La Historia Atlántica y las nuevas tecnologías




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-Objetivo final alcanzado

Las líneas de investigación 1 y 3: Cristel-Carlos Fuentes-Criollos y Víctor-Radio 2010-Pasado Indígena, van acercándose en una línea clara y continua hacia una misma cuestión: los problemas de la identidad colectiva. Pero no se llega a enunciar directamente ese concepto, sino que las dos líneas orbitan en torno a cuestiones importantes que giran en torno al concepto de identidad nacional. En cualquier momento podríamos establecer un puente que uniera cualquiera de las líneas con el Bicentenario de la Independencia, según el grado de acercamiento que quisiéramos tener del mismo. Es decir, cuantos más intermediarios, más cuestiones observadas en torno al Bicentenario, con la consecuente obtención de una amplia red. Pero el meollo del asunto seguiría siendo el problema de las identidades colectivas para la construcción de México.

Luego si con la línea 2, la que nos proporcionó Pérez Vejo, se llega directamente al Bicentenario de la Independencia, es porque nos sirve para explicar el quid de la cuestión. No se celebra la Independencia existente, efectiva; el Bicentenario no crea un hecho histórico, sino que lo crea, a través de la formación de una identidad colectiva. La trampa consiste en intentar prolongar las raíces de esa identidad más atrás en el pasado. Retrotraerla más y más atrás en el tiempo, porque se presupone que una realidad actual con una tradición muy antigua es más válida o legítima. Este es un tema delicado, la construcción de estas identidades supone un esfuerzo económico y político enorme. Se crea una esfera de intereses en torno a ello, tan grande, que acaba involucrando a la sociedad. El argumento siguiente se hace hegemónico:

"-Pertenezco a esta identidad, que comparten muchas más personas y me creo sus raíces. Es algo que no puedo cuestionar."

Ya tenemos los ingredientes necesarios; la pertenencia, la definición y la distinción. Para lograrlo se ha necesitado de un trabajo interdisciplinar, de un esfuerzo humano considerable y de la participación activa de "numerosas" personas. Se quiere empezar a obtener beneficios de esta identidad y empieza a ser conocida. Se introduce en el acervo popular, se promociona, se cierra sobre sí misma y se ofrece a otras identidades colectivas en un plano de igualdad. Llega a ser parte de la historia de un territorio concreto y es entonces cuando debe intervenir el historiador.

Y decimos que el historiador debe intervenir sólo entonces, porque hasta ese momento la identidad colectiva solo era una construcción artificial, pero a partir de un punto ha pasado a formar parte de la historia de un territorio o grupo social. Es entonces cuando podrá aplicar un análisis científico. Seguramente la primera conclusión será que esa identidad colectiva es en realidad una construcción artificial que dio respuesta a una demanda social, política y/o económica determinada.

Después se podrán extraer otras conclusiones, como cuál ha sido la evolución en el tiempo de esa identidad, sus repercusiones sociales, la interacción con otras o su proceso de aceptación y consolidación. Es en este punto en el que entraría el análisis de cuestiones como si legitimaron su poder los criollos a través de la herencia azteca y si son esenciales para comprender la historia de los últimos dos siglos de México, del México inventado que descansa sobre unas bases reales pero difuminadas por el tiempo.

Al principio se planteaba un objetivo: demostrar que era posible utilizar un servicio de red social como herramienta principal para desarrollar un artículo de historia. Después de jugar a imitar el experimento de Milgram, de implicar a mi propio capital social, en este caso tres buenos amigos, navegar por estas obras, exprimir su contenido y, no solo leyendo, sino observando y escuchando, puedo afirmar que no solo se ha conseguido redactar el artículo, sino que la estructura se ha convertido en una red social en sí misma:


SERVICIO DE RED SOCIAL O FACEBOOK

CARLOS MORENO ALLES



3-. CLAUDIA COMES PEÑA

ORIGEN IDENTIDAD

BICENTENARIO INDEPENDENCIA DE MÉXICO

1-. VON HUMBOLDT

NUEVA ESPAÑA

3-. RADIO 2010

PASADO INDÍGENA

2-. TOMÁS PÉREZ VEJO

IDENTIDAD COLECTIVA

1-. CARLOS FUENTES

CRIOLLOS

CAPITAL SOCIAL

3-. VÍCTOR JUÁREZ PIZARRO

LEÓN, ESPAÑA

2-. MARIA GONZÁLEZ VEJO

MÉXICO D.F., MÉXICO

1-. CRISTEL MARIA JUSINO DÍAZ

RIO PIEDRAS, PUERTO RICO


Ours is even smaller

Llegados a este punto del artículo y una vez realizado el experimento con éxito, hay varias preguntas que debemos hacernos. En primer lugar, ¿podemos enunciar un modelo hegemónico para aplicar todo lo anterior? La respuesta es que no. Cada persona tiene su propia historia personal. Vive en un contexto, un lugar y unas circunstancias determinadas. Su red social se generará a partir de una conjunción de todos esos aspectos y por tanto la misma será única e irrepetible. Esta persona que genera además una red social única, al abrirse un perfil en la página facebook.com, creará una página propia en la que algunos de los contactos de su red social también estarán localizados. Pero su perfil también será único e irrepetible.

