En el texto: “La filosofía y la crisis del hombre europeo”, (1938) Husserl (1859-1938) plantea que la cultura occidental ha perdido su verdadera dirección y




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títuloEn el texto: “La filosofía y la crisis del hombre europeo”, (1938) Husserl (1859-1938) plantea que la cultura occidental ha perdido su verdadera dirección y
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CONCLUSIONES

1 El pensamiento Kuhniano no puede inscribirse dentro de una concepción internalista o externalista del desarrollo de la ciencia. Supera desde puntos de vista bastante originales esta dicotomía, aunque como plantea su mismo ensayo se requiere mayor profundización.

2. Establece por lo anterior una ruptura con la tradicional división entre “contexto de descubrimiento” y “contexto de demostración” típica del neo-positivismo y aceptada por el popperianismo, donde el primero era considerado objeto de la sociología de la ciencia y el segundo, dominio exclusivo de la epistemología.

3. La concepción del desarrollo de la ciencia que nos ofrece Kuhn, apunta hacia una reconsideración de la noción de racionalidad, pues rompe con la idea de ella como lo inmanente a la lógica interna del proceso del conocimiento científico. La incorporación de determinantes sociales, aunque de modo limitado, a la explicación del cambio científico, supone desbordar los marcos que el positivismo asignó a la racionalidad.

4. Al ampliar su noción de ciencia como quehacer y entenderla como la actividad que realizan ciertas comunidades de tipo especial, lo social y lo individual aparecen como elementos propios de la creación científica y no llevan en sí, desde el principio, el carácter de irracionales.

EL PARADIGMA EPISTEMOLÓGICO DE HABERMAS

Jürgen Habermas (1929) propone una teoría fundamentada en la dialéctica y en la crítica dentro de la categoría de la totalidad (teoría dialéctica de la ciencia). Plantea una “filosofía de la historia orientada prácticamente” hacia la emancipación humana. En este sentido la ciencia pretende indicar los medios para alcanzar tal fin, en el marco del ámbito de la razón.

“Conocimiento e interés” (1968) apunta al planteamiento de una teoría crítica de la sociedad capitalista de la cual el análisis epistemológico es el primer paso. Habermas pretende reconstruir la historia del positivismo para analizar la relación de conocimiento e interés. Cuestión que se inscribe dentro de los temas de la filosofía moderna que siempre supuso la distinción entre conocimiento científico y conocimiento posible.

Dicha distinción se pone en entredicho con la aparición del positivismo durante el siglo XIX. La actitud cientificista que lo caracteriza presenta a la ciencia como el único conocimiento posible y reduce la tradición moderna de la teoría del conocimiento a una metodología.

Es a esta reducción epistemológica ocasionada en cierta manera por una filosofía que después de Kant dejó de pensar seriamente la ciencia, proclamándose como la ciencia verdadera, a la que Habermas va a oponer una idea de filosofía vinculada a una teoría de la sociedad, pues, considera que es tan peligroso identificar una comprensión epistemológica de la ciencia con el saber absoluto de una gran filosofía, como la comprensión cientificista de una práctica investigadora de hechos.

Habermas reconstruye los planteamientos de Marx, el positivismo, Peirce (1839-1914), Dilthey ((1833-1911)y Freud ( 1856-1939) desde la perspectiva de una autorreflexión de la ciencia. Con el fin de justificar su propuesta epistémica, esta argumentación es sintetizada por el mismo autor en el epílogo a “Conocimiento e interés” así:

A) El análisis kantiano en torno a la pregunta por las condiciones de posibilidad del conocimiento creó un tipo de razonamiento no objetivista, que no puede ser ignorado por ninguna teoría del conocimiento sin una ruptura de la reflexión.

B) Los seguidores de Kant conciben como generados tanto a las condiciones trascendentales como al sujeto mismo, pero terminan concibiendo de modo idealista el saber de sí de ese proceso.

C) Por el contrario, Marx va a superar el idealismo al atribuir la génesis de las condiciones de la experiencia posible al proceso de reproducción de la especie, pero sin alcanzar la posibilidad de la teoría del conocimiento como teoría de la sociedad.

D) El positivismo de Comte a Mach, ante la crisis de la Teoría del conocimiento, abandona la exigencia de fundamentación reflexiva del conocimiento a favor del objetivismo.

E) Paralelamente al positivismo, aparecen en el siglo XIX los principios de una teoría de la ciencia como reflexión sobre los procesos de investigación en ciencias naturales –Peirce- y en ciencias del espíritu –Dilthey-, los cuales no recurren a un sujeto del conocimiento al margen de la historia de la génesis natural y social.

F) Finalmente, el Psicoanálisis –Freud- establece una ciencia que utiliza por primera vez la autorreflexión de modo metódico.

Es clara, en todo el desarrollo de esta argumentación, la intención de oponerse a una concepción de la filosofía al modo de una teoría pura y desinteresada, cultivada al margen de la ciencia y de la sociedad 39.

El punto de partida de la reflexión crítica sobre el proceso actual de la ciencia debe reconocer que la práctica científica no puede entenderse en forma autónoma y aislada, sino que está inmersa en una totalidad más amplia que es la totalidad social, la cual condiciona la actividad de la comunidad científica y, por lo tanto, del investigador a partir de su experiencia precientífica, histórica, social y política. De aquí se derivan varias consecuencias para una fundamentación epistemológica y metodológica de la investigación.

La reflexión epistemológica de Habermas, concebida como una teoría dialéctica de la sociedad, parte de una reconstrucción de la historia, entendida como un proceso de autoconstitución del individuo y la especie humana. Dicho proceso en la doble relación del hombre con la naturaleza y del hombre con sus relaciones sociales, se va constituyendo en torno a tres medios fundamentales de socialización: el trabajo, el lenguaje y la interacción social.

Por medio del trabajo el individuo y la especie entran en contacto con la naturaleza exterior a ellos y la someten con fines de supervivencia. El trabajo implica tanto la humanización de la naturaleza como la naturalización del hombre. El trabajo obedece así a un interés técnico de lograr una emancipación del hombre frente a su entorno natural. La ciencia moderna considerada como la primera fuerza productiva, ocupa un lugar destacado en este proceso.

El lenguaje es el medio simbólico que posibilita la designación de cosas, así como la formación de la propia identidad común a los grupos humanos. Aquí, el lenguaje está apoyado en la dimensión de un saber práctico, (concepto que se aclarará más adelante), y es la expresión de un yo ejecutor de acciones comunicativas. Es en la comunicación libre como se concreta un interés práctico, entendiendo por él la posibilidad de participar en la construcción de la propia historia.

La interacción social constituye el espacio propio de las relaciones de los individuos entre sí. El interés que lo guía es el de la emancipación de toda forma de opresión 40.

En su obra “Conocimiento e Interés”, Habermas elabora una crítica a la absolutización del modelo positivista de la ciencia, precisando el papel que deben asumir las distintas ciencias dentro de cada uno de los procesos básicos de afirmación de la especie antes descritos y concretando los presupuestos teóricos-metodológicos a que obedece cada una de ellas en su desarrollo específico. Con este fin distingue tres tipos de ciencias:

Las ciencias empírico-analíticas que combinan reglas para la elaboración de teorías con sus condiciones de control. A estas teorías se adicionan conjuntos de proposiciones de las cuales se deducen hipótesis susceptibles de control empírico. Este saber permite el pronóstico con la finalidad de aplicación técnica.

Las ciencias histórico-hermenéuticas tienen otro marco metodológico. La validez de sus proposiciones no se basa en la construcción de hipótesis y el diseño de experiencias para su comprobación, sino en las reglas de la hermenéutica que rigen en la interpretación de los textos. Estas ciencias permiten una apropiación de la cultura y las tradiciones, sobre las cuales se acumula la identidad de los pueblos y orientan desde este fondo común las posibles acciones de los individuos.

Las ciencias histórico-herme­néuticas intervienen en los pro­cesos de formación mediante los cuales el hombre se apropia de la cultura y de la tradición pa­ra ubicarse mejor en la historia y asumir una actitud responsa­ble ante ella. El instrumento de estas ciencias es el lenguaje co­mo vehículo de comprensión, ex­presión y, comunicación. El méto­do de estás ciencias no se basa, como el de las anteriores, en la causalidad natural, sino en la po­sibilidad de la comprensión de sentido: por esto hablamos de her­menéutica. Estas ciencias están determinadas por un interés prác­tico da comprensión de la cultura, de ubicación en ella, de intercomunicación con los demás. Aun­que este interés es más complejo que el de las ciencias exactas, también es derivado y dependien­te de los intereses plenamente so­ciales que determinan los fines históricos y políticos de una co­munidad. El problema de este tipo de ciencias en la sociedad actual es que la educación, el lenguaje y la cultura son patrimonio de unos cuantos, para quienes ellas signi­fican posibilidad de reflexión y de interpretación crítica de la reali­dad; las mayorías en la comuni­dad o no tienen acceso a ellas o si lo tienen se encuentran con un lenguaje y una educación ideologi­zadas que en lugar de propiciar la reflexión crítica son vehículos de masificación y manipulación.

