Historiografía como meta-historia




descargar 301.25 Kb.
títuloHistoriografía como meta-historia
página5/9
fecha de publicación18.02.2016
tamaño301.25 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Historia > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9

Historiografía española medieval y moderna: No era esto ninguna novedad, y la historiografía española es quizá el ejemplo más completo de un secular esfuerzo por mantener la continuidad de la memoria escrita del pasado, que tan buen servicio dio desde las Crónicas medievales que justificaban la Reconquista, para afianzar el poder de los reyes en los distintos reinos cristianos.




Las crónicas: Para Asturias, León y Castilla se encadenan sucesivamente en un conjunto muy completo, que comienza realmente con dos crónicas redactadas en territorio andalusí: la Crónica bizantina-árabe (741) y la Crónica Mozárabe (754), que preceden a una crónica perdida del reinado de Alfonso II y establecen su continuidad con las de Alfonso III a finales del siglo IX (Crónica Albeldense, Crónica Rotense, Crónica Profética y Crónica Sebastianense); la de Sampiro (del reinado de Bermudo II, cercana al año 1000); las del siglo XII (Crónica Silense o del monje anónimo de Santo Domingo de Silos, en torno al 1110, la de Pelayo, obispo de Oviedo, la Crónica del Emperador Alfonso VII y la del monje anónimo de Nájera, estas tres de finales del siglo); las del reinado de Fernando III el Santo (Chronicon mundi de Lucas, obispo de Tuy, Crónica latina de los Reyes de Castilla de Juan, obispo de Osma y De rebus Hispaniae del arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada); las de Alfonso X el Sabio (Estoria de España, editada por Ramón Menéndez Pidal con el título de Primera Crónica General, y la Grande e General Estoria); llegando a las del siglo XIV, en que destacan las Crónicas de Pedro López de Ayala (Crónica del rey don Pedro, la de Enrique II, la de Juan I y la inacabada de Enrique III), más sobrias y pegadas a los hechos que las contemporáneas europeas, aunque su fin primordial fuera la la autojustificación de su autor, Canciller de Castilla, que también compuso un Rimado de Palacio donde describe a sus contemporáneos.


En el siglo XV la recopilación cronística se multiplicó: Suma de crónicas de España, de Pablo García de Santa María (hasta 1412); Crónica de Juan II (sobre hechos de 1406 a 1434) por Álvar García de Santa María (h.1370-1460), hermano de Pablo (es reanudada con el nombre de Crónica del Halconero por Pedro Carrillo de Huete, siendo refundida por Lope de Barrientos); Alfonso Martínez de Toledo (Arcipreste de Talavera) escribió en 1443 una Atalaya de las Crónicas; la Crónica de Álvaro de Luna (1453) es atribuida a Gonzalo Chacón; Diego de Valera escribe la Crónica abreviada de España o Crónica Valeriana (1482), que concluye en el reinado de Juan II, el Memorial de diversas hazañas para el de Enrique IV (1486-1487) y la Crónica de los Reyes Católicos (hasta 1488).

En los otros reinos cristianos peninsulares, la literatura cronística es algo más tardía, pero produce la primera historia general de España en una lengua romance: el Liber regum, redactado entre 1194 y 1211 en aragonés, que cuenta la historia de los distintos reinos cristianos desde los orígenes míticos de la historia peninsular. El Condado de Aragón produce en 851 la Passio beatissimarum birginum Nunilonis atque Alodie. Y del posterior reino contamos con los Anales de San Juan de la Peña, del siglo XII, que fueron copiados en la Crónica homónima. Del mismo siglo data una Breve historia ribagorzana de los reyes de Aragón.

Para la Corona de Aragón, tras las Gestas veterum Comitatum Barcinonensium et Regum Aragonensium (iniciada el siglo XII y continuada hasta el XIV), se destacan el Llibre dels feyts o Crónica de Jaime I el Conquistador; la Crónica de San Juan de la Peña o de Pedro el Ceremonioso; la de Ramón Muntaner, que cubre el periodo 1207-1328, incluyendo la famosa expedición de los almogávares, en la que participó; y la de Bernat Desclot Llibre del rei En Pere d'Aragó e dels seus antecessors passats (segunda mitad del siglo XIII).

Completan el panorama peninsular la Crónica de los Reyes de Navarra (1454) del Príncipe de Viana (compuesta para justificar su aspiración al trono) y los Annales Portugaleses Veteres (987-1079).

Siglo XVI: Después de la unificación de los Reyes Católicos, ya en la Edad Moderna, continúa explícitamente con esa misma función la monumental Historia de España del Padre Mariana (De Rebus Hispaniae libri XX, 1592, aumentada a treinta libros en su propia traducción al castellano en 1601), célebre por otro lado por su defensa del tiranicidio en De Rege et regendi ratione escrita para la educación de Felipe III. Otros cronistas del siglo XVI son Florián de Ocampo y Ambrosio de Morales (continuando este la Crónica General en cinco libros iniciada por aquel); Jerónimo Zurita (Anales de la Corona de Aragón) y Esteban de Garibay (Compendio Historial de las Chronicas y Universal Historia de todos los reynos de España).




Siglo XVII: La historiografía barroca incluye fantasiosas manipulaciones históricas, como los plomos del Sacromonte o los falsos cronicones de Ramón de la Higuera. Fray Prudencio de Sandoval continúa la crónica de Ocampo y Morales y redacta una Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V; Pedro de Salazar y Mendoza un Origen de las dignidades seglares de Castilla y León, y Bartolomé Leonardo de Argensola los Anales de Aragón.


A finales del siglo XVII, la reflexión sobre la historiografía misma surge en España como necesidad derivada de la acumulación de tan ingente corpus cronístico, siendo su primer intento la Noticia y juicio de los más principales historiadores de España, de Gaspar Ibáñez de Segovia, Marqués de Mondéjar (publicado tras su muerte en 1708).

Otros géneros historiográficos: Otros géneros historiográficos también se cultivan desde la Edad Media, como el tratamiento de una figura aislada (ciclo de el Cid), y ya en el siglo XV las memorias (Leonor López de Córdoba, circa 1400), la biografía (El Victorial de Gutierre Díez de Games, Generaciones y Semblanzas de Fernán Pérez de Guzmán) y la relación de un hecho puntual, como el Libro del paso honroso de Suero de Quiñones, de Rodríguez de Lena. Los libros de viajes como el de Pedro Tafur o el de Ruy González de Clavijo (que fue embajador ante Tamerlán), proporcionan informaciones muy valiosas.




1   2   3   4   5   6   7   8   9

similar:

Historiografía como meta-historia icon"La meta-ignorancia es la ignorancia de la propia ignorancia. Ignorar...

Historiografía como meta-historia iconGénesis, archivo, lengua y escritura: problemas de historiografía...

Historiografía como meta-historia iconMeta objetivo general del grado 6

Historiografía como meta-historia iconTesis de proteínas Meta de comprensión de unidad

Historiografía como meta-historia iconEl deporte como objeto de estudio de la historia

Historiografía como meta-historia iconLa diferencia entre la historia de la educación y la pedagogía, radica...

Historiografía como meta-historia iconComo has estudiado en tus cursos de ciencias naturales e historia,...

Historiografía como meta-historia iconLa sociedad española, como el resto de países desarrollados, asiste...

Historiografía como meta-historia iconElementos para la discusión sobre educacion y desarrollo. Responsabilidad...

Historiografía como meta-historia iconIntroduccióN
«Creo que algún día el mito darwinista será considerado como el más grande engaño en la historia de la ciencia». Soren Lovtrup




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com