La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo




descargar 333.31 Kb.
títuloLa medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo
página8/10
fecha de publicación20.02.2016
tamaño333.31 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

LAS ENFERMEDADES PARALIZANTES

Bajo este término genérico se incluyen distintas patologías como las miopatías, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, el bloqueo del habla, los tics y la tortícolis. El conflicto de base es siempre del mismo tenor: imponer al propio cerebro dos órdenes contradictorias en relación al movimiento, de intensidad y duración más o menos prolongada en el tiempo. El órgano afectado es la placa motriz. Pero es en el interior de este conflicto donde se halla la sutil distinción entre lo que desembocará en una miopatía (enfermedad del tejido muscular) o en una esclerosis múltiple (destrucción de las vainas de mielina de las neuronas del sistema nervioso central), según que el conflicto se presente al inicio o al final del acontecimiento desencadenante (miedo a lo que pueda pasar o sentimiento de culpa por lo que ha pasado).

He aquí dos ejemplos:

Durante un paseo por el campo con un amigo, en un momento dado le doy involuntariamente un empujón haciéndole caer en un canal y mi amigo muere. El conflicto que vivo a posteriori radica en el hecho de que he sido yo quien le ha empujado: la consecuencia ha sido terrible y si no consigo perdonarme a mi mismo me sentiré culpable, lleno de remordimientos. En el intento de ponerle remedio destruiré el músculo «culpable del empujón».

En cambio: «tengo miedo de caer en el río (pero no he caído aún), es el caso del acontecimiento que no se ha producido aún. Es decir, se trata de una proyección, y el conflicto se manifestará con una esclerosis múltiple: en efecto, el cerebro encuentra la solución al conflicto del miedo a caer inmovilizándome.

El nervio no imprime el impulso eléctrico al músculo (desmielinización, esclerosis en placas). Los conflictos relativos a las enfermedades paralizantes son del tipo:
- no poder escapar, no encontrar una vía de salida, no saber dónde meterse: parálisis de las piernas;

- no poder sostener o mover algo hacia atrás: el brazo izquierdo para el hombre diestro y el brazo derecho para la mujer diestra;

- no poder soportar: la musculatura de la espalda y de los hombros;

- miedo a estar prisionero de un recién nacido: parálisis infantil;

- conflicto ligado a la marcha o a la necesidad de proteger a los hijos: piernas (derecha o izquierda, según los casos).
En fase de simpaticotonía y en función de la intensidad del conflicto se manifestará una parálisis con disminución progresiva de la inervación de la musculatura. En la solución del conflicto la función motora parece disminuir provisionalmente (con el consiguiente temor del enfermo que corre, por tanto, el peligro de reactivar el conflicto); se manifiestan bruscas contracciones incontrolables, luego la inervación muscular vuelve lentamente. La duración de la curación es frecuentemente proporcional a la duración y a la intensidad del conflicto.
La enfermedad de Parkinson

Es un conflicto relativo a la motricidad que se vive con una alternancia de fases activas y de fases de resolución. Los temblores están presentes en la fase de vagotonia, pero el enfermo los teme, y recae en la fase activa. Consigue un progresivo agravamiento de los síntomas.

Un marido, enamoradisimo de su mujer, recibe la noticia de que su consorte tiene un cáncer de pecho y debe ser operada. Él tiene miedo de perderla, de no poder ya abrazarla para tenerla consigo. Pese al éxito de la intervención, le queda el temor a perderla que reaviva el conflicto de forma permanente, de modo que no paran de temblarle los brazos.
La esclerosis múltiple

El diagnóstico de esclerosis múltiple se basa en el hecho de que, aparte de las alteraciones relativas a la motricidad, el paciente presenta problemas visuales. Ello significa que la persona ha sufrido, además del conflicto relativo a la motricidad, un segundo conflicto de temor/aprensión que causa la ulceración de la retina con la consiguiente diplopía en fase de reparación.

Una muchacha es enviada a África por su tia; ella está contenta de ir, pero la retiene el terror a tomar el avión. Le impone, por tanto, a su cerebro dos deseos contradictorios y se le paraliza una pierna. Por si fuera poco el temor-aprensión le provoca una ulceración de la retina que se resolverá en una diplopía una vez superado el miedo.

