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SEGUNDA PARTE



Protección y preparación

Capítulo 6



Símbolos para la concentración en la magia sexual



Emplazamientos sagrados

Un emplazamiento sagrado es cualquier parte en la que tiene lugar la magia o el ritual (que no siempre son la misma cosa). Algunos son muy antiguos y se han utilizado durante miles de años. Otros son com­parativamente recientes, y además existen templos y emplazamientos nuevos por completo que han sido consagrados para uso mágico por gente que sabe lo que tiene entre manos.

Ejemplos del primer tipo podrían ser Stonehenge, Avebury, Castlerigg Circle, Dinas Emrys y Rollrights. El segundo tipo corresponde a lugares tales como antiguas iglesias y capillas abandonadas, que en muchos casos han sido secularizadas y se utilizan como salas de reu­niones, estudios de grabación o decorados de películas, o que forman parte de una propiedad y se han dejado inutilizadas hasta convertirse en románticas ruinas. Como alternativa, el emplazamiento sagrado puede ser un paraje de gran belleza que durante muchos años ha sido animado por un deva, o también un bosquecillo de árboles planta­do un par de siglos atrás y que ha sido utilizado por grupos mágicos durante mucho tiempo.

El último grupo es el templo propio, si se tienen medios para cons­truir uno, o la habitación en la que uno normalmente ejerce la magia, medita o estudia. Para trabajar no es necesario disponer de un templo con un diseño particular. Si no fuera posible disponer de ninguno de los tipos de emplazamientos citados, se puede optar por realizar cual­quier ritual en la mente. El noventa por ciento de los que lean este li­bro estarán utilizando su propia casa, en especial el dormitorio y ocasionalmente el comedor o la sala de estar. Es suficiente a condición de que cumplan siempre las reglas.

La limpieza es el primer requisito. La práctica de la magia consti­tuye una buena excusa para limpiar la habitación y quizá pintarla o empapelarla, aunque esto último no es esencial. Asegúrese siempre de que la cama esté limpia, pase el aspirador por el colchón para quitarle el polvo. No ponga nunca los zapatos o cualquier otra prenda de calle sobre la cama, porque recogen toda clase de cosas del exterior, y me refiero a cualquier tipo de porquería. Déjelos sobre la cama y tendrá muchas posibilidades de contraer una enfermedad. La cama reviste es­pecial importancia, sobre todo cuando se practica magia sexual. Es un lugar en el que usted está relajado y es más vulnerable, en el que su imaginación ha creado formas y deseos durante años. Es allí donde se acurruca cuando está enfermo, cansado, desesperado, enfadado o tris­te, o cuando es desgraciado; es el lugar donde hace el amor. No necesi­ta influencias externas en este lugar vulnerable.

Está bien poner unas flores frescas en la habitación mientras reali­za el ritual, pues incluso pueden ayudar a crear un ambiente propicio, pero, por favor, retírelas antes de dormir. Las historias de viejas cuen­tan que las flores chupan el oxígeno de la habitación, pero lo que ha­cen también es atraer formas y figuras astrales. Si pone flores y velas en una estancia en la que hay un ataúd, es muy probable que se pro­duzca una aparición, porque la energía que desprenden las flores y la luz actúa como la energía humana de un médium psíquico. Si duerme con flores en la habitación, puede que atraiga formas astrales hacia usted. Si quiere que dichas formas estén cerca, perfecto, pero si prefie­re dormir solo..., no olvide sacar las flores.

Si es posible, incorpore un reóstato al interruptor de luz o compre una pantalla más oscura para la lamparita de noche y cúbrala con pa­ñuelos de colores diferentes a fin de que proporcione sombras suaves. No utilice aerosoles en un cuarto en el que practique magia, porque el olor y las sustancias químicas que dichos productos contienen se mez­clarán con los aceites e inciensos que utilice, produciendo una reac­ción que podría afectarle a niveles sutiles. Antes de ponerse a trabajar, elimine de la habitación cualquier cosa que pueda distraer su atención hacia el ritual. Las fotografías son un claro ejemplo de ello.

La protección del espacio de trabajo es muy importante y debe prestarle más atención que a cualquier otra cosa cuando se esté prepa­rando para el ritual. Bastará con realizar cualquier rito que purifique y despeje la zona. De nuevo, asegúrese de que el rito final se realiza en el momento preciso. La alternativa es el Cordón de Poder. Para ello nece­sitará un trozo de cuerda o cordel completamente nuevo, del grosor de un dedo y de la medida exacta de la habitación. No es necesario que mida las esquinas que tengan formas difíciles, simplemente hágalo en línea recta; esto incluye los entrantes de las ventanas y de las puertas. Una los dos extremos con alambre o haciendo un nudo muy fuerte.

Extienda la cuerda por el perímetro de la estancia, pasándola por detrás de los muebles, de forma que quede en el suelo junto a las pare­des. Si la habitación es totalmente exterior, ate a la cuerda en el punto que corresponde al este una de estas cosas: un trozo de cristal de topa­cio, un trozo de cristal de roca sin imperfecciones, un fragmento de madera consagrada para que haga de varita en miniatura, una peque­ña moneda pintada de color dorado o una figurilla de ángel que simbolice el Hombre Alado. Todos ellos son símbolos del este y del sol na­ciente.

En el lado que da al sur utilice un trozo de jaspe rojo, una pequeña figura de león del tamaño de un amuleto, para simbolizar el León Ala­do del Sur, una espada en miniatura o un corazón. Para el lado oeste use un amuleto con forma de águila, un trozo de lapislázuli o turquesa o un pez. En el lado norte ponga un ónix, un toro, una muñequita de maíz o una moneda de plata. La cuerda debe consagrarse de la misma forma que consagraría cualquier artilugio mágico con tierra, agua, fuego y aire. Su finalidad es proteger en sentido horizontal así como en sentido vertical. Debe rociarla con agua bendita, echar incienso y sal y respirar nueve veces sobre ella. A continuación, guárdela en una bolsa para conservarla limpia. Si se extiende por el perímetro del cuar­to justo antes de empezar cualquier ritual, la cuerda delimitará una zona de protección hasta que la retire.

Si utiliza un emplazamiento al aire libre, elimine cualquier sucie­dad, tal como papeles o cristales, mida el espacio que necesita y luego purifíquelo con una mezcla de incienso, agua y sal. Quienes empleen estos rituales estarán lo suficientemente entrenados para saber cómo llevar a cabo esta operación, de modo que no voy a explicarlo todo en detalle. Deje siempre limpia y ordenada la zona. Si se trata de un em­plazamiento sagrado, averigüe qué tipo de tareas se efectuaron allí en el pasado, pues podrían estar en conflicto con lo que usted se propone hacer. Si fuera así, busque otro lugar.

Recomiendo no emprender ningún ritual en un emplazamiento en el que se hayan realizado sacrificios, aunque se remonten a miles de años atrás. La magia sexual le hará ser muy vulnerable cuando esté en unión con su pareja.

Los cinco sentidos en la magia sexual

La sexualidad no está confinada a los genitales: abarca los cinco sentidos y especialmente el del olfato. Vamos a estudiar cada uno de ellos por orden.

Vista

El aspecto del amado varía según lo que uno piensa de él o de ella. La belleza, dicen, está en los ojos del que mira, y es cierto. Significa co­sas distintas para personas distintas y para distintas razas. Lo que nos interesa aquí es que usted se presente ante su amante y pareja mágica en las mejores condiciones posibles. Esto significa un cuerpo limpio, incluyendo el pelo y las uñas, y un aliento agradable. También la ropa ha de estar limpia (cuando sea necesario ir vestido), y no sólo el día del ritual sino todos los días, especialmente durante la semana anterior al rito. Presentarse con prendas desastradas no va a facilitar que su amante le haga el amor cuando llegue el momento.

El maquillaje no forma parte de los requisitos del ritual: no necesi­ta llevar pestañas postizas, ni carmín en los labios, ni laca en las uñas ni nada en la cara excepto jabón. En ese momento es necesario mos­trar la verdadera personalidad. La visión de un amante limpio, natural y apasionado es el mejor afrodisíaco que existe.

