Pierre Bourdieu – Loïc Wacquant: Respuestas. Por una antropología reflexiva




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fecha de publicación09.03.2016
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Pierre Bourdieu – Loïc Wacquant: Respuestas. Por una antropología reflexiva.

3. Habitus, illusio y racionalidad. Una visión sintética.


Algunas anotaciones relevantes sobre el concepto de habitus, a través del propio Bourdieu:
Nota: Presento una súper síntesis del capítulo del libro “Respuestas…” El aborde sistemático al concepto de habitus está en, al menos, tres de sus obras mayores: “Esbozo para una teoría de la práctica”, “El sentido práctico” y “La nobleza de Estado”. (DVY)


  1. Comparto con la ortodoxia económica… sólo algunas palabras… (RR 81)

  2. Inversión: la propensión a actuar que nace de la relación entre un campo y un sistema de disposiciones ajustadas a dicho campo, un significado del juego y de sus apuestas, que implican, al mismo tiempo, una inclinación y una aptitud para participar en el juego, estando ambas social e históricamente constituidas y no universalmente dadas. (RR 81)

  3. Capital: “energía de la física social”, bajo todas sus formas [que deberá ser comprendida], bajo todas sus formas y descubrir las leyes que rigen su conversión de una especie a otra. (RR 81)

  4. Capital simbólico: es la modalidad adoptada por una u otra de dichas especies [económico, cultural y social] cuando es captada a través de las categorías de percepción que reconocen su lógica específica o, si usted prefiere, que desconocen el carácter arbitrario de su posesión y acumulación. (RR 81-82)

  5. Capital informacional: es el capital cultural, al cual habría que denominar en realidad capítal informacional – para conferir a esta noción una completa generalidad – y que existe bajo tres formas, es decir, en los estados incorporado, objetivado e institucionalizado.

  6. Capital social: es la suma de los recursos, actuales o potenciales, correspondientes a un individuo o grupo, en virtud de que éstos poseen una red duradera de relaciones, conocimientos y reconocimientos mutuos más o menos institucionalizados, esto es, la suma de los capitales y poderes que semejante red permite movilizar. (RR 82)

  7. La lógica real de la práctica: Para dar cuenta [de ella], propuse una teoría de la práctica como producto de un sentido práctico, de un sentido del juego socialmente constituido… Contra el objetivismo… y contra el subjetivismo… Pero, además, como ruptura con otra oposición funesta y, sin duda, mucho más difícil de superar: contra el empirismo… y contra el idealismo intelectualista… esta suerte de trascendente histórico que es el habitus, un sistema socialmente constituido de disposiciones estructuradas y estructurantes, adquirido mediante la práctica y siempre orientado hacia funciones prácticas… La noción de habitus intenta posibilitar una teoría materialista del conocimiento que no relegue al idealismo la idea de que cualquier conocimiento, ingenuo o científico, requiere un trabajo de construcción… que no es meramente intelectual… y que las nociones comunes de pensamiento, conciencia y conocimiento nos impiden concebir adecuadamente. (RR 83)

  8. Diversos usos previos del concepto de habitus, ethos o hexis… se inspiraban, en mi opinión, en una intención teórica próxima a la mía, es decir, en el deseo de escapar tanto de la filosofía del sujeto, pero sin sacrificar al agente, como de la filosofía de la estructura, pero sin renunciar a tener en cuenta los efectos que ella ejerce sobre el agente y a través de él. (RR 83)

  9. … La mayoría de los comentaristas ignoran por completo la diferencia principal entre mi empleo de esta noción y todos los demás usos anteriores…, a saber, la capacidad generadora, por no decir creadora… elaboran una representación mecanicista de un concepto construido contra el mecanicismo. (RR 84)

  10. la teoría del habitus y del sentido práctico presenta numerosas similitudes con aquellas teorías que, al igual que la de Dewey, asignan un lugar central al habit, entendido no como la costumbre repetitiva y mecánica sino como una relación activa y creadora con el mundo, y rechazan todos los dualismos conceptuales sobre los cuales se fundamentan, casi en su totalidad, las filosofías poscartesianas: sujeto y objeto, interno y externo, material y espiritual, individual y social, etc. (RR 84)

  11. Crítica de la teoría de la acción racional: … sustituye el sentido práctico socialmente constituido del agente por la mentalidad del científico que reflexiona sobre la práctica. El actor, tal como lo concibe, no es otra cosa que la proyección imaginaria del sujeto científico en el agente actuante, una especie de monstruo con cabeza de pensador que reflexiona sobre su propia práctica de manera lógica y reflexiva, y con cuerpo de hombre de acción que se empeña en la acción. La teoría de la acción racional sólo reconoce las “respuestas racionales” de un agente carente de historia, indeterminado e intercambiable. (RR 83-84) … Al postular la existencia de un interés universal y previamente constituido, la teoría en cuestión pasa por alto la génesis social de las diferentes formas de interés. (RR 86)

