Julio enrique socha salamanca




descargar 95.22 Kb.
títuloJulio enrique socha salamanca
página2/3
fecha de publicación21.10.2016
tamaño95.22 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Documentos > Documentos
1   2   3

3. De la valoración del testimonio pericial
3.1. El artículo 420 de la Ley 906 de 2004 señala que, para apreciar la prueba pericial practicada durante el juicio público, el funcionario deberá tener en cuenta “la idoneidad técnico-científica y moral del perito, la claridad y exactitud de sus respuestas, su comportamiento al responder, el grado de aceptación de los principios científicos, técnicos o artísticos en que se apoya el perito, los instrumentos utilizados y la consis-tencia del conjunto de respuestas”.
En cuanto al alcance de esta disposición, la Sala, en sentencia de 16 de septiembre de 2009 (citada por el Fiscal Delegado ante la Corte en la audiencia de sustentación del recurso), ha indicado que la prueba pericial debe ser valorada por el juez como todos los demás medios de prueba, esto es, de manera racional, o sujeta a los parámetros de la sana crítica, y no de manera incondicional o mecánica ante los dictámenes de los especialistas. En palabras de esta Corporación:

“[…] como ocurre con todos los medios probatorios, la pericial debe ser considerada racionalmente por el juez, porque en la apreciación del dictamen resulta imperativo tener en cuenta la firmeza, precisión y calidad de sus fundamentos, la idoneidad de los peritos, el aseguramiento de calidad aplicado, el sistema de cadena de custodia registrado y los demás elementos que obren en el proceso.
Por ello de manera reiterada y pacífica la jurisprudencia ha entendido que los argumentos de autoridad científica, técnica, profesional o humanística son de recibo por la innegable realidad de la división del trabajo y las cada vez más urgentes especializaciones en el desenvolvimiento del hombre en la sociedad, el curso de ésta y el tratamiento de los problemas o conflictos, de modo que resulta intolerable una actitud pasiva o de irreflexiva aceptación del juez frente al dictamen, pues fácilmente pueden potenciarse y extenderse los errores que como humano puede cometer el perito12.
También ha precisado la Corte que el objeto de valoración por parte del juez en una prueba pericial no es la conclusión del perito, sino el procedimiento que sustentaba sus afirmaciones. Así lo adujo la Sala en el fallo de 27 de junio de 2012, traído a colación por el representante de la víctima en su intervención:
“[…] en el proceso de reconstrucción histórica de la conducta punible, se pueden presentar circunstancias donde se requieren conocimientos extrajurídicos ajenos al funcionario judicial, motivo por el cual debe acudir al auxilio de personas versadas en esos temas para que lo ilustren, como son los peritos.
Sin embargo, recuérdese que el medio de prueba no es propiamente el dictamen del perito, sino el procedimiento técnico científico empleado para su examen, pues es éste el que en definitiva el que convencerá al juez de su acierto o desatino. Por ello se ha dicho que cuanto interesa al juzgador tratándose de pericia documentaria no es la conclusión en sí, sino la forma como fue adoptada13.
Adicionalmente, el artículo 421 del estatuto procesal prevé una limitación a las opiniones de los expertos en materia de salud mental, en el sentido de que “los peritos no podrán referirse a la inimputabilidad del acusado” y, por consiguiente, “no se admitirán preguntas para establecer si, a su juicio, el acusado es imputable o inimputable”. Lo anterior implica que, como bien lo recalcó el Procurador Delegado, la inimputabilidad es una categoría jurídica que le corresponde determinarla al juez encargado de decidir el asunto y no a los especialistas traídos por las partes.
3.2. En este asunto, el recurrente arguyó que el juez no podía apartarse de las conclusiones de los expertos traídos por la defensa en la etapa del juicio, ni proponer razones para la desestimación de los testimonios expertos distintas a las que fueron objeto de controversia por las partes.