Los radiólogos diagnostican a menudo la esclerosis a partir de la presencia de áreas de desmielinización individual en la TAC cerebral. Estas pequeñas áreas, o espesamientos de células amarillas, indican en realidad conflictos de autodesvalorización que son consecuencia de la parálisis.
El bloqueo del habla

Se trata siempre del mismo proceso: dos órdenes contradictorias enviadas al propio cerebro relativas a la motricidad del habla; de él derivan dificultades de expresión, balbuceos, imposibilidad de hablar con claridad, hasta el mutismo completo según la gravedad del conflicto vivido.
Los tics

Un padre prohíbe a su hijo ver la televisión mientras come y le obliga a dar la espalda al aparato (mientras el padre está sentado de frente). El muchacho querría ver la televisión, pero se contiene por temor a una reprimenda. Cuando toma conciencia de su problema, los tics desaparecen. O bien el conflicto es del tipo «He quedado fatal delante de alguien» con el consiguiente tic en el rostro.
La tortícolis

Indica un conflicto de autodesvalorización intelectual; querer volver la cabeza para mirar a alguien, pero tener fuertes trabas de tipo ético para hacerlo, por ejemplo, y sentirse contrariado por ello: dos órdenes contradictorias al cerebro, referidas a la movilidad del cuello.

Querer mirar y no poder, sentirse en el deber de no mirar por razones de orden moral, timidez, vergüenza, etc.
LAS ALERGIAS: EL CONFLICTO DE LA MEMORIA

Las alergias, como las depresiones de las que trataremos a continuación, no son ciertamente patologías sin esperanza, sino que están tan extendidas en nuestros días que hemos querido en cualquier caso incluirlas en esta tercera parte del libro con el fin de indicar la interpretación que de ellas hace la Nueva Medicina.

Para poner sólo un ejemplo, en tiempos de nuestros padres las primeras relaciones amorosas tenían lugar en los heniles, en pleno campo, al pie de una gavilla; era la cama más barata. Pero a veces ocurrían imprevistos enojosos: el campesino que llegaba en lo mejor, horca en mano o el perro guardián que se ponía a ladrar como loco.

¡Qué trauma! En un solo instante, y sin saberlo los protagonistas, el cerebro registraba y guardaba en la memoria todo lo que estaba alrededor: el olor del heno, el ruido del tren que pasaba, el polen traído por el viento, etc. A partir de entonces, cuantas veces uno de estos elementos se manifiesta, el cerebro da la alarma:

«¡Cuidado, que llega el campesino, el perro ladra»! Es una recaída momentánea en el conflicto que se resolverá con una alergia. A semejanza de este ejemplo podemos decir que: no existe alergia sin un conflicto inicial.

Un profesor que estaba interesado en las alergias, hizo un día la siguiente reflexión, algo simplista pero exacta: «Si sufrimos un trauma en el momento en que pasa una vaca, entonces desarrollaremos una alergia a las vacas; pero si, en el momento del trauma, estamos comiendo una naranja, seremos alérgicos a las naranjas».

Sin tener conciencia de ello, los humanos (lo mismo que los animales) registran las circunstancias concomitantes al trauma. Si ellas se vuelven a presentar más tarde, estas mismas circunstancias provocarán lo que denominamos «alergia».

Un niño desea tener un gatito y finalmente sus padres le complacen. El niño cuida del animal y no tardan en convertirse en amigos inseparables. Llegan las vacaciones y los padres llevan al hijo a casa de la abuela, una señora ya mayor y cansada que no quiere saber nada del gato. El niño vive un conflicto de separación de su compañero: echa de menos al gatito, el conflicto está en su fase activa.

Diez días antes de la reanudación de la escuela el niño vuelve a casa, se encuentra de nuevo con su amigo el gato y entra en la fase de reparación desencadenando una reacción alérgica.

Si ha vivido un trauma relativo al contacto con el gato, a la falta de repente de caricias, el conflicto se expresa a nivel epidérmico y la reacción alérgica de reparación se manifiesta con un eccema:

Si ha tenido un miedo cerval (muy intenso) por su querido amigo (temiendo, por ejemplo, que pudiera escaparse en su ausencia), el conflicto se expresa con crisis de ahogo, manifestándose como asma traqueal.

Si vive el conflicto en términos de: «Me habían prometido que podría llevar el gato conmigo y en el último momento no me dejaron; me han fastidiado y “me huelo” que podrían volver a hacerlo en el futuro», entonces el cerebro implica a la nariz, al sentido olfativo, y la reparación causa una rinopatía.

