqura Fareedi, Datu Johnny Guina, Ruddy Gustave, James Hardcastle, Jillian Kennedy, Ashish Kothari, Sudeep Jana, Kira L. Johnson, Jimmy Kereseka, Constanza Monterrubio Solis, Dao Nguyen, Dario Novellino, Paulina Ormaza, Neema Pathak, Bernardo Peredo-Videa, Vololoniaina Rasoarimanana, Juan Carlos Riascos, Vikal Samdariya, Cynthia Silva Maturana, Eddy Terrazas, Stan Stevens, Ahfi Wahyu-Hidayat y Gonzalo Zambrana. Se extractó más información relacionada de documentos preparados por Rosina Moru Blomley, Li Bo, Mike Ferguson, Hugh Govan, Abdella Herzenni, Adrian Martin, Gary Martin, Fred Nelson y Martine Ngobo. ¡A todos ellos, y a las comunidades que aceptaron compartir su conocimiento y sus ideas, muchas gracias!
Lo que sigue es un intento inicial de obtener algunas lecciones de este material así como de la experiencia construida en los últimos años por CEESP, WCPA y diversos grupos de trabajo.

La primera parte de este documento establece el escenario en términos de cómo las llamadas Áreas de Conservación Indígenas y Comunitarias –AICC, aparecieron en el discurso de la conservación; los tipos y la diversidad que comprenden; y cómo se relacionan con áreas de protección “oficiales”. Mucho de esto resultará familiar para aquellas personas versadas en la materia, y podría saltarse. La segunda parte busca evidencias de la efectividad de las AICC desde las perspectivas social y ecológica; examina algunas de las amenazas que enfrentan las AICC y de dónde provienen esas amenazas; y desarrolla un análisis general de los niveles de seguridad de las AICC. La tercera parte propone algunos elementos necesarios para reconocer y asegurar las AICC individuales y profundiza de manera más general en futuras direcciones para el movimiento AICC como un todo.
A lo largo del texto se presentan unos pocos ejemplos. En los Lineamientos completos, estos ejemplos se ampliarán tanto en número como en detalle. El manual mismo será cuidadosamente referenciado. Ofrecemos disculpas de antemano por la falta de referencias en la presente versión.



Introducción



Territorio y personas. Desde la perspectiva de muchas sociedades indígenas, la relación entre las personas y la naturaleza (lo que en otras perspectivas es llamado “manejo” o “gobernanza”) no se puede separar del conocimiento (ciencia) y de los fundamentos morales/éticos de su comportamiento. Este concepto básico, que puede encontrarse en las sociedades indígenas de todo el mundo y ha sido difícil de traducir para personas de las llamadas sociedades modernas, está integrado en el concepto de “territorio”. En este sentido, “territorio” (no importa los diferentes términos utilizados por las distintas sociedades) es una entidad arquetípica relacionada con el “bien común de las personas y/en la naturaleza”.
Si entendemos el concepto de territorio -una puerta a una multiplicidad de visiones de mundo que tienen muy poco en común con una relación puramente utilitaria de la naturaleza- es claro que la gente ha estado deliberadamente “conservando” la tierra por miles de años. Lo hicieron cuando vivían en ella y tomaban de ella los materiales esenciales para la vida. Algunas de las áreas más poderosas de la tierra, con las que la gente se relacionaba de maneras especiales y diferentes, podrían incluso parecerse a lo que la gente moderna llama “áreas protegidas”, pero la comprensión que tenían era más compleja y más comprometida que simplemente “apartar” tierra y recursos para la conservación.
A través del tiempo, algunos de estos lugares especiales llegaron a ser controlados por los ricos y poderosos, por ejemplo como reservas para cacería. Muchos más fueron mantenidos hasta hace muy poco por las comunidades, a través de marcos consuetudinarios tales como el sistema hima de tierras de pastoreo protegidas en la Península de Arabia y otros más que se relacionaban con aspectos concretos de la tierra. Muchos, aunque de ninguna manera todos estos sitios, perdieron algo de su significado espiritual. En particular, una cantidad considerable de los “territorios” de los pueblos indígenas en el mundo mantienen todo o mucho del significado, en la medida en que las personas siguen sintiéndose como los custodios -más que los dueños- de la tierra que habitan. Las personas siguen sintiéndose una con su tierra. Hay muchos más sitios en el mundo de los que el “hombre moderno” se puede imaginar, en los que territorio, cultura y gente son uno solo.
La reciente “agenda ambiental”. En las últimas décadas, la creciente evidencia de los problemas ambientales a lo largo y ancho del mundo ha estimulado el desarrollo de innumerables movimientos locales en el Norte industrializado y en el Sur. Tanto los problemas como las reacciones comenzaron bastante antes de la década de 1970, pero fue en 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo, que la comunidad internacional tomó conciencia de un movimiento ambiental de proporciones planetarias y empezó a diseñar una “agenda ambiental”. En la década de 1980 y en los primeros años de la década de 1990, la agenda fue retomada por los estados nacionales y los ministerios del medio ambiente, las agencias de cooperación inyectaron grandes cantidades de dinero a las iniciativas ambientales y el apoyo público aumentó dramáticamente. Este movimiento ha identificado dos temas críticos:


