C. Procurador Federal de Protección al Ambiente




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Solicitud

Promovente

Evento

Estado

Sitio de Liberación

Sup. solicitada (Ha)

Sup. autorizada (Ha)

14-09-09

0050-

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-00603-6

CHI

Ahumada, Allende, Bachiniva, Delicias, Cuahutémoc, Guerrero y Namiquipa

24.0000

0.0

14-09-09

0051_

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-89034-3 x MON-00603-6

CHI

Ahumada, Allende, Bachiniva, Delicias, Cuahutémoc, Guerrero y Namiquipa

24.0000

0.0

14-09-09

0052_

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-89034-3 x MON-88017-3

CHI

Ahumada, Allende, Bachiniva, Delicias, Cuahutémoc, Guerrero y Namiquipa

24.0000

0.0

23-09-09

0053_

Dow AgroScience/PHI México S.A. de C.V.

DAS-01507-1

CHI

Región de La Laguna

124.7500

0.0

23-09-09

0054_

Dow AgroScience/PHI México S.A. de C.V.

MON-00603-6

CHI

Región de La Laguna

124.7500

0.0

23-09-09

0055_

Dow AgroScience/PHI México S.A. de C.V.

MON-00603-6 x DAS-01507-1

COAH

Región de La Laguna

124.7500

0.0

26-nov-09

0066_

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-00603-6 COAH,

DGO.

Región de La Laguna

20.0000

0.0

26-nov-09

0067_

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-89034-3 x MON-00603-6

COAH, DGO.

Región de La Laguna

20.0000

0.0

26-nov-09

0068_

Monsanto Comercial S.A de C.V.

MON-89034-3 x MON-88017-3

COAH, DGO.

Región de La Laguna

20.0000

0.0

Tablas elaboradas en base a datos del Senasica-Sagarpa.

La UCCS ha señalado ya a las autoridades involucradas la existencia de evidencia científica disponible que asegura que permitir la experimentación con maíz transgénico a campo abierto “representa un riesgo desproporcionado e innecesario.” Además de los argumentos y fundamentos científicos expuestos en el curso de este escrito, la UCCS reporta los siguientes:


  • Posibilidad de la contaminación transgénica del teocintle (pariente silvestre y ancestro del maíz), lo que en sí mismo implica potenciales impactos negativos para los acervos genéticos de estas dos especies y para el propio manejo agronómico del teocintle”.

  • “Aún no hay suficiente evidencia científica sobre el potencial tecnológico y los riesgos que implican las líneas de maíz transgénico existentes en la actualidad, además de que las líneas actualmente propuestas para su liberación son ya obsoletas”.

  • Las plagas para las cuales fueron desarrolladas las líneas comerciales de maíz transgénico como las que se pretende liberar, no existen en México o no tienen repercusiones agrícolas importantes. Las variedades locales de maíz están bien adaptadas para resistir importantes plagas en cada región y la introducción de líneas transgénicas, al contrario de lo que se pretende, podría afectar el balance ecológico y crear nuevos problemas de plagas relevantes para la agricultura mexicana”. Al respecto es importante señalar que si bien en algunas de sus solicitudes de permiso, la empresa Monsanto presenta el híbrido transgénico (MON-89034-3 x MON88017-3) para controlar a varias plagas de gran importancia en México [gusano cogollero (Spodoptera frugiperda Smith), gusano elotero (Heliothis zea), plaga de la raíz (Diabrótica Spp.) y dos plagas de barrenadores (Diatraea grandiosella y D. saccharalis), y otras como la "gallina ciega" (Phylophaga)], diversos estudios científicos demuestran la ineficiencia de un evento transgénico o de varios, para controlar la biodiversidad de las plagas del maíz en México, que con aquel coevolucionaron.17