En este punto los padres consultan a un especialista en alergias, el cual sentencia que el niño es alérgico al pelaje del gato. La madre le quita el gato provocando un nuevo conflicto de separación. El niño saca buenas notas en la escuela y sigue queriendo a su gatito, la madre al final cede y el animal vuelve a casa.

Nuevamente se produce la reparación del conflicto de separación con la manifestación de la alergia y de nuevo el niño se ve separado de su gato. Toda su vida será alérgico al pelaje del gato; es un conflicto ligado al recuerdo de la primera vez.

Una madre deja de amamantar a su pequeño y comienza a alimentarlo con leche de vaca; el niño vive mal la separación del pecho materno, no tiene ya contacto físico con su madre. Cada vez que el niño se encuentra delante de un vaso de leche, su memoria vuelve a encontrarse de nuevo con el conflicto de separación reviviendo el trauma (conflicto reincidente). Reaparecerá con manifestaciones cutáneas. El simple hecho de tomar conciencia de este mecanismo y de volver al momento inicial del conflicto, cosa no siempre evidente, hace cesar ipso-facto la alergia. ¡Ánimo y suerte en la búsqueda a todos aquellos que sufren de estas molestas manifestaciones!

LAS CARIES

Hay jóvenes que a los diez años tienen la boca ya llena de empastes; el dentista ha hecho su trabajo y ha empastado las caries con amalgamas de diverso tipo, a menudo mal toleradas por el organismo y que crean con el tiempo los problemas más diversos. Y sin embargo las caries son una lisis y, si uno fuera capaz de vencer el dolor propio de la autorreparación, una vez superado el conflicto, al cabo de poco tiempo el diente cariado estaría nuevamente sano. Es importante comprender el trauma inicial, para mantener una dentadura sana; la Nueva Medicina es también y sobre todo preventiva. Nos ocuparemos aquí del esmalte, la parte más externa del diente que lo protege del desgaste de la masticación, y de la dentina, la parte de debajo del esmalte que le da su forma al diente.

En la escuela los niños están en la misma situación que el perro ratonero alemán mientras que la maestra (o el profesor, y más tarde el jefe de la oficina) es el San Bernardo que mantiene la disciplina y dice cosas de lo más aburridas; al niño le gustaría morderle, pero es tan pequeño que le resulta imposible hacerlo, y así el conflicto activo entra en acción produciendo la caries; si me desvalorizo porque mis dientes no están a la altura de poder morder, el cerebro ordena una lisis allí donde no puedo hincar el diente. Cuando un padre repara en esta situación basta con que aplique una simple triquiñuela para resolver el problema: que dé a morder a su hijo una manzana que representa al maestro-San Bernardo a fin de que el niño-perro ratonero recobre rápidamente su autoestima; el uso simbólico de la manzana resulta extremadamente eficaz. (Los dentistas no tienen las menores ganas de hacerlo, pues al parecer no les falta el trabajo...).
— EL SAN BERNARDO Y EL PERRO RATONERO ALEMÁN —

Existen muchas razas de perros y todas ellas más o menos avenidas entre sí. Cuando se encuentran y simpatizan emiten gañidos y se hociquean al tiempo que menean la cola, y cuando se miden y no quieren hacer amistad gruñen. Pero el San Bernardo y el perro ratonero alemán precisamente no se soportan; basta con que se vean de lejos para cambiar de acera e ignorarse.

Al perro ratonero alemán le gustaría sobremanera morder a aquel animalucho, pero es tan poca cosa que le es imposible hacerlo, y quién sabe lo que daría el San Bernardo por comerse a ese microbio de un sólo bocado, pero es tan grande en comparación con él que si lo hiciera el resto de los perros le retirarían el saludo. Y así piensa el perro ratonero: «No puedo morderle porque soy muy pequeño, me es imposible fisicamente» y vive un conflicto de auto-infravalorización fisica que desahoga en una osteolisis (un agujero) en la dentina. El San Bernardo piensa: «No debo morderle, no tengo ningún derecho a hacerlo porque soy mucho más fuerte que él», y vive un conflicto de auto-desvalorización de tipo moral, con la correspondiente lisis en el esmalte de los dientes, una caries que, en nuestra ignorancia, achacamos a la acción de los microbios.