Oído

El ruido puede distraer mucho en este tipo de trabajo. Unas grue­sas cortinas amortiguarán una gran parte del ruido exterior y, si es ne­cesario, puede construir una mampara de planchas de corcho gruesas o incluso de cartón grueso. El ruido interior es más difícil de tratar, así que déle de comer al perro o al gato antes de empezar y sáquelo de la casa. Asegúrese de que las ventanas no chirrían y sobre todo descuel­gue el teléfono o ponga el contestador automático.

Durante el ritual la música debe estar lo bastante alta para poder oírla, aunque no tanto como para que distraiga. Elija minuciosamente la pieza según el ritual y el talante del mismo. La Suite de los planetas de Holst proporciona unos fragmentos preciosos -Venus, Mercurio, quizá Neptuno, según los gustos- o pruebe el Claro de luna o Le Bateau de Débussy, la Sonata claro de luna de Beethoven o el Concierto espa­ñol para guitarra de Rodrigo. Aunque el título puede desanimarle, es­cuche la Pavana para una infanta difunta de Ravel: su estilo lírico pue­de ser de gran ayuda. Para el primer ritual recomendaría siempre el Preludio a la siesta de un fauno de Débussy. Rebosa calor, indolencia y sensualidad. La música de salterios de Bob Stewart sería adecuada para el ritual de la Torre de Espino y probablemente para el de la Copa de la Luna. Es cuestión de gustos y de humor. Por favor, no elija músi­ca alta y estridente, destruiría lo que el ritual está creando.

Tacto

En cualquier momento, un masaje dado con sensualidad hará que ambos miembros de la pareja lleguen a tener el estado de ánimo ideal para estos rituales. Los aceites que Golden Lotus ofrece sólo contienen esencias puras, al igual que los inciensos que los acompañan.9

El tacto siempre debe ser suave y cariñoso al principio, para con­vertirse a continuación en una presión más fuerte y decidida. Una caricia suave constituye una invitación, una presión más fuerte denota una petición.

Utilice todo el cuerpo para tocar a su pareja. El roce del vello del pecho masculino con los senos de una mujer resulta extremadamente erótico para ambos. El tacto de la pierna femenina deslizándose y en­lazando la pierna del amante puede hacer subir la tensión sanguínea varios puntos. Incluso el peso del hombre sobre el cuerpo de ella, o vi­ceversa, puede convertirse en una especie de masaje.

Recuerde que hay zonas del cuerpo del amante muy delicadas y sensibles y que pueden dañarse con suma facilidad. Los pechos y pe­zones de la mujer deben tratarse siempre con suavidad a menos que ella indique que desea una presión más fuerte. La parte inferior de los senos, las corvas y las plantas de los pies tienen unas terminaciones nerviosas vitales que pueden ser utilizadas para el masaje erótico. La cara interna de los muslos y la vulva son zonas en que la piel es muy fina, de modo que procure llevar las uñas cortas, y cuando acaricie el clítoris asegúrese de que toca el lugar correcto. Hay muchos hombres que no saben dónde está. Pídale a su pareja que le muestre dónde de­sea que la acaricie.

El cuerpo del hombre puede tener un tacto más áspero que el de una mujer pero, recuerde, sus pezones son tan sensibles como los de ella: no muerda con demasiada fuerza.

La lengua es un órgano del tacto y del gusto e incluso nos ayuda a oler. Constituye un pene y un clítoris en miniatura, capaz de hacer perder el control a su pareja. Si está convencido de que una simple ca­ricia en la corva hace que su compañera se suba por las nubes, intente utilizar la lengua y verá el resultado.

Los testículos son vulnerables, de modo que no los golpee ni siquie­ra en broma. Por otra parte, responden con mucha facilidad al roce de las manos o de la lengua, y si tiene el pelo largo, pruebe a enroscarlo alrededor del pene y dejarlo deslizar lentamente para ver cómo emer­ge el glande. Puede tirar (con suavidad) del vello corporal, y es agrada­ble sentarse sobre el del pecho y juguetear con él. Si no lo ha probado, no se lo pierda.

Gusto

Según parece, en los países más desarrollados se ha descubierto re­cientemente la práctica del sexo oral, mientras que en Oriente y en las culturas mediterráneas se ha venido practicando desde que el propio sexo existe.

