Desde abajito. Plástica social y Ejes de Rearticulación Transcivilizatoria




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Nuevo paradigma. Nuevos protagonistas y herramientas.

“El nuevo paradigma civilizatorio debe ser imperativa y triplemente ético, estético y humanista, o no será”. A. Jalife-Rahme.

“En torno a la condición humana, nuestras opciones de ahora en adelante solo podrán ser polidimensionales, multifactoriales e interculturales”. F. H. Z.

En algunos de los medios académicos y sociales, cada vez es mas claro que el paradigma presente es relativo a la condición humana y su sustrato civilizatorio. Ya no es el espejismo de las innovaciones científico-tecnológicas, a lo que supeditamos de manera exclusiva, principal –e ingenua– la solución de nuestros problemas. Los procesos sociales y las opciones políticas estarán condicionados por la capacidad de enfrentar nuestra problemática espiritual y cultural profunda. Eso no será resuelto por las fuentes alternativas de energía, así fuese la de fusión nuclear; o la colonización de otros planetas. La relevancia de estas innovaciones estará determinada por el contexto civilizatorio que haga uso de ellos desde su propio filtro hermenéutico69 derivado del grado de convivencialidad70 logrado en las sociedades, que ayude a regular el uso de las herramientas en el amplio sentido definido por Illich.

“Claramente, yo empleo el término herramienta en el sentido más amplio posible, como instrumento o como medio, independientemente de ser producto de la actividad fabricadora, organizadora o racionalizante del hombreo, como en el caso del sílex prehistórico, simplemente apropiado por la mano del hombre para realizar una tarea específica, es decir, para ser puesto al servicio de una intencionalidad.

“Una escoba, un bolígrafo, un destornillador, una jeringa, un ladrillo, un motor, son herramientas, al igual título que un automóvil o un televisor. Una fábrica de empanadas o una central eléctrica, como instituciones productoras de bienes, entran también en la categoría de la herramienta. Dentro del herramental, hay que ordenar también las instituciones productoras de servicios, como la escuela, la institución médica, la investigación, los medios de comunicación o los centros de planeación. Las leyes sobre el matrimonio o los programas escolares conforman la vida social del mismo modo que las redes de carreteras. La categoría de herramienta engloba todos los instrumentos razonados de la acción humana, la máquina y su modo de empleo, el código y su operador, el pan y los juegos de circo. Como se ve, el campo abierto al concepto de herramienta varía de una cultura a otra. Depende de la impronta que una sociedad determinada ejerce sobre su estructura y su medio ambiente. Todo objeto tomado como medio para un fin se convierte en herramienta.”71

En breve, la humanidad tendrá que abordar también el tema de la explosión demográfica mundial, en donde se estima que no es posible que el planeta soporte una población mayor de los 2,000 millones de habitantes con niveles de consumo medio-bajos sin que esto se refleje en un impacto ambiental de crisis. Actualmente estamos muy cerca de los 7,000 millones. La expectativa de rebasar los 9,000 millones de habitantes antes del 2050 se confirma cada vez más.

Sabemos también nuestras potencialidades y riquezas estratégicas: saberes comunitarios, saberes locales étnico–culturales y las ciencias muestran sus bondades mediante los enfoques de Desarrollo sustentable. En toda América Latina hay una gran cantidad de experiencias.

Para dimensionar esto en la perspectiva del ámbito del trabajo en el terreno de la cultura es conveniente tener en cuenta que la diversidad de “actividades comunitarias indígenas campesinas se desarrollan alrededor de prácticas productivas (praxis) organizadas bajo un repertorio de conocimientos tradicionales (corpus) y relacionando la interpretación de la naturaleza con ese quehacer, el sistema simbólico en relación con el sistema de creencias (cosmos) ligados a los rituales y mitos de origen (Toledo et al., 1993:2001)”, comenta Eckart.72

El PNUMA (s.f.), al explicar los alcances del convenio de la Diversidad Biológica, da la siguiente definición: “Bajo conocimiento tradicional se entienden las prácticas de las comunidades indígenas y locales de todo el mundo. Concebido a partir de la experiencia adquirida a través de los siglos, y adaptado a la cultura y al entorno locales, el conocimiento tradicional se transmite por vía oral, de generación en generación. Tiende a ser propiedad colectiva y adquiere la forma de mitos, historias, canciones –danza–, folclor, refranes, valores culturales, leyes comunitarias, idioma local y prácticas agrícolas, incluso abarca la evolución de las especies vegetales y razas animales. El conocimiento tradicional básicamente es de naturaleza práctica, en especial en los campos de la agricultura, pesca, salud, horticultura y silvicultura”.

Esto debería, por si sólo, hacernos ver la relevancia de nuestra participación en un proceso fincado al mismo tiempo en la tradición y creación permanente de entes sociales fundamentales de nuestros países. Boege insiste: “Si consideramos que la mayoría de los agricultores a nivel mundial practican la agricultura tradicional, no se trata de un tema irrelevante en el problema de la crisis ambiental nacional y mundial provocada por la sociedad dominante y que involucra decididamente a las sociedades subalternas. Postulamos aquí, junto con Toledo et al. (2001) –y adelantamos conclusiones–, que los pueblos indígenas de México son clave para generar un modelo de sociedad, donde se intenta afrontar la crisis civilizatoria y ambiental a nivel mundial”.73 Suscribimos esta visión de largo aliento.

