La Historia Atlántica y las nuevas tecnologías




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- Cristóbal Colón, Los cuatro viajes del almirante y su testamento, Espasa Calpe, Madrid 1991

- Cristóbal Colón. Diario de a bordo, Historia 16, Madrid, 1985

Fuentes secundarias sobre Colón

- Basilio Losada Castro, Cristóbal Colón, Ediciones Rialp, 1990

- Trinidad Barrera, Herencia cultural de España en América, Universidad de Sevilla, 2007

- Consuelo Varela, La caída de Cristóbal Colón: el juicio de Bobadilla, Marcial Pons Historia, 2006

- Francisco Morales Padrón, Primeras cartas sobre América (1493-1503), Quinto Centenario, Sevilla, 1990

- Juan Manzano y Manzano, Siete Años, Madrid, 1964

- Luis Arranz, Cristóbal Colón: misterio y grandeza, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006

- Alain Milhou, Colón y su mentalidad mesiánica, Casa-Museo de Colón, 1983

- María-Lourdes Díaz-Trechuelo, Cristóbal Colón, Ediciones Palabra, Madrid, 2006

- Italo Manzi, “Colón visto por el cine” en Cuadernos Hispanoamericanos, nº677, 2005

- Raquel Pérez Álvarez, Los presos que partieron de Palos, en Orbis Incognitus, Vol 2, 2007, pp. 43-49.

- Pedro García Martín, “Colón en la ficción: diario apócrifo de Christophorus Colombus” en Carlos Martínez Shaw, Celia María Parcero Torre; Cristóbal Colón, Junta de Castilla y León, 2006

- Gustavo Luis Cedros, María del Carmen Pasán García. “Colón en el cine español: tres miradas en el tiempo” en Revista Latente: revista de historia y estética audiovisual, nº3, 2005

Bibliografía general sobre cine e historia

- Javier Fernández Sebastián, Cine e historia en el aula, Ediciones Akal, 1994 (2ª edición), Madrid

- Elisabeth Loperena, Myriam Merej, Pablo Sancho París. Historias, teorías y cine, Universidad de Barcelona, 2008

- José María Caparrós Lera, El cine del fin del milenio, Ediciones Rialp, 2001, Madrid

- Marc Ferro, El cine: una visión de la historia, Editorial Akal, Madrid, 2008

Fuentes complementarias

- Henry Kamen, La Inquisición Española: una revisión histórica. Editorial Crítica, 1999, Barcelona

Filmografía analizada

Título

Año

Nacionalidad

Producción

Dirección

Christophe Colomb

1904

Francia

Pathé Freres

Lorant Heilbronn

Vida de Cristóbal Colón

1916

Francia + España

Argos P.C.

Gerard Bourgeois

Christopher Columbus

1949

UK

Gainsborough Pictures

David MacDonald

Alba de América

1951

España

CIFESA

Juan de Orduña

Christopher Columbus

1985

Italia + EEUU

Lorimar Telepictures

Alberto Lattuada

Christopher Columbus: The Discovery

1992

EEUU + UK

Warner Bros

John Glen

1492: La conquista del paraíso

1992

Francia + España

Gaumont

Ridley Scott

El último viaje del Almirante

2006

España

Roberto Lozano

Iván Saínz Pardo

Cristovao Colombo: O Enigma

2007

Portugal

Filmes do Tejo

Manoel de Oliveira

Colombus: The Lost Voyage

2007

EEUU + UK

History Channel

Anna Thompson

También la Lluvia

2010

España

Morena Films

Iciar Bollaín



  1. Juicios de valor en el cine histórico: la Conquista de América.

Raquel Ruiz-Moreno Martín

My work will focus on the historical cinema and more specifically, the one that tries to capture the European expansion in the fifteenth, sixteenth and seventeenth century America. I will try to get to the value judgments involved in these movies as well as the explanation of why a story is told in a way and not in another, in my opinion. It will be also reflected the difficult relationship between the historian and the filmmaker while the first seeks objectivity and the second one, trying to build his works with this objective, gives free rein to his imagination.

