Encuentros con Humanoides




descargar 0.53 Mb.
títuloEncuentros con Humanoides
página6/21
fecha de publicación26.10.2016
tamaño0.53 Mb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21

Pero hay otro detalle que, curiosamente, ningún comentarista del caso menciona... o no quiere mencionar. Y es el siguiente.

La nave
En efecto: ni Fredikson ni Liljegren —ni tampoco Adell— hacen el menor comenta-rio acerca de la «nave» vista por Heinonen y Viljo en el calvero del bosque de Imjarvi, aquel día, 7 de enero de 1970. Sin embargo, es una nave famosa

en la historia y la le3enda de los ovnis. ¡Es nada menor que el Venusian -scout ship (la nave de reconocimiento venusiana) de George Adamski! Sí, la misma, con sus tres hemisferios en la parte inferior, su forma discoidal acampañada y su cúpula (solamente entrevista por Viljo y Heinonen desde su posición inferior). Pero la parte baja de la, nave es idéntica a la que aparece en -las famosas fotografías de Adamski, que datan de 1952 (compárese la nave que aparece en la reconstrucción del incidente, con la de una nave adamskiana).

De aceptarse el episodio del bosque de Imjarvi, ello significa un serio respaldo a la autenticidad de las fotos de Adamski. Pero hay más: volvemos a encontrar la nave discoidal, con las tres bolas inferiores, en un caso de abducción muy sólido: el del sargento Moody, de la aviación norteamericana. Charles L. Moody fue supuestamente abducido la noche del 12 de agosto de 1975, en Alamogordo (Nuevo México). El hercúleo sargento fue llevado por sus

captores al interior de la navecilla, donde le mostraron su «sala de máquinas». En ella vio.., la parte interior, o hemisferios, de las tres semiesferas que antes había visto por fuera de la nave. En un próximo libró pienso ocuparme

con detalle del caso del sargento Moody, y de paso, establecer unas interesantes comparaciones.

En resumen el caso de Imjllrvi y sus extrañas secuelas constituye un verdadero compendio de eventos ufológicos. En él tenemos desde la «nave tipo Adamski» hasta el pequeño humanoide, el haz de luz compacta, los efectos fisio-

lógicos, psicológicos y parapsicológicos en los testigos, el «contacto mesiánico" una posible —indemostrada— abducción, y para que no falte nada, un paralelo con una de las más famosas apariciones marianas.

Pero las piezas de la «aparición mariana» se nos dan por separado, en Imjilrvi. Si la figurilla que descendió por el rayo de luz, desde el ovni (la «nube» en Fátima; pero es que el ovni de Imjarvi también apareció como una «nube»), hubiese sido la «mujercita» con que Heinonen se entrevistó dos o tres años después, el parecido hubiera sido perfecto. Sin embargo, en Finlandia la «uraniana» prefirió aparecerse al testigo de otra forma, acaso más «normal». Y el diálogo que ambos entablaron brevemente no tuvo nada de religioso, -por supuesto.

¿Qué o «quién» se oculta tras esa tramoya? Aarno Heinonen está en la línea de los hombres sencillos jóvenes y sanos, que «ellos» parecen preferir para sus contactos como depositarios de sus «mensajes». ¿Para ir creando «ciudadanos cósmicos», como postula el doctor Leo Sprinkle, el hombre que más supuestos abducidos ha estudiado y, por tanto, el hombre que más sabe sobre este

aspecto importantísimo del problema?. Tal vez.

4.DE LA MANCHA AL GUAPORÉ


El «hombrecillo» de la Mancha
Este libro no se propone ser un catálogo exhaustivo de casos de aterrizaje de ovnis y de encuentros con humanoides, De publicar todos cuantos figuran en mis archivos, alcanzaría una extensión de, varios miles de páginas y resultaría

de lectura imposible. Unicamente me propongo efectuar una-aproximación al fenómeno humanoide y entresacar los casos más reveladores e importantes, o los menos conocidos en España, y de paso concienciar al público.

