Y una nueva civilizacióN. (Parte I)




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títuloY una nueva civilizacióN. (Parte I)
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Algunas razones por las que el actual “Orden Mundial” odia a quienes quieren permanecer libres, Ej. Hoy: Siria e Iran; Ayer: Egipto, Libia, Argelia, Tunes, Mali, Nigeria, Uganda, Kenia, Botswana, Namibia, Zambia, Angola, Irak, Afganistan, Corea, Indonesia, toda Sud y centro América, por mencionar los países más destacados de entre los no alineados (150 de 195). El caso de Siria es excepcional además de actual. Veamos
1) El Banco Central de Siria sirve al pueblo y no a los banqueros.

En otras palabras, Siria tiene un banco central que administra su propia moneda de manera que sirva al pueblo sirio y no a los megabanqueros globales controlados por el entorno Rothschild operando desde sus guaridas en Nueva York, Londres, Frankfurt, Tel Aviv, Basilea y París.

Esto significa que el volumen de moneda que emite está correctamente sincronizado con las verdaderas necesidades de la economía real del trabajo, la producción, los servicios y todo aquello que resulta útil para la vida en comunidad de los sirios, especialmente el crédito sin interés para financiar cosas útiles: plantas de energía, autopistas, redes de gas, viviendas, empresas privadas e innumerables otras iniciativas lícitas,  en lugar de operar subordinado a los deseos de un conjunto de financistas extranjeros parasitarios, usureros y especuladores, quienes exigen controlar a los bancos centrales del mundo para poder así limitar artificialmente el volumen de moneda disponible para sus genuinas necesidades de la economía real,

Los megabanqueros exigen así obligar a todo actor productivo –sea público o privado– a tener que recurrir forzosamente a sus préstamos con sus mortales componentes de interés compuesto usurario. Iniciando así la cadena mortal de deuda eterna que no puede hacer más que crecer, crecer y crecer, tal como lo atestiguan las ‘crisis de deuda soberana’ que golpean a país tras país a lo largo de las últimas décadas. En todos los casos, esas deudas criminales que aplastan a los pueblos fueron generadas en connivencia con los gobernantes de turno, que cumplen la función de desgobernar como ‘pagadores seriales’ siempre al servicio de los megabanqueros manejado por los Rothschild, Rockefeller, Warburg, Goldman Sachs, HSBC, CitiCorp y JP Morgan Chase. 

Claramente, una muy buena razón para que los banqueros parasitarios exijan la destrucción de Siria.

2) Siria no mantiene deudas con el FMI (Fondo Monetario Internacional).

Ello significa que los líderes sirios entienden perfectamente que el FMI –un ente multilateral público constituido por sus Estados miembros– es controlado por los banqueros globales operando como sus auditores y policía recaudadora cada vez que alguno de sus miembros más débiles cae en el pozo de no poder pagar sus ‘deudas soberanas’; o sea, cuando países endeudados llegan al punto en el que no pueden extraer más dinero de sus economías reales del trabajo, producción y esfuerzo de sus pueblos, siempre para entregárselo a los megabanqueros globales.

En cierta forma, la verdadera función del FMI consiste en operar como ‘agencia recaudadora de impuestos’ de los Dueños del Poder Global –su ‘AFIP’ o ‘IRS’, por así decirlo– solo que, en lugar de cobrarle impuestos directamente a las personas, lo hace a través de Gobiernos títeres que succionan el producto del pueblo trabajador para entregárselo a los banqueros.

¿Se empieza ahora a comprender cuáles son las verdaderas raíces de las ‘crisis de deuda’ que sistemática y recurrentemente golpean a Grecia, Chipre, Irlanda, Argentina, España, Brasil, Indonesia, Italia, Portugal, México, EE.UU., Reino Unido, Francia…? 

Cuesta imaginar un modelo de esclavitud planetaria más diabólico?.

El Islam rechaza el interés sobre el dinero y el mecanismo de préstamo capitalista. Este concepto rigió en la Libia de Muhammad Gadafi; y hoy en Siria e Irán. Claramente, una muy buena razón para que los megabanqueros parasitarios exijan la destrucción de Siria, tal como exigieron la destrucción de Libia y ahora apuntan contra Irán. 

3) Siria ha prohibido las semillas y alimentos genéticamente modificados (GM).

