Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas




descargar 0.94 Mb.
títuloPara que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas
página10/31
fecha de publicación12.03.2016
tamaño0.94 Mb.
tipoExamen
b.se-todo.com > Historia > Examen
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   31
Physics, the Pioneer Science (Boston, 1941), pp. 790-94; y T. W. Chalmers, Historic Researches (Londres, 1949), pp. 218-19.

7 E. T. Whittaker, A History of the Theories of Aether and Electricity, I (2a ed.; Londres, 1951), 358, nota 1. Sir George Thompson me ha informado de otra segunda apro-

EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS 101

Podemos ver casi con la misma claridad que no podernos desplazar el momento del descubrimien­to a un punto determinado durante la última se­mana de investigación, ya que en ese tiempo, Roentgen estaba explorando las propiedades de la nueva radiación que ya había descubierto. Sólo podemos decir que los rayos X surgieron en Würz-burg entre el 8 de noviembre y el 28 de diciembre de 1895.

Sin embargo, en una tercera zona, la existen­cia de paralelismos importantes entre los descu­brimientos del oxígeno y de los rayos X es mucho menos evidente. A diferencia del descubrimiento del oxígeno, el de los rayos X no estuvo impli­cado, al menos durante una década posterior al suceso, en ningún trastorno evidente de la teoría científica. Entonces, ¿en qué sentido puede decir­se que la asimilación de ese descubrimiento haya hecho necesario un cambio del paradigma? Los argumentos para negar un cambio semejante son muy poderosos. Desde luego, los paradigmas acep­tados por Roentgen y sus contemporáneos no hubieran podido utilizarse para predecir los ra­yos X. (La teoría electromagnética de Maxwell no había sido aceptada todavía en todas partes y la teoría particular de los rayos catódicos era sólo una de varias especulaciones corrientes). Pero tampoco prohibían esos paradigmas, al menos en un sentido obvio, la existencia de los rayos X, del modo como la teoría del flogisto había pro­hibido la interpretación dada por Lavoisier al gas de Priestley. Por el contrario, en 1895 la teoría científica aceptada y la práctica admitían una se­rie de formas de radiación —visible, infrarroja y ultravioleta. ¿Por qué no habrían podido ser

ximación. Advertido por placas fotográficas inexplicable­mente veladas, Sir William Crookes estaba también en el camino del descubrimiento.

102 EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS

aceptados los rayos X como una forma más de una categoría bien conocida de fenómenos natu­rales? ¿Por qué no fueron recibidos de la misma forma que, por ejemplo, el descubrimiento de un elemento químico adicional? En la época de Roent­gen, se estaban buscando y encontrando todavía nuevos elementos para llenar los vacíos de la tabla periódica. Su búsqueda era un proyecto ordinario de la ciencia normal y el éxito sólo era motivo de felicitaciones, no de sorpresa.

Sin embargo, los rayos X fueron recibidos no sólo con sorpresa sino con conmoción. Al princi­pio, Lord Kelvin los declaró una burla muy elabo­rada.8 Otros, aunque no podían poner en duda la evidencia, fueron sacudidos por el descubri­miento. Aunque la teoría establecida no prohibía la existencia de los rayos X, éstos violaban expec­tativas profundamente arraigadas. Esas expecta­tivas, creo yo, se encontraban implícitas en el diseño y la interpretación de los procedimientos de laboratorio establecidos. Hacia 1890, el equi­po de rayos catódicos era empleado ampliamente en numerosos laboratorios europeos. Si el aparato de Roentgen produjo rayos X, entonces otros nu­merosos experimentadores debieron estar produ­ciendo esos mismos rayos, durante cierto tiempo, sin saberlo. Quizá esos rayos, que pudieran tener también otras fuentes desconocidas, estaban im­plícitos en un comportamiento previamente ex­plicado sin referencia a ellos. Por lo menos, varios tipos de aparatos que durante mucho tiempo fue­ron familiares, en el futuro tendrían que ser pro­tegidos con plomo. Los trabajos previamente concluidos sobre proyectos normales tendrían que hacerse nuevamente, debido a que los científicos

8 Silvanus P. Thompson, The Life of Sir William Thom­son Baron Kelvin of Largs (Londres, 1910), II, 1125.

EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS 103

anteriores no habían reconocido ni controlado una variable importante. En realidad, los rayos X abrieron un nuevo campo y, en esa forma, con­tribuyeron al caudal potencial de la ciencia nor­mal. Pero, asimismo, y éste es ahora el punto más importante, cambiaron campos que ya exis­tían. En el proceso, negaron a tipos de instrumen­tación previamente paradigmáticos el derecho a ese título.

