1. Presencias del siglo XIX, ligadas al tiempo fundacional




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a la presencia SS.CC. en Roma

1. Presencias del siglo XIX, ligadas al tiempo fundacional

A. Hilarión Lucas en Roma (1814 - 1816). Hilarión vino a Roma como miembro de la misión diplomática del Gobierno francés, pero con la intensión personal de trabajar en la primera aprobación de nuestras Constituciones. Llegó a Roma el 21 julio 1814 y permaneció hasta el 20 junio 1816; es decir, casi dos años.

Vino en calidad de teólogo consultor de Monseñor Gabriel Cortois de Pressigny, primer embajador ante la Santa Sede del rey Luis XVIII, apenas iniciado el tiempo de la Restauración. Mons. De Pressigny permaneció en Roma de 1814 a 1816.1

Hilarión fue contactado para esta tarea por el Abbé de Sambucy, acompañante de Mons. Cortois de Pressigny en la misión de restablecer los vínculos diplomáticos entre Francia y el Vaticano.2 El viaje se decidió en menos de un mes, e Hilarión permaneció en Roma todo el

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Hilarión Lucas (1782-1865) Fotografía

tiempo que duró la misión diplomática. Sus gestiones en favor de la Congregación eran estrictamente secretas, ya que no entraban en la finalidad de la misión diplomática.

Mons. Cortois de Pressignymonsignor gabriel cortois de pressigny - jean auguste dominique ingres

(grabado de Ingres)

Durante estos años Hilarión se hospedó en la Embajada de Francia, que en ese momento tenía su sede en el Palacio de San Luigi dei Francesi. Obtuvo una primera entrevista con el Papa Pío VII el 4 agosto 1814, y la última el 10 junio 1816. Cuando terminó la misión diplomática de Mons. Cortois de Pressigny, Hilarión debió abandonar Roma, aunque las gestiones en favor de la Congregación no estuviesen terminadas. Confió la continuación de estos asuntos al Abbé Vidal, capellán de San Luigi dei Francesi, quien prestó muchos y variados servicios a la Congregación en los decenios siguientes.

B. Visita del Buen Padre a Roma en 1825. El Buen Padre vino a Roma para celebrar el año de Jubileo, establecido por León XII y para gestionar asuntos de la naciente Congregación. Viajó junto a Hilarión Lucas y al hermano Séverin Coulonges.3 Llegaron a Roma el 8 de junio 1825 y permanecieron hasta el 21 de julio; es decir, 42 días.4

Luego de alojar un primer día en un albergue, por gestión del embajador de Francia los tres peregrinos fueron hospedados en el Palazzo di San Luigi dei Francesi, casa de los capellanes franceses presentes en Roma, situado en Via di Santa Giovanna d’Arco 5.5 Allí recibieron cuatro habitaciones bien amobladas, y el Hermano Séverin se encargó de la cocina para los tres.

La Iglesia de San Luigi del Francesi, junto al Palacio, es el principal lugar de culto para los peregrinos franceses en Roma; y ciertamente también del Buen Padre. Edificada en 1589. Allí fue ordenado obispo Mons. Raphaël Bonamie, el 18 noviembre 1832, antes de partir a Bagdad.

En ese momento la Embajada de Francia está instalada en Via del Corso 307 (Palazzo de Carolis, actual Banca di Roma, frente a la Iglesia San Marcello al Corso).6 En ese momento el embajador de Francia era el Príncipe Adrien de Montmorency, duque de Laval.7 El Buen Padre era muy amigo de su hermano, el Marqués Eugène de Montmorency, quien le había dado cartas de recomendación para la embajada. Fue muy amable con el Buen Padre y le facilitó las entrevistas con el Papa y los vínculos con las oficinas vaticanas.