  • “Evaluaciones técnicas recientes han demostrado que las líneas de maíz transgénico utilizadas comercialmente no han aumentado los rendimientos. En los pocos casos en los que efectivamente se ha observado un aumento en dicho rubro, esto se ha debido al uso de otras técnicas provenientes de la agricultura tradicional más que a los transgenes introducidos en esas variedades”. La promesa de aumento de rendimientos de los cultivos transgénicos, ampliamente promovida por las compañías productoras de semillas de maíz transgénico, ha sido cuestionada por varios investigadores, en particular en dos estudios recientes de la UCS, que demuestran que los maíces transgénicos hasta ahora comercializados no aumentan los rendimientos, y tampoco han disminuido el uso de agrotóxicos.18

  • Además de que “es imposible la coexistencia de líneas de maíz genéticamente modificado con variedades convencionales sin que exista flujo génico entre ellas” por el movimiento de transgenes y de semillas, “hay un alto riesgo de contaminación que se extiende a lo largo de prácticamente todo el territorio mexicano” y en consecuencia “una acumulación de transgenes (…) impredecible e inesperada, lo cual da pie a incertidumbres y riesgos adicionales”.

  • “Al contrario de lo que ocurre con la contaminación química, los efectos de la introducción de transgenes al germoplasma del maíz (…) podrían ser irreversibles y progresivos, debido a la acumulación paulatina de transgenes en este germoplasma”.

  • “Dada la compleja estructura de la red de distribución de maíz nativo en México (…) es prácticamente imposible un sistema de monitoreo confiable que permita la segregación de las líneas de maíz genéticamente modificado de las no modificadas a nivel mínimamente aceptable. De este modo, la liberación de líneas de maíz genéticamente modificado en el campo mexicano sólo incrementará la posibilidad de introgresión y acumulación de los transgenes (…) [y con] ello [se] impedirá el manejo responsable de los acervos de alimentos por parte de campesinos, industriales de la alimentación y consumidores para mantenerlos libres de transgenes no deseados”.

  • “Las consecuencias a la salud del consumo de organismos genéticamente modificados bajo estos regímenes de ingesta, no han sido suficientemente investigados, pero las pocas aproximaciones disponibles señalan sus posibles efectos negativos”.


Algunas de las aproximaciones sobre los efectos negativos que producen los transgénicos en la salud -sea por ingesta, por reacciones al polen transgénico o por el uso del glifosato- están registrados en los siguientes estudios, los cuales involucran a las dos líneas transgénicas que están siendo permitidas para experimentar en México a campo abierto: los maíces Bt, resistentes a insectos, y los maíces RR, resistentes al herbicida glifosato (Roundup Ready):


  1. de Vendômois JS, Roullier F, Cellier D, Séralini GE. 2009:19 El estudio demuestra la toxicidad de tres variedades de maíz transgénico de la empresa semillera estadounidense Monsanto: MON810, MON863 y NK603. “Por primera vez en el mundo, hemos comprobado que los OGMs no son suficientemente saludables para comercializarse (…). En cada ocasión, para estos tres OGMs, los riñones y el hígado experimentaron problemas, pues son los principales órganos que reaccionan a la intoxicación química alimentaria”, indicó el profesor Gilles-Eric Séralini, miembro experto de la Comisión para la Re-evaluación de la Biotecnología, creada por la Unión Europea en 2008. Los investigadores del Comité Independiente para la Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (CRIIGEN), la Universidad de Caen y la Universidad de Rouen (Francia), basaron sus análisis en los datos que Monsanto dio a autoridades de la salud con el fin de lograr la aprobación para la comercialización, pero llegaron a conclusiones muy diferentes al aplicar cálculos estadísticos nuevos: “Es obvio que las pruebas de Monsanto, realizadas durante 90 días, no tienen la duración suficiente para poder aseverar si el OGM puede causar enfermedades crónicas. Por eso, exigimos pruebas que duren un mínimo de dos años”. En consecuencia, los científicos exigen una “prohibición firme” sobre la importación y el cultivo de estos OGMs que resultan sospechosos de causar trastornos hepático-renales en roedores de laboratorio usados como modelo.