El presidente sirio, Bashar al Assad, los prohibió “para preservar la salud humana”, comprendiendo que empresas como Monsanto se proponen controlar la provisión de alimentos en todo el mundo, sabiendo que las venideras crisis globales no serán tan solo del petróleo sino también de la capacidad de los Gobiernos para alimentar a sus poblaciones.

Por eso, luego de invadir a Irak, EE.UU. dio la orden que sus granjeros solo utilizaran semillas patentadas de Monsanto. Claramente, una muy buena razón para que Monsanto también exija la destrucción de Siria.
4) La población siria está muy bien informada acerca del “Nuevo Orden Mundial” (NWO) que se pretende extender por toda la superficie del planeta.

Sus multimedios locales y círculos académicos debaten en forma abierta la influencia excesiva que los Dueños del Poder Global detentan sobre los Gobiernos del mundo. Entienden cabalmente que en Occidente el verdadero poder no está ni en la Casa Blanca, ni en el 10 de Downing Street, ni en el Congreso o Parlamento, sino en una compleja y ponderosa red de bancos de “cabeza pensante” (‘think-tanks’ como los llaman) conducidos por el neoyorquino Consejo de Relaciones Exteriores, la Conferencia Bilderberg, la Comisión Trilateral, la Americas Society, el Foro Económico Mundial y el londinense Instituto Real para las Relaciones Internacionales. Estos a su vez interactúan estrechamente con los megabancos, los multimedios globales, las principales universidades, las fuerzas armadas, las grandes multinacionales, todo el mundo corporativo supranacional y las sociedades secretas como la franc-masonería y la logia Skull & Bones de la Universidad Yale, que cuenta entre sus miembros a poderosos personajes como el expresidente George W. Bush y el actual secretario de Estado, John Kerry, ambos asesinos de pueblos.   Claramente son una muy buena razón para que estos mismos poderosos le exijan a su empleado Obama que destruya a Siria. 

5) Siria dispone de importantes reservas de petróleo y gas.

¡Otra vez el petróleo! Cada vez que las potencias occidentales van a la guerra para “proteger la libertad, los derechos humanos y la democracia”, siempre nos topamos con el olor nauseabundo del petróleo, sea en Irak, Libia, Kuwait, islas Malvinas, Afganistán…etc.  

Siria dispone de importantes reservas de petróleo y gas en su territorio y costas afuera en el mar Mediterráneo, y colabora con Irán en la construcción de un enorme oleoducto sin la participación de las grandes petroleras occidentales.  Claramente, la militarización de toda la producción del petróleo, sus zonas de reservas y sus vías de acceso para ‘llevárselo a casa’ –esté donde esté– conforma una geoestrategia prioritaria conjunta anglo-judeo-norteamericana.

Obviamente, una muy buena razón para que BP, Exxon, Royal Dutch Shell, Texaco, Total, Repsol y Chevron exijan la destrucción de Siria. 

6) Siria se opone al sionismo y a Israel de una manera clara e inequívoca.

Como potencia ocupadora militar en Palestina, Israel practica el ‘apartheid’ racista sobre los palestinos. Los líderes sirios no tienen pelos en la lengua, llamando a las cosas por su nombre: Israel es un Estado racista, imperialista y genocida, señalando entre tantos ejemplos el muro del oprobio que levantaron los israelíes encerrando a toda Palestina en lo que solo puede describirse como un gigantesco campo de concentración donde se maltrata, asesina y humilla a los palestinos. ¡Israel administra un auténtico Auschwitz en Oriente Medio! Esta misma visión preclara era compartida por el libio Gaddafi y el iraquí Saddam, y hoy también lo es por los líderes de Irán, China, Rusia y la India.

Una muy buena razón para que grupos de choque político como AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos), el Congreso Mundial Judío, la ADL (Liga Antidifamación), el Likud-Kadima y el dúo Netanyahu-Lieberman exijan al unísono la destrucción de Siria.

 

7) Siria es uno de los últimos estados seculares en Oriente Medio, contrario a los supremacistas judeosionistas.

Al igual que sus cristianos renacidos ‘bushianos’ y sus fanáticos proponentes de “Israel primero” en EE.UU. y Occidente– necesitan que todos los pueblos obedezcan la supuesta “voluntad de Yahweh”, un oscuro demiurgo que tiene su presunto ‘pueblo elegido’.

