Centro de Prácticas de Formación Profesional




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UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA

FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL

CATEDRA TRABAJO SOCIAL V

Evaluación del Informe Final

Centro de Prácticas de Formación Profesional:
Nombre y apellido de los estudiantes: Busso Joaquín, Farias Guadalupe, Piciucchi Fernando, Valli Lisandro.



  • Precisión en la descripción. Claridad en la redacción: buena.



  • Desarrollo y relación entre categorías teóricas. Nivel de problematización en indagación: muy bueno.




  • Proceso de práctica. Recuperación, descripción y análisis. Incompleto.



  • Problematización del proceso de práctica relacionando las categorías teóricas específicas vinculadas a la temática y los contenidos teóricos de la materia desarrolladas durante el año.- Por los obstáculos que se presentaron durante el proceso de prácticas, que no fueron superados, se realizaron pocas actividades de intervención, por lo que hay poca problematización de las mismas.


Nota: siete (7) al momento del cierre de notas.
Firma y aclaración del docente coordinador de taller: Jorgelina Tucker
Fecha: Diciembre de 2012.



Universidad Nacional de La Plata

Facultad de Trabajo Social

CARÁTULA para TRABAJOS FINALES

Practicas de Formación Profesional

CATEDRA/NIVEL DE PRÁCTICA: Trabajo Social V.
AÑO: 2012.
MUNICIPIO: La Plata.
DELEGACIÓN MUNICIPAL: La Plata
BARRIO: Centro

NOMBRE INSTITUCIÓN: Centro de Formación Profesional Nº 410 “Cro. Omar Anibal Nuñez”


DOMICILIO INSITITUCIÓN: Calle 56 Nº 667 e/ 8 y 9


TIPO DE INSTITUCIÓN Y/O ORGANIZACIÓN: Centro de Formación Profesional (público)


TEMATICA PRINCIPAL QUE ABORDA: Educación y formación profesional

LINEA DE INTERVENCION DEL GRUPO DE PRÁCTICA: Incorporación de la perspectiva de Soberanía Alimentaria en los cursos de gastronomía que se dictan en el Centro de Formación, a través de encuentros con los docentes.
Introducción
Nuestras prácticas de formación profesional tienen como sede el Centro de Formación Profesional Nº 410 “Cro. Omar Nuñez”. Dicho centro surge en el año 2006 impulsado por la Asociación de Trabajadores del Estado de la Provincia de Buenos Aires.

Ahora bien, antes de desarrollar las particularidades que hacen a la institución nos parece oportuno sintetizar algunos planteos a modo de marco contextual. Es decir, para entender como se expresan las manifestaciones de la cuestión social en la particularidad del CFP, es preciso realizar un recorrido más amplio en el cual y por el cual, la institución se sitúa en determinado lugar.

Marco Contextual
La formación profesional desde una perspectiva histórica

A pesar de que se registran desde principios de siglo diferentes experiencias del tipo de las de formación profesional, realizada por los gremios, la misma cuenta con medio siglo de vida institucional en América Latina.

Es en el período de la posguerra cuando se tipifica una demanda de formación de recursos humanos en forma sistemática. Podría considerarse como uno de los indicadores de ampliación del Estado Benefactor, particularmente desde el modelo Keynesiano, apoyando la formación de recursos humanos para sustentar una de las principales instituciones de éste, el pleno empleo.

Estas instituciones tuvieron como objetivo prioritario, en sus comienzos, la formación de trabajadores calificados en oficios universales del área industrial del sector moderno. El papel asignado a ellas en el desarrollo de los recursos humanos se enfrenta actualmente a las nuevas demandas de un mercado de trabajo signado por el cambio acelerado y una gran turbulencia e incertidumbre.

En sus comienzos respondieron a una organización del trabajo que pasó de ser artesanal (pre revolución industrial) a la organización científica del trabajo (OCT)1, caracterizada por el taylorismo-fordismo.

A principios de la década del noventa las transformaciones del proceso de trabajo industrial, se ubican como ejes clave de la competitividad y supuestas gestoras de nuevos regímenes de acumulación. Estas profundas transformaciones en los sistemas productivo, en las relaciones sociales y laborales producen un impacto en el sistema educativo, con la consecuente modificación del papel de la educación; a la misma se le asigna un conjunto de funciones que tienen relación directa con el cambio de actitudes y la transmisión de nuevos conocimientos. Estas funciones dependen del momento histórico del cual se trate; es decir, la educación asume determinados roles. Ellos inciden en la cantidad de personas que se educan en los contenidos de la información que transmite, como también en la forma en que se transmite.