Por tanto no podemos diseñar un modelo común que diga que el primer paso es A y A debe realizarse siguiendo un proceso determinado. Habría que estudiar cada caso y elegir una estrategia para cada perfil. Pongamos un ejemplo: el primer paso es seleccionar al capital social que vamos a utilizar. En nuestro experimento pudimos acceder a estas personas a través de sus perfiles en facebook.com. Pero, ¿qué sucede si una persona de nuestra red social, no incluida en nuestro servicio de red social porque no tiene perfil, es idónea para alcanzar el conocimiento-objetivo? ¿debemos descartarla? Evidentemente no. Debemos contactar con esa persona usando el medio que sea necesario (incluido a través de un familiar de esa persona que sí tenga servicio de red social). Parece algo lógico, pero este hecho impide señalar una estructura definida, una receta que explique cómo hacerlo paso a paso. Solo podemos enunciar de forma ambigua que el primer paso para llegar al conocimiento-objetivo sería la aplicación de una criba que nos lleve a escoger el capital social que necesitamos de nuestra red social. En 1998, Barry Wellman, profesor de sociología en la Universidad de Toronto, enunció el siguiente paradigma335 que aquí resumimos y que nos sirve para entender lo expuesto:

1-. Las estructuras de relaciones tienen un poder explicativo más importante que los atributos personales de los miembros que componen el sistema.

2-. Las normas emergen en función de la localización en la estructura de las relaciones existentes.

3-. Las estructuras sociales determinan el funcionamiento de las relaciones diádicas. Dependen de las estructuras en las que el individuo se halle inmerso.

4-. El mundo está formado por redes y no por grupos.

5-. Los métodos estructurales complementan y suplantan los métodos individualistas.

A tenor de lo anterior surge otra pregunta, ¿pueden los servicios de red social sustituir el método tradicional de investigación? La Escuela de Manchester acuñó una serie de términos y conceptos para el estudio de la interacción social336 y será con ellos, con los que trataremos de responder a esta pregunta.

Hemos partido de un anclaje, el punto de partida de una red social, un ego o en nuestro caso un perfil en facebook.com. La accesibilidad de su red, es la capacidad de la red de permitir el acceso de unos nodos a otros. Como herramienta para el historiador, cuanto mayor accesibilidad tenga su red, más fácil será la interacción y eso conllevará un acceso más fácil a la información. Por ejemplo, si los amigos de A son amigos entre ellos y A publica una pregunta en su perfil, los amigos de A debatirán sobre ese tema dando nuevas soluciones e incluso hablarán o citarán a un tercer nivel de amistades al que previamente A no tenía acceso. A esto último lo llamamos densidad, el porcentaje de relaciones efectivamente existentes en función del número máximo posible. En cuanto al rango, es el número de vínculos de una persona, el capital social que Milgram cifraba entre 500 y 2500 personas.

Cuanto más accesible, densa y de mayor rango sea nuestra red social, más posibilidades tendremos de comenzar a buscar el conocimiento-objetivo con la certidumbre de que la dirección que tomaremos en la investigación es más correcta. Quizá sea incluso suficiente con lo propuesto por nuestra red para poder explicar el conocimiento-objetivo sin tener que buscar otros niveles. En función del tipo de servicio de red social que se tenga, se deberá decidir si las preguntas en torno al conocimiento-objetivo las vamos a hacer de forma pública en el muro para que todos puedan participar, a través de un evento en el que etiquetaremos aquellas personas que hemos seleccionado de nuestro capital social o a través de mensajes individuales y privados337 a estas personas elegidas, para que no interactúen entre ellas y eso repercuta en nuestra investigación (diferentes ideologías políticas, forma de entender la historia y otros elementos que como historiadores deberemos prevenir para que no se enturbie el resultado final).

Analizada la red, realizada la criba del capital social, determinado el tipo de vía para conseguir efectuar las preguntas en nuestro servicio de red social que nos lleven al conocimiento-objetivo, solo nos quedaría poder afirmar que todo lo explicado es suficiente como método de construcción histórica. Pero a pesar de los buenos resultados, no sustituye al método tradicional. Podemos decir, eso sí, que se agiliza el proceso y se optimiza el tiempo. Lo que se logra es situar la dirección del camino a trazar entre nosotros y el conocimiento-objetivo, de tal manera que este camino sea lo más recto posible para de este modo llegar antes. Sin dar muchos rodeos ni dibujar trazados más difíciles. Ir al grano en la investigación, que en gran parte se seguirá realizando en bibliotecas y con el método tradicional, pero no ya con la impresión de empezar de cero y la sensación de no saber si se están usando buenas fuentes o no, por muy primarias que estas sean.