La orden implícita de los que pretenden ser los “Dueños del Poder Global” es clara: todos deben aceptar una supuesta superioridad israelí. A Siria jamás pudieron imponerle semejante barbaridad, como jamás pudieron convencer al Irak de Saddam, a la Libia de Gaddafi, y por supuesto tampoco al Irán de los ayatolás, ni a los mulá de Afganistán.

Ello explica que en Siria “preguntarle a alguien sobre su religión es de mala educación”, ya que Siria ha sido tierra fértil en la que crecieron las principales religiones del mundo a lo largo de milenios, lo que ha enseñado a los sirios a ser discretos, tolerantes y respetuosos con todos los credos. 

Esto no lo respetan los reinos de ricos jeques árabes prooccidentalistas, ni la paranoia antiislámica que reina en EE.UU., Gran Bretaña y la Unión Europea, donde se ha llegado a sancionar legislación que impone las más desfachatadas mentiras culturales, políticas e históricas según lo exigen sus propios fanáticos religiosos que insisten en que su dios solo acepta una única clase de holocausto.

Claramente, una muy buena razón para que los fanáticos neoconservadores y su policía del pensamiento resultante del ’1984′ de Orwell, exijan la destrucción de Siria. 

8) Siria conserva y protege con orgullo su identidad nacional política y cultural.

Al tiempo que respeta la de los demás, enfatizando la voluntad unánime de su pueblo de “proteger su individualidad. Los artífices del venidero Gobierno Mundial simplemente odian a quienes se opongan a la estandarización que imponen en el pensamiento, el comportamiento y los ‘valores’, sobre todo la del dinero. Un mundo donde la dictadura de las grandes marcas occidentales, sus ‘shoppings’, modas y estilos “hacen que todos los lugares del mundo se parezcan, lo que nos lleva a un mundo muy aburrido”.

Hoy en día, el pensamiento ‘revolucionario’ occidental ha quedado limitado a elegir entre Coca y Pepsi. Claramente, una muy buena razón para que Coca, Pepsi, McDonald’s, Levis, Lauder, Planet Hollywood y Burger King exijan la destrucción de Siria
Y ya para terminar, una valiente muchacha siria envió este mensaje concluyente recordando al mundo que: “…si Siria cae, bien podría ser la batalla decisiva que conduzca a la victoria del Nuevo Orden Mundial,  agregando que; “…hoy Siria es el frente de batalla contra el Nuevo Orden Mundial”.

Sabias palabras de una joven que comprende el fracaso estrepitoso de la clase política de las potencias occidentales que solo parecen haber logrado poner a todo el mundo patas para arriba, envenenando a Gobiernos y estructuras de poder privadas, sea en Washington, Nueva York, Londres y París, o en Berlín, Roma, Bogotá, Madrid, Tokio, Seúl, Ámsterdam o Riad.
Si a veces la industria del ‘entretenimiento’ de Hollywood ha de servirnos de guía que refleje los rincones más oscuros de la psiquis enferma de los Dueños del Poder Global, podríamos decir que los gobernantes occidentales están actuando el drama hollywoodense de aquella famosa película, ‘El planeta de los simios’, donde Hollywood imagina un mundo en el que una horrorosa e infernal inversión genética encumbra a ignorantes y destructivos animales –los simios– en el poder mundial, al tiempo que nobles y derrotados seres humanos son esclavizados y arrojados dentro de jaulas.

¿Será esta la metáfora que mejor describe la agresión irracional de Estados Unidos contra Siria? Cuando nos tocará a nosotros?
Las ocho razones descritas conforman una buena guía que nos permitirá recuperar a nuestras naciones, para volver a colocarlas en el camino recto y correcto, arrancándolas de las garras de los “dueños” de este mundo, que claramente hoy están totalmente fuera de control.

Más allá de que seamos americanos, europeos, árabes, musulmanes, cristianos, judíos, budistas, hindúes o sintoístas, ha llegado la hora de los pueblos.
Ha llegado la hora en que los pueblos hagan tronar sus voces en las calles y plazas de nuestras ciudades, demandando que los Gobiernos ‘democráticamente’ elegidos en todo Occidente dejen de hacer las locuras que hacen y empiecen a hacer lo que los pueblos demandan de ellos: Seguridad, Vivienda, Educación, Alimentación y Salud, dignas.
Ahora sabemos, por amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.

