Un Breve Resumen del Contenido y Significado de los Libros Históricos de Josúe a Reyes




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Profetas Anteriores
Un Breve Resumen del Contenido y Significado de los Libros Históricos de Josúe a Reyes
B3
Instituto Bíblico Reformado
por Juan Medendorp
Contenido
Introducción
I. El Libro de Josué

A. El Llamamiento de Josué (1:1-18)

B. La Conquista de la Tierra Prometida (2:1-13:14)

C. La División de la Tierra Prometida (13:15-21:45)

D. La Despedida de Josué (22-24)
II. El Libro de Jueces

A. La Fuente de las Miserias (1:1-3:6)

B. Los Jueces de Israel (3:7-16:31)

C. El Estado de Israel al Final de la Epoca (17:1-21:25)
III Los Libros de Samuel

A. Samuel, el Ultimo Juez de Israel (1 Samuel 1-7)

B. El Pueblo Pide y Recibe un Rey (1 Samuel 8-14)

C. Saul Es Rechazado, David Es Elegido (1 Sam 15-31)

D. David, Rey de Israel (2 Samuel 1-24)
IV. Los Libros de los Reyes

A. El Reino Unido de Salomón (1 Reyes 1:1-12:24)

B. El Reino Dividido: Jeroboam a Zimri (1 R. 12:25-16:20)

C. El Reino Dividido: El Ministerio de Elías y Eliseo

(1 Reyes 16:21-2 Reyes 15:12)

D. El Reino Dividido: La Cautividad de Israel

(2 Reyes 15:13-17:41)

E. El Reino Dividido: La Cautividad de Judá (2 Reyes 18-25)
Conclusión
Introducción
Este estudio lleva el título ALos Profetas Anteriores.@ Este no es un término muy concocido entre nosotros. Su trasfondo es el estudio teológico de la Biblia Hebrea, es decir, la versión escrita en el idioma de los Hebreos. En la Biblia Hebrea hay tres divisiones: La Ley, Los Profetas y Los Escritos. ALa Ley@ refiere a los primeros cinco libros de la Biblia, también conocidos como el Pentateuco. Esa primera división ya estudiamos en el estudio anterior de esta sección bíblica del pénsum del Instituto Bíblico Reformado. La segunda división, Los Profetas, se divide en dos sub-divisiones: Los Profetas Anteriores y Los Profetas Posteriores.
La división de los profetas de la Biblia en dos partes corresponde a una división cronológica y también una división literaria. La división cronológica, es decir, de tiempo, entre los profetas anteriores y los profetas posteriores cae más o menos entre el séptimo y el octavo siglo antes de Cristo. Los profetas anteriores cubren mayormente los eventos desde la entrada en la tierra prometida de Canaan por el pueblo de Israel, hasta el exilio al comienzo del sexto siglo antes de Cristo. Principalmente, pues, Los Profetas Anteriores cubren los eventos entre el siglo trece y el siglo siete antes de Cristo. Los Profetas Posteriores, en cambio, cubren principalmente los siglos ocho a cuatro antes de Cristo, aunque en una pequeña parte, corresponden al mismo período.



La otra división es literaria. Los Profetas Anteriores son libros históricos, es decir, relatan eventos de la historia de Israel, mientras que Los Profetas Posteriores relatan las profecías de los grandes profetas de los reinos de Israel y Judá. Los escritos históricos no caen dentro del género que nosotros normalmente llamamos profecía. )En qué sentido, pues, podemos decir que Los Profetas Anteriores son profetas? Si no hay profecía, )cómo pueden ser llamados profetas? Aquí vemos algo de lo amplio que es la profecía bíblica, y lo estrecho que es, muchas veces, nuestro entendimiento de ella. La profecía es más que un mero predición del futuro. La profecía es también la capacidad de discernir el movimiento de Dios en la historia: pasado, presente y futuro. Estos libros, llamados Los Profetas Anteriores, relatan la historia desde una perspectiva espiritual. Los escritores de estos libros no únicamente ven la historia, sino también ven la mano de Dios moviendo en ella. Esta capacidad y este entendimiento vienen sólo bajo la dirección del Espíritu Santo. Esta interpretación de los eventos históricos relacionados con el pueblo de Israel en esa época no es nada menos que una explicación divina de las causas y los propósitos de estos eventos.
Al leer estos libros será claro al lector que su interpretación histórica depende directamente de los libros del Pentateuco. En el Pentateuco, vimos como Dios creó al mundo para que lo glorifique. El ser humano era clave en la revelación de la gloria de Dios en la creación, siendo imagen y semejanza de él. Después vimos cuan pronto el ser humano cayó en pecado, y los desastrosos resultados de ese pecado. A pesar de todo, Dios sigue adelante con su plan de revelar su gloria en nosotros. Para implementar ese plan, Dios eligió a Abraham, como padre de muchas naciones. Eligió también al pueblo de Israel, descendencia de Abraham, para ser su pueblo modelo en el mundo. Lo liberó de la esclavitud en Egipto, y le dio la ley escrita por medio de Moisés llevandolo a la tierra prometida de Canaan para que pudieran vivir según la ley y demonstrar a todas las naciones la grandeza y la gloria de Jehová.



El libro del Deuteronomio termina cuando el pueblo de Israel estaba a punto de entrar en la tierra prometida para comenzar su tarea como pueblo modelo. Al final de este libro, Moisés les exhortaba a guardar toda la ley, para que pudieran vivir tranquilamente en la tierra que el Señor su Dios les iba a dar. En su exhortación, Moisés les explicaba lo bueno que pasaría con ellos si guardaran la ley, y lo malo que les caería ensima si no la guardaran. Los libros de Los Profetas Anteriores eran escritos precisamente para demonstrar la verdad de las profecias de Moises. Claramente estos libros demuestran que cuando el pueblo de Israel se pegaba a la ley de Dios, Dios bendijo sus propósitos, pero cuando extravían de esa ley, Dios permitía caer ensima de ellos todo tipo de calamidad. Los profetas anteriores escribieron precisamente para proclamar al pueblo de Israel y también a la Iglesia de hoy, que Dios es fiel a sus promesas. Si nosotros vivimos según su ley, experimentaremos todo tipo de bendición de la mano de Dios, pero si violamos esa ley, podemos esperar todo tipo de juicio de la misma mano de El.
Aquí vemos la importancia de estos libros para la Iglesia hoy día. Muchas veces ignoramos las historias del Antiguo Testamento, pensando que sólo tiene que ver con los Judíos y no con nosotros. Pablo dijo una vez, refiriendose a las historias de Israel, AMas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron@ (1 Corintios 10:6). Las historias de los profetas anteriores son profecías para la Iglesia de Jesucristo, exhortándonos a dejar los pecados y sus resultados desastrosos y pegarnos a Jesús, fuente de ley santa y divina. Así, llenos del Espíritu Santo, nosotros, que Ano andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu,@ cumplimos Ala justicia de la ley@ (Romanos 8:4). No seamos torpres, aprendamos la lección.
Los Profetas Anteriores abarcan solamente los libros Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. Los demás libros históricos, a saber, Rut, 1 y 2 Crónicas, Esdras y Nehemías, en verdad pertenecen a la sección de los Escritos del canon Hebreo. Por eso los consideraremos en otro estudio bajo el titulo AEscritos Históricos.@



(Que Dios les bendiga al estudiar estos libros, para que podamos ver hasta nuestra propia historia de punto de vista de Dios!
1. )Cuáles son las tres divisiones del Antiguo Testamento en Hebreo?
La _________________________________________
Los ________________________________________
y Los_______________________________________.









2. La división de Los Profetas se puede dividir en dos partes:

Los Profetas_____________________________
y Los Profetas___________________________.
3. )Cuál es la differencia entre Los Profetas Anteriores y Los Profetas Posteriores?
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4. )Por qué es importante estudiar la historia de
Israel?________________________________________
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I. El Libro de Josué
Como hemos visto, el libro de Deuteronomio nos deja a la puerta de la tierra prometida. El pueblo había viajado en el desierto por cuarenta años, para que la generación desobediente del éxodo muera. Para el colmo, el mismo Moisés, líder del pueblo en el éxodo y el desierto, tuvo que morir fuera de la tierra prometida por sus pecados. Cuando el libro de Deuteronomio cierra, el pueblo está al punto de entrar en el tierra prometida sin su líder amado, Moisés.
El propósito del libro de Josué es relatar la historia de esa entrada, dando los detalles de como Dios designó a Josué sucesor de Moisés y como Dios mismo iba delante de su pueblo para derrotar la resistencia de los pueblos paganos que residían en la tierra. Aunque Moisés era grande, era Josué quien realizó la entrada del pueblo de Dios a la tierra prometida. Es interesante observar, pues, que el nombre Hebreo Josué es igual al nombre Griego Jesús. Josué llega a ser un tipo, o representante, del mismo Jesucristo, nuestro gran conquistador, quien nos liderará en nuestra entrada a la tierra prometida al final de los siglos. El libro de Josué se divide 4 en partes: el llamamiento de Josué, la conquista de la tierra, la división de la tierra y la despedida de Josué.
A. El Llamamiento de Josué (1:1-18)



El primer versículo de este capitulo nos da el contexto del libro: AAconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová . . . .@ Moisés, el siervo de Jehová, había muerto, y el futuro del pueblo era incierto. )Quíen iría delante del pueblo? )Quién sería su salvador? Irónicamente, Josué (=Jesús) significa AJehová es salvación.@ En el hueco dejado por la muerte de Moises, encontramos a Josué, el elegido por Dios para llevar el pueblo a la tierra prometida. La frase más importante en el llamamiento de Josué es, AEsfuerzate y sé valiente,@ la cual ocurre cuatro veces en este capítulo (1:6,7,9 y 18). Josué debe ser fuerte y valiente frente a la gran responsibilidad de liderar al pueblo en su conquista de la tierra. La razón por su valentía es la presencia del Señor Dios en su medio. ANo temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas@ (1:9). Pero la presencia de Dios es prometido después de que Josué es mandado a guardar toda la ley. El pueblo pudo salir con confianza porque Dios estaría con él, pero su presencia dependía también de la santidad del pueblo. Dios no pudo acompañar un pueblo manchado con el pecado.
A base del llamamiento de Jehová, Josué manda al pueblo prepararse para la entrada a la tierra prometida. En el momento de preparación, Josué recuerda a las tribus de Rubén, Gad y Manasés que aunque ellos ya habían recibido su herencia al Este del rio Jordán, todavía tenían la obligación de acompañar al resto del pueblo en su conquista de la tierra prometida. Nada en el pueblo de Dios es hecho para el bien del individuo, sino todo se hace para el bien del pueblo. No podemos descansar cuando hemos recibido el nuestro, sino todos debemos trabajar y luchar hasta que todos los hermanos disfrutan plenamente las bendiciones de Jehová. Esta es una lección clara para la Iglesia de Jesucristo. Cuando Dios nos llama a la conversión, nos llama a unirnos al cuerpo de Cristo. Junto con todos los demás llegamos a ser un solo pueblo en Cristo Jesús. Pero nuestra preocupación no puede ser por nosotros mismos, sino por el bien de todos nuestros hermanos, los cercanos y los lejanos. No podemos descansar ni dejar de luchar hasta que todos nuestros hermanos en la fe disfrutan la plena bendición de Dios.



