Jesus galindo caceres. Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México, Addison Wesley Longman, 1998. pp. 207-252




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títuloJesus galindo caceres. Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México, Addison Wesley Longman, 1998. pp. 207-252
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abultado, abultaban con zacate en aquella época todavía por 1940-45, todavía se usaba. Como teníamos mucha agua aquí, por aquí había harto huachinango, lo que hora decimos flor acuática; entonces ese huachinango tenía su barba, o sea su raíz... entonces ésa se la ponían aquí (en la corona) para abultarla. Ya después venía la flor... todo eso se sacaba de allí...

Por su parte, Don Manuel, al hablar sobre el pasado de La Candelaria, también recuerda el uso que los pobladores de los pueblos colindantes con el pedregal le daban a este territorio:

Yo tengo la idea que la poca gente que fueron nativos ahora somos... empezó a hacerse el pueblo grande, porque eran muy poquitas gentes aquí... cuando yo ya me di cuenta todavía no había camiones, nos teníamos que ir andando a Coyoacán, teníamos que traer las cosas si traía uno leña o maíz del mercado de la pl»7a, tenía que traerlo uno a pie, porque no había camiones ni nada... la comunidad se fue haciendo grande y las casas eran de otro tipo. Las cacas eran usas de caballete que nosotros les nombrábamos que eran de pasto amalil, ese pasto que se daba en el pedregal; ya no se da pues ya no hay pedregal... en esos pedregales se daba exclusivamente el amalil y la víbora de cascabel... muy peligrosa... ahora también ya se desapareció, también por tanta colonia... Conejos también había, no una cantidad pero por ejemplo, si yo, agarraba y me iba temprano con la escopeta a querer traer algo del pedregal... por lo menos me bajaba yo en esos tiempos, por allá por noviembre... unas dos o tres huilotas,... son como tórtolas, más grandes que la tortolita de aquí, como un pichón; pues ya con dos o tres pues ya era una buena comida. Lo mismo que con dos conejos, claro no había exageración de conejos, pero uno se ponía a buscar y como en ese tiempo la soledad era enorme, pues no se oía ni un ruido, ..1o que alcanzaba uno a oír en ese tiempo era la máquina que iba por Contreras por allá... entonces la gente que tenía sus animales, todas las mañanas dejaban ir sus animales, cabras, varas, al pedregal a pastar, en la tarde iban a buscar a sus animales en donde andan Ni quién se robara una cabra, ni quién se robara una vaca. No como ahora que entran hasta la casa los rateros, no en ese tiempo no, en ese tiempo todo era confianza.. la misma gente que se le hacía de noche por allá por el pedregal, una señora, un señor, amanecía y se venían para su casa muy campantes. En ese tiempo no alumbraba nada, ahora refleja todo el alumbrado del DF, reflejan muchas colonias; no en ese tiempo se oscurecía y ya no podía ud. dar paso en el pedregal, al menos que hubiera luna.. o sea que la gente que se le hacía tarde hasta con sus animales... se quedaban, llevaban sus gavanes y se dormían por ahí, en una cueva y listo, sin ningún problema de que vaya a venir uno y me golpee o vaya a venir uno y que me robe, me mate y se lleve mis animales, ¿pues quién? nada, nada..

¿Qué otras cosas se recogían del pedregal?, le preguntamos a don Dionisio35.

Daba el abrojo que es una planta, una espina muy dura que se enterraba, pues luego subían des-nabos todo el pueblo de aquí, siempre andaban así, inclusive al centro iban descalzos, ya después las señoras ya no, ya calzaban mejor y lo mismo los señores, pero llegaban del centro y se quitaban los zapatos, se ponían sus huaraches o descalzos. Entonces ...era una especie de planta pero bien llena de espina muy punzantes, duras... al que se le enterraban, ¡hijo! parece que se prendían... (servían) para adornar. (También) pastoreaban en una parte que le llamamos El Llano, lo que es ahora la colonia Díaz Ordaz, era una parte que era que estaba lisa completamente, estaba plana... no había cuevas ni nada, era sólido completamente y parejito parejito; allí de chamacos quisimos adaptar un cuadro para jugar beisbol... entonces lo que más se jugaba en aquel tiempo en La Candelaria era el beisbol... y los más grandes idearon allí, y sí, se logró, pero estaba un poco duro, entre piedras, aunque estaba liso, de todas maneras no estaba muy liso para jugar beisbol.

(También) llevábamos nuestras vacas, los borregos... chivos, los llevaban a pastar allá. Otros los llevaban a pastar a lo que eran los ejidos, que por la calzada de Tlalpan, por allá eran los ejidos, toda esa zona de los Paseos Tasqueña, la colonia Educación..

