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Víctor Argüelles-Hernández

WLC 400 (Español)

Primavera de Mayo 2015

Asesores: Donaldo Urioste y Rafael Gómez

La representación del autóctono en la novela indigenista latinoamericana

Indio que labras con faliga

Tierras que de otro dueño son:

¿Ignoras tu que deben tuyas

Ser por tu sangre y tu sudor?

¿Ignoras que audaz codicia,

siglos atrás te las quito?

¿Ignoras tu que eres el amo?

-¡Quién sabe, señor!

José Santos Chocano

Resumen/Abstract

A pesar de haber nacido en el estado mexicano con el mayor número de  grupos indígenas y donde la desigualdad social y educacional son muy comunes (Oaxaca, México); no fue hasta leer la novela Balún Canán de Rosario Castellanos y la biografía Porfirio Díaz visits Yucatán que surge mi interés por la representación del indígena en la literatura. El propósito de mi estudio es estudiar y analizar la representación del indígena en la novela indigenista. Para lograr este fin me enfocaré en dos novelas de este género: Raza de bronce (1919) del boliviano Alcides Arguedas y El Indio (1935) del mexicano, Gregorio López y Fuentes. A través de  mi estudio espero mejor entender por qué, a pesar de que este género humaniza al indio, éste en la actualidad sigue siendo visto como un objeto laboral, y no como ser humano.

Despite being born in the Mexican state with the largest number of indigenous groups and where social inequality and education are very common (Oaxaca, Mexico); it was not until reading the novel Balún Canán by Rosario Castellanos, and the biographical account Porfirio Diaz visits Yucatan that my interest in the literary representation of indigenous peoples arises. The purpose of my study is to study the portrayal of indigenous peoples in the literary genre known as the novela indigenista. To this end, I analyze and compare two novels of this genre, Raza de bronce [The Bronze Race] by the Bolivian Alcides Arguedas, and El Indio [The Indian] by Gregorio López y Fuentes of Mexico. In this way I hope to better understand why, even though this genre humanizes the Indians, they are still seen as objects of labor and not as a human beings.

Mi interés por el tema

En la universidad california en la bahía de Monterey tuve la oportunidad de leer la novela Balún Canán de Rosario Castellano, la cual me causo grande impresión e indignación en cuanto al trato hacia las clases bajas, generalmente al pobre indígena, por los blancos, las elites o terratenientes de la época. En esta novela se narra la historia de los indígenas del estado de Chiapas en México. Los indígenas vistos como animales raros, sólo son utilizados para los quehaceres del hogar y del campo, todo a la conveniencia y beneficio del patrón, en Balún Canán, Cesar. Después de tantos atropellos, los indígenas deciden sublevarse para así acabar con tanto abuso no por los adultos indígenas, si no para las nuevas generaciones, para que estos futuros hombres no sufran lo que ellos han sufrido bajo el yugo dominante del latifundista.

En mi clase de historia leí Raza cósmica por José Vasconcelos. Vasconcelos busca definir una raza, la que él llama “La raza cósmica”, la raza que superara todas las anteriores, una raza que está formada por la mezcla o fusión de diferentes razas. Según Vasconcelos, este propósito sólo será posible en Latinoamérica ya que es el único lugar donde han prevalecido grupos étnicos variantes. Esta raza tendrá las virtudes de los indios nativos y de los europeos, Vasconcelos nos dice:

“…En los tableros de los cuatro ángulos del patio anterior hice labrar alegorías de España, de México, Grecia y la India, las cuatro civilizaciones particulares que más tienen que contribuir a la formación de la América Latina. En seguida, debajo de estas cuatro alegorías, debieron levantarse cuatro grandes estatuas de piedra de las cuatro grandes razas contemporáneas: la Blanca, la Roja, la Negra y la Amarilla, para indicar que la América es hogar de todas, y de todas necesita. Finalmente, en el centro debía erigirse un monumento que en alguna forma simbolizara la ley de los tres estados: el material, el intelectual y el estético. Todo para indicar que, mediante el ejercicio de la triple ley, llegaremos en América, antes que en parte alguna del globo, a la creación de una raza hecha con el tesoro de todas las anteriores, la raza final, la raza cósmica”. (Vasconcelos 294).

En “Porfirio Díaz Visits Yucatán”, Arnold y Tabor Frost exponen la primera visita de Díaz a Yucatán donde los hacendados gastaron miles de dólares para dar una buena impresión a Díaz de lo que en ese entonces era Mérida. Pero todo lo que ahí paso fue sólo una farsa que duro hasta que el presidente se retiró a la capital, a la ciudad de México. Ninguno de los indios estaba dispuesto a delatar a su patrón, pues era mejor vivir en la sumisión, pues dónde irían, si ya se habían hecho la idea que su destino era servir a los terratenientes y a sus futuras generaciones hasta su muerte. De una forma u otra estos nativos eran desterrados de su lugar de nacimiento, de sus “hogares”.