Al final de este capítulo hay una nota animadora y a la vez preocupante. El pueblo promete a Josué su completa obediencia. Lo que él mande, ellos harán. Sin embargo, al decirlo, expresan también su deseo Aque Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moises@ (1:17). El Dios que los libró de Egipto, que los llevó por el desierto, que los trajo a la puerta de la tierra prometida todavía no es el Dios de ellos, sino el Dios de Josué. Su compromiso es con Josué y no con el Señor. Al no tener una relación directa con Jehová, el futuro del pueblo está en peligro.
B. Conquista de la Tierra (Capítulos 2:1-13:14)
Al consolidar la lealtad del pueblo, Josué procede a conquistar la tierra prometida. El propósito principal de los relatos en los capítulos 2:1-13:14 es demonstrar claramente que es la fe en, y la obediencia a, Jehová que da la victoria, y falta de fe y obediencia que causa la derrota para el pueblo de Dios. En estos capítulos vemos dos historias, divididas en el medio por la renovación del pacto en el monte Ebal. La primera historia (capítulos 2:1-8:29) contrasta la conquista de Jericó y la derrota a las manos del pueblo de Hai. La conquista de Jericó viene a través de la fe en Jehová y en su poder para vencer. Un mensajero de Jehová, el Princpe del ejercito de Jehová, anuncia a Josué un mensaje de Jehová, AMira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra@ (6:2). Jehová manda a Josué y al pueblo de Israel a dar una vuelta por día en los primeros seis días, y en el último día, a dar siete vueltas. Después de la séptima vuelta en el séptimo día, Josué manda al pueblo: AGritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.@ Y así se tumbaron los muros de Jericó. La fe de Israel en su Dios les dio la victoria.



La única condición que Dios había puesto para la conquista de Jericó era que el contenido de la ciudad quedara como anatema a Jehová. Esto implicaba que el pueblo de Israel debía dejar todo el contenido de la ciudad en su lugar como ofrenda de los primeros frutos a Jehová. Josué les avisó del peligro de una forma clara: APero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel y lo turbéis@ (6:18). Lamentablemente, la avericia conquistó el temor de Jehová en un cierto Acán, quien tomó por sí mismo del botín de la ciudad de Jericó dedicado a Jehová. No fue gran cosa, solamente un manto, y algo de plata y oro. Pero no fue el valor de los objetos que Dios tenía en la mente, sino la rebeldía que moraba en el corazón de este Israelita. A causa de sus propios deseos y sus intereses personales, Acán estaba dispuesto a poner todo el pueblo de Israel en peligro, quitando de Jehová lo que se le pertenecía. Esta actitud que ponía los intereses personales delante de los intereses de Dios y del resto del pueblo era un peligro eminente para todo el pueblo de Dios. Sobre esta base el pueblo nunca se construiría. La destrucción sería su destino.
Por esta misma razón, Dios se sintió obligado descrubir y castigar este pecado para que el pueblo comprendiera que en el pueblo de Dios ninguno puede poner sus intereses personales por encima de los intereses del pueblo entero y de Dios. La revelación ocurrió de la siguiente manera. Cuando el pueblo de Israel salió a la batalla con el pequeño pueblo de Hai, Dios entregó a los Israelitas a una derrota sorpresiva y contundente. Los Israelitas, habiendo salido recientemente de una victoria de fe, clamaban al Señor para que les explicara la derrota inesperada. El Señor lo pone en palabras sencillas: A Israel ha pecado. Han quebrantado mi pacto que yo les había mandado. Han tomado del anatema, han robado, han mentido y lo han escondido entre sus enseres@ (7:11). A través de una investgación, Josué descubre que Acán había robado del botín y que lo había escondido debajo de su tienda. Allí lo encuentran.
El castigo era severo. Todo el pueblo apedreó al pobre Acán, así mostrando su convicción que ellos mismos debían quitar el pecado del medio.



En estas dos historias relacionadas vemos un contraste importante. Por un lado, Israel vive por fe y conquista a sus enemigos sin tener que levantar una sola arma. Pero, por otro lado, cuando el pueblo cae en pecado, es derrotado fácilmente. El mismo Señor les enseña: APor esto los hijos de Israel no podrán prevalecer ante sus enemigos. Más bien, volverán la espalda ante sus enemigos, porque se han convertido en anatema@ (7:12). Hay muchas lecciones para nosotros aquí en esta historia, pero la más sencilla es esta: cuando el pueblo de Dios vive por fe, no hay quien lo derrota, pero cuando permite el pecado en su medio, es victima de todo tipo de derrota. Purifiquémonos, pues, para la gloria de Dios y la victoria de la fe.
En el medio de esta primera sección encontramos el relato de la lectura del pacto de parte de Josué (8:30-39). En todo esto Josué es el actor principal. El resto de Israel (con la salvedad de los Levitas) son observadores en este proceso. No es bueno suponer mucho de nada, pero aquí la falta de partipación y respuesta de parte del pueblo, queda como un silencio amenazante.



