Colección Pórtico




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FUEGO ELÉCTRICO O ESPIRITU


1ra. Persona : Padre. Vida - Voluntad - Propósito - Energía positiva.

FUEGO SOLAR O ALMA


2da Persona : Hijo. Conciencia - Amor-sabiduría - Energía equilibrada.

FUEGO POR FRICCIÓN O CUERPO O MATERIA


3ra. Persona: Espíritu Santo. Forma - Inteligencia activa - Energía negativa
Cada uno de estos tres se manifiesta también en forma triple, totalizando


  1. las nueve Potestades o Emanaciones,

  2. los nueve Sephiroth,

  3. las nueve causas de la Iniciación.


Estos, conjuntamente con toda la manifestación, el Todo, producen el diez (10) de la manifestación perfecta, o sea el HOMBRE perfecto.
Estos tres aspectos del Todo se hallan presentes en todas las formas.

a. El sistema solar es triple; se manifiesta a través de los tres aspectos ya mencionados.
b. Un ser humano es también triple, manifestándose como Espíritu, Alma y Cuerpo, o Mónada, Ego y Personalidad.

c. El átomo del científico es análogamente triple, compuesto de un núcleo positivo, electrones negativos y toda la manifestación externa, resultado de la relación existente entre los dos primeros.
Los tres aspectos de cada forma se interrelacionan; son susceptibles de interacción porque
a. la energía se halla en movimiento y circula;
b. todas las formas del sistema solar forman parte del Todo, y no son unidades aisladas, y
c. ésta es la base de la fraternidad, de la comunión de los santos y de la astrología.
Los tres aspectos de Dios, el Logos solar y la Energía o Fuerza central (términos sinónimos en sentido oculto) se manifiestan por medio de los siete centros de fuerza –tres centros mayores y cuatro menores. Estos siete centros de Fuerza logoica están constituidos de tal manera que forman Entidades colectivas, conocidas como:


  1. Los siete Logos planetarios.

  2. Los siete Espíritus ante el Trono.

  3. Los siete Rayos.

  4. Los siete Hombres celestiales.


Los siete Logos incorporan siete tipos de fuerza diferenciada y en este tratado se les considerará como los Señores de Rayo. Los nombres de los Rayos son:

Rayos mayores de aspectos

1er. Rayo Rayo de Voluntad o Poder 1er. Aspecto

2do. Rayo Rayo de Amor-Sabiduría 2do. Aspecto

3er. Rayo Rayo de Inteligencia Activa 3er. Aspecto

Rayos menores de atributo

4to. Rayo Rayo de Armonía, Belleza y Arte.

5to. Rayo Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia.

6to. Rayo Rayo de Devoción o Idealismo Abstracto.

7mo. Rayo Rayo de Magia Ceremonial u Orden.

Fuente: Tratado sobre Fuego Cósmico. Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul (Alice A. Bailey) www.tibetano.miarroba.com

La Trinidad (el poder del tres)

La iglesia católica nos enseña que la Trinidad de Dios es un misterio y nosotr@s como metafísicos ansiamos conocer ese misterio para comprender mejor nuestra esencia divina. Al conocer a Dios Padre Madre nos conocemos a nosotr@s mism@s. “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”, decía el oráculo de Delfos hace ya miles de años.

Dice Kryon:

Estamos aquí para darles información sobre la vieja espiritualidad y cómo se funde en la nueva. Mi socio les ha revelado a ustedes el poder del “tres”. El siempre ha estado allí. No es misterio ni accidente ni secreto que los triángulos que se vuelven a si mismos de una forma, para hacer otras formas, tienen tres esquinas. Ellos son parte de la energía de la geometría sagrada y el poder de la forma es a menudo dada a ustedes en tres. Cuando ustedes miran al tres de la divinidad aún las religiones de este continente dan credibilidad al poder del tres. Ellos lo llaman Trinidad. Nosotros estamos aquí para explicar, antes de avanzar con la enseñanza de la energía, lo que esa trinidad representa.

El Padre

La combinación espiritual del tres es intuitiva y no solamente ocurre aquí. Busquen la trinidad en otras creencias pues allí también está. En su continente ustedes la llaman el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Permítanme decirles lo que representa el Padre: El Padre es el ángel, la fuente, el padre, el que está conectado al hogar, que se sienta dentro de cada uno de ustedes. El Padre representa al ángel que está adentro, el ángel cuyo rostro es el mismo de ustedes, metafóricamente. El es la pieza de Dios que está dentro de ustedes.

El Hijo

El Hijo que está representado es del linaje del Padre y el Hijo es el Ser Humano que camina sobre el planeta en dualidad. El Maestro de Amor (Jesús) se refirió a esto una y otra vez y en sus mensajes él decía: “Ustedes pueden ser como yo. Yo soy el Hijo de Dios y ustedes tienen el poder de ser Hijos de Dios”. Búsquenlo, está allí. La referencia es clara. Así que el Hijo, metafóricamente, es el Ser Humano (no importa su género) que está conectado a la imagen del Padre, que es el que está conectado a la Fuente, que es el ángel dentro.

El Espíritu Santo

Ahora la revelación: en cualquier creencia, lo que ustedes llamaron Espíritu Santo, nunca ha sido una entidad. No importa cual sea el sistema espiritual que ustedes citen, ellos explicarán que el Espíritu es muchos. Siempre tiene un panorama de “más de uno”. Estamos aquí para decirles que el Espíritu Santo representa a sus guías (o ángeles) que están con ustedes desde el nacimiento.

Esta es la trinidad con la que ustedes vienen, que es la divinidad del triángulo dentro del triángulo (habla de la forma divina del Merkabah) Dondequiera que ustedes vayan, ellos están con ustedes. No se trata de un poder difuso sobre el cielo. No baja solamente en grupos. Ustedes lo llevan con ustedes mismos.

Hemos hablado del poder de un grupo y ahora vamos a decirles por qué eso es poderoso. Es eso lo que ustedes llaman “el Espíritu que es Santo” que representa la asamblea de los guías que crean el poder de muchos dentro del uno. Así es que su acompañamiento, que tal vez ustedes pensaban que estaba allí sólo para abrazarlos, sostenerlos y amarlos, está siendo explicado como “los catalizadores de amor”.

Fuente: Conocimiento de transición para el nuevo milenio “Guías y Ángeles” Kryon.)

Lee Carroll.
1.3) Cristo interno

En nosotr@s vive nuestro verdadero ser al que no conocemos y por ello debemos buscar en nuestro interior ya que nuestro verdadero Maestr@ mora ahí y espera nuestro reconocimiento sincero para actuar y liberarnos de la ilusión. A una parte del ser que somos la hemos llamado el Cristo Interno.

EL CRISTO”

Dice Rubén Cedeño:

Si ustedes fueran al Capitolio de Caracas y me trajeran la información de cómo es, podría suceder lo siguiente: Si alguno fue por la parte norte, al regresar me diría que vio unas Cariátides sosteniendo el techo. Los que vieron la parte sur le dirían a los fueron por la parte norte que eso es mentira, que ahí no había Cariátides sino un frontón griego, y los que solo observaron los laterales y se encontraron con unos jardines le dirían a los otros, que allí no había Cariátides, ni frontón griego, sino jardines.

Resulta que todos han ido al Capitolio, pero unos lo han visto por el norte, otros por el Sur y otros por los laterales. Todos han ido al Capitolio pero han visto partes diferentes.

Si yo le pregunto a uno de ustedes, ¿Qué es el Cristo? Me puede responder: Es El Hijo de Dios. Es el que siempre vemos en la Cruz. Es El que llevamos dentro. Hay diferentes opiniones y nos preguntamos. ¿Por qué? Simplemente, porque todos han abordado el conocimiento de diferentes puntos de vista. Pero, ¿Quién es “EL CRISTO?”.

Vamos a abordar este conocimiento desde tres puntos de vista, así como el ejemplo del Capitolio. Primero, el Cristo histórico: segundo, el Cristo Interno y tercero, el Cristo Cósmico.

¿Quién fue el Cristo histórico? El Cristo histórico fue un señor hijo de José y María, que alcanzó la estatura de Maestro: Vivió y murió en Galilea. Ese es el Cristo de la Historia. El que conoce todo el mundo y que la gente lo terminó identificando e inmortalizando como “El crucificado”.

Pero si abordamos el conocimiento de la palabra Cristo, vemos que viene del latín, de la segunda declinación, Cristus Cristi, que quiere decir ungido, lleno de gracia. Generalmente se refería a las personas que recibían una unción con aceite sagrado. Así observamos que la palabra Cristo nada tiene que ver con una persona que está clavada en una cruz. Antes se decía que Cristo provenía de la palabra crucificado y es falso. Cristo es un ser ungido, lleno de gracia y no un señor clavado en una cruz.

Dios es el Rey de la Naturaleza y por ser nosotros sus hijos, somos Príncipes. Y un príncipe es una persona ungida con algo muy especial. Un Cristo ungido de la Divinidad.

Cada uno de nosotros somos hijos de Dios perfectos. Acuérdate que Jesús dice: “Sois Dioses”. Y que en el Génesis de la Biblia dice: “Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza”. Somos Dioses. Ahora bien, ¿Tú crees que tú eres Dios cuando te pones furioso, vanidoso, o cuando odias a una persona? ¿Qué sucede ahí? Que lo que es Dios, es algo muy interno dentro de ti. Es la semillita de lo que tú eres. Y esa semillita está dentro de tu corazón y es quien verdaderamente es el hijo de Dios.

Todos llevamos esa fuerza que es Dios mismo dentro de nuestro corazón. Y es lo que a través de las religiones se le ha llamado el soplo del Espíritu Santo, la Divinidad en el hombre, el Yo Superior, el Ser Interno. Eso es el Cristo Interno. Dios dentro de ti, llevando toda la unción y la bendición de lo que es Dios mismo. Cada ser humano lleva a Cristo dentro de su corazón, sea bueno, malo o desagradable, cristiano, musulmán o de cualquier otra religión. Todo ser humano lleva la chispa de Dios dentro de su corazón. Y esto es lo que se llama el Cristo Interno.

Pero entonces, ¿qué relación tiene ese Cristo con Jesús? Resulta que esto que estás aprendiendo no lo sabe todo el mundo; hay una cantidad de personas que lo desconocen al igual que en el pasado. Hace dos mil años una persona llamada Jesús encarnó en su cuerpo físico, tangible, toda la potencialidad de su Cristo Interno y se manifestó y El fue todo lo que nosotros llevamos por dentro, en nuestro corazón. El decidió actuar como canal directo de ese Cristo Interno y le dio rienda suelta, libertad para que se manifestara.

Todos nosotros tenemos ese Cristo Interno como lo tenía Jesús. Pero, ¿por qué no se manifiesta? ¿Por qué nosotros no somos como Jesús? Recuerda que Jesús dijo “Vosotros podéis hacer cosas como las que yo hago y aún superiores”, “si tú le dices a esa montaña, levántate y vete al mar, esa montaña te obedecerá”. Pero dime, ¿por qué no lo puedes hacer ahora? Porque te han llenado de ideas que tú no puedes y tu personalidad, con una cantidad de defectos, con odio, maledicencia, negación de la sabiduría, ha hecho que El Cristo que llevas dentro se envuelva en una cápsula como de acero, impenetrable, y por eso no puedes ver a Dios en ti.

Pero cuando uno comienza a pensar en positivo, a leer libros como éste y sabes que tienes a ese Cristo dentro de uno mismo, esa cápsula comienza a romperse y El Cristo se manifiesta.

Ahora, me preguntarás como hago yo para pensar, ver y sentir a Dios dentro de mí. Muy fácil. De la corriente de energía suprema de tu Yo Superior baja a tu cuerpo físico un conducto llamado el Cordón Plateado y entra por la cabeza, entre el parietal y el occipital, y cuando llega a tu corazón estalla en una llama triple, rodeada de una luz inmensa, blanca. Es igual a un sol. Y allí en esa llama triple están contenidos todos los aspectos de Dios; Voluntad, Sabiduría y Amor. Has visto en las iglesias cuando simbolizan a Dios como Padre Eterno le pintan un triángulo; sus tres puntas simbolizan: Voluntad, Sabiduría y Amor. Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¿Por qué esos tres aspectos y no otros? Porque un Universo constituido solamente con voluntad de existir, si no tiene cohesión o amor y si no hay sabiduría en la constitución molecular de las cosas, no puede mantenerse de manera perfecta. Si existe amor sin la voluntad que cohesione ese amor y si no hay la inteligencia, tampoco puede existir. Igualmente, si hay inteligencia sin voluntad ni deseo de que el Universo exista, tampoco puede manifestarse.

Entonces Dios funciona con esos tres aspectos en conjunto. Y de esos tres aspectos se desprende todo lo que somos. Cada uno de nosotros llevamos dentro a Dios con sus tres aspectos: Voluntad, Sabiduría y Amor. Tú no le puedes decir a nadie que no sabes una cosa, porque Dios dentro de ti lo sabe. Cuando tú niegas voluntariamente que no sabes algo, estás tirándole la puerta a Dios en la cara. Cuando dices “Yo no puedo”, le estás negando a ese Cristo que tienes dentro, la posibilidad de manifestarse. El puede darte toda la sabiduría, la voluntad, el poder de Dios mismo.

Tu Cristo es Dios andando contigo para arriba y para abajo. Desde que te levantas hasta que te acuestas. El es lo que de una u otra forma ha llamado la religión, el Ángel de la Guarda. Que es Dios mismo dentro de ti. Y todo ser humano lleva ese corazón de Luz con esos tres aspectos, que son tres llamas; que en un principio son pequeñas pero que luego van creciendo y se pueden poner como tu cuerpo.

Esas tres llamas se manifiestan dentro del corazón. Una llama viva, dorada, moviéndose: es la Sabiduría de Dios. Toda la Iluminación y el Conocimiento de Dios, dentro de ti, para tu uso. Fíjate, si te hieres, la sangre emite una substancia para que la herida cicatrice. La digestión no la diriges tú, todo lo hace la inteligencia en tu cuerpo, que es el Rayo Dorado.

También vas a encontrar dentro de tu corazón la fuerza el poder y la Fe de Dios en el Rayo Azul. Nunca puedes decir que no tienes fe, pues dentro de ti está la fe más grande del mundo.

Y en una tercera llama de color Rosa, tienes todo el amor del mundo. Tú no puedes decirle a nadie que lo odias, no puedes rechazar a nadie porque dentro de ti está el amor de Dios. No es solamente eso, sino que así como tienes tu Cristo Interno con sus tres llamas, todos los demás seres humanos también lo poseen. ¿Cómo vas tú a odiar, si los mismos aspectos de Dios dentro de tu corazón están dentro del corazón de tu prójimo? Más aún, si profundizamos en este estudio veremos que esa misma substancia está contenida en las flores, los árboles y todo. No hay nada en el Universo que no tenga los tres aspectos de Dios.

Tú me dirás que si le abren el pecho a una persona no encuentran las tres llamas. Es verdad. Es que te hablo del corazón espiritual. Esta verdad la han sabido, a través de todas las edades, las escuelas esotéricas, herméticamente cerradas. Y ahora se ha dado la gran oportunidad de que la humanidad entera se entere de que llevamos un Cristo Interno que es Dios verdaderamente para el hombre y por eso estamos enseñando.

Jesús, cuando vivió en Jerusalén, hizo todo lo que manifestó, utilizando el poder del Cristo Interno. El decía: “YO SOY el Camino, la Verdad y la Vida”. Es el YO SOY por el cual tú caminas hacia Dios.

... El regalo más grande que puedes ofrecer, es vivir reconociendo el Cristo Interno que llevan los demás. Tú pueden llamar a ese Cristo Interno para todo lo que necesites cuando no comprendas algo, cuando falta el amor, para buscar lo perdido. Piensa que es Dios dentro de ti con todo su poder.

Una vez le preguntaron a Jesús que dónde estaba el Reino de los Cielos y dijo: “Cuidado, que está más cerca que tus propios pies”. Está dentro del corazón del hombre y ahí es donde debemos buscarlo.

A través de los tiempos en las lunas llenas de junio, se ha celebrado un festival llamado el Festival de Asala que es el festival de Cristo. Ese día las fuerzas crísticas están más vivas en toda la Naturaleza que en otro día del año.

Fuente: Libro Pilares de la Metafísica. Rubén Cedeño
¿QUÉ ES EL CRISTO?

Dice Conny Méndez:

Les he enseñado siempre que el Cristo es nuestra Verdad. La Verdad de cada uno y que es perfecto y Todopoderoso. Es lo más noble de cada uno.

Vamos a desmenuzarlo para comprenderlo mejor.

Ya ustedes saben que todo tiene vida. Aquello que tiene vida oye, siente y responde. Algo muerto o dormido, ni oye, ni siente, ni responde. ¿Correcto? Recuerden eso. Vida es la capacidad de oír, sentir y responder, contestar o reaccionar.

Vamos a dibujar varios planos. Pondremos aquí: 1º VIDA. Toda cosa viviente o que se ha despertado a la vida, ante todo tiene vida.

Ahora viene: ¿Qué clase de vida? ¿Elemental?, o ¿terrena? ¿Si es elemental, será del aire, del agua o del fuego? ¿Si es terrena será mineral, vegetal, animal o humana?

Una vez que se haya definido esto, viene la individualidad. Todo es uno e indiviso, pero cada cosa muestra una faceta o unos talentos especiales, virtudes o atributos que no son comunes a todos.

En los humanos, por ejemplo, ¿Qué aspecto presenta? ¿Tiene la piel negra, blanca? ¿Los ojos azules, negros? ¿Qué peculiaridad manifiesta? Y si hay tan infinita variedad de clases, aspectos, virtudes, peculiaridades, talentos, tipos, razas, reinos, etc., ¿por qué se dice que todo es uno, un mismo ser? Primeramente sabemos que todo, absolutamente todo sale de una misma fuente. Eso que llamamos Dios. Por consiguiente, todo es, no solamente Un hijo de Dios, sino El hijo de Dios, porque no hay repetición exacta. Cada cosa es individual. Eso mismo, una sola cosa, un solo ejemplar.

Bueno, pero en esa variedad infinita, hay algo que delate la filiación, la hermandad, la igualdad. Tiene que hacer algo que sea exacto en todos. Una especie de marca de fábrica, porque precisamente sale de Dios. Así como en una familia en que todos los miembros sean de diferentes tipos, que ninguno se parece a otro, pero algo hay en todos que señale el parentesco o la filiación. Algo en la forma de la nariz, o en las orejas, o en el hablar. Algo que lo clava a uno con el apellido. ¿Qué nos une a nosotros todos como familiares de Dios? ¿Qué nos identifica? Tres cosas: Conciencia, Inteligencia y Amor. Todo ser viviente tiene conciencia, inteligencia y amor. Nadie es tan malo que no ame aunque sea a su madre o a su perro. Nadie que esté vivo deja de manifestarlo en alguna forma. O bien le late el corazón, o está respirando. Algo está consciente en él. Algo responde, algo siente, algo oye. Está vivo, tiene ya conciencia. Y esto está simbolizado por tres colores primarios: Azul, Amarillo y Rojo. Todo, absolutamente todo tiene esos tres colores. Todo tiene conciencia, o vida, o lo que es lo mismo: voluntad, eso es azul. Todo tiene inteligencia, amarillo; todo tiene atracción, repulsión, adhesión y cohesión, o sea amor, rojo. Todo, en todos los reinos de la Creación.

Los oídos humanos son torpes. El ser más fino de oído no oye responder a las matas, ni a las células de su cuerpo, por ejemplo. Nadie se da cuenta, por consiguiente, de que los planos invisibles, astrales, etéricos, son una baraunda de sonidos, de voces, una gritería de todo lo que contiene vida. Hemos dicho que todo lo que tiene vida oye, siente y responde. El cuerpo humano, siendo macizo, sólido, no soporta ese vocerío. Yo pido para ustedes que cuando se les despierten esos sentidos espirituales no se encuentren solos. Que estén acompañados, y la mejor compañía es la del Cristo, o sea el Yo Superior que todo lo puede, todo lo sabe, todo lo domina; que es infinito consuelo, infinito amor y ternura.

Ahora ¿qué es pues el Cristo? Es la expresión de esas tres condiciones, Conciencia, Inteligencia y Amor en sus más altos grados. Amor en su grado más puro. Es Voluntad Azul purísima, la de Dios mismo. Es Inteligencia Oro purísima, altísima, como Dios mismo. Es la Esencia de la Divinidad. Es todo lo que somos pero en la escala más alta, más pura, noble, buena y perfecta. Es la esencia de la Verdad. Es el patrón y diseño de la Voluntad de Dios para nosotros, cada uno.

Debemos meditar sobre esto todos los días. Al pensar en Él nos enchufamos, como quien dice, en el plano Crístico. Seguimos pensando en Él y a los veinte segundos experimentamos un paso como un escalón, nos sentimos más cerca. A los próximos veinte segundos lo sentimos, o lo comenzamos a sentir como una dulzura y como que algo nos eleva. A los terceros veinte segundos nos sentimos felices, que lo amamos y que Él nos ama. Si hacemos esto cada día nos pareceremos más a El diseño divino cada día. Nos hacemos más buenos, más puros, bellos, inteligentes, vivos y alertas. Pero recuerden también que Él tiene voz y oído. Que no es el mismo oído y la misma voz de nuestro cuerpo. Es un Ser unido y aparte al mismo tiempo. Unido a nosotros y aparte de nosotros. Por eso le podemos hablar y saber qué nos contesta.

Espero que habrán adelantado un poco en la comprensión del Cristo Interior, porque quiero que todos quemen el Karma antiquísimo que está cristalizado, y éste lo quema El Cristo, a quien Emmet Fox llamó “El Señor del Karma”.

Hay el Cristo cósmico, y hay el Cristo individual, o sea el Ser Divino, Glorioso dentro de nuestros corazones, hecho de luz universal y creado por Dios-Padre y Madre. Este se desarrolla tal como semilla a través de 14.000 años de evolución. (En nuestra conciencia).

Este Ser Crístico es un Ser inteligente, viviente en cada uno de nosotros, y que está interesado en ti más de lo que estás tu mismo. Durante millones de años te ha estado dando hasta el aliento, y te ha sostenido con la esperanza de lograr una oportunidad de exteriorizar el proyecto divino que tienes tú en el plano de la Creación. Acepta esto ahora y deja que este Dios, a través de ti, cumpla Su propio patrón de perfección, Su maestría y dignidad, Su equilibrio y belleza, Su Armonía y libertad. Hagamos juntos la siguiente afirmación:

“Yo acepto ahora la verdad de que poseo un ser divino, glorioso, que en este momento está desarrollando y trayendo a mi vida y a mis sentidos la realización de mi propia divinidad. Afirmo que poseo en el centro de mi cabeza un ganglio (chakra) llamado “Fe”, que genera y produce toda la fe que me es necesaria, de manera que no puedo jamás volver a decir que mi fe es insuficiente. Si tengo a Dios en mí, si todo mi ser es hecho de esencia de Dios mismo, del cuerpo de Dios mismo, mi Padre-Madre, tengo en mí ser todas las cualidades y todos los atributos de Dios mismo. Gracias Padre que esto es la verdad”.
No hay sino un solo poder en el Universo. Acepta ahora que la Presencia de Dios está en tu corazón, que está más cerca que tus pies y tus manos, más cerca que el aliento que entra por tu nariz, porque es tu propia vida que te hace latir el corazón, esa Presencia de Dios que se llama “Yo Soy” es una e indivisible con el latido de tu corazón. Ponte la mano sobre el corazón, cuando medites, e invoca tu exquisita Presencia para que guíe tu meditación.
Cada dos mil años el Maestro del Mundo manda a la Tierra un “Cristo”, o sea un ser perfeccionado que desea encarnar y traer a la masa de humanos de esa era, la religión que conviene a ese aspecto de la evolución. Esa religión, en el curso de dos mil años se convierte en el estímulo espiritual de las masas encarnadas en ese momento. A medida que se iban sucediendo las eras de evolución, el Maestro del Mundo ha mandado nuevos Cristos, uno tras otro. Es lamentable que el Mismo Cristo no pudiera continuar a través de todos los cambios, ya que todas las religiones se han visto afectadas por resistencias, antagonismos y rebeliones que han sido provocadas siempre por la ola religiosa precedente, cuando sería maravilloso que ola tras ola añadiera su ímpetu, su fuerza a la próxima, haciéndose un gran crescendo en que toda la humanidad se pudiera encontrar cara a cara con su propia divinidad.
¡Hoy estamos al cierre de los ciclos de tiempo! Frente a la abertura de otro ciclo de dos mil años cuando la entrada del Rayo Ceremonial que así se le llama al séptimo rayo, comienza a hacerse sentir por las vidas. Este rayo será la religión de las masas.
El Cristo no es un cuerpo, es una conciencia. Ya saben lo que les enseñé, que las conciencias tienen vida e inteligencia. La conciencia Crística o el Cristo nuestro existe porque en el comienzo de nuestra creación por el Creador, lo que funcionaba en nosotros era esa conciencia pura y bella. Ella ha quedado en las altas esferas, esperando que nosotros lleguemos a reunirnos con ella. Se llama el Cristo; y todos estos Cristos se dirigieron al Tribunal Kármico, que está compuesto por siete entidades de sabiduría; y le pidieron permiso para hacer presión en cada uno de nosotros; limpiándonos de todas las cristalizaciones para poder evolucionar rápidamente, quitando y barriendo del mundo todo lo negativo y estableciendo el reino de los cielos en la tierra lo más pronto posible, pues la tierra está en un peligro grande de destruirse por falta de luz como ustedes ya saben. La tierra está, en lo que llaman los maestros, un estado recalcitrante y es que los humanos no hacen caso, no quieren cambiar por más que hacen nuestros guías y seres de luz y los ángeles y nuestros Cristos están sufriendo, cosa insólita, como ustedes comprenderán. Ese es un estado de caos universal que amenaza. El tribunal Kármico primero dio permiso para que 2.000 Cristos hicieran la prueba. Somos diez billones de seres humanos entre los encarnados y los no encarnados que pertenecemos a la evolución humana y no más de tres billones están encarnados a la vez en la tierra. La prueba dio resultado y el permiso fue aumentado a 200.000, luego a un millón y luego a diez millones.

Fuente: Libro Metafísica 4 en 1. Conny Méndez www promineo.gq.nu
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