Lo anterior es poco convincente, no sólo porque la propuesta del abogado nos llevaría a una especie de tarifación de la prueba pericial, tal como lo adujo el Ministerio Público, sino porque además, según se acabó de explicar, (i) dicho medio de prueba debe ser valorado racionalmente por el juez, (ii) el objeto de apreciación no son las conclusiones del perito, es el proceso técnico o científico que lo condujo a presentarlas y (iii) el tema de debate en el juicio oral era la inimputabilidad de la acusada, categoría de índole jurídica que le compete decidirla al juez y no es determinable por los expertos en otros ámbitos.
En apoyo de su tesis, el demandante se refirió al supuesto contenido de las sentencias de la Corte de 13 de julio de 2005 y 18 de junio de 200814. El primero se trata de un fallo de segunda instancia por el delito de prevaricato15 y el segundo corresponde a una casación oficiosa en la cual se reconoció que una conducta de homicidio se cometió en la modalidad de preterintención16. En ninguna de estas providencias aparece alusión alguna al tema que aquí nos ocupa.
También aseguró el profesional del derecho que el juez debe aceptar los dictámenes de los peritos cuando la contraparte no se ha molestado en refutarlos ni controvertirlos, pues no está llamado a suplir sus vacíos u omisiones. Lo anterior tampoco se ajusta a la realidad del sistema acusatorio. Si bien es cierto que la Sala ha reconocido que el modelo de conocimiento en el proceso penal acusatorio es uno de enfrentamiento y crítica de las teorías construidas por las partes, también ha admitido que el juez, al momento del fallo, tiene la facultad de apartarse de las explicaciones ofrecidas por quienes intervinieron en el juicio y, a su vez, proponer las que en su criterio sean las que mejor resuelvan el problema. Según la Corte:
“[…] el sistema de procedimiento penal no es, en estricto sentido, uno de adversarios, pues además del tradicional enfrentamiento entre dos partes (acusador y acusado), las críticas también pueden provenir, incluso en la forma de nuevas construcciones teóricas, de todos los que intervienen en la actuación procesal, como la víctima, el Ministerio Público y otros procesados. Así mismo, el juez no sólo está en la obligación de velar por los derechos fundamentales de cualquiera de ellos, sino que además tiene el deber de analizar racionalmente, al momento de resolver de fondo el asunto, el conjunto de hipótesis surgidas durante el juicio oral, e incluso puede optar por una explicación o solución distinta a las propuestas, en la medida en que la haya extraído de las pruebas recaudadas17.
Por último, argumentó el abogado defensor que el empirismo es un método de investigación que no es suficiente para enervar las conclusiones científicas de los dictámenes. Esta afirmación es por completo equivocada. De hecho, cualquier hallazgo o descubrimiento científico no sólo debe someterse a la crítica racional, sin perjuicio de su aceptación o vigencia en el respectivo campo especializado, sino que además la opinión dominante en materia de filosofía de la ciencia sostiene que es precisamente la posibilidad de ser refutada por la experiencia la que delimita el carácter científico o metafísico de una tesis18.
Por último, señaló el demandante que este asunto no podía resolverse con el planteamiento de máximas de la experiencia, porque se refería a un problema que no era del manejo de la sociedad y, por lo tanto, requería de la intervención, así como de la aceptación, de diagnósticos expertos.
Esta explicación tampoco es plausible, no sólo porque, como ya se indicó, la determinación de la inimputabilidad es un asunto de raigambre jurídico, y no de otro ámbito humanístico o científico, sino porque además el juez tiene la obligación de valorar las pruebas conforme a los parámetros de la sana crítica, que comprende las leyes de la ciencia, los principios de la lógica y, por supuesto, las máximas de la experiencia.
