Escuela Ciudadana, Ciudad Educadora




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Escuela Ciudadana, Ciudad Educadora

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Proyectos y prácticas en proceso

por Moacir Gadotti **

La relación entre “escuela ciudadana” y “ciudad educadora” se encuentra en el propio

origen etimológico de las palabras “ciudad” y “ciudadano”. Ambas derivan de la misma palabra latina “civis”, ciudadano, miembro libre de una ciudad a la que pertenece por origen o adopción, por tanto, sujeto de un lugar, el que se apropió de un espacio, de un lugar. Así ciudad (civitas) esuna comunidad política cuyos miembros, los ciudadanos, se autogobiernan y ciudadano es lapersona que goza del derecho de ciudad. “Ciudad”, “ciudadano”, “ciudadanía” se refieren a unacierta concepción de la vida de las personas, las que viven de forma “civilizada” (de civilitas,afabilidad, bondad, cortesía), participando de un mismo territorio, autogobernándose,construyendo una “civilización”.

Es claro que, en Roma, ese concepto de sujeto de la ciudad era limitado sólo a pocos

hombres libres, cuya cultura era el reflejo del ocio y no del trabajo. El trabajo era reservado anumerosos esclavos. Ellos eran sujetos “sujetados”, sometidos y, por tanto, no eran consideradosciudadanos, ni tenían los derechos de ciudadanía, ni eran considerados civilizados, sinoextranjeros, bárbaros, no pudiendo usufructuar los beneficios de la civilización.

Del origen de las palabras en la antigüedad, pasemos a los hechos que hoy designan lo

que llamamos “escuela ciudadana” y “ciudad educadora”.

La Escuela Ciudadana

La idea y el proyecto de una Escuela Ciudadana nacieron en el Brasil1, al final de la

década de los 80 e inicio de los 90, fuertemente enraizados en el movimiento de educaciónpopular y comunitaria que en la década de los 80 se introdujo por la expresión “escuela pública popular”. Desígnase comúnmente por “Escuela Ciudadana” una cierta concepción y una ciertapráctica de la educación “para y por la ciudadanía”, que, bajo diferentes denominaciones, sonrealizadas, en diversas regiones del país, principalmente en las municipalidades donde el poderlocal fue asumido por los partidos del llamado campo democrático-popular.

La mayor ambición de la Escuela Ciudadana es contribuir a la creación de las condiciones para el surgimiento de una nueva ciudadanía, como espacio de organización de la sociedad para la defensa de los derechos y la conquista de otros nuevos. Se trata de formar para la gestación deun nuevo espacio público no-estatal, una “esfera pública ciudadana” (Jürgen Habermas), quelleve a la sociedad a tener voz activa en la formulación de las políticas públicas, mirando a uncambio del Estado que tenemos por otro radicalmente democrático.

Fue Paulo Freire quien mejor definió una educación para y por la ciudadanía cuando, en

los Arquivos Paulo Freire, en San Pablo, el día 19 de marzo de 1997, en una entrevista a TV Educativa de Río de Janeiro, habló de su concepción de “escuela ciudadana”: “La EscuelaCiudadana es aquella que se asume como un centro de derechos y de deberes. Lo que lacaracteriza es la formación para la ciudadanía. La Escuela Ciudadana, entonces, es una escuelaque hace realizable la ciudadanía de quien está en ella y de quien viene a ella. Ella no puede seruna escuela ciudadana en sí y para sí. Ella es ciudadana en la medida misma en que se ejercitaen la construcción de la ciudadanía de la que usa su espacio. La Escuela Ciudadana es una escuela coherente con la libertad. Es coherente con su discurso formador, liberador. Es tod aescuela que, esforzándose para ser ella misma, lucha para que los educandos-educadores también sean ellos mismos. Y como ninguno puede serlo solo, una Escuela Ciudadana es una escuela de comunidad, de compañerismo. Es una escuela de producción común del saber y de lalibertad. Es una escuela que vive la experiencia tensa de la democracia”. Paulo Freire asociaba ciudadanía y autonomía. En su último libro, él afirma que “el respeto a la autonomía y a ladignidad de cada uno es un imperativo ético y no un favor que podemos o no conceder unos a otros”..

Tanto en su concepción cuanto en sus prácticas, la Escuela Ciudadana se traduce por

diferentes nombres y características propias. Hasta se puede hablar de diversas “tendencias” dela escuela ciudadana. Y esto es natural, en la medida en que no podemos separar “ciudadanía” de“autonomía”. Bajo muchos nombres encontramos a la educación ciudadana: “Escuela públicapopular” (San Pablo), “Escuela Democrática” (Betim, MG), “Escuela Plural” (Belo Horizonte),“Escuela Candanga” (Brasilia, DF), “Escuela Mínima” (Gravatai, RS), “Escuelas sin fronteras”(Blumenau, SC), “Escuela Guaycurú” (Estado del Mato Grosso do Sul), “Escuela Democrática y Popular” (Estado del Río Grande do Sul), “Escuela de tiempo integral” (Colatina, ES), “EscuelaDesafío” (Ipatinga, MG). Lo que importa no es el nombre, sino la práctica de una escuela honesta, seria, amiga, compañera, con una nueva cualidad, una escuela que atienda a lasnecesidades de los niños, de los jóvenes y de los adultos, de las comunidades, que aporte para el“buen vivir”, esto es, para una vida más saludable, productiva, sustentable y feliz.

El ejemplo más destacable de “Escuela Ciudadana” es el de Porto Alegre. En Porto

Alegre (RS), desde la primera gestión democrática-popular iniciada en 1993, la Escuela

Ciudadana comprende, principalmente, el planeamiento participativo, la autonomía de la escuelacomo estrategia de calidad de enseñanza y la construcción de la ciudadanía como prácticapedagógica.

Con otro nombre, entre 1993 y 1996, el municipio de Belo Horizonte (MG), desarrolló laexperiencia de la Escuela Plural, que ha servido de ayuda para que muchos municipioselaboraran su política educativa para una educación para y por la ciudadanía. La Escuela Plural,en una perspectiva ciudadana, llevó ese nombre por construir la política educativa del municipioa partir de la pluralidad de experiencias emergentes en la red municipal de educación.

En otros Municipios y Estados la idea de Escuela Ciudadana se tradujo por característicaspropias locales, como en Gravatai (RS), donde, desde 1997, la Secretaría Municipal de Educacióndesencadenó un rico proceso de reorientación curricular y formación continua del magisterio,rescatando sus raíces populares. Lo mismo aconteció en dos municipios próximos: Viamâo yAlvorada. En Caxias do Sul (RS), de la misma forma, la Secretaría de Educación, movilizó a todala ciudad para la construcción de la participación y de la democracia en el movimiento cívico porel “Presupuesto participativo en la educación”. Basada en Paulo Freire entendió esta evaluación

como una redefinición conjunta de los caminos a ser recorridos por los ciudadanos.

Experiencias semejantes vienen aconteciendo desde el final de la década de los 90 en

municipios como los de Chapecó y Dionisio Cerqueira en el Estado de Santa Catalina; Mauá,Diadema, Santo André y Franca, en el Estado de San Pablo; Icapuí, en el Estado del Ceará; enGoiâna, en el Estado de Goiás; en Belem, en el Estado de Pará, con la llamada “Escuela cabaña”,entre otros. El gran desafío de estos proyectos ha sido la discontinuidad administrativa de losgobiernos municipales. De allí la insistencia de muchos educadores en la autonomía de la escuela, fortaleciendo el proyecto político-pedagógico de la unidad escolar.

En dos gestiones, desde 1993, la secretaría de Educación de Uberaba (MG) desarrolló unbello proyecto con base en los principios de la Escuela Ciudadana, inicialmente orientado por elmismo Paulo Freire. Uberaba entendió la Escuela Ciudadana como una “construcción amorosa dela ciudadanía” e hizo una nueva contribución al proyecto, asociando conocimiento, sensibilidad ysustentabilidad. Como quería Paulo Freire: una escuela “seria, curiosa, cuestionadora, crítica,creadora y, sobre todo, alegre y placentera”.

En Blumenau (SC), a partir de 1977, el gobierno municipal viene trabajando con el

concepto de “Escuela sin fronteras - Construyendo Ciudadanía por la Educación”, una propuestaesbozada un año antes por el sindicato, comprendiendo “la gestión democrática, la cualidad socialde la educación y el acceso, permanencia y sucesión de todos(as) los(as) educandos(as)”,“resignificando” las experiencias de la red.

En 1999 el Estado del Río Grande do Sul lanzó un gran movimiento por la construcción

de la “Escuela democrática y popular” a través de la “Constituyente Escolar” con base en lametodología de Paulo Freire y con los siguientes presupuestos: la educación como un derecho detodos los ciudadanos y ciudadanas; la participación popular en cuanto método de gestión depolíticas públicas; la dialogicidad en cuanto principio ético-existencial de un proyecto humanista y solidario; la radicalización de la democracia en cuanto objetivo estratégico de un gobierno deizquierda y la utopía en cuanto sueño impulsante de la educación y de la escuela.

Se espera que el Estado del Río Grande do Sul, al lado del Estado de Mina Gerais con su“Escuela Sagarana” y del Mato Grosso do Sul con su “Escuela Guaicurú”, avancen en el nivelestatal, con una propuesta alternativa al neoliberalismo de una educación para y por laciudadanía. La Escuela Ciudad está dejando de ser una “utopía municipalista”, como decía en1989 Genuino Bordignon4, para transformarse también, diez años después, en una utopía“estatal”.

Estos son sólo algunos ejemplos, entre tantos, para ilustrar este rico y variado movimientoeducativo que está asociado a una concepción pedagógica cada vez más consolidada y que hemosllamado “concepción dialéctica de la educación”, siguiendo los caminos de la pedagogía de lapraxis. Todos estos ejemplos, directa o indirectamente se inspiran en el pensamiento de PauloFreire, lo que muestra su actualidad y fuerza transformadora. Algunos de sus principiospedagógicos o intuiciones originales de su práctica son fácilmente encontrados en esasexperiencias de educación ciudadana, fundadas en relaciones eminentemente democráticas. Heaquí algunos de esos principios: 1) partir de las necesidades de los alumnos y de las comunidades; 2) instituir una relación dialógica profesor-alumno; 3) considerar la educacióncomo producción y no como transmisión y acumulación de conocimientos; 4) educar para la

libertad y la autonomía; 5) respeto a la diversidad cultural; 6) defender la educación como un actode diálogo en el descubrimiento riguroso, no obstante, a su vez, imaginativo, de la razón de ser de las cosas; 7) el planeamiento comunitario y particpativo.

La Escuela Ciudadana inicialmente muy centrada en la democratización de la gestión y enel planeamiento participativo, al poco tiempo amplió sus preocupaciones para la construcción deun nuevo currículo (interdisciplinar, transdisciplinar, intercultural) y de relaciones sociales,humanas e intersubjetivas nuevas, enfrentando los nuevos problemas generados por el aumentode la violencia y el deterioro de la calidad de vida en las ciudades y en el campo.

Una década de innovación y de experimentación con base en una concepción ciudadana

de la educación fue suficiente para generar un gran movimiento, una perspectiva concreta defuturo para la escuela pública, demostrando que la sociedad civil está reaccionando a la tendenciaoficial neoliberal, a un modelo de internacionalización de la agenda de la educación, que sigue lamisma “receta” contenida en las “recomendaciones” de organismos internacionales como elBanco Mundial y el FMI.
En octubre de 2001, durante la realización del Forum Mundial de Educación, el Instituto

Paulo Freire coordinó el “Primer Encuentro Nacional de Escuelas Ciudadanas” y durante elForum Social Mundial, en febrero de 2002, coordinó un “Primer Encuentro Internacional de

Escuelas Ciudadanas”. Tengo la firme convicción de que el Movimiento por la EscuelaCiudadana, nacido a fines del siglo XX tendrá un fuerte impacto en la educación en la primeramitad del siglo XXI, similar al Movimiento por la Escuela Nueva, nacido a fines del siglo XIXy que tuvo un gran impacto en el siglo XX. El movimiento de la Escuela Nueva se oponía a la educación tradicional, así como hoy, el Movimiento de la Escuela Ciudadana se opone a laeducación neoliberal-

La Ciudad Educadora

¿Qué tiene que ver el “Movimiento de la Escuela Ciudadana” con el Movimiento de las

Ciudades Educadoras iniciado en la misma época? Fue nuevamente Porto Alegre –integrandodesde el año 2001 el “Movimiento de Ciudades Educadoras”– quien dio la partida, iniciando unanueva caminata en esa asociación, como pudimos constatar durante la realización del XSeminario Nacional de Educación, llevado a cabo en Porto Alegre del 13 al 15 de mayo de 2002con el tema general: “Culturas y ciclos de vida: desafíos de la (re)invención de la escuela en laCiudad Educadora”. Es la ciudad, como espacio de cultura, la que educa a la escuela y es laescuela, como palco del espectáculo de la vida, la que educa a la ciudad.

La ciudad dispone de innumerables posibilidades educadoras. El vivir en la ciudad se

constituye en un espacio cultural de aprendizaje permanente por sí solo. Pero la ciudad puede ser“intencionalmente” educadora. Una ciudad puede ser considerada como una Ciudad Educadora,cuando, más allá de sus funciones tradicionales –económica, social, política y de prestación deservicios– ella ejerce una nueva función cuyo objetivo es la formación para y por la ciudadanía.

Para que una ciudad sea considerada educadora ella precisa promover y desarrollar el

protagonismo de todos –niños, jóvenes, adultos, ancianos– en la búsqueda de un nuevo derecho,el derecho a la Ciudad Educadora.

En la Ciudad Educadora todos sus habitantes usufructúan las mismas oportunidades deformación, desarrollo personal y entretenimiento, que la ciudad ofrece. El “Manifiesto de lasciudades escuelas” aprobado en Barcelona en 1990 y revisado en Bolonia en 1994, afirma que “la satisfacción de las necesidades de los niños y de los jóvenes, en el ámbito de las competencias del municipio, presupone una oferta de espacios, equipamientos y servicios adecuados al desarrollo social, moral y cultural, a ser compartidos con otras generaciones. Elmunicipio, en el proceso de toma de decisiones, deberá tener en cuenta el impacto de las mismas.

La ciudad ofrecerá a los padres una formación que les permita ayudar a sus hijos a crecer yutilizar la ciudad en el espíritu del respeto mutuo... Todos los habitantes de la ciudad tienen elderecho de reflexionar y participar en la creación de programas educativos, y a disponer de losinstrumentos necesarios que les permitan descubrir su proyecto educativo, en la estructura y enla gestión de su ciudad, en los valores que ésta fomenta, en la calidad de vida que ofrece, en las fiestas que organiza, en las campañas que prepara, en los intereses que manifiesta por ellos y enlas formas de escucharlos”.

En este contexto, el concepto de “Escuela Ciudadana” gana un nuevo componente: la

sus bibliotecas, sus bienes y servicios, sus teatros e iglesias, sus empresas y comercios... en fin,toda la vida que palpita en la ciudad. La escuela deja de ser un lugar abstracto para insertarsedefinitivamente en la vida de la ciudad y ganar, con eso, nueva vida. La escuela se transforma enun nuevo territorio de la construcción de la ciudadanía.

Tarso Genro, por dos veces prefecto de Porto Alegre, destaca, entre sus “21 tesis para lacreación de una política democrática y socialista”, la necesidad de una “nueva cultura política,más abarcante, de disputa hegemónica y de incorporación de nuevos agentes sociales” y una“nueva esfera pública con organizaciones locales, regionales, nacionales e internacionales,auto-organizadas”, rompiendo la distancia entre Estado y Ciudadanía. La Ciudad Educadora es,en verdad, la realización de los objetivos del propio planeamiento urbano como son: la“promoción y la mejora de las condiciones de hábitat viabilizando una vida saludable, social, material y espiritualmente (cultura, educación y trabajo) para todos los municipios... mayoreficacia social y mayor eficiencia económica del capital social, o sea, del ambiente construido,que es la ciudad, distribuyéndose igualitariamente o equitativamente los beneficios y los costosde los desafíos urbanos, en la búsqueda de una sociedad sustentable”.

¿Cuándo es que podemos hablar de “Ciudad Educadora”?

Podemos hablar de Ciudad Educadora cuando existe ciudadanía plena, cuando la ciudad

se maneje bajo el control social. Ciudades justas, productivas, democráticas y sustentables sonaquellas que consiguen “romper con el control político de las elites locales y con las formasburocráticas, corruptas y clientelísticas de gobernar”10 y establecen una nueva esfera pública dedecisión no-estatal, como el “presupuesto tornaron emblemáticos en las gestiones populares. Ya salimos de las propuestas en este campo ynuevas experiencias vienen surgiendo en diferentes partes del país llevadas a cabo por diferentespartidos políticos, que crean nuevas relaciones, nuevas formas de gestión, nuevos espacios denegociación y estimulan la reapropiación de las ciudades por sus ciudadanos. Y no hay secretoen eso. Basta voluntad política apoyada en una ética que condene el secreto burocrático con latransparencia, que incorpore el conflicto con prácticas de negociación y que publicite lainformación.

El rol de la Escuela Ciudadana

¿Y cuál es el rol de la escuela en este contexto?

El rol de la escuela (ciudadana), en este contexto es contribuir a crear las condiciones quehagan posible la ciudadanía, a través de la socialización de la información, de la discusión, de latransparencia, generando una nueva mentalidad, una nueva cultura, en relación al carácter públicodel espacio de la ciudad.

Hay una concepción neoliberal de la ciudad que la considera sólo como un mercado. En

este caso, la pedagogía neoliberal intenta formar consumidores para el mercado. Hay unaconcepción emancipadora de la ciudad que ya fue defendida hasta en un Informe de laUNESCO11, que entiende la ciudad como espacio formativo. Para esa concepción el rol de laescuela es formar ciudadanos.

En una perspectiva transformadora la escuela educa para atender y respetar las

diferencias, la diversidad que compone la ciudad y que se constituye en su gran riqueza. El ciudadano de la ciudad educadora presta atención a lo diferente y también al “deficiente”, omejor, al portador de derechos especiales. Para que la escuela sea espacio de vida y no de muerte ella precisa estar abierta a la diversidad cultural, étnica y de género y a las diferentes opciones sexuales. Las diferencias exigen una nueva escuela.

El gran desafío de la escuela en una ciudad educativa es traducir esos principios en

experiencias prácticas innovadoras, en proyectos para la capacitación ciudadana de la población, para que ella, la población, pueda tomar en sus manos los destinos de su ciudad. Frente a losnuevos espacios de formación creados por la sociedad de la información la Escuela Ciudadanalos integra y articula. Ella deja de ser “leccionadora” para ser cada vez más “gestora” de lainformación generalizada12. Por tanto ella tiene un rol más articulador de la cultura, un rol másdirigente y aglutinador.

La ciudad, sobre todo la gran metrópolis, está llegando a los límites de lo soportable

(violencia, estrés, desempleo, falta de habitación, de transporte, de saneamiento, etc.) y no tieneotra alternativa hoy a no ser la de transformarse radicalmente en “nuevas ciudades”, en ciudadeseducadoras. En caso contrario, las ciudades caminarán rápidamente para transformarse enespacios de exterminio, especialmente de los jóvenes. La educación y la cultura no pueden todoporque existen otros componentes como son los componentes sociales, políticos y, sobre todo, económicos. Pero ella puede contribuir para la construcción de una sociedad saludable, tornándose amiga y “compañera”, como decía Paulo Freire, transformándose en un espacio deformación ético-política de personas que se quieran bien y por eso alcancen legitimidad paratransformar la vida de la ciudad.

El rol del profesor de

la Escuela Ciudadana

¿Cuál es el rol del profesor de la escuela ciudadana en la ciudad educadora?

La ciudad violenta e insustentable nos inserta en un clima de miedo y de falta de

esperanza. Nuestra fuerza como educadores es limitada. Nuestras escuelas son también productode la sociedad. Sin embargo, la esperanza, para el profesor, para la profesora, no es algo vacío,que espera acontecer. Al contrario, la esperanza para el profesor, para la profesora, encuentra susentido en su propia misión, la de transformar personas, la de dar nueva forma a las personas, yalimentar, a su vez, la esperanza de ellas para que consigan construir una realidad diferente, unaciudad nueva, “más humana, menos fea, menos malvada”, como acostumbraba decir PauloFreire. Una educación sin esperanza no es educación.Educación, en esta nueva ciudad, se confunde con el mismo proceso de humanización.

Respondiendo a la pregunta de “cómo el profesor puede convertirse en un intelectual en lasociedad contemporánea”, el gran geógrafo brasileño Milton Santos, fallecido en el año 2001,respondió: “Cuando consideramos la historia posible y no sólo la historia existente, pasamos acreer que otro mundo es viable. Y no hay intelectual que no trabaje sin idea de futuro. Para serdigno del hombre, cualquiera que sea, del hombre visto como proyecto, el trabajo intelectual yeducativo tiene que estar fundado en el futuro. Es de esa forma que los profesores puedenconvertirse en intelectuales mirando el futuro”.

El profesor precisa constantemente indagarse sobre el sentido de lo que está haciendo. Siesto es fundamental para todo ser humano, como ser que busca sentido todo el tiempo, para elprofesor es también un deber profesional. Hace parte de su competencia profesional continuarindagando, junto con sus colegas y alumnos, sobre el sentido de lo que está haciendo en laescuela.

El está siempre en proceso de construcción de sentido. Como decía Celso

Vasconcellos, “el sentido no está acabado en algún lugar esperando ser descubierto. Elsentido no adviene de una esfera trascendente, ni de la inmanencia del objeto o también de unsimple juego lógico-formal. Es una construcción del sujeto”. Celso Vasconcellos, uno de losmejores alumnos de Paulo Freire, insiste, en su bello libro que el rol del profesor es “educar através de la enseñanza”15. El puede sólo enseñar tablas de calcular, pero sólo educa a través de laenseñanza cuando construye el sentido de esas tablas junto con su aprendiz, porque, como dice él,enseñar viene del latín insignare, que significa “marcar con una señal”, actuar en la construccióndel significado de lo que hacemos. Todo lo que hacemos precisamos hacerlo con sentido, todo lo

que estudiamos tiene que tener sentido.

Los dos mayores educadores del siglo pasado, John Dewey y Paulo Freire, cada uno a sumodo, procuraron responder a esa pregunta y centraron sus análisis en la relación entre“educación y vida”, reaccionando a las pedagogías tecnicistas de su tiempo –tanto de izquierdacuanto de derecha– que sólo se preocupaban con métodos y técnicas. “Me gustaría ser recordadocomo alguien que amó a la vida”, decía Paulo Freire dos semanas antes de fallecer. La educaciónsólo tiene sentido como vida. Ella es vida. La escuela pierde su sentido de humanización cuandola educación se torna mercadería, cuando deja de ser el lugar donde la gente aprende a ser gente para convertirse en un lugar donde los niños y los jóvenes van para aprender a competir en elmercado.

Es preciso mostrar que el neoliberalismo, con su política de mercantilización de la

educación convirtió a esa profesión en descartable. Es preciso mostrar también que el proyectopolítico neoliberal capitalista inviabiliza una educación de calidad para todos.

Es sintomático cómo Ladislau Dowbor finaliza su libro Tecnologías del conocimiento16

con datos de un Informe de las Naciones Unidas de 1998 para mostrar el divorcio, la indiferenciay el cinismo del neoliberalismo en cuanto a las necesidades de las personas: “No se consiguen los6 mil millones de dólares que serían necesarios para colocar en las escuelas a quien está fuerade ellas, en el planeta, tampoco se consiguen 9 mil millones para asegurar agua y saneamientopara todos, o los 13 mil millones necesarios para procurar salud básica y nutrición para todos.

Pero, se consiguen 8 mil millones para cosméticos en los Estados Unidos, 11 mil millones parahelados en Europa, 17 mil millones para alimentar a animales de raza, 50 mil millones paracigarros en Europa, 400 mil millones para narcóticos y 780 mil millones para gastos militares en el mundo”. ¿Dónde están las prioridades del mundo? El informe de las Naciones Unidas nonecesita responder.

Por eso es preciso hacer un análisis crítico, social, económico. Pero todo eso no basta. Es preciso que un riguroso análisis de la situación no se quede en ella, sino que apuntale caminos ynos indique cómo caminar. En caso contrario, los análisis sociológicos y políticos, por másrigurosos y correctos que sean, ayudarán sólo para mantener el inmovilismo y la falta de perspectivas para la educación.

El poder del profesor está tanto en su capacidad de reflexionar críticamente sobre la

realidad para transformarla, cuanto en la posibilidad de formar un grupo de compañeros y compañeras. Paulo Freire insistía que una escuela transformadora era una escuela de

“compañerismo”, por eso su pedagogía es una pedagogía del diálogo, de los intercambios, delencuentro, de las redes solidarias. “Compañero” viene del latín y significa “aquel que participa del pan”. Se trata por tanto de una postura radical y al mismo tiempo crítica y solidaria. A vecessomos sólo críticos y perdemos el afecto de los otros por falta de compañerismo. Y no habrásuperación de las condiciones actuales del magisterio sin un profundo sentimiento decompañerismo. Luchando cada uno por su lado llegaremos sólo a la frustración, al desánimo, a lalamentación. De ahí el sentido profundamente ético de esta profesión. En el fondo, para enfrentar la barbarie neoliberal en la educación vale también la tesis de Marx de que “el mismo educadordebe ser educado”, educado para la construcción histórica de un sentido nuevo de su rol.

Florestan Fernandes acostumbraba repetir que la escuela no educaba para la ciudadanía.

El decía que la estructura del poder en el Brasil era arcaica y mantenida por la clase dominante,que embarraba la conciencia crítica del pueblo. Esa estructura político-social y económicatambién es dominante. Pero, la misma sociedad que crea esa estructura crea también su reacción.

La contradicción social existe. Por eso encontramos motivos para ser optimistas. Uno de ellos esel surgimiento de la Escuela Ciudadana y de la Ciudad Educadora. Ellas no sólo tienen lamisma identidad desde el punto de vista etimológico. Ellas apuntan para el mismo proyecto defuturo.��

* Comunicación presentada en la 1ª Conferencia Internacional de Educación, que tuvo lugar en Ribeirâo Preto /SP

(Brasil), del 10 al 12 de julio de 2002. La traducción del portugués al castellano fue realizada por Jorge R. Seibold,

S.J.

** El Profesor Moacir Gadotti es doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Ginebra (Suiza).

Actualmente es profesor titular en la Universidad de San Pablo. Director del Instituto Paulo Freire y autor de diversas obras sobre educación editadas en varias lenguas-

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