Al respecto dice Leff en el CNS-DS: “Los saberes locales y el diálogo de saberes se inscriben en la configuración teórica y en las estrategias de construcción de una racionalidad ambiental. La valoración de los saberes locales desplaza la supremacía del conocimiento científico, de la relación objetiva del conocimiento y su pretensión de universalidad, hacia los saberes arraigados en las condiciones ecológicas del desarrollo de las culturas, en las formas culturales de habitar un territorio y en el sentido existencial del ser cultural. El diálogo de saberes, más allá de su relación con todo proyecto intercultural, es una propuesta fundada en una ética de la otredad y en una política de la diferencia. El diálogo de saberes sale al paso de los esfuerzos epistemológicos y metodológicos de las ciencias por unificar el conocimiento a través de las teorías de sistemas, los métodos interdisciplinarios y un pensamiento complejo fundado en principios de una ecología generalizada y de una cibernética. El diálogo de saberes combate ese último esfuerzo del racionalismo crítico, representado por Habermas, por rescatar la unidad del saber y dirimir las diferencias de juicios y valores a través de una racionalidad comunicativa basada en la argumentación racional de los juicios. El diálogo de saberes abre así una nueva perspectiva para comprender y construir un mundo global –otro mundo posible- fundado en la diversidad cultural, en la coevolución de las culturas en relación con sus territorios biodiversos, en una proliferación del ser y una convivencia en la diferencia”.74

II. 1. Plástica social

Por nuestra parte, continuamos el posicionamiento de una vertiente contemporánea del concepto ampliado de arte (H. Read y J. Beuys), la Plástica social (J. Beuys y Fco. Hdez.). La denominamos así teniendo presente una tradición profunda de largo aliento en la cultura y la historia del arte de los pueblos del mundo y también en referencia al ejercicio específico del siglo XX de ampliar en múltiples dimensiones el concepto de arte mismo.

Si para Illich, “la herramienta es inherente a la relación social. En tanto actúo como hombre, me sirvo de herramientas. Según que yo la domine o que ella me domine, la herramienta o me liga, o me desliga del cuerpo social. En tanto que yo domine la herramienta, yo doy al mundo mi sentido; cuando la herramienta me domina, su estructura conforma e informa la representación que tengo de mí mismo.” 75

Entonces entendemos a la plástica social aquí como una herramienta convivencial estético-pedagogiárica comunitaria que articula operativamente la investigación, producción, documentación y divulgación de los aspectos estético-comunitarios tangibles e intangibles (mitopoyesis y matriz onírica de la comunidad), con los aspectos de las áreas de investigación de ciencias, humanísticas y del propio concepto ampliado de arte instrumentado en el programa EEPC-I76, para desencadenar y potenciar el trabajo utopístico en las comunidades para la reconfiguración de la identidad cultural comunitaria, mediante el protagonismo infantil vinculado a los saberes comunitarios.

A reserva de ampliar el tema en otro momento –mas allá de las bases conceptuales del programa EEPC-I–, aquí nos limitamos a señalar que la plástica social reconoce operativamente las cualidades históricas iniciales del arte en el proceso evolutivo humano al ser el detonador de la imaginación como herramienta del pensamiento capaz de prever el futuro y adaptarse a los cambios en forma creativa. Esta capacidad se desarrollo a partir del potencial emergente derivado de la matriz de la biología del amor (H. Maturana) y protocultural y como epifenómeno de ambas.

Desde la biología cognitiva, Maturana y Varela dicen: “Cuando en un organismo se da un sistema nervioso tan rico y tan vasto como el del hombre, sus dominios de interacción permiten la generación de nuevos fenómenos al permitir nuevas dimensiones de acoplamiento estructural (adaptación). En el hombre esto, en último término, hace posible el lenguaje y la autoconciencia”.77

Si pudiéramos hablar ludicamente de un fosil viviente de esta herramienta convivencial estética, que tenga a su vez ya las características primordiales de permitir que el arte y la vida sean una misma forma de estar y ser humano, podríamos decir que la práctica más antigua de plástica social es el Camino del sueño. Los aborígenes australianos cantan el mundo para que siga existiendo.

“De como el camino que yo voy cantando, en realidad es el sueño de los primeros hombres que cantaron el camino. De como ellos formaron el mundo al irlo nombrando en su canto por el camino del sueño y como cada vez que yo lo canto al caminarlo para buscar mi sustento, hago que este mundo siga existiendo por el sólo hecho de cantarlo, es decir, de permitir que en mi mismo se dé toda la cosmogénesis contenida en el sueño primordial”.78 

Esta dinámica co-creativa y co-evolutiva ha estado operando cerca de 40,000 años. Ellos son los que se han encargado de eso y por lo visto, hasta hace poco tiempo no había fallado.