El trabajo se centrará en el cine histórico y para especificar más, el que trata de plasmar la expansión europea en la América de los siglos XV, XVI y XVII. Trataré de llegar a los juicios de valor inmersos en estas películas así como la explicación de por qué, según mi criterio, una historia se narra de un modo y no de otro. Quedará plasmada también la difícil relación que existe entre el historiador y el cineasta en tanto que el primero busca objetividad y el segundo, tratando de cimentar sus obras con esta objetividad, da rienda suelta a su imaginación”.

Palabras clave: Cine histórico, expansión europea, narración.

Un 28 de Diciembre de 1895, un par de individuos dieron a luz un proyecto que, con el paso de los años, se iría haciendo hueco relevante en la sociedad. Éstos eran los hermanos Lumière y con la proyección de la llegada de un tren así como el derrumbamiento de un muro y un barco saliendo del puerto, crearon un nuevo modo de desarrollar el ingenio: el cine. Es la proyección de muchas imágenes a una gran velocidad la que constituye ese “milagro”, el de plasmar el movimiento en un medio estático como puede ser una pantalla. Desde ese momento, el cine fue mejorando en cuanto a medios y fue tomando progresivamente mayor importancia económica, social y ante todo artística pues a día de hoy es considerado como “El Séptimo Arte”. Mi trabajo se centrará en el cine, más concretamente el histórico y para especificar más, el que trata de plasmar la expansión europea en la América de los siglos XV, XVI y XVII.

Trataré de llegar a los juicios de valor inmersos en estas películas así como la explicación de por qué, según mi criterio, una historia se narra de un modo y no de otro.391

El objetivo del cine histórico, me aventuraría a afirmar, es el de narrar hechos “reales”, es decir, sucedidos en el pasado. Con dificultad se puede lograr esta narración pues la pantalla no muestra más que una imitación más o menos fiel del pasado.392 Por todo esto, habrá que juzgar una película -desde un punto de vista histórico- en consonancia con el grado de semejanza que tenga con respecto a lo que consideramos que fue la realidad. Ahí radica la complejidad de este tipo de películas: el director puede acercarnos a un momento determinado pero jamás podrá narrar un pasaje histórico en toda su plenitud. Pero este no es el objetivo primordial del cine. En tanto que es considerado un arte, posee también la labor de transmitir una concepción del mundo, un sentimiento determinado y un deseo de conmover al espectador.393 Es por esto que el estudio de las películas históricas genera tanta controversia.

Por ello, ¿puede un ‘film’ plasmar una realidad exacta del pasado? Tal vez sí, pero sería una labor cuasi imposible de llevar a cabo. Y resulta evidente el por qué. El cine no pretende ser veraz del mismo modo en que lo hace la historia y no pretende tampoco recrear fielmente el pasado, “Sus esfuerzos se centran en la creación y la manipulación de los significados del pasado” en palabras de Rosenstone.394 Tampoco creo que pudiera mostrar fielmente un hecho pues ni los historiadores poseen al completo una visión única e irrefutable sobre la Historia. Considero que, al fin y al cabo, la Historia es una interpretación conexa creada a partir de unos datos irrebatibles: el historiador trata de rellenar con coherencia los “huecos históricos” para dar sentido al pasado y poder así entenderlo. Es aquí donde las diferentes perspectivas de los diferentes investigadores quedarán patentes.

