Resumen para el final de socio jurídica!!!!




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IDENTIDAD SOCIAL Y PERSONAL. IDENTIDAD DEL YO.
Identidad social se refiere a las categorías en las que se sitúan a las personas y los atributos dados a esas categorías. Los signos corporizados de prestigio o estigma pertenecen a la identidad social. (Marcas en el cuerpo, formas de vestir, comportamientos etc.) Identidad personal se refiere a las marcas positivas o soportes de identidad (ejemplo, la imagen fotográfica que tienen los demás de un individuo o su lugar en una red de parentesco) y a las combinaciones únicas de ítems de la historia vital adheridas a un individuo por medio de esos soportes de identidad. (Aunque hay hechos particulares aplicables a otros, la combinación de hechos en la vida de uno no se encuentra en otros) La identidad personal implica la idea de persona única. Esta identidad se produce cuando conocemos a las personas y esto influye en la cuestión del estigma. Esta identidad personal desempeña un rol estructurado en la organización social a causa de su unicidad. El estado identifica de hecho personalmente a los sujetos. Para construir la identificación personal recurrimos a aspectos de su identidad social pero el conocimiento personal puede alterar el significado de las características sociales que atribuimos a ese individuo. La posesión de un defecto desacreditable adquiere un significado más profundo cuando se guarda ante los amigos y no extraños. Su descubrimiento puede lesionar su imagen actual y futura ya que el estigma y los esfuerzos por ocultarlo se fijan como parte de la identidad personal. La identidad personal y social dividen espacialmente el mundo del individuo. Hay lugares donde es conocido personalmente; otros en los que permanece en el anonimato. Para estudiar la rutina diaria de una persona estigmatizada este es el marco a seguir: si es una persona desacreditada buscamos el ciclo habitual de restricciones que enfrenta respecto a la aceptación social; si es desacreditable, estudiamos las contingencias a las que se enfrenta para manejar la información sobre sí misma. En este último caso las estrategias pasan por ocultar o borrar signos que hayan llegado a ser símbolos de estigma y/o el uso de desidentificadores (vestimenta, gafas de intelectual). También a veces se manejan los riesgos dividiendo el mundo en dos partes: un grupo grande al que no cuenta nada y otro pequeño al que cuenta todo y en cuya ayuda confía. Se puede optar también por descubrirse voluntariamente y en este caso se transforma la situación del individuo que pasa de manejar información a manejar situaciones sociales difíciles, de una persona desacreditable a una persona desacreditada. En el proceso de socialización antes señalado, el hecho de descubrirse sería una fase posterior al encubrimiento que en la autobiografía de los individuos estigmatizados suele describirse como momento último, maduro y de mayor aceptación. Una especie de estado de gracia. La identidad social y personal forma parte de las expectativas y definiciones que tienen otras personas respecto del individuo cuya identidad cuestionan. En la identidad personal, las expectativas y definiciones pueden surgir antes de que el individuo nazca y continuar después de su muerte.

Frente a esto, la identidad del yo es subjetiva, es experimentada por el individuo cuya identidad se discute. El individuo construye una imagen de sí a partir de los elementos con los que los demás construyen la identificación personal y social pero se permite importantes libertades respecto de lo que elabora. El concepto de identidad social permite considerar la estigmatización. El concepto de identidad personal, el papel del control de la información en el manejo del estigma. La identidad del yo nos permite considerar qué siente el individuo con relación al estigma y a su manejo. Se produce en primer lugar una ambivalencia respecto al yo que se expresa claramente en las relaciones frente a los otros estigmatizados a quienes puede identificarse o rechazar situándose en una posición en la que no puede ni aceptar a su grupo ni abandonarlo.

