Competencia en materia de caza




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ÍNDICE

TÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES.

    1. Objeto y finalidad.

    2. Acción de Cazar

    3. Objeto de la caza

    4. Competencia en materia de caza.

    5. Las especies cinegéticas.

    6. La propiedad de las piezas de caza.


TÍTULO II. CLASIFICACION DE TERRENOS

CAPÍTULO I. TERRENOS CINEGETICOS Y NO CINEGETICOS. DEFINICIÓN

    1. Clasificación de terrenos

    2. Terrenos Cinegéticos

    3. Terrenos No Cinegéticos


CAPÍTULO II. TERRENOS NO CINEGETICOS

    1. Clases

    2. Refugios de fauna

    3. La creación de refugios de fauna.

    4. Zonas habitadas.

    5. Áreas industriales.

    6. Vías públicas

    7. Otros terrenos no cinegéticos.


CAPÍTULO III. TERRENOS CINEGETICOS

    1. Clases

    2. Terrenos cinegéticos sometidos a régimen común. Zonas libres y zonas de exclusión.

    3. Terrenos cinegéticos sometidos a régimen especial

    4. Terreno cinegético ordenado (TECOR)

    5. Procedimiento general de declaración de un TECOR

    6. Obligaciones de los titulares de un TECOR

    7. TECOR de carácter autonómico

    8. TECOR de carácter local

    9. TECOR de carácter societario

    10. TECOR de carácter individual

    11. Modificación de la base territorial de un TECOR

    12. Extinción de los TECOR

    13. La facultad de exclusión

    14. Las reservas de caza

    15. Vedados de caza

    16. Los terrenos cinegéticos deportivos

    17. Las explotaciones cinegéticas comerciales



    18. Declaración de una explotación cinegética comercial

    19. . Cercados

    20. . Cercados cinegéticos

    21. Zonas de Aclimatación.


CAPÍTULO IV. EL EJERCICIO DE LA CAZA EN LAS ZONAS DE SEGURIDAD

Artículo 38. Las zonas de seguridad
CAPÍTULO V. ZONAS DE ADIESTRAMIENTO Y DE CAZA PERMANENTE Y SEÑALIZACIÓN

Artículo 39. Las zonas de adestramiento de perros

Artículo 40. Zonas de Caza Permanente

Artículo 41. La señalización en los espacios cinegéticos sometidos a régimen especial.
TÍTULO III. LA ORDENACIÓN Y APROVECHAMIENTO CINEGÉTICOS
Artículo 42. La ordenación de la caza

Artículo 43. Plan de Ordenación Cinegético

Artículo 44. Plan Anual de Aprovechamiento Cinegético

Artículo 45. Desarrollo y ejecución de la ordenación

Artículo 46. Regulación de la temporada anual de caza

Artículo 47. La Jornada hábil de caza
TÍTULO IV. EL EJERCIO DE LA CAZA
CAPÍTULO I . EL CAZADOR, REQUISITOS , LICENCIAS Y RESPONSABILIDAD
Artículo. 48 Definición de cazador

Artículo 49 Requisitos para el ejercicio de la caza

Artículo 50 Licencias. Vigencia y clases

Artículo 51.De las personas inhabilitadas para obtener la licencia

Artículo 52.Retirada y suspensión de licencia

Artículo 53. Deberes del cazador

Artículo 54. La responsabilidad de los cazadores

Artículo 55.La responsabilidad patrimonial por los daños que causan las especies cinegéticas

Artículo 56. La seguridad en las cacerías

Artículo 57. Uso y tenencia de perros de caza

CAPÍTULO II. LAS ARMAS, MUNICIONES Y DISPOSITIVOS AUXILIARES

Artículo 58. Armas.