 

El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.

 

Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto. No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una crítica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra.
Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia, las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada.
Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior.

 

Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.

 

Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados.

 

Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo.

La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa.

 

En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad.

 

Dostoievski nos enseñó a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.

 

Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado. Hoy la rebelión de los pueblos, ante la incapacidad de los Gobiernos “democráticamente” instituidos para otorgarles: seguridad, vivienda, educación, alimentación y salud dignas, está presente en casi todos los países del mundo occidental capitalista.

 

Este nuevo resurgir y enfoque del sentir popular nos permite decir como Fausto:

 

También esta noche, tierra, permaneciste firme.

Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor.

Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia.

 

La Revolución Cubana, edificada por varias generaciones de cubanos, posee todas las virtudes y defectos de la condición humana y nunca ha tenido la pretensión de erigirse en modelo. Sigue siendo, a pesar de sus dificultades, un símbolo de dignidad y de resistencia en el mundo.

Su proceso de transformación social iniciado en 1959 sacudió el orden y las estructuras establecidos, puso en tela de juicio el poder de los dominantes y propone una alternativa social donde los recursos se destinan a la mayoría y no a una minoría.

Tanto el programa de alfabetización cubano “Yo, sí puedo”, lanzado en 2003, ó la Operación Milagro que lanzó Cuba en 2004, así como muchas otras misiones implementadas por la Revolución Cubana ha hecho de la solidaridad internacionalista un pilar esencial de su política exterior.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), Cuba es el único país de América Latina y del Tercer Mundo que se encuentra entre las diez naciones del mundo con el mejor Índice de Desarrollo Humano sobre los tres criterios “esperanza de vida, educación y nivel de vida” durante la última década.

Según la UNICEF, “Cuba es un ejemplo en la protección de la infancia” y un “paraíso de la infancia en América Latina”, y enfatiza que Cuba es el único país de América Latina y del Tercer Mundo que ha erradicado la desnutrición infantil.

Según la UNESCO, Cuba es la nación del mundo que consagra la parte más elevada del presupuesto a la educación, con cerca del 13% del PIB.

A pesar de todos los obstáculos que ha sufrido, la Revolución Cubana es un innegable éxito social.

La visión más extendida dice que: ser humano es ser solidario, compasivo y sensible.

Voltaire (1694-1798) en cambio afirma que:

La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara… La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano”.

El dominio cruel es sólo un medio, dice Adam Smith en “La riqueza de las naciones” (1776): "Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia".

Enseguida Carlos Marx (1818-1883) agregó:

La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”.

Para colocar las cosas al derecho, el escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984) propone: “Es necesario comprender quién pone en práctica la violencia... si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella”.

Por su parte el obispo pacifista brasileño Hélder Cámara (1909-1999), denuncia cómo el sistema capitalista victimiza a sus opositores: "Cuando di de comer a la gente pobre, me llamaron santo, pero cuando pregunté por qué la gente es pobre, me llamaron comunista...".

Estas son las causas de por qué el sistema capitalista es el principal violador de los derechos humanos y de los pueblos, y por qué los Estados en las guerras no respetan el Derecho Internacional Humanitario, provocando crímenes de lesa humanidad.
Regresemos al punto principal.

¿Qué es la Ciencia Psicobioenergética?
La Ciencia Psicobioenergética es un pensamiento de la Vida. Pero una Vida concebida no sólo como una explicación de la naturaleza vital sino de la Vida cósmica y la vida psicosocial.
La Ciencia Psicobioenergética es una filosofía de la Vida donde ésta es concebida en tres dimensiones: La Vida (el Alma) Universal cósmica; la Vida biológica (el Cuerpo) y; la Vida Espiritual psicosocial (ley de la integralidad; integrada a ese todo omnipresente). Estos tres conceptos delimitan el cuerpo teórico de esta filosofía.