A principios de enero de 1968 recibí una carta sin firmar, matasellada en un pueblo de Toledo, que a continuación transcribo literalmente:
«Muy Sr. mío: Informado de su interés por la recopilación de datos sobre platillos y seres extraterrestres, me dirijo a usted para darle a conocer un hecho, no sueño, que me ocurrió hace más de cuarenta años. En un lugar de la Mancha (sic), muy próximo al edificio de su iglesia parroquial, me encontré de sopetón con un ser rarísimo que, a pesar del mucho tiempo transcurrido, no he podido, olvidar. Su altura era aproximadamente de 1,20 m; su vestimenta, de tipo uniformado y verdosa; sus brazos y piernas se encontraban rígidos y pegados al cuerpo y en las manos (también juntas) un soplillo circular de unos 20 cm de diámetro, flexible, pero con sonido metálico. Sus piernas, también rígidas y sus pies unidos por un eje, el cual hacía girar una ruedecilla circular, sobre la que andaba, a mi parecer dirigida e impulsada dicha ruedecilla por los efectos del soplillo (que) portaba en sus manos. Llegué a contemplarlo a una distancia de unos dos metros; por breve tiempo, mirándonos mutuamente, pero sin llegar (a)

hacer uso de la palabra.

»Rogándole sepa perdonar el anonimato, queda suyo afemo.» (Sin, firma.)
La curiosa carta estaba matasellada en Quero, localidad de la provincia de Toledo, entre Alcázar de San Juan y Quintanar de la Orden. La población actual de Quero no llega a los 3 000 habitantes, y en su término municipal hay manantiales de aguas salinas medicinales. Nuevamente volvemos a encontrar el agua asociada a un caso de humanoides.

Reconozco que la evidencia en favor de la autenticidad de este caso es muy débil. Ballester Olmos, que al principio lo había incluido en su catálogo de doscientos aterrizajes ibéricos, terminó por eliminarlo del misma El humanoide de la monorrueda y del «soplillo» resulta desconcertante, pero su mismo carácter absurdo, por paradójico que parezca, le confiere cierta verosimilitud. El testigo anónimo sitúa el singular encuentro cuarenta años antes. Atendiendo

a que la carta es de principios dé 1968, esto nos retrotraería a 1924. En 1924, en plenos «felices veinte», un compatriota nuestro se dio de manos a boca con un pequeño «extraterrestre» dedicado a misteriosas maniobras «en un lugar de la Mancha».

Como el clásico, ¿Tan fantástico como él, o “real”? Misterio.

Pero sea verdad o no el extraño encuentro, en una cosa deseo insistir. No estamos solos, Ni en el universo, ni en este planeta que nos ha tocado en suerte habitar. Digan lo que digan los «sabios», y por más que el elemento ilustra-

do, los «letra heridos» (vierto aquí literalmente el término catalán «lletraferit», intraducible, pero altamente expresivo), prefieran seguir hablando dé Proust, de Kafka y de Bretch, Quizá si Balzac viviese hoy, su Comedia humana tendría algunos personajes —o personajillos— más. Quizá.

Encuentro en el frente de Guadalajara
Estamos en las postrimerías de la guerra civil española. -Falta menos de un año para que ésta toque a su fin. Eran las once y media de la noche. En un lugar impreciso del frente, un teniente del ejército republicano y su asistente

vieron de pronto un intenso resplandor, procedente de un objeto que revoloteaba. Era negruzco y tenía -forma lenticular; o sea; que parecía una gigantesca lenteja de unos 11 m de diámetro por 5 de altura, en su parte más gruesa. Una columna axial empezó a descender por su parte inferior, sosteniendo en una plataforma terminal a dos figuras vagamente humanas qué se movían. El objeto se hallaba a unos 60 m de distancia de los dos militares y a unos 2 m

del suelo. Del ovni partía un círculo de luz azul. Este foco se alzó hasta bañar en su resplandor a los dos testigos, quienes sintieron un escalofrío.

¿Quién era este observador furtivo de nuestra contienda civil? -Como es de suponer, el teniente pensó que se trataba de un arma secreta de los alemanes (sic), o de su propio ejército. Jamás cruzó por su mente la idea que pudiese tratarse de algo que no fuera de este mundo. Pero no era la primera vez que nuestras luchas fratricidas —toda guerra es una lucha fratricida, sean quienes sean los contendientes— eran discretamente observadas. En guerras anteriores y posteriores también hubo espectadores no invitados; Precisamente el fallecido investigador gallego Oscar Rey Brea, que es quien comunicó el caso de Guadalajara, hallándose en el frente de Rusia con la División Azul española, pudo observar, en setiembre de 1943 y sobre la zona de Puskin, un disco volador, de aspecto metálico y brillante, que inmóvil a gran altura parecía seguir las incidencias de un combate aéreo entre cazas alemanes y soviéticos.

