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VI. CATEGORIZACION DE PROCEDIMIENTOS ANALITICOS.

En cuanto a las modalidades de procedimiento, existen aspectos relevantes que el analista estudia al enfrentarse a un cuerpo de contenidos que debe ser desglosado, mas allá del concepto central del problema. Para ello utiliza las denominadas CATEGORIAS DE ANALISIS, que son los códigos transcriptores de los mensajes analizados (ésto es, su clasificación). Las categorías son conceptos clasificatorios a través de los cuales el analista intentará encontrar respuestas a un problema ya definido. Conceptualmente, una categoría se entiende como una noción general que representa un conjunto o un tipo definido de características y atributos, lo que autoriza a agruparlas en una misma clase.
Operacionalmente, la tarea que debe realizar el analista es definir una pregunta de fondo que se dirige al contenido y sus mensajes; para ello, realiza el llamado Análisis Estructural, que privilegia el uso de conceptos específicos, tales como:
a


) RELACIÓN ASOCIATIVA entre SUJETO OBJETO DESTINATARIO, entendida como una cadena lingüística que privilegia la comunicación como el instrumento que permite informar determinados contenidos y mensajes. Un tipo de relación, -de entre varias posibles-, se produce en las denominadas relaciones sintagmáticas.


  1. RELACIONES SINTAGMATICAS, son aquellas combinaciones de dos o más palabras o expresiones consecutivas, en una cadena hablada. Al concatenarse, las palabras establecen relaciones basadas en el carácter lineal del lenguaje, que excluye la posibilidad de pronunciar dos elementos al mismo tiempo; Por ejemplo: “un tremendo choque”, “cada hombre”, etc.. En un SINTAGMA, un término sólo adquiere su valor en la medida que se opone al que le precede o al que le sigue, o a ambos. Pero ello no basta al analista para entender plenamente el discurrir de un texto; le hace falta conocer el fondo del problema, es decir los ROLES que cumple cada término, en sus respectivas FUNCIONES.


c) FUNCIONES, son aquellas descripciones de la estructura del lenguaje, definidas como instrumentos de comunicación. En este caso, todas las unidades lingüísticas y sus interrelaciones son analizadas y descritas por el analista, tomando en cuenta su desempeño en la comunicación estudiada.
De la aplicación de lo antes expuesto, el analista constatará que se derivarán dos tipos fundamentales de “ejes lingüísticos”: el eje SINTAGMATICO o de OPOSICIÓN, cuyo carácter lineal ya se ha descrito y el eje PARADIGMÁTICO o de SIGNIFICACIÓN, que recuerda el desglose de un árbol lógico, donde prima el carácter asociativo, pues a partir de un término dado, (tomado como centro), convergen o se derivan otros términos, cuyo alcance es indefinido. Estos dos “ejes” servirán de guía al analista, tanto en la búsqueda del orígen de la forma lingüística analizada, como en su estructura interna, ayudándole en su tarea descubridora de significados y características.
Las características de mayor riqueza de contenido heurístico (manifiesto), serán las que provengan de una erudición mas profunda sobre el tema que se está investigando, apoyada en un cuerpo de conocimientos disponibles, mas o menos estructurado. Pero ese logro sólo es posible si interviene el profesional del procesamiento, que es el analista. Es él quien metodológicamente determina y emplea con propiedad los procedimientos del análisis, en función de las interrogantes con que se enfrenta al contenido por analizar y a sus mensajes incorporados.
Respecto de los MENSAJES, se definen experimentalmente seis (6) funciones principales que éstos pueden cumplir, dentro del lenguaje de los contenidos de un texto:
- estados internos del emisor (función expresiva)

- contexto comunicacional (función referencial)

- sensación estética (función poética)

- contacto con el interlocutor (función fática)(el “aló” telefónico)

- código entre emisor y receptor (función metalingüística)

- influencia en la conducta del receptor (función conativa).
Además, frente a la presencia de MENSAJES, el analista utiliza operacionalmente dos líneas de trabajo: primero, se definen criterios categorizantes para acercarse al objeto de estudio; segundo, se propone enfrentarse específicamente al conjunto de mensajes, sin un código preestablecido y desde allí, proceder a la construcción de una clasificación. Para tal efecto, las categorías se agrupan principalmente en:
- pertinentes - excluyentes