El individuo estigmatizado se autodefine como normal, igual a otro ser humano y al mismo tiempo se autodefine y es definido por los otros como marginal. Dada esta auto contradicción básica, resulta comprensible que realice grandes esfuerzos para encontrar una solución al conflicto o una doctrina que otorgue un sentido coherente a su situación. Las orientaciones sobre cómo situarse provienen tanto desde grupos de personas estigmatizadas como de corrientes que tienden a una “normalización”, integración y ambas presentan al individuo una identidad del yo. En ambos casos se señala una línea correcta para ser un adulto cabal, digno y respetuoso de sí mismo. Este sí mismo a aceptar es un extraño, una voz de grupo que habla por y mediante él. Todos lo hacemos de hecho, pero la situación especial del estigmatizado reside en que por una parte la sociedad le dice que es un miembro del grupo más amplio, lo cual significa ser un humano normal, y por otra, que hasta cierto punto es diferente y que sería disparatado negar esa diferencia. Se le indica al mismo tiempo que es igual a cualquier otro y que no lo es. Es un constante desafío para los representantes de los estigmatizados. El individuo estigmatizado se encuentra ante discusiones y debates relacionados con lo que debe pensar de sí mismo, con la identidad de su yo. A sus problemas debe sumar el ser llevado en distintas direcciones por profesionales que le dicen qué debe hacer y sentir en su propio beneficio.
OTROS ASPECTOS A TENER EN CUENTA
El manejo del estigma es un rasgo general de la sociedad, un proceso que se produce donde existen normas de identidad. El rol de normal y el rol de estigmatizado son partes del mismo complejo. Las personas que poseen estigmas diferentes se encuentran en situaciones similares y responden de forma parecida. También se puede considerar que el normal y el estigmatizado tienen las mismas características mentales. Hay pues una unidad entre el estigmatizado y el normal. Las personas podemos pasar de un rol al otro y nuestras capacidades y el entrenamiento nos habilitan para manejar las dos posibilidades. Se trata de una reubicación dentro de un antiguo marco de referencia en el que se asume para sí lo que antes se pensaba que residía en los demás. Lo doloroso de la estigmatización no surge así por confusión respecto a la identidad sino del conocimiento exacto de la nueva situación. Una persona estigmatizada conoce el punto de vista que los otros tienen de personas como ella. El individuo puede desempeñar ambas funciones que plantean semejanzas notables: ambos pueden evitar el contacto con los otros y relacionarse solo con iguales o sentir que no son aceptados por los otros y que su conducta es observada de cerca.

El estigma implica no tanto conjuntos de individuos concretos separables en dos grupos, normales y estigmatizados, sino un penetrante proceso social de dos roles en los que el individuo participa, al menos en algunos contextos y en algunas fases de la vida. El normal y el estigmatizado no son personas, son perspectivas. Los atributos duraderos de un individuo particular lo pueden convertir en un estereotipo y representar el papel de estigmatizado en casi todas las situaciones sociales que le toque vivir y será normal referirse a él como estigmatizado. Sin embargo, esos atributos no determinan la naturaleza de los roles normal o estigmatizado sino la frecuencia con que desempeña uno u otro.

Parece que el estigma tiene una función social general que es la de conseguir ayuda para la sociedad entre aquellos que no son ayudados por ella y esto implica cierta resistencia al cambio; pero hay otras funciones según el tipo de estigma: control social, eliminación de minorías en la competencia, etc.
Obstáculos  para  el  acceso  a  la  justicia: pobreza  y  género  

 

Hay  sectores  de  la  comunidad  que  enfrentan  importantes  obstáculos  en  sus  posibilidades  efectivas  de  acceder  a  la  justicia  entendida  a  partir  del  concepto  amplio  comentado,  que  pueden  agruparse  en  las  siguientes  categorías:

 

  • Los  costos  económicos  de  la  contratación  de  un  abogado,  el  pago  de  las  tasas  judiciales  y  el  acceso  físico  a  los  tribunales,  que  normalmente  tienen  horarios  acotados  de  atención  al  publico  (incompatibles  con  la  jornada  de  trabajo)  y  se  encuentran  apartados  de  la  mayor  parte  de  la  población  que  deberían  servir;  

  • Falta  de  información  sobre  los  derechos  y  los  procesos  e  instituciones  disponibles  para  su  ejercicio;  

  • Corrupción  judicial,  percibida  por  la  población  y  que  se  traduce  en  desconfianza  del  poder  judicial,  en  la  convicción  de  que  sólo  las  personas  adineradas  pueden  “asegurarse”  un  proceso  exitoso;  

  • Formalismo  excesivo  en  los  procesos,  que  se  acompaña  de  un  lenguaje  diferente  y  específico,  que  resulta  lejano  y  desconocido  para  la  generalidad  de  las  personas;  

  • Miedo  y  desconfianza  en  el  sistema  judicial,  consecuencia  del  miedo  y  la  desconfianza  generalizada  en  las  autoridades  e  instituciones  públicas,  a  cuyo  abuso  los  pobres  se  sienten  tristemente  acostumbrados;  

Demoras  en  los  procesos,  cuya  duración  no  hace  sino  incrementar  los  costos  involucrados;  

  • Causas  geográficas  que,  particularmente  en  las  poblaciones  rurales  o  en  las  grandes  extensiones  urbanas,  derivan  en  la  imposibilidad  de  las  personas  de  acceder  a  los  edificios  de  justicia  o  a  las  oficinas  donde  se  brindan  servicios jurídicos.    

