La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo




descargar 333.31 Kb.
títuloLa medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo
página4/10
fecha de publicación20.02.2016
tamaño333.31 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

Algunas precisiones



Podemos decir que Hamer ha descubierto una lectura suplementaria de las funciones del cerebro, la cual no pone en entredicho los descubrimientos anteriores en este campo, no más de cuanto lo haría el describir un prado en términos de flores y mariposas más que de una función clorofílica. El doctor Hamer ha descubierto que, al producirse un trauma emocional, los hombres hasta la edad de la andropausia se ven afectados en la parte derecha del cerebro y las mujeres hasta la edad de la menopausia en la parte izquierda (para los zurdos la cosa se invierte). Andropausia y menopausia representan un cambio de estado en el sentido de que en el organismo de los hombres disminuyen las hormonas masculinas y en las mujeres disminuye la cantidad de hormonas femeninas, mientras que para ambos aumentan relativamente las cantidades de hormonas del sexo opuesto.

Después de la andropausia el hombre es, por así decir, «más femenino» y, tras la menopausia, la mujer es «más masculina».

Un hombre diestro en edad reproductora al producirse un primer trauma emocional, se verá por tanto afectado en la parte derecha de su corteza cerebral (cuarta etapa de la evolución) y desarrollará las patologías correspondientes a los órganos regidos por el hemisferio derecho: bronquios, arterias coronarias, estómago, duodeno, conductos biliares, vejiga; una mujer diestra, con la menstruación, que no toma la píldora (de lo contrario cambia su estado hormonal), al producirse un primer trauma emocional se verá afectada en la parte izquierda de la corteza cerebral y desarrollará las patologías relativas a los órganos regidos por el hemisferio izquierdo: tiroides, laringe, venas coronarias, cuello del útero, vejiga, recto (pues, efectivamente, las patologías de estos órganos afectan más a las mujeres que a los hombres). Después de la andropausia, él trauma será vivido por el hombre con una connotación más femenina (parte izquierda del cerebro), mientras que en la mujer, después de la menopausia, el trauma será sufrido con una connotación más masculina (parte derecha del cerebro), y también las patologías se invertirán; maravillosa estratagema puesta en práctica por la naturaleza para poder vivir en el espacio de tiempo de una vida también las experiencias del sexo opuesto.

Si las mujeres comprendieran plenamente este mecanismo, en el momento de la menopausia ya no vivirían en conficto de autodesvalorización por no poder desempeñar ya su función procreadora y no existirían en consecuencia problemas de osteoporosis (si no valgo como mujer porque ya no puedo traer «hijos al mundo», el cerebro ordena una descalcificación del esqueleto, la parte más densa del cuerpo, una especie de lento suicidio). La menopausia y la andropausia son, por el contrario, el inicio de una nueva aventura que proyecta a hombres y mujeres a mundos emocionales hasta ese momento desconocidos.

Resumiendo: en las páginas siguientes veremos lo que ocurre cuando nos vemos afectados por un trauma emocional.
Cinco hombres se presentan al trabajo, y se les comunica, de buenas a primeras, que están despedidos:

- El primero reaccionará con una auto-infravaloración ("¡me he vuelto un incapaz!”)

- El segundo, con rencor ("el patrón es un incompetente, no sabe llevar adelante la empresa")

- El tercero lo vivirá como una pérdida de territorio

- El cuarto se sentirá mancillado

- El quinto cogerá al vuelo la que recibirá como la mejor oportunidad que la vida le ha ofrecido nunca (por ejemplo, no se encendía con sus colegas o no se sentía realizado en su tarea).
Según la clave en que hayamos vivido el acontecimiento, entrará en acción una zona especifica del cerebro que se bloqueará, dando lugar a distintas alteraciones.

Con un TAC en el cerebro se podrán distinguir las zonas cerebrales afectadas (llamadas "focos de Hamer"), las que enviarán las órdenes (de proliferación, lisis o bloqueo funcional) a los órganos de su competencia.


Sección transversal del TAC cerebral del Señor Autoesvalorización



Pero he aquí que el Señor Autodesvaloración recupera el sentido de autoestima, pasando así a la fase de reparación (vagotonfa) Sigue una recalcificación acompañada por una inflamación, ya que se da una aportación de material de reconstrucción. Es una fase dolorosa, que puede ser diagnosticada como reumatismo inflamatorio y hasta como un osteosarcoma.

Nota de la R: La lectura del TAC en el método Hamer re espectacular la derecha a la derecha y la izquierda a la izquierda.
Sección transversal del TAC cerebral del Señor Rencor



to, puede presentarse un cáncer por reconstrucción de los conductos biliares, un epitelioma o una hepatitis.

Sección transversal de TAC cerebral del señor Territorio


Pero el Señor Territorio encuentra en otro ambiente su seguridad "territorial", y pasa a la fase de vagotonía. Resolviendo el conflicto, el Señor Territorio producirá un edema de reparación en correspondencia con el foco de Hamer, y se cicatrizarán las microscópicas úlceras de las coronarias. Esta cicatrización podría llegar hasta la obturación de la arteria, mientras que el edema cerebral puede alcanzar una extensión tal que afecte al área próxima, que regula el ritmo cardiaco. Esta comenzará a mandar órdenes anárquicas al corazón, provocando el infarto del miocardio.