  12. Hablar de habitus es plantear que lo individual, e incluso lo personal, lo subjetivo, es social, a saber, colectivo. El habitus es una subjetividad socializada. (RR 87)

  13. El objeto de la ciencia social no es ni el individuo, este ens realissimum ingenuamente celebrado como la realidad de las realidades por todos los “individualistas metodológicos”, ni los grupos en tanto conjuntos concretos de individuos, sino la relación entre dos realizaciones de la acción histórica… la doble y oscura relación entre los habitus… y los campos… (RR 87)

  14. … el habitus como encarnación de lo social… La realidad social existe, por decirlo así, dos veces, en las cosas y en las mentes, en los campos y los habitus, dentro y fuera de los agentes. Y cuando el habitus entra en relación con un mundo social del cual es producto, se encuentra como pez en el agua y el mundo le parece autoevidente… Dentro de la relación entre el habitus y el campo, la historia entra en relación consigo misma: se trata de una auténtica complicidad ontológica que, como lo sugerían Heidegger y Merleau-Ponty, vincula al agente … con el mundo social. (RR 88)

  15. Estrategia: … utilizar esta palabra con una intención teórica muy distinta, es decir, para designar las líneas de acción objetivamente orientadas que los agentes sociales construyen sin cesar en la práctica y que se definen en el encuentro entre el habitus y una coyuntura particular del campo… De hecho, toda vez que el habitus enfrenta condiciones objetivas idénticas o semejantes a aquéllas de las cuales es producto, está perfectamente adaptado a ellas sin necesidad de hacer ningún esfuerzo de adaptación consciente e intencional, y podemos afirmar que el efecto del habitus es, en cierto sentido, redundante con el efecto del campo. (RR 89)

  16. La dialéctica de las expectativas subjetivas y de las oportunidades objetivas opera por doquier en el mundo social y, las más de las veces, tiende a asegurar el ajuste de las primeras a las segundas. (RR 90)

  17. Histéresis o efecto Don Quijote: … la tendencia a perseverar en su modo de ser, que los grupos deben, entre otras cosas, al hecho de que los agentes que los componen se encuentren dotados de disposiciones por ellos mismos producidas, puede ser el motivo de la inadaptación lo mismo que la adaptación, tanto de la rebelión como de la resignación. (RR 90)

  18. Ventajas del uso de la noción de habitus: a) permite entender y explicar la constancia de las disposiciones, gustos y preferencias; b) permite construir y aprehender de manera unitaria dimensiones de la práctica que a menudo se estudian en un orden disperso, ya sea por la propia ciencia o por ciencias diferentes… En resumen, la teoría del habitus no sólo tiene el mérito… de explicar de una manera más adecuada la lógica real de las prácticas… que la teoría de la acción racional simple y sencillamente destruye. Es una matriz de hipótesis científicas que han sido objeto de numerosas confirmaciones empíricas, y no solamente en mis propias investigaciones. (RR 91)

  19. Hostilidad hacia la noción de habitus: … por qué esta noción… ha suscitado tan vigorosas reacciones de hostilidad, a veces de furor, entre algunos intelectuales e incluso entre los sociólogos. ¿Qué la hace tan profundamente chocante? En realidad, creo que ataca en forma muy directa la ilusión del dominio (intelectual) de uno mismo, tan arraigada entre los intelectuales. A las tres “heridas narcisísticas” evocadas por Freud, a saber, aquéllas que fueron infligidas a la humanidad por Copérnico, Darwin y el propio Freud, hay que añadir la que nos produce la sociología, en particular, cuando se aplica a los “creadores”… Lo que, a mi modo de ver, exaspera o desespera, en la noción de habitus, es que encarna la operación del modo de pensamiento genético y genérico que amenaza la idea misma que los “creadores” se hacen de sí mismos, de su identidad y de su “singularidad”. (RR 92)

  20. Génesis del habitus: Siendo producto de la historia, es un sistema abierto de disposiciones, enfrentado de continuo a experiencias nuevas y, en consecuencia, afectado sin cesar por ellas. Es perdurable mas no inmutable… A decir verdad, el problema de la génesis del individuo biológico socializado, por ende, el problema de las condiciones sociales de formación y adquisición de las estructuras generadoras de preferencias que constituyen el habitus como lo social incorporado, es extremadamente complejo. (RR 92)