Todo lo previamente dicho me servirá para afirmar que no es posible juzgar un ‘film’ histórico a través de un criterio académico “objetivo”, puesto que ninguno lo es al completo, así como tampoco se puede valorar desde un punto de vista puramente artístico o “subjetivo” (al no poseer ninguno tal cualidad). Considero que para realizar una buena película hay que tratar de ser fiel a lo que se sabe que fue de un determinado modo (-es decir, no inventar hechos que no ocurrieron- o parafraseando a Wittgenstein, “de lo que no se puede hablar, mejor es callar”) 395 y dejar volar la imaginación en momentos en los que no se sabe qué acaeció o meramente se intuye qué pudo pasar. De este modo se puede solucionar esa lucha constante en el mundo del cine que enfrenta a aquéllos que quieren usarlo como medio de comunicación de la verdad, valores culturales y tradiciones frente a aquéllos que sólo lo consideran un entretenimiento. 396

Ahora bien, ¿sería correcto utilizar el cine como recurso didáctico? Del mismo modo que Román García juzgo que el cine debería servir para motivar, ejemplificar, desarrollar (o sustituir a otros elementos) y como contextualización de un momento histórico determinado. 397 Como resulta evidente, no puede tomarse una película “al pie de la letra” ni agregarla a nuestro conocimiento como dogma de fe, es decir, no ha de estudiarse como verdad fidedigna e incuestionable. El cine puede ayudarnos a “globalizar aspectos interrelacionados que generalmente se abordan desde temas diferentes”.398

En una película se mezcla política, filosofía, sociología y un sinfín de saberes que en general se abordan desde estudios diferentes. En un ‘film’ podemos relacionar con mayor facilidad estos elementos que tanto tendemos a separar. No debemos, sin embargo, olvidar que la mayoría de los largometrajes son etnocéntricos y ahí debe despertarse nuestra visión crítica de las películas. Esta misma visión debemos mantener a la hora de afrontar la lectura de un artículo de difusión histórica los cuales muy a menudo pecan de ser elucubradores. En este trabajo incluiré tres artículos de esta índole sin dejar de lado la perspectiva que trato de recalcar. Concluyendo, “la idea de que las mismas cosas pueden ser leídas y analizadas desde diferentes perspectivas”, en palabras de Alicia Salvador, hace que el cine pueda resultarnos en último término, enriquecedor a la hora de obtener más conocimientos.399

Y sin más dilación, pasaré a analizar las películas siguiendo el orden cronológico de los hechos narrados. Comenzaré con la magnífica “Apocalypto”.400 En ella, Mel Gibson nos narra el momento en el que el imperio maya estaba en decadencia, el período posclásico, lapso en que llegaron los españoles. Más específicamente, se narra la historia de Garra Jaguar, hijo del jefe de una tribu maya que, siendo sometida por otra (también maya), se ve obligada a huir de sus tierras. El acertado hecho de que esté grabada en maya yucateco nos hace aún más realista la película.

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Escena de la película Apocalypto en que la tribu opresora, obsesionada por conseguir mujeres para esclavizarlas y varones para sacrificarlos, trata de atrapar al protagonista Garra–Jaguar. El argumento de “bueno-nativo” y “malo-español” se desmorona en esta película: el imperio maya estaba fragmentado y había constantes luchas entre tribus por lo que ahora el papel del “bueno” y del “malo” se atribuye individuos de la misma cultura. Es por esto que la llegada de los españoles, que solo se aprecia en los últimos cinco minutos, es irrelevante. La posterior bibliografía habló de esta situación de fragmentación de la cultura para explicar la rapidez y “facilidad” de la conquista. De ahí que transmita esa mirada tan occidental.