Sección frontal de TAC cerebral del señor Mancillado





Pero el Señor Mancillado se ha hecho una limpieza, y pasa así a la fase vagotónica. El Señor Mancillado reparará la proliferación en el colon con una hemorragia, eliminando las células tumorales. Se sentirá fatigado, e irá al médico.

... que al no saber en absoluto que el enfermo está en vías de curación, dará un diagnóstico que correrá el riesgo de desencadenar un nuevo estrés por:

- miedo de morir (que causará un cáncer en los pulmones)

- miedo de carecer de lo esencial (cáncer de hígado)

  • miedo de que todo se le venga encima (patologías renales)




El edema formado es sintomático de un paso a la fase de reparación (vagotonia) de una patología rectal. El señor Oportunidad, en efecto, no se entendía para nada con sus colegas, y ese despido le ha permitido resolver un viejo problema de identidad en el territorio. La aparición de las hemorroides será la consiguiente reparación de las úlceras rectales.


SEGUNDA PARTE
EL CUERPO Y LOS CONFLICTOS
Lo que para la oruga es el fin del mundo

en realidad es una bellísima mariposa.

Lao Tsé
John Eccles, premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los procesos químicos responsables de las propagación de los influjos nerviosos, sostiene que: «Los científicos se han formado en gran parte en la escuela del materialismo. ¡Es una matriz extremadamente rígida compuesta por un conjunto de dogmas y que no son necesariamente explicados de modo científico! Por ejemplo, afirmar que nuestra existencia no es más que un cruce biológico sin tratar de comprender todo aquello que no tiene que ver con este conjunto, con el pretexto de que no es científico, no sólo es un dogma, sino peor aún, ¡es una pura superstición! La ciencia está llena de supersticiones, de creencias de todo tipo... Pero lo más desconcertante es que la gente está convencida de que la ciencia tiene una respuesta para todo.
Tal como hemos visto en las páginas anteriores, las cinco leyes de la Nueva Medicina dan por fin un sentido a la vida y a sus manifestaciones: no se trata ya de reconocer síntomas y tratar de eliminarlos con medicamentos, sino más bien de comprender las causas emocionales profundas propias de cada individuo, despertando en él la conciencia de la posibilidad de invertir el sentido. Es un viaje al interior de nosotros mismos, a veces doloroso pero que siempre recompensa: es como hacer balance de nuestra propia vida y volver a empezar sobre bases nuevas.

Antes de ilustrar los diferentes tipos de conflictos y sus consecuencias, tal vez convenga reanudar el hilo del discurso resumiendo las relaciones entre las áreas del cerebro, origen embriológico de los órganos y patologías correspondientes.
El tronco encefálico rige los conflictos más «arcaicos», vitales, que nos afectan en lo más profundo de nuestro ser: atrapar, ingerir, hacer pasar, digerir, eliminar el «bocado» en sus diversas acepciones de comida, aire, dinero, que le toque a uno el premio que pensábamos tener ya en el bolsillo pero que nos vuela porque hemos perdido el boleto...

La patología se expresará, en fase activa del conflicto, con una proliferación celular en los órganos que derivan del endodermo y que son administrados por el tronco encefálico. En fase de reparación y en presencia de hongos y micobacterias se producirá una caseificación o una necrosis.
El cerebelo rige los conflictos relativos al «nido» y a la integridad del individuo. También aquí existe una proliferación celular en fase de conflicto activo en los órganos regidos por el cerebelo y derivados del mesodermo cerebelar con necrosis caseosa en fase de reparación.
La médula cerebral rige los conflictos de autodesvalorización y los correspondientes a determinados aspectos de la sexualidad. En fase conflictiva se producirá una pérdida de sustancia en los órganos que derivan del mesodermo de la médula cerebral y que están regidos por esta última. En fase de reparación, rellenamiento de las lisis y por tanto sarcomas, linfomas, lipomas, fibromas, quistes.
La corteza cerebral rige los conflictos relativos al territorio y a los limites del individuo con respecto a los demás. Pérdida de sustancia en fase activa del conflicto en los órganos de derivación ectodérmica, regidos por la corteza cerebral, con restitución cicatricial en fase de reparación, o bien patologías oncoequivalentes (parálisis, bloqueo funcional) en fase conflictiva y vuelta a la norma en fase de reparación.

Para detectar posteriormente la localización de la manifestación patológica basta con remitirse al momento exacto del trauma emocional: «Es en ese preciso momento cuando se produce una asociación emocional espontánea e inmediata entre la localización en el cuerpo y el significado subjetivo de la emoción experimentada; ¡no es lo mismo recibir una afrenta en plena cara que una patada en el trasero!

Sería demasiado largo examinar todas las patologías y todos los conflictos que están en su base; este libro no tiene otra finalidad que sensibilizar al lector en una nueva visión de la medicina y espolearle para que busque dentro de si mismo las razones de sus problemas en la linea de las leyes que acabamos de mencionar. En las páginas siguientes describiremos algunas de las patologías más extendidas; para las restantes, el lector interesado siempre podrá remitirse a las obras del doctor Hamer que se incluyen en la bibliografía.

