Julio enrique socha salamanca




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4.2. En el fallo impugnado, el Tribunal desestimó el valor de verdad de las aserciones fácticas con los cuales los expertos sustentaron sus diagnósticos.
En efecto, el juez plural resaltó al respecto que la conducta de ÁNGELA BOTERO TRUJILLO frente al menor de edad no era propiamente la de una niña, ni su aducido noviazgo una rela-ción infantil, sino por el contrario exhibía rasgos de notoria connotación sexual, en la cual ella actuaba como una adulta y, además, tenía la conciencia de serlo, así como el temor de ser descubierta por otros.
En palabras del cuerpo colegiado:
“[…] los elementos probatorios que en juicio se incorporaron desvirtúan, demeritan aún más las conclusiones de los expertos en psiquiatría y psicología, alusivas a que para el momento de ocurrencia de los hechos la procesada no comprendía lo que en realidad estaba sucediendo, dada la esquizofrenia crónica indiferenciada que padecía.
En efecto, nótese que todas sus manifestaciones y comportamientos como docente, según atestiguan sus propias compañeras de trabajo, eran normales, hasta que se supo lo de la denuncia, lo que deja entrever una abierta manipulación y simulación por parte de ÁNGELA.
”[…] Circunstancias que permiten inferir que conocía que su actuar era ilícito, pues no de otra manera le hubiese insistido, al menor, que guardara silencio de su supuesto romance porque de lo contrario iría a la cárcel, o esconder su identidad enviándole misivas amorosas desde el correo de su hija. Si en realidad pensaba y creía que era una menor de edad, lo más lógico es que hubiese actuado en consecuencia, pero no fue así; por el contrario, aprovechaba las ocasiones en que se encontraban a solas para proceder de la manera en que lo hizo. Recuérdese que el niño afirmó que siempre los besos con lengua se los daba en la cocina del colegio cuando no había nadie que los observara y en la residencia de la acusada cuando sus menores hijos no estaban o éstos se encontraban durmiendo.
”[…] Cierto es que los peritos fueron claros en indicar que una persona del común no podría percibir por sus sentidos el trastorno mental que padecía ÁNGELA, que tan solo una persona experta en el tema podría llegar a esa conclusión, lo que podría de alguna manera llevar a sus compañeras de trabajo a no percibir ningún tipo de alteración o problema en BOTERO TRUJILLO; sin embargo, las mismas circunstancias en que dichas testigos dijeron se desempeñaba en su labor permiten concluir que ésta no tenía ningún inconveniente o trastorno que le impidiera comprender lo que estaba realizando, pues hasta la calificaron de idónea en las tareas que realizaba, ocupación que llevó a cabo por más de tres años y aun así no observaron que su comportamiento fuera el de un infante, salvo que en algunas oportunidades compartía los juegos con sus estudiantes, situación que resulta razonable y aceptable en su papel de docente y nada indicativo de anormalidad alguna.
”[…] Los declarantes Carolina Gutiérrez de Piñeres y Germán Hernando Pachón Gómez, que fungieron como peritos y rindieron los dictámenes objeto de debate, fueron contestes en afirmar que ÁNGELA no era proclive al engaño ni a la mentira, pero probatoriamente son varios los acontecimientos que desmienten tales percepciones y por tanto desdibujan las razones que llevaron a los expertos a concluir que ÁNGELA padecía de ‘esquizofrenia crónica indiferenciada’:
De un lado, y de tiempo atrás, se presentó antes las instituciones educativas y en particular en el Centro Infantil Psicopedagógico Especializado CINPE como bachiller, cuando no le [sic] era.
Engañó a la madre del menor *** logrando el permiso para pernotar en casa de ÁNGELA, aduciendo que lo llevaba para que acompañara a sus hijos y para que jugaran, cuando en una de las ocasiones ni siquiera ellos estaban; es decir, preparó toda una coartada para conseguir estar a solas con el niño, a fin de satisfacer su libido sexual.
Dio muestras de amistad a la madre de *** despertando en ella su confianza, cuando en verdad se trataba de una estrategia para conseguir la cercanía de ***.
Sabedora de la oportunidad de acceder al menor, ÁNGELA esperaba que éste o los de su casa conciliaran el sueño para empezar su juego erótico sexual, es decir, que estaba muy orientada en tiempo y espacio y con capacidad suficiente para idear, planear y ejecutar su plan, lo que resta credibilidad a los peritos que en su percepción afirmaron que ni siquiera estaba orientada en tiempo y espacio, además que no tenía capacidad para recordar incluso eventos recientes, pues no es factible que dadas las características personales de ÁNGELA, su entorno, su modus vivendi, y exteriorización actitudinal, mantuviere desorientada durante el tiempo que laboró como docente de *** y sostuvo relaciones amorosas y sexuales con él, para creer también por esa vía que no sabía lo que hacía y su comportamiento se identificaba con el de una niña22.
4.3. Tras confrontar las anteriores posturas del ad quem con el contenido de los registros del juicio oral y la documentación que los testigos de acreditación incorporaron al mismo, la Sala no encuentra en tales apreciaciones probatorias alguna omi-sión, suposición, tergiversación, cercenamiento o inferencia errada, por lo menos de manera manifiesta y ostensible, que trascienda para efectos de la decisión adoptada por ambas instancias.
Por ejemplo, en el testimonio del menor víctima, se narraron circunstancias de las que se puede inferir, en la procesada, la consciencia de que la relación de índole sexual sostenida por los dos tenía repercusiones penales. Así lo relató el testigo:
Preguntado: ¿Podrías explicarnos por qué nadie podía darse cuenta de esos besos? Contestó: Porque ella decía que si alguien se daba cuenta, podría entrar a la cárcel […] Preguntado: ¿Has dicho tú que ÁNGELA BOTERO TRUJILLO te decía que si alguien se enteraba de eso ella podía entrar a la cárcel? Contestó: Sí. Preguntado: ¿Esa advertencia en cuántas ocasiones te la hizo? Contestó: Por ahí… siete. Preguntado: ¿Siete veces? Contestó: Sí. Preguntado: Esos besos, que tú dices hartas veces, siempre fueron con lengua? Contestó: Sí23.
E, igualmente, fueron presentados como evidencia número 4 al juicio oral algunos correos electrónicos que, de la cuenta de la hija de la acusada, ésta le enviaba al menor de edad, entre los cuales el Tribunal resaltó los siguientes, correspondientes a los meses de abril y junio de 2008:
el bebe mas hermoso de toda mi vida eres lo mas importante que tengo ahora espero que siempre estemos juntos no importa que yo este muy viejita no te quiero dejar ir de mi mente y mi corazon te amo mucho y te necesito cuidate [sic]”24.
hola amorcito lindo te cuento una cosa cada dia estoy mas enamorada de ti nunca te quiero perder no se que vaya a pasar cuando no nos volvamos a ver por mi fuera le contaba a todo el mundo pero los dos sabemos que eso es imposible chao amorcito te amo [sic]”25.
El contenido de esos correos fue valorado por el Tribunal para concluir que, en la relación anómala que ÁNGELA BOTERO TRUJILLO sostuvo con un niño de diez años, ella tenía con-ciencia de las edades de ambos (“no importa que yo esté muy viejita”), además de que el trato mantenido entre los dos estaba prohibido por la sociedad (“por mí fuera le contaba a todo el mundo pero los dos sabemos que es imposible”), circunstancia a partir de la cual también es posible derivar la consciencia de la ilicitud en su comportamiento.
En este orden de ideas, como el demandante no probó error alguno en la providencia recurrida, y como tampoco es posible advertir uno susceptible de ser declarado de oficio, la Sala no casará el fallo del juez plural.

