Coleccion desarrollo integral




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El impacto económico del ecoturismo 
(PREFACIO 3)

El ecoturismo tiene un impacto económico como sector particular y como parte de la actividad turística en general. Por su naturaleza, el ecoturismo estimula, a la vez que da cabida alnacimiento de micro, pequeños y medianos negocios, tanto rurales como urbanos.

El turismo de masas implica inversiones que involucran cuantiosos recursos: tierras, construcciones de hoteles, muelles, terrenos de golf y aeropuertos. Además, estas inversiones no son reversibles ni pueden ser transferidas hacia otros sectores. Mas, el turismo de visitantes extranjeros, tal como se ha desarrollado hasta ahora, tiende a ser estacional. El ecoturismo se puede practicar con una inversión pequeña, en micro unidades, y, por tanto, es más asequible y de menores riesgos, al tiempo que puede contribuir al desarrollo social, en un ambiente de mayor redistribución y más equidad.

El ecoturismo involucra un mercado más amplio  y permanente: el de los turistas extranjeros y el de los nativos o residentes en el país. Tiene más potencial para crecer. Una parte importante de los dominicanos, tal como sucede con los ciudadanos del mundo, en un país más que en otros, son consumidores de servicios turísticos y de bienes tangibles que provee la producción. El vínculo entre el ecoturismo y la producción es estrecho, por cuanto estimula a incrementar la oferta nacional, en bienes tradicionales y en productos nuevos producidos con el ingenio y particularidades locales.

Así, pues, el ecoturismo incrementa la producción de bienes y servicios, genera empleos e ingresos.

El ecoturismo es, además, parte integral del turismo y, como tal, puede surtir el impacto socio-económico nacional que es propio a ese sector: producción de bienes, auge de servicios, del comercio mayorista y detallista, de las finanzas, creación de empleos, ingresos, divisas, ahorro e inversión, y mejoría de los servicios públicos.

El ecoturismo puede contribuir al desarrollo cuantitativo y cualitativo de uno de los sectores más importantes de la economía dominicana: el turismo. Contribuye en efecto a darle un carácter sostenible, en términos sociales y ambientales.

El ecoturismo, asociado al turismo de masas -este último manejado con criterios cada vez más racionales y sostenibles-, y como parte de la variedad y diversidad de las prestaciones y servicios que reciben los turistas, puede convertirse en un factor de mantenimiento y fortalecimiento del turismo tradicional. Debido a que el número de personas que viaja en el mundo buscando un contacto con la naturaleza y con las poblaciones autóctonas es cada vez mayor y tiene un crecimiento relativo superior al turismo de masas, el desarrollo del ecoturismo puede, entre otros elementos, imprimirle un significativo impulso a la actividad turística en general.

Por su creciente aporte al proceso de producción y generación de ingresos en la República Dominicana, tanto internos como en divisas, su contribución al empleo interno de fuerzas productivas, sobre todo humanas, y al logro de una participación relativamente ventajosa en el mercado mundial, el turismo es actualmente uno de los sectores más importantes de la economía dominicana. Su carácter dinámico, siendo un sector que conoce un crecimiento sostenido desde hace algunos veinte años, y el potencial de crecimiento que aún queda por desarrollar, confiere al turismo aún mayor importancia y muy buenas perspectivas.

Sin embargo, el desarrollo del turismo no está respetando en gran medida los criterios de la sostenibilidad o del desarrollo duradero. Por el uso irracional de los recursos naturales sobre los cuales reposa -costas, playas, biodiversidad marina- y la ausencia de una protección adecuada del medio ambiente en los escenarios en los cuales se desenvuelve, el turismo está poniendo en peligro no sólo su estabilidad, como sector que hace grandes contribuciones a la vida económica y social nacional, sino que amenaza con desperdiciar el gran potencial que presenta para su futuro desarrollo.

Las causas son diversas y existen desde hace varios años. Están vinculadas, entre otros elementos, a la ausencia de política turística, a la expansión del sistema "todo incluido", al incremento de las importaciones que genera el turismo; al hecho de que el criterio de rentabilidad, en muchos casos, no va acompañado del criterio de calidad; a la debilidad de la promoción, y a factores de otra índole.

El conjunto de elementos que mayor influencia tiene sobre su falta de sostenibilidad es, sin lugar a dudas, de orden ambiental. El deterioro de los ecosistemas costeros y marinos, así como la contaminación de las costas y la debilidad de las acciones que se llevan a cabo en materia de saneamiento ambiental, pueden conducir al turismo no sólo a la pérdida de su competitividad frente a otros destinos en el Caribe, sino simplemente a su autodestrucción.

El éxito de varios complejos que vinculan la actividad turística con la puesta en valor y protección del entorno ambiental debe ser tomado como referencia y ejemplo para superar esa situación.

El Estado no puede ver al turismo como simple generador de divisas. La empresa turística no puede tener solamente como estímulo para su establecimiento la alta rentabilidad que pueda producir, sino que debe recordar la raíz conceptual y literal del turismo como actividad que "estrecha los lazos culturales y de amor entre los pueblos", y que fomenta "la educación, sólida y fecunda, sobre la defensa de la flora y la fauna" (16).