FALTA LA FOTO DE LA PAGINA 64

LA PIEL
La piel es una de las partes más importantes del cuerpo humano, pues en el individuo adulto recubre una superficie de cerca de unos dos metros cuadrados. No sólo tiene una función protectora y de revestimiento del organismo, sino que desempeña también tareas esenciales para nuestra supervivencia, como es, por ejemplo, la respiración. Desde el punto de vista estructural la piel se divide en siete capas, mas para nuestro objetivo basta con tener en cuenta las tres subdivisiones principales:

• Epidemis, la parte más superficial y de derivación ectodérmica;

• Dermis, la parte inferior ligada al mesodermo cerebelar;

• Hipodermis, la más profunda, en relación con el mesodermo de la médula cerebral,

Como hemos visto, dada su distinta derivación embriológica, los conflictos, las patologías y las reparaciones serán diferentes. Aquí examinaremos únicamente la epidermis de las innumerables afecciones objeto de estudio de la dermatología.

Todo nuestro cuerpo está recubierto de epidermis y cada ven que entramos en contacto con alguien, de modo real o imaginario, es precisamente la piel la que se ve afectada: dar un apretón de manos, hacer una caricia, recibir una bofetada, tener una relación amorosa, acariciar un gato, etc. Los conflictos relativos a la epidermis serán del tipo: «quiero estar en contacto pero no puedo». En la fase activa del conflicto, la piel se ulcera allí donde el contacto no es posible, y en fase de reparación la epidermis se hincha y se enrojece. Aparecerán manifestaciones cutáneas tales como exantema, dermatitis, urticarias, neurodermatitis y eccemas: la piel parece estar enferma. Es en este punto donde generalmente se va a consultar al dermatólogo, precisamente mientras la piel está en fase de reparación; dado que la fase activa a menudo ha durado largo tiempo, otro tanto se requerirá para esta segunda fase; pueden producirse además recaídas seguidas de nuevas fases de reparación que prolongan el tiempo de curación.
— EL CONEJO ABANDONADO

Habla una vez un conejo que volvía de la escuela, pero no encontró a nadie en casa. Buscó a su madre y a su padre, llamó a sus hermanos y a sus hermanas, pero no obtuvo respuesta; se sintió triste y solo, se zumbó en el suelo inmóvil, tenia frío, había sido abandonado. Anduvo vagando en busca de los suyos, y comenzó a perder pelo en algunas partes: estaba manifestando un conflicto de separación. Pero a medida que fue tomando conciencia de la hierba fresca y de las flores que tenía a su alrededor, que vio a los gorriones y a las golondrinas que volaban por el cielo, comprendió que la naturaleza circundante era su amiga: la soledad había terminado. Recuperó su coraje, todo su calor y volvió a casa contento, su padre y su madre le estaban esperando. Fue entonces cuando comenzó a rascarse furiosamente con una de las patitas traseras: sin saberlo se estaba curando. Esto es lo que sucede cuando tenemos las llamadas enfermedades de la piel.
Una niña había sido criada por la abuela hasta la edad de diez años; sus padres estaban siempre de viaje por motivos de trabajo y no podían ocuparse de su educación. Pero por fin la madre obtuvo un trabajo estable en Francia y decidió llevarse a la niña consigo, alejándola de la abuela. La pequeña lleva muy mal el distanciamiento (conflicto de separación) y comienza a presentar úlceras en la epidermis y a tener siempre los pies fríos. Con el tiempo la pequeña se habitúa y supera el trauma emocional pasando a la fase de reparación. Entonces aparecen eritemas, sobre todo en los brazos, dada su costumbre de abrazar siempre a la abuela.


EL TEJIDO ADIPOSO, LOS MÚSCULOS, LOS TENDONES Y LOS HUESOS

En ellos se manifiestan los conflictos de autodesvalorización, con todos los grados de intensidad posibles, en el momento en que uno acepta la autodesvalorización (simbólica o real).
El tejido adiposo

Está presente en todo el cuerpo; tiene una función aislante que reduce la pérdida de calor a través de la piel, constituye una reserva de energía importante, protege y sostiene diversos órganos. La función principal de sus células es almacenar los triglicéridos, las grasas neutras.
Mario B. tiene diecisiete anos, la edad de los primeros escarceos amorosos, pero se siente demasiado delgado; cada vez que una muchacha le mira, lo primero que se le ocurre pensar es: «¡Seguro que piensa que estoy demasiado flaco!» En los veinte días siguientes aparecen unos lipomas en todo su cuerpo, pero, una vez comprendido su problema, todo desaparece en una semana. Se trata de un ligero conflicto de autodesvalorización con respecto a una parte del cuerpo considerada antiestética (por ejemplo, no tener unas piernas bonitas, etc.) que provoca una necrosis del tejido adiposo en la fase activa del conflicto y un lipoma, abundante reconstrucción del tejido, en fase de reparación. A la solución del conflicto el lipoma deja de crecer.
Los músculos estriados y los lisos

Son los que producen el movimiento que deriva de la alternancia de contracción y relajamiento de los músculos.