“… Tens of thousands of dollars were lavished to guard the hacendados’ secrets. In this particular case the huts of the Indian laborers which the president visited were “fake” huts… Every Indian matron had been given a sewing-machine; every Indian had been trimmed out with finery and in some cases, it is said, actually provided with European hats. The no sooner was his back turned that to the shops of Merida were returned sewing-machines, furniture, hats and everything, and the Indians relapsed again into that simplicity of furnitureless life with they probably cordially preferred. (Joseph 276-277).

Podríamos pensar que estos acontecimientos comparados con la cruel realidad, podrían, quizá, ser falsos. Sin embargo, después de estas lecturas, empecé a relacionar ciertos sucesos con mi experiencia personal, ya que nací y pase parte de mi niñez en un pueblo en el estado de Oaxaca, México. De acuerdo con “La comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas”, México consta de 11.13 millones de habitantes de las cuales se hablan 364 variantes lingüísticas o dialectos derivados de español y lenguas principales de las regiones. El estado de Oaxaca ocupa el quinto puesto entre los estados más grandes de la república, el cual es dividido en ocho regiones, La Mixteca, La Cañada, La Papaloapan, La Sierra Norte, La Sierra Sur, Los Valles Centrales, La Costa y El Istmo. Estas regiones mantienen dieciséis variantes de dialectos, entre los cuales se encuentran el Amusgo, Chatino, Chinanteco, Chocho, Chontal, Cuicateco, Apoteco y Zoque. A muy temprana edad, (seis o siete años) cuestionaba a mi madre y a mí mismo, por qué los habitantes del pueblo vecino al mío eran diferentes a las personas de mi pueblo, en cuanto a vestimenta, idioma y costumbres. No alcanzaba a comprender que ellos mantenían una tradición original, heredada por sus padres y los padres de sus padres. Puedo también recordar el ir al campo con mi padre, donde el laboraba como peón para un terrateniente, el cual era dueño de las mejores tierras del pueblo y pueblos vecinos. En ese entonces, para mí era algo cotidiano. Mi padre, rayaba1 cada dos semanas en viernes, al termina su jornada iba yo con él a “La tienda grande” a comprar lo necesario para el hogar en su mayoría frijol, arroz y azúcar. Al pensar de estas lectura y relacionar lo alguna vez vivido, me nace un gran interés por saber más cómo ha sido el trato hacia el pobre, sobre todo el nativo de México y otras artes de Latinoamérica hasta el presente.

Introducción

El maltrato hacia los nativos de las américas se da a partir de la conquista en 1542 por los nuevos colonizadores españoles. A pesar de que hubo quienes dedicaron su vida en su defensa exponiendo el maltrato ante los reyes españoles, tal es el caso de Fray Bartolomé de la Casas2, no sirvió de mucho, ya que las leyes que el rey otorgó a los nativos desde España, no fueron acatadas por la mayoría de los colonizadores de la de Las Indias. En México, a partir de la Revolución Mexicana de 1910, los problemas del indio empiezan llamar la atención de los intelectuales y causar preocupación, por lo cual deciden plasmar en papel anécdotas de lo que ocurría con los nativos, a través diferentes géneros literarios. No fue hasta 1919 que los problemas de los nativos, tanto sociales como políticos por primera vez son expuestos de una forma un poco más directa a través la novela Raza de bronce por Boliviano Alcides Arguedas; dando así comienzo a un movimiento literario de género indigenista.

Indianismo, precursor y autores del género

Anterior al género novelístico indigenista, el nativo (indio)3 apareció en la literatura latinoamericana desde el descubrimiento de América. El nativo se describía por los conquistadores de diferentes maneras, por ejemplo Cristóbal Colón4 los describía como personas masas, inocentes, sencillos y capaces aceptar la cristianización. Al decir indio, se trata del indígena nativo de las américas, no del indio que Cristóbal Colón piensa a ver encontrado5. El indio del continente americano llega como una invención del conquistador europeo, con un nombre ajeno, que no le pertenecía. Según Montemayor, Para el europeo el indio era “el otro”, el que resentía el embate de la conquista de la acción colonial.

“No tienen hierro ni acero: ni son para ello; non porque non sean gente bien dispuesta y de fermosa estatura, savo que son muy temerosos “a maravilla”.