En virtud de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE
NO CASAR la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá.
Contra esta providencia, no procede recurso alguno.
Notifíquese, cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ




JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA

JAVIER ZAPATA ORTIZ

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA

Secretaria

1


 Folio 74 del cuaderno del Tribunal.

2 Folio 75 ibídem.

3 Folio 74 ibídem: “Los cargos que se le harán a la sentencia están relacionados con la causal consagrada en el inciso 1º [sic] del artículo 207 del

4 Folio 78 ibídem: “El cargo lo formularé por violación indirecta de la ley sustancial”.

5


 Fallo de 5 de diciembre de 2007, radicación 26513.

6 Mezger, Edmund, Derecho penal. Parte general, Valleta Ediciones, Buenos Aires, 2004, Tomo I, p. 59.

7 Welzel, Hans, Derecho penal alemán, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1970, p. 52.

8 Jakobs, Günther, Derecho penal. Parte general. Fundamentos y teoría de la imputación, Marcial Pons, Madrid, 1997, pp. 168 y ss.

9 Roxin, Claus, Derecho penal. Parte general. Fundamentos. La estructura de la teoría del delito. Tomo I, Civitas, Madrid, 1997, p. 252.

10


 Folio 77 del cuaderno de la Corte.

11 Ibídem.

12


 Fallo de 16 de septiembre de 2009, radicación 31795.

13


 Fallo de segunda instancia de 27 de junio de 2012, radicación 32882.

14


 Cf. folios 80-81 del cuaderno de la Corte, incluido el pie de página que aparece en el último folio en comento.

15 Sentencia de segunda instancia 13 de julio de 2005, radicación 20929.

16 Fallo de 18 de junio de 2008, radicación 29000.

17


 Sentencia de 26 de octubre de 2011, radicación 36357.

18


 Cf. Popper, Karl R., Popper: escritos selectos (David M. Miller compilador), Fondo de Cultura Económica, México, 1995, p. 135 (y ss.): “[…] la disposición a buscar pruebas y refutaciones […] distingue a la ciencia ‘empírica’ de la no ciencia y, especialmente, de los mitos precientíficos y metafísicos”.

19


 Folio 53 del cuaderno del Tribunal.

20


 Folios 127-131 de la carpeta 1 de la actuación principal.

21


 Folios 69- 71 ibídem.

22


 Folios 56-59 del cuaderno del Tribunal.

23


 Archivo de audio y video 11001600005520080073300_110013109015_0, 00:16’00’’ y ss.

24


 Folio 109 de la carpeta 1 de la actuación principal.

25 Folio 111 ibídem.

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