La débil participación de la población local en la actividad turística y, por lo tanto, en la obtención de los beneficios de la misma es otro factor que limita considerablemente el alcance y la estabilidad del turismo.

El sistema "todo incluido", que se está generalizando, minimiza el aporte en divisas al país y desvincula el turismo de las comunidades donde se desarrolla.

El turismo de masas pone en relación un país o instituciones llamadas emisoras con países receptores. Hoy en día, la exacerbación de la competencia conlleva a que las instituciones emisoras, como los "touroperadores" y agencias de viajes, tiendan a quedarse con una parte cada vez más importante de los ingresos generados por el turismo, y que el propio flujo turístico escape al control del país.

El ecoturismo contrarresta en gran medida esa tendencia, beneficiando tanto a las empresas turísticas tradicionales nativas como a los nuevos beneficiarios, ya que ejerce sus efectos multiplicadores en las distintas zonas que se desarrolla, a la vez que prolonga la estadía del turista extranjero. Esto adquiriría mayor fuerza con el establecimiento de una red de pequeños hoteles, albergues, fondas, paradores, centros de artesanía, museos y grupos artísticos, elementos todos imbuidos de sus particularidades locales.

El dinero que se extrae de todas esas actividades se puede consagrar, en parte, al mantenimiento, a la limpieza y al florecimiento de la naturaleza, de las ciudades y de las casas, y construcciones comunitarias de nuestros habitantes del campo, sin lo cual el turista no se siente atraído a realizar su visita y, mucho menos, a repetir su estadía o a promover al país ante los suyos.

Impacto social, ambiental y cultural del ecoturismo
(PREFACIO 4)

El impacto del ecoturismo no es solamente económico, sino socio-económico, puesto que involucra a las comunidades. Los logros obtenidos en el orden económico pueden incluso beneficiar a comunidades y zonas del país que, por lo general, son deprimidas desde el punto de vista económico y financiero, pero que cuentan con riquezas naturales muy particulares y con habitantes hospitalarios, de tradiciones y encantos muy especiales.

El ecoturismo es, además, un canal de enlace de las actividades de los gobiernos municipales o ayuntamientos con las otras instancias del Estado y de la sociedad en su conjunto, pero, asimismo, engarza a la municipalidad con el mundo exterior, rompiéndose así el aislamiento interno y externo que aún conocen muchas de nuestras comunidades. En los Estados Unidos de América, por ejemplo, se ha comprendido que sin una intervención directa de los gobiernos locales es imposible desarrollar el ecoturismo. Recordemos que en este inmenso país surgieron, desde principios de este siglo XX, los primeros espacios y zonas naturales protegidos, que se convertirían en parques nacionales, sin los cuales se habrían perdido importantes riquezas que hoy son usufructuadas por las comunidades que viven a sus cercanías.

El ecoturismo está llamado a contribuir grandemente a la preservación de importantes ecosistemas de la República Dominicana, los cuales, por ser parte de una isla, son altamente vulnerables. En efecto, por definición, el ecoturismo garantiza la protección del patrimonio natural y pone en valor las áreas protegidas, los parques nacionales y sus áreas periféricas, así como toda riqueza natural, que aún no siendo objeto de protección legal, merece ser preservada para observación y deportes de la naturaleza. El ecoturismo constituye también un instrumento de distribución espacial y de ordenamiento territorial.

En fin, el ecoturismo constituye un importante ingrediente al fortalecimiento de la identidad cultural.

El vínculo estrecho que forjemos entre todo lo que nos define como pueblo, o sea nuestros modos de vida y producción, nuestra cultura, nuestra identidad, y la naturaleza es lo que hará prender en nosotros esta actividad que se llama ecoturismo -manifestación concreta de esa simbiosis-, como una práctica social que nos abre nuevos horizontes en el cambiante mundo de hoy, donde los rasgos que nos diferencian de otros países son puestos en evidencia y se convierten, por tanto, en un atractivo singular para ganar nuevos turistas extranjeros y para estimularnos a nosotros, en tanto que dominicanos, a conocer la belleza inmensa que encierra nuestro territorio.

En síntesis, el ecoturismo combina la gestión de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y el ordenamiento territorial con la acción productiva de la sociedad, generadora de empleos, ingresos y nuevos procedimientos, formas y técnicas de vida y de trabajo en las zonas rurales y urbanas.

En tal virtud, el ecoturismo representa una actividad económica, ambiental y cultural que combate de frente el flagelo de la pobreza, de la exclusión social y del éxodo que arranca al habitante de una localidad de sus tradiciones y, por qué no, de superar sus limitaciones junto a su gente. El ecoturismo contribuye a motorizar un desarrollo, nacional y local, integral y sostenible.

Las ferias ecoturísticas y el potencial nacional
(PREFACIO 5)

La República Dominicana tiene un gran potencial natural y cultural para desarrollar el ecoturismo.

De las diferentes formas existentes de ecoturismo y, en particular, de ecoturismo de naturaleza, el país posee gran parte de ellas y podría colocarse rápidamente en condiciones de ponerlas en práctica. El objetivo de las ferias ecoturísticas y de producción, que anualmente viene celebrando, desde 1997, la Fundación Ciencia y Arte, Inc., en coordinación con decenas de entidades, nativas y extranjeras, públicas y privadas, es, entre otros, resaltar ese potencial.

La primera feria tuvo lugar en Jarabacoa, provincia de La Vega, localidad que se destaca por la práctica del turismo de montaña y de aventura.

La segunda feria se desarrolló en Santiago de los Caballeros, en un lugar histórico y campestre, Jacagua, rodeado de plantaciones de tabaco, plátano y de un bosque húmedo. Se resaltó el potencial de la región para el desarrollo del ecoturismo histórico, de montaña (visita al pico Diego de Ocampo) y el agroecoturismo (visitas a cultivos propios de la región, como el tabaco, y visitas a fábricas de cigarros).

La Tercera Feria Ecoturística y de Producción se va a celebrar en la provincia Hato Mayor, en el municipio de Sabana de la Mar, en la costa del Océano Atlántico, o sea en la parte sur de la Bahía de Samaná. Con visitas a los Haitises, a las cuevas de Fun Fun, la observación de manglares y otros ecosistemas de la Bahía de Samaná que constituirá el telón de fondo de la Chamuscada, finca en la cual se escenificará la feria, se dará a conocer el valor ecoturístico que pueden tener los litorales, a la vez que, a través de conferencias y debates, se plantearán las recomendaciones pertinentes para desarrollar un turismo de masas que sea sostenible.

La República Dominicana tiene un litoral extenso y variado, en el cual se alternan playas de arenas blancas o doradas y todo tipo de ecosistemas costero-marinos.

Se practica un turismo masivo, principalmente de sol y de playa. Se explotan muy poco los recursos costero-marinos para el ecoturismo, tales como los corales, manglares, fauna marina, observación de aves, caminatas por paisajes naturales paradisíacos, islas, islotes, cayos, lagos y lagunas.

Aparte de la observación de las ballenas jorobadas y, en menor medida, de la visita al Parque Nacional los Haitises, que pueden ser objeto de una visita por sí solos, estas actividades, cuando existen, constituyen una parte mínima de un paquete turístico.

El potencial de los litorales para el desarrollo del ecoturismo es incalculable. Este último puede practicarse por sí solo o conjuntamente con el turismo masivo.


 

Recomendaciones para el desarrollo de un turismo sostenible.
El ecoturismo en los litorales
(PREFACIO 6)

En 1982, la Organización Mundial de Turismo (OMT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) firmaron una declaración conjunta en la cual se afirma : "la satisfacción de los requerimientos para el desarrollo del turismo no pueden ser perjudicial a los intereses sociales y económicos de las poblaciones, del medio ambiente y sobre todo de los recursos naturales que son la atracción fundamental del turismo" (17).

De ahí, que "el objetivo de una estrategia de turismo y desarrollo sustentable será entonces corregir el desbalance entre factores positivos y negativos producidos por las actividades turísticas, así como el desarrollo de políticas que corrijan las acciones que han causado daños al medioambiente". "Se trata de manejar los recursos de manera que satisfagan -enfatiza Elena Ferretti, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- las necesidades económicas, sociales y estéticas, así como mantener la integridad cultural, los procesos ecológicos y la diversidad biológica" (18).

Para la oficial ambiental del PNUD , el ecoturismo es un turismo "bien manejado y programado" , "no contaminante y renovable". "Para que pueda tener éxito -especifica- es necesario involucrar las comunidades locales en las actividades" (19). En ese sentido, el ecoturismo puede contribuir a hacer más sostenible el turismo.

Ahora bien, según Lionel Robineau, de Enda-Caribe (Medio ambiente y desarrollo), para que "se pueda convertir en una herramienta valiosa para la preservación y manejo adecuado de los recursos naturales", el ecoturismo debe "ser realizado bajo regulaciones estrictas". En efecto, "puede también ser el último proceso para penetrar en áreas intocables" y "se corre el riesgo de dañar la vida natural en ecosistemas sensibles, de reducir el potencial de biodiversidad y desproteger algunas áreas naturales indispensables, libres hasta ahora de toda penetración humana" (20).

Lionel Robineau concluye estableciendo que "una política de turismo no debe oponer los economistas puros a los ecologistas intransigentes", sino que debe desarrollarse "respetando cinco criterios claves: justicia social, prudencia ecológica, eficiencia económica (pero evaluada socialmente), aceptabilidad cultural y manejo equilibrado del espacio disponible" (21).

Los ecosistemas costero-marinos, escenarios en los cuales se desarrolla la mayor parte del turismo en el país, requieren una atención especial. Veamos lo que establece al respecto François Doumenge, Director del Instituto Oceanográfico de Mónaco.

Con el objetivo de establecerse y de extraer una parte de la productividad natural, "para desarrollar la agricultura, la pesca, la industrialización, el comercio y los puertos, el turismo y el consiguiente establecimiento de hoteles y zonas recreativas y la urbanización de manera general, las sociedades multiplican las agresiones a los litorales"(22) . Estas presiones sobre las costas son tan fuertes que "si no se toman rápidamente medidas adecuadas, se pueden producir catástrofes ecológicas y fenómenos de saturación y de bloqueo que engendrarán por sus propios efectos perturbaciones y daños que alteran la imagen turística. Las actividades concebidas en una perspectiva meramente turística estarán en peligro.