  2. En este mismo tema, la Academia Americana de Medicina Ambiental de Estados Unidos (AAEM, por sus siglas en inglés) emitió en mayo de 2009 su postura en torno a los posibles riesgos a la salud pidiendo la moratoria inmediata a los alimentos genéticamente modificados.20

  3. Carrasco, Andrés. 2009:21 Un reporte reciente confirma que “el glifosato es devastador en embriones anfibios; aun en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones” y alteraciones que provocan tanto la fórmula comercial como la droga pura (glifosato) en el funcionamiento celular de organismos compuestos por células animales, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. El reporte señala que los herbicidas se trasladan por la acción del viento, lo cual ha generado padecimientos en las familias de campos linderos y barrios cercanos a las fumigaciones; y que existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas.

  4. Shave, J. y G. Azeez. 2005:22 El estudio registra que en familias campesinas vecinas a un campo de maíz Bt en la isla de Mindanao, Filipinas, se presentaron afecciones respiratorias, intestinales y fiebre, encontrándose anticuerpos para la toxina Bt. Estos síntomas desaparecieron cuando las personas se alejaron del lugar y resurgieron a su regreso. Todo ello alude a una reacción inmune al polen del maíz transgénico.

  5. Monsanto Company. 2002:23 El estudio de esta compañía semillera consistió en administrar maíz MON863 (maíz Bt) a unas ratas de laboratorio durante 90 días y maíz convencional a otras tantas. En los roedores alimentados con el grano transgénico se observaron daños en los riñones y alteraciones en la composición sanguínea. A pesar de ello, Monsanto descartó esas anormalidades como aleatorias y sin importancia, reflejando variaciones normales entre las ratas.


Además, por varios años han surgido diversas evidencias científicas que muestran posibles daños a microorganismos del suelo y a la biodiversidad, en particular insectos “no blanco”, así como la generación de supermalezas, derivadas del uso de transgénicos. Por mencionar algunos estudios:


  1. Benbrook, C. 2009:24 Se reporta el incremento, entre 1996 y 2008, del uso de agrotóxicos en cultivos de soya, maíz y algodón transgénicos en Estados Unidos, en particular más de 173 millones de kilogramos a herbicidas (principalmente glifosato), registrándose un aumento de 46 por ciento entre 2007 y 2008 debido al surgimiento de hierbas resistentes al herbicida.

  2. Rosi-Marshall E.J., Tank, J.L., Royer, T.V., Whiles, M.R., Evans-White, M., Chambers, C., Griffiths, N.A., Pokelsek, J., Stephen, M.L. 2007:25 Los cultivos transgénicos resistentes a insectos, tienen efectos inesperados en insectos no blanco. Plantaciones extensas de cultivos Bt tienen efectos inesperados en el ecosistema de los manantiales, afectando insectos acuáticos que habitan en ellos.

  3. Harwood, J. D., W. G. Wallin y J. J. Obrycki. 2005:26 Insectos benéficos partícipes en el control natural de las plagas del maíz, incluso parásitos y predadores, pueden resultar dañados por alimentarse de presas que han ingerido tejidos de plantas de líneas transgénicas de Brassica Bt.

  4. Benbrook, C. 2003:27 Se reporta un aumento en el uso de herbicidas mientras que el de plaguicidas se mantiene constante.

  5. Benbrook, C. 2004:28 Se registra una relación entre numerosas malezas resistentes a herbicidas y la introducción de cultivos transgénicos con resistencia a esos agroquímicos.


Para efectos de probar todo lo anterior, esta Denuncia ha sido ya presentada por Grupo de Estudios Ambientales, A.C., Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, A.C., Greenpeace México, A.C., María Elena Álvarez-Buylla Roces, Alejandro Nadal, Eckart Boege, Antonio Turrent Fernández, Álvaro Salgado Ramírez, Elena Lazos, Carlos H. Ávila Bello, entre otros, el día 25 de febrero del 2010 junto con las documentales indicadas en este escrito.