Ante la crisis estructural que afecta a América Latina entra en agenda de los respectivos sistemas educativos el tema de la "preparación para el mundo del trabajo", que sería una forma de decodificar una demanda social.

Después de la posguerra la educación comenzó a ser considerada como una inversión que contribuía al aumento de la productividad y, por lo tanto, al incremento de los ingresos; las decisiones educativas fueron concebidas en términos de asignación de recursos y el vínculo con el empleo fue definido como el criterio central desde el cual debía analizarse la educación y las políticas referidas a ella.
Neoliberalismo y mercado de trabajo

Desde hace algo más de dos décadas, asistimos a un proceso transformador dentro del capitalismo, impulsado por la necesidad de buscar una nueva forma de acumulación, que permitiera incrementar la productividad y la rentabilidad tras la crisis de los '70.

Esta transformación estuvo ligada a una estrategia de mundialización del capital que implicó cambios en la producción, tanto a nivel tecnológico como de organización, y en el empleo: nuevas formas de contratación, multifuncionalidad en las tareas, diferentes demandas de calificación.

Si bien no han desaparecido las formas de trabajo típicas del período de post-guerra, si se han ido perdiendo. Cada vez es menor la proporción de empleados contratados por tiempo indeterminado, que cuentan con un sistema de protección social vinculado a su empleo, que se reconozcan los derechos por las normas laborales y estén fuertemente organizados.

Los cambios en las formas de producción también llegaron a América Latina de la mano de las reformas estructurales, que incluyeron apertura y desregulación de la economía y privatización de empresas públicas. Las innovaciones tecnológicas y organizacionales se han ido concentrado particularmente en las empresas transnacionales y en las grandes firmas locales, mientras que en amplios sectores subsisten aun las condiciones productivas anteriores. A su vez, han sido promovidas gubernamentalmente, las nuevas formas de trabajo y las nuevas modalidades de contratación.

Estos cambio qué ocurren en el mundo del trabajo, provocan transformaciones al sindicalismo, el cual se había configurado y fortalecido en el marco de las relaciones laborales precedentes de la Argentina.

Ante estos cambios ocurridos en el trabajo, la organización sindical encuentra dificultades. Según Antunes, habla de la existencia de una profunda crisis en el sindicalismo, a partir de la disminución en las afiliaciones, y se debate acerca del futuro del movimiento sindical, por consecuencia de las modificaciones de las condiciones de trabajo.

En Argentina, a partir de los noventa, se ha detectado un deterioro de las condiciones de trabajo en varios aspectos. La apertura económica y financiera, junto con las privatizaciones, que acercaron la economía nacional a la nueva lógica del capitalismo, provocaron un incremento del nivel de desempleo que aun persiste hasta nuestros días.

Fueron implementados los cambios en las formas de trabajo y se planteo oficialmente como la “única manera posible” de incrementar el nivel de empleo ya sea legalmente o por los hechos, en un contexto en el que los trabajadores veían limitada su capacidad de reacción, por el temor a un regreso de la hiperinflación o por el desempleo. Estos cambios realizados posibilitaron efectivamente una reducción de los costos laborales, pero no tuvieron el efecto esperado de reducir el desempleo.

Sí tuvo en cambio, una transferencia desde los trabajadores hacia los empresarios de una mayor acumulación y esto dio como resultado, que hoy los trabajadores se insertan laboralmente en condiciones más desprotegidas, precarias, quedando aún más debilitadas.

Según Antunes se entendería que con el propio cambio en la estructura productiva nacional, en la cual disminuye el sector industrial, “el trabajo productivo”, tienen esta pérdida de afiliación que puede vincularse en principio a la rama que tradicionalmente ha tenido una sindicalización histórica y que “el trabajo improductivo”, sector servicio y demás sectores son los que se incorporan mas. Pero también hay que considerar otros aspectos: las condiciones en que los trabajadores se insertan en el mercado de trabajo y la capacidad de representación sindical y su legitimidad.

La misma situación del mercado de trabajo confronta contra las posibilidades de organización sindical. Esto es por el alto nivel de desempleo, que ejerce sobre los trabajadores un efecto disciplinador: el temor ante la amenaza de perder el puesto de trabajo los lleva a aceptar las condiciones laborales que determine el empleador y a mermar sus reclamos y el incremento del trabajo no registrado “en negro”, las nuevas contrataciones, la mayor rotación laboral, hacen que también sitúen al trabajador en un plano de inseguridad y hacen que la afiliación sea más difícil en estos casos.

Esto ha llevado a una creciente fragmentación de los trabajadores en términos de ingresos, nivel de calificación y naturaleza de las tareas realizadas, que vuelve más difícil la identificación de intereses comunes entre ellos y el mantenimiento de una identidad colectiva.
Transformaciones en el modelo sindical

En nuestro país, es relevante considerar tanto la estructura sindical como el comportamiento reciente de las organizaciones sindicales, para reflexionar su representatividad y legitimidad.

La estructura sindical está determinada por la regulación legal de los sindicatos, así como por las prácticas institucionalizadas a través del tiempo. La norma que actualmente determina cuál debe ser la configuración, las obligaciones y los derechos de los sindicatos es la ley de Asociaciones Sindicales. Ésta fue sancionada en 1988 cuando se buscó normalizar el funcionamiento de las asociaciones de trabajadores, mantiene los principios básicos que conformaron la estructura del sindicalismo a partir del gobierno peronista.

En la misma se determina que los trabajadores tienen el derecho de constituir libremente y sin necesidad de autorización previa asociaciones sindicales, también instituye una distinción entre los sindicatos a los que se les otorga la personería gremial y aquellos que no la tienen.

Los primeros son los únicos a los que se les permite desarrollar plenamente la actividad sindical, ya que sólo estos están habilitados para: defender y representar ante el Estado y los empleadores los intereses individuales o colectivos de los trabajadores, intervenir en las negociaciones colectivas, gozar de la protección de sus representantes sindicales dentro y fuera de la empresa, participar en instituciones de planificación y control, vigilar el cumplimiento de la normativa laboral y de seguridad social, colaborar con el Estado en el estudio y solución de los problemas de los trabajadores, y administrar sus propias obras sociales, entre otras atribuciones exclusivas.

La personería gremial ha sido entendida como un sistema de sindicato único, ya que, sólo un sindicato puede obtener la personería gremial en su ámbito de actuación (ya sea éste una rama, actividad, oficio o empresa), de esta manera dificulta la creación de otros sindicatos. El Estado tiene la facultad de otorgar y requerir la cancelación de la personería gremial, así puede verse comprometida la autonomía sindical.

El régimen sindical argentino está en contradicción con las recomendaciones realizadas internacionalmente a través de la OIT. Los sindicalistas aseguran que un régimen que permitiese la existencia de múltiples sindicatos para un mismo ámbito acabaría por fragmentar y debilitar la fuerza de negociación de la clase trabajadora.

Si bien esto puede suceder en ciertos casos, hay que tener en cuenta que esto ocurre cuando la competencia se da sólo entre pocos sindicatos, y cuando algunos de estos aceptan concesiones en detrimento de los otros.

Diversos gobiernos, y el último no ha sido la excepción, han tendido a realizar acuerdos con las cúpulas sindicales buscando su apoyo político, a cambio de prebendas que resultaban en ventajas para los sindicatos.

Históricamente existe una fuerte relación entre el sindicalismo y el peronismo, pero al momento de emprenderse las reformas estructurales, los sindicalistas se vieron divididos entre quienes se resistían a aceptarlas y aquellos que estaban dispuestos a negociar su implementación.

Las presiones políticas y económicas los llevaron a unirse en el apoyo hacia las medidas gubernamentales. Esto significó para los sindicatos mantener o acceder a ciertos privilegios o negocios (acceso a recursos financieros, mantenimiento del control de las Obras Sociales, participación en AFJP, ART y programas de propiedad participada).

Al ver el conjunto de los trabajadores, empeorar sus condiciones de vida hizo que sus dirigentes resultaran fuertemente cuestionados y se viera quebrada su legitimidad. Esta situación dio lugar a que existieran ciertos intentos por alejarse de este modelo y fundar otros modos de expresión de las demandas de los trabajadores.

Puede mencionarse el surgimiento de una nueva confederación de trabajadores, la CTA, con la cual por vez primera desde la post-guerra se conforma en nuestro país una central obrera que busca funcionar paralelamente a la CGT.

La Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) comenzó a tener conversaciones y compartir posiciones frente al gobierno menemista, en 1991, en el "Encuentro de Burzaco" y continuó en el "Congreso de los Trabajadores Argentinos" (Rosario), donde tomaría la sigla CTA, primero como una agrupación de dirigentes sindicales para luego transformarse en una nueva central obrera en el país, llamándose entonces "Congreso de los Trabajadores Argentinos". En un principio la CTA estuvo conformada principalmente por organizaciones sindicales que nuclean a trabajadores del sector público separados de la Confederación General del Trabajo (CGT), y luego fueron afiliándose diferentes sindicatos también del sector privado. En el 7° Congreso nacional de delegados al modificarse el estatuto se cambió el nombre por Central de Trabajadores de la Argentina. Es autónoma de los partidos políticos. Internacionalmente está afiliada a la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) conformada por otras centrales de los países miembros del Mercosur, y a la Confederación Sindical de las Américas (CSA), regional hemisférica de la Confederación Sindical Internacional (CSI). El secretario general de la CTA, desde su nacimiento hasta 2006 fue el estatal Víctor De Gennaro (Asociación Trabajadores del Estado, ATE),luego fue Hugo Yasky (Secretario General de la Central de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, CTERA).En 2010 fue electo Pablo Micheli (Asociación Trabajadores del Estado, ATE).

Debido a la legislación laboral en Argentina, la CTA no cuenta con Personería Gremial, sólo con Inscripción Gremial, y por este motivo ha presentado diferentes pedidos de intervención ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otros organismos internacionales, que han intimado en diferentes oportunidades al gobierno argentino a que modifique la Ley 23.551 (de Asociaciones Profesionales) adecuándola a los tratados internacionales incluidos en la última reforma de la Constitución Nacional de este país (1994). Entre las principales características en estructura que plantean los estatutos de la CTA, en diferencia con la CGT, es la posibilidad de afiliación directa de los trabajadores a la Central, sin la necesidad de que el sindicato del sector laboral al que pertenece ese trabajador se encuentre enrolado dentro de la CTA. Además, también permite la afiliación de los trabajadores más allá de su condición laboral en el momento de afiliarse, permitiendo la incorporación de trabajadores activos, pasivos (jubilados) y trabajadores desocupados. Por este motivo, ha tenido un importante crecimiento en los últimos años la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat (FTV), que nuclea a trabajadores desocupados, organizaciones comunitarias de trabajadores, movimientos de trabajadores rurales y movimientos piqueteros. La FTV no es la única organización social no sindical dentro de la CTA: podemos encontrar movimientos sociales diversos como el Movimiento Territorial Liberación (MTL) −el cual agrupa a desocupados, ocupados y cooperativistas, entre otros− o también organizaciones que reclaman vivienda digna dentro del espacio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como ser el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), el Sindicato de Tareferos, Desempleados y Trabajadores Temporarios de Misiones, etc.

Otra diferencia que plantean los estatutos de la CTA, es la elección directa y secreta de todos los cargos de conducción de la organización, desde el nivel nacional hasta los niveles locales (ciudad). Mientras que en la CGT la distribución de los cargos de conducción lo resuelven las cúpulas de los sindicatos que la integran. Esta central tiene como principio fundamental su independencia de los partidos políticos, del Estado y de los patrones. Por ello puede nuclear cada vez más a dirigentes que han tenido una historia en diferentes partidos o sectores políticos (radicales, peronistas, comunistas, socialistas, etc.).

La CTA presenta algunas características novedosas, como incluir organizaciones de desempleados y de otros grupos no sindicales de la sociedad civil, elegir sus conducciones mediante voto directo y permitir la afiliación directa de trabajadores, y mantiene una postura opositora frente a las medidas de corte neoliberal implementadas gubernamentalmente.

También comienzan a tomar relevancia la conformación de diversos movimientos sociales, más y menos espontáneos, organizados y perdurables, que plantean sus reclamos ante la deteriorada situación social, centrándose en la falta de trabajo

CFP Nº 410
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