El mantenimiento del potencial turístico de las regiones litorales -continúa Doumenge- pasa, en tal virtud, de forma inevitable por la puesta en práctica de una política de salvaguarda del medio ambiente natural y de preservación del patrimonio del paisaje, de la historia y de las sociedades tradicionales que constituyen el valor intrínseco de estas regiones frágiles y originales"(23).

El control turístico se mantiene usando la noción de capacidad de carga. El especialista explica: "En las zonas litorales, en las cuales se permiten las actividades turísticas, es obligatorio establecer límites en función del nivel crítico, a partir del cual se pueden producir perturbaciones perjudiciales para el medio ambiente. El litoral no puede tolerar una ocupación superior al límite que representa el nivel de uso que puede ser aceptado en cierto perímetro sin que esto resulte en una destrucción del capital natural y sin que se ponga en tela de juicio la posibilidad de mantener el equilibrio de los recursos renovables. El concepto de capacidad de carga (Godschalk et al. 1974; Marion et.al., 1985; Shelby & Heberlin, 1984) implica toma de decisiones que intervienen en función de la naturaleza de los impactos, dependiendo de los diferentes tipos de equilibrio que se toman en cuenta y que se quieren salvaguardar:

    • Capacidad de cargas ecológicas, es decir, control de las actividades para limitarlas a un nivel que no afecte el equilibrio del medio ambiente natural.

    • Capacidad de cargas del espacio, la cual fija las densidades tolerables en función de la preservación que hay que asegurar en función de las áreas naturales.

    • Capacidad de cargas de las infraestructuras, la cual fija la naturaleza y el nivel de las inversiones para la implantación de servicios permanentes o temporales que requiere el turismo.

    • Capacidad de cargas sociales, la cual fija la naturaleza de la actividad turística y los flujos de visitantes a niveles apropiados, con el fin de no desequilibrar y poner en tela de juicio las otras actividades tradicionales, en particular aquellas que conciernen a la explotación de los recursos renovables.


Es la toma en consideración de esos cuatro imperativos lo que permite asegurar la integración de una actividad turística en una región litoral, sin que se puedan temer perturbaciones irreversibles en el plano del medio ambiente y de la sociedad (Stanley & McCool, 1984)" (24).
Formas de elevar la cultura ambiental y promover el ecoturismo
(PREFACIO 7)

Hay muchas formas de favorecer la toma de conciencia en torno a la importancia que reviste la naturaleza y su biodiversidad en el desarrollo humano y en la elevación del contacto humanidad-naturaleza. La construcción y mantenimiento de jardines botánicos es quizás, en estos tiempos donde el estrés limita el contacto permanente de los habitantes de las ciudades con las bondades de la naturaleza, y donde los pobladores rurales no tienen la posibilidad de entrar en contacto con el mundo natural en su conjunto, una forma de crear una cultura botánica en pro del ecoturismo. En efecto, los jardines botánicos motivarán a niños y a adultos a penetrar en espacios naturales más amplios, donde la aventura combinada con el estudio y la observación impregnarán a los visitantes de nuevos conocimientos y de un mundo con horizontes más definidos.

Hemos de recordar que la flora neotropical de plantas vasculares, de la región de América Latina y el Caribe "representa aproximadamente el 48% de la diversidad florística mundial" y que en "esta macroregión se encuentran dos de los más importantes centros de origen y domesticación de numerosas plantas cultivadas". Asimismo, esta área, "de mayor diversidad y riqueza en endemismos, es la más sensible al impacto ambiental por su elevada especialización, y, por lo tanto, altamente amenazada por la destrucción de sus habitats con la consiguiente pérdida de especies, muchas de ellas con potencial económico" (25)

No obstante la existencia de esta inmensa riqueza florística, América Latina y el Caribe tiene como región una escasez de jardines botánicos, estando sólo algunos de los pocos que tiene consagrados a la conservación. Constituye un objetivo prioritario de los jardines botánicos conservar "los recursos fitogenéticos, en especial de aquellos que se encuentran bajo algún grado de amenaza" (26).

Otra forma de hacer calar en la vida de la infancia, de los jóvenes y de la población en general el amor a la naturaleza y por las prácticas ecoturísticas es desarrollando cursos, talleres, excursiones a espacios naturales con atractivos de vegetación y fauna, paisajes y prácticas deportivas, visitas a los jardines botánicos, zoológicos y acuarios, los días que, a nivel mundial, se consagran a la vida natural: el Día Mundial forestal (21 de marzo), el Día de la Tierra (22 de abril), el Día del Arbol (5 de mayo), el Día Mundial del Ambiente (5 de junio), y, en el caso de la República Dominicana, el aniversario del Jardín Botánico Nacional (15 de agosto). La Feria Ecoturística y de Producción, organizada por la Fundación Ciencia y Arte, Inc., todos los años, en una localidad diferente, se ha instituido en la segunda quincena -a finales- de junio. Esta feria representa un "canto a la naturaleza por el desarrollo humano".

Como resultado de la Feria Ecoturística y de Producción, de su labor científica, a través de conferencias y talleres, durante los nueve días de su celebración, emana el presente libro, que con amor profundo a la humanidad y a la naturaleza la Fundación Ciencia y Arte, Inc., pone en manos de los lectores del mundo, como forma concreta de coadyuvar a la labor de educación en el terreno de la ecología y de promoción del ecoturismo.