Finalmente, las ciencias crítico-sociales buscan determinar cuando la legalidad establecida en el ámbito de lo social oculta relaciones de dependencia y de dominación sedimentadas de manera ideológica. El contexto que fija la validez de sus proposiciones es la autorreflexión, guiada por el interés de emancipar al hombre de toda forma de opresión.

Con estos fundamentos se pueden aclarar tres aspectos que surgen dentro de esta perspectiva: en primer lugar, la noción restringida de la práctica al interior de las llamadas ciencias naturales, según la cual aquella se entiende como observación controlada, en condiciones reproducibles por cualquier investigador y sin injerencia alguna de la subjetividad, se revela como insuficiente. Porque es en el contexto de una experiencia acumulada de forma precientífica, donde tienen origen los problemas, conceptos y orientaciones de la práctica científica. Este concepto es mucho más rico, en cuanto incluye la experiencia, historicidad y necesidades vitales de los individuos que hacen ciencia.

En segundo lugar, la práctica científica se reconoce como una práctica histórica en donde la comunidad científica se desenvuelve dentro de un proceso evolutivo, determinado por múltiples factores económicos, culturales y políticos. Es aquí, frente a problemas históricos, donde los investigadores asumen compromisos prácticos con la transformación de la sociedad en que viven. Es importante tratar de clarificar la cuestión del compromiso práctico. Así como hay un interés por la predicción, que preside el interés técnico propio de las disciplinas empírico-analíticas, hay también un interés científico, serio y disciplinado, que busca comprender las situaciones para orientar la práctica social, la práctica personal y la práctica de la comunidad científica.

Carlos E. Vasco al respecto escribe:

Debemos afirmar que sí hay un interés de hacer ciencia, que más que la predicción y el control, busca la orientación y la ubicación de la praxis...

A éste interés lo llama la escuela de Frankfurt “interés práctico”. Si uno empieza a mencionar la palabra práctico, por lo general está desorientando al auditorio desde el principio, porque cuando uno habla de “cosas prácticas” está hablando de cosas muy fáciles de manejar, que sean muy útiles y que funcionen bien: “es una grabadora muy práctica”. Entonces, es claro que la sola consideración de la palabra “práctico” puede llevar en una dirección equivocada. Se trata es de ubicar la praxis social y personal dentro de la historia y de orientar esa praxis: Por lo tanto, ese interés por más que sea teórico no está alejado de la praxis: Tan poco alejado está, que Habermas decidió llamarlo “interés práctico” a pesar de que todo el que oiga la palabra “práctico” la entienda mal” 41.

Esta larga cita nos lleva a reflexionar sobre el hecho de que la práctica científica se reconoce como una práctica histórica; pero no debe entenderse la historia de la manera como se ha enseñado: lo histórico no son sólo las casas de museo y los retratos de los próceres. “Lo histórico significa sentirse hacedor de historia en este momento. Por eso se trata de orientar y ubicar la práctica actual de los grupos y las personas dentro de esa historia que estamos haciendo y empezamos a hacer, y de la que todavía somos más bien víctimas que actores” 42.

En tercer lugar, la práctica científica se revela como práctica socio-política a la cual Habermas identifica con un interés emancipatorio, es decir, la actividad científica no se fundamenta únicamente en el momento de las decisiones metodológicas y de las operaciones concretas en el campo de la ciencia, como parece afirmarlo la noción de método científico. La actividad científica tiene su raíz en la totalidad social a la cual está ligado el investigador y se halla condicionada a los intereses socio-políticos a los cuales pertenece.

Existen muchas prevenciones y descalificaciones apriori sobre el trabajo científico de otras personas que es preciso procurar entenderlas para desarrollar una actividad fructífera conjunta en el campo de la investigación. El interés emancipatorio de las disciplinas críticas es desacreditado por las personas que tienen su actividad en las disciplinas empírico-analíticas e histórico-hermenéuticas. Se lee: “Las personas que manejan muy bien el estilo empírico-analítico dicen que estas disciplinas son sólo charlatanería, y que no son ciencias sino ideologías. Los que manejan bien el estilo histórico-hermenéutico dicen también que las disciplinas empírico-analíticas son sólo instrumentos que ellos necesitan para hacer la verdadera ciencia, y que las disciplinas críticas son “mera ideología”. Sin embargo, desde el punto de vista crítico es perfectamente explicable por qué estas personas tienen que desacreditar este estilo de hacer ciencia, mientras que ellos no pueden ver desde su punto de vista más estrecho, que este estilo si es científico; tienen que verlo como no científico, pues es una amenaza a su propia manera de hacer ciencia” 43.