Tres aspectos fundamentales caben ser citados. En primer lugar, la importancia de la tierra. En la película advertimos cómo Mel Gibson trata de acercarnos a los mayas precolombinos afirmando que luchaban y morían por defender sus tierras. Notable es la frase que Garra Jaguar pronuncia (en 01:50:20) “Soy Garra Jaguar, éste es mi bosque y no tengo miedo” como reivindicación de una tierra propia y fundamentación de sus actos que no tendrá nada que ver con los argumentos que utilizarían los españoles o los británicos. En segundo lugar, es importante la escena del sacrificio. Por un lado, Según Joseph Campbell “considerar el sacrificio como el puente culminante de la vida es la esencia original del ritual”.401 Quizás la película nos muestra cierta brutalidad en estas imágenes pero parece ser que, en efecto, los rituales se llevaban a cabo con tal intencionalidad. La cita de Campbell nos sugiere una mirada “más allá” para no limitarnos a juzgar esos actos desde un punto de vista etnocéntrico. El argumento contrario puede utilizarse para legitimar la acción de los españoles en el momento en que fueron testigos de esta aparente barbarie. Jugoso argumento, como digo, para aquéllos que defienden la actitud colonizadora de los conquistadores como “coherente” o “comprensible” dadas las circunstancias. La idea de que “los indígenas son bárbaros y, por tanto yo, que soy civilizado, los puedo colonizar y evangelizar mostrándoles la verdadera fe” se utilizará sobremanera a lo largo de estos siglos. Pero otro aspecto interesante es la utilización del eclipse por parte de los sacerdotes para infundir miedo en la sociedad, representado en la película con gran acierto. Bien sabemos que los sacerdotes mayas tenían un avanzado conocimiento de astronomía, por ello, al ser los únicos que conocían el movimiento de los astros, podían tener a la población sometida y atemorizada.

Estos indígenas, que se nos muestran como cruentos y abominables, no tendrán nada que ver con los plasmados en la película “El guía del Desfiladero”, largometraje ambientado en la América de cinco siglos antes de la llegada de Colón en donde los vikingos llegan con el objetivo de invadirlos. 402 Lo único a destacar de esta película (bastante deficiente tanto argumental como históricamente y llena de estereotipos) es la visión que el director nos da de los indígenas beothuk: frente a los “barbarísimos” y “belicosísimos” vikingos, los nativos son gentes apacibles que conviven en armonía en un ambiente bello y bucólico.

La siguiente película que trataré será “1492: La conquista del Paraíso” estrenada el 12 de Octubre de 1992 con el objetivo de rememorar el descubrimiento de América. 403 Se centra en la figura de Colón y en sus objetivos. Se ilustran las Capitulaciones de Santa Fe así como el viaje, la llegada a las costas de lo que bautiza como “San Salvador” y la posterior actuación en aquéllos territorios. El director nos muestra un Colón idealista y bondadoso y enfrenta esta figura a la del noble Adrián de Mújica. En el minuto 53, Ridley Scott pone un discurso en boca de Colón que dice así: “Creo que hemos regresado al Edén. Seguramente es así como fue el mundo en el principio de los tiempos. Sé que convertir a los nativos a nuestras costumbres será por la persuasión y no por la fuerza. (…) Venimos en son de paz y con honor. Ellos no son salvajes y tampoco lo seremos nosotros. (…) respetad sus creencias”.

Del mismo modo cree Consuelo Varela que Colón escribió en una de sus cartas a los soberanos españoles: “son gente de buenos corazones, (…) gentes de amor y sin codicia (…) tienen un habla la más dulce del mundo y mansa, siempre con risas”. 404 Parece factible que los indios poseyeran tales cualidades, tal y como argumenta Jorge Cañizares, pero menos probable es que Colón así lo creyera.405 Frente a esta elucubración parece que, en realidad, Colón estaba más preocupado en la realización de otras expediciones que en la “beatífica” observación de los indios. Es por esto que me planteo la siguiente pregunta: ¿qué necesidad hay de adjudicar a Colón tan bellos atributos? Me atrevería a afirmar que todavía se trata de justificar la actuación del Almirante. Se intenta construir una visión benevolente y bondadosa de una serie de actos que, en sí mismos, no poseen en absoluto tales cualidades.

La otra postura, la de Adrián de Mújica, muestra una actitud contraria a la de nuestro benevolente Colón. Una frase, pronunciada (en 01: 42: 10) resume a la perfección toda la ideología de este personaje: “La violencia es lo único que entienden los monos”. Lo cierto es que esta frase resume el pensamiento de muchos contemporáneos de Mújica, ahí radica su relevancia. Uno de los discursos que podrían resultar más fieles a lo que pudo ocurrir es el que pronuncia Colón en 01: 05: 33: “En cada isla explorada los nativos nos reciben con gran generosidad y confianza. Por lo extraño de nuestra apariencia nos han tomado por dioses y nos tratan como tales “. De la misma opinión es Manuel Barrios que afirma que la creencia de ver en los españoles a seres casi divinos se reiterará en todos los documentos relacionados con la Conquista.406 Se plantea, por tanto, la siguiente cuestión: ¿Es posible que el proceso de colonización resultara más sencillo en tanto que los indígenas se sometieron a los españoles por considerarlos hijos del Sol?