Ellos de cosa que tengan pidiéndosela jamás dicen de no; antes convidan a la persona con ello y muestran tanto amor que darían los corazones… (187-188).

Aunque en realidad lo que Cristóbal Colón decía en sus cartas y lo que hacía en la isla era totalmente lo opuesto. Colón era frívolo con los nativos. Cuando Colón tuvo que regresar a España para contar sobre su descubrimiento, los hombres europeos que quedaron en la isla secuestraba y violaban mujeres y pronto se dio la oportunidad que mataran a mansalva a los nativos, simplemente por el placer de matarlos. Cuando Colón regreso de Europa y le contaron de los sucesos, el solo sonrió diciendo: “servirá para que nuestros hombres sean respetados. Hay que poner temores en esta tierra y mostrar que los cristianos somos poderosos para ofenderlos y dañarlos” (Lucas 5). De esta manera sembraban el temor entre los nativos, lo cual les servía para mostrar superioridad ante ellos, al mismo tiempo aprovecharse de ellos y de todas sus pertenencias, incluyendo lo que los nativos consideraban sagrado. Había otros como Juan Ginés de Sepúlveda6 que miraban a los indios como salvajes, bestias, índoles, estúpidos e inadaptados y sin ningún temor lo hacía público porque él consideraba que era lo apropiado de hacer contra los bichos raros. Sepúlveda busca como justificar la barbarie y las guerras en las américas por los españoles en contra los nativos, en Democrates alter, sive de justis belli causis suscepti contra Indios narra sus justificaciones. Sepúlveda arma argumentos legales y filosóficos para dar legitimidad a su postura de abuso español (Chang-Rodríguez 29). Sin embargo Montemayor dice que no fue hasta los años 1600, cuando por primera vez se agrega el término “indio” en los diccionarios, se le da una variable interpretación forjada por los pueblos europeos: bárbaro, cruel grosero, inhumano, aborigen, antropófago, natural y salvaje. No fue hasta 1798 que el diccionario francés, Dictionnaire de l’Academie Francoise introduce otro vocablo de raíz clásica unida con la palabra indio: indígena. Indu que significa “en” y geno que significa “engendrar”o “producir”.

Con la llegada de los europeos llego la destrucción de las Américas y de sus pueblos. No paso mucho tiempo para que Bartolomé de las Casas, quien vino con Colón en uno de sus viajes a américa, se diera cuenta del trato hacia los aborígenes. Para los años venideros de las Casa lucho incansable mente sembrando interrogantes sobre la racionalidad de los indígenas y el derecho de los conquistadores para esclavizarlos. Los sacerdotes en la colonia intentaron convencer por medio de la religión que los abusos deberían cesar, dado que los indígenas merecían ser tratados como humanos y no como animales. Desafortunadamente, toda la fe que los españoles tenían, no ayudo a terminar con los abusos. De las Casa después de tres décadas en el nuevo continente comenzó a recopilar lo ahí causado por los europeos y a estudiar todo lo que estaba a su alcance para el favor de los nativos. Logrando así tener motivo y prueba suficiente para hacer saber a Carlos V lo que ahí sucedía. Carlos V al ver que la Historia de las Indias7 se da cuenta que los atropellos tienen que terminar, dando orden para Leyes Nuevas (Chang 29). En esta recopilación de historias podemos encontrar la Rebelión de Enriquillo, un Cacique Taíno quien se revela en contra de españoles. Enriquillo es salvado de una matanza y lo lleva al convento consigo, donde lo bautiza con el nombre de Enrique. Enrique recibe educación por parte de las Casas. Enrique a los doce años entregado a Francisco Valenzuela, desafortunadamente cuando este muere, Enrique pasa a las manos de su hijo, el cual lo trata con mano dura. Sin embargo, no hay voluntad de hacer alarde de las injusticias, si no fuese porque le quitaron su yegua y violaron su mujer. Enrique al tener conocimiento de las leyes se queja ante el gobernador, pero es amenazado con ser botado a prisión. Cuando este se quejó ante la Audiencia de Santo Domingo también le niegan ayuda. Enrique decide regresar a su cotidianidad, pero es golpeado por Valenzuela con el pretexto de que la ley está de su lado, por lo consiguiente este no puede hacer nada a cabo. Cansado Enrique dice: “Hermanos, consigan armas del español. Pero siempre que puedan, no derramen sangre (Lucas 6). Junto con sus mujeres y niños se marchan los indios a las montañas donde les será de mayor facilidad defenderse de invasor. Grupos diversos intentan atacarlos pero no tienen éxito, a pesar que el número de personas supera a la gente de Enriquillo. Los nativos ganan muchas batallas pero Enriquillo se niega a derramar sangre y cuando captura al malhechor lo deja libre, con la condición que no los persigan más. Después de catorce años de lucha, Enriquillo logra una tregua que trae paz y armonía entre los españoles y los nativos.

