Manual de Seguimiento Familiar




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Familia y Género

El origen de los planteos que cuestionan el lugar de subordinación de las mujeres y que comienzan con el movimiento que con el tiempo se llamará feminismo, se encuentran en el siglo XVIII. Si bien el feminismo no es un movimiento homogéneo, podemos ubicar a las precursoras en estas épocas que hoy vemos tan lejanas. En la Revolución Francesa (1789) las mujeres participaron activamente y propusieron la “La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” fue un texto redactado en 1791 por Olympe de Gouges , parafraseando a la “Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano”, y es uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones.

Otro hito fue la publicación en Inglaterra del libro de Mary Wollstonecraft, titulado Vindication of the Rights of woman, en 1792, donde planteó ideas realmente revolucionaria para la época: igualdad de derechos en todos los aspectos entre varones y mujeres, esta igualdad incluía el derecho al divorcio por libre decisión de las partes.

En el siglo XIX Flora Tristán establece relaciones entre las luchas de las mujeres y el movimiento obrero. En 1842 publicó “La unión obrera” donde expresó que “la mujer es la proletaria del proletariado” ya que hasta el más oprimido del los hombres quiere oprimir a su mujer. Vivó algún tiempo en Perú y es especialmente reconocida en el feminismo latinoamericano.

Otros de los hitos de las luchas de las mujeres fueron las luchas por el derecho al voto, al sufragio. El movimiento sufragista fue muy importante en los países anglosajones. En Inglaterra provocaron debates parlamentarios en los que también se hacía visible la explotación de las mujeres y niños en las fábricas. La historia de cómo consiguieron las mujeres el derecho a votar no es igual en todos los países.

Otro hito en esta breve historia de cómo las mujeres han interpelado a las leyes a la ciencia y a la religión para obtener derechos, muchos de ellos sobre su propio cuerpo, lo encontramos en el libro El segundo sexo” publicado en 1949 por Simone de Beauvoir. Es una obra clave para pensar la cuestión de la división sexual del trabajo y el lugar de los varones y las mujeres en las distintas sociedades. Una de las frases más repetidas de esta autora es: “la mujer no nace, se hace”, con ella estaba afirmando que la falta de equidad entre los sexos, los roles reproductivos a los que se limitaba a las mujeres, mientras que a los varones se les daban los roles productivos, son producto de la cultura y no de las diferencias biológicas. Es la cultura la que hace que una mujer sea una mujer, Beauvoir no admite ninguna diferencia por razón del sexo, todo es producto de la situación social y cultural.

Para escribir “El segundo sexo” la autora se nutrió de múltiples vertientes de las ciencias: desde la biología (ciencia imposible de eludir en todos los ensayos sobre las mujeres de la época y sostenido por lo menos por dos décadas más) hasta la antropología (en evidente proceso de renovación, especialmente por los trabajos de Margaret Mead y nos estudios en familias no occidentales), pasando por la historia, la psicología, la sexología, la literatura, y las principales corrientes filosofías del siglo XX como el marxismo, estructuralismo, existencialismo y el materialismo histórico, así como el psicoanálisis freudiano. Un análisis tan amplio tiene ventajas y desventajas, entre las segundas se encuentran las inexactitudes en los detalles, pero sin duda es una obra que seguirá siendo citada en tanto coloca las relaciones entre los sexos como un fenómeno social total.

Beauvoir criticó al análisis realizado por Engels, a pesar que le reconoció el mérito de poner en evidencias “verdades importantes”; la pensadora francesa le cuestionó el peso del la historia de las técnicas en la historia de la familia que terminó con la sumisión de las mujeres. Tampoco adhirió sin críticas a los planteos freudianos y señaló que rechazaba el “monismo sexual de Freud y el monismo económico de Engels” (1987: 81)

A lo largo de este esquema que pretende sintetizar las discusiones por comprender ¿Qué es la familia? ¿Cómo surgió? ¿Qué teorías la explican? ¿Qué peso tienen estas explicaciones en nuestras vidas? Fuimos viendo como las mujeres fueron luchando para conseguir derechos que les estaban vedados, por ser consideradas sujetos/as al igual que los hombres y participar con igualdad de garantías de las actividades productivas y no quedar limitadas solo a las actividades reproductivas. Destacamos las necesidad de la igualdad ante las leyes porque sin dudas las mujeres siempre han participado de la producción desde antes de la revolución industrial, durante el industrialismo y el post industrialismo, pero con mucha frecuencia el trabajo de las mujeres no se reconoce o no tiene los mismos respaldos legales que los hombres, un ejemplo de ello es el casi invisibilizado trabajo doméstico.

Las mujeres fueron quedando afuera de los modelos explicativos que explican el origen de la familia y la supremacía masculina, entre las obras de consulta obligada se encuentra la de Gayle Rubin, entre ellas el artículo: “El tráfico de mujeres: notas sobre una ‘economía política’ del sexo” (1975). En este trabajo destaca la necesidad de desentrañar la parte de la vida social que es el lugar de la opresión de las mujeres, de las minorías sexuales y de ciertos aspectos de la personalidad a los que denomina “el sistema sexo/género”.

Rubin consideró que la teoría de Freud y Lévi-Strauss sólo brindan un relato acerca de la “domesticación” de las mujeres, mientras que la visión economicista sólo explica que la acumulación de capital se beneficia con el trabajo de las mujeres, pero no explica las razones de la supremacía masculina y la subordinación de las mujeres.

La autora en cuestión plantea que el sistema sexo/género es el conjunto de arreglos por los cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana; con estos “productos” culturales son satisfechas las necesidades sexuales. Cada sociedad tiene su sistema de sexo/género, o sea, un conjunto de normas por las cuales el sexo humano y la procreación son moldeadas por la intervención social; las “conductas sexuales aceptables” varían de una sociedad a otra. Planteó la necesidad de estudiar cómo se producen en cada cultura las relaciones de acumulación de riquezas y poder político con el estatuto relativo a las mujeres, articulando la sexualidad con la política y la economía.

De este artículo de Rubin han pasado varias décadas y se han desarrollado mucho los estudios de género, no sólo en la antropología, sino en otras ciencias sociales que han aportado muchos datos dirigidos a entender como la sexualidad y el género toman las matrices culturales y sociales en los que están insertos.

  1. Definiciones de familia en el “Diccionario de estudios de Género y Feminismos”.

La publicación en el año 2007 y las reediciones del “Diccionario de estudios de Género y Feminismos” es realmente una herramienta más que importante para abordar los temas vinculados a familia y a los derechos en general, entre ellos el derecho integral de las personas de acceso a la salud y a la información para el cuidado; la salud reproductiva, la problemática del abuso y maltrato infantil, los femicidios, la feminización de la pobreza, las discusiones sobre el aborto, la violencia de género, la trata de personas, todos estos temas están definidos en el diccionario por especialistas comprometidos/as en brindar “nuevos enfoques y modos de ver el mundo”. Para este apunte tomaremos el concepto que hemos delimitado desde el comienzo: “Familia”

El concepto “Familia (aspectos teóricos)” fue desarrollado por la ya citada Irene Meler. La autora realiza una síntesis histórica -que sugerimos sea leída- en la cual demuestra que existe una tradición milenaria que colocó a las mujeres en el ámbito de lo privado, mientras que a los varones les asignó el ámbito de lo público, señala que esta tendencia se mantuvo a través del tiempo y recién está siendo cuestionada en las sociedades modernas de Occidente. (2009: 135)

Destaca que en las familias modernas se está cuestionando la división sexual del trabajo, esto genera conflictos que se agravan aún más con la escasez del trabajo y el empleo, que ha generado crisis en la masculinidad, ya que el trabajo ha sido históricamente el emblema identitario del varón. Culmina el desarrollo de esta temática con las siguientes palabras:

Si el conflicto entre los géneros es uno de los factores que influye en la crisis familiar contemporánea, será necesario un nuevo pacto, que sea a la vez intersubjetivo, social y cultural, con el fin de crear diversas modalidades familiares que permitan ya no un lazo entre linajes sino contratos equitativos entre los sujetos adultos y la protección necesaria para las nuevas generaciones.” (2009: 137)

El concepto “Familia (definiciones)” fue desarrollado por Alicia Itatí Palermo. La autora planteó la dificultad de definir a la familia y señaló que en América Latina se pueden agrupar en dos tipos a los estudios sobre la familia, el primero enfatiza el análisis de los indicadores sociodemográficos (nupcialidad, fecundidad, divorcio, envejecimiento de la población, etc.), sus relaciones con las estructuras familiares y en la coexistencia de diversos modelos de familias. El segundo tipo de estudio es el que focaliza en las relaciones que se producen dentro del modelo familiar. La autora realiza una interesante síntesis de las distintas perspectivas desde la que se puede definir a la familia y cita una definición de Silvia Otero en la que destaca la idea de que la familia no es la célula genética de la sociedad, sino una unidad plural sujeta a mediaciones y vicisitudes. Concluye con el desarrollo del tema con estas palabras:

Esta manera de concebir a las familias nos permite dar cuenta no sólo de sus variadas estructuras sino también de su dinámica, y nos orienta hacia una respuesta a la pregunta que nos hacíamos al iniciar el artículo (¿qué es la familia?). La familia actual no está en crisis. Están en crisis las definiciones de familia que no incorporan la historia, las relaciones y los vínculos sociales entre sus miembros y entre éstos con el conjunto de la sociedad, al igual que las definiciones que la consideran el ámbito privado en contraposición a lo público, que sólo la consideran una institución reproductora, ocultando también su posibilidad de producción de valores e identidades sociales” (2009: 139)

Otro de los conceptos vinculados a los ya descriptos se encuentra: “Familia en la Argentina” también desarrollado por Alicia Itatí Palermo. Señala que en la actualidad nos encontramos con una diversidad de estructuras y dinámicas familiares, aunque la forma predominante es la familia nuclear. Aclara que en el censo de 1991 se considera familia nuclear compleja a una pareja conviviendo con o sin hijos, mientras que se considera familia nuclear incompleta a la convivencia de uno de los progenitores con los hijos. Destaca también que en los últimos años han aumentado los hogares unipersonales y en menor número las familias extensas o compuestas. (2009:149-140).

El cambio en las estructuras familiares refleja los cambios que se han producido en nuestra sociedad desde la mitad del siglo XX en adelante. Estos cambios han dado lugar a un gran proceso de transformación en los cuales se puede ver que las “familias reales” están bastante lejos del “modelo ideal”.

  1. Familia y migraciones

Las migraciones han sido y son conocidas en nuestro medio (nos estamos refiriendo a la ciudad de Bahía Blanca, donde se editará este apunte). Sin dudas que en el área podemos identificar distintas corrientes migratorias con diferente grado de legitimidad a la hora de tomarlas en cuenta como integrantes de la cultura del lugar.

En un esfuerzo de síntesis podríamos decir que Bahía Blanca se encuentra en el espacio que fue objeto de la “Conquista del Desierto” (1879-1881), proceso militar que evaluamos como un verdadero genocidio por el exterminio, desplazamiento y condena a la esclavitud de los pueblos originarios de área. Este espacio escasamente poblado va a recibir la inmigración ultramarina de italianos y españoles. Las familias conformadas por estos inmigrantes tuvieron distintas características, pero se las ve como el arquetipo de familia de la ciudad. Los inmigrantes ultramarinos pasaron a conformar las capas medias de la población.

Pero no sólo han llegado inmigrantes del continente europeo, una mirada a nuestro alrededor nos hace ver que hay otros procesos migratorios. En los sectores populares urbanos y periurbanos (hornos de ladrillos, quintas) se hace visible la inmigración desde Chile y desde Bolivia.

La inmigración desde Chile, comenzó antes de 1960 y se estima que un 10% de la población es de este origen. Por la dinámica del proceso inmigratorio podemos ver que a veces migraba la familia completa en busca de trabajo a la Argentina, y a Bahía Blanca en especial, pero otras veces llegaban hombres y mujeres solos. Los varones llegaban atraídos por los empleos que habían surgido en el ámbito de la construcción (cuando se comenzaron a hacer edificios de altura), la construcción del puerto o la petroquímica; las mujeres llegaban muchas veces con recomendación para trabajar como empleadas domésticas, a veces “con cama adentro”.

La migración chilena se realizó desde ámbitos rurales o pequeñas ciudades, por ese motivo es frecuente ciertos “aires campesinos” en el ámbito doméstico; llama la atención el trato de usted entre padres/madres e hijos/as, la fuerte autoridad paterna, un cierto ceremonialismo en la forma de dirigirse a los recién llegados, la idea del “respeto” que debieran tener los jóvenes hacia con los mayores.

Años después comenzaron a llegar los migrantes desde Bolivia, a diferencia de los anteriores, vemos que el patrón es la migración de la familia completa. Los migrantes bolivianos comparten espacios urbanos con los chilenos pero en los últimos veinte años vemos como la mayoría de ellos se ubican en la zona de quintas cercana a Bahía Blanca y en la zona de hornos de producción de ladrillos.

Entre los migrantes bolivianos encontramos hablantes de quechua, algunos monolingües, muchas veces tienen dificultades para el acceso a los servicios de salud por las distancias o por la falta de documentos. Tienen una gran movilidad espacial, se trasladan cuando las condiciones de trabajo se vuelven (más) desfavorables.

  1. Nuevos tipos de familias.

En este acotado recorrido por el material bibliográfico que analiza el tema en cuestión desde una perspectiva histórica/antropológica queremos incluir el análisis de un trabajo de ineludible consulta para quienes estén interesados en toda la problemática de la familia, se trata del libro “La familia, a pesar de todo”, de Eva Giberti.

La autora hace un interesante recorrido por la historia y las perspectivas teóricas de las organizaciones familiares, pasa por un recorrido por las principales problemáticas que han sufrido y sufren las familias como la violencia, los conflictos de género y etarios, las transformaciones de las familias, las crisis económicas, las repercusiones de la globalización en el interior de las familias, hasta llegar a una temática que no hemos incluido en ninguna parte de este apunte se trata de los capítulos: “Las nuevas técnicas reproductivas en la nuevas organizaciones familiares” y La presencia de transgénero en las nuevas organizaciones familiares”.

En el primero de los capítulos citados la autora plantea una serie de interrogantes que se plantean las nuevas técnicas reproductivas o de reproducción asistida en lo que llama la nueva neogénesis de la organización familiar. También incluye un esquema señalando las principales técnicas de fertilización asistida, diferenciando técnicas de baja complejidad de las de alta complejidad y realiza una serie de planteos en los cuales señala que en la Argentina no existen estudios que den cuenta de procesos psíquicos de los hijos engendrados con estas técnicas.

En el segundo de los capítulos la autora aborda un tema de las “nuevas organizaciones familiares” y va más allá de las llamadas “familias ensambladas”24 que son una característica reconocida, para dedicarse al tema de las personas transgénero y las familias, en este desarrollo también incluye el tema de las organizaciones compuestas por lesbianas u homosexuales masculinos.

Giberti es reconocida por su militancia a favor de la protección de la infancia, por denunciar las redes de prostitución que victimizan a niños y niñas, a las redes de trata y también ha denunciado la discriminación a las personas homosexuales y transgénero, es así que para esclarecer conceptos tomó la propia definición que publicó la Red Transgénera de PFLAG:

Las personas transgéneros son aquellas cuya identidad o expresión de género difiere de las expectativas convencionales sobre el sexo físico. La identidad de Género es el sentido interno que uno tiene de ser hombre o mujer, lo cual es comunicado a los/as demás a través de la Expresión de Género (ropa, corte de cabello, gestos). Aunque las personas transgénero siempre han formado parte de todas las culturas y las sociedades en la historia de la humanidad, solo recientemente la ciencia médica ha empezado a ocuparse de ellas. Muchos investigadores médicos creen ahora que la transgeneralidad tiene su origen en complejos factores biológicos que ya están fijados al nacer y que por lo tanto no se trata de una elección sino de un dilema personal” (2005: 287-288)