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Palazzo de Carolis – Embajada de Francia

El Buen Padre vino a Roma con una doble finalidad. Ante todo, celebrar el Año Santo, el primero que se celebraba desde 1775. Era un Jubileo cargado de emociones, en el clima de la restauración. Por lo mismo, cumplió rigurosamente con todas las prácticas necesarias para ganar las indulgencias. La confesión general y la visita a las diversas iglesias. En estas visitas hay una especial atención a los mártires, que han dado su vida en la defensa de la fe. De acuerdo a la descripción del Hno. Séverin visitan las siguientes iglesias: San Pietro, San Giovanni in Laterano, Santa Maria Maggiore e Santa Maria in Trastevere;8 Santa Prassede, la Scala Santa, San Pietro in Vincoli, Carcere Mamertino,9 Colosseo (haciendo el Via Crucis que en esos años se encontraba en su interior), Gesù, Sant’Ignazio, Santa Croce in Gerusalemme, Tre Fontane (lugar del martirio di Pablo), San Pietro in Montorio (lugar del martirio di Pedro), San Sebastiano, Quo Vadis, catacumbas,10 San Silvestro a Capite, San Lorenzo in Lucina, etc. El 19 de junio participó en la Beatificación de Ippolito Galantini, florentino, y Alonso Rodríguez, jesuita portero en Mallorca.

Adrien Pierre de Montmorency-Laval http://www.french-engravings.com/images/artworks/art-14312/hq.jpg

(1768-1837)

También vino para gestionar ante la Santa Sede algunos asuntos propios de la Congregación. Con este fin tuvo dos entrevistas con el Papa León XII, los días 18 de junio y 19/20 julio 1825, y numerosas entrevistas con personajes de la Curia Romana. Obtuvo importantes resultados: aprobación de las modificaciones a las Constituciones de 1817 (solicitadas por la Santa Sede), efectuadas por los Capítulos Generales de 1819 y 1824; aprobación del Ceremonial de la Congregación y del Calendario de las Fiestas Propias;11 y obtención de un Rescripto con variadas indulgencias en favor de la Congregación. Por el contrario, no consiguió la aprobación de la Santa Sede para los «Oficios Parvos» (Petites Offices des SSCC). En sus gestiones ante la Curia Romana el Buen Padre recibió un apoyo particular de parte de dos cardenales: Bartolomeo Pacca (1756-1844), Prefecto de la Congregación para los Obispos y Regulares;12 y Giuseppe Morozzo Della Rocca (1758-1842), obispo de Novara, que actuó como Relator de nuestras Constituciones.

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Palazzo de Propaganda Fide – Piazza di Spagna

Durante esta visita el Buen Padre presentó a la Propaganda Fide un Memorandum pidiendo un territorio de misiones para la Congregación. En el Palazzo della Propaganda Fide, en Piazza di Spagna, visitó a Mons. Pietro Caprano (1759-1834) en ese momento Secretario de Propaganda Fide, y desde 1828 Cardenal Prefecto de la misma. El territorio fue concedido unos meses después, y en 1826 partieron los primeros misioneros a Hawaii.

Entre las personas que ayudaron de modo especial al Buen Padre destacan dos princesas francesas, primas del rey Carlos X, que habitaban en Palazzo Madama.13 Ellas tomaron la iniciativa de ir a saludarlo apenas hubo llegado a Roma, y le fueron de gran ayuda para conseguir reliquias de Santos, tema de importancia fundamental para el Buen Padre.14

palazzo madama in una stampa del xvi secolo

Palazzo Madama - Roma

Trinità dei Montihttp://www.tesoridiroma.net/galleria/piazza_spagna/foto/pzspagna2m.jpg

hacia 1870

Otro lugar ciertamente visitado por el Buen Padre en este viaje fue la Trinità dei Monti, en la parte alta de la gran escala de Piazza di Spagna, en el monte Pincio. Era una de las propiedades históricas de Francia en Roma. Entre 1798 y 1816 estuvo abandonada, y recientemente había sido restaurada por voluntad de Luis XVIII. En 1825 hubo conversaciones preliminares, en las cuales se ofrecía a la Congregación la atención pastoral de este lugar; pero finalmente el ofrecimiento no se concretizó.15 Aquí fue ordenado obispo Mons. Etienne Rouchoze, en 1833, antes de ir a Oceanía.

C. Visita del Buen Padre a Roma en 1829: se trató de un viaje imprevisto, acompañando al Cardenal Gustave Maximilien Juste de Croÿ-Solre (1773-1844), arzobispo de Rouen, para participar en el Cónclave habido a la muerte de León XII. En ese momento el Buen Padre era el primer Vicario General de Rouen. En esta ocasión, no lo acompañó ningún hermano de la Congregación.