Artículo 59. Armas prohibidas para el ejercicio de la caza

Artículo 60. Municiones

Artículo 61.Dispositivos auxiliares

Artículo 62.Otros instrumentos, medios y procedimientos de caza prohibidos
CAPÍTULO III. PROTECCIÓN DE LAS PIEZAS DE CAZA Y AUTORIZACIONES ESPECIALES

Artículo 63. Protección y conservación de las especies de caza

Artículo 64. Autorizaciones especiales
CAPÍTULO IV. MODALIDADES

Artículo 65. Modalidades de Caza

Artículo 66. Competiciones cinegéticas

Artículo 67. La caza con fines científicos
CAPÍTULO V. LA VIGILANCIA Y EL CUIDADO DE LA CAZA

Artículo 68. La vigilancia de la actividad cinegética

Artículo 69. Guardas de campo de caza de caza

TÍTULO V. LAS ENTIDADES COLABORADORAS Y LOS ÓRGANOS CONSULTIVOS

Artículo 70. Las entidades colaboradoras

Artículo 71. Los órganos consultivos y asesores.

Artículo 72. La Junta de Homologación de Trofeos de Caza
TÍTULO VI. REGIMEN SANCIONADOR

CAPÍTULO I. ACTUACIONES PREVIAS

Artículo 73. Las denuncias de los agentes de la autoridad
CAPÍTULO II. MEDIDAS PROVISIONALES

Artículo 74. Medidas provisionales

Artículo 75. Decomisos.

Artículo 76. Retirada y devolución de armas
CAPÍTULO III. DE LAS INFRACCIONES

Artículo 77. Infracciones leves

Artículo 78. Infracciones graves

Artículo 79. Infracciones muy graves

Artículo 80. Prescripción de las infracciones.
CAPÍTULO IV. DE LAS SANCIONES

Artículo 81. Sanciones aplicables.

Artículo 82. Criterios para la graduación de las sanciones

Artículo 83. Reparación del daño e indemnizaciones

Artículo 84. La prescripción de las sanciones
CAPÍTULO V. DEL PROCEDIMIENTO Y DE LA COMPETENCIA

Artículo 85. El expediente sancionador y su caducidad.

Artículo 86. La presunción de existencia de delito o falta.

Artículo 87. La competencia para la imposición de sanciones.

CAPÍTULO VI. EJECUTIVIDAD DE LAS SANCIONES

Artículo 88. Ejecutividad de las resoluciones.

Artículo 89. Multas coercitivas

Artículo 90. Medios de ejecución forzosa.
CAPITULO VII. DEL REGISTRO DE INFRACTORES DE

CAZA

Artículo 91. Creación del Registro de Infractores de Caza.

Disposiciones adicionales:

Disposición adicional primera. Procedimiento de ampliación y segregación.

Disposición adicional segunda. Exclusión del ámbito competencial de la ley.

Disposición adicional tercera. Actualización del importe de las multas pecuniarias.

Disposición adicional cuarta. Sentido del silencio
Disposiciones transitorias:

Disposición transitoria primera. Explotaciones cinegéticas comerciales.

Disposición transitoria segunda. Los tecores de titularidad compartida.

Disposición transitoria tercera. Los procedimientos en tramitación
Disposición derogatoria única