Como si lo anterior fuese poco, aunque en el fallo recurrido se hace mención a reglas de la experiencia mal formuladas o que sencillamente no tienen la calidad de tales (como, por ejemplo, que “no resulta explicable a la luz de las máximas de la expe-riencia que durante esos más de 20 años de vida desde su adolescencia su familia no haya optado al menos por ponerla en tratamiento médico19), lo cierto es que el Tribunal descartó la existencia de una esquizofrenia crónica indiferenciada en ÁNGELA BOTERO TRUJILLO, no con aserciones de tal tipo, sino desvirtuando, con base en otros medios de prueba, las proposiciones fácticas atinentes al comportamiento de esta persona, a partir de las cuales los especialistas dedujeron las deficiencias cognitivas y de comprensión que en su criterio eran constitutivas de la enfermedad mental diagnosticada.
Este último aspecto (en el que se mostraron unánimes tanto el representante de la Fiscalía como el del Ministerio Público, e incluso el de la víctima, durante la audiencia) será explicado a continuación.
4. El caso concreto
4.1. Durante el juicio oral, la defensa presentó dos testimonios: el de la psicóloga Carolina Gutiérrez de Piñeres y el psiquiatra Germán Hernando Pachón Gómez.
La primera introdujo un informe psicológico realizado el 20 de marzo de 2009. Los aspectos más destacados del mismo son los siguientes:
ÁNGELA BOTERO TRUJILLO es una mujer de 40 años de edad […], vive con su mamá, sus dos hijos, de 8 y 13 años, y tres hermanos. Es la menor de 10 hermanos. Estudió hasta 8vo grado de colegio y, según cuenta, realizó dos semestres de pedagogía. Se desempeñaba hasta diciembre como profesora de pre-escolar. ÁNGELA cuenta que nación en Medellín, pero se crio en Bogotá. El padre fallece, pero ÁNGELA no recuerda hace cuánto.
”[…] De su infancia y adolescencia, recuerda haber tenido un hogar ‘con mucho amor’, siempre los ‘consintieron mucho’. No tenía amigos, sólo compañeras de colegio. Discutía mucho con sus hermanas y con la mamá, y aún lo hace, porque, según refiere ÁNGELA, ‘mi mamá no entiende que soy una niña’. Su hermana Consuelo es con quien mejor se lleva. Sin embargo, cuando nace la hija de Consuelo, ÁNGELA cambia mucho su comportamiento, se vuelve más agresiva, agrede [sic] a la bebé y pide con mayor frecuencia que la arrullen y la alcen.
”[…] Sus hermanos cuentan que nunca tuvo amigos, que ÁNGELA vivía muy sola, que nadie se preocupaba por llevarla a un parque o jugar con ella, a veces porque ‘sentían vergüenza de su condición física’, caracterizada por un tipo de enanismo denominado Acondroplasia, otras por querer protegerla ‘para que nadie se burlara de ella’.
”[…] Consuelo relata que, a la edad de 27 años, aproximadamente, ÁNGELA queda embarazada de su hija mayor, no cuenta nada sino hasta que su mamá y una de sus hermanas notan que ‘le crece la barriga’. Cuando se le pregunta quién es el padre del bebé, ella dice: ‘una luz se me apareció y como yo soy un ángel, Dios me daba un regalo, que era otro ángel para que me acompañara, a Laura me la regalaron del cielo.
”[…] Cuando se le pregunta a ÁNGELA por su hijo Santiago de 8 años, ella dice que ‘por culpa de un médico malo, un tumor que tenía se convirtió en bebé’.
”[…] ÁNGELA cuenta que cursó dos semestres de pedagogía; sin embargo, sus hermanos refieren que lo que realizó fueron algunos cursos para el cuidado de niños.
”[…] Cuando se le pregunta a ÁNGELA por las funciones que ha desempeñado, responde que lo que ella ha hecho siempre es jugar con ‘otros niños’, que ella en realidad no trabaja, sino que asiste al jardín a cuidar a ‘otros niños y a jugar con ellos’.
”[…] Cuando se le pregunta si ha tenido relaciones afectivas y sexuales, ÁNGELA responde que su ‘único y verdadero amor es ***’ (el niño que presuntamente ha sido abusado), que ella es una niña y por eso no ha tenido más relaciones afectivas y que nunca ha tenido relaciones sexuales, afirma: ‘yo soy virgen y quiero seguir así hasta que me case con ***’.
”[…] Dice que ella es una niña, que es la bebé de la casa y que los niños deben ser protegidos, le molesta mucho cuando la gente vulnera los derechos de ‘nosotros los niños’. Dice estar enamorada de un niño de 10 años, desde que él tenía 8 años; aunque intenta mostrársele que ella tiene 40 años, ella no entiende por qué está en prisión si eso es para gente mala y ella no ha hecho nada malo.
Dice: ‘soy una niña, linda, me gusta jugar con las muñecas y con los muñecos de peluche, soy brava, consentida, mimada y hago pataletas’, ‘me hace feliz jugar con mis muñecos y me molesta que Laura juegue con ellos y los deje desordenados’, pero soy ‘infeliz porque nadie entiende que soy una niña’.
”[…] Trastorno clínico: esquizofrenia tipo indiferenciado. […]
Síntomas característicos