Desde  otro  punto  de  vista,  los  obstáculos  pueden  ser  operativos  cuando  dificultan  la  efectividad  y  eficiencia  de  la  justicia,  o  estructurales  cuando  están  relacionados  con  aspectos  que  hacen  a  la  organización  misma  de  la  sociedad. Entre  los  primeros,  se  encuentran  la  ausencia  de  una  organización  centralizada  de  servicios  jurídicos  que  permita  el  uso  racional  de  los  recursos  disponibles;  el  incremento  en  el  numero  de  personas  en  condiciones  de  pobreza  que  requieren  de  servicios  de  asistencia  jurídica  mientras  que  el  financiamiento  y  los  demás  recursos  dispuestos  para  esto  no  han  sido  incrementados  al  mismo  ritmo;  la  falta  de  una  visión  comprensiva  de  las  necesidades  de  las  personas  por  parte  de  los  prestadores  de  servicios  existentes,  que  se  concentran  en  determinados  derechos  (discriminación,  violencia  sexual,  derechos  del  trabajo,  asuntos  de  familia,  asuntos  penales)  en  lugar  de  considerar  a  la  persona  en  su  conjunto;  la  calidad  de  los  servicios  y  el  costo  de  los  procesos,  particularmente  antieconómico  en  los  asuntos  de  menor  cuantía.  

 

La  percepción  del  poder  judicial  como  un  sistema  ajeno  a  la  población  (sus  edificios  se  encuentran  en  lugares  alejados  de  la  mayor  parte  de  la  población  que  deben  servir,  su  estructura  edilicia  y  el  lenguaje  que  allí  se  utiliza  resulta  de  difícil  comprensión  para  el  común  de  las  personas)  constituye  una  de  las  principales  dificultades  estructurales  para  el  acceso  a  la  justicia.   Las  personas  cuyo  acceso  se  ve  restringido  se  encuentran  generalmente  en  una  situación  de  vulnerabilidad  que  excede  la  falta  e  acceso  a  los  tribunales  (por  ejemplo,  temen  que  su  reclamo  al  Estado  comprometa  otros  beneficios  sociales  de  los  que  gozan;  si  necesitan  protección  por  agresiones  físicas  de  sus  parejas,  temen  perder  su  vivienda  y  fuente  de  manutención).   La  falta  de  conciencia  de  las  personas  respecto  de  sus  derechos  legales  y  de  su  derecho  a  reclamar  su  ejercicio  coarta  su  posibilidad  de  acceso  (las  personas  difícilmente  piensen  su  realidad  cotidiana  en  términos  de  violación  a  sus  derechos).  

 

Por  otra  parte,  la  contratación  privada  de  servicios  jurídicos  es  onerosa  en  la  mayoría  de  los  países,  de  modo  que  se  encuentra  fuera  del  alcance  de  sectores  importantes  de  la  población.   Aún  en  los  países  desarrollados,  la  creciente  desigualdad  entre  los  sectores   más  ricos  y  más  pobres  de  la  población  explica  la  vigencia  que  los  problemas  de  acceso  a  la  justicia  tienen  para  millones  de  personas.   Estudios  realizados  en  los  Estados  Unidos  indican  que  en  1999  el  80%  de  las  personas  que  necesitaron  acceso  a  servicios  jurídicos  gratuitos  y  que  hubieran  cumplido  con  los  requisitos  formales  par  poder  acceder  a  esos  servicios  en  razón  de  su  situación  de  pobreza,  no  los  obtuvieron.   Esto  significa  que  44,5  millones  de  personas  (es  decir,  uno  de  cada  cinco  norteamericanos)  en  una  de  las  economías  más  desarrolladas  del  mundo,  viven  en  condiciones  de  pobreza  tales  que  cumplen  inicialmente  con  los  requisitos  necesarios  para  ser  beneficiarios  de  los  servicios  legales  provistos  por  el  Estado. Sin  embargo,  cuando  estas  personas  necesitaron  esta  asistencia,  no  pudieron  acceder  a  los  mecanismos  institucionales  existentes  para  resolver  sus  problemas  de  familia  o  proteger  sus  derechosa  la  vivienda  o  a  recibir  un  ingreso  para  su  subsistencia.



No basta con citar muy sintéticamente a Merton (y otros autores), sino explicarlo, comentarlo, ejemplificar. etc.
Lo mismo, no tiene mucho sentido transcribir una ley sino más bien comentarla conforme a hechos reales.

Estimada alumna: conceptualmente el parcial está bien orientado pero está muy incompleto en lo referente a la descripción de las principales teorías sociológicas de la desviación y del conflicto. Tenga en cuenta que LOS FUNCIONALISTAS O CONSENSUALISTAS son: Merton, Olhling y Cloward, Cohen. LOS INTERACCIONISTAS son Lemmert, Goffman, Becker, Sutherland. Hirschi lo consideramos como un exponente de las teorías económicas de la desviación aunque a veces se lo agrupa con estos últimos (INTERACCIONISTAS). LOS CRÍTICOS O CONFLICTUALISTAS SON LOS REALISTAS DE IZQUIERDA como Young, Walton y Taylor; además de Steven Spitzer.

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