Disposición final única

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Galicia ha experimentado una transformación acelerada en su paisaje agrario, en los últimos años. Cambios profundos en las estructuras familiares agrarias, tanto en el modo de producir como en los cultivos agrícolas y forestales, que han mudado de un modo sustancial los componentes del territorio y por lo tanto las condiciones de los hábitats, que han derivado en el incremento de las poblaciones de algunas especies, en detrimento de otras.
En estas circunstancias y dado que la superficie cinegética de Galicia comprende más del 80% del territorio gallego, la caza cobra un singular protagonismo, necesario en el control de determinadas poblaciones de especies silvestres para lograr un equilibrio ecológico fundamental en el normal desarrollo de los ecosistemas naturales. La actividad cinegética trasciende de su condición deportiva y lúdica y gana peso en su función social y ambiental.
Además de ello, la caza se muestra como un instrumento de gran interés para el desarrollo económico de amplias zonas de nuestro territorio, no sólo por la entidad de los recursos que promueve, que pueden ser muy elevados, sino porque lo hace en un medio social en el que resulta especialmente interesante crear riqueza, dadas las pocas alternativas productivas, y puede poner freno así al despoblamiento de la población rural.
En estos últimos años se ha hecho un considerable esfuerzo para incrementar la calidad de nuestra caza y para mejorar sus hábitats, se ha profundizado en el conocimiento y seguimiento de varias especies y se han identificado los patrones genéticos de las especies cinegéticas autóctonas, a fin de mejorar las poblaciones y con ella la oferta cinegética de nuestra comunidad.
Desde hace bastantes años, ha ido descendiendo el número de los cazadores gallegos y se registran pocas incorporaciones de jóvenes a esta actividad. La caza menor, mayoritaria hace unos pocos años ha cedido protagonismo a la caza mayor, que crece en la afición de los cazadores gallegos y atrae progresivamente el interés de los cazadores foráneos.
Es un hecho constatable que el medio ha cambiado y las circunstancias en las que se practica la caza también, por eso es necesario modificar la normativa que la organiza y ordena

La Ley 4/1997,de 25 de junio, de caza de Galicia, aunque modificada parcialmente por la Ley 6/2006, de 23 de octubre, no ha podido hacer frente al conjunto de problemas que plantea el ejercicio de la caza en la actualidad. En estos pocos años aquella ley ha envejecido, el medio ha experimentado un cambio sustancial y con el, la propia actividad cinegética. Actualmente se hace necesaria una ley nueva, que no solo mejore a la anterior sino que además sepa adaptarse a la realidad que ha de ordenar y que se ponga en sintonía con otras disposiciones autonómicas, que, salvando las peculiaridades que les son propias, utilizan instrumentos jurídicos, medios y procedimientos similares para atender exigencias que a todas son comunes.
La caza se constituye como un derecho originario que tienen todos los administrados, que puede practicarse en todos aquellos lugares en los que no se encuentre expresamente prohibido por disposiciones legales o por el ejercicio de derechos privados.
Cuando Galicia asumió las competencias en materia de caza, a través de su Estatuto de autonomía, lo hizo con el designio de orientarla no sólo por los derroteros de nuestra tradición cinegética sino también, como un instrumento importante para el desarrollo rural. Se proclamó la imperiosa necesidad de ordenar la actividad cinegética y de dimensionarla de manera adecuada para posibilitar su gestión. A lo largo de los años en que ha tenido vigencia la Ley 4/1997 se han cumplido esos objetivos y de su mano se ha operado un cambio sustancial en el mundo de la caza gallega.

Ahora, son otros los objetivos que han de orientar la ordenación legal de la caza.

Los pilares básicos en los que se fundamenta esta reforma:

  1. Propender hacia una caza mas ética y responsable

  2. La sostenibilidad de la caza en armonía con el medio natural en el que se desenvuelve

  3. La mejora de la calidad de los instrumentos de ordenación, como la mejor garantía de la sostenibilidad

  4. Una distribución mas justa de la responsabilidad por los daños causados por las especies cinegéticas

  5. La seguridad en la actividad cinegética no sólo para los cazadores sino también para los demás usuarios del monte

  6. La dinamización económica del mundo rural a través de la explotación cinegética

  7. La flexibilidad de las normas para la caza de especies de caza mayor, en el caso de generación de daños

  8. Un régimen sancionador claro y preciso


Se aboga en esta ley por el ejercicio de una caza más responsable, más sostenible, más ética.

Especial empeño pone la ley en que la caza se realice en condiciones de máxima seguridad, para las personas y los bienes. La exigencia de buenas prácticas en la caza, que aseguren una caza sin sobresaltos, pasa de ser una simple recomendación a convertirse en una exigencia formal de la ley

Se reforma el régimen de aplicación a las zonas de seguridad y se hace un esfuerzo para hacerlo mas claro y riguroso para todos.