En resumen, de manera consciente o no, la de­cisión de emplear determinado aparato y de usar­lo de un modo particular, lleva consigo una suposición de que sólo se presentarán ciertos tipos de circunstancias. Hay expectativas tanto instrumentales como teóricas, y con frecuencia han desempeñado un papel decisivo en el desarro­llo científico. Una de esas expectativas es, por ejemplo, parte de la historia del tardío descubri­miento del oxígeno. Utilizando una prueba ordi­naria para "la bondad del aire", tanto Priestley como Lavoisier mezclaron dos volúmenes de su gas con un volumen de óxido nítrico, sacudieron la mezcla sobre agua y midieron el volumen del residuo gaseoso. La experiencia previa de la que había surgido ese procedimiento ordinario les aseguró que, con aire atmosférico, el residuo se­ría un volumen y que para cualquier otro gas (o para el aire contaminado) sería mayor. En los experimentos sobre el oxígeno, ambos descubrie­ron un residuo cercano a un volumen e identifi­caron el gas en consecuencia. Sólo mucho más tarde y, en parte, a causa de un accidente, renun­ció Priestley al procedimiento ordinario y trató de mezclar óxido nítrico con su gas en otras pro­porciones. Descubrió entonces que con un volu­men cuádruple de óxido nítrico casi no quedaba residuo en absoluto. Su fidelidad al procedimien­to original de la prueba —procedimiento sancio-

104 EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS

nado por muchos experimentos previos— había sido, simultáneamente, una aceptación de la no existencia de gases que pudieran comportarse como lo hizo el oxígeno.9

Podrían multiplicarse las ilustraciones de este tipo haciendo referencia, por ejemplo, a la iden­tificación tardía de la fisión del uranio. Una de las razones por las que esa reacción nuclear re­sultó tan difícil de reconocer fue la de que los hombres que sabían qué podía esperarse del bombardeo del uranio, escogieron pruebas quími­cas encaminadas principalmente al descubrimiento de elementos situados, en el extremo superior de la tabla periódica.10 ¿Debemos llegar a la con­clusión de que la ciencia debería abandonar las pruebas ordinarias y los instrumentos normaliza­dos, por la frecuencia con que esos compromisos

9 Conant, op. cit., pp. 18-20.

10 K. K. Darrow, "Nuclear Fission", Bell System Tech-nical Journal, XIX (1940), 267-89. El criptón, uno de los dos productos principales de la fisión, no parece haber sido identificado por medios químicos sino después de que se comprendió bien la reacción. El bario, el otro producto, casi fue identificado químicamente en una etapa final de la investigación debido a que ese elemento tuvo que aña­dirse a la solución radiactiva para precipitar el elemento pesado que buscaban los químicos nucleares. El fracaso para separar ese bario añadido del producto radiactivo condujo, finalmente, después de investigar repetidamente la reacción durante casi cinco años, al siguiente informe: "Como químicos, esta investigación debería conducirnos... a cambiar todos los nombres del esquema [de reacción] precedente y a escribir Ba, La, Ce en lugar de Ra, Ac, Th. Pero, como 'químicos nucleares' con una relación estrecha con la física, no podemos decidirnos a ello, ya que con­tradiría todas las experiencias previas de la física nuclear. Puede ser que una serie de accidentes extraños haga que nuestros resultados no respondan a lo esperado" (Otto Hahn y Fritz Strassman, "Über den Nachweis und das Verhalten der bei der Bestrahlung des Urans mittels Neu-tronen entstehended Erdalkalimetalle", Die Naturwissen-schalten, XXVII (1939), 15).

EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS 105

instrumentales resultan engañosos? Esto daría como resultado un método inconcebible de inves­tigación. Los procedimientos y las aplicaciones paradigmáticas son tan necesarios a la ciencia como las leyes y las teorías paradigmáticas y tie­nen los mismos efectos. Inevitablemente, restrin­gen el campo fenomenológico accesible a la inves­tigación científica en cualquier momento dado. Al reconocer esto, podemos ver simultáneamente un sentido esencial en el que un descubrimiento como el de los rayos X hace necesario un cambio del paradigma —y, por consiguiente, un cam­bio tanto de los procedimientos como de las expectativas— para una fracción especial de la comunidad científica. Como resultado, de ello, podemos comprender también cómo el descubri­miento de los rayos X pudo parecer que abría un mundo nuevo y extraño a muchos científicos y por tanto pudo participar de manera tan efec­tiva en la crisis que condujo a la física del siglo XX.