En la condición actual del arte –en tanto que dispositivo institucional del sistema de la cultura–, nuestro objetivo es señalar lo precario que es el reducto al que ha sido arrinconado en tanto que arte–espectáculo, objeto –mercancía– de especulación, atesoramiento y legitimación de estatus personal y del propio status quo. Y retroalimentador de mecanismos mediáticos de mercadotecnia y de manipulación psicosocial. Así como el aspecto de la educación moderna del arte, mencionado por Read, que refuerza el sentido elitista–individualista–egocéntrico de su currícula implícita.

Es importante aclarar que nuestros esfuerzos en el diálogo no se enfocan a que esto acabe. Independientemente que es una circunstancia histórica alimentada mediante un gran derroche elitista, el tema merece un tratamiento especial en otro momento. Pensamos que en un primer acercamiento al diálogo es más importante trabajar en todos los niveles (investigación, producción y educación informal) para fortalecer los escenarios comunitarios que permitan que afloren sus cualidades transcivilizatorias: Arte convivencial para la vida comunitaria sustentable y articulado a los saberes comunitarios; educar en base al arte en comunidad –no individualista ni competitivo–; creación de patrimonio cultural comunitario tangible mediante el protagonismo infantil (con dinámicas multidisciplinarias de investigación vivencial, documentación participativa y creación lúdica en libertad) y la participación de equipos multidisciplinarios en ello, pero con liderazgo comunitario y co–gestionario.

Como hemos dicho, consideramos necesario articular la plástica social a los enfoques de desarrollo sustentable y al mismo tiempo a las experiencias mas avanzadas de organización social vinculada a los saberes comunitarios y a la educación alternativa. La lucha magisterial de la CNTE, sobre todo en Michoacán –por no mencionar a la valiosa experiencia de los Caracoles zapatistas79– ofrece nuevos escenarios para la educación, la producción, la salud y la vida cotidiana de las comunidades en 19 localidades con más de 10 años de experiencia en la construcción de programas que se han ido complementando unos a otros, articulados a la vida comunitaria y donde la educación es para la comunidad, no en función sólo del individuo. Consideramos que es un escenario de acción colectiva donde es posible que los equipos multidisciplinarios aprendan y compartan experiencias de construcción en vistas a una sistematización de las mismas, que enriquezcan las herramientas conceptuales y metodológicas.

II. 2. Desde donde dialogar. Escenario futuro.

En el 2007, en este mismo coloquio del CRIM, coordinado por Hector Rosales, presenté una ponencia para establecer la relación entre nuestro trabajo y los escenarios presentes y futuros. (Ver lámina de Plastica social, Modernidad y Cambio climático).

Para ello, en la primera parte de la exposición, establecimos la relación entre Cambio climático, modernidad y plástica social. Mencionamos los impactos del cambio climático, así como los efectos de desarrollo y consumo de la huella ecológica a nivel mundial de los distintos tipos de países, la deformación virtual que se hace del planeta a partir de los consumos intensivos.

Por otra parte, las emisiones de 29 gigatoneladas CO2 contabilizadas para el 2007, reflejan la hipertrofia de las sociedades de desperdicio en EU, la UE y mas recientemente China e India, por motivos de su despegue megaindustrial, y corroboradas al observar los indicadores sobre consumo energético, de papel, aluminio, cemento, hidrocarburos, agua, y otros.

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Así mismo mostramos las proyecciones de escenarios posibles futuros, relacionados con distintos tipos de estrategias mundiales en el consumo de energéticos para afrontar el problema.

Mostramos la gráfica que estaba diseñada desde finales de los 80’s –antes de iniciar su trabajo el IPCC–. Este dato lo menciona James Lovelock, al indicar que desde esa época, en que trabajo como asesor para configurar el equipo del IPCC, él tenía esta gráfica como cartel en su oficina.

Gráfica que simplemente fue corroborada al final de veinte años de investigación. Recordamos también la indicación de como el planeta, después del cambio climático como el desencadenado ahora antropogénicamente, terminará por autorregularse en un periodo relativamente breve –en escala geológica–, después de esta anomalía, pero dejando de tras de si un impacto en la biodiversidad –la Sexta gran extinción (Roger Lewin, Richard E. Leakey)– y un colapso civilizatorio.

Un aspecto también muy importante, es el significado del incremento de cada grado de temperatura en el clima mundial.

Finalmente, como se refleja esto en los futuros escenarios climáticos. Puede verse con claridad la mínima precipitación de lluvias por año en la zona que abarca de trópico a trópico. Indicando procesos de desertificación severas en la región de los países pobres.

En esa ocasión, en la segunda parte de la exposición, mencionamos el impacto brutal que es posible de lograr con un pensamiento que fue capaz de hegemonizar a sangre y fuego al mundo: La racionalidad económica moderna, que Leff ha analizado y que nosotros representamos con toda su carga sobre la cipactli, la madre Tierra. (Ver lámina: Modernidad)

Hasta aquí, el breve resumen de lo dicho al respecto en el coloquio anterior. Todo ello, como lo expuesto ahora, es parte de un libro en preparación
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