De la misma temática, aunque con un tono sustancialmente distinto, es la película “Cristóbal Colón: de oficio descubridor”. 407 Un dato que, hasta el momento no me había suscitado ningún interés, es el que se plasma en 01: 08: 03, y es el hecho de que en las carabelas entraban maleantes y delincuentes. Este detalle me llevó a la investigación de Raquel Pérez. 408 La autora, basándose en el libro “Nueva lista documentada de los Tripulantes de Colón en 1492” de Alicia B. Gould, afirma que existieron cuatro criminales que partieron con Colón en 1492: Alonso Clavijo, Bartolomé de Torres, Juan de Moguer y Pero Yzquierdo. Raquel Pérez demuestra en su trabajo que los Reyes Católicos suspendieron temporalmente las penas de estos presos mientras estaban en las carabelas. Podría alabarse, por tanto, este acierto cinematográfico no existente en ninguna otra película de la misma temática. Por último, me parece fascinante el momento en que Colón y el resto de la tripulación llegan a las costas de Cuba. Entre carcajadas y bailoteos y deslumbrados con la visión, entonan una canción cuya letra se basa en las palabras “América, América, hemos descubierto América”. Gruzinsky (así como Miguel León Portilla) también sostiene la creencia de que Colón se quedó perplejo ante tan bello espectáculo natural, en palabras de Gruzinsky: “Con la mirada recorrió sus costas, sus ríos, sus casas, sus criaderos de perlas (…) hermosura”. 409 Y, ciertamente, tal embeleso no es de extrañar.

Continuaré mi estudio con la magistral película “La otra conquista”. 410 Desde el punto de vista azteca, narra la historia de la conquista de México por Hernán Cortés y la desgarradora historia de Topilzin, uno de los hijos del emperador Moctezuma Xocoyotzin. Un punto importante de este largometraje que no se encuentra en las citadas con anterioridad es el de la religiosidad. Los españoles llegan con el objetivo de evangelizar al considerar que es su creencia la “verdadera” y que los indios adoran a ídolos infernales. Jorge Cañizares nos explica el discurso demonológico así como la épica satánica que se desarrollaron en el mundo de la colonización. 411 Resulta clarificador para la comprensión de la mentalidad de la época el percatarnos de que, en palabras de Cañizares, “El Nuevo Mundo vino a menudo ser visto como un falso paraíso que, para ser salvado, exigía ser destruido por los héroes cristianos”. Los franciscanos, por ejemplo, sostenían que los aztecas eran el pueblo elegido por Lucifer y que el Nuevo Mundo fue el lugar en el que se asentó desde tiempos inmemoriales. Por ello, en la película queda bien plasmada la idea del “rescate” de los indios de las garras de Satán.

Este credo se mantuvo durante siglos y como ya dije, sirvió para legitimar el poco respeto que los colonizadores tuvieron con las creencias de los indígenas. También sabemos que los conquistadores, tal y como nos argumenta Gruzinsky, destrozaron y quemaron las pinturas y estatuas mexicanas recurriendo siempre a la misma justificación salvadora. 412