El disco de Guadalajara es casi igual al que vio el comandante Oskar Linke en Alemania, al visto por Mario Zuccala en Italia y precisamente al que figura en el caso del abducido español Julio F., visto —y visitado— por él en Soria. Los cuatro aparatos mostraban el tubo o cilindro axial, la cúpula y la gran «ala» discoidal periférica.

Vámonos al Brasil
En un número de la excelente revista carioca O Cruzeiro correspondiente al 13 de ñoviembre de 1954, el periodista Joáo Martins, especializado en el tema de los pires voadores (platillos volantes), desenterró -un caso de 1947, del que

se enteró gracias a los recortes de prensa que le mandaron tres lettores de la revista que no se conocían entre sÍ.

El caso de «encuentro» sucedió en Baurú, localidad del estado de SAo Paulo, región del Paraná, al oeste de la colonia Goio-Bang, que queda al nordeste de Pitanga y al sudoeste de Campo do Mouráo. El caso es interesante precisamente por su antigüedad, pues los casos de «contacto» y de «encuentro» aún eran prácticamente desconocidos del gran público. Aún faltaba un mes para que en Europa se produjese el famoso encuentro del pintor Johannis con dos

humanoides, cerca de Villa Santina (Carnia). Pero cedamos la palabra al propio protagonista del caso, el topógrafo José C. Higgins:

«Me encontraba —dice éste—, el día 23 de julio de 1947, en el término de Baurú, realizando unos trabajos topográficos, cuando, al atravesar uno de los raros descampados de la región, un silbido profundo y grave me hizo levantar

la mirada hacia el cielo. Vi entonces algo que me erizó los cabellos: una extraña nave aérea, de forma circular, con rebordes absolutamente iguales a los de una cápsula médica, descendía del espacio. Mis hombres, todos ellos sencillos caboclos, huyeron despavoridos ante aquel espectáculo. Y yo, no sé por qué, decidí quedarme y aguardar los acontecimientos.

»El extraño aparato recorrió el terreno en un círculo cerrado y aterrizó suavemente a unos 50 m del lugar donde me encontraba. Era algo sorprendente. Tenía aproximadamente 30 m de diámetro, menos los rebordes, de un metro más o menos, y unos 5 m de altura total. Estaba atravesado por tubos en diversas direcciones, seis de los cuales dejaban oir el citado sonido ronco, sin que, a pesar de ello, desprendiesen humo. La parte que tocó con el suelo estaba

provista de, patas curvadas que se arquearon un poco más -al posarse en tierra. Todo el aparato parecía estar hecho de un metal blanco ceniciento, distinto, sin embargo, de la plata. Mientras yo lo examinaba de conjunto, sin por ello

atreverme a acercarme, distinguí además una pared que dejaba ver una ventana, provista de un vidrio o de algo semejante. Vi entonces a dos personas que me examinaban con aire de curiosidad. Esas personas, como comprobé a la primera mirada, eran de aspecto extraño. Pasados unos segundos, una de ellas Volvióse hacia el interior del aparato y me pareció que hablaba con alguien.

Inmediatemente oí ruido en el interior del mismo y se abrió una puerta por debajo del reborde, dando paso a tres personas enfundadas en una especie de tono transparente envolvía por completo, cabeza y todo, y que estaba hinchado como un neumático de automóvil. A la espalda llevaban una mochila metálica, que me pareció formar parte integrante de la vestimenta. A través de ese mono veía perfectamente a las personas vestidas con camiseta (sic) pantalones y sandalias, no de tela, creo, sino de papel brillante. Noté también que su apariencia extraña se debía a los ojos, muy redondos y grandes, sin cejas, pero sí con pestañas. La cabeza era calva. No tenían barba, la cabeza era grande y redonda y las piernas más largas que las proporciones que conocemos. En cuanto a la altura, tenían unos treinta centímetros más que yo, que mido un metro ochenta.