Llegaron a Roma el 11 marzo 1829, y el Buen Padre retornó a Francia, dejando al cardenal en Roma, a fines de agosto; sabemos que llegó a Troyes el 12 septiembre 1829.

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Cardenal de Croÿ, en 1833

Apenas llegados a Roma, el 13 de marzo, ambos se integraron al Cónclave. Éste había comenzado el 24 de febrero, en el Palazzo del Quirinale, en eso años residencia del Papa en Roma.16 El Cónclave terminó con la elección de Pio VIII (Francesco Saverio Castiglione 1761-1830), el 31 marzo 1829. El tema del veto puesto por el rey de Francia al Cardenal Pacca, ciertamente no ha sido un momento grato para el Buen Padre.

Los dos viajeros fueron recibidos como huéspedes en la Embajada de Francia, situada en Vía del Corso 307 (Palazzo de Carolis). En esta oportunidad el embajador era Chateaubriand.17 La hospitalidad fue ofrecida al Cardenal de Croÿ, «Grand Aumônier de France», y también a su secretario.18

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Chateaubriand como Par de Francia

(Pierre Louis Delaval, hacia 1828)

En esta oportunidad el Buen Padre no tenía tareas especiales que cumplir en Roma. El Cardenal lo trató muy amablemente, y lo llevó de visita a los lugares principales de la tradición benedictina, conociendo el afecto del Buen Padre por San Benito. Viajaron al sur de Roma, hasta Nápoles, visitando Subiaco y Monte Cassino.19 Durante este tiempo el Cardenal negoció el nombramiento de un Coadjutor. También intentó que el Buen Padre fuese nombrado obispo; pero no lo consiguió, por no contar con el beneplácito del gobierno francés para ese nombramiento.

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Buen Padre – Litografía de 1834

Durante estos largos meses el Buen Padre se ocupó también de otro asunto que le inquietaba mucho: comprar una casa en Roma, en Via delle Quattro Fontane 104/105.20 Se trató de la primera propiedad de la Congregación en Roma. No es fácil establecer su ubicación exacta, ya que el sector experimentó transformaciones radicales a mediados del siglo XIX, principalmente por la construcción de la Via Nazionale, con un trazado enteramente nuevo. Parece que esta casa estaba situada justamente sobre el actual trazado de la Via Nazionale, hacia el ángulo con inicio de la Via Agostino Depretis. Actualmente no hay rastro alguno de ella.

El motivo principal para esta compra fue el temor a ser expulsados de Francia, pensando que para esa eventualidad era bueno tener un lugar de refugio.21 No era un temor infundado, porque los años 1830-1831 fueron muy violentos, afectando directamente la casa de Picpus. Otra razón: la conveniencia de tener en Roma un lugar para la formación de misioneros;22 y quizá hacerse cargo del Seminario de la Propaganda Fide en Roma, asunto del cual en algún momento se habló, pero nada llegó a concretarse.

Este tipo de preocupaciones explicaría el calificativo de «pied-â-terre» que Hilarión da a esta casa, y el hecho de que finalmente no haya tenido ni un destino ni un uso claros.23 Se trató de una decisión apresurada, de una compra sin suficiente claridad sobre su destino y real utilidad; por lo mismo, inapropiada.24 La compra sin una finalidad enteramente clara y el lugar inapropiado explican por qué esta casa casi prácticamente no se usó.25

Fue comprada por el Buen Padre el 19 agosto 1829. Se trataba de una casa antigua, en mal estado de conservación; permanentemente necesitada de reparaciones. Contaba con un «pian terreno, primo e secondo piano» arrendados a diversas personas, y un «terzo piano» que se mantuvo reservado para la Congregación. Este espacio reservado estaba formado por unas siete habitaciones, sin muebles.26 La Congregación confió su administración a los capellanes de Saint Louis des Français (los Abbés Vidal y Picard).

En 1839, con ocasión de su visita a Roma para solicitar la aprobación de las Constituciones reformadas por el Capítulo General de 1838, Mons. Bonamie intentó establecer una comunidad de tres padres en esta casa, pero nuevamente el asunto fracasó. La casa fue vendida en junio de 1842, por decisión de Mons. Raphaël Bonamie. No fue fácil venderla, y se vendió a un precio muy bajo (2.150 escudos pontificios) debido a su mal estado de conservación.

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Via Agostino Depretis, 103 (mayo 2012)
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