La cuarta dimension origen, historia y destino de la humanidad Bob Frissell




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LA CUARTA
DIMENSION



Origen, historia y destino de la humanidad
Bob Frissell

Este libro fue pasado a formato digital para facilitar la difusión, y con el propósito de que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN





Para descargar de Internet:

ELEVEN” – Biblioteca del Nuevo Tiempo

Rosario – Argentina


Adherida a: Directorio Promineo: www.11argentina.com

La cuarta dimension


Título original: Nothing in This Book Is True, But It's Exactty How Things Are

1994, Bob Frissell

Digitalizador: Nascav

L-01 – 06/05/04

Este libro está dedicado a mi familia:

A Brett, a mis padres, Elvera S. Frissell

y Charles H. Frissell, y a Joan, Joel y Jenny.
Os doy las gracias a todos, por vuestro apoyo.

ÍNDICE
1. Primer contacto

Constatando la realidad

2. ¿Qué está sucediendo?

3. ¿Por qué ahora?

Cambios de los polos

4. Los problemas del planeta Tierra

5. Dimensiones

El merkaba

Los Melquisedec

6. Nuestra historia

Nuestros creadores

Lemuria

Atlántida

La rebelión de Lucifer

Toth

Egipto y la escala de la evolución

Akenatón

7. Drunvalo

8. Introducción a la geometría sagrada .

9. El ojo derecho de Horus

La ley del uno

Los humanos

La relación pi

La espiral

La secuencia Fibonacci

El sistema de chakras

Los puntos de los chakras externos

El ojo

10. El ojo izquierdo de Horus

La Gran Pirámide

11. Las estancias de los recuerdos

12. Prana

La respiración esférica de la conciencia crística

13.El Experimento Philadelphia

Los monumentos de Marte

Máquinas de energía libre

Venus

Mutilaciones de ganado

14.1972

15.El gobierno secreto

I6.Lo que normalmente sucede

17. Rebirthing

Veinte respiraciones conectadas

18.Tu cuerpo es luz y tú eres inmortal

19.Rebirthing: el ojo izquierdo de Horus

2O.Sanación

21.Contexto vital

Clarificación mental 101

Meditación del pensamiento básico

Indicaciones útiles

¿Quién soy yo?

22.Perfección

23. ¿Qué significa todo esto?

Agradecimientos

Aunque resulte evidente, al leer este libro, que gran parte del mismo constituye el trabajo y la enseñanza de Drunvalo Melquisedec, me gustaría manifestar, de manera explícita, mi agradecimiento al propio Drunvalo. Gracias, Drunvalo, por haber aparecido en el lugar conveniente con la información adecuada, y haber sido el catalizador perfecto.

Gracias, Brett Lilly, por tu entusiasmo, inspiración y apoyo. Gracias también, por haber soportado los muchos cambios que hice durante la realización de este libro.

Gracias, Alfred Lee, por toda la ayuda prestada con tus dibujos. La he apreciado grandemente.

Gracias, Miranda Grossinger, Spain Rodríguez, Leonard Orr, Seth Bartlett (aka Dhyana Yogi), Doug Hetchen, y Will Light.

Gracias a todos los de North Atlantic Books, incluyendo a Kathy Glass, Marianne Dresser, Paula Morrison y Catherine Cam-paigne. Y unas gracias muy especiales a tí, Richard Grossinger, por haberme creído, apoyado y editado.

Deseo darle las gracias, sobre todo, a Lois Chessman, por mecanografiar, editar, investigar y trabajar como coautor; y por haber tenido que soportar muchas horas de vigilia, realizando todo aquello que resultó necesario para convertir este libro en una realidad.
1 PRIMER CONTACTO

Era el mes de enero de 1991. Yo estaba dirigiendo un curso de rebirthing, de una semana de duración, en Campbell Hot Springs, el Centro que tiene Leonard Orr, cerca de Sierra-ville, en California.

Leonard Orr es el fundador del rebirthing. Yo me pasé la mayor parte de 1980 trabajando con él y, desde entonces, me he convertido en un profesional del rebirthing. En pocas palabras, el rebirthing es una buena herramienta para el trabajo personal de transformación, consistente en el uso consciente de la respiración y de la mente. Hablaré extensamente de ello más adelante.

Siempre disfruté de mis estancias en Campbell Hot Springs. Se trata de una extensión de 680 acres de sierra auténtica y salvaje, emplazada en el mismo corazón de ninguna parte. Justo el tipo de sitio que a mí me gusta.

Además, siempre había algo especial, algo mágico en los cursos; y esa semana no fue una excepción. Así pues, aunque sólo fuera por eso, yo ya me hubiera dado por satisfecho de estar allí, y me hubiera puesto a pensar en mi próxima visita.

¡Pero entonces me encontré con Doug!

Antes de que finalizáramos la semana de trabajo, en la tarde del viernes, tuve oportunidad de echarle un vistazo a un libro que encontré en el comedor; se trataba de Space-Gate, The veil removed, de Gyeorgos Ceres Hatonn. Era un libro lleno de informaciones fascinantes, increíbles e impresionantes sobre platillos volantes, desmentidos y confabulaciones. Sólo pude echarle una breve ojeada, porque era la hora de reanudar el seminario. Pero les resultará fácil adivinar en qué estuve pensando durante toda la sesión de trabajo.

Tan pronto como concluyó ésta, me encontré con Doug en la sala de al lado, como si el hombre estuviera esperando por mí. Le dije un poco lo que había leído, y le rogué que me explicara algo más. Estuvimos hablando durante horas, hasta que la cabeza se me puso como un bombo. Al final, me dejó el libro y un manuscrito escrito por Bill Cooper.

Bill Cooper se encuentra ahora honrosamente retirado de la Marina. Afirma que en 1972, siendo oficial de intendencia adjunto a un equipo de los Servicios de Inteligencia del almirante Bernard A. Clarey, por aquella época Comandante en Jefe de la flota del Pacífico, tuvo ocasión de ver dos informes, en los que se hablaba de las relaciones existentes entre el Gobierno y un grupo de alienígenas. Bill estuvo prestando servicio en ese servicio desde 1970 hasta 1973.

Afirma que los dos informes que vio eran:

• El proyecto Rencor/Libro azul Informe N° 13, y

• Órdenes de Comandancia.

El informe Rencor, según pudo ver, contenía unas veinticinco fotografías en blanco y negro de «formas de vida alienígenas», y la correspondiente información sobre ellas.

El informe Comandancia carecía de fotografías, según dijo Bill, pero contenía información sobre la creciente preocupación gubernamental por las interferencias alienígenas en nuestro planeta .1

También dijo Doug que poseía una serie de cintas de vídeo que me mostraría con mucho gusto. Me pasé la mayor parte de aquella noche leyendo ese material, y el día siguiente lo empleé en ver los vídeos.

Resumiendo lo que aprendí con todo aquel material podría decir lo siguiente: había existido mucha actividad de platillos volantes en los últimos años de la década de 1940, especialmente en la zona de Nuevo México. Tal actividad incluía numerosos accidentes ocurridos al aterrizar las naves alienígenas; y de ellos el más famoso era el acaecido el 2 de julio de 1947, en un rancho cercano a Roswell, en Nuevo México, en el que se había podido recuperar no sólo la nave alienígena estrellada, sino también los cuerpos de sus tripulantes.

En un principio se dijo que el platillo volante había sido recuperado. Pero pronto empezaron los desmentidos, con el anuncio inmediato de que el aparato que se había estrellado no era otra cosa que un globo meteorológico.

El siguiente acontecimiento de importancia sucedió en 1954, cuando el gobierno americano estableció contacto con una raza de alienígenas, a los que se ha dado en llamar los «Grises». Según parece, aterrizaron en la base aérea de Edwards, tuvieron un encuentro con el presidente Eisenhower, y firmaron un tratado.

Según afirma Bill Cooper, el tratado establecía lo siguiente:Los alienígenas no interferirían en nuestros asuntos, y nosotros tampoco interferiríamos en los suyos. Mantendríamos secreta su presencia en nuestro planeta. Nos suministrarían tecnología avanzada, y nos ayudarían también en nuestro desarrollo tecnológico. No llevarían a cabo tratados con ninguna otra nación. Podrían realizar abducciones de humanos en un número y durante un tiempo limitados, con objeto de realizar exámenes médicos y estudiar nuestro desarrollo; pero quedaba estipulado que no se infligiría el menor daño a las personas abducidas, y que se les retornaría a su punto de origen, sin que llegaran a tener el menor recuerdo de lo que les había sucedido. La nación alienígena proporcionaría, de forma regular, MJ-12 con una lista de todos los contactos y abducciones realizados con los humanos...

Se acordó también que se construirían bases subterráneas para uso de la nación alienígena, y que dos de ellas serían utilizadas conjuntamente por los Estados Unidos y por los extraterrestres. El intercambio de tecnología tendría lugar precisamente en esas bases.2

No obstante, pronto se hicieron patentes dos hechos. El primero fue que los Grises no respetaron los términos del tratado, abduciendo un número de personas muy superior al que habían dicho. Asimismo ejecutaron cierto tipo de mutilaciones, tanto en animales como en personas. Los Grises alegaron que se habían visto obligados a comportarse así porque les era necesario para su supervivencia, ya que constituían una raza en declive, y su material genético se había deteriorado hasta el punto de que ya no podían reproducirse. Dijeron que les era imprescindible nuestro material genético si no querían desaparecer.

El segundo punto que se evidenció rápidamente, fue que nuestro armamento no podía competir con el suyo Era necesario, por tanto, mantener una relación amistosa con ellos, al menos hasta que se pudieran desarrollar sistemas armamentísticos con los que se les pudiera combatir. Por supuesto, se estableció un sistema de seguridad del «máximo secreto» sobre este punto, incluso con los organismos gubernamentales que se habían creado para investigar todo el asunto.

Pero todo lo ya mencionado apenas si constituía la punta del iceberg. Había todavía mucha más información, toda ella tan impresionante que parecía extraída de un libro de ciencia ficción. Todo el material ofrecía un aire tan especial, que uno hubiera podido muy fácilmente tomarlo a broma, considerándolo producto de una imaginación calenturienta, o la auténtica broma del siglo.

Pero, para mí, todo aquello encajaba como las piezas de un rompecabezas. Daba contestación a un sinfín de preguntas. Yo intuía que era auténtico. Y una de las muchas ventajas que me han proporcionado mis trece años de seminarios de rebirthing, es el haber desarrollado intensamente la intuición. Y mi intuición decía sí a todo aquello. Y yo me lo creía.
Constatando la realidad

Regresé a casa con toda esta sorprendente información que me tenía en ascuas. Me sentía sumamente impaciente por contársela a alguien que pudiera escucharme con atención. Estaba completamente seguro de saber algo que todo el mundo deseaba conocer y apoyar. Las mentiras que se habían dicho sobre todo el asunto saldrían ahora a la luz, y de esta forma se haría justicia.

Podría contarles una serie de aburridos detalles, pero no voy a hacerlo. Podría decirles, por ejemplo, que el asunto me costó perder uno o dos clientes y, probablemente, también una o dos amistades. Podría decirles cómo, para mi sorpresa, casi nadie quiso saber nada sobre el tema. Y digo casi, porque hubo alguna excepción.

Pero aprendí rápido. Muy pronto me volví sumamente cauteloso, a la hora de suministrar esta información a los demás e, incluso, empecé a cuestionármela yo mismo.