Se define y conforma la figura del cazador, como elemento básico en la regulación de la caza. y se establecen sus deberes, que ahondan en el designio del ejercicio responsable de la caza.

Se acogen en el derecho sancionador conductas antijurídicas nuevas y se cualifican como tales, otras que ya aparecían declaradas anteriormente

Adquiere una significación especial la problemática que provocan los daños que causan las especies silvestres no sólo en el ámbito agrario sino también en el de la circulación viaria Se crea una figura nueva, el Fondo de Corresponsabilidad, expresiva de la solidaridad en el reparto de las cargas que se derivan de la responsabilidad por los daños que causan las especies cinegéticas.

Se armoniza el régimen de la vigilancia privada, con las demás legislaciones autonómicas.

Se incide de una manera destacada en la regulación de la explotaciones cinegéticas comerciales, llamadas a ser un instrumento dinamizador de la economía rural, con el componente empresarial que busca en la rentabilización de los recursos de la caza un medio para el impulso económico del medio rural, junto a algunas modificaciones que se han hecho en la ordenación de los tecores, si bien, por entenderse adecuadas, se respetan las líneas esenciales en la ordenación territorial de la caza, que en su día supuso la transformación de los cotos de caza en tecores.
La ley se estructura en cinco títulos, 91 artículos, cuatro disposiciones adicionales, tres disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final .

En el título I , se enuncian los objetivos y la orientación a la que se ordena la regulación de la caza en Galicia.

En el título II , se insiste en el dimensionamiento adecuado de los espacios cinegéticos como presupuesto básico para su gestión. Se mantienen la clasificación de los terrenos, con alguna modificación puntual, cual es la de incluir entre los terrenos no cinegéticos a los refugios de fauna, que son por su propia naturaleza, espacios incompatibles con la practica de la caza, sin que ello suponga convertirlos en santuarios para todas las especies.
El titulo III, recoge el interés de la ley en una ordenación técnicamente rigurosa para la protección y defensa de los valores naturales de la caza, profundizando en los valores de sostenibilidad de las poblaciones y del medio y de la puesta en valor de la caza como recurso económico.
El título IV acoge cuantos elementos congrega la actividad cinegética, al cazador, los perros, las armas y sus municiones, la vigilancia en la caza y la responsabilidad derivada de la caza o de las especies objeto de la acción venatoria. Este título presenta novedades que convienen reseñar, al definir al cazador de una manera pormenorizada y precisa; establecer la prohibición de usos de armas y municiones inapropiadas para un ejercicio deportivo y cabal de la caza; pone especial empeño en la seguridad en la caza, para que su ejercicio no sea causa de problemas para los propios cazadores, así como para otras personas o para sus bienes. Las normas de seguridad en la caza pasan de ser recomendaciones a convertirse en obligaciones legales. Se establece la responsabilidad personal del cazador por los daños que pudiera causar durante el desarrollo de la acción de caza. Los tecores, como titulares de los derechos cinegéticos, mantienen la responsabilidad por los daños que causan las especies cinegéticas, pero, en el marco de las competencias propias de la comunidad autónoma gallega, la ley reclama un reparto más equilibrado y equitativo de esta responsabilidad patrimonial y anuncia la creación de un fondo de corresponsabilidad para ese fin. Se da un cambio importante en lo que respecta a la vigilancia privada en la caza, a la que se incentiva desde los poderes públicos y se le reconoce su trascendental importancia para la gestión técnica de la caza y que habrán de asumir responsablemente los titulares cinegéticos según sus propias necesidades.
En el Título V recoge y estructura la necesaria participación de los sectores sociales en todo cuanto concierne al mundo de la caza de nuestra comunidad,
En el Título VI se regula el régimen sancionador, señalándose como principal novedad un aumento en el cómputo de los plazos de prescripción, el establecimiento de un completo catálogo de mediadas cautelares, el incremento de tipos infractores y la posibilidad de graduar la sanción por tramos.
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