LAS PATOLOGÍAS DEL HUMOR Y DE LA MENTE
Bajo estos términos genéricos y en un cierto sentido insignificantes, se esconde en realidad un profundo «malestar» que anula al individuo, haciéndole incapaz de «querer y de entender». No se trata ya de manifestaciones físicas reconocibles en un examen clínico, sino de desequilibrios de conducta que sitúan al hombre al margen de la sociedad. También en este caso se trata de programas especiales de la naturaleza que tienen su razón de ser: precisamente gracias a su condición especial, los que definimos como «enfermos mentales» se encuentran en un estado temporal de aislamiento del resto del mundo, que les permite «tomar aliento» con vistas a una posible vuelta a la normalidad.

Todos los desequilibrios mentales tienen en común, según Hamer, las dos características siguientes:
- La «constelación llamada esquizoide o especial»: está presente cada vez que un individuo sufre dos o más traumas que permanecen simultáneamente activos en los dos hemisferios del cerebro, lo que modifica su ritmo fundamental y el paciente se encuentra en una «realidad» completamente suya. Según la localización y connotación de los traumas, nos encontraremos en presencia de depresión, megalomanía, paranoia, obsesión, esquizofrenia y hasta las más extremas formas maníacas y de locura. Es precisamente esta especial situación cerebral la que salvará la vida al paciente en caso de resolución de uno de los conflictos, pues en presencia de «constelaciones» no se tienen edemas de reparación en el cerebro.

- Las denominadas «tablas hormonales» (el término deriva del ajedrez, donde una partida acaba en «tablas» cuando ningún jugador puede mover ninguna pieza). Según las diferentes edades de la vida (infancia, adolescencia, madurez, vejez), el nivel cuantitativo de estrógenos, progesterona y testosterona, varia y se combina en base a las necesidades biológicas; pero al producirse determinadas situaciones, independientemente de la edad, interviene otro mecanismo de regulación y es el que Hamer define como «tablas hormonales», una especie de «bloqueo mutuo» de las hormonas masculinas o femeninas a fin de que el individuo pierda las peculiaridades inherentes a su sexo: agresividad y sexualidad activa para el varón, sumisión y deseo para la hembra. La manada de los lobos es un ejemplo de ello en la naturaleza.
—EL LOBO CHALADO

En la sociedad de los lobos el macho dominante establece los límites del territorio, anda siempre con la cola erguida y es el único en cubrir a las hembras. Los otros machos del grupo están en «tablas hormonales», para disminuir su agresividad hacia el jefe y el impulso sexual. Son lobos «de segundo orden», andan siempre con el rabo entre las patas, no tienen derecho a aparearse y viven un permanente conflicto de «pérdida de territorio». Entre estos últimos hay en ocasiones un lobo chalado, que, al mismo tiempo que el trauma de pérdida de territorio, ha vivido otro conflicto cualquiera, y ha entrado por tanto «en constelación», es el «loco» de la compañia, el juglar, siempre con ganas de juguetear, mordisquea las patas de las hembras, en resumen, que no se puede contar con él, sólo que…

Durante una batida de caza el lobo dominante muere: la manada sin jefe es como una nave sin timonel, pero ninguno de los lobos «de segundo orden», puede convertirse en jefe, porque moriría de infarto por haber recuperado el territorio. Sólo el lobo «chalado» estará en condiciones de conducir, por lo menos temporalmente, lo manada: su constelación esquizofrénica, al impedir el edema cerebral de reparación, le evitará morir. ¡En la naturaleza todo está maravillosamente orquestado.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

similar:

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconLa nueva medicina germanica. Dr R. G. Hamer

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconPrólogo a la nueva edición
«crimi- prólogo a la nueva edición nal». Para esta investigación se toma la definición más estrecha, la de personas

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconResumen según la oms la medicina tradicional es un término amplio...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconResumen según la oms la medicina tradicional es un término amplio...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconInstitución educativa el contento arriba

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconInstitución educativa el contento arriba

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconCapítulo 1 – Razón y Creencia 9

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconSu dirección es oblicua en los 3 planos: de afuera adentro, de arriba abajo y de atrás adelante

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo iconPrograma inicial (Curso básico de formación cbf): Se acompaña del...

La medicina patas arriba: ¿y si hamer tuviera razóN? Giorgio Manbretti Jean Seraphin Prólogo icon· conceito medicina legal é a parte da medicina que trata de assuntos...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com