Frente al espantosamente retratado Hernán Cortés, el personaje de Fray Diego de la Coruña encarna la postura del respeto y la tolerancia. La figura de Fray Diego podría, a mi juicio, personificar con acierto la facción de todos aquéllos que trataron de defender a los indígenas durante toda la época colonial. En la película aparece también la Virgen de Guadalupe, la “gran señora de piel blanca” según los indios, así como la impresión y extrañeza que éstos sienten al verla. Jorge Cañizares nos explica que el culto a esta Virgen se consolidó tiempo después con el Milagro de Nuestra Señora de Guadalupe, desarrollado en 1648 por Miguel Sánchez. 413 En este milagro, la imagen de la virgen se apareció configurada por flores a Juan Diego, un azteca de extracción humilde (en Tepeyac, 1531). Parece que la interpretación de Miguel Sánchez influyó notablemente pues antes el milagro y la imagen no eran sino uno de los muchos cultos cristianos que había en México en esta época. En segundo y último lugar, quepa citar la escena final en la que Topiltzin, ataviado con sus ropas de antaño, se abraza a la Virgen y se tira al vacío para morir. Esta imagen tiene una extraordinaria fuerza expresiva: conjuga dos credos diferentes en un solo hombre y en un único destino. Es por ello que, tras la lectura explicativa de Cañizares, considero que esta escena resulta muy verosímil a la hora de comprender la correlación religiosa e ideológica que tuvieron que sufrir los nativos americanos de la época.

Cabeza de Vaca”, de Nicolás Echevarría, es una película basada en la obra “Naufragios”, escrita por Álvar Núñez Cabeza de Vaca y de carácter presumiblemente autobiográfico. 414 De opinión distinta es Juan Francisco Maura puesto que afirma que esta narración de Cabeza se asemejaría más a una hagiografía de sí mismo en cuanto al trato con los indios que a una biografía. 415 La historia narra el comienzo de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida en 1527 y el final de la misma en la que solo sobrevivieron cuatro hombres. Tanto en la película como en la narración se muestra el paso de Cabeza de Vaca en primer lugar por el pueblo de los calusas y, en segundo lugar, el pueblo de los timucua.

Notable es la ausencia casi total de los diálogos y la potencia expresiva radica en la imagen. Destacaré dos que, a mi juicio, son fundamentales en esta película: la primera se da en 00:52: 58 en que el “jefe” de la tribu llora la marcha de Cabeza. Tal personaje había humillado y esclavizado a Cabeza pero con su marcha derrama lágrimas que parecen de tristeza. También destacaré el instante 01:33:02 en que, del mismo modo en que el jefe calusa había llorado su pérdida, Cabeza de Vaca llora con angustia la muerte de un indio (presuntamente timucua). Esta imagen que se nos da del conquistador resulta bastante bondadosa y coincide con la primera impresión que Maura tuvo de Cabeza tras la lectura de la primera parte de su obra, en sus propias palabras: “la figura de Cabeza de Vaca me inspiró respeto, misericordia e incluso cierta rabia al ver cómo el Consejo de Indias le maltrató injustamente (…)”. Pero la percepción de Maura cambió, tras la lectura de toda su obra. Parafraseándole: “Pasó de ser un héroe cristiano a un genial manipulador por medio de sus acciones y su obra”.416 Tras la visualización de la película, el espectador podría crearse una imagen bienhechora y caritativa del conquistador pero gracias a trabajos de investigación como el de Maura, nuestra concepción podría ampliarse y, tal vez, variar. Es posible que en verdad sucediera algo similar a lo que acaece en la película, es decir, que Cabeza se insertara radicalmente en otra cultura repudiando a la suya propia. Pero también es probable que todos sus escritos posteriores fueran mero teatro, mera obra retórica. Desconozco lo que ocurrió, por lo que me limitaré a señalar esta dicotomía y advertir de la misma al lector.