En la segunda historia de esta primera sección (9:1-13:14) vemos una vez más los malos resultados cuando el pueblo de Israel depende de sí mismo y no del Señor. Aunque habían recibido el mandato del Señor de no buscar la paz con los pueblos de la tierra, sino de destruirlos por completo (Deuteronomio 7:2), la Biblia nos relata que recibieron hombres de Gibeón, y hicieron paz con ellos. La razón por este pacto con los pueblos de la tierra era un disfrase que los hombres de Gibeón habían hecho, dando la impresión de habían venido de lejos para hacer pacto, cuando en verdad vinieron de cerca. El versículo clave es 9:14, donde dice que los hombres de Israel examinaron su ropa y sus provisiones, pero no consultaron al Señor. Por esta razón, los hombres de Israel eran engañados, y violaron el mandato del Señor, haciendo paz con los pueblos de la tierra. Por causa de este pacto, el pueblo de Israel se sintió obligado a guardar el pacto que hicieron y no destruir los pueblos con que hicieron pacto, pero los relegaron a llevar agua y cortar leña para la casa de Dios. De esta forma, entraron en desobediancia al mandato del Señor.
En el seguimiento de la historia, vemos que el pacto que habían hecho con los gabaonitas después lleva a los Israelitas a la guerra. Pero en vez de hacer al pueblo sufrir por su error, Dios utiliza la ocasión para demostrar una vez más que él es el Dios todopoderoso, y según las palabras de la promesa dada a Abraham, los que bendicen a Israel son benditos y los que maldicen a Israel son malditos. En este caso, el rey de Jerusalén, en esa epoca todavía un rey pagano, vio que los gabaonitas, un pueblo fuerte y valiente, había hecho pacto con Josué y Israel. El pueblo de Gabaón ya no era un aliado de Jerusalén, pero tampoco lo quisieron como enemigo, y para así no tener los gabaonitas en su contra, decidieron atacarlo y destruirlo.
Los gabaonitas vieron la amenaza y clamaron a su nuevo aliado, el pueblo de Israel, para que venga a su socorro. Dios asegura a Josué que debe avanzar en contra de los reyes de la tierra y que saldría con la victoria. Pues, Josué congrega su ejercito y ataca a los reyes de la tierra, propinándolos una derrota contundente. En esto también Dios obró milagrosamente. Al ver que el sol se ponía sin haber logrado una victoria completa, Josué pide a Dios que alargue el día para así poder cumplir con el mandato de destruir por completo los pueblos de la tierra. Y Dios concedió su petición, alargando por un día entero ese día y permitiendo una victoria absoluta.



Como consecuencia de esta victoria, Josué y el pueblo debieron enfrentarse con otra alianza más de los reyes de la tierra. Una vez más el pueblo de Israel salió airoso de su encuentro, demostrando que Dios estaba en su medio. Con este buen comienzo, ya pronto la mayoría de la tierra quedaba bajo el control del pueblo de Israel. Pero esta primera parte del libro no termina con una nota alentadora, sino relata la gran cantidad de tierras y pueblos no conquistados (Josué 13:1-14). La presencia de estos pueblos en medio de la tierra, en contra de la voluntad explícita del Señor, queda como una amenaza constante para el pueblo. Sus prácticas paganas quedaron como un virus en medio del pueblo, poniendo en peligro a todo el pueblo de Israel por medio de la práctica de la idolotría, la cual, a final, se hace realidad. La lección principal de esta primera parte del libro de Josué es: cuando el pueblo de Dios vive por la fe en obediencia a él, no hay nada ni nadie quien lo puede resistir. Pero cuando el pueblo de Dios vive en pecado y desobediencia a él, está sumamente vulnerable a la destrucción. (Que Dios nos ayude a ser fiel a él!
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