Sintiéndose satisfecho, Bartolomé regresa a las Américas pero se da cuenta que el descontento de los españoles por la orden girada por la corona terminan siendo palabras al aire, pues deciden no obedecer, ni seguir las ordenes. Realmente los cambios, o mejor dicho, los pocos cambios vienen después del encuentro en Valladolid con Sepúlveda, donde cada uno da sus razones de por qué y por qué no deben terminar los abusos. Pero no fue hasta la publicación de Brevísima relación de la destrucción de las Indias que el triunfo favorable para los indios es notorio. Chang nos dice que este libro fue tan exitoso que rápidamente se traduce en varios idiomas europeos creando así la “leyenda negra” de los españoles. Al mismo tiempo proclamando a Fray Bartolomé como “defensor de los indios”.

A partir del siglo XIX da comienzo el movimiento indianista, dando paso la novela indigenista perteneciente corriente novelística romántica8. Los escritores deciden voltear su mirada hacia el nativo americano. El propósito de este movimiento es usar al indio como un objeto directo novelístico, el cual busca idealizar al “”buen salvaje” americano. Sin embargo las novelas escritas en este siglo exponen una imagen falsa de lo que en realidad es un indio, es decir, proyectan a un indio “falso”. ¿Por qué un indio falso? Porque los autores de estas novelas consideran al indio como un ser romántico e idealizado. En vez de la realidad, los escritores evocan los aspectos superficiales y exóticos tanto de su cultura como del indio mismo. Con frecuencia se olvidan que el indio es un ser marginado, discriminado y casi siempre explotado por las altas sociedades de hispanoamericanas. Al retratar al indio como objeto exótico e idealizarlo, se olvidan de las verdaderas condiciones sociales de los pueblos indígenas y de su problemática socio-económica, y al mismo tiempo llevándolo a perder su verdadera identidad. Jean Franco dice:

A true literature of the Indians can come only from the Indians themselves. Indianist literature in Latin America was to have two distinct functions. One was to fulfil a direct social purpose by arousing a general awareness of the plight of submerged sections of the population. The other was to set up values of Indian culture and civilization as an alternative to European values (107).

Podemos ver que este es el caso de la peruana Clorinda Matto de Turner en su novela Aves sin nido (1889). Quien con justo valor se considera la obra de transición entre la tendencia idealizada del romanticismo y la novela indianista de preocupación social (Gómez 612). Además es la primera manifestación del indigenismo literario sin embargo no alcanza a ser considerada novela indigenista por lo superficial y de un punto e ideas burguesas es vista desde una superficial (Chang 188). Además de tener una gran capacidad para imaginar soluciones colectivas. El indio para lograr escapar de su destino de miseria sólo tiene la alternativa de dejar de ser indio. Aunque Matto de Turner no llega a concretarse como iniciadora del indigenismo, crea un gran avance en el tema de y conciencia en cuanto la cuestión de los problemas del indígena. Podemos ver que el mexicano Ignacio Manuel Altamirano en su novela El Zarco, rompe con el estereotipo del indio, es decir ahora el indio es visto como héroe y lo que se cree es el típico hombre bueno, pasa a ser el villano. En este caso el Zarco, quien mostraba un carácter bravío y duro, de padres horados quienes lo obligaban a estudiar y trabajar. Al no gustarle, decide irse de casa y se va como ayudante de un caballerango. El Zarco constantemente cambia de empleo, pues no le gusta trabajar, prefiere dedicarse a entre el juego y la holganza. Es un hombre atractivo de 30 años, rubio, alto, elegante, de bajos instintos y rico, además jefe de una banda de ladrones y asaltantes termina siendo el villano. En este caso Nicolás, un indio huérfano, honrado, trabajador, herrero de profesión; como vemos se rompen las reglas de lo que se supone es un indígena, pues es un hombre trigueño de cuerpo alto y esbelto, ojos negros, nariz aguileña, boca grande, dentadura blanca, labios gruesos, barba naciente y escasa, aspecto melancólico pero con muy fuerte y varonil. Pero el que Nicolás sea visto desde otra perspectiva sigue siendo un indio para la sociedad.