Reseñemos brevemente el concepto del Alma (la Vida cósmica, la esencia vital), sin duda, el más problemático. El autor basándose en la ciencia sostiene que existen multiples clases de energía: la energía cinética, la gravitacional, la energía del pensamiento, la solar, la lumínica, la térmica, la geodésica, la vegetal, la hídrica, etc., y quizás la más importante la del Alma (la Vida), que las reúne a todas. Como energía cósmica esta energía sui generis surgió posiblemente gracias a la interacción con la luz solar, condiciones especiales atmosféricas, temperatura, determinadas composiciones electromangéticas, etc. esta energía vital ese “animo vital” que en algún momento determinado debió aparecer en el cosmos sideral produciéndo seres vivos que luego interactuó con la materia para manifestarse físicamente en el plano terrenal. Por eso todos somos hijos del cosmos (el Padre) y somos un pedazo del cosmos, del Universo acá en la Tierra.
La Vida es una energía autónoma, que solo es generada por la Vida y que para mantenerse absorbe, consume, se retroalimenta de energía vital.

En algún momento el cosmos “pario”, generó la Vida30, el problema radica en que hoy no podemos explicar porque esta no se sigue generando aun. Ese ánimo vital es el que vivifica la naturaleza, crea miles de especies, de formas vivas (biotipos) la Vida es una energía que se auto regula es autopoietica lucha por permanecer en el ser, por adaptarse a las nuevas condiciones, también puede modificarlas.

La Vida es “una energía diseñadora y configuradora de formas y vitalizadora: la energía que genera la reproducción, la gestación, el crecimiento y la maduración de los organismos; es una energía que genera masa; en la energía material, el proceso típico parece ser inverso: la masa que produce energía”.
Para este pechito la biología, la ciencia biológica actual, lamentablemente se limita a estudiar lo físico-químico, pero no la Vida, la esencia vital sutil, el Alma como tal; la biología actual estudia las manifestaciones de la vida, vida biológica físico-quimica, pero no ese aliento que vivifica animales y plantas. Que la Vida no se reduce a lo físico-químico es un hecho que prueba el que no se haya podido generar vida en un laboratorio.

El concepto de Vida desde la Ciencia Psicobioenergética se ocupa filosófica y cientificamente de la arquitectura energética de los seres vivientes y de los problemas que plantea para la interpretación de la vida.

La Vida es el sistema complejo y diversificado de los entes finitos, provenientes del cosmos, que genero la primera forma de vida, las bacterias, pero también contribuyo a formar cuerpos orgánicos, un pedazo de cosmos o polvo estelar vitalizado por la energía cósmica.

Los seres vivos utilizan energía para mantenerse en su ser mediante la evolución se posibilito el homínido.

Ahora, Lo que se llama vitalismo surgió en el siglo XVII como “animismo” en la teoría de Georg Ernst Stahl. Posteriormente, Paul Joseph Bartez postulo un “principio vital” de naturaleza desconocida, distinto de la mente y dotado de movimiento y sensibilidad, como la “causa de los fenómenos de la vida en el cuerpo humano”.

Según ella: “La Vida es una sola, que se ha manifestado en millones de especies. Por eso la naturaleza es un circuito de Vida, un solo circuito. La Vida es una sola porque viene de la Vida y solo es generada por ella. El hombre es un ser más que pertenece a ese gran océano que es la Vida”.

Pero ese “océano vital”, es como un verdadero guía, es exigente, sabio, benevolente, muy estricto.

La necesidad corrige la dispersión a que conduciría el azar, y este enmienda la rigidez que impondría la causalidad eficiente, si fuera principio único.

La filosofía aparece de la mano del psicoanálisis para así construir un puente entre la conciencia y la inconsciencia que ayude a liberar al hombre y posibilitar su emancipación, algo que desde el principio estuvo en sus preocupaciones teóricas.

Una ética de la Vida que busque refundar la pluridimensionalidad del hombre y, ante todo, su multiversalidad, su comunión con todo el reino de lo vivo, es decir con el cosmos, la naturaleza, con la sociedad. El tipo de conciencia ética que se requiere no tiene nada que ver con las morales de las religiones, ni los comportamientos dictados por las doctrinas políticas, sino con una ética ambiental y social.

Sin la formación de la conciencia el mundo del ser humano no es posible, ya que para su reconocimiento ello implica un proceso negador de la animalidad, reconociendo que los impulsos instintivos primarios -preservación, gregario y teológico- son los que lo distinguen del resto de los animales.