  • La crisis de la biodiversidad. Se reconoce que muchas especies silvestres de plantas y animales se encuentran en peligro de extinción. El alcance total de esta crisis es todavía materia de especulación, debido a que la mayoría de las especies del mundo aún no ha sido descrita por la ciencia. Nuestro conocimiento limitado está basado sobre todo en las tendencias de animales y plantas superiores y de algunas especies obvias de invertebrados como mariposas y polillas. La Comisión de la Supervivencia de Especies de la UICN dirige una Lista Roja de especies amenazadas, que muestra la disminución continuada y en algunos casos la desaparición de especies icónicas importantes.




  • El colapso ambiental. Hay evidencias de que muchos de los sistemas ecológicos que soportan la vida en el planeta, incluyendo a nosotros mismos, corren el peligro de colapsarse como resultado de la destrucción de hábitats, la pérdida de especies y la polución. Son problemas ambientales clave los siguientes: cambios en los patrones hidrológicos y climáticos; escasez de agua; aumento de la erosión; deslizamientos de tierra y desertificación; mayor número de desastres humanos relacionados con eventos climáticos extremos; la diseminación de especies y enfermedades invasivas; pérdida de diversidad en los cultivos e inseguridad alimentaria asociada; hambrunas; e -influyendo sobre todo- un cambio climático acelerado. Se reconoce cada vez más el papel de los hábitats naturales y seminaturales como fuentes de servicios ambientales.