Dos o más de los siguientes síntomas, cada uno de ellos presente durante una parte significativa de un periodo de un mes (o menos si ha sido tratado con éxito):
(1) Ideas delirantes: ‘ustedes saben que yo soy un angelito y se me apareció una luz en mi cuarto que dijo que me regalaría otro angelito para que me acompañara’; ‘*** es mi único y gran amor, nos vamos a casar y yo voy a llegar virgen al matrimonio’.
(2) Alucinaciones: ‘escucho una voz que me dice mátate’.
(3) Síntomas negativos caracterizados por alogia o pobreza de la palabra, caracterizado por respuestas breves.
”[…] La evaluada presenta una deficiencia cognitiva y un trastorno clínico que le impide comprender sus acciones y autodeterminarse y pudieron influenciar su conducta en relación con el delito por el cual se la juzga.
Esta contrastación se emite a partir de la exploración psicológica de ÁNGELA BOTERO TRUJILLO, fundamentada en las entre-vistas y las pruebas aplicadas20.
El psiquiatra, por su parte, hizo lo propio durante su declara-ción, exponiendo un informe en similares términos a los de la profesional en psicología:
ÁNGELA BOTERO TRUJILLO está desorientada en su identidad, pues pese a aceptar que tiene cuarenta (40) años de edad, cree firmemente que es una niña muy buena, que juega golosa, que salta como un avión y que juega otros juegos sola, como cacique, cuando nadie quiere jugar con ella.
ÁNGELA BOTERO TRUJILLO está desorientada (desconectada de la realidad) en cuanto a sus circunstancias (las que la rodean), no relaciona lógicamente unas circunstancias con otras, por ejemplo, a pesar de haber tenido dos (2) hijos, dice que ella es virgen. […]
De manera ilógica y desconectándose de la realidad cree que uno de sus hijos era un tumor la cual un médico malo convirtió en un niño. A toda la familia y a la rectora del colegio en donde trabajaba para esa época les hizo creer lo del tumor. Por todo ello, como ella es una ‘angelita’, fue el espíritu santo el que le envió a su hija Laura.
Cuando se le preguntó por la razón de haber aceptado una relación de noviazgo propuesta por un niño de ocho (8) años, ella me contestó que la idea del noviazgo había partido de ella. Dice que como es una niña muy buena se enamoró del niño ***, que es su único y verdadero amor, y que nunca tuvo relaciones sexuales con él, pues se quiere casar con él llegando pura y virgen a dicho matrimonio, no obstante el hecho de tener dos (2) hijos.
”[…] Tiene alucinaciones auditivas en las que los oídos le ‘rezumban’, oyendo, con frecuencia, una voz gruesa y lúgubre que le ordena ‘mátate’.
Tiene, también, alucinaciones visuales en las que ve una luz que dice que es de Papá Lindo, porque ella es la ‘Angelita de Jesús’.
Su estatura es enana, reforzando su firme creencia de que ella es una niña y, por ello, frecuentemente pedía a su hermana Consuelo que la arrullara y la cargara, pues cree que es una niña de doce (12) años y que por eso no crece.
”[…] La paciente ÁNGELA BOTERO TRUJILLO padece de una esquizofrenia crónica indiferenciada, la cual era padecida en la época en que ocurrieron los hechos y es padecida en la actualidad.
La esquizofrenia se caracteriza porque los síntomas no son suficientemente específicos y predominantes como para incluirla en otro subtipo de esquizofrenia.
Como consecuencia del estado mental de la paciente, ella no tenía, ni tiene, la capacidad para comprender la gravedad de los hechos dentro de los cuales se desenvuelve en la vida real21.
1   2   3

similar:

Julio enrique socha salamanca iconJulio enrique socha salamanca

Julio enrique socha salamanca iconEnrique Marty, nacido en Salamanca, 1969

Julio enrique socha salamanca iconMemoria de gestión del consejo regional vii-cbp período (Julio 2000...

Julio enrique socha salamanca iconLuis Enrique Luchsinger Lagos

Julio enrique socha salamanca iconSelección de textos: Enrique Aguilera

Julio enrique socha salamanca iconCarlos enrique delpiazzo rodríguez

Julio enrique socha salamanca iconColegio privado enrique novella alvarado

Julio enrique socha salamanca iconE scuela Preparatoria General Enrique Esqueda, A. C

Julio enrique socha salamanca iconEntrevista a Enrique Marty Publicada en catálogo "stalker"

Julio enrique socha salamanca iconLa Filosofía de la Educación como Saber Filosófico Enrique Martínez




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com