Pronto me di cuenta de que lo que se tenía por verdadero en los medios de información no era más que una especie de sutil velo con el que se trataba de ocultar la actividad real del Gobierno. Pero, ¿se habría podido llegar tan lejos? ¿Existirían en realidad esos pequeños alienígenas grisáceos, que nos iban a suministrar una tecnología tipo Star Trek, a cambio de permitirles que se llevaran a algunas personas, para realizar experimentos genéticos con los pobres desgraciados? ¿Debería confiar en mi intuición, o debería ir hasta el mismo fondo del asunto?

En abril de 1991 fui a San Francisco para visitar la Exposición sobre la Vida Total, y tuve ocasión de asistir a la presentación de algunas ponencias hechas por dos de los ufólogos más moderados del momento, Stanton Friedman y William Moore. Los dos estaban de acuerdo sobre el incidente sucedido en Roswell; de hecho, ambos habían estado trabajando en el asunto hasta el agotamiento. No obstante, Moore hizo una descripción de Bill Cooper, presentándolo como un elemento un tanto especial y poco digno de crédito. ¿Me convencieron sus comentarios? No. ¿Me crearon nuevas dudas? Sí.

Tuve ocasión de ver también un vídeo titulado El Marte de Hoagland: el informe Cydonia de la NASA, y de esta forma me pude enterar de un estudio sumamente interesante, que se refería a los supuestos monumentos existentes en Marte. ¿Por qué no se había dado ninguna noticia sobre esto?

Tras la Expo de San Francisco estuve a punto de cerrar la tienda. No había lugar alguno al que pudiera ir con mi información. Además, tenía que vivir mi propia vida, y todo el asunto no me estaba llevando a ninguna parte.

Sin embargo, establecí contacto con un grupo de personas que tenían intereses comunes, y que se reunían una vez al mes. Asistí a unas cuantas reuniones y empecé a recibir sus impresos de forma regular. En junio de 1992, me llegó la carta reflejada en la página 16 (figura 1-1).

Me resultaba muy duro tener que ver vídeos durante veinticuatro horas (actualmente se han convertido en treinta y dos), pero contesté inmediatamente que sí, porque me pareció que éste podía ser el complemento perfecto para todo cuanto había aprendido en rebirthing. No tenía ni idea de lo que esperaba, pero sí sabía adonde quería ir. Los vídeos pertenecían a un seminario de cuatro días titulado «La flor de la vida», dirigido por Drunvalo Melquisedec. ¿Se trataba de una persona real? ¿Qué clase de nombre era ése?

Lo que vino después constituyó la información más sorprendente, comprometedora y clarificadora que haya podido conocer nunca. Por si esto fuera poco, Drunvalo poseía una presencia, una sinceridad y una integración tan grande de su material de trabajo, absteniéndose de hacer cualquier tipo de juicio, como jamás haya visto.

Me quedé tan impresionado que compré copias de los vídeos, los cuales constituyeron, durante muchas semanas, mi entretenimiento preferido.

Pero, ¿qué era lo que Drunvalo tenía que decir, que resultara tan sorprendente? Bueno, para mí, lo que se mencionaba en la carta sobre la respiración era lo que me había interesado más, y nada de lo que se decía al respecto me había chocado.

Pero, ¿qué relación tenía todo aquello con los platillos volantes y los pequeños y grisáceos extraterrestres? Y¿qué conexión podía existir con el significado esotérico de los monumentos de Marte?

Eran unas preguntas tan importantes que me dejaban asombrado. Pero antes de nada, vamos a echarle un vistazo a un par de misterios adicionales.

Notas
1. Linda Moulton Howe, An Alien Harvest: Further Evidence Linking Animal Mutilations and Human Abductions to Alien Life Forms (Littleton, CO: Linda Moulton Howe Productions,1989), pp. 177-178.

2. Milton William Cooper, «The Secret Government: The Origin, Identity and Purpose of MJ-12» (Huntington Beach, CA: Manuscript copyright 1989).
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