En síntesis, el ecoturismo sólo puede desarrollarse, de manera duradera y sostenible, si se parte de una adecuada y sabia planificación de todos los elementos que esta actividad envuelve, y de un ordenamiento territorial que tome en cuenta la capacidad de carga propio a cada uno de sus ecosistemas, haciendo partícipe -en su diseño y desarrollo- y principal beneficiario a las comunidades de las zonas donde prende dicha actividad.

El ecoturismo debe verse como una actividad que contribuya a valorar los diversos ecosistemas del planeta Tierra, que sean visitados en el interés de protegerlos para el disfrute de las presentes y futuras generaciones, y a acercar cada día más a los pueblos del mundo -haciendo prevalecer la solidaridad en sus relaciones- a través del amor a la naturaleza, a las distintas culturas humanas que nacen en su seno y a la puesta en valor de cada especie, como forma concreta de valorar la dimensión de la vida humana.

En el caso específico de la República Dominicana, sería imposible obtener los éxitos esperados del ecoturismo, si no se valora ampliamente el hecho de que comparte una realidad ambiental con el Caribe insular y, de manera muy particular, con la fronteriza República de Haití
 

El ecoturismo: opción de desarrollo integral

(PREFACIO 8)

El ecoturismo representa una opción de desarrollo integral y sostenible para la República Dominicana, el Caribe y el mundo. Es una actividad que unifica a los pueblos mediante el conocimiento de sus riquezas naturales, la preservación de la biodiversidad y la puesta en valor de todo lo que les define su identidad cultural.

El ecoturismo contribuye a dar mayor auge a la economía local y a su inserción en la economía mundial. Coadyuva al uso racional de los recursos naturales y a la protección del medio ambiente, a la vez que favorece la definición y aplicación de una legislación ambiental propia a cada país, pero enriquecida por el derecho ambiental internacional -el cual toma mayor cuerpo jurídico-institucional en la medida en que el mundo amplía su conciencia sobre la importancia de una relación armoniosa humanidad-naturaleza.

Dres : José Serulle Ramia y  Jacqueline Boin

EL ECOTURISMO : PRACTICA SOCIAL ESENCIALMENTE DEMOCRATICA 

Dr. José Serulle Ramia
(Presidedente Fundación Ciencia y Arte, Inc.)

Discurso inaugural de la segunda feria ecoturÌstica y de Producción (Pronunciado por el Dr. José Serulle, Presidente de la Fundación Ciencia y Arte, Inc.) Jacagua, Santiago, 20 de junio 1998.

El ecoturismo combina la ecología y el desarrollo económico, social y cultural. Relaciona la observación de la riqueza en biodiversidad y en paisajes, y, por tanto, el conocimiento de los ecosistemas, con la vida productiva y la acción creativa de la comunidades. A través de esta actividad, se ponen en valor los recursos naturales, se protege al medio ambiente, se educa a la población sobre la importancia de cada uno de los elementos que conforman el hábitat en que se vive y se desarrollan y se articulan las formas de pensamiento, las costumbres y creencias, las formas de producir y las manifestaciones más disimiles de la cultura y de la identidad de un pueblo con el torrente inagotable de belleza natural que encierran los ecosistemas en su diversidad.

El ecoturismo es, pues, conocimiento de la naturaleza, conservación de sus componentes más frágiles y preservación del medio ambiente, por un lado, y acción e intervención consciente y responsable de los seres humanos sobre la vida natural en su conjunto, por el otro lado, partiendo de una clara concepción de la capacidad de carga que tiene cada ecosistema o cada lugar tocado o visitado, y vinculando siempre, de forma armoniosa, a la humanidad, en tanto que ente racional, con la naturaleza, espacio donde el movimiento es constante y donde los cambios se producen, por lo general, exterior a la voluntad del hombre, pero sobre el cual puede la mano humana intervenir y romper sus ciclos de conformación geológica, así como destruir las raíces de su biodiversidad y, en consecuencia, de sus magníficos encantos, como también puede actuar, como debiese de ser, para engalanar sus bellos atributos y fomentar una vida productiva y espiritual profundamente sana, solidaria y auténticamente humana.

El ecoturismo es una práctica social esencialmente democrática, por cuanto es desarrollada, por lo general, por las propias comunidades y por micro, pequeños y medianos empresarios, con un criterio de preservación de los elementos naturales, por cuanto son éstos los atractivos para los visitantes. Esta actividad no es obligatoriamente el aspecto central de la vida productiva o de servicio de una comunidad o de un emprendedor individual, sino una manera de complementar ingresos e incrementar el ahorro. Sin embargo, a través del ecoturismo, manejado con criterios científicos, debidamente regulado y planificado en su proceso de expansión y de determinación de las áreas a ser visitadas, pueden surgir las más variadas formas de turismo interno y de capitación de visitantes extranjeros, lo que demandaría una infraestructura bien particular y el empleo de las capacidades de los distintos agentes que intervienen en el desarrollo integral de una población.

La República Dominicana ha iniciado ya, aunque tímidamente, el camino de desarrollo del ecoturismo.