Al contrario de lo que consideraban ciertos pensadores como Nietzsche o psicoanalistas como Freud, que la negación de la parte instintiva fue requisito de la formación de la sociedad moderna, el reconocimiento consciente de dichos instintos primarios (preservación, gregario y teológico) denota un proceso evolutivo y de desarrollo y adaptabilidad morfológica, no tal como lo explica el científico colombiano Rodolfo Llinas, en su libro “El cerebro y la mente del yo”31, donde atribuye la formación del cerebro al movimiento y donde la mente sería una función de dicho órgano, puesto que para nosotros la mente es una función de la psiquis, del Alma, de la naturaleza Energética Vital misma, pero ello será asunto de un tema que trataremos en otro lugar. Por ahora continuemos analizando la clase de conciencia necesaria para una formación ética ambiental y social adecuadas para un cambio socio-ambiental en el comportamiento humano y poder crear así las condiciones psicológicas para construir un Mundo Mejor.

Hegel consideraba que la conciencia, que es la primera forma como el individuo se pone frente su propia existencia y frente al mundo, su entorno, está formada por lo que es común y es esta característica la que permite la formación de la comunidad primitiva. Es decir la conciencia es la que permite la socialidad, por la conceptualización misma de que todo ello es lo común.

Aun hoy, a pesar de los avances de la ciencia, existen varias -por decir lo menos- incógnitas y vacios irresueltos frente al origen y la evolución de nuestra especie, pero también es cierto que ésta aceptada teoría de la evolución es por ahora una de las formas de explicar el camino desde la unicelularidad, hasta la pluricelularidad del hombre y los mamíferos. Pero ya, muy discutida. Personalmente no me atengo a ella.

También decíamos que de la ética que pretendemos tenga conciencia el hombre, nada tenía que ver con lo moral actuales, esta castra y coarta al individuo, demostrable por el comportamiento del hombre moderno dentro de las diversas instituciones sociales.
Para fundamentar una ética socio-ambiental debe evaluarse antes que nada el grado de libertad que el hombre conserva dentro del entorno y la sociedad en la que subsiste. Así la libertad se convierte en el problema fundamental, ya que la carencia de ella tiene relación en la forma en que el individuo se comporta frente a la comunidad y su entorno. Con una libertad coercitada no puede asumir un proyecto de vida, sus posibilidades de realización. De allí que una moral tal como actualmente está concebida contradice el sentido mismo de la individualidad, pues es un canon de comportamiento colectivo, grupal, social que históricamente ha invadido la esfera de la individualidad coartando sus perspectivas.

La moral actual se formo de una manera macabra, pues tiene su fundamento la crueldad misma. Es decir el castigo la represión es como se pretende que el hombre retenga en su conciencia las prescripciones sociales,. Absurdo!!. Una sociedad basada sobre el miedo, y lo que es peor, el dolor, pretende crear en el hombre el sentido del deber?, de la responsabilidad?. Aberrante!!. Con la formación de estos contenidos de la conciencia es apenas justificada la actual condición dantesca de todas las sociedades.

Entonces vemos que la conciencia viene a estar formada por lo que se cree es común, por lo que pretende ser útil a todos. Lo que se impone como una necesidad a todo comunidad social para convivir. De ese conjunto de reglas impuestas nacen la tradición y las costumbres. La moral actual, con sus tradiciones y sus costumbres ha buscado a lo largo de la historia reprimir al hombre y hacerlo un ser social. Ha buscado encasillarlo, amoldarlo, encarcelarlo, limitarlo ajustándolo a comportamientos fijos, preestablecidos. Esta moral exige un sacrificio del individuo en aras supuestamente con un fin de beneficio común, de la estabilidad social general. Así el individuo siempre se sentirá atemorizado frente al grupo, pues sabe y entiende que una infracción a la sociedad le da a esta el derecho de castigarlo, pretendiendo “hacerlo entrar en razón”(¡??)

En síntesis, se podría decir que la moral es propia de la masa, mientras la ética es propia del individuo.

Para que la ética, y sobre todo una ética socio-ambientalista, cumpla su función, lo prioritario es que la concepción consciente parta de un individuo autoeducado, libre, con proyecto autoconsciente de vida, pluridimensional, autoregulado, autónomo. Un individuo que tenga conciencia de sí, que haya identificado, comprendido y valorado la Vida, su esencia vital, que le permita delimitar su “ser” del hombre universal, pero que no se ve allá afuera, sino que lo integra como una parte de sí, de su propio ser. Un individuo que sepa reconocer que pertenece a un orden social que lo condiciona, pero que no lo comprime definitivamente sus capacidades y talento. Este individuo debe reconocer que posee una naturaleza trina; un cuerpo su esencia o elemento material; una Alma su esencia inmaterial, anímica energética y; una esencia espiritual inherente al todo, al cosmos, el Universo, Dios32 o como quiera llamársele. Tres líneas paralelas que estando juntas consolidan su Vida, su naturaleza humana acá en este Planeta. Un individuo que no acepta la visión unilateral de la moral, la política y la religión, que ven al hombre como uno, fijo, racional, determinado, subyugado, no contradictorio, sometido, consolidado, no pluridimensional.

Un individuo pluridimensional requiere poder integrar varias polaridades aparentemente opuestas; individuo-hombre universal; yo-social; cuerpo-mente; natural-transnatural; racional-intuitivo.

La primera oposición trata de ubicarlo simultáneamente como un individuo, único, irrepetible, con sus deseos, proyectos, sueños, esperanzas, pero también es un hombre universal, holístico que subsiste dentro de un entorno y comunidad especifica con las que tiene que relacionarse multifuncional e pluridimensionalmente.

La segunda oposición trata de mostrar que a pesar de que el individuo es egoísta, también es un ser social, que exige universalidad, consciencia de la necesidad de no acaparar solo para sí los bienes y riquezas, lo que le implica una solidaridad con el entorno natural y el género humano.

La tercera oposición trata de la región de la sensualidad, la percepción sensorial corpórea y el goce, las emociones, los sentimientos inherentes a la mente, al pensamiento, la animosidad espiritual, la memoria y el conocimiento. La ética precisamente busca un equilibrio entre estas dos dimensiones, ya que el cuerpo y el Alma están interrelacionados, se influencian mutuamente desdiciendo la absurda negación que las religiones han impuesto a dicha combinada integralidad.

La cuarta oposición es la de naturaleza vs.transnaturaleza, que permite ver no solo el problema ambiental como la superposición casi absoluta de la civilización sobre la naturaleza del entorno, del hábitat, sino también sobre la naturaleza energética vital misma de cada individuo.

La quinta oposición es la que concibe al hombre como ser racional y no racional o intuitivo. Comprendiendo en esta última la sensualidad, la imaginación, el goce, el placer, el mito, lo libidinal, lo lúdico, la amistad, el deseo, la recreación, la creatividad, el talento, los sueños y todos los demás conceptos que no admiten una explicación plenamente racional, es decir todo lo que la razón no puede aprehender. Una ética socio-ambientalista, debe admitir por un lado que todas estas manifestaciones del ser humano pertenecen al dominio de la sin razón, la no razón, el instinto, la intuición, al campo del individuo concreto y por otro que la razón hace referencia al campo social, a la universalidad de dicho individuo.
Como referente debemos entender que hasta ahora todas las teorías que se hayan intentado aplicar a la organización social a lo largo de la historia, hayan sido racionales, en síntesis totalitarias y todas hayan fracasado33. Crearon unos modelos de convivencia y organización social, estatal, institucional, donde el individuo debía ser totalmente racional, haciéndolo así unilateral, calculable y determinable, negándole al hombre un natural papel pulsvaliente relevante.
Ya lo decía Sigmund Freud34: “la conciencia es solo una cualidad o atributo de la psiquis, pero una cualidad en permanente evolución. Comprender el inconsciente implica comprender mejor el comportamiento humano y tal vez solo a partir de la comprensión de este mundo inconsciente sea posible prefigurar una teoría social más compleja, más completa, más adecuada a la naturaleza humana”.
Cualquier ética que se pretenda aplicar debe tener como objetivo crear hombres libres y cuyo primer postulado debe apuntar a la superación de la educación. Debemos ser conscientes de que la educación que recibimos en las escuelas, las universidades donde se enseña a desarrollar una actividad profesional de oficio, unidimensional, que sirve únicamente para producir, la que se nos inculca autoritariamente en nuestra casa, en nuestro hogar, no son suficientes ni adecuadas. En ese sentido la educación es solo una creación de hombres-tipo, un hombre que solo debe atender los fines que persigue esta sociedad técnico-científica. Esa educación prepara solo para trabajar, el trabajo absorbe la potencialidad humana. Tanto que pudiéramos decir con Marx35: “…Es evidente que cuanto más se vuelca el trabajador, en su trabajo, tanto más poderoso es el mundo extraño, objetivo que crea frente a sí y tanto más pobre son él mismo y su mundo interior…”.
Replantear hoy la educación implica reevaluar el papel de las universidades y su relación con el saber, el conocimiento y la naturaleza en general.En gran parte de los países del mundo la educación ha sido utilizada como instrumento de los poderes políticos y religiosos, de allí el caos social en casi todas partes.