Nuestro último ejemplo de descubrimientos científicos, el de la botella de Leyden, pertenece a una clase que pudiera describirse como indu­cida por la teoría. Inicialmente, ese término pue­de parecer paradójico. Gran parte de lo que hemos dicho hasta ahora sugiere que los descu­brimientos predichos por la teoría son partes de la ciencia normal y no dan como resultado nin­gún tipo nuevo de hecho. Por ejemplo, me he referido previamente a los descubrimientos de nuevos elementos químicos durante la segunda mitad del siglo XIX como procedentes de la cien­cia normal, en esa forma. Pero no todas las teorías pertenecen a paradigmas. Tanto durante los periodos anteriores a los paradigmas como durante las crisis que conducen a cambios en gran escala en los paradigmas, los científicos

106 EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS

acostumbran desarrollar muchas teorías especu­lativas e inarticuladas, que pudieran señalar el camino hacia los descubrimientos. Sin embargo, con frecuencia el descubrimiento que se produ­ce, no corresponde absolutamente al anticipado por las hipótesis especulativas y de tanteo. Sólo cuando el experimento y la teoría de tanteo se articulan de tal modo que coincidan, surge el descubrimiento y la teoría se convierte en pa­radigma.

El descubrimiento de la botella de Leyden muestra todas esas características, así como tam­bién las que hemos visto antes. Cuando se ini­ció, no había un paradigma único para la inves­tigación eléctrica. En lugar de ello, competían una serie de teorías, todas ellas derivadas de fe­nómenos relativamente accesibles. Ninguna de ellas lograba ordenar muy bien toda la varie­dad de fenómenos eléctricos. Este fracaso es la fuente de varias de las anomalías que proporcio­naron la base para el descubrimiento de la bote­lla de Leyden. Una de las escuelas competidoras de electricistas consideró a la electricidad un fluido y ese concepto condujo a una serie de cien­tíficos a intentar embotellar dicho fluido, soste­niendo en las manos una redoma de cristal llena de agua y tocando ésta con un conductor sus­pendido de un generador electrostático activo. Al retirar la redoma de la máquina y tocar el agua (o un conductor conectado a ella) con la mano libre, cada uno de esos investigadores experimentaba un fuerte choque. Sin embargo, esos primeros experimentos no proporcionaron a esos investigadores la botella de Leyden. Este instrumento surgió más lentamente y, también en este caso, es imposible decir cuándo se com­pletó el descubrimiento. Los primeros intentos de almacenar fluido eléctrico tuvieron buenos re-

EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS 107

sultados sólo debido a que los investigadores sostenían la redoma en las manos mientras per­manecían en pie en el suelo. Los electricistas tenían que aprender todavía que la redoma nece­sitaba una capa conductora tanto interior como exterior y que el fluido no se almacena realmente en la redoma. El artefacto que llamamos botella de Leyden surgió en algún momento, en el cur­so de las investigaciones que demostraron a los electricistas lo anterior y que les hicieron descu­brir varios otros efectos anómalos. Además, los experimentos que condujeron a su descubrimien­to, muchos de ellos llevados a cabo por Franklin, fueron también los que hicieron necesaria la re­visión drástica de la teoría del fluido y, de ese modo, proporcionaron el primer paradigma com­pleto para la electricidad.11

Hasta un punto mayor o menor (correspon­diendo a la continuidad que va de resultados im­previstos al resultado previsto), las características comunes a los tres ejemplos antes citados, son también comunes a todos los descubrimientos de los que surgen nuevos tipos de fenómenos. Esas características incluyen: la percepción pre­via de la anomalía, la aparición gradual y simul­tánea del reconocimiento tanto conceptual como de observación y el cambio consiguiente de las categorías y los procedimientos del paradigma, acompañados a menudo por resistencia. Hay in­cluso pruebas de que esas mismas características están incluidas en la naturaleza del proceso mis­mo de percepción. En un experimento psicoló-

11 Para ver varias etapas de la evolución de la botella de Leyden, véase: Franklin and Newton: An Inquiry into Speculative Newtonian Experimental Science and Fran­klin's Work in Electricity as an Example Thereof, de I. B. Cohen (Filadelfia, 1956, pp. 385-86, 400-406, 452-67, 506-7). La última etapa es descrita por Whittaker, op. cit., pp. 50-52.

