La flor marchita renace bajo el sol




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El interrogatorio a Harrison Mcdryer se extendió por veinticinco minutos. A continuación John Zucckler solicitó también la oportunidad para interrogar al testigo.

─ ¿Sr. Mcdryer podría comentar que piensa usted acerca de la red social Facebook?

Harrison Mcdryer sonrió con picardía.

─A decir verdad creo que son una partida de imbéciles, que han desviado la importancia real de esta herramienta de comunicación de masas, abandonaron su idea original con la intención de lograr la mayor cantidad de ganancias sin importarles un ápice el público.

─ ¿Algo más que agregar?

Harrison Mcdryer acariciaba su espesa barba.

─Pienso que tienen la creatividad de un insecto, son torpes y arrogantes, y que nunca hubiesen llegado a ser la red social más popular del mundo si hubiesen existido antes opciones como las que nosotros le entregamos a los usuarios hoy en día.

John Zucckler mostraba una sonrisa de satisfacción. Pero aún faltaba asestar un último golpe.

─ ¿Por lo tanto podríamos decir que no existe posibilidad alguna que Zoobook hubiese plagiado alguna idea de Facebook?

─Es absurdo, con toda responsabilidad puedo decir que sería una vergüenza para nosotros.

─Eso es todo por ahora, muchas gracias Sr. Mcdryer. ─Concluyó el veterano abogado John zucckler.

Capítulo XI

Martes 12 de noviembre de 2019.

Bryant Zucckler odiaba tener razón en algunos asuntos de la vida, era un hombre muy joven con una carrera brillante como empresario de la tecnología, considerado una estrella en ascenso que amenazaba con convertirse en la figura más importante de toda una generación de emprendedores. Pero en cosas del amor no terminaba de dar en el clavo, si bien ya no era el nerd a las que las chicas ni miraban, también era cierto que sus dos relaciones anteriores habían acabado en estrepitosos fracasos.

Bryant se encontraba bastante desilusionado, desde que su hermana Katherine le conto la triste verdad acerca de Shannon, no paraba de reclamarse como había sido tan ingenuo. Pensaba con enfado que las señales siempre estuvieron presentes, sus constantes desapariciones, su inexplicable indiferencia y su reticencia por contar detalles de su vida personal ¿Cómo no pude dame cuenta? Se repetía insistentemente.

Unos días después de conocer la información tuvo la oportunidad de hablar con Shannon, quería escuchar de su voz, porqué no había sido sincera con él, necesitaba respuestas para cerrar el ciclo. Durante ese breve encuentro ella estuvo inconsolable, prorrumpió en llanto, decía que las cosas se dieron de una forma inesperada, que se enamoró desde la primera vez que se vieron en casa de sus padres, que intentó no caer en la tentación de entregarse a sus brazos, pero que lamentablemente no pudo vencer los designios de su corazón.

También quiso explicarle el tipo de relación que llevaba con Marvin. Aseguro que se trataba de un tipo peligroso vinculado a los bajos fondos de la ciudad de Los Ángeles y que su hermano era un adicto que se había involucrado en negocios turbios, por lo cual ella tuvo que intervenir para salvarle la vida, desde ese momento se vio obligada a mantener una relación con él, de lo contrario la vida de su hermano Aarón corría peligro.

Bryant hizo el esfuerzo por ser comprensivo, le confeso lo mucho que le gustaba y que muy a su despecho tendría que alejarse de ella. Shannon maldecía su mala suerte, en el fondo sabía que se encontraba en un abismo del cual le iba a ser muy difícil salir, y de paso se agregaba el hecho de perder a un hombre maravilloso del que se había enamorado profundamente y que le ofrecía un futuro promisorio, lleno de estabilidad tanto sentimental como económica.

Esa noche de mediados de noviembre Bryant se disponía a revisar algunas aplicaciones que quería introducir al programa de Zoobook, el trabajo se había vuelto una buena terapia para sobrellevar su ruptura con Shannon y el desarrollo del juicio que avanzaba en paralelo. Se encontraba solo en su oficina, había permitido que Heather se retirara más temprano, no considero imprescindible que permaneciera allí. Si necesitaba algo podía llamar a cualquiera de los empleados que aún se encontraban en el complejo a esa misma hora.