- exhaustivas - objetivas.
Al respecto, cabe recordar la relación existente entre categorización y polisemia, que es la riqueza de significados que puede encerrar una expresión y cuyo conocimiento es necesario determinar a priori.
Desde una óptica clasificatoria, es dable informar que, las CATEGORIAS DE ANÁLISIS pueden dividirse en:

- Categorías de Materia (temas tratados en el texto)

- Categorías de Forma (cómo se trata el tema)

- Categorías de Apreciación (cómo se evalúa el tema)

- Categorías de Actores (status, carácter, orígenes).
Las categorías actuarán entonces, como el código a través del cual el analista leerá los mensajes del contenido, que pueden surgir, tanto de la interrogante inicial, como del material de información disponible sobre el tema en estudio.En cuanto a la constitución del CORPUS, éste se define como el conjunto de material que contiene las informaciones y las características que interesa descubrir; son las partes del contenido en que se busca la razón última de un problema analizado. Puede estar conformado por textos completos o sólo “unidades de muestreo”, según el tamaño del material en estudio. En términos objetivos, el Corpus es el conjunto de documentos que se reúne para el trabajo analítico, cuando ya se ha establecido con precisión el objetivo de búsqueda que se persigue, al llevar a cabo el proceso de análisis y, por ello, si es muy abundante, se tomará sólo una muestra representativa. Por extensión, se considera al Corpus como el conjunto de mensajes y contenidos de un texto, donde hay razones para presumir que el analista encontrará respuesta a la interrogante inicial y que representa el motivo para realizar el trabajo de análisis.(VER FIG. 6)

























VII. ANALISIS DEL “PROCESO DE INTERLOCUCION”.

El marco general del proceso de interpretación de informaciones, -dentro del cual se inscribe la tarea de análisis-, considera de la mayor importancia al denominado fenómeno de interlocución, faceta del proceso de comunicación que supone las siguientes dos interacciones:
a) ESCRITOR (AUTOR)  TEXTO (CONTENIDOS Y MENSAJES) y

b) ESCRITOR (AUTOR)  LECTOR (DESTINATARIO).
En cuanto a su desarrollo específico, éste se proyecta en base a dos componentes:

1) ANALISIS DISCURSIVO DEL TEXTO y

2) ANALISIS LINGÜÍSTICO.
En lo referido a su realización práctica, por parte del analista, considera la existencia de tres planos de procedimiento:

1) un registro (Ej.: científico, periodístico, cronístico, etc.)

2) un género (Ej.: resumen, cuento, relato, etc.)

3) una lengua (Ej.: Castellano, Inglés, Francés, etc.)

En consecuencia, al estudiar el discurrir del fenómeno denominado creación intelectual, el analista descubre la ocurrencia de una serie de interacciones entre el autor y sus ideas que, al final, se expresan en una serie de decisiones que el autor realiza antes y durante las diferentes instancias de elaboración, lo que conlleva el proceso de reunir, organizar y comunicar los resultados de su pensamiento. Dichas opciones son importantes objetos de estudio para el analista, porque manifiestan de una u otra forma su orientación en la superficie del discurso definitivo.
En la comunicación científica, por ejemplo, (tradicionalmente considerada co reflejo fiel de fenómenos observados en el mundo, con carácter supuestamente neutral y objetivo), se analiza actualmente el producto de diferentes líneas de pensamiento, inmersas en la cultura, que se expresan a través de un texto dotado de algún tipo de retórica. Ello está referido además, a los esquemas de ideas según la disciplina que se trate y a las convenciones del género o tipo de trabajo. En consecuencia, para el analista profesional se plantean tres desafíos inmediatos en este ámbito:


  1. conocer el discurso de las informaciones,

  2. conocer los objetivos del o los autores y

  3. evaluar la respuesta de los lectores o destinatarios.


En consecuencia, el analista debe preocuparse de identificar y evaluar las conexiones intencionales y contextuales que ocurren en el dominio de un área temática, que se desarrollan mediante un tipo de discurso dado y que se expresan en un “producto-texto” determinado. Por ejemplo, es el caso de las conexiones intencionales que permiten al analista identificar la existencia de una fuente enunciativa (singular, colectiva y/o plural) que sirve para reconocer en ella los objetivos del comunicante, esto es, saber “quien” está presentando sólo información o bien, “quien” está proporcionando pruebas, “quien” está proporcionando un método o procedimiento, o “quién” está evaluando evidencia, (la suya o la de otros); además, le permite saber “a quién” está siendo dirigido un cierto mensaje. El “auditorio” puede ser un grupo restringido de especialistas o bien, una comunidad de pares quienes en su conjunto, conforman una comunidad (nacional o internacional) que cultiva una profesión o una rama del saber, y por tanto, es dable evaluar los efectos que tales acciones o dichos pueden provocar en los receptores, a diferencia de los efectos que el texto provocaría entre un auditorio NO-EXPERTO.
Por otra parte, es evidente que las reacciones de los receptores resultan ser de: “acuerdo” o de “desacuerdo” y pueden representarse a su vez, por la producción de cambios de direccionalidad en las actitudes, expresadas en acciones opcionales tales como: adherir/rehusar, admitir/denegar, aceptar/rechazar, legislar/archivar, o bien mediante planteamientos, procedimientos, pruebas, y/o recomendaciones que, en definitiva puedan aportar cualquier informe, libro, artículo, video o documento determinado.
También se producen las llamadas conexiones de contexto, que son efectos provocados en el receptor por los factores y parámetros que inciden en la construcción/reconstrucción del “QUE”, es decir, por la representación textual. Este parámetro corresponde a la materia enunciada; en otras palabras, al contenido proposicional, así como a las opiniones y puntos de vista comunicados, que se relacionan con ese contenido. Si para la adecuada evaluación de las conexiones intencionales, el análisis debe focalizarse en las interacciones entre los actores o participantes (representadas por los parámetros “quién /a quién”), las conexiones contextuales deben analizarse a la luz de los parámetros “cómo” y “dónde”, los cuales representan las convenciones y restricciones del “género” y de las normas del vehículo de comunicación, respectivamente.
Desde el punto de vista de la actividad del procesador de las informaciones, es claro que, en todo documento analizado, le será posible encontrar tres “PLANOS-FUENTE” de extracción de datos:


  1. EXTERNO: que relaciona el texto con un marco de referencia del mundo exterior: considera el medio de publicación, el status del mismo, los actores involucrados, el tipo de destinatario, el “público cautivo”, la lengua de comunicación, la frecuencia de envío y el lugar de publicitación.


2. INTERMEDIO: que especifica la referencia, el título y los términos clave, que anuncia la especialidad, el tema y el contenido informacional.


  1. INTERNO: que se constituye en el CUERPO de una síntesis, donde se produce la relación con la audiencia o destinatario, y el vínculo específico entre

AUTOR  PROPOSICION  ENUNCIADO, del texto.

En cuanto a las proposiciones de los ENUNCIADOS su veracidad y su atingencia, se pueden considerar desde tres perspectivas posibles:

a) Conforme a un juicio de EXISTENCIA, ya sea como un saber, conjetura o deseo, donde se atribuye un valor al fenómeno observado u observable. Dicho juicio es el que se somete a comparación con el texto (o textos) discursivo(s) de origen, antes conocido(s).

b) Conforme a un principio de PERTINENCIA, donde se revisan datos que hablan de lugares, temas e información atinente, contínua y permanente, a partir de lo cual es posible evaluar los fundamentos de las variaciones de comportamiento frente a una tema, ya sea por llegada de información nueva o remanente de anteriores sucesos.

c) Conforme a la existencia de los LAZOS VINCULANTES que se desea precisar, ya sea entre sujetos de análisis, fenómenos o problemas, comparados con el texto que los pone en relación “Diafónica” o “Interactiva”. Pueden ser expresados mediante términos clasificantes o calificantes.

. METODO DE EMPLEO:-

Una vez que el analista ha reunido un CORPUS de información, le es posible emplear un método lógico-deductivo para el estudio de los fenómenos considerados, que aplica una fórmula clásica de referencia a posibilidades, tales como: presencia/ausencia, diferencias de grado, o intensidad/tiempo, entre otras. Ello le permite detectar e interpretar diferencias de modo y gradación, útiles para una eventual predicción, tanto para evaluaciones objetivas como para evaluaciones subjetivas, evidenciables a través del léxico y su estructura de relaciones, de acuerdo a la siguiente lógica:

UNA SECUENCIA TEXTUAL “S” CONTIENE O NO CONTIENE INDICIOS “I” EN EL CONTEXTO “C” CON LA NATURALEZA DE CATEGORIAS “N”.


Explicación:
- Secuencia “S” implica una progresión lógica temporal.
- Indicios “I” designa entidades espacio/temporales (aquí/ahora).
- Contexto “C” habla de condiciones de producción/recepción (status-condición).
- Naturaleza “N” categoriza de modo discriminatorio situaciones opuestas:


(vida-muerte) (blanco-negro).


Como una forma de eliminar supuestas entidades inútiles de un texto, existen modalidades de oposición esencial para la resolución de la dicotomía SER/NO SER y lograr que se proyecten los juicios de veredicto y los juicios de atributos; los primeros son de índole cuantitativa y los segundos son de tipo cualitativo. En síntesis:-


a) PRESUPOSICION EXISTENCIAL, que opone SER/PARECER y sus contrarios.
b) CATEGORIZACION MODAL, que se refiere a lo necesario o lo posible y que opone: superfluo/indispensable , previsible/improbable.
c) CATEGORIZACION SINTACTICA, que determina, cuantifica y opone: conocido/desconocido, poco/mucho.
d) CATEGORIZACION AXIOLOGICA, que atribuye valor o beneficio, sobre la base de la oposición que se deriva de la dicotomía: bueno/malo.
VIII. DEFINICION DE UNIDADES DE ANALISIS.


Al proceder al análisis de una materia, el procesador debe utilizar criterios categorizados para clasificar y dividir la documentación que a primera vista parece caótica, para facilitarse la tarea de encontrar respuestas al problema planteado. Gracias a ello, creará entonces, unidades de significado, cuya dimensión es variable, de acuerdo a su naturaleza, pero que poseen una raíz común.
Como ejemplos de Tipos de Unidades de Significado, Clasificatorias pueden citarse:

- tipo de acontecimiento (público, privado).

- origen geográfico de los datos (continente, país, región, provincia).

- escenario y temporalidad de los datos (entorno, época, fecha).

- agencia informativa responsable (prensa escrita, TV, agencia de gobierno).
Los ejemplos genéricos anteriores justifican su empleo en la medida que las Unidades de Análisis son segmentos en que se divide el corpus para su estudio. Son trozos de un TODO que permiten al analista observar, decodificar, clasificar, reordenar y examinar datos e informaciones, para facilitar su trabajo de análisis y ayudar a obtener el conocimiento de su significado real.

Principales Tipos de Unidades de Análisis:
a) Unidades de contexto: tienen un significado global, en el tiempo y en el espacio y hablan del ambiente donde ocurre el problema o situación.
b) Unidades de numeración: tienen un significado mas bien cuantitativo y se preocupan de la forma o presentación de las cifras que perfilan un asunto.


c)Unidades de información: tienen un alcance más específico y son producto de fragmentaciones del texto, basadas principalmente en su espíritu y no en su letra. Designan el nivel de información donde denotantes y connotantes de los signos que lo transmiten, pierden su sentido; es por tanto, un “tipo” de información; es el sujeto de los predicados de la información.
En consecuencia: cuando un analista necesita establecer categorías, se pregunta: ¿Qué voy a buscar? (R:actores, valores, actividades); cuando necesita determinar unidades de observación que integran el CORPUS, se pregunta: ¿Dónde voy a buscar aquello que deseo encontrar? (R:en informes, en alocuciones, en programas, en titulares, en ilustraciones) y cuando necesita reconocer las unidades de registro, se preguntará, ¿Cómo lo voy a encontrar? (¿de qué forma?) (R:revisando grupos de palabras, oraciones, gestos, temas, imágenes, titulares). Todo ello es posible de entender porque en el análisis, el procesador examina prolijamente el CORPUS y luego procede a decodificar los mensajes de su contenido, a la luz de las categorías que estableció previamente.
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