La piel no sólo tiene texturas diferentes sino también sabores. Di­fiere de forma muy marcada antes, durante y después de realizar el acto sexual. Las palmas de las manos pueden estar muy saladas; es por esto que a los animales les gusta lamerlas. Los sabores de los fluidos vaginales pueden variar según lo que se haya comido durante las 24 horas precedentes. ¡Así que no coma mucho ajo el día anterior al ritual! Algunas mujeres no ponen reparos al sabor u olor del semen, otras re­chazan con firmeza el simple hecho de plantearse la práctica del sexo oral. No fuerce nunca a su compañero/a a hacer algo que no le guste: no es un gesto amoroso. A veces un amante puede llegar a apasionarse tanto que sin darse cuenta toca o prueba de una forma no deseada. Dé­jele hacer, pero después no le monte un escándalo.

Cuando se hace el amor siempre es agradable tener vino y fruta a mano sobre una mesa. El chocolate y la miel pueden untarse en sitios muy interesantes y luego lamerlos. Una pieza de fruta compartida en­tre amantes puede ser algo increíblemente erótico. Lea el Cantar de los Cantares y compruebe cuántas veces se compara al Amado con la comida y la bebida, y comprenderá el poder sexual del gusto.

Olfato

De todos los sentidos, el del olfato es el más importante para el acto sexual. Los nervios olfatorios van directamente al cerebro medio o sis­tema límbico, constituyendo de esta forma el único sentido que no su­fre ningún tipo de transformación. El cerebro medio retiene todos los datos relacionados con el sexo, pues es allí donde se originan los cam­bios hormonales que causan la pubertad, la menopausia y las contrac­ciones del parto, al tiempo que actúa como centro de estímulo de las erecciones en el macho y de las secreciones vaginales en la hembra. En los animales inferiores, el sentido del olfato es vital para la búsqueda de pareja. Una mariposa nocturna macho volará varios kilómetros hasta llegar a una hembra siguiendo el leve rastro que ella ha dejado.

Todos tenemos nuestro propio olor, pero con la insistencia de la sociedad actual de que todos olamos igual, resulta muy difícil discer­nirlo. Intente oler un vestido o una chaqueta que haya llevado un miembro de su familia y comprobará que posee un olor definido, al­mizcleño pero no desagradable. Incluso hoy en día, después de miles de años de descuidar nuestro sentido del olfato, el ser humano puede rastrear el olor de algo entre miles de olores distintos. El uso del perfume se conoce desde los tiempos anteriores a Babi­lonia y actualmente constituye una industria mundial. Es agradable utilizar perfumes, hecho que ciertamente tiene un efecto sobre la po­blación masculina, pero debería permitirse que la fragancia natural del cuerpo también se dejara notar.

Aquellas partes del cuerpo en que el olor personal es más fuerte son generalmente consideradas como zonas que «no está bien tocar»: los genitales, la hendidura de las nalgas y el perineo -el área que rodea el ano y la vagina, o los testículos y el pene-, las axilas y la piel suave de detrás de las orejas, el espacio entre los pechos de una mujer, la región lumbar en el hombre. Todos ellos son puntos en los que el olor corpo­ral es más penetrante y más erótico. Por ese motivo recomiendo no utilizar perfumes durante los rituales. Un jabón sin aroma y agua cla­ra son suficientes para limpiar la piel, y permitirán que emane la fra­gancia del cuerpo.

No tenga miedo de oler el cuerpo de su pareja. Utilice la nariz como el fino instrumento que es: saque todo el aire que tenga en los pulmones, luego haga pequeñas inspiraciones hasta que éstos estén llenos, espire de nuevo y repita la operación. Hacer inspiraciones cor­tas le permitirá seguir la pista del olor con más claridad.

El doctor Septimus Piesse fue un perfumista francés que inventó lo que llamó el «olorfono» o «ciencia de la armonía del perfume». Dispu­so varios perfumes sobre las líneas del pentagrama, insistiendo en que para formar un auténtico aroma las fragancias debían armonizarse unas con otras. He tomado los ejemplos siguientes del libro de O. A. Wall Sex and Sex Worship:



Podría escribirse un libro entero sobre la ciencia del perfume rela­cionada con el comportamiento sexual, pero aquí no tengo espacio para hacerlo adecuadamente. Sólo puedo decir que el efecto de los olores y perfumes es un aspecto muy descuidado dentro del ritual sexual.
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