Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales




descargar 133.05 Kb.
títuloIrrenunciabilidad de los derechos fundamentales
página1/4
fecha de publicación07.02.2016
tamaño133.05 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Ley > Documentos
  1   2   3   4
UNIDAD III
SESION I
IRRENUNCIABILIDAD DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
DERECHO A LA VIDA
LA EUTANASIA

IRRENUNCIABILIDAD DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
“Artículo 5. El derecho a la vida, a la integridad física, a la libertad, al honor y demás inherentes a la persona humana son irrenunciables y no pueden ser objeto de cesión”.
Es inconcebible el Derecho sin el ser humano, éste es el actor principal en el mundo del Derecho, en consecuencia, nada puede ser más importante que la protección de aquellos derechos que le corresponden al ser humano en cuanto ser dotado de dignidad, que lo hace diferente de todas las demás especies de la tierra.
Por tal motivo, el ordenamiento jurídico se preocupa por asegurar que el hombre mantenga para toda su vida aquellos derechos que le van ayudar a desarrollarse como tal en su devenir a lo largo de los años.
Consideramos que este artículo quinto debe ser interpretado a la luz de las exigencias que se suscitan en la actualidad, no podemos tomarlo como una regla petrea e inmutable, que nos lleve a la ceguera y en muchos casos a la determinación de soluciones injustas, como nos decía el jurista romano Juvencio Celso, “la letra de la ley, no debe ahogar jamás a su espíritu”.
PRINCIPIOS BIOÉTICOS
Etimológicamente la palabra bioética proviene de las voces griegas bios, que significa vida, y ethik que significa ética, lo que la define como ética de la vida.

“La función de la bioética consiste en velar por que el nuevo poder que tiene el hombre de transformar los seres vivos de una manera programada y con fines predeterminados no se vuelva en contra de la humanidad, asegurar que no se utilice como arma de destrucción el progreso científico y tecnológico, fuente de bienestar para los individuos y las naciones y contribuir, por último, a la transparencia del debate sobre la necesaria dimensión humana de este progreso”1.
Es así, que en 1974, el Congreso norteamericano designa una comisión llamada Belmont Report, que habría de consagrar el denominado “modelo de los principios bioéticos”, los cuales, establecidos por el informe Belmont, fueron tres: a) respeto por las personas (luego traducido como autonomía), b) beneficencia, c) justicia.
El primero de estos principios fue definido como “el respeto por las personas que incorpora al menos dos convicciones éticas: primera, que los individuos deberían ser tratados como entes autónomos, y segunda, que las personas cuya autonomía está disminuida deben ser objeto de protección”2.
La autonomía se entiende en un sentido muy concreto, como la capacidad de actuar con conocimiento de causa y sin coacción externa, esto supone que el sujeto que se va a someter a investigación debe tener conocimiento de lo que se va hacer con él, de los fines, beneficios y riesgos de la investigación a realizarse3.
El segundo de estos principios es el de beneficencia, el bonum facere, hacer el bien. “Podemos encontrar en este principio varios elementos. Por un lado los elementos que implican una acción de beneficio: prevenir el daño, contrarrestar el daño, y fomentar el bien. Por otro lado está la omisión o no comisión de actos que puedan causar un daño o perjuicio”4.

Este último fundamento es el que justifica el tercer principio bioético, principio de justicia, entendiendo por tal la imparcialidad en la distribución de los riesgos y beneficios, o en otras palabras, se lo puede concebir como aquel que obliga a tratar a los iguales igualitariamente. Se trata de actuar con justicia al brindar atención a un paciente, es decir, tiene que ver con quiénes deben ser sometidos a investigación, quiénes se van a beneficiar y sufrir sus perjuicios, y cómo debe realizarse dicha selección.
Así como tenemos tres principios bioéticos, también encontramos tres agentes morales intervinientes que confluyen con cada uno de los principios. Por ejemplo, el agente moral médico podemos emparentarlo con el principio de beneficencia, pues es al médico a quien le corresponde el deber de hacer el bien; de igual forma el agente moral paciente va de la mano con la autonomía, pues sólo el es capaz de deliberar sobre sus propios objetivos personales y actuar bajo la dirección de esta deliberación. Por último, la sociedad está ligada con el principio de justicia, ya que es ella la que orienta el accionar de hospitales y clínicas para que la asignación de sus recursos resulte distributivamente justa a toda la comunidad.