108 EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS

gico, que merece ser conocido mucho mejor fuera de la profesión, Bruner y Postman pidieron a sujetos experimentales que identificaran, en ex­posiciones breves y controladas, una serie de car­tas de la baraja. Muchas de las cartas eran nor­males, pero algunas habían sido hechas anómalas; por ejemplo: un seis de espadas rojo y un cuatro de corazones negro. Cada etapa experimental es­taba constituida por la muestra de una carta única a un sujeto único, en una serie gradual­mente aumentada de exposiciones. Después de cada exposición, se le preguntaba al sujeto qué había visto y se concluía el ciclo con dos identi­ficaciones sucesivas correctas.12

Incluso en las exposiciones más breves, mu­chos sujetos identificaron la mayoría de las car­tas y, después de un pequeño aumento, todos los sujetos las identificaron todas. Para las cartas normales, esas identificaciones eran habitualmen-te correctas; pero las cartas anormales fueron identificadas casi siempre, sin asombro o vacila­ción aparentes, como normales. El cuatro negro de corazones, por ejemplo, podía ser identificado como un cuatro, ya sea de picas o de corazones. Sin ninguna sensación del trastorno, se lo ajus­taba inmediatamente a una de las categorías con­ceptuales preparadas por las experiencias previas. Ni siquiera podría decirse que los sujetos habían visto algo diferente de lo que identificaron. Con un mayor aumento del tiempo de exposición de las cartas anómalas, ciertos sujetos comenzaron a dudar y a dar muestras de que se daban cuen­ta de la existencia de una anomalía. Por ejemplo, antes el seis de picas rojo, algunos dirían: Es el seis de picas; pero tiene algo extraño, lo negro

12 J. S. Bruner y Leo Postman, "On the Perception of Incongruity: A Paradigm", Journal of Personality, XVIII (1949), 206-23.

EMERGENCIA DE DESCUBRIMIENTOS 109

tiene un reborde rojo. Un aumento posterior de la exposición daba como resultado más dudas y confusión, hasta que, finalmente, y a veces de ma­nera muy repentina, la mayoría de los sujetos llevaban a cabo la identificación correcta sin va­cilaciones. Además, después de hacerlo así con dos o tres de las cartas anómalas, no tenían ya grandes dificultades con las siguientes. Sin em­bargo, unos cuantos sujetos no fueron capaces en ningún momento de llevar a cabo el ajuste nece­sario de sus categorías. Incluso a cuarenta veces la exposición media necesaria para reconocer las cartas normales con exactitud, más del 10 por ciento de las cartas anómalas no fueron identifi­cadas correctamente. Y los sujetos que fallaron en esas condiciones mostraron, con frecuencia, un gran desaliento personal. Uno de ellos exclamó: "No puedo hacer la distinción, sea la que fuere. Ni siquiera me pareció ser una carta en esta ocasión; no sé de qué color era ni si se trataba de una pica o de un corazón. Ya ni siquiera es­toy seguro de cómo son las picas. ¡Dios mío!"13 En la sección siguiente, veremos a veces a cien­tíficos que también se comportan en esa forma. Ya sea como metáfora o porque refleja la natu­raleza de la mente, este experimento psicológico proporciona un esquema maravillosamente sim­ple y convincente para el proceso del descubri­miento científico. En la ciencia, como en el experimento con las cartas de la baraja, la nove­dad surge sólo dificultosamente, manifestada por la resistencia, contra el fondo que proporciona lo esperado. Inicialmente, sólo lo previsto y lo habitual se experimenta, incluso en circunstancias

13
1   ...   6   7   8   9   10   11   12   13   ...   31

similar:

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconTodos los datos permanecerían en estricta confidencialidad y serán...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconTodos los datos permanecerían en estricta confidencialidad y serán...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconMujeres en todos los ámbitos de la política, la ciencia, la literatura

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconResumen En la actualidad, la ciencia avanza a pasos agigantados,...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconEl péndulo es un instrumento fascinante que ha hecho vivir unas interesantes...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconLa especie humana se ha visto amenazada por ciertas razas de caninos...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconAnte un examen, un alumno ha estudiado 15 de los 25 temas correspon-dientes...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconSeguramente todos los días pensamos en nuestra vida: nos preguntamos...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconResumen el hombre desde los inicios de la agricultura ha tomado lo...

Para que el cultivo de la historia de la ciencia ad­quiera cabal sentido y rinda todos los frutos que promete, se impone el examen de ciertas coyun­turas iconTrazabilidad es registrar todos los elementos referidos a la historia...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com