Debemos intentar comprender que hay un tipo de actividad científica que no tiene un interés solo especulativo, simplemente de ver lo que hay ahí, describirlo, explicarlo, comprenderlo, sino que busca develar lo oculto con lo cual nos encontramos atados en la práxis histórica y buscar, encontrar la manera de transformarla.

ALGUNAS CONCLUSIONES
Una reflexión sobre la ciencia debe destacar el carácter relativo de la apropiación técnica y la comprensión práctica con respecto a los procesos de la totalidad social y es con referencia a esa totalidad como adquiere su razón de ser.

Dicha totalidad genera tres tipos de intereses que producen actividades científicas diferentes y que de ninguna manera se pueden descalificar entre sí.

Conviene aclarar que no son lo mismo la ciencia empírica positiva y el positivismo. Aquella constituye un momento necesario para el desenvolvimiento de la especie humana. Mediante su acción instrumental se logra una emancipación gradual de la naturaleza, pero solamente adquiere un mayor sentido dentro de una comprensión dialéctica de la sociedad y la historia. En el momento en que se absolutiza el interés técnico se cae en el positivismo y se anula con ello toda capacidad crítica y reflexiva.

Es importante hallar la relación entre los tres estilos citados, conocer hacia dónde apunta cada saber, para hacer un trabajo interdisciplinario serio. Pues, no puede decirse que el estilo empírico-analítico tiene que ver sólo con el trabajo, que el estilo histórico-hermenéutico sólo con el lenguaje, y que el estilo crítico social sólo con el poder. La práctica de las disciplinas guiadas por el interés técnico, que son la mayor parte de la ciencia moderna, sigue siendo importante; más aún que la práctica de las disciplinas empírico-analíticas, es imprescindible y básica, en el sentido de que la persona que quiere hacer ciencia al estilo histórico-hermenéutico sin tener grandes bases empírico-analíticas, está buscando una ubicación ideológica previa con un ropaje científico. La persona que quiere hacer ciencia crítica, (Emancipadora), sin tener dominio de los otros dos estilos, probablemente no está siendo un verdadero crítico, arriesgándose así a que su bien intencionada crítica, por ignorar la seriedad científica de los dos estilos anteriores, caiga siempre en la esterilidad anarquizante.

FUNDAMENTOS DE LA TEORIA CRÍTICA DE LA CIENCIA

Elementos de socialización

Trabajo

Lenguaje

Interacción social

Interés

técnico

Practico

emancipatorio

Ciencia

Empírico analítica

E A

Histórico hermenéutica

H H

Critico social

C S

Lógica

Explicativa

Buscar Causas y efectos

Comprensiva

Dar significado

Emancipatoria

Develar relaciones de poder

Objetividad

Se fundamenta en el rigor metodológico. En la validez y confiabilidad de los instrumentos de medición, así como en el control que se haga de las variables. La objetividad determina la forma de hacer la medición

Esta basada en el distanciamiento (reflexión). Se hace un proceso de retroalimentación con el fin de comprobar los conocimientos y rediseñar los instrumentos. Reconocimiento de los aspectos ideológicos y culturales que determinan las interpretaciones

Se establece a partir de la reflexión crítica que se realiza a nivel colectivo con respecto con respecto a los procesos de construcción del conocimiento y construcción de la realidad. Esto implica el reconocimiento de los intereses los juicios,, los valores y las condiciones en las cuales se produce el conocimiento

Verdad

Se considera que la aplicación rigurosa del método, los instrumentos y el control de las variables garantizan la credibilidad. La obtención de un buen grado de objetividad asegura la verdad del conocimiento que se construye

La verdad en la interpretación esta basada en la comprensión del método, mediado por la percepción y la auto evaluación que se haga a través de la confrontación de contenidos

Se obtiene a través de la argumentación dialógica que permite construir el consenso que es el factor mediante el cual se expresa la verdad históricamente determinada

Finalidad

Elaborar explicaciones de los fenómenos de la realidad, para transformarla.

Generalizar experiencias particulares y reproducir las mas productivas en condiciones diferentes

Rescatar la teoría para establecer relaciones con los demás seres humanos. Comprender las experiencias humanas especificas en el tiempo y en le espacio, a través de su contexto.

Busca con la investigación hacer uso publico de la razón y asi generar procesos de transformación del ser humano especifico y su medio social con el fin de construir relaciones humanas emancipadas
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