- los músculos estriados, (así llamados por la especial disposición de sus fibras) se insertan en los huesos y permiten el movimiento del esqueleto;

- el músculo cardíaco: está constituido en su mayor parte por el corazón;

- los músculos lisos, se encuentran en las paredes interiores de estructuras huecas (estómago, intestino, órganos abdominales y vasos sanguíneos).
Por lo que se refiere a los músculos estriados, el trauma es siempre el de una ligera autodesvalorización ligada al movimiento: no ser capaz de nadar, de sujetar o rechazar, de defenderse o golpear. De ello se deriva una atrofia muscular en fase activa del conflicto y una hipertrofia en fase de reparación.

En cambio, para los músculos lisos se trata de un conflicto distinto: el de la imposibilidad de hacer avanzar el «bocado» más allá del intestino, con la consiguiente necrosis del músculo en fase activa y un mioma, cólicos intestinales y un aumento de la peristalsis en fase de recuperación.
Los tendones

Son unos «cordones» de tejido conectivo que tienen por función fijar los músculos a los huesos.

En caso de ligera autodesvalorización, correspondiente a la localización del tendón, la fase de simpaticotonia se manifiesta con una necrosis del tendón (por ejemplo, ruptura del tendón de aquiles) mientras que durante la fase de vagotonía se producirá la reconstrucción del tejido mediante tumefacción.
Los huesos

Constituyen el armazón que sostiene y protege los órganos del cuerpo y que hace posible el movimiento. El hueso es un tejido dinámico que se renueva continuamente, descomponiéndose y regenerándose a todo lo larga de la vida.

Si se manifiesta en los huesos, el conflicto de autodesvalorización es más especifico y más intenso, y provoca una descalcificación de una parte del esqueleto, que puede llegar incluso a la osteolisis (verdaderos agujeros) si el conflicto perdura.

En junio de 1993 Clara R. recibe el encargo de sus colegas de defender a una secretaria que ha sido despedida. Trauma: el director no sólo no la escucha, sino que más encima la cubre de reproches y la amenaza a su vez con despedirla. Clara se siente doblemente autoinfravalorada: frente al director que le ha hecho «humillar la cerviz», y frente a los compañeros de trabajo por no haber conseguido que se volviera a aceptar a su colega. En diciembre del mismo año la empresa cierra y Clara encuentra otro empleo: siguen fuertes dolores en las cervicales, interpretados como reumatismos, pero a continuación reconocidos como osteolisis. Se trataba de una autodesvalorización intelectual y moral.
Blanca C. trabaja en la oficina de su suegra que un buen día decide despedida; su marido no la defiende y Blanca se siente autoinfravalorada tanto más cuanto que, al no tener ningún título, no encuentra otro empleo y se ve obligada a quedarse en casa. El conflicto se prolonga durante seis años con continuas recaídas cada vez que ve a su suegra, y un buen día se rompe el fémur, resultado de haber tenido que ceder contra su propia voluntad a alguien más fuerte que ella (a menudo las personas mayores viven este tipo de situación).
—EL BUEY ALMIZCLERO

En los bosques del norte del Canadá es la época del celo y los bueyes almizcleros se baten por la conquista de las hembras. El combate es incruento pero especial: los dos cuadrúpedos toman una larga carrerilla y entrechocan sus testas, resultando el perdedor aquel que retrocede. Por tanto, deben concentrar todas sus fuerzas en las patas traseras, en los músculos de los muslos. El perdedor vive un conflicto de autodesvalorización por no haber sido capaz de enfrentarse al adversario, y lo manifiesta en esa parte de su cuerpo que no le ha permitido ser capaz de resistir: los fémures. Entonces comenzará una descalcificación del cuello del fémur, pero transcurre el tiempo y el macho tiene ocasión de superar la autodesvalorización pasando así a la fase de reparación: se formará un callo óseo que tendrá la función de hacer el cuello del fémur más resistente aún que antes, con vistas a los próximos combates.
Lucas G. va a clases de tenis desde hace dos años, está muy dotado para dicho deporte y siempre figura entre los primeros. Durante el invierno de los años 90-91 su fisico se desarrolla y crece mucho, y no juega ya tan bien. En diciembre su profesor le grita en varias ocasiones: «¡Pero qué haces, si no eres capaz ni siquiera ya de hacer un saque!» Lucas pierde el gusto por el tenis y se siente autoinfravalorado ante sus compañeros, se encierra en sí mismo y no va siquiera en bicicleta con los amigos. En julio, su madre, que no sabe nada de todo ello, le regala un computador. Lucas se siente muy orgulloso y sus compañeros regresan para volver a jugar con él; se ha vuelto muy hábil en los videojuegos con la mano derecha. A fines de julio tiene un dolor en la muñeca y sus padres piensan que puede habérsela roto; a fines de agosto los dolores aumentan y se le hincha la muñeca. ¡La radiografía revela un osteosarcoma, reparación de la osteolisis!
El osteosarcoma

Lo que es diagnosticado con el nombre de osteosarcoma es una excrecencia relativamente insignificante en fase de reparación. El sarcoma no sólo no tiene nada que ver con un carcinoma que prolifera siempre en la fase activa de un conflicto, sino que incluso desde el punto de vista embriogenético es totalmente distinto: el carcinoma proviene del ectodermo y del endodermo, mientras que el sarcoma lo hace del mesodermo. El conflicto correspondiente al sarcoma es siempre una autodesvalorización, en vías de reparación: cuanto más grave es la autodesvalorización, más afectado se ve el esqueleto por osteolisis. El osteosarcoma es la recalcificación del hueso. Según Hamer, no existe ninguna diferencia entre un callo óseo que se forma después de una fractura y un osteosarcoma, el cual no tiene necesidad de ningún tratamiento a menos que la proliferación excesiva comporte problemas desde un punto de vista funcional o estético; en cambio, hace notar que en su fase de reparación la biopsia es extremadamente peligrosa porque el cerebro la vive como un «ataque» que resuelve a continuación; de ella deriva una cicatrización continua y el sarcoma se vuelve cada vez más grande.