Los Pedregales, vasta extensión que como territorio de posesión comunal compartían varios pueblos de la zona de Coyoacán, rindió muchos frutos a su pobladores hasta el momento en que se le destinó como zona habitacional, incluyendo, al mismo tiempo, zonas de lujo y paupérrimas. La Candelaria y el vecino pueblo de Los Reyes, perdieron el acceso a estos territorios a partir de las invasiones de colonos y comuneros a los l uanres que actualmente ocupan las colonias Ajusco, Ruiz Cortines, Díaz Ordaz y Santo Domingo. Los pueblos afectados por estas invasiones lucharon por obtener indemnización del gobierno, en el caso de Los Reyes sí lograron recibirla, pero los de La Candelaria no, a causa de la desorganización de los comuneros, y por conflictos de mucha intensidad política al interior de la comunidad y con las instituciones y agentes del gobierno involucrados en las distintas etapas de la invasión, fraccionamiento, regularización y titulación36.

Para cualquier habitante de La Candelaria, más para los ancianos, el recuerdo del pedregal irá asociado no sólo a que era un lugar proveedor de alimentos y materiales para uso doméstico, sino también como un lugar de trabajo y esparcimiento, de aventuras y contacto con el espacio ni al alejado del trajín urbano. En la actualidad, sus vínculos pueden ser, o bien porque pudieron obtener un lote en algunas de las nuevas colonias, o bien por aspirar a obtener una indemnización por los terrenos que alguna vez pertenecieron a la comunidad.

Los pedregales, como zona ecológica única dentro del Valle de México, por su extensión original, como por la flora, fauna y características físicas específicas que solía contener, fue en realidad una pérdida de mucha mayor dimensión que la que significó a los habitantes colindantes del pedregal.

El costo fue la desaparición gradual de un espacio ecológico único, formado pacientemente por la naturaleza a través de muchos siglos, a cambio de una serie muy heterogénea de asentamientos humanos, ricos y pobres, que contribuyeron a solucionar parcial y temporalmente la demanda habitacional y las ansias de un capital inmobiliario montado en una desbocada cabalgata de expansión urbana37. Como dice don Miguel, "ya le decía yo, nos han quitado nuestra fuente de vida..."

En fin, éste es sólo un fragmento de tal trabajo y, me parece, muestra la manera como se fueron entretejiendo y editando los testimonios de los narradores. Cierto tipo de inferencias y análisis se desprenden de la propia lectura de los testimonios, pero otras provienen de otras fuentes que se combinan conforme aparecen los temas y las circunstancias que acompañan a los relatos.

El proyecto desarrollado en Coyoacán me resultó aleccionador, ya que me permitió experimentar el trabajo intensivo de campo y la vinculación vía concursos y actos de difusión en torno a la delegación. Como experiencia de investigación me alentó a valorar con más cuidado los-enfoques cualitativos y a utilizarlos en combinación y complementariedad con las demás fuentes históricas a la mano. Me insertó en una experiencia comunicativa propiciada por la propia situación de la entrevista, y me mostró las potencialidades y problemas que uno llega a enfrentar.

A ocho años de distancia, creo que fue un proyecto que impulsó y motivó mi interés por esta propuesta técnico-metodológica, y aunque tuvo un entramado conceptual poco elaborado, me permitió vislumbrar las bondades del método y apreciar sus dificultades. En la actualidad sigo en el mismo tono, pero quizá un poco menos optimista y más preocupado por el impacto real que se logra con este tipo de investigaciones. Sin embargo, en el panorama de las ciencias sociales mexicanas, se ha desatado un interés y una proliferación de nuevos proyectos e iniciativas que revaloran y promueven la utilización de enfoques cualitativos, siendo las historias de vida y la historia oral uno de los paquetes técnicos más difundidos. Por lo tanto, la variedad y la cantidad de aproximaciones y experiencias de investigación están creciendo progresivamente, y con rapidez desde por lo menos la década de los 80. Es importante revisar esa producción y asimilar esas experiencias, con frecuencia muy diferentes.

El esfuerzo por aprender una diversidad de paquetes técnicos de investigación tiene el propósito de fomentar una actitud abierta en los investigadores para experimentar los métodos, no sólo conocerlos en abstracto. Sin embargo, esta es una tarea que sólo el investigador interesado puede decidir realizar, lo más que puede hacer un texto como el presente es sensibilizar y mostrar algunas guías del camino andado. No se ha pretendido crear normatividad de investigación y menos encasillar la necesaria reflexividad sobre los métodos y las técnicas. No obstante, es conveniente que el lector incursione en otras experiencias, ejemplos, modelos y prácticas..., ya que aquí sólo se expuso una.