Estos dos fenómenos son de naturaleza física y biológica, y sin embargo no están separados del (y en la perspectiva indígena mencionada arriba están íntimamente relacionados con) cambio humano y socio-cultural. Estos lazos están incrustados en incontables fenómenos -desde patrones de consumo cambiados hasta dinámicas demográficas- que no podemos tratar en este documento. Uno de estos fenómenos, sin embargo, está estrechamente relacionado con los temas de este documento, la erosión de la gobernanza comunitaria sobre los recursos naturales (remplazada por la gobernanza ejercida por individuos, corporaciones privadas y el estado). Con esto, se perdieron instituciones étnico-específicas configuradas a la medida del contexto, que se habían hecho cargo del “bien común” del territorio y la gente, cada una como resultado de conocimientos únicos, habilidades, recursos y organizaciones que previamente habían pasado la prueba del tiempo. Otros fenómenos “modernos” -como la esperanza de vida aumentada de una gran parte de la población humana, el creciente papel de la mujer en los asuntos públicos, la democratización de algunas sociedades y algunos de los resultados de las ciencias modernas- ofrecen consuelo a algunos. Para otros, la situación ambiental y socio-cultural actual de nuestro planeta puede ser solo descrita como un tiempo de crisis.
n Áreas protegidas: Una de las respuestas a la crisis ha sido el aumento espectacular en tierras y aguas apartadas deliberadamente para protección de plantas, animales, geología, ecosistemas y paisajes. La mayoría de las grandes áreas protegidas reconocidas oficialmente fue establecida y es dirigida por los gobiernos, pero otros modelos surgieron también, incluyendo áreas protegidas por ONG, comunidades y entes privados. Se desarrollaron muchos modelos diferentes -parques nacionales, reservas naturales, áreas silvestres, etc.- que se agruparon todas bajo el rótulo de “áreas protegidas”.
Hoy en día, las áreas protegidas son la base de la mayoría de las estrategias de conservación nacionales e internacionales. Operan como refugios de especies y de procesos ecológicos que no pueden sobrevivir en paisajes terrestres y marinos intensamente manipulados. Proveen espacio para la evolución natural y para la restauración ecológica futura. Las personas -cerca o lejos- se benefician del potencial genético de las especies silvestres, de los servicios ambientales de ecosistemas naturales, de las oportunidades recreacionales y del refugio ofrecido a sociedades tradicionales y vulnerables. Las mejores áreas protegidas son tan importantes para el patrimonio nacional como lo son Notre Dame para Francia y el Taj Mahal para la India.
Todavía se están estableciendo áreas protegidas. Hoy en día hay más de 100.000 áreas protegidas designadas en las listas de la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas del Programa Ambiental de las Naciones Unidas-Centro de Vigilancia de Conservación Mundial, que cubren 18,8 millones de km2 o más de un décimo de la superficie terrestre de la Tierra, junto con más de 1.300 áreas protegidas marinas, que cubren más del 1% de los océanos. La vasta mayoría de estas áreas fueron identificadas y emplazadas en el siglo XX, en uno de los cambios conscientes de uso de la tierra más profundos de la historia. Pero este crecimiento da una falsa impresión de la fuerza de la red mundial de áreas protegidas. Muchas son remotas e inaccesibles -casquetes de hielo, desiertos, montañas- y no se encuentran en los mejores lugares para proteger la biodiversidad o para beneficiar a las comunidades. También hay brechas notables: por ejemplo, solo 0,1% de la selva original es protegida en las Islas del Pacífico Sur, sólo 1% de los bosques húmedos de las montañas Camerún en África Central, la pampa argentina y los manglares del Golfo de Guinea, y solo el 2% de los sistemas de lagos. Especies importantes como tigres y rinocerontes sufren la falta de hábitats adecuados dentro de las áreas protegidas.
Las áreas protegidas fueron un concepto visionario y necesario, pero han cobrado su precio. Apartar tierra y agua significa que los recursos se“encierran”: mientras que unas personas ganan por los servicios de los ecosistemas, tienen la oportunidad de apreciar la vida silvestre y recibir otros beneficios que ofrecen las áreas protegidas, otros pierden. En general, son las personas que viven dentro o cerca de las áreas protegidas las que han pagado un precio muy alto en nombre del resto de nosotros. Algunas veces, áreas que habían sido efectivamente manejadas por comunidades por largos periodos de tiempo, les fueron arrebatadas debido a un percibido “valor de conservación” que había sido creado, de hecho, por los mismos administradores tradicionales.