CONCEPTOS DE VIOLACIÓN Y FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- El Estado Mexicano viola disposiciones legales nacionales e internacionales en materia de bioseguridad al permitir las siembras experimentales con maíz transgénico a campo abierto, con lo cual se amplía la situación de riesgo fundado de contingencia ambiental en México al poner en peligro inminente la integridad de varios ecosistemas y agroecosistemas y la biodiversidad asociada al maíz criollo o nativo -sustento de la alimentación de los mexicanos y base de la vida de los pueblos indígenas, campesinos y de los agricultores- y sus parientes silvestres, como exponemos a continuación:
El Estado Mexicano está obligado a crear un Régimen de Protección Especial para el Maíz, por ser éste un cultivo originario de México, así lo refiere textualmente el Artículo 2 de la Ley de Bioseguridad (LBOGM):
“…XI. Determinar las bases para el establecimiento caso por caso de áreas geográficas libres de OGMs en las que se prohíba y aquellas en las que se restrinja la realización de actividades con determinados organismos genéticamente modificados, así como de cultivos de los cuales México sea centro de origen, en especial del maíz, que mantendrá un régimen de protección especial;…”
Esta obligación es correspondiente con el Principio Precautorio que obliga al Estado Mexicano –a partir de la ratificación del Convenio sobre Diversidad Biológica- a prever, prevenir y atacar, en su fuente, las causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica, sin poder alegar la falta de pruebas científicas inequívocas, como razón para aplazar medidas encaminadas a evitar o reducir al mínimo la amenaza de reducción o pérdida sustancial de la diversidad biológica. Asimismo, es correspondiente con su obligación internacional -asumida con la firma del Protocolo de Cartagena- de desarrollar un sistema particular o sui generis para proteger a los cultivos originarios frente a la tecnología de los transgénicos.
T odas estas obligaciones para el Estado Mexicano (RPEM, Principio Precautorio, Sistema sui generis) se fundan en riesgos, amenazas, efectos negativos o causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica causados por el uso de los transgénicos. Además, existen evidencias y datos científicos disponibles que comprueban diversos efectos negativos en maíces criollos o nativos y sus parientes silvestres, así como en la agrobiodiversidad asociada al maíz, que sugieren incertidumbres y consecuencias ecológicas y agrícolas progresivas e inesperadas, derivadas de la persistencia y acumulación de los transgenes en las milpas y campos mexicanos.
Por lo tanto, al Estado Mexicano le corresponde actuar con precaución para proteger al maíz en su centro de origen y diversidad y, en este sentido, crear un verdadero régimen especial que la LBOGM ordena para el maíz y que a la fecha no existe. Ni siquiera ha podido establecer las bases mínimas para su creación, además de que sigue vigente la discusión respecto a qué criterios tomar en cuenta para definir al centro de origen -que es el ámbito de aplicación del RPEM- y si éste puede separarse de la diversidad de maíces en constante recreación y de la diversidad de pueblos agricultores con sus intercambios tradicionales de semillas.