En parte, se pretende subsanar la imposibilidad de cubrir muchas más experiencias aportando una bibliografía amplia sobre el tema. Espero que el interesado se acerque y examine esas otras iniciativas y vaya formulando su propia manera de ejercitar su paquete técnico, o la combinatoria de varios de ellos. Ya que la existencia de tal o cual recetario sobre el método no asegura su aplicabilidad. Considero que la sistematización de la experiencia de investigación es lo que produce las guías o manuales; pero, en ningún lado se puede asimilar la experiencia gratuitamente, esa hay que vivirla; en esa situación, entonces, no habrá cabida para los intermediarios.

1 Bertaux, 1981; Thompson, 1988; Denzin/Lincoln, 1994.

2 Cfr. J. Baláis, 1974; Bertaux, 1981; Marinas, 1993.

3 K.Plummer, 1988.

4 Devereaux, 1977; Thompson,1988.

5 Portelli,1994; Ricoeur,1981; PNG,1989; Basso/Sherzer,1990.

6 Aceves, 1991.

7 J. Aceves, "El silencio de la gente común", en Signos, cultura y sociedad, núm. 13, marzo 1995, pp. 87-89, versión resumida de: Las fuentes vivas toman la palabra, mecanoescrito, 1992.

8 Archivos institucionales como: DEH-INMH, Instituto Mora, Conafe, Centro de Estudios de la Revolución Mexicana 1 á7aro Cárdenas de Jiquilpan, Michoacán; y acervos no sistematizados aun en la DGP/MNCP; Colegio de la Frontera Norte, entre otras muchas universidades y centros de investigación superior.

9 La idea de la complementariedad de las fuentes proviene de Norman K. Denzin.

10 Muchos autores han discutido y aportado conocimientos sobre la cuestión: Cfr. H. Saltalamacchia et al, Historias de vida y movimientos sociales; J. Bokser, Reencontrando identidad...; Jesús Galindo, Encuentro de subjetividades, objetividad descubierta; J. J. Pujadas, El enfoque biográfico...".

11 Véanse los trabajos de Guillermo Ramos Arizpe, especialmente la segunda parte de su texto Relatos de don Jesús; Miguel Barnet, La fuente viva; varios de los trabajos de A. Portelli recopilados recientemente por la &m.

12 K. Plummer menciona y describe todos aquellos materiales escritos llamados "documentos personales", que en principio caben en este rubro. Para Plummer las entrevistas orales forman parte de este tipo de documentación histórica.

13 Cfr. A. Medina Rubio, Teoría, fuentes y métodos en historia regional; Jan Vansina, Oral tradüion as history.

14 Cfr Bronislaw Misztal, Autobiografías, diarios, historias de vida e historias orales de trabajadores:fuentes de conocimiento socio-histórico.

15 K. Plummer discute con amplitud el problema del análisis de las fuentes, y David Henige en Oral historiography polemiza con los historiadores orales sobre su forma de trabajo y la manera de construir sus fuentes.

16 La noción es acuñada por N.K.Denzin en varios trabajos suyos. Cfr Interpretive biography, Newbury Park, SAGE Pubi., London, New Delhi, 1990. (Qualitative Research Methods,17); The research act (1970,1989), Interpretive interactionism (1989).

17 Cfr Martine Burgos, Historias de vida. Narrativa y la búsqueda del yo; y Regine Robin, ¿Es la historia de vida un espacio al margen del poder?

18 18 Cfr. Jacques Le Goff, El orden de la memoria, Editorial Paidós, Paidós Básica, Barcelona, 1991, pp. 174 y ss.

19 Pierre Nora, Les hieux de la memoire, La Republique, vol. I, París, p. XIX.

20 Cfr. S.J. Taylor y R. Bogdan, Op, cit., pp. 159-74.

21 Cfr. Margarita Baz, "Enigmas de la subjetividad y análisis del discurso", en Versión, núm. 4, uAbt-Xochimilco, abril 1994, pp. 117-136.

22 Para el concepto de saturación véase D. Bertaux, Op. cit., para alternativas en procedimientos técnicos en la clasificación o codificación de los contenidos o datos de las entrevistas, véase por ejemplo: Taylor/Bogdan, Op. cit., capítulo 6.

23 J. Galindo, Historia de vida. Guía técnica, y refexiva, mecanoescrito, México, junio 1993, 54 p. Aquí el autor expone que "la historia de vida se ordena según la relación entre tres objetivos cognitivos, la exploración, la descripción y la significación". Para cada objeto cognitivo hay un método idóneo, para el primero el diario de campo, para el segundo la etnograóa, y para el tercero, la entrevista (p.13).