  21. El habitus se revela solamente en relación con una situación determinada… Es menester concebirlo como una especie de resorte en espera de ser soltado y, según los estímulos y la estructura del campo, el mismo habitus puede generar prácticas diferentes e incluso opuestas. (RR 92)

  22. Contra el modelo determinista que se le atribuye a Bourdieu, responde: El concepto de habitus da cuenta del hecho de que los agentes sociales no son ni partículas de materia determinadas por causas externas, ni tampoco pequeñas mónadas guiadas exclusivamente por motivos internos y que llevan a cabo una suerte de programa de acción perfectamente racional. Los agentes sociales son el producto de la historia, esto es, de la historia de todo el campo social y de la experiencia acumulada en el curso de una trayectoria detrminada en el subcampos considerado… los agentes sociales determinan activamente, mediante categorías de percepción y apreciación social e históricamente constituidas, la situación que los determina. (RR 93-94)

  23. Sobre las posibilidades del cambio: Resulta difícil controlar la inclinación inicial del habitus, pero el análisis reflexivo que nos enseña que nosotros mismos le damos a la situación parte del poder que ella tiene sobre nosotros, nos permite luchar por modificar nuestra percepción de la situación y, con ello, nuestra reacción. Nos vuelve capaces de dominar, hasta cierto punto, algunas de las determinaciones que se ejercen a través de la relación de complicidad inmediata entre posición y disposiciones. (RR 94)

  24. ¿Agente o sujeto?: … si los agentes han de tener alguna oportunidad de convertirse en algo así como “sujetos”, ello sólo será en la medida en que dominen de manera consciente la relación que mantienen con sus propias disposiciones, optando por dejarlas “actuar” o, por el contrario, inhibiéndolas, o mejor aún, sometiéndolas, de acuerdo con la estrategia ideada por Leibniz para gobernar las pasiones, las “voluntades oblicuas”, y oponiendo una disposición a otra. (RR 94)


… excluir a los “sujetos” (que siempre son posibles como una especie de caso límite ideal), tan queridos para la tradición de las filosofías de la conciencia, no equivale a aniquilar a los agentes en provecho de una estructura hipostasiada, como lo hacen ciertos marxistas estructuralistas. Y esto, aunque los agentes sean el producto de esta estructura y contribuyan a perpetuarla, sin excluir la posibilidad de que la transformen radicalmente, pero bajo condiciones estructurales bien definidas. (RR 96)


  1. Sobre la noción de “tiempo”: La relación entre el habitus y el campo, concebidos como dos modos de existencia de la historia, permite fundamentar una teoría de la temporalidad que rompe simultáneamente con dos filosofías opuestas: por una parte, la visión metafísica que considera el tiempo como una realidad en sí, independiente del agente (con la metáfora del río) y, por la otra, una filosofía de la conciencia. Lejos de ser una condición a priori y trascendental de la historicidad, el tiempo es lo que la actividad práctica produce en el acto mismo mediante el cual se produce a sí misma… La actividad práctica, en la medida en que tiene un sentido, en que es sensata, razonable, es decir, generada por habitus ajustados a las tendencias inmanentes del campo, trasciende el presente inmediato por medio de la movilización práctica del pasado y la anticipación práctica del futuro inscrito en el presente en un estado de potencialidad objetiva. (RR 94-95)

  2. ¿Historicismo radical? El habitus, como estructura estructurante o estructurada, introduce en las prácticas y pensamientos los esquemas prácticos derivados de la incorporación (mediante el proceso histórico de la socialización, la ontogénesis) de estructuras sociales resultantes del trabajo histórico de las generaciones sucesivas (la filogénesis). La afirmación de esta doble historicidad de las estructuras mentales es lo que distingue la praxeología por mí propuesta, de los esfuerzos que se han hecho por construir una pragmática universal a la manera de Apel y Habermas (sin ser la única diferencia)… (RR 95)

  3. … No me siento muy satisfecho con esta respuesta porque estoy consciente de que… incurrí en simplificaciones que son… la contraparte inevitable del “discurso teórico”… La verdadera respuesta a todas las preguntas…, en particular acerca de la lógica de la reproducción social, se encuentra en las 500 páginas de La noblesse d’Etat, es decir, en el conjunto de los análisis, a la vez teóricos y empíricos, que por sí solos pueden articular, en toda su complejidad, el sistema de las relaciones entre las estructuras mentales y las estructuras sociales, los habitus y los campos, y la dinámica inmanente a ellos. (RR 97)

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