EL DERECHO A LA VIDA

CONCEPTO
La vida es un bien inherente al ser humano y como tal hay que protegerla. Y es así que nuestra legislación mediante la carta magna en su artículo primero reconoce “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”.
El derecho a la vida es “por excelencia un derecho natural primario del que todo ser humano goza por el solo hecho de existir”5.
Es el primordial entre “todos los derechos pertenecientes a la persona humana y el presupuesto indispensable de todos los demás”6
Es el primero de todos los derechos. Esto es, desde una perspectiva tradicional, formalista, jusnaturalista. Es decir, considerar al derecho a la vida como el bien, supremo y esencial de la persona, fundamento y soporte de todos los derechos, los cuales se complementan a él, y así alcancen su máximo desarrollo.
TRASCENDENCIA
A los cambios del tiempo también el derecho a la vida ha ido evolucionando significativamente en su consideración, de ser entendido como el derecho a la existencia y a no ser privado de ella, pasó a ser considerado como la calidad de vida que debe tener cada ser humano, e igual de fundamental e importante con todos los demás derechos. Por tanto, debe ser entendido como un derecho a vivir de tal manera que el ser humano puede realizar su proyecto de vida elegido libre y responsablemente, es decir, requiere condiciones de vida.
Gros7 resalta: “En la comunidad internacional actual ha quedado establecido que los derechos son universales, inalienables, indivisibles e interdependientes, todos los derechos humanos son igualmente fundamentales y tienen la misma fuerza ética”.
Apreciamos que no se trata la vida únicamente como manifestación biológica durante un determinado tiempo (que comienza en la concepción y acaba en la muerte), sino también “el goce de bienes económicos, de prestaciones sociales, de servicios culturales, y el pleno ejercicio de todos los demás derechos humanos”8. El derecho a la vida no se agota en su simple respeto, sino que se enriquece y se nutre en su integración con los demás derechos económicos y culturales.
El derecho a la vida no puede limitarse al simple hecho de subsistir, quizá en situaciones indignas, precarias e inhumanas, sino a un modo de vida. “Derecho a vivir en términos biológicos, sí, pero también en condiciones compatibles con la dignidad humana que es el fundamento de todo orden jurídico”9.
CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO A LA VIDA
El derecho a la vida como parte de la gama de derechos que tiene el ser humano, se identifica con estos en los siguientes caracteres:


  1. Es un derecho originario o innato. Es un derecho inherente al ser humano, en virtud del cual, se le reconoce de manera anticipada a su nacimiento.

  2. Consiste en un derecho único, ya que no hay “varios” derechos a la vida, aplicable a un solo sujeto.




  1. Se trata de un derecho absoluto, en la medida en que puede hacerse valer frente a toda colectividad, y sin mayores restricciones consecuencia del interés social. Esta característica es lo que se denomina como “erga omnes”.




  1. Es un derecho extrapatrimonial, ya que el valor de la vida humana no es equiparable con valor monetario o patrimonial alguno. Esto, no significa que si se sufre una lesión no se pueda demandar por indemnización, ya que lo que se indemniza no es la vida pérdida, sino las consecuencias patrimoniales o afectivas que el deceso ha originado a terceros.




  1. Se trata de un derecho irreductible, porque la voluntad privada no está en condiciones de crearlos, modificarlos ni extinguirlos, aunque se reconocen que puede haber ciertas restricciones provenientes u originadas en la ley.




  1. Es un derecho imprescriptible, porque el transcurso del tiempo no puede producir la extinción de la acción que corresponde al derecho. Del mismo modo, no se puede aplicar plazo alguno de caducidad, porque el derecho a la vida sólo se extingue con la muerte de la persona misma.


INICIO DE LA VIDA HUMANA
La vida humana comienza con la unión del espermatozoide y el óvulo. En este momento, se activan sustancias que van a permitir que los dos materiales genéticos (materno y paterno) que están compactados se estiren de manera que aumentan su tamaño y es lo que se conoce como pronúcleos. Al ovocito en este estado se lo llama ovocito pronuclear. Han transcurrido horas de la penetración y entre otras cosas, ya está determinado el sexo del nuevo ser humano.
Enseguida, al cabo de dos horas, se realiza un proceso en el cual se duplica el ácido desoxirribonucleico (ADN) e inmediatamente se fusionan los dos pronúcleos, cada uno de los cuales, al perder las membranas que los envolvían, aportan 23 cromosomas, haciéndose una célula diploide con 46 cromosomas. Estamos ahora en presencia del huevo o cigoto. El cigoto tiene una potencialidad propia y una autonomía genética ya que, aunque dependa de la madre para subsistir, su desarrollo se va a realizar de acuerdo con su propio programa genético.
Al cabo de 48 horas el cigoto se va dividiendo repetidas veces para formar una esfera de células llamada mórula, (16 a 20 células) y se desplaza por la trompa hasta 4 ó 5 días después de la fecundación; para caer luego en la cavidad uterina, llegando a la fase de blastocito (16 ó 32 células). En el 6to o 7mo día comienza a fijarse en las paredes del útero (endometrio), tardando aproximadamente, otra semana, en producirse la implantación o anidación.