Al respecto, un análisis científico de reciente publicación, auspiciado por la Conabio, denominado “Origen y Diversificación del Maíz. Una revisión analítica”, advierte que las dos principales teorías científicas que explican los procesos de creación y diversificación del maíz (la unicéntrica que propone un evento único de domesticación en la cuenca del río Balsas y la multicéntrica que parte del análisis de la distribución geográfica del maíz y el teocintle, y su correlación con ciertas regiones de México y Guatemala), están aún siendo ampliamente discutidas. Este documento sugiere además que “es indispensable comenzar por la definición de como una unidad en la que se consideren factores genéticos, biológicos, socioculturales, ecológicos, arqueológicos y evolutivos, en un contexto geográfico”, ya que los criterios de centro de origen y de centro de diversidad, junto con el RPEM, tal como están referidos en la ley y su reglamento, “no cumplen con el propósito de proteger y resguardar el germoplasma nativo del maíz y sus parientes silvestres en México.”29 (Se anexa en copia simple este análisis científico, mismo que obra en poder de la propia Conabio, por lo que le pedimos que, a su vez, le solicite el original para corroborar su contenido).
De acuerdo a las consideraciones expuestas en esta Denuncia Popular, si de lo que se trata es de crear un verdadero régimen para proteger al maíz, en principio de cuentas éste debe aplicarse en todo el territorio nacional para ser protegido integralmente como unidad territorial, donde existen infinidad de registros y procesos vivos de creación y diversificación continua del maíz, así como de flujos tradicionales de semillas.
En vista de que el RPEM no existe aún, el Estado Mexicano ha aplicado de manera ilegal y arbitraria determinaciones y criterios contenidos en la LBOGM y su reglamento -tales como el establecimiento de zonas permitidas y zonas restringidas para los transgénicos- que no fueron discutidos ni dispuestos especialmente para el maíz sino para la generalidad de cultivos, los cuales no reúnen todas las implicaciones agronómicas, biológicas y culturales expresadas en el maíz, además de su carácter de cultivo originario. Es aquí donde se dimensiona la necesidad de crear en especial un régimen para el maíz, que considere particularmente factores genéticos, biológicos, socioculturales, ecológicos, etc.
Estas determinaciones y criterios generales parten del supuesto de que es posible la coexistencia entre los cultivos transgénicos y no transgénicos, el cual no se cumple en el caso del maíz; las evidencias científicas demuestran que no existen barreras capaces de contener el flujo génico ni el intercambio tradicional de semillas, sin que exista contaminación transgénica progresiva a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, una vez liberados los maíces transgénicos al ambiente, como ha quedado ampliamente sustentado. Por lo tanto, el supuesto de que las zonas restringidas para los maíces transgénicos puedan coexistir con las zonas donde sí se permitan, resulta una simulación de protección para los maíces criollos o nativos que, además, cancela cualquier posibilidad de aplicación del Principio de Precaución.
A mayor abundamiento, las zonas restringidas que la LBOGM señala para la generalidad de los cultivos transgénicos son: los centros de origen, los centros de diversidad, las áreas naturales protegidas y las zonas libres de transgénicos. Suponiendo, sin conceder, que hiciéramos una suma aproximada de estas zonas restringidas para los transgénicos -incluyendo las zonas comprometidas a la conservación y a la preservación por medidas de política ambiental- el país podría verse así:

Aún cuando el mapa no expresa la diversidad de zonas de producción orgánica que por ley pueden ser zonas libres de transgénicos, a primera vista parecería que con esta protección fragmentada, en efecto la mayor parte del territorio podría ser protegido frente a los transgénicos. Sin embargo, cada una de las formas previstas en la LBOGM -que presumen la posibilidad de restricción de transgénicos- por lo pronto para el maíz resultan inviables e inútiles y, en consecuencia, conducen a una simulación de protección que deja en riesgo inminente al conjunto territorial, como se detalla a continuación:
Sobre los Centros de Origen y los Centros de Diversidad
La ley y su reglamento separan el criterio integral de “centro de origen y diversidad”, con lo cual rompe la unidad del concepto: por un lado los centros de origen, que son aquellas áreas donde hayan sucedido procesos de domesticación, debiendo existir simultáneamente restos arqueológicos de mazorcas o polen, y razas, variedades y parientes silvestres de maíz; por el otro, los centros de diversidad, que son aquellas regiones que albergan al mismo tiempo razas, variedades y parientes silvestres de maíz.
Con estos criterios legales, como ya ha quedado expuesto, no sólo se niega la posibilidad jurídica de proteger integralmente al territorio nacional como centro de origen y diversificación continua del maíz, sino que se reduce al mínimo el área geográfica para la protección del maíz nativo y sus parientes silvestres.
Sobre las zonas libres de transgénicos
El establecimiento de zonas libres de transgénicos (ZLT), por lo menos para el caso del maíz, garantiza la contaminación progresiva de variedades criollas o nativas y los maíces convencionales en todo el territorio nacional (incluidas las demás zonas restringidas), así como la amenaza de un colapso en los maíces mexicanos, derivada de la acumulación de transgenes. Si bien las zonas libres de transgénicos –según la LBOGM- pretenden proteger a los agricultores orgánicos, queda evidenciado que el flujo genético o de semillas tarde o temprano alcanzará y afectará ese tipo de producción30, así como su certificación y mercado.
Además de la protección de productos agrícolas orgánicos, la ley contempla la protección de “otros productos” que son de interés de la comunidad solicitante (artículo 90 LBOGM), con lo cual podrían quedar incluidos los pueblos indígenas, ejidos, pequeñas propiedades que practican una agricultura tradicional, convencional, etc., además de los productores orgánicos. Sin embargo, deberán demostrar “científica y técnicamente” que no es viable la coexistencia entre cultivos transgénicos y no transgénicos. Al respecto, no se trata sólo de la posibilidad de contaminación de las quimeras transgénicas en las parcelas contiguas que estarían sembradas con maíces nativos. En el momento en que estos maíces circulen a nivel comercial, la contaminación se daría a larga distancia. Por ello, más allá del ámbito biológico, el gobierno mexicano debe garantizar a los pueblos su derecho a elegir el tipo de agricultura y formas de producción que resguarden la integridad ecológica y económica de sus territorios, sin que corran el riesgo de daños irreversibles a la diversidad biológica y al ambiente.
Sobre las áreas naturales protegidas
Las áreas naturales protegidas (ANP) son regiones que por su riqueza biológica y cultural se crean para ser protegidas de manera particular por el Estado, lo cual de por sí genera intervenciones externas y efectos sobre los territorios de los pueblos. Al igual que las ZLT, quedarán expuestas al flujo genético o de semillas, aún cuando la LBOGM las señala como zonas restringidas donde no se permitirán actividades con transgénicos más que para efectos de biorremediación, es decir usar organismos transgénicos para restaurar ecosistemas dañados o deteriorados, medidas que no detalla la ley.
Por lo tanto, con estas determinaciones legales aplicadas ilegalmente al maíz –y que simulan ser medidas de protección- se propician condiciones en el campo mexicano para acelerar la diseminación y acumulación de los transgenes a lo largo y ancho del territorio nacional, con lo cual el Estado Mexicano:


  • Viola disposiciones contenidas en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados que refieren su obligación de crear un verdadero Régimen de Protección Especial para el Maíz. Este régimen debería tomar en cuenta las características biológicas, agronómicas y culturales del cultivo de maíz en México y, por lo tanto determinar a todo el territorio nacional como centro de origen y diversificación continua del maíz; restablecer la moratoria a la siembra de maíz transgénico en México y establecer medidas de protección en puertos, aeropuertos y fronteras para impedir importaciones de maíz en grano viable de países que cultiven variedades transgénicas; advertir a los productores de que los acervos de semillas híbridas y los cargamentos de granos pueden ser una fuente de contaminación transgénica y moler el maíz que Estados Unidos y Canadá no puedan garantizar como libre de transgénicos. (Artículo 2 fracción XI).




  • Viola disposiciones en materia de bioseguridad, contenidas en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el Convenio sobre Diversidad Biológica; la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, entre otros, que lo obligan a adoptar medidas precautorias, en base al Principio Precautorio, por amenazas de reducción o pérdida sustancial de la diversidad biológica, con el fin de prever, prevenir y atacar, en su fuente, las causas de daño, amenaza, reducción o pérdida de la diversidad biológica, quedando impedido de alegar la falta de pruebas científicas inequívocas como razón para aplazar la aplicación de estas medidas (Artículo 9-IV de la LBOGM; Principio 15 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo; Preámbulo del Convenio sobre Diversidad Biológica; y Artículo 97 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable).