La leucemia

En un seminario de 1990, Hamer observa que en la fase de resolución de profundos conflictos de infravalorización, a grandes lisis óseas seguirán grandes recalcificaciones que requerirán una mayor cantidad de células sanguíneas; una leucemia, concretamente. La leucemia es una fase de reparación que se detendrá al término de este proceso. En el momento de la solución del conflicto se está en presencia de una vasodilatación y por tanto la masa de suero circulante aumenta produciendo así un efecto de dilución, de modo que el número de los elementos propios de la sangre resulta inferior al real; a la verdadera anemia se suma una pseudoanemia. Entonces se interviene, normalmente, con transfusiones de sangre para aumentar artificialmente la tasa de hemoglobina, al creerla insuficiente; pero si se tiene en cuenta una masa vascular normal (tal como era antes de la vasodilatación) se llegaría a una tasa de hemoglobina muy superior a la que resulta de la vasodilatación producida. A consecuencia de las transfusiones, el paciente vive un conflicto relativo a la sangre: éste tipo de conflicto (que puede ocurrir a la vista de un charco de sangre, de una transfusión, de una diálisis, etc.) desemboca en una necrosis del bazo y en una trombocitopenia (una reducción drástica de las plaquetas, de los elementos coagulantes).

Todas las veces que hay una herida, una hemorragia, se produce una reacción natural de movilización de las plaquetas que van a llenar la herida y, por consiguiente, una disminución de las plaquetas en circulación: las plaquetas abandonan el volumen circulante para ir a reparar. De nuevo transfusiones de sangre, de plaquetas, que según Hamer podrán incluso conducir a la muerte del paciente.

Por lo que se refiere a los niños que nacen con leucemia, estamos siempre en presencia de una fase de reparación consiguiente a un conflicto de autodesvalorización que se ha producido durante la vida intrauterina. Cuando un niño en el vientre materno permanece enredado en el cordón umbilical y siente que se ahoga, o cuando siente ganas de «salir» pero no consigue hacerlo, entonces vive un conflicto de autodesvalorización que resolverá en el momento del nacimiento pasando a la fase de vagotonia: la leucemia es entonces la reparación, mientras que la fase conflictiva es intrauterina.
—¡CHAPÓ, SEÑOR LOBO!

Un lobo está persiguiendo a un ciervo para darle casa; en el bosque hay en curso una lucha por la supervivencia. El ciervo ha de salvar su pellejo y el lobo dar muerte a su presa para la diaria manutención. El boscaje es denso, está lleno de ramas rotas, grandes peñascos aquí y allá, pero el ciervo consigue con grandes saltos mantener a distancia al lobo que pone en juego todas sus fuerzas para impedir que se le escape. Llegan en plena carrera ante una hondonada, el ciervo da un salto más largo y la supera: el lobo no afloja y salta también, pero cae en medio de la hondonada y se quiebra una pata. En el bosque no hay ni servicios de urgencia ni tampoco veterinarios que enyesen patas rotas, pero el lobo sabe lo que debe hacer para salvar su pellejo; vuelve a subir con esfuerzo la pendiente de la hondonada y busca un matorral donde esconderse. Se acurruca sobre si mismo, se lame la herida para desinfectarla (la saliva tiene un gran poder desinfectante) y luego se duerme para quedarse lo más inmóvil posible. Pasan los días y el lobo, siempre inmóvil, espera: se quita la sed con las pocas gotas de agua de lluvia que caen, come cualquier gusano que pasa por debajo de su hocico, pero no se mueve porque sabe que se está reparando su pata. En el punto en el que se ha producido la fractura, el hueso va reconstruyéndose y si se pudiera hacerle un análisis de sangre descubriríamos una pequeña leucemia. Después de cerca de cuarenta días el lobo se pone de nuevo en pie y da los primeros pasos; controla la funcionalidad de la pata. Ahora tiene un bonito callo óseo, un osteosarcoma, que tiene por finalidad hacer la pata más fuerte que antes a fin de que no pueda ya rompérsela: en el mesodermo cerebral el «sentido biológico de la enfermedad» se hace realidad en la fase de reparación. El lobo está salvado y puede volver de nuevo a cazar; ¡ningún lobo ha muerto nunca de leucemia o de un osteosarcomal

EL SISTEMA CARDIOVASCULAR
El corazón constituye el órgano motor del sistema cardiovascular, es la bomba que hace funcionar la sangre siempre «nueva» en los cerca de cien mil kilómetros de vasos sanguíneos.
Las arterias coronarias y el infarto de miocardio

Las arterias coronarias irrigan el miocardio (tejido muscular cardiaco), y son ramificaciones de la aorta ascendente que tiene por función llevar la sangre oxigenada al corazón.

Para el hombre, el «territorio, puede asumir las connotaciones más diversas, su casa, el lugar en el que trabaja, el coche, la familia, el ambiente en el que se siente más cómodo y, por extensión, las personas que forman parte de dicho espacio: los familiares, los hijos, los colegas de trabajo, los empleados. A veces es también el elemento sustitutorio de no poder dirigir una asociación, el tener bajo control el stock del almacén, el balance de casa, la suegra que siempre se entromete en las decisiones importantes, etc.

Y de pronto ocurre algo que priva al individuo de este espacio vital: un despido, la edad de la jubilación, un divorcio, el robo del coche, el tener que irse a un asilo, el cierre de la propia empresa.

En el momento en que el individuo hará todo lo posible por reconquistar el territorio perdido, la naturaleza pondrá en práctica su programa biológico de supervivencia: ulceración de las coronarias con una fuerte angina de pecho en el hombre diestro y en la mujer zurda: ¡se ponen en juego todas las fuerzas para ganar la batalla! (No es ningún misterio el que, según las estadísticas, el infarto afecta más a los hombres que a las mujeres, a las que –si son diestras– les está «reservada» la flebitis).

Para la solución del conflicto, el cerebro invierte el orden e inicia la reparación: tumefacción del interior de las coronarias y estenosis tomada erróneamente por la causa del infarto que llega de dos a seis semanas desde la solución del conflicto.

Si el conflicto ha durado menos de tres meses los síntomas serán de leve entidad, una simple arritmia.

Si el conflicto ha durado de tres a ocho o nueve meses, de dos a seis semanas después de la solución del conflicto, se producirá la crisis epileptoide, el infarto, cuya intensidad estará en función de la duración y de la entidad del conflicto.

Si el conflicto ha durado más de ocho o nueve meses, la tumefacción cerebral responsable de la crisis epileptoide y, por tanto, del infarto será demasiado grande y el infarto resultará mortal: recordemos que el área del cerebro que rige las arterias coronarias está próxima al área que rige el ritmo cardíaco, razón por la cual el edema de reparación demasiado extendido afecta también a esta última que envía órdenes anárquicas al corazón. ¡La causa del infarto del miocardio radica en el cerebro y no en el corazón!

Pero también en este último caso, sostiene Hamer, la medicina podría salvar a muchas personas si en el momento de la crisis epileptoide o inmediatamente antes se les administrara una inyección intravenosa de una fuerte dosis de cortisona y se les diera a los pacientes simpaticotónicos: cosas tales como café, té, etc. Sobre todo nada de suero, porque añadirá agua al edema cerebral ya demasiado extendido.

La carrera en ambulancia con las sirenas sonando y el electrocardiograma, vivido a menudo como un «ataque» al corazón, contribuyen además a disminuir las esperanzas de supervivencia; se ha observado, en efecto, que los que sufren un infarto tienen más posibilidades de recuperación en su casa que en el hospital.
—LA LEY DEL MÁS FUERTE

En un gran bosque del Canadá una manada de ciervos vive de acuerdo a las leyes de la naturaleza. El jefe de la manada, un magnífico y robusto ejemplar, mantiene a raya su reino defendiendo el territorio e imponiendo su ley. De vez en cuando husmea la orina de las cervatillas para saber cuándo podrá aparearse con ellas y una vez recibida la señal se esforzará por preservar la especie. Las crías nacen siempre en primavera, cuando su pelaje manchado puede confundirse mejor con los colores de la naturaleza, y a la llegada del invierno serán ya lo bastante fuertes como para poder defenderse del ataque de los lobos. Todo está extraordinariamente orquestado por las leyes del universo. Los pequeños crecen con el paso de los años y uno de ellos, el más fuerte, comienza a sentir los impulsos de la naturaleza: también él quisiera tener muchas hermosas cervatillas a su disposición e imponer su voluntad a su manera. Y llega así el día en que se siente lo bastante fuerte como para poder desafiar al jefe de la manada y expulsarlo del territorio para tener a su vez su harem. Es el momento de la lucha, pero el joven carece de la experiencia de muchos combates y es el viejo ciervo el que sale victorioso. Pasan uno, dos años, y mientras el joven se vuelve cada vez más fuerte, el jefe de la manada empieza a envejecer, esta vez será el joven el que venza y expulse a su contrincante. Pero este último vuelve a la carga, pues está biológicamente ligado a su territorio y es su deber reconquistarlo, pues de lo contrario será su muerte. La naturaleza le brinda todavía una posibilidad: para poder enfrentarse con el joven ciervo debe potenciar los músculos y por tanto irrigarlos con una mayor cantidad de sangre portadora de los elementos nutritivos necesarios. La única posibilidad es ulcerar esa parte de las arterias coronarias proveniente del ectodermo (llamada «íntima»), pues, al hacer esto, aumenta el volumen de las arterias y pasa más sangre. También el tiempo a su disposición es limitado, sólo unos quince días; pues si los combates duraran mucho más tiempo, todo el sistema se vería perturbado: los pequeños nacerían en verano y no serían lo suficientemente fuertes a la llegada del invierno para poder escapar de los lobos. Por eso el viejo ciervo debe reconquistar el territorio en aquel lapso de tiempo: si lo conquistara tras un periodo más largo moriría de infarto.