En los últimos años hemos visto crecer la conciencia ambientalista del pueblo dominicano y de sus instancias de poder político; los medios de comunicación la SecretarÌa de Estado de Educación y Cultura, las universidades y las entidades comunitarias y sin Estado de Turismo creó recientemente su Departamento de Ecoturismo, al tiempo que ha diseñado un plan para fomentar el ecoturismo y vincular el turismo de masas con el turismo de montaña, de aventura, de naturaleza y de puesta en valor de los patrimonios arqueológico, histórico y cultural del pueblo dominicano, que también son de toda la humanidad. El secretariado Técnico de la Presidencia, a través de la Oficina Nacional de Planificación, y en coordinación con la Comisión Nacional ambiental, de reciente formación, y que reagrupa a las distintas instancias del Gobierno consagradas al manejo de los recursos naturales, realizan esfuerzos para diseñar y poner en práctica un plan de cordenamiento territorial, lo cual es básico para desarrollar la vida productiva y ambiental de la nación dominicana. Con su acción, social y ambientalmente responsables, muchas empresas, de capital nacional y extranjero, crean las bases para que vayamos respetando y saneando las fuentes fundamentales de vida del territorio nacional. Las Fuerzas armadas de la República Dominicana, en sus distintos estamentos, se integran cada día con mayor fuerza a los trabajos de reforestación y conservación de áreas protegidas. La infancia y la juventud se movilizan para que los colores de la naturaleza no desaparezcan, y por tanto podamos conservar la sonrisa a flor de labios que imprime un sello particular a los hermosos habitantes de esta tierra dominicana del alma.

Desde 1972, la humanidad se organiza y lucha con mayor decisión por reverdecer el planeta, preservar y rescatar de los daños que se le han ocasionado a los océanos, mares, lagos, laguna, tierras húmedas, ríos... o sea conservar adecuadamente las fuentes vitales de la vida. Los esfuerzos y medidas que se toman para evitar que continúe en ascenso el efecto de invernadero son cada vez más mayores y más enérgicos...

Nos queda por delante una labor titánica para remediar en parte el inmenso daño que se ha infligido a la naturaleza y, en consecuencia, a la reproducción sana de la propia especie humana. La carrera armamentista y nuclear desarrollada por grandes potencias y Estados con conflictos de frontera tiene que ser detenida y eliminada, las prácticas y actividades económicas que sólo persiguen el beneficio y la rentabilidad, no importando su impactos negativos sobre el medio ambiente y la vida humana, tienen que ser sabia y decididamente reguladas y enfrentadas. Asimismo, los criterios de crecimiento económico que parten, en los hechos de la exclusión social, y de la negación de las prácticas democráticas en el ejercicio de la vida política y comunitaria, propios a ciertas teorías económicas y concepciones filosóficas que se quieren imponer al mundo, deben ser combatidas, haciendo prevalecer la vida natural en biodiversidad y la vida social en solidaridad.

Con esta segunda versión de la Feria Ecoturística y de Producción, la fundación Ciencia y Arte, Inc., y las más de doscientas instituciones que han coordinado sus esfuerzos, sus voluntades y sus recurso, para materializarla, con belleza y dignidad, estamos aportando un impulso más no a una carrera desenfrenada por la destrucción del medio ambiente y la negación de los valores sanos que dan verdadera identidad a nuestro pueblo, sino al canto de la naturaleza, por el desarrollo humano.

Por eso, en este hermoso lugar, donde con responsabilidad ambiental y social ha crecido y se ha desarrollado la familia Benoit, la inspiración nos ha arropado en su manto de sensualidad, emanando sentimientos que reflejan la confianza plena que tenemos en el futuro radiante de nuestro pueblo dominicano y en los vínculos de fraternidad que sabremos desarrollar con los demás pueblos del mundo.

Verdes montañas
primoroso valles,
cabelleras largas
de palmeras alegres,
en colores diversos
de amores nuevos.
Combinación de paisajes
en tierras negras.
Nido de aroma
de silencioso vuelo
en la humedad del bosque
se reproduce el viento
nace la vida
se cobija el beso.
Jacagua del alma
enseñorea sus versos
en esta mañana inmensa
de verano tierno.

Aquí ruge la historia
de un Santiago viejo
envuelto en recuerdos
de trémulos idilios
de centenarios lirios.
Taínos y blancos
mestizos y negros
matizaron la leyenda
de un pueblo nuevo.
La tierra hoy cruje
remueve la ceiba
teje el bambú
entrecruza el caimito
rompe los mitos
desparpaja las ciguas
conserva el espacio
fortalece el espíritu.

EL ECOTURISMO Y LA POLITICA AMBIENTAL EN EL PROCESO DE REFORMA DE MODERNIZACION DEL ESTADO

Presentado por: Ing. Paíno Abréu Collado
(Presidente de la Comisión Coordinadora del sector Recursos Naturales y Medio Ambiente.)

Es un gran honor participar en este evento con un tema de tanta transcendencia como es el Ecoturísmo.

El hombre contemporáneo se encuentra entre dos e importantes desafíos: 1ro. Satisfacer las necesidades de una población que crece a pasos agigantados; y 2do. Revertir la tendencia de la degradación ambiental a que es sometido nuestro planeta.

Ambas exigencias deben ser cumplidas de forma equilibrada, evitando por un lado que el desarrollo TORNE el medio ambiente inviable para la biodiversidad y por otro que una legislación exageradamente conservacionista impida el progreso de las sociedades.