Existen suficientes estudios y evidencias científicas que muestran los efectos negativos a la agrobiodiversidad producidos por la liberación al ambiente y que sugieren una amplia diversidad de riesgos y amenazas para la salud y para mantener la integridad de los ecosistemas y agroecosistemas relacionados con el maíz, con lo cual además se pone en riesgo la salvaguarda de la alimentación mexicana y mundial. Diversos países han tomado medidas restrictivas o prohibitivas frente a los transgénicos, aún sobre cultivos que no son originarios.31


  • Viola disposiciones en materia de bioseguridad, contenidas en el Protocolo de Cartagena ncumple que lo obligan a proteger al maíz en su Centro de Origen y Diversificación Continua. De acuerdo a esta ley internacional, los países Centro de Origen y Diversidad de especies -como México del maíz- tienen derecho a un sistema particular o sui generis para protegerse de los efectos adversos derivados de la aplicación de los transgénicos (Artículo 20-b).


“Desde la perspectiva científica, N. Vavilov32 creó el concepto de “Centros de Origen y Diversidad Genética” y aportó los criterios básicos para su definición. Vavilov definió ocho centros de origen de la domesticación de las especies de lo que hoy es el sistema alimentario mundial. México y Centroamérica son uno de estos centros. Uno de los criterios de Vavilov sobre estos Centros de Origen de la domesticación fue la presencia de agricultores nativos que por centurias o milenios han cultivado (sembrado, seleccionado y transformado) ininterrumpidamente estas especies. Por esta razón viajó a los distintos centros de origen y diversificación genética para colectar los especímenes “originales” que serían la base del desarrollo agrícola de la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.”
“Los procesos de domesticación son de larga duración y no terminan con la obtención de los especímenes a partir de los pares silvestres o de su constante interrelación. Más allá de los territorios originales en que se supone se efectuó el paso de los pares silvestres a los maíces domesticados, los indígenas y campesinos mesoamericanos han dispersado y adaptado en todo el país el germoplasma original, sometiéndolo a presiones ambientales locales y preferencias culturales. Además tenemos áreas importantes en donde conviven una o dos razas (por ejemplo el palomero o tuxpeño) que son producto directo del proceso de adaptación y diversificación, y que deben considerarse igualmente zonas de origen y diversificación. La simple existencia de más de 2 millones de campesinos e indígenas que siembran maíz nativo, mismo que contiene las líneas genéticas originales, muestra que el proceso de domesticación sigue vivo en todo el país, aún cuando en las distintas regiones se introducen variedades híbridas o mejoradas.”33


  • Viola disposiciones en materia de derechos de los pueblos indígenas, contenidas en el Convenio Sobre Diversidad Biológica, que lo obliga a “respetar, preservar y mantener los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica” (Artículo 8-J).


“Los 62 grupos étnicos de México heredaron de sus ancestros Mesoamericanos a) la gran biodiversidad del maíz expresada en 59 razas nativas, y b) los procedimientos para realizar su mejoramiento genético. Este “Mejoramiento Genético Autóctono” se realiza de manera simultánea en las 59 razas nativas en multitud de pequeñas unidades de producción, frecuentemente de menos de 2 hectáreas, dispersas en la geografía del país, y cubriendo el 70% de la superficie nacional dedicada al cultivo de maíz. Según lo describen Turrent et al.,34 el proceso tiene tres pasos centrales: 1) Intercambio de semillas de la misma raza entre vecinos de la comunidad, 2) Introducción de pequeñas cantidades de semilla tomadas de materiales genéticos a veces a grandes distancias, y mezclándolas con la propia para propiciar su cruzamiento, y 3) Selección de la semilla para la siembra practicada por la mujer, con criterio estrictamente de su aprovechamiento, que es compartido con el grupo étnico. Sin sospecharlo, los productores colectores de semilla a grandes distancias, podrán tomar mazorcas de maíz transgénico (por no ser distinguibles del maíz no transgénico) y mezclarlas con las propias”.35
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