El pericardio

El corazón está rodeado y es mantenido en su lugar por el pericardio, una especie de bolsa que lo envuelve y lo protege, dejándole no obstante bastante libertad de movimiento para poderse contraer con rapidez y fuerza.

«Querido señor, de ahora en adelante deberá andarse usted con mucho cuidado, pues de lo contrario corre el riesgo de que se le tenga que intervenir del corazón»; si el paciente vive este diagnóstico como un «ataque» contra su corazón, teme por su corazón o por el de un ser querido, si teme los dolores, las palpitaciones o que las piernas se hinchen debido a un problema cardíaco, entonces corre el riesgo de sufrir un mesotelioma del pericardio. La solución será una pericarditis con taquicardia y dificultad respiratoria, síntomas que a su vez crean a menudo un nuevo trauma, provocando un circulo vicioso del que es difícil salir.
Las venas coronarias y la embolia pulmonar

Las venas coronarias recogen las impurezas y la sangre ahora ya cargada de anhídrido carbónico para enviarla a los pulmones donde nuevamente se verá oxigenada.

En el mundo animal la hembra siente una necesidad instintiva de protección, de ser cubierta cuando está en celo, de ser alimentada de manera que pueda dedicarse exclusivamente a traer sus crías al mundo; trasladado al modelo femenino humano, todo esto puede traducirse en conflicto del tipo: no ser el centro de atención, carecer de afecto; sentirse sexualmente frustrada y una «hembra» de segundo orden, provocando una «connotación» territorial.
Mientras que ella creía haber pasado una noche de amor excepcional, Ana oyó que su marido le decía que para él había sido una noche como otra cualquiera; la mujer vivió un trauma de frustración sexual con connotación territorial como consecuencia del cual aparecieron ulceraciones en su cuello uterino y a nivel de las venas coronarias. La mujer resolvió el conflicto separándose de su marido y sobrevivió a la embolia pulmonar que tuvo en el momento de la crisis epileptoide.

EL SISTEMA LINFÁTICO

El sistema linfático está formado por un líquido, la linfa, por los vasos linfáticos encargados de su transporte y por otras estructuras y órganos anexos que contienen tejido linfoide y médula ósea, sede de la producción de los linfocitos, un tipo de glóbulos blancos presente en los ganglios linfáticos y ligado al sistema inmunitario.

El conflicto es del tipo: «me siento atacado y quiero defenderme»; por lo que ulcero el sistema linfático para permitir un mayor paso y en consecuencia una mayor maduración de los linfocitos y de los monocitos, mi «sistema de defensa»; éste es el sentido biológico.

Los ganglios linfáticos se comportan como los huesos; se forman «agujeros» o necrosis en simpaticotonía y tumefacciones, adenopatias, en vagotonía.

Un hombre ha vivido un trauma de autodesvalorización y angustia debido al fracaso de su matrimonio; pero al poco tiempo ha encontrado una nueva compañera y ha resuelto el conflicto: la reparación se ha manifestado con la aparición de un ganglio linfático en la axila derecha, hinchazón en el brazo y forunculosis.

EL APARATO RESPIRATORIO
Éste permite el recambio gaseoso, es decir, la absorción de oxigeno y expulsión de anhídrido carbónico. La respiración permite el intercambio de gases entre la atmósfera, la sangre y las células por medio de tres procesos:

- La ventilación pulmonar, que mediante la respiración y la expiración permite el intercambio de aire entre los pulmones y la atmósfera:

- La respiración pulmonar externa, que se refiere al intercambio de gases entre los pulmones y la sangre;

- La respiración interna que es el intercambio de gases entre la sangre y las células.
El aparato respiratorio comprende las vías respiratorias superiores, (nariz, faringe) y las vías respiratorias inferiores (laringe, tráquea, bronquios, pulmones): aquí examinaremos únicamente los conflictos que afectan a los órganos en que se efectúan los intercambios gaseosos: pulmones y bronquios.
Los pulmones

Hay partes sin las cuales podemos vivir o sobrevivir, como el bazo, la vesícula biliar, los brazos, y órganos esenciales para el mantenimiento de la vida. Sin los pulmones, sin los alvéolos pulmonares que permiten al oxígeno penetrar en nuestro cuerpo donde es utilizado en las diferentes operaciones de oxigenación, es imposible sobrevivir.

El conflicto relativo a los pulmones es el temor arcaico y visceral a morir; de no poder ya respirar, de morir ahogados, de carecer de la «bocanada» de aire. El organismo construye entonces células alveolares especializadas para poder captar más oxígeno y por tanto poder sobrevivir. Los focos redondos en el pulmón que aparecen en la radiografía significan que el conflicto de miedo a morir ha durado demasiado tiempo y que el organismo se ha excedido en su benéfica producción. Los tumores alveolares compactos proliferan hasta la solución del conflicto. La radiografía revelará el temor a la propia muerte a través de la imagen de diversas manchas blancuzcas; mientras que el temor a que otro muera se revelará por medio de una sola mancha. El miedo a sufrir cuando morimos se verá evidenciado por diversas manchas, unos nódulos en la parte alta del pulmón que irán empequeñeciéndose en la parte baja.