La ética debe permitir la formación de un hombre culto, educado, auto reeducado, como única forma de asumir una actitud crítica frente a las cosas, frente a la sociedad, la política, el derecho. La autoeducación nos enriquece cultural y cognitivamente, nos potencia interiormente, permite un autodescubrimiento ya que el individuo puede leer lo que desee, puede opinar sobre lo que quiera, expresar lo que sienta, sin ninguna restricción, es un dialogo consigo mismo. Así el conocimiento no se limita al campo de la información, la ciencia, la tecnología, hay además un conocimiento humanista, desalienador, emancipadora.

La autoeducación ayuda a descubrir nuestras potencialidades, nuestro talento. Permite acercarnos a la libertad, permite forjar, determinar, planificar un proyecto autoconsciente de vida. Tal proyecto es nuestro horizonte vital. Es la planificación de nuestro futuro. Un proyecto que se logra con esfuerzo, dedicación y empeño, con tenacidad, con decisión. El proyecto autoconsciente de vida implica que el individuo supere la masa. Una falta de autoconsciencia lleva a elegir la sumisión.

La ciencia Psicobioenergética postula que en la medida que vayamos construyendo poco a poco nuestro proyecto vital, estamos materializando praxiológicamente la libertad. La libertad requiere de la praxis! Y la libertad exige autonomía, autoconsciencia, autolegislación, independencia personal. La autorregulación ética implica una consciencia de la sociabilidad. Esta autorregulación permite aquilatar la opresión del sistema jurídico sobre el individuo, disminuyendo la represión del Estado sobre el conglomerado social ya que un individuo autoeducado y responsable socialmente puede aminorar pa represión que el sistema ejerce sobre él.
Sostenemos, junto a muchos filósofos del pasado y actuales que el trabajo conspira contra la potencialidad humana y por ello proponemos la supresión –superación- del trabajo. Solo en la civilización accidental influenciada por la religión judeo-cristiana se considera como esencial el trabajo del hombre. El trabajo sume al hombre a una condición miserable, menoscabando su potencialidad individual. Y es absurdo que hoy con todo el avance de la ciencia y sus tecnologías estas no sean aplicadas a los procesos productivos y se pretenda supeditar –encarcelar- al hombre a trabajos productivos. Si somos sinceros debemos reconocer que la automatización crea cada día más desempleo a escala global, lo que implica que los desocupados aumentan significativamente cada día a medida que la ciencia aplicada avanza. Así que todas las políticas que ofrezcan alternativas según las cuales hay que proveer empleos para ocupar a la gente en algo, son miserablistas.

Si fuéramos éticos con la naturaleza humana la tecnología aplicada posibilitaría algo maravilloso: la disponibilidad de una gran cantidad de tiempo que el individuo podría aprovechar en la realización de cada uno de los proyectos de vida que se trazaran las personas, como una actividad libre, acorde al gusto de cada persona. Un tiempo para el crecimiento personal para la potenciación de una cultura verdaderamente, social y ambiental.

La riqueza social producto de la ciencia y la tecnología no puede seguir engrosando las listas de miseria y desposeídos en el mundo. Es necesario, indispensable, una redistribución de todos los bienes, la riqueza no solo económica sino también tecnológica. Solo así se permitirá acceder en condiciones de dignidad a los beneficios que una sociedad humana se merece.
Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad.


¡Estas cordialmente invitado a Cambiar y Evolucionar!!

1 platón interpreta el alma principalmente en dos sentidos: el alma como aquello que permite a los seres vivos realizar actividades vitales, y, en el caso del alma humana, como el principio divino e inmortal que nos faculta para el conocimiento y la vida ARMÓNICA.
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