Lo mas interesante es que parecían hermanos gemelos, tanto los que llevaban mono como los que no lo usaban y que estaban en la ventana, mirando a través de los vidrios. Uno de ellos llevaba en la mano un tubo del mismo metal

que el aparato, y me apuntaba con ese tubito. Noté que hablaban entre ellos. Oía perfectamente las palabras, mas nada entendía. Hablaban en una lengua que yo nunca había oído, pero que era bonita y sonora. A pesar de su aventajado porte, movíanse con increíble agilidad y ligereza, formado un triángulo a mi alrededor. El que empuñaba el tubo me invitó con gestos a entrar en el aparato. Me aproximé a la puerta y solo pude ver un pequeño cubículo, limitado por otra puerta interior y la punta de un tubo que venía de dentro. Observé también diversas vigas redondas en la base del saliente o reborde. "Comencé a hablar, preguntando adónde me querían llevar, con muchos gestos. Ellos comprendieron la gesticulación y el que me pareció el jefe dibujó en el suelo un punto redondo rodeado de siete círculos. Señalando el Sol en el espacio, me indicó el séptimo círculo, señalando luego y al aparato. Quedé mudo de espanto. ¿Salir vivo del mundo? No! Eso no iba conmigo! Ante esta perspectiva, reflexioné. Me resultaba imposible luchar, pues ellos eran más fuertes físicamente y en número. Entonces tuve una idea. Había observado que ellos evitaban ponerse al Sol. Así es que me dirigí hacia la sombra y sacando del bolsillo mi cartera, les mostré el retrato de mi esposa, diciéndoles por medio de gestos que quería ir a buscarla.

»No me detuvieron. Salí y, dando gracias a Dios, me interné en la espesura, desde donde me dediqué a observar los. Saltaban y jugaban como niños, brincando y lanzando a lo lejos piedras de tamaño descomunal.

Pasada más o menos media hora, después de mirar detenidamente los alrededores,

entraron en el aparato, que se elevó en el aire con el mismo zumbido. Subiendo,

se dirigió hacia el norte, perdiéndose entre las nubes.

Jamás sabré si eran hombres o mujeres. Sin embargo, puedo señalar que, a pesar

de las características que he apuntado, son bellos y aparentan una salud espléndida. Por otra parte, me resulta difícil traducir con letras su lengua je. Sin embargo, recuerdo dos palabras: “Mamo” y “Or que”, aquélla para designar al Sol y ésta el séptimo círculo del dibujo. ¡Si pudiese estar seguro de que habría vuelto, sabe Dios por dónde andaría yo a estas horas!

»Habrá sido un sueño? ¿Fue realidad? A veces dudo de que esto haya acontecido realmente, pues bien pudiera ser que todo ello no haya pasado de ser un sueño extraño,pero bello.»
Sin embargo, -si José Higgins se hubiera limitado a contar una historia fantástica o inventada, se habría anticipado con ella a muchas historias similares, procedentes de los más distintos lugares del globo. Este caso, por otra parte, se sitúa a caballo del «contacto" y el simple «encuentro cercano del tercer tipo" y hay en él, también, un principio de abducción. Para ser plenamente un contacto, le falta el elemento mesiánico, pero es más que un encuentro cercano, por el esbozo de conversación que surgió entre el terrestre y los «extraterrestres». En efecto, en el -caso de Baurú encontramos una serie de elementos que, luego; se nos harán familiares: el discó con un reborde central saliente, a modo de dos palanganas encaradas (un típico rasgo ummita), las escafandras transparentes, la gran estatura de los seres, etc.

Incluso el intento de comunicación, a través -de círculos dibujados en el

suelo, reaparece en 1952, en uno de los más célebres casos de contacto: el

de George Adamski con el «venusiano», en el desierto de California. Pero con

Adamski se inician ya las historias de contactos mesiánicos y su lugar no

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   21

similar:

Encuentros con Humanoides iconCurso “online” con encuentros en tiempo real salud sexual de la mujer

Encuentros con Humanoides iconDe cóMO, cuándo y dónde se produjeron y producen los primeros encuentros con la matematica

Encuentros con Humanoides iconA. 1 Historia de la terapia de grupo
La multitud les rompió, la multitud debe sanarles”. También se anticipó al moderno medio de abordaje al pro­mover encuentros comunitarios...

Encuentros con Humanoides iconEncuentros de la dermatologia latinoamericana sldv

Encuentros con Humanoides iconAnthony Giddens Conciencia, propio-ser y encuentros sociales
«recobran» conciencia es directamente aplicable también a los animales superiores. Esta noción de conciencia evidentemente denota...

Encuentros con Humanoides iconEl primer miércoles del mes era un día terrible. Así, con mayúsculas....

Encuentros con Humanoides iconPara que el agente patógeno produzca la enfermedad, deberá estar...

Encuentros con Humanoides iconDinamica vincular de la familia con un miembro diagnosticado con...

Encuentros con Humanoides iconCon mucho cariño para las personas con Cáncer y sus familias

Encuentros con Humanoides iconKnorr se compromete con la cop21 en la reducción de emisiones de...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com