Pueblos indígenas y comunidades locales han sido expulsados de las áreas protegidas a lo largo de su historia; justo al comienzo del movimiento de áreas protegidas el pueblo shoshone fue expulsado del Parque Nacional Yellowstone, en 1872. Otros ejemplos incluyen los ik del Parque Nacional Kidepo de Uganda, los vedda del Parque Nacional Madura Oya en Sri Lanka y los batwa de Rwanda, Uganda y Congo expulsados de las reservas de gorilas. Estas inequidades no se han presentado solamente en los países en desarrollo sino que también ha habido conflictos en Norteamérica, Australasia y Lapland. Aparte del impacto social y humanitario de estas confrontaciones, poco se ha hecho en términos de conservación. La pérdida de los derechos tradicionales generalmente reduce el interés a largo plazo de la gente por cuidar la tierra y el agua, y la creación de áreas protegidas puede en algunos casos aumentar el daño sobre aquellos valores que en un principio habían sido la razón de la protección. Cuando los bosques de la aldea Yuhu fueron incorporados a la Reserva Natural Yulongxueshan en Yunnan, China, los campesinos talaron los árboles que antes habían manejado de manera sostenible. Poner una cerca alrededor de un área protegida difícilmente se configura como la solución a largo plazo para los problemas de comunidades humanas insatisfechas, esté o no justificado éticamente. Por fortuna, la comunidad internacional está buscando formas de reconciliar los derechos de los pueblos sobre sus tierras (y “territorios”) con las necesidades de conservar la naturaleza (funciones ecológicas y de biodiversidad) como parte de los planes de uso de la tierra que -idealmente- ponen algo de orden en situaciones complejas y en las crisis ambientales localmente importantes.
n Nuevos modelos de áreas protegidas que están surgiendo, en particular gobernanza compartida y gobernanza en manos de los pueblos indígenas y las comunidades locales: también debido a la preocupación por las implicaciones de las áreas protegidas sobre los derechos humanos, están surgiendo nuevos modelos que se enfocan más en la toma colectiva de decisiones sobre el manejo de la tierra y el agua; pretenden ser más flexibles acerca de cómo son manejadas dichas áreas (por ejemplo, permitiendo frecuentemente la continuación de actividades tradicionales) y en particular enfocándose en nuevos modelos de gobernanza para las áreas protegidas que devuelven parte o todo el poder de toma de decisiones a las comunidades indígenas y locales. Al mismo tiempo, se reconoce cada vez más que algunas formas tradicionales de manejo de tierra y aguas también ofrecen valiosas lecciones al movimiento moderno de áreas protegidas. Por ejemplo, en junio de 2008 el gobierno de Colombia declaró un nuevo Parque Nacional -un santuario de plantas silvestres medicinales- para ser manejado con la estrecha colaboración del pueblo indígena Cofán en Orito, Putumayo.
n Algo de contexto sobre políticas: la comunidad internacional no ha ignorado algunos enfoques novedosos. Han sido reconocidos y de alguna forma concretados por medio de la inclusión en un número importante de instrumentos internacionales que se relacionan directa o indirectamente con las áreas protegidas y potencialmente cubren otros tipos de interacción más complejos entre la gente y la naturaleza, entre las que están:


  • El Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas del Convenio sobre Diversidad Biológica

  • El Convenio Ramsar

  • El programa de la Unesco El Hombre y la Biosfera y los Convenios sobre Patrimonio Cultural y Natural

  • El Convenio para la Conservación del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unescoi

  • El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo

  • Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

  • La Declaración de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas



El texto final del manual tendrá más detalles de todo lo anterior, incluyendo la descripción de algunos instrumentos internacionales. Sin embargo, seguirá siendo una parte resumida del texto cuya función es la de presentar el contexto.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9

similar:

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconCompetencia: Utilizar diferentes estrategias para dar un adecuado...

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconEn el contexto comercial, las Normas, Directrices y Recomendaciones...

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDirectrices para la Pastoral de la Salud

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconBeneficencia: consiste en apoyar al paciente para indicarle el tratamiento más adecuado

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDirectrices para la gestión sostenible de la caza

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDirectrices para una correcta intervención educativa

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDirectrices para la creación de repositorios institucionales en universidades...

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconAccion de tutela para reconocimiento de pension de sobrevivientes

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDirectrices recomendadas por el ipcs de la oms para la clasificación...

Directrices para un adecuado reconocimiento y apoyo iconDesarrollo e implementación de estrategias multimedia como material...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com