Bryant recordó que tenía un asunto postergado desde hacía algunos días, la solicitud de la bella chica salvadoreña que él había prometido evaluar pero hasta la fecha se le había pasado por alto. Necesitaba distraer su mente, se relajó con la imagen de la hermosa mujer de cabellos rizados que logró captar la atención de su asistente por su perseverancia. Pensó que valía la pena restablecer la comunicación con ella.

A diferencia de la vez anterior, en esta ocasión recordaba perfectamente el nombre de la joven, ingreso al sitio de Zoobook y envió un mensaje a Juliana por el privado.

─Buenas noches Juliana Genovez creo que te tenemos asignatura pendiente que debemos retomar.

Juliana esperaba ese contacto con ansias, después de la primera conexión que mantuvo con Bryant se mostraba impaciente por avanzar a un segundo nivel de intercambio de información. El tiempo transcurrido no era un buen augurio, tal vez Bryant Zucckler ni siquiera se había tomado el tiempo para revisar su solicitud pensaba Juliana. Por otra parte se mantenía al corriente de los problemas legales de la empresa de Bryant por lo que se restringió a la hora de enviar más emails. Consideraba que él ya tenía suficientes preocupaciones como para atender otro asunto más, sin embargo mantenía la esperanza que alguien como Bryant con prestigio en el mundo de los negocios, debía ser una persona que honraba sus compromisos. Al momento de recibir el mensaje de Bryant Zuccker Juliana Genovez se encontraba conversando por teléfono con su madre, poniéndola al día sobre los detalles del operativo policial desplegado en la colonia “la lacra” y demás sectores populares. La señora Paola estaba angustiada por el riesgo que corría su hija, amenazada por la mara salvatrucha, y en una ciudad tan peligrosa como se había vuelto San Salvador, a pesar de ello trataba de no irradiar el temor que sentía.

María Flores se encontraba apoderada del computador, a lo largo de la noche apenas se había levantado a tomar un poco de agua. No tenía intenciones de ceder el lugar a nadie, mantenía abiertas varias redes sociales de forma simultánea por lo cual los mensajes iban y venían con fluidez. Su concentración era absoluta. Por petición de su compañera mantenía la cuenta de Juliana activada de manera permanente por si se producía alguna comunicación importante, a regañadientes había accedido a ese trato. Escucho el tintineo particular que emitía el Zoobook de Juliana. Reviso de inmediato.

Maria emitió un sonoro grito de júbilo, Juliana volteo instintivamente para ver de qué se trataba, aunque no era de sorprenderse dada la actitud excéntrica y locuaz de su amiga. Maria permanecía en estado de shock, trato de decir algo, pero Juliana no logro entender nada, ya había terminado de hablar con su madre y se disponía a descansar. El alboroto de Maria estaba estropeando sus planes.

Maria respiro profundo para calmarse un poco.

─ ¡Es Bryant Zucckler! ─exclamó finalmente.

Juliana sonrió incrédula ─se trata de otra de tus bromas alcanzo a decir.

─Observa la pantalla ─dijo Maria ─colocando su pose más convincente.

Juliana se acercó para mirar la pantalla del computador.

─Increíble dijo emocionada. Abrazo a Maria tan fuerte que esta pensó que la iba a destripar.

Respondió de inmediato.

─Buenas noches Sr. Zucckler pensé que se había olvidado de nosotros.

Estaba ansiosa por recibir el siguiente mensaje. María observaba atenta cada movimiento de Juliana.

─Jajaja, tu amigo famoso y multimillonario al chat ─bromeó Maria.

Juliana le dirigió una graciosa mueca.

Al instante el siguiente mensaje aparecía en pantalla.

─Mi trabajo es exigente, demanda mi atención casi absoluta ─escribió Bryant.