En este contexto destaca la importancia de la aparición del término transcender que proporcionó un lugar para las personas que no se sienten incluidas en el binomio hombre-mujer y señala la importancia, la inquietante y sorprendente visibilidad de formas de vida que permanecían casi ocultas y clandestinas. Es como son necesarias nuevas discusiones para plantear qué es lo que entendemos por género y cómo vemos los sufrimientos que padecen las personas trans que tienen un género asignado al nacer y otro deseado.

Giberti señala que las personas trans se encuentran entre la disyuntiva de vivir con sus familias de origen (en el caso que los/las acepten) o formar sus propias organizaciones familiares. (2005: 389)

Antes que las luchas de los/as transexuales se conocieron la de los gay y lesbianas y justamente la autora desarrolla el tema en segundo lugar porque de alguna manera considera que tienen un camino recorrido que ha generado ya ciertos mecanismos de reconocimiento e inclusión y explica de esta manera sus afirmaciones:

[Las uniones de gays y lesbianas] Forman parte de las comunidades actuales, sin necesidad de ocultar la índole de sus vínculos. El 12 de diciembre se sancionó, en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires,25 la norma que legaliza la unión civil conformada por dos personas con independencia de su sexo u orientación sexual, quienes para el ejercicio de sus derechos, obligaciones y beneficios ‘tendrán un tratamiento similar a los cónyuges’. Los argumentos contra determinadas pautas de convivencia entre quienes son gays y lesbianas han sido, históricamente, motivo de repudio, rechazo y sanción jurídica y judicial, reproduciendo los pensamientos, creencias y prejuicios de quienes imaginaron e imaginan contar con la verdad acerca del bien y del mal; por lo general, a partir de u rechazo absoluto respecto de conocimientos psicológicos e históricos.” (2005: 289)

La autora llama la atención a los profesionales de la salud que se manejan información dogmática, en especial en el “ámbito psi”, y no disponen de registros actuales del tema. Además sostiene que manejan conceptos tradicionales de salud y enfermedad donde las clasificaciones de lo normal y lo anormal no tienen en cuenta los cambios de rumbo que adoptó la propia Organización Mundial de la Salud.

Sabemos que enfrentar los prejuicios es una tarea complicada, Eva Giberti lo ha hecho desde hace mucho tiempo pero sabemos que son problemáticas que han pasado casi inadvertidas en nuestro medio y la discriminación prejuiciosa es la conducta más frecuente.26

Sabemos que en materia de homosexualidad, en la Argentina y en general en América Latina lo políticamente correcto es hablar de la no-discriminación y que existen algunas leyes como la sancionada en la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, aprobada en el año 1996, que condena la discriminación por género, por orientación sexual y por identidad sexual. Sin embargo también sabemos que esta protección legal de la discriminación implica una aceptación a medias, compatible, al nivel de la interacción social, con prácticas de discriminación que afectan la vida cotidiana de gays, lesbianas, travestis, transgénero, bisexuales e intersexuales.

Una de las ideas que tienen mucho peso en la aceptación de la homosexualidad es el no reconocimiento de la disociación entre sexo y procreación. La relación sexo/procreación es aún muy fuerte y está muy arraigada, todavía no puede ser superada por las políticas reproductivas, aún por las que muchas veces no quieren quedarse solo en lo reproductivo, sino incluir los derechos sexuales. Otra de las ideas importantes para no discutir muchas de las cuestiones vinculadas a la diversidad sexual es que se puede tratar de “conductas privadas”, aunque sin dudas la aparición del HIV/SIDA puso en la agenda pública un tema que era “privado”. La “Epitemología del armario” de Kosofsky nos ofrece el marco teórico adecuado para comprender la “idea de secreto” y todas sus connotaciones para aprehender la problemática de la diversidad sexual.
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