¿En qué otras corrientes se puede sustentar todos estos presupuestos? Fundamentalmente en dos: en la intercreatividad propuesta por Berners-Lee, considerado el padre de la web y que desarrolló este término en 1996, sumando los conceptos interactividad y creatividad. Según Berners-Lee, la "intercreatividad sustenta sus bases en la firme convicción de que tras esta metodología de intercambio creativo, es posible alcanzar un grado de conocimiento cooperativo que beneficia y enriquece a todos los que participan de esta interacción"338. Es el hecho de aprovechar la Web 2.0, es decir una web social que permite interactuar y participar339.

La otra corriente sería la de la Inteligencia colectiva, recogida por Pierre Levy, profesor de comunicación en la Universidad de Ottawa. Realiza un estudio de antropología del ciberespacio y de la comunicación digital. La tesis central gira en torno a la existencia de un saber colectivo. La inteligencia colectiva parte del principio de que cada persona sabe sobre algo, por lo tanto nadie tiene el conocimiento absoluto. Es por ello, que resulta fundamental la inclusión y participación de los conocimientos de todos340.

¿Es moral aprovechar nuestro capital social de este modo? ¿Es esto hacer trampas a la hora de presentar una investigación? Ronald Burt, profesor de sociología en la Universidad de Chicago justifica la rentabilización de nuestro capital social en estos términos: "El capital humano está constituido por el conjunto de aptitudes y saberes adquiridos por la educación, la experiencia y la formación continua, el capital social está constituido por las personas que nos conocen, que saben cómo somos y de lo que somos capaces. Dado que la vida es tiempo y las relaciones personales son porciones de vida compartidas en tiempo real con otras personas, el número de relaciones que se pueden crear y mantener a lo largo de una vida es limitado. Que menos que intentar rentabilizar algo tan valioso"341. La mejor manera de rentabilizarlo para un historiador, es llevándolo a su terreno. Compartiendo con su red social su pasión, ya que en definitiva la historia debería ser difusión. La forma particular de trabajar de cada historiador, viene determinada por sus experiencias vitales y esas experiencias se hallan contenidas en su capital social. Revertir parte de la investigación a las personas que en su momento pudieron hacer surgir esa inquietud en el historiador, no hará otra cosa más que enriquecer el resultado final.

¿Simplificar tanto las cosas hacen menos inteligente al investigador? El tecnólogo Nicholas Carr sostiene que herramientas como el buscador Google nos hacen estúpidos, ya que deja de lado la inteligencia humana meditativa o contemplativa por otra más utilitaria. Sin embargo, Timothy Taylor, arqueólogo experto en Historia Humana y profesor en la Universidad de Bradford, sostiene en una entrevista a la revista Redes para la ciencia, que "nuestra inteligencia global, en términos de comprensión de nuestra posición con respecto al universo, se ve enormemente ampliada gracias a las nuevas tecnologías. Eso, incrementa exponencialmente nuestra inteligencia y define nuestra identidad"342.

¿Es un modelo definitivo? En absoluto. Seguramente todo lo propuesto y los planteamientos aquí recogidos queden obsoletos a medida que avancen las aplicaciones web, pero es un paso importante empezar a hacer historia desde los nuevos terrenos que nos brinda el siglo XXI: una época de globalización y de comunicación, donde la interacción es un elemento básico y el factor tiempo es más valioso que en ningún otro momento anterior de la historia.

Bibliografía

COMES PEÑA, Claudia. El pasado indígena en México o el instrumento de la memoria. En PDF (enlace abajo).

FEBVRE, L. Combates por la historia. Planeta-Agostini.

FUENTES, Carlos. El espejo enterrado. Fondo de cultura económica. México, 1992.

HANSEN, Rodger. La política del Desarrollo Mexicano. Siglo XXI Editores. México, 1990.

HUMBOLDT, Alexander von. Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España. En casa de Rosa, gran patio del Palacio Real. Paris, 1822.

MILGRAM, Stanley. "El problema del mundo pequeño" en Araucaria. Segundo semestre, año/vol. 4, nº 010. pp. 15-28. Universidad de Sevilla, Sevilla, 2003.

MOLINA, J. L. El análisis de redes sociales. Una introducción Bellaterra. Barcelona, 2001.

PÉREZ VEJO, Tomás. Nación, identidad nacional y otros mitos nacionalistas. Ediciones Nobel. Oviedo, 1999.

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, O. BRAVO DE PABLO, S. TRONCOSO EGEA, R. Facebook. Aplicaciones profesionales y de empresa. Anaya Multimedia. Madrid, 2010.

TAYLOR, T. "Entrevista" Redes para la ciencia, 14 (2011) Págs. 18-23

VANDER VER, E. A. Exprime Facebook. Anaya Multimedia. Madrid, 2009.

Recursos web

PDF COMES PEÑA, Claudia:

http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/5945/1/ASN_05-06_09.pdf

http://www.radio2010.imer.gob.mx/

http://www.bicentenario.gob.mx

  1. Descubriendo a Colón a través del cine: los problemas de la adaptación histórica.
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