Dignidad humana




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fecha de publicación23.10.2016
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DIGNIDAD HUMANA
El respeto a la Dignidad Humana, es la paz entre los seres humanos.


Por: * Brígido Barrios


En este espacio, se pretende estudiar lo correspondiente a la dignidad del ser humano. Para ello, se inicia con nuestro concepto y sobre lo cual, se desarrollará tanto doctrinal como históricamente algunos aspectos planteados en su contenido conceptual. En este sentido se exponen ideas de algunos autores, complementados con ciertas formas que se desarrollan a continuación:


Todo aquello apreciable y valorable que pueda ser sustituido y cambiado por cosas equivalentes, tendrá su precio
. Pero, aquello considerado superior por cuanto no obedece a leyes que no hayan sido instituidas por el mismo individuo, corresponderá a la dignidad humana por cuanto no permiten sustituciones y a las que no se le podrá imponer un precio. 1


En esta mismo sentido, expone Joaquin Zabalza Iriarte
2: “Dignidad por su origen, porque todo el proceso generador del universo se ordena a la persona; dignidad por lo que es en sí misma, en su propia constitución metafísica y dinámica, porque como vimos, es individualidad subsistente de naturaleza racional, con todo lo que esto conlleva; y dignidad por su fin, porque es único de cada persona, intransferible e insubordinable a ningún otro fin del universo o de cualquiera de sus componentes, sean estos personas, productos personales, seres infrapersonales.”


Por lo que, alcanzar un concepto que comprenda el complejo de la dignidad humana, se hace necesario deslindar al ser humano como ente pensante y distinto, de todo aquello que lo rodea y distinguirlo de las características referidas tanto del animal, así como de la vegetación, de lo orgánico e inorgánico, que de alguna forma, siguen cursos predeterminados por leyes naturales, obedeciendo reglas fijas y con total ausencia de valores, virtudes y moral, en donde no existe la capacidad del análisis y de la síntesis y por supuesto, sin reflexión ni razón.



El hombre y la mujer, dotados de un pensamiento como entidad específica e inherente a si mismos, que por poseer una voluntad, un querer hacer, un sentimiento, el buscar la verdad afanosamente como aspecto característico de la máxima complejidad intelectual, y que teniendo conciencia como un saberse de sí mismo, con intenciones, razona frente a los fenómenos y las cosas que lo circundan y que a su vez, reflexiona, alcanzando a la pasión y examinándola, conduciendo el pensamiento hacia el conocimiento, y que en el ejercicio de su ingenio realiza actividades creadoras. Requiriéndose para desarrollarse en un ámbito de libertad, lo cual se entiende, actuando con independencia o autonomía frente aquellos estímulos y respuestas sin conciencia, ni virtudes y sin moral de los instintos irracionales, frente a lo orgánico e inorgánico y a las leyes de la física.


Hasta aquí hay a un ser humano dotado con una entidad soberana: la libertad, que ofrece una diferencia esencial con el animal y la naturaleza de las cosas, la cual le permite desarrollar una personalidad que comprende un conjunto de cualidades estables, que lo distinguen como un individuo de la especie humana.



En este sentido, expone Francisco Zuluaga
3 “El elemento personal es el centro de la historia del hombre, y por ende, el fundamento de la libertad.” Y tomando algunos conceptos del maestro Andrés Bello, quien, como lo expone Pedro Nikken 4 sobre los “derechos innatos” que no le eran ajenos y que considerando a la libertad, expuso: “es una facultad impresa al hombre como todas las otras facultades de que gozan su alma y el cuerpo”. “... la libertad es el estímulo que da un vigor sano y una actividad fecunda a las instituciones sociales”. Es decir, que el ser humano está en capacidad de realizar la elección que crea conveniente, con fines propios y con un conjunto de posibilidades a experimentar y desarrollar.


Por lo que podemos concluir, que la
 Dignidad Humana, consiste en un conjunto de valores, aptitudes, condiciones y características que se constituyen como atributos que naturalmente impulsan al hombre y a la mujer a desarrollarse y desenvolverse integralmente en lo mental, en lo moral, en lo físico, en lo social, y en donde se puede apreciar la justicia, la ética como responsabilidad humana, la estética, el lenguaje y la cultura. Y es aquí, donde el individuo de la raza humana que en razón de buscar respuestas adecuadas, atendiendo a sus necesidades e inquietudes, en un ámbito de libertad, realiza ciertas conductas y produce un conjunto de técnicas que obedecen a creencias y verdades alcanzadas que le servirán de franco norte orientador, haciendo de suyo la filosofía en contraposición al naturalismo, apareciendo el espíritu como entrada al espacio de las ideas, a las ciencias, a las artes, al derecho, a las obligaciones, a las instituciones y por supuesto, al Estado.


En esto consiste nuestro concepto de dignidad del hombre y de la mujer, la cual parte, primordialmente, de su vida y de su libertad.

Es así y ahora, que luego de estas previas premisas y consideraciones, podemos entrar a explorar un poco el complejo de los componentes atribuidos a la dignidad humana. En efecto, y considerando un catálogo en numerus apertus, entre otros, podemos distinguir los derechos a la vida, a la libertad individual y el derecho a su integridad; las libertades del pensamiento, conciencia, religión, cultos y su expresión; los derechos a la igualdad y a la no discriminación por causas de la edad, el sexo, raza, religión, nacionalidad y de la condición social o física; derechos a la educación y al trabajo digno; derecho a tener acceso a una alimentación sana y a la salud; derecho a la libertad de asociación y al libre tránsito; derecho a participar y decidir en los asuntos públicos; el respeto a los derechos del honor, reputación, vida privada e íntima, derechos a la confidencialidad y a la memoria; derechos a un trato justo, a ser oído, al debido proceso y el derecho a la defensa; derechos a una identificación y el de conocer a sus padres y familiares, derecho a una nacionalidad; derechos a un ambiente sano y a vivir en paz; etc.



Por lo que todo acto lesivo o negación a tales reconocimientos o derechos, lo primero que se ofende es la dignidad del ser humano, convirtiendo tal actuación en una grosera violación y negación a los derechos humanos.



  • Abogado Especialista en Derechos Humanos (UCV)

  • Miembro activo de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Caracas.



1 Conceptos Kantianos recogidos en el Diccionario de Filosofía, Nicola Abbagnano. Fondo de Cultura Económica. 1961, Unione Tipográfica Editrice Torinese, Turín.

2 Derechos Humano Recogido por Elizabeth Verna de Briceño, Presencia de los s, pág, 22-23, Italgráfica, S. A. 1991.

3 De la Libertad Metafísica al Régimen de las Libertades Públicas, pág. 13, Temis 1986

4 En Defensa de la Persona Humana, pág. 13-15, Editorial Jurídica, 1988

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