Se estima que las procupaciones por la protección al medio ambiente han sido tardías en relación con los serios defectos irreversibles que ha provocado un inadecuado desarrollo y el descuido mostrado por el hombre respecto al medio natural en que se desenvuelve.

Los efectos de la contaminación atmosférica, de la contaminación de las aguas y de la contaminación del suelo, la acumulación de gran cantidad de desechos y la sobreexprotación de los recursos naturales, entre otras causas, no sólo han despertado la conciencia de científicos y académicos, sino también de los pueblos y sus dirigentes.

En la República Dominicana, con la llegada al poder del Dr. Leonel Fernández Reyna, ha cambiado mucho la visión que se tenía de un tema que nunca antes fue enfrentado adecuadamente, por el alto costo de culpas que se calculan ajenas y de beneficios políticos que otros cosecharán.

Afortunadamente, hoy tenemos un presidente que gobierna sin esos esquemas de mezquidad política y que desde el principio decidió instaurar una Comisión de Reforma y Modernización del Estado que él mismo presidente, para que no haya dudas en cuanto a sus intenciones de colocar el Estado Dominicano y sus Instituciones, en capacidad de servir a la sociedad con las exigencias del mundo de hoy.

A nivel empresarial es conocido que muchos empresarios ya no ven sólo como un costo las inversiones que deben hacer para evitar o disminuir los contaminantes, sino que entienden como su responsabilidad para la protección del medio ambiente, aparte de que el mundo es cada vez más consciente que es un deber moral garantizar a las futuras generaciones el goce de un medio ambiente sano. Es bueno señalar que el ejercicio del derecho de propiedad así como la actividad empresarial, conforme al interés social, comprende el deber del titular o dueño de actuar en armonía con el medio ambiente.

- El avance en el campo de la preocupación por la protección ambiental está siguiendo una tendencia creciente en el mundo, como resultado de una participación ciudadana cada vez más activa en la discusión del tema, convirtiéndose esa participación en uno de los vértices del triángulo: población, gobierno y empresarios, imprescindible para enfrentar con éxito los retos de producir las necesidades de la población sin degradar el medio ambiente.

En la República Dominicana, donde el tema ecológico y ambiental ha estado presente desde inicios de la década de los 70's, la democracia participativa se agigantó con el advenimiento al gobierno del Presidente Leonel Fernández, quien ha instaurado el Diálogo Nacional como método de propuestas y soluciones, opuesto a la anarquía, al desorden y a la confrontación.

Ninguna consideración o circunstancia puede legitimar o excusar acciones que pudieran implicar el exterminio de especies o subespecies vegetales o animales.

El mantenimiento de los procesos ecológico esenciales, la preservación de la diversidad genética y la utilización sostenida de las especies, de los ecosistemas y de los recursos naturales renovables en general, debe ser de carácter obligatorio. Mientras que la utilización de los recursos naturales no renovables debe efectuarse en condiciones racionales y compatibles con la capacidad de depuración y recuperación del ambiente.

No hay dudas que para enfrentar la pobreza, como se esfuerza el Gobierno encabezado por el Dr. Leonel Fernández Reyna, el país requiere de un mayor desarrollo del turismo, de las zonas francas, del sector agropecuario, del forestal y del minero, entre otros, pero los diferentes proyectos deben ejecutarse sin desmedro del medio ambiente para garantizar lo que los estudiosos del tema han dado por llamar la "equidad generacional".

Los retos que impone el fenómeno de la globalización a países de economías pequeñas como República Dominicana, obliga más que nunca a hacer un uso racional de los recursos naturales si como sociedad aspiramos a estadios superiores de desarrollo.

Estamos seguros que para competir en los mercados, y sobre todo en el mercado turístico, no sólo será necesario ser eficiente sino que se deberán practicar políticas ambientales no degenerativas.

Ya no sólo se habla del principio de que "El que contamina paga", sino que ahora se está acuñando otro que reza "El que contamina no vende". Claro!! Que en ciertos mercados de consumo de países desarrollados, este tema es más dramático para productos comestibles; sin embargo , todo parece indicar une la globalización considerará la contaminación por países y regiones. Es decir, que tenemos que prepararnos para la época de las certificaciones de carácter ecológicas, orgánicas y de no contaminación, para accesar a los mercados.

Las autoridades del gobierno, los empresarios y las llamadas organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, estamos comprometidos en crear los instrumentos de gestión ambiental idóneos en el marco del desarrollo sustentables, tomando en cuenta el primer principio de la Declaración de Río donde se postula que "el hombre debe ser el centro de las preocupaciones por el desarrollo sustentable", definido éste como un proceso destinado a la satisfacción plena de las necesidades del hombre de hoy y del mañana.

El Gobierno del Presidente Leonel Fernández, consciente de la responsabilidad que le compete al Estado Dominicano ante los desafíos del desarrollo sustentable ha creado la Comisión Coordinadora del Sector recursos Naturales y Medio Ambiente, para convocar a toda la sociedad dominicana a participar en un ambicioso plan de reformas de este sector, que le permitirá a la República Dominicana colocarse al nivel de otros países en materia de instrumentos y mecanismos de gestión ambiental.

Esta Comisión tiene la responsabilidad de coordinar, diseñar y ejecutar las actividades necesarias para crear la Secretaría de Estado de Recursos Naturales y Medio Ambiente, institución que tendrá a su cargo la formulación de la política y la planificación del sector recursos naturales (renovables y no renovables) y el medio ambiente.

Así mismo, la Comisión deberá coordinar los trabajos para lograr la Ley General Ambiental de la República Dominicana y las leyes sectoriales pertinentes.

Otra misión trascendente de la Comisión es preparar las condiciones para que la próxima reforma constitucional contemple el derecho a un medio ambiente sano, apto para el desarrollo humano, para la utilización racional de los recursos naturales y la preservación del patrimonio natural y la diversidad biológica, siempre con la mayor participación ciudadana y su derecho a la información y educación ambiental.

Mientras se resuelve el tema institucional, la Comisión Coordinadora del Sector trabajará junto a la sociedad civil en la formulación de la política pública sobre los recursos naturales y el medio ambiente, política que deberá estar dirigida a alcanzar el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Esta Comisión Coordinadora asumirá también una cuota de responsabilidad en los procesos de aprobación y seguimiento de los convenios internacionales y los compromisos que estos entraña.

Es de sumo interés del Poder Ejecutivo, que La Comisión Coordinadora del Sector recursos Naturales y Medio ambiente trabaje con la mayor transparencia y pluralidad, incorporando las diferentes ideas en relación al tema ambiental, vía los representantes de la sociedad civil y a través de los eventos y actividades que permanentemente estaremos desarrollando.

En el caso particular de las políticas ambientales dirigidas a estimular el ecoturísmo, es un placer para nosotros informarles que el gobierno actual a través de la Secretaría de Turismo y dentro de su política de desarrollo turístico, decidió insertar dicho sector en el marco filosófico del desarrollo sostenible.

La reforma y modernización del turismo en sentido general y del ecoturísmo en particular se han dinamizado atendiendo al mandato del Decreto presidencial número 484-96 del 30 de septiembre de 1996.

En este decreto se recoge el sentir de la sociedad dominicana que demanda que las instituciones que rigen la vida del país sean más eficiente, democráticas y transparentes y que a la vez contribuyan a elevar la producción y productividad, a disminuir la pobreza, a promover la equidad, a propiciar un medio ambiente saludable y fortalecer nuestra porción en el marco regional e internacional.

Con el mismo decreto se crea la Comisión Presidencial para la Reforma y Modernización del Estado y se instruye a las instituciones públicas a coordinar acciones en pro de reformarlas y modernizarlas. También instruye para que cada institución pública proceda a elaborar iniciativas, de estudios proyectos y acciones de innovación, cambios, y mejoramiento institucional, para lo cual deberá de incorporar a su presupuesto recursos destinados a la implementación de dichas medidas y vincular componentes de proyectos de cooperación internacional a su sector.

Nuestro gobierno ha tomado como marco de referencia la definición de turismo sostenible que hace la Organización Mundial de Turismo (OMT) que lo define como "un modelo de desarrollo económico concebido para mejorar la calidad de vida de la comunidad receptora, para facilitar al visitante una experiencia de alta calidad y mantener la calidad del medio ambiente, del que tanto a la comunidad anfitriona como los visitantes dependen".

Además, nuestro gobierno además reconoce como válidos los principios establecidos en la Conferencia Globe 90, realizada en Vancouver, Canadá, entre los que cabe destacar los siguientes:

• Que el turismo sostenible estimula la comprensión de los impactos del turismo sobre la naturaleza, la cultura y sobre el ser humano;

• Que el turismo sostenible requiere de esquemas para que puedan coexistir los turistas y los demás usuarios;

• Que el turismo sostenible ayuda a conservar los lugares de valor arqueológicos e históricos;

• Que el turismo sostenible estimula el uso de terrenos marginales;

• Que el turismo sostenible concientiza sobre la importancia de los recursos naturales; y

• Que el turismo sostenible vigila y evalúa los impactos y contrarresta los efectos negativos.

En vista de la importancia del ecoturísmo el gobierno ha decidido junto al sector privado, promover en nuestra sociedad una nueva visión y unos nuevos valores sobre el turismo.

Se promoverá la reducción en el consumo de agua y el reciclaje de aguas negras con plantas biológicas de tratamiento. De igual manera se promoverá un tratamiento más efectivo de la basura y el establecimientos de agricultura orgánica, para abastecer hoteles y restaurantes. Se establecerán incentivos a establecimientos turísticos, tales como el botón verde que los califique como ecoturísticos. Se estimulará el agroturismo y el turismo científicos y habrá que cumplir con un modelo de estudio de impacto ambiental de los proyectos turisticos, incentivando la categoría de reserva ecológica privada y un monitoreo periódico que verifique el cumplimiento de normas y regulaciones. También se promoverá una estrategia de mercadeo ecoturísmo.

Estamos confiados plenamente que a través de las organizaciones representativas, las opiniones del empresariado dominicano estarán presentes en la Comisión que nos honramos en presidir y que trabajando juntos lograremos un desarrollo empresarial sostenible y un medio ambiente más sano para beneficio de las presentes y futuras generaciones y como dice el lema de todos nosotros por una Quisqueya verde para siempre.
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