Entonces se distinguen en él dos partes: el embrión propiamente dicho y la placenta. Alrededor de 14 ó 15 días posteriores a la fecundación aparece la cresta neural, un rudimento del futuro sistema nervioso.
Desde la 9va o 10ma semana después de la fecundación se lo comienza a llamar feto.

FIN DE LA VIDA HUMANA
La muerte como proceso biológico
El ser humano nace, crece, se reproduce y muere. La muerte, desde el punto de vista biológico, implica la extinción total de las células, ya sea por descomposición, putrefacción o simplemente porque dejan de existir, que conforman los órganos y tejidos. Esta muerte celular se produce de una manera gradual y diferenciada, es decir, “el hombre no muere en un solo instante, va muriendo por etapas”10.
Esta muerte biológica implica la extinción de la última célula del ser humano.
Fases del proceso biológico de la muerte
Mantovani11 establece tres fases dentro del proceso biológico de la muerte:

a) Muerte Relativa. Se presenta cuando las funciones superiores del sujeto (respiratorias, cardiovasculares y nerviosas) quedan suprimidas por breve tiempo. Esta fase se presenta raramente y es de manera reversible, siempre y cuando no exista lesión cerebral. Cuando se presenta estos casos algunos autores lo denominan “muerte aparente”.
b) Muerte Intermedia. Se presenta cuando las funciones superiores quedan detenidas de una manera irreversible. “No existe la posibilidad de restablecimiento de las funciones superiores, por lo que la vida no es posible”12. Aunque algunas células subsisten biológicamente.
El Dr. Avendaño se refiere a esta etapa con el nombre de “muerte real relativa”. En esta fase se da la supresión completa y prolongada de la función respiratoria, circulatoria y nerviosa, no momentánea ni aparentemente como la fase anterior, en tal forma que el regreso a la vida sea verdaderamente imposible.
c) Muerte Absoluta. En esta fase todas las células se extinguen. Es aquí donde podemos hablar de una muerte biológica completa. Se presenta el cese de las funciones superiores de manera irreversible, no queda ningún rastro de vida celular.
La muerte clínica
“No existe la necesidad de esperar la última fase de la muerte biológica, por lo que se adoptó la llamada ‘muerte clínica’ que coincide con la fase de la muerte intermedia”13, considerándose suficiente la irreversibilidad de las funciones superiores.
Es así como se ha considerado la fase intermedia como suficiente para considerar que una persona ha muerto.
Sin embargo, el cese de las funciones superiores no se produce necesariamente en forma simultánea, sino uno como consecuencia de otro, por ello es que antes se consideraba que la persona estaba muerta cuando se comprobaba el dejar de respirar, situación considerada irreversible que traía como consecuencia el deterioro de los otras funciones superiores, pero los mecanismos creados (sistemas de reanimación) hicieron que esto sea reversible, o en otras situaciones las personas volvían espontáneamente a respirar.
Por eso se consideró la muerte clínica como el cese del sistema cardiovascular, pero también los sistemas de reanimación permiten que tal situación sea reversible volviendo el corazón a latir y también sucedía esto en situaciones espontáneas.
La muerte jurídica
Nuestra legislación no ha dado una definición desde un punto de vista jurídico. Esta ha sido ligada al campo médico y aspectos sociales, es así que ha asimilado la noción de muerte clínica. Es decir, está influenciada y determinada por los avances médicos, pero también por las consideraciones valorativas, culturales, evolutivas en una sociedad.
La muerte jurídica es la muerte clínica reconocida por el ordenamiento jurídico, el cual determina que el ser humano, desde ese momento, no tiene la aptitud de adquirir derecho ni asumir obligaciones. Deja de ser sujeto de derecho y pasa a ser objeto de derecho.
LA EUTANASIA
ETIMOLOGÍA
En su sentido etimológico, la palabra “eutanasia” deriva de las voces griegas eu, prefijo que significa “bien”, “bueno”; y thanatos, palabra sustantiva que significa “muerte”. Podemos decir, sencillamente, que en este sentido se alude al significado de buena muerte”.
DESARROLLO HISTÓRICO
En la época primitiva, cuando el hombre no entendía en su mayoría los elementos de la naturaleza y a la vez tenía que enfrentar los ataques de las bestias feroces, la lucha por la sobrevivencia era muy tediosa y penosa, y ésta iba guiada por una moral utilitaria.
Entonces no podía proteger a los seres inútiles ni procurarles alimentos y lo mejor era librarlos de sus sufrimientos, y a la vez que dejaban de ser cargas para el resto del grupo, anticipándoles la muerte14.
Estas prácticas se han conservado hasta fechas no muy lejanas, bajo distintas formas. “En ciertos pueblos antropófagos estaba en uso todavía en el siglo XIX matar a los niños enfermos y a los ancianos impotentes, para preparar festines muy apreciados.”15
Para los romanos16 y griegos, morir decente, racional y al mismo tiempo dignamente, era muy importante. En cierto modo, la forma de morir era la medida del valor final de la vida, en especial para aquellas vidas consumidas por la enfermedad y el sufrimiento.
Sócrates, afirmaba: “Los médicos dejarán morir a aquellos que tengan el cuerpo enfermo…”. Platón, en su República, expone conceptos de carácter solucionador, “primero alabando a Esculapio por haber propuesto el cuidado tan sólo de los enfermos curables y el abandono a su propio destino de los desahuciados, y patrocinando el homicidio de los ancianos, de los débiles y de los enfermos”. El autor prosigue: “Epicuro, pensaba que debíamos hacer lo posible por que la vida no nos fuera odiosa; pero una vez que se nos hiciera insoportable debíamos terminarla. Plinio, llega a discutir las enfermedades en que los físicos podían dar la muerte”17.
En Roma en “tiempos de Valerio Máximo, el Senado de Marsella tenía un depósito de cicuta a disposición de quien mostrase ante la corte deseos de abandonar la vida”18. Pero esto, más que a fines eutanásicos, respondía a una suerte de solicitud de facilitar o permitir el suicidio.
Fülop relata también que Cleopatra fundó en Egipto, con Marco Antonio, una “Academia” cuyo objetivo era hacer experiencias sobre los medios menos dolorosos de morir. Es decir, buscaban métodos de terminar con la vida, pero con la finalidad de que estos disminuyan en lo mayor posible el dolor19.
Sin embargo, para los cristianos medievales “la idea de matar por compasión era repugnante, pues admitían que el dolor provenía de Dios” y por lo tanto debía ser aceptado como una expresión de la voluntad de él. “El mandamiento ‘no matarás’ era considerado como el más importante”20.

Tomás Moro21 publicaba en su Utopía: “Cuando a estos males incurables se le añaden sufrimientos atroces, los magistrados y sacerdotes, se presentan al paciente para exhortándole traten de hacerle ver que está ya privado de los bienes y funciones vitales… y puesto que la vida es un puro tormento, no debe dudar en aceptar la muerte, no debe dudar en liberarse así mismo o permitir que otros lo liberen…, esto es, la muerte no le apartará de las dulzuras de la vida sino del suplicio, y se realiza una obra… piadosa y santa… este tipo de muerte se considera algo honorable”.
En similar razón, Francis Bacón insistía en que los médicos ayudaran a morir a sus pacientes para “poner fin a la vida de forma justa y apacible”. Bacón empleo por primera vez la palabra “Eutanasia” el siglo XVII.
  1   2   3   4

similar:

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconLos derechos y garantias fundamentales de la persona

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconI- introducción: el contrato de trabajo como lugar de desarrollo...

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales icon1 Derechos fundamentales: Derechos constitucionales

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconParte I. De las declaraciones fundamentales, de los derechos, de los deberes y de las garantíAS

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconDe las declaraciones fundamentales, de los derechos, de los deberes y de las garantíAS

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales icon"El goce de la salud es uno de los derechos fundamentales de cada...

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconDerechos fundamentales cuya protección se invoca

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconAcción de tutela – Protección derechos fundamentales a la vida, dignidad...

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconInforme de comentarios a la Ley producido en 2007 por el Equipo Interdisciplinario...

Irrenunciabilidad de los derechos fundamentales iconResumen En el presente estudio, emprendido con arreglo a lo dispuesto...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com