No muestra la misma bondad la figura retratada en “Aguirre y la cólera de Dios”. 417 La película narra el viaje que llevó a cabo López de Aguirre buscando el inexistente “Dorado” por la cuenca del Río Amazonas en 1560. Se vuelve a reconstruir el discurso de la religiosidad verdadera y ahora se añade la justificación de que la Iglesia no apoya solo a los débiles y desvalidos sino a los que poseen coraje, así trata de legitimar su acción. Lo podemos apreciar en el minuto 33 en el que Aguirre, para tranquilizar a su hija, dice: “Ya sabes, hija mía que para mayor gloria de nuestro señor, la Iglesia siempre estuvo del lado de los fuertes”. ¿Esta frase es una imprudencia por parte del director? ¿O existe alguna prueba de que en el siglo XVI se concebía a la Iglesia como defensora de los fuertes? Esta película nos muestra un Aguirre seguro, trastornado, un Aguirre que cada vez va tomando más relevancia hasta el punto de dejar en un casi segundo plano a Pizarro que es el que verdaderamente estaba a cargo de las expediciones. La codicia y el ansia de enriquecimiento son las protagonistas de este “film”: los hombres de la expedición se obsesionan con esas supuestas tierras doradas y son capaces de aguantar un sinfín de penalidades por la idea de un futuro enriquecimiento. Es factible que existiera esta mentalidad en los colonos del momento pues así se explicaría con coherencia el hecho de que sufrieran tantas calamidades sin abandonar la empresa. Es probable también que los colonos únicamente siguieran órdenes de los que estaban a la cabeza. Y, del mismo modo, puede estar encubierto aquí un juicio en contra de los castellanos.

Unas palabras de Manuel Lucena Giraldo corroboran la existencia de discursos discriminatorios en contra de los españoles en esta época (o, dicho de otra forma, argumentos a favor del dominio de América por parte del que los emite, por lo que iban en contra de los castellanos): “habían alcanzado los confines del mundo llevados por el ‘fanatismo de los descubrimientos’ una especie de enfermedad del espíritu caracterizada por la ambición, la curiosidad, la impaciencia, el deseo de conocer (…)”. 418 Tal vez queda así mimetizado en la película tal juicio. Como curiosidad, diré que incluso la película animada “La ruta hacia el Dorado”, dirigida a un público infantil, incluye esa visión del español ambicioso y deseoso de oro. 419 Difícil tarea será la de desmontar tales juicios tan arraigados en la industria cinematográfica. Cabe nombrar también un lastimero discurso en el minuto 36 por uno de los indígenas cautivos. Dice así: “Sobre mi pueblo han caído tempestades (…) pero lo que nos han hecho los españoles es mucho peor. A mí me llamaron Baltasar cuando mi verdadero nombre es Runa Jimac (…) Yo era un príncipe en esta tierra, todos en mi presencia debían mirar al suelo (…) pero ahora estoy encadenado, igual que mi pueblo, y soy yo el que está obligado a bajar la vista”. ¿Es posible que en esta cita encontremos oculta la archiconocida concepción del “indio-colonizado” o “indio indefenso”? ¿O tal vez plasma una amarga verdad?

Otra película de la misma temática es “El Dorado” de Carlos Saura. 420 Este film muestra una imagen menos agresiva de Aguirre así como juicios de valor más dosificados. Por decirlo de un modo banal: “los malos no son tan malos y los buenos no son tan buenos”. Quizás este modo de plasmar la realidad es más cercano a la realidad que el radicalismo de Herzog.

Dejando de lado a los españoles, me dirigiré hacia la conquista británica de Virginia, en 1697, plasmada en la película “El nuevo mundo”.421 Terrence Malick, el director de la película, nos muestra el asentamiento británico en territorio del jefe Powhatan, padre de Pocahontas, así como la relación del capitán John Smith con ella.

De nuevo se crea el discurso de alabanza hacia las virtudes de los indios. En boca de John Smith: “Son apacibles, afectuosos, fieles. Carecen de malicia y picardía. No poseen palabras que denoten la mentira, el engaño, la calumnia, la envidia, ni siquiera el perdón. No tienen celos ni sentido de la propiedad. Lo que creía un sueño era real” (todo lo contrario a lo que años más tarde pensaría Tuavii de Tuavea sobre los europeos). 422 Pero lo realmente importante de esta película es el modo en el que muestra cómo, presumiblemente, los ingleses se desvincularon de todo lo anterior creyéndose pioneros en la conquista de América. Queda plasmado en el discurso final de John Smith: “Hemos escapado del viejo mundo y su cautiverio. Emprendamos un nuevo comienzo y demos un ejemplo a la Humanidad. Somos los pioneros del mundo, los enviados a tierras vírgenes para abrir una nueva senda (…).Dios nos ha otorgado una tierra prometida, una gran herencia, (…) una tierra del futuro”.