24 Los Textos que me han sido útiles en esta tarea han sido por ejemplo: J. B. Thompson, Ideología y cultura moderna, uAat-Xochimilco, México, 1993 (especialmente capítulo 6); J. González y J. Galindo (coords.), Metodología y cultura, Conaculta, México, 1994; T. Ibañez, Psicología social construccionista, Universidad de Guadalajara, México, 1994; A. Azíz N., El análisis del discurso: oficio de artesanos, CIESAS, México, Cuad. de la Casa Chata, 64, 1982; G. Brown y G. Yule, Análisis del discurso, Visor Libros, 1992. Y muchos otros artículos más, citados en la sección de bibliografía de historia oral.

25 Cfr L. Stickland, "Autobiographical interviewing and narrative analysis: an approach to psychosocial assessment", en Clinical social work journal, vol. 22, núm. 1, spring 1994, pp. 27-41; M. A Honey, 'The interview as text hermeneutics considered as a model for analyzing the clinically informed research interview", en Human development, núm. 30, 1987, pp. 69-82.

26 Cfr. S.J. Taylor y R Bogdan, Introducción a los métodos cualitativos de investigación, Paidós Básica, Barcelona, núm. 37, 1992.

27 Cfr J.B. Thompson, Op. cit, capítulo 6; Paul Ricoeur, Hermeneutics & the human sciences, J. B. Thompson ed., Cambridge University Press, Cambridge, (1981)1992; P. Ricoeur, Teoría e interpretación, Siglo XXI/UIA, México, 1995.

28 Por ejemplo, el artículo de: S. A. Hunt y R.D. Benford, "Identity talle in the peace and justice movement", en Journal of contemporary ethnógraphy, vol. 22, núm. 4, january 1994, pp. 488517; y el de L.J. Griftin, "Narrativa, event-structure analysis, and causal interpretation in historival sociology", en Arnerican journal of sociology, vol. 98, núm. 5, march 1993, pp. 1094-113.3.

29 Algunos textos que revisan y ofrecen opciones de análisis para la observación etnográfica y entrevistas a profundidad son: S. J. Taylor/R. Bogdan, Op. cit.; J. J. Pujad s, El método biográfico; el uso de las historias de vida en ciencias sociales, Centro de Investigaciones Sociológicas, Cuadernos metodológicos, núm. 5; Madrid, 1992; K Plummer, Los documentos personales, Siglo oca, Madrid, España, 1989; D.Bertaux (ed.), Biography and society. The life approach in the social sciences, Beverly Hi is, London, SADE, Studies in International Sociology, núm. 23, 1981; N.KDenzin y YS. Lincoln (eds.), Handbook of qualitative research, London, Thousand Oaks, New Delhi, SADE Publications,1994; de modo panorámico y breve: J. Szczepanski, El método biográfico, Papers: Revista de Sociología., No. 10, Barcelona, 1979, pp. 231-259; D. Bertaux y M. Kohli, 'The life story approach: a continental view", en Annual review of sociology, vol. 10, 1984, pp. 215-237; y los artículos sobre metodología de Thompson, Bertaux, Burgos, Miztal, en: J. Aceves (comp.), Op. cit

30 Aceves, J., Aportes para la construcción de la historia local de Coyoacán, Tesis de maestría en historia, UAM-Iztapalapa, México, 1988.

31 Aceves, J., "Presentación", Relatas de Coyoacán, MNCP, México, SEP, 1988 (serie: Testimonios).

32 Aceves, J., Aportes..., Op. cit, pp. 131-34«

33 Aceves, J., Aportes... Op. cit, PP. 138-49.

34 Entrevistas grabadas al señor Miguel Luna Trejo en La Candelaria, Coyoacán. 5 y 8 de junio de 1988. Más información directa me fue proporcionada por don Miguel en múltiples visitas realizadas al pueblo con motivo de las fiestas patronales.

35 Entrevistas grabadas al señor Dionisio Retiz Quintero el 14 y 17 de septiembre de 1987 en La Candelaria, Coyoacán.

36 Cfr Alonso, Jorge, Lucha urbana y acumulación de capital, Ed. de la Casa Chata, núm. 12, México, 1980; donde se analiza exhaustivamente este proceso de invasión y colonización de las zonas de los pedregales como la colonia Ajusco.

37 Cfr "La reserva ecológica del Pedregal de San Angel", en Información científica y tecnológica, Conacyt, vol. 9, núm. 125, México, febrero de 1987. Aquí se destaca la importancia de este patrimonio natural y cultural y la necesidad de conocerlo y protegerlo. Varios artículos hablan de su historia, la descripción de la flora y fauna, de su geograña y de todos los problemas actuales que atentan en contra de los pedregales. Véase también Luis Everaert Dubernard, Coyoacán en el pasado y en el año 2000, relato presentado para el concurso Relatos de Coyoacán convocado por el Museo Nacional de Culturas Populares-sEP, 1988.

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