El indigenismo

El indigenismo nace a raíz de movimientos culturales y políticos que empiezan a principios del siglo XX, como una forma de carácter reivindicativo de los pueblos indígenas de Latinoamérica. Se comienzan a explorar las presiones políticas, el papel de la iglesia en la vida hispanoamericana, el caos de las revoluciones y frustraciones políticas. A través del indigenismo podemos ver que se empieza a ver el peso de la naturaleza salvaje e inexplorada sobre el hombre. Sin embargo hay un enfoque enorme en las injusticias y desigualdades sociales en contra los nativos indígenas. En términos de literatura aparece a través de la visión centralizada de los escritores sobre la exploración de la vida y la cultura del indio el cual poco a poco empieza a asumir el papel más en armonía con la condición de explotado y de sufrido. Cabe recalcar que el escritor tiende a concentrarse más en los aspectos abstractos que en los valores humanos. Cornejo Polar dice que el indigenismo de los años veinte y treinta, se inscribe dentro de un vasto movimiento anti-oligárquico que:

A veces trasciende ese nivel y adquiere un vuelo de signo socialista, pero la mayoría de las veces se limita a su espacio: semifeudal, serrano de lucha contra la oligarquía. Este nivel más extenso explica que existiese un “indigenismo oficial”, de corte liberal, que pensaba que el capitalismo era imposible sin la previa modernización de la zona (Polar).

Ángel Rama dice que el indígena es solo un acenso, una excusa de grupos minoritarios de clase baja o media que empezaron a fabricar reivindicaciones indígenas para legalizar sus propias demandas sociales. Como estos no tenían otra alternativa y el gobierno no les ayudaba en sus peticiones, el “problema de indígena” les servía como mascara para disfrazar sus necesidades. Cornejo Polar está de acuerdo en que las novela indianista e indigenista está más ligada a la burguesía y al ámbito urbano en vez que al mundo agrícola y a sus formas narrativas habituales, así como lo épico, los mitos, y las leyendas. Aunque quizá miremos la literatura indigenista como solo una, “la superficial”, la producida por un autor ajeno a la vida del nativo. Sin embargo Polar explica que la heterogeneidad de la novela indigenista está dividida en cuatro niveles diferentes. Primero, la instancia productiva, la cual refiere a los hechos de producción de la escritura misma en la cual se utilizan valores y convenciones, cosmovisiones y teorías totalmente ajenas al mundo del indio. En el segundo la novela es ajena a la cultura y tradición literaria indígena. En el tercer nivel es el circuito de comunicación, el cual margina al indio y es dirigida a un lector urbano. El cuarto es del referente, este corresponde a al universo indio y es el que crea heterogeneidad de la novela indigenista (65-66).

En Latinoamérica tenemos una enorme variedad de novelas indigenistas, por lo general este género tiene tendencia a ser creada en los países donde hay mayor concentración de grupos étnicos indígenas. Tal es el caso de como México, Guatemala, Perú, Ecuador y Bolivia. Alcides Arguedas de Bolivia escribe Raza de bronce en (1919), donde podemos ver más de cerca que el tratado es sobre una perspectiva de política radical. Jorge Icaza de Ecuador con Huasipungo (1934), donde el indio es introducido como un objeto exterior del texto. Ciro Alegría con El mundo ancho y ajeno (1958), donde el escritor trata de recrear la visión del lector adentrándose en la mente de sus personajes. Gregorio López y Fuentes con El Indio (1935), describe la vida y costumbres diarias de un remoto pueblo indígena, en el cual la perspectiva de los habitantes en cuanto al blanco, pues siempre han sido abusados y explotados por ellos. En Balún Canán (que significa nueve estrellas y es donde actualmente se encuentra localizado Comitán, Chiapas), de la mexicana Rosario Castellanos (1957), narra la el conflicto de una comunidad chiapaneca con los blancos, a través de los ojos de una niña. Castellanos expone dos perspectivas diferentes en cuanto como cada grupo ve la tierra, el indio como sagrada y el blanco como un objeto de explotación para beneficio propio. En la novela se deja atrás la imagen que el indianismo presentaba sobre el indio, Castellanos lo presenta como una realidad del país, México. En estos dos grupos distintos (indios y blancos) ven y entienden el mundo de forma diferente. Podemos ver que la temática de las novelas indigenistas latino americanas tienden a tener, por lo general, el mismo fin. Todas las novelas muestran un intento de reivindicación pero el cual nunca es logrado. ¿Por qué no se logra? Simplemente los grupos indígenas a través de rebeliones, el cual es la única opción que tienen, buscan traer cambios para su comunidad, pero aunque esta sea exitosa no transciende. Es decir, el indígena gana una batalla pero siempre olvida que en realidad hay que ganar la guerra para tener cambios positivos a su favor.
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