Entrevista en profundidad: 74




descargar 246.54 Kb.
títuloEntrevista en profundidad: 74
página2/12
fecha de publicación06.08.2016
tamaño246.54 Kb.
tipoEntrevista
b.se-todo.com > Derecho > Entrevista
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   12

OBJETIVOS




Objetivo General:  



Analizar la forma en que las redes sociales, como factor externo, influyen en la resiliencia de personas adultas mayores que han enfrentado la pérdida de su cónyuge.

Objetivos Específicos:



1. Determinar los factores que promueven el proceso de resiliencia.

2. Reconocer la vivencia de las personas adultas mayores  que han enfrentado la pérdida de su cónyuge

3. Recomendar desde Orientación formas para que se promueva la resiliencia a partir de los factores resilientes.


PROBLEMA


¿Cómo apoyan las redes sociales en las personas adultas mayores que afrontan la adversidad ante la pérdida de su cónyuge?

ANTECEDENTES



En su investigación Boerner, Wortman y Bonanno (2005) ¿Resiliente o en riesgo? Un estudio de cuatro años de los adultos mayores. Que inicialmente mostraron una alta o baja de socorro tras la pérdida conyugal (Resilient or at Risk? A 4-Year Study of Older Adults. Who Initially Showed High or Low Distress. Following Conjugal Loss) los autores mencionan que tras la pérdida conyugal, algunas personas muestran relativamente poca angustia durante los primeros meses, mientras que otros muestran una angustia considerable. En este mismo, se reflexiona sobre estos patrones en un período de cuatro años. Basándose en investigaciones anteriores que definen la trayectoria del duelo, se llevaron a cabo análisis repetitivos a las varianzas en los resultados de 92 adultos mayores en duelo con un preloss y tres evaluaciones posteriores a la pérdida.

Los resultados demostraron que las personas con baja dificultad inicial siguieron bien hasta cuatro años después de la pérdida. A diferencia de los que mostraron alta angustia inicialmente y más adelante se señala que se mantuvo de forma crónica sólo para los que habían reportado alta angustia en el preloss. Además, resaltan la necesidad de perfeccionar los criterios utilizados para identificar a los que están en riesgo de problemas a largo plazo.

La investigación aporta al presente trabajo ya que brinda un visión más amplia del duelo, no se encierra en poco tiempo sino que permite analizar las consecuencias de una pérdida y cómo ayuda la resiliencia a largo plazo.

En su artículo Bennett y Soulsby (2012), de la Universidad de Liverpool "Bienestar en duelo y la viudez” (Well-being in Bereavement and Widowhood),  estas examinan cómo el duelo y la viudez afectan el bienestar, está elaborado sobre la base de la investigación psicológica, gerontológica, y sociológica. El artículo comienza con una descripción de lo que se entiende por el duelo y la viudez. Posteriormente, se presenta una visión general de los efectos que el duelo y la viudez tiene en el bienestar. Además se presenta una breve historia de los enfoques para el duelo, los enfoques más recientes se discuten incluyendo el modelo de proceso dual de duelo. Se concentra en los factores que influyen en el bienestar con un enfoque en experiencias pre-y post-duelo, y de factores tales como la edad y el género. Por último, se realiza una discusión de los factores que pueden aumentar el bienestar, tales como la capacidad de recuperación, la reconstrucción de identidad, y las estrategias de afrontamiento.

Este trabajo aporta ya que conceptualiza lo que es el duelo y aporta por medio de la información de los factores que pueden influir en el bienestar de una persona o sea llevar a la resiliencia.

En su tesis de licenciatura Argueta Flores, J. (2009) presenta el texto "Sentido de vida en adultos mayores que han perdido a su pareja”, como bien lo dice su nombre su objetivo fue analizar el sentido de vida de las personas adultas mayores que han perdido a su pareja, el trabajo de investigación se realizó bajo la metodología cuantitativa por la naturaleza de su tema sus datos son explorados y descritos, se realizó un trabajo descriptivo en condiciones naturales por medio de una entrevista que el autor describe como una conversación que tiene estructura y propósito que lo llevará a entender el punto de vista del entrevistado y desmenuzar sus experiencias, se realizó la entrevista a nueve personas que viven en un asilo, dos hombres y seis mujeres, mayores de 60 años todos.

El proceso fue en fases primeramente se realiza la localización de participantes, en segundo lugar la entrevista previa para la filiación de los participantes, en tercer lugar la realización de la entrevista y finalmente el análisis de información y elaboración de informe final. En sus resultados el autor menciona que actividades que impulsan a continuar con su vida tales como tejer, bordar, leer o trabajar y lo sustenta con teoría de Viktor Frankl, además menciona otros factores como el ambiente familiar y social y se plantean una serie de propuestas para mejorar estos factores como trabajar sobre el manejo de sentimientos, duelo y sentido de vida.

El trabajo aporta a la investigación por desarrollar ya que presenta una situación muy probable que se presente con la población que se trabaja, por sus características es evidente que este factor puede afectar a las personas participantes y presenta teoría sobre la etapa y la viudez muy acorde con lo que se investigará.

