No hay una dieta estándar para las eii. Cada paciente es diferente




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fecha de publicación01.08.2016
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LA DIETA
INTRODUCCIÓN
No hay una dieta estándar para las EII. Cada paciente es diferente.
Cada uno tiene que buscarse una dieta que le vaya bien, es decir que nutra bien y no produzca molestias.
Hay pacientes que no sienten relación ninguna entre lo que comen y las molestias abdominales. Especialmente los que tienen proctitis ulcerosa (colitis ulcerosa del último tramo del intestino grueso), muchas veces no sienten molestias por lo que comen. Si es así, NO HAY DIETA, es decir, no hay restricciones.
La dieta que aconsejamos se basa en lo siguiente: Si algo molesta no es bueno para el intestino,. Las molestias (dolor y diarreas) son señales que algo va mal. Esta regla general es aceptada hoy en día por la mayoría de los especialistas mundiales en Crohn y Colitis Ulcerosa.
La dieta que resulta después de eliminar lo que claramente molesta se llama: DIETA DE EXCLUSIÓN.
Este manual sirve para saber lo que es una dieta sana, y como elegir una dieta que no moleste, tanto dentro de un brote, como durante la remisión, y que nutra bien. La búsqueda de esta dieta no es fácil, entre otras cosas porque las molestias varían mucho según la actividad de nuestra enfermedad.
Si alguien puede comer de todo sin molestias cuando está en remisión, entonces no necesita dieta cuando se siente bien,. Si tampoco siente molestias por lo que come cuando está en brote, tampoco necesita dieta cuando se siente mal. Este manual le servirá para saber lo que quiere decir: nutrirse bien.
Este manual quiere ayudar, aunque no da respuestas tajantes.
Para simplificar los nombres: “Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa” escribiremos “EII” (Enfermedad Inflamatoria Intestinal).
HISTORIA
Hasta hace 20 años se prescribía para este tipo de pacientes una dieta muy restringida a base de alimentos astringentes, blandos, sin lácteos, grasas, azúcar ni verduras. El resultado fue que muchos enfermos, ya malnutridos por la enfermedad en sí se convirtieron en esqueletos vivos por falta de aporte. Bien es cierto que al descansar el intestino la enfermedad mejora, pero el remedio era tan malo como la enfermedad; se comprobó además que la dieta sola no curaba la enfermedad.
Como reacción surgieron en los últimos 20 años autores que preconizaron una dieta amplia, rica en proteínas, verduras y frutas, incluidas legumbres, sin prohibir nada, la cual la mayoría de enfermos no soporta por aumentar las molestias, sin mejorar a cambio el estado general.
No faltan los profetas que indican que esta enfermedad es debida a nuestra alimentación de “lujo” a base de alimentos refinados, carne y productos artificiales; predican la vuelta a la austeridad del siglo pasado y la España de las alpargatas.
(Nota bene: ¡hace un siglo el español medio no llegó a los 50 años, mientras ahora la expectación de vida es de más de 75 años!).

Otros buscan la solución en filosofías exóticas: el Yin y el Yan y la dieta macrobiótica del Zen.
Hay un núcleo de verdad en estas corrientes, porque la incidencia de esta enfermedad sube cuando sube el nivel económico de un pueblo. Esto es muy claro en España y no por falta de conocimientos médicos o medios de diagnósticos, porque desde la guerra el estudio de la medicina se basa en libros de los EE.UU. donde se conoce la enfermedad desde los años 30. A pesar de estos conocimientos apenas se diagnosticaba la enfermedad hasta los años sesenta, coincidiendo con una subida fuerte de nivel de vida. Durante los últimos diez años la incidencia (casos nuevos) ha subido mucho, especialmente de la Enfermedad de Crohn. Ya no es una enfermedad rara.
Hoy en día se piensa que las causas de la EII son:


  1. Una predisposición genética para padecer la enfermedad. No es gen, sino una combinación de genes.

  2. Un segundo factor que no conocemos y que hace que ciertos glóbulos blancos ataquen al propio cuerpo: una mala programación de los linfocitos T-4.


Se piensa que este factor es una infección en la juventud por un virus (¿sarampión?) o el bacilo de la paratuberculosis.
Algunos piensan en la gran cantidad de productos artificiales que contienen actualmente nuestros alimentos.
Otros piensan en la falta de fibras y el exceso de azúcar refinado en nuestras comidas.
Lo más probable es una infección que ha programado mal los linfocitos y ha causado la autoinmunidad, es decir, el cuerpo ataca a si mismo.


  1. Un factor desencadenante de los brotes.


La enfermedad evoluciona en brotes, y no sabemos porqué. En un momento tranquilo de la enfermedad estos factores desencadenantes no producen ningún efecto pero cuando la enfermedad se encuentra en un estadio inestable, estos factores pueden desencadenar un brote o empeorar un brote.
Conocemos muchos factores desencadenantes:


  • Exceso de trabajo

  • Toxicoinfecciones intestinales.

  • La menstruación.

  • Antibióticos orales.

  • El parto.

  • Cambios bruscos de tiempo.

  • Antiinflamatorios no esteroides.

  • Comidas irritantes.

  • Etc…etc…


Estos factores desencadenantes no son la CAUSA de la enfermedad, pero sí son los únicos factores que podemos eliminar o mitigar, y entre estos factores está la comida (no e todos los casos como ya hemos visto).
Evitar comidas irritantes mejora la enfermedad, pero no la cura, solo la vuelve más benigna.


CARACTERISTICAS DE UN BUENA DIETA
Una buena dieta da al cuerpo todos los elementos nutritivos que hagan falta sin irritar al intestino.
¿Cuáles son estos elementos nutritivos?
PROTEINA
Sirven para el crecimiento y mantenimiento del cuerpo.
Pueden ser de origen animal: carne, pescado, leche, huevos.
O de origen vegetal: legumbres, trigo.
Las de origen animal se digieren fácilmente. Son proteínas completas, es decir, el cuerpo humano puede fabricar de ellas sin problemas sus propias proteínas porque no falta ningún aminoácido (componente de las proteínas).
Las de origen vegetal se digieren con más dificultad: hace falta más intestino,. además, no son completas, muchas veces faltan uno o más aminoácidos. Combinando proteínas incompletas, por ejemplo del trigo y de las legumbres, se pueden obtener proteínas completas.
Las proteínas de la soja son completas.
El intestino humano es el típico intestino de un omnívoro como los cerdos y las ratas: apto tanto para alimentos de origen animal como de origen vegetal. Es un hecho que una persona sana adulta puede nutrirse bien con solo alimentos vegetales pero no los niños ni los enfermos.
Los pacientes con la EII soportan bien las proteínas de origen animal aunque a veces puede existir una intolerancia a la leche, sobre todo durante los brotes. Puede haber alergias a ciertas proteínas, p.e. pescado o las proteínas de la leche de vaca.
La tolerancia a la proteína de origen vegetal depende del alimento: muchas veces se soportan mal las legumbres; y del estado del intestino: si se ha cortado mucho del intestino delgado o si hay inflamación. La idiosincrasia también juega un papel importante. A veces lo que irrita son las pieles, hay pacientes que soportan bien las lentejas o habas pasadas por un pasapure.
Por regla general una dieta vegetariana estricta va mal, pese al énfasis de los naturalistas, especialmente cuando hay mucha inflamación, porque se pierden proteínas por las úlceras intestinales.
No obstante, cuando a un paciente le va bien una dieta vegetariana, y no pierde peso, no hay inconveniente en seguir con este régimen, aunque tengo que añadir que en la gran mayoría de los casos van a faltar hierro, vitamina B-12 y calcio resultando una osteoporosis y anemia.
La dieta vegetariana no estricta (con leche, pescado, huevos) no tiene tantos inconvenientes.
Cuando un paciente necesita muchas proteínas, hay que añadir siempre hidratos de carbono (féculas) para que el cuerpo pueda usar las proteínas para mantenerse y restaurarse. Si uno toma exclusivamente proteínas, estás son quemadas como fuente energía: una energía poco económica.
GRASAS
Sirven para dar energía. Dan muchas calorías en poco volumen. Un adulto sano necesita actualmente pocas grasas salvo si tiene un trabajo duro: mineros, cargadores, peones.

Son de dos clases: de origen animal (la nata de la leche, el tocino, la mantequilla, el pescado azul) y de origen vegetal ( aceite de oliva, de maíz, de girasol, margarina). Aceite es grasa al 100%.
Las grasas tienen mala prensa actualmente por dos razones: engordan mucho y producen arteriosclerosis, la causa de muerte mas frecuente en el mundo occidental.
Hay que diferenciar muy bien estos dos factores:
TODAS las grasas engordan, también el aceite de oliva o de maíz, también la margarina “ligera”.
NO TODAS las grasas producen arteriosclerosis: se salvan las grasas del pescado azul y los aceites de oliva, de maíz y de soja, y además la margarina que contiene grasas insaturadas. ¿OJO! Hay margarinas “vegetales” que casi no contienen grasas insaturadas; “vegetal” no es sinónimo de “sano”.
Los pacientes con EII no tienen estos problemas, sino más bien problemas de digestión. La digestión de todas las grasas requiere bilis y el ileón Terminal intacto. Esto implica que especialmente los enfermos de Crohn tienen problemas con las grasas, sea cual fuera el origen, pero también se conocen enfermos con Colitis Ulcerosa que soportan mal las grasas. La causa de esta incongruencia esta en el hecho que la EII no se limita a la parte del intestino que se ve afectada, sino que la función de todo el intestino está alterada, también en los pacientes con Colitis Ulcerosa severa. Por esto ellos pierden tanto peso.
Hay solo una grasa que se digiere muy bien: la MCT, triglicéridos de Cadena Media. Esta grasa no necesita bilis y se absorbe rápidamente. Es un componente de la dieta enteral elemental (vea mas adelante).

Las grasas normales (incluido aceites) cuando no son absorbidas en el ileón Terminal, pasan al colon y producen diarreas. Funcionan como laxantes. Esto se llama esteatorrea.
En este caso hay que evitar las grasas (y por supuesto también los aceites). En casos extremos se puede usar la colestiramina que absorbe las grasas junto con las bilis.
HIDRATOS DE CARBONO
Sirven también como fuente de energía 1 gramo da 4 Kcal, mientras 1 gramo de grasa da 8 Kcal. La ventaja de los hidratos de carbono es su fácil digestión.
Hay varios tipos:


  • Los polisacáridos: almidón del trigo, de la patata, del arroz, del maíz.

  • Disacáridos: azúcar, maltosa, lactosa.

  • Monosacáridos: glucosa (dextrina), galactosa y fructosa (levulosa).


Los hidratos de carbono no suelen producir problemas en los pacientes con EII, con excepciones.
La lactosa necesita la enzima lactasa para su digestión. En muchos pacientes falta esta lactasa durante los brotes y en algunos pacientes falta siempre. Esto se llama “intolerancia a la lactosa”.
Por esta razón se prohíben sistemáticamente los productos lácteos durante los brotes. El yogurt tiene poca lactosa.
Actualmente hay en el mercado el “Kerulac”, lactasa artificial.
Otro problema puede ser el azúcar, porque favorece la fermentación dentro del intestino. También puede producir diarreas (diarreas osmóticas). Se aconseja no usar mucho azúcar.
Los pacientes con la EII que son delgados necesitan bastante hidratos de carbono, en forma de patatas, de pan, arroz, pastas, etc. Sobre todo si hay intolerancia a las grasas. Esto lo saben bien las personas obesas: los hidratos de carbono pueden engordar, ¡y mucho!.
VITAMINAS
Son una veintena de productos que necesita el organismo en pequeñas cantidades para su correcto funcionamiento. La falta produce enfermedades.
Hay dos tipos: solubles en grasas (A-D-E-K) y solubles en agua (grupo B y C).
Tres mecanismos influyen en su deficiencia: una dieta muy restringida, falta de absorción y aumento de su necesidad.
Si la causa esta en el aporte o aumento de la necesidad, hay que tomar vitaminas por vía oral. Si la falta esta en la mala absorción, hay que inyectarlas. Este ultimo caso es el de la vitamina B-12, que falta si falla el Ileón Terminal. En este caso hay que dar una o dos veces al mes una inyección de Vitamina B-12 intramuscular.
Una persona que toma una dieta amplia, con suficientes verduras y frutas, carne y leche no necesita un aporte adicional de vitaminas, pero en los pacientes con EII, hay sistemáticamente una falta de las mayorías de vitaminas: conviene tomar diariamente un preparado polivitaminico con minerales. No hacen falta grandes cantidades, sino un suplemento vitamínico. Una vitamina se aconseja especialmente: la vitamina C porque aumenta las infecciones y disminuye el daño celular por la autoagresión de los glóbulos blancos. Hay que tomar 100-250 mg. 3-4 veces al día (mejor que 1 gramo una vez al día).
En las personas que no toleran grasas faltan también las vitaminas solubles en grasas, especialmente A yD. Basta una pequeña cantidad al día.
La vitamina A se puede sustituir por zanahorias: contienen provitamina A. de la vitamina D hablaré en el párrafo siguiente.
MINERALES
Son necesarios en pequeñas cantidades: calcio, hierro, fósforo, magnesio, sodio, potasio, no es bueno tomar muchos minerales sin saber si faltan. Los análisis de sangre tienen que demostrarlo, con una excepción: la falta de calcio solo se ve con la densitometría: la medición de la osteoporosis. No sirve la cantidad de calcio en la sangre.
Los pacientes que toman corticoides, están mucho tiempo en cama y no hacen ejercicios casi todos tienen osteoporosis, y más si no toman leche o suplementos de calcio. Si es grave hace falta CALCITONINA con calcio, o los nuevos fosfonatos, si no es grave, basta tomar un litro de leche al día y si esto no es posible, 400-1000 mg calcio elemental al día, junto con 500-1000 UI (unidades internacionales) de vitamina D o con tomar el sol: el sol produce en el cuerpo vitamina D.
Tomar el sol con moderación es bueno para los pacientes con EII, y no solo para la vitamina D: tonifica y estimula el cuerpo. Si uno vive en el norte de España puede comprarse una lámpara de rayos ultravioletas. Hay que seguir estrictamente el manual de manejo. Quemarse por el sol o por una lámpara ultravioleta no sirve como fuente de salud, solo duele y predispone para cáncer de la piel.
Cuando hay anemia, el medico puede determinar si es por falta de hierro. En este caso hay que tomar un preparado que de por lo menos 80 mg de hierro elemental al día, preferentemente antes de las comidas. Si el hierro se absorbe mal o produce molestias gástricas, se puede inyectar: una inyección intramuscular cada dos días durante unas semanas produce milagros.
Sodio (sal) o potasio muchas veces son necesarios cuando hay muchas diarreas, especialmente cuando el paciente no tomas verduras o frutas. La falta de sal produce baja tensión arterial y debilidad. La palta de potasio produce problemas cardiacos. ¡ Este último solo se debe tomar por prescripción médica.
Los pacientes con diarreas no se atreven a tomar agua porque creen que mucha agua les aumentará las diarreas. Lo que pasa es que cuando uno toma rápidamente un vaso de agua se produce el “reflejo gastrocolico”: siente retortijones y tienes que correr al servicio. Los estreñidos lo saben y toman por la mañana al levantarse un vaso entero y las cosas van muy bien, pero si uno tiene diarreas, hay que tomar el agua sorbo a sorbo, todo el día.
¿Cuando sabe uno si toma suficiente agua? Cuando la orina es de color amarillo claro o casi incolora.
Hay que tener en cuenta que no solo las diarreas aumentan la necesidad de agua, sino también el sudor y la fiebre.
La falta de aporte de agua es una de las causas de piedraza al riñón, tan frecuente en los pacientes con EII. En el Crohn también hay otra causa: la absorción de oxalato. Si e un paciente de Crohn se demuestra que la litiasis renal es causada por oxalato calcico, hay que evitar verduras con oxalato: acelgas, ruibarbo y espinacas, hay que tomar calcio para que no se absorba el oxalato y hay que beber mucho líquido.
Hay una posibilidad de tomarse las verduras con oxalato sin problemas : añadir a las espinacas y acelgas uno o dos gramos de carbonato calcico (se puede comprar en tiendas de productos químicos: “Carbonato calcico químicamente puro”). Precipita el oxalato y lo hace insoluble.
El agua durante las comidas no debe evitar el masticar bien.
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