Por último, trataré la película “La Misión”, verdadera obra maestra del cine, ambientada en la década de 1750. Versa sobre las misiones que desarrollaron los jesuitas en zonas de las actuales Paraguay, Brasil y Argentina cuyo objetivo era evangelizar y “civilizar” a los indígenas de esas zonas, más específicamente, a los indios guaraní. 423 Es de notable importancia el juicio que se lleva a cabo en el minuto 52 en que se discute sobre la “animalidad” o “humanidad” de un niño indio y sus adecuados argumentos a favor y en contra. Ambas facciones, fueron un debate constante en la época. Bien lo demuestra la controversia de Valladolid de 1551 con las figuras de Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda. Mas fuera de esto, la película muestra en esencia tanto la convivencia de los jesuitas con los guaranís como la transformación que sufre Rodrigo Mendoza, mercenario asesino que finalmente se convierte en religioso. La película tiene un claro mensaje cristiano: mediante la fe es posible unir dos culturas diferentes y muestra además una visión en extremo bondadosa de los jesuitas. Es, por tanto, posible, que se encuentre encubierta una defensa del cristianismo.

La última película que citaré es la recién estrenada “También la lluvia”.424 Ambientada en Bolivia del año 2000, muestra cómo un equipo de rodaje trata de filmar una película sobre la explotación del oro por la corona española en el siglo XVI. Al igual que en la película anterior, “También la lluvia” nos muestra un Bartolomé de las Casas entregado, dispuesto a defender a los indios. Es una imagen que podría resultar fiel al verdadero Bartolomé de las casas pues su acción se asemeja a lo que el propio Bartolomé narra en su conocido texto “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”: “Considérese agora, por Dios, por los que esto leyeren, qué obra es ésta e si excede a toda crueldad e injusticia que pueda ser pensada; (…) e si sería más encomendar los indios a los diablos del infierno que es encomendarlos a los cristianos de las Indias. Tengo grande esperanza que porque el emperador y rey de España (…), va entendiendo las maldades e traiciones que en aquellas gentes e tierras, contra la voluntad de Dios y suya, se hacen y han hecho (…) “425 Por ello, creo que se hace una defensa a la labor de la Iglesia en la evangelización del Nuevo Mundo, recalcada en las figuras de Bartolomé de las Casas y del sacerdote Antonio Montesinos. Imagen menos cruenta que en la mayoría de las películas anteriormente citadas. Considero que es un film verdaderamente valioso pues establece un paralelismo entre la brutal colonización del siglo XVI y la actual situación de millones de personas que están sufriendo la tiranía de sus gobiernos. Magnífico modo de juzgar los problemas actuales a través de un intento de recreación del pasado.

Por todo lo dicho y a modo de conclusión, creo haber demostrado el problema existente en las películas históricas y el debate constante entre el director de cine y el historiador: las películas estarán notablemente influenciadas por las ideas del cineasta, lo cual enervará al historiador debido al debatible rigor histórico de las mismas. Es cierto que el cine posee grandes aciertos incorporando datos pero también muestra fallos. Tenemos, por tanto, que aprender a adoptar un punto de vista crítico a la hora de enfrentarnos a una película histórica sin dejar por ello de disfrutar de la misma, pues al fin y al cabo la pretensión del cine es la de entretener. Y, aun manteniendo un mínimo rigor histórico, en ocasiones se consigue tan ansiado objetivo.

*** Ildefonso Falcones: "Sufrimos tal bombardeo de noticias que la gente se refugia en una época que no es la suya para desconectar y escapar de la rutina” ***

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