En el momento en que no se tiene ya miedo a la muerte, el conflicto queda resuelto y no hay ya necesidad de todas aquellas células que el cuerpo ha creado con el fin de sobrevivir; si se tiene la suerte de no haber sido vacunados contra lo tuberculosis, los bacilos de Koch, que son muy antiguos y actúan sobre el endodermo, limpiarán los pulmones de todas las células tumorales dejando, al final de su trabajo, unas cavernas redondas y perfectamente limpias.

El problema es resuelto a menos que se diagnostique una tuberculosis que, ignorando los hechos, desencadene un nuevo conflicto de temor a morir y nuevamente un cáncer de pulmón.


Los bronquios

En la evolución de la especie humana los bronquios aparecieron mucho tiempo después que los pulmones y mientras los primeros derivan del ectodermo, estos últimos, más arcaicos, proceden del endodermo; por eso el conflicto que se refiere a los bronquios es menos grave para el organismo, pese a tener que ver siempre con la «bocanada» de aire. Pero aquí se trata del aire que nos rodea en nuestro espacio vital, en nuestro territorio; es la cantidad de aire indispensable a cada uno de nosotros: «déjame respirar», «me deja sin respiración», «no tengo ya un espacio propio desde que mi marido está jubilado», «me veo obligado a alquilar una parte de la casa», «en el trabajo ya no es lo mismo desde que cambiaron de director. Si en el momento del trauma predomina una sensación de miedo será el bronquio izquierdo el que se ulcere, si predomina una sensación de limitación territorial las úlceras aparecerán en el bronquio derecho, y dado que el propio territorio está en peligro el impacto del trauma podrá afectar al mismo tiempo también a las coronarias.

Como siempre, a la superación del acontecimiento conflictivo, el cuerpo entra en fase de reparación cerrando las úlceras. La mucosa interbronquial se hincha, la ventilación periférica se vuelve insuficiente y provoca una atelectasia periférica a menudo tomada equivocadamente por un tumor de los bronquios. La tos es abundante, habrá presencia de catarro y abundantes expectoraciones con eliminación de tejido cicatricial excedente. Cuanto más dura el conflicto en el tiempo, mayor será el riesgo de atelectasia.
- Un conflicto ligero llevará a una gripe en fase de reparación.

- Un conflicto más intenso llevará a una bronquitis o a un asma en vagotonía.

- Un gran trauma abrirá grandes agujeros que se reconstruyen en la fase de reparación con un cáncer en los bronquios.

— TAMBIÉN LOS RATONES SABEN

Cien ratones campesinos y cien ratas fueron sometidos durante un año al humo y al final del experimento las ratas evidenciaron un cáncer de pulmón.

Corno siempre la razón hay que buscarla en la programación biológica, patrimonio de cada especie en concreto: los ratones campesinos viven bajo tierra donde el fuego no puede desarrollarse por falta de oxígeno y no están, por tanto, programados para reconocer el humo. Las ratas viven en los graneros donde se produce la combustión; el humo es para ellas la primera señal de peligro que despierta el miedo a morir y, por lo tamo, la fuga. A la luz de todo ello uno se pregunta espontáneamente qué tiene que ver el tabaco con el cáncer de pulmón...

—LA EPIDEMIA DE GRIPE

A una ciudad llega el virus de la gripe y todos sus habitantes, unos cincuenta mil, se han transmitido en unos pocos días la infección, pero tan sólo la mitad de ellos tendrá fiebre: son aquellos que han resuelto un pequeño conflicto de territorio en el año en curso; en presencia del virus, comienza la fase de reparación.

El virus de la gripe vuelve a poner las cosas en su sitio y previene la formación del cáncer de bronquios: ¡bienvenida sea le gripe! En cuanto a la vacuna antigripal, uno se pregunta de qué sirve: por supuesto que no para los futuros agripados que se encuentran con un sistema inmunitario debilitado y corren el riesgo de padecer las patologías más graves, ¡la respuesta, a nuestros ojos, está suficientemente clara!


LOS ÓRGANOS DE REPRODUCCIÓN
La reproducción es el proceso que permite el nacimiento de nuevos miembros de una especie y la transmisión del material genético de una generación a otra. Los órganos reproductores del hombre son los testículos o gónadas masculinos que producen los espermatozoides y segregan hormonas. Los órganos reproductores de la mujer son los ovarios (que producen los ovocitos y las hormonas), las trompas y el útero, aparte de los órganos genitales externos. El pecho está considerado como integrante del sistema reproductor de la mujer.


1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

similar:

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconLa nueva medicina germanica. Dr R. G. Hamer

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconPrólogo a la nueva edición
«crimi- prólogo a la nueva edición nal». Para esta investigación se toma la definición más estrecha, la de personas

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconResumen según la oms la medicina tradicional es un término amplio...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconResumen según la oms la medicina tradicional es un término amplio...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconInstitución educativa el contento arriba

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconInstitución educativa el contento arriba

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconCapítulo 1 – Razón y Creencia 9

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconSu dirección es oblicua en los 3 planos: de afuera adentro, de arriba abajo y de atrás adelante

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconPrograma inicial (Curso básico de formación cbf): Se acompaña del...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo icon· conceito medicina legal é a parte da medicina que trata de assuntos...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com