Estaría soñando o Bryant Zucckler se disculpaba con ella, su imaginación empezó a elucubrar acerca del significado de ese mensaje. La noche pintaba bien.

─Cuando tendré la oportunidad de explicar de qué se trata nuestra propuesta ─tecleo Juliana.

─Pues ahora mismo conecta la aplicación de video llamada ─solicitó Bryant.

Esa opción no se la había planteado pensó Juliana. La solicitud de Bryant la tomo totalmente desprevenida. Observo a María con ojos de quien lanza una plegaria al cielo. Llevaba puesto su atuendo de dormir, una pequeña camiseta sin mangas que no alcanzaba a llegar a su ombligo y un short que dejaba al descubierto la punta de sus redondos glúteos.

─Debo cambiarme ahora mismo ─pronunció desesperada.

─Ni hablar ─dijo María, ─pretendes dejar esperando a un tipo que tiene tanto dinero como para comprar a diez países como El Salvador mientras tú te pones tu atuendo de gala, debes estar loca o acaso crees que es uno de tus admiradores de la facultad ─remato.

─Pero que va a pensar de mí, no quiero dar una impresión negativa tratándose de algo tan serio, ─enfatizo Juliana.

─Pensara que sos un encanto, anda dale, conecta la aplicación ahora mismo o lo hare yo.

Juliana conectó la aplicación y en segundos apareció la silueta del joven creador de Zoobook. Le pareció más atractivo de lo que recordaba por las imágenes y videos que había visto de él. Un suspiro traidor se escapó de sus entrañas.

─Por fin nos conocemos oficialmente ─bromeó Bryant con un manejo del español que sorprendió a Juliana.

La bella morena se sentía intimidada por la presencia en la pantalla de alguien tan relevante y además apuesto. Sonrió nerviosamente.

─Me aprestaba para dormir ─alcanzo a decir Juliana apenada, ─me temo que no voy vestida adecuadamente.

─No te preocupes, te sienta muy bien ese atuendo ─soltó Bryant.

Juliana sentía que sus manos y pies estaban tan helados como una barra de hielo, los dedos le temblaban y no atinaba que palabras utilizar para entablar una conversación coherente, algo que siempre se le había dado muy bien. Enmudeció.

La intervención de María la salvo de su lapsus físico y mental.

─Hola, yo soy María Flores la mejor amiga de Juliana, entre otras cosas ─dijo con su desenfado característico.

─Un placer soy Bryant Zucckler, pero eso seguro ya lo sabias ─agrego Bryant ajustándose en el sillón de su amplio despacho.

─Pues siiiiiii ─dijo María emocionada.

Bryant sonrió.

─Bien Juliana puedes explicarme brevemente en que consiste vuestro plan. Bryant iba directo al punto como era su costumbre a pesar de no ser una situación habitual.

Paulatinamente Juliana iba recobrando la serenidad, a continuación realizo un resumen del plan que consistía en la implementación de un programa de micro créditos productivos para generar fuentes de ingresos sustentables y sacar de esta forma a los jóvenes de las calles. Detallo como ella y el equipo integrado a la tarea habían recopilado información acerca de las habilidades y competencias de los aspirantes al financiamiento, también cómo para darle seguridad a los futuros inversores diseñaron un plan de cobranzas que se pondrían en marcha a partir de los seis meses o un año dependiendo el área de trabajo y la capacidad de reportar ganancias de cada quien.

─ ¡Guau! ─exclamo Bryant sorprendido ─creo que el trabajo de William Hubbert corre serio peligro ─bromeo.

Las chicas se miraron confundidas.

─Solo estoy bromeando ─aclaro seguidamente Bryant. ─William es mi asesor financiero, me colabora con mis inversiones.

Juliana asintió.

─Déjenme decirles que el diseño de su plan aunque sencillo da la impresión de que puede tener éxito si ajustamos algunos detalles de aquí y de allá. Ahora Bryant hablaba como el empresario que era ─me habéis convencido prosiguió ─creo que es una oportunidad de retribuir en algo a la sociedad, después de todo los ingresos de las empresas del sector tecnológico están en su mejor momento hare la propuesta a algunos amigos a ver si se suman. Por mi parte no creo que la inversión haga mucha mella en nuestro presupuesto ─remató Bryant.

¿A qué se refería cuando hablaba de empresas del sector tecnológico? Escucho hablar de otros inversionistas o era su imaginación, acaso hablaba de involucrar a otra gente. Pensó preguntar para aclarar dudas, pero Bryant parecía que se adelantaba a sus pensamientos.

─Tengo la intención de involucrar algunos amigos que siempre están dispuestos a apoyar causas en beneficio de la humanidad, y que al igual que yo son empresarios del área de la tecnología o por lo menos inversores del sector, en su mayoría tiene fundaciones para subvencionar proyectos sociales, aunque no específicamente en países de América, pero creo que si logro convencerlos pueden hacer una excepción.

─ ¿Tienen tanto dinero como usted? ─Pregunto María con su indiscreción habitual.

Bryant volvió a sonreír.

─Seguro, tienen mucho dinero. Algunos incluso un poco más que yo.

La emoción se apodero de los finos rasgos del rostro de Juliana, su amplia sonrisa exponía una dentadura perfecta. Durante el tiempo que llevaban conectados Bryant aunque disimuladamente no paraba de admirar su frondoso cabello ensortijado, el brillo especial de su mirada, la punta de sus pezones que se asomaban imponentes como los picos de las altas montañas, un espectáculo memorable a la vista. Por su parte ella sentía pudor de estar expuesta de esta forma a la mirada exploratoria de este hombre atractivo. Pudo notar como su apuesto benefactor también la estaba pasando difícil. Sabía las distracciones que su torneada figura solía ocasionar en los hombres. Se avergonzó.

La aplicación de cámara de Zoobook permitía obtener imágenes bastante niitidas, gracias a ello se había convertido en la preferida de los usuarios que requerían hacer video llamadas y le permitía tanto a Bryant como a Juliana tener una visual clara de su interlocutor.

─No se va a arrepentir ─prometió Juliana emocionada.

Ya me estoy arrepintiendo pensó Bryant. La imagen de esa divina silueta seguramente lo torturaría por varias noches. Se esforzó por actuar con naturalidad.

─No hay nada que agradecer Juliana, lo que si debemos es reforzar la comunicación, dame los datos de tu operadora y número de móvil para que el contacto sea más inmediato. ¿Por qué solicite esa información? Se reclamó al instante Bryant Zucckler si no era necesario. Sentía que se dirigía indefenso hacia una enredadera peligrosa.

─Bien ─dijo Juliana, ─te los envió en un texto.

─Perfecto, toma nota del mío ─dijo Bryant. Lo dictó.

Aparentemente ninguno de los quería despedirse, Juliana tomo la iniciativa para salir de la embarazosa situación.

─Bueno Bryant, por ahora no hay nada más que decir, espero las buenas nuevas pronto ─dijo Juliana con intención de culminar el intercambio.

Bryant asintió. Estaba aturdido por tanta belleza, antes de cerrar la sesión alcanzo a decir.

─Ha sido un placer conversar contigo, eres muy hermosa ─soltó espontáneamente.

Juliana había quedado perpleja. Bryant Zucckler la piropeó en serio.

─Pero que cara tienes ─dijo María para sacarla de su estado de turbación ─hay que aplicarte la cuenta de protección, te han dejado noqueada. ─agrego entre risas.

Juliana se miró al espejo, estaba sonrojada y ruborizada como nunca antes, los latidos de su corazón tenían la fuerza de una locomotora descarrilada. Se levantaba de la silla cuando María le recordó que debía mandar el mensaje con sus datos telefónicos.

Tecleo el texto y envió. En ese mensaje no iba contenido solamente un contacto telefónico, también un sentimiento y una pasión que sin darse cuenta siquiera acababa de nacer con mucha fuerza.

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