El siguiente documento analizado es el presentado por Jiménez Segura y Arguedas Negrini (2004) el cual presenta el nombre de “Rasgos de sentido de vida del enfoque de resiliencia en personas mayores entre los 65 y 75 años” las autoras plantean la necesidad de que las adultas y los adultos mayores sean más conscientes de su proceso de envejecimiento, y por tanto planear  y anticipen la misma con el fin de lograr reconocer sus fortalezas y debilidades y que reconozcan también el significado que dan a su vida propia, pues plantean las mismas que las personas que logran este objetivo logran cosas tales como adecuar su existencia, modificar relaciones, objetivos, creencias entre otros.

La investigación de Arguedas-Negrini (2004) se realizó por etapas la primera de estas trata sobre el conocimiento de la población, su contacto y la selección del mismo, para la cual se seleccionó ocho adultos mayores entre los 65 a los 75 años de edad, cuatro mujeres y cuatro varones pertenecientes a la asociación gerontológica costarricense, la segunda etapa trata sobre la preparación de las investigadoras por medio del estudio, la capacitación y sensibilización del tema que se trata en el marco teórico y su tercera etapa se constituyó en la selección de un método y la recolección de los datos por medio de sesiones de una a una hora y media, su cuarta y última fase se refiere a el trabajo de campo con los y las participantes y la transcripción de entrevistas grabadas, agrupación de los datos y la realización de las tablas que respondieron a los objetivos

Los resultados se dividieron por secciones:

  • Intereses: menciona que la intencionalidad de los mismos se centra en lo económico, social, ayudar a otros y el desarrollo de talentos.

  • Metas: no se plantearon metas claras.

  • Motivación al logro: se menciona que las mismas han estado activas e interactuando con los que les rodean y adquirido logros que les permiten esto.

  • Aspiraciones educativas: la mayoría no asistió al sistema educativo, pero mencionan las autoras que obtuvieron diversas capacitaciones.

  • Optimismo: es por lo que logran sus objetivos.

  • Persistencia: constancia ante los errores.

  • Fe y espiritualidad: algo constante y que les ha ayudado en muchas ocasiones.

  • Sentido de propósito: presente a lo largo de todas sus vidas. A modo de conclusión el trabajo cierra con una recomendación para la disciplina de Orientación sobre la necesidad de diseñar, planear y evaluar estrategias para el tema que permitan promover la clarificación de sus vidas.

Por otro lado, Montes de Oca (2011), comienza su artículo exponiendo la importancia que tiene el matrimonio en países latinoamericanos en general, y lo que conlleva éste mismo. Por ejemplo, para la población de estos países, ellos y ellas consideran muy importante que la pareja se acompañe a eventos “especiales” de la vida como lo son, el nacimiento de los hijos, su desarrollo personal a través del tiempo, la generación del patrimonio familiar, entre otros.

Cuando se da la presencia de viudez, se da un rompiendo parcial de la familia originaria, situación que en la actualidad se relaciona en gran medida con la entrada a la etapa de la vejez. En determinadas ocasiones, es común asociar la viudez con la separación y la muerte; y para poder superar esta perdida, existen mecanismos de resiliencia para seguir la vida (Montes de Oca, 2011).

En este mismo texto, se define a la viudez como “haber estado casada previamente a la muerte del cónyuge” (Montes de Oca, 2011); y en muchas ocasiones se relaciona con procesos de vulnerabilidad económica, aspectos psicológicos relacionados con la despersonalidad, pérdida de identidad, duelo y hasta se menciona la pérdida de sexualidad.  

Montes de Oca (2011), presenta este artículo como parte del estudio “Diagnóstico Demográfico del Envejecimiento en el Estado de México”, desarrollado en el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados de la Población de la Universidad Autónoma del Estado de México, con el fin de  conocer la situación de personas con 60 años, junto con la identidad de este país.

Dentro de lo que se investigó con relación a la viudez, se indica que existen mecanismo de afrontamiento que permitan generar resiliencia y adaptación posterior a la muerte de la pareja. Existen estudios que indican que sí hay  estrategias revalorativas,a través de redes de apoyo sociales que tienen como objetivo la función cohesitiva y la comunicativa, específicamente para las personas que experimenta la viudez (Montes de Oca, 2011).

Asimismo, dentro de este mismo texto, se refiere a un estudio en España donde se plantea que la adaptación a la viudedad incluye un proceso de afrontamiento al hecho de estar solitario, y que este proceso incluye el experimentar inseguridad de hacer cosas que nunca las habían hecho solos. Aunado a esto, plantea la capacidad de adaptación y que ésta va a depender de ciertos factores como lo es el sexo, la edad, condiciones de salud, grado de independencia, presencia de redes de apoyo, entre otros (Montes de Oca, 2011).

Además, en este mismo artículo, se alude a la investigación que se realizó sobre sobre la percepción que se tiene sobre la “vejez” y se asoció la viudez como un evento en esta etapa de la vida adulta que tiene implicaciones importantes en la percepción que las personas adultas mayores construyen sobre esta etapa de la vida en particular. Se menciona que, estadísticamente, la condición de viudez predomina entre la población adulta mayor, pero en muchas ocasiones se desconoce cómo se experimenta, como la perciben los mismos adultos mayores  y qué significa este evento en la vida de estas persona. Asimismo, se alega que lo que sí se conoce es que en la presencia de viudez, se debe de tener un buen ánimo y fuerza para obtener salud mental, a través de actividades lúdicas, lo que muestra una resiliencia ante los cambios en la vejez y ante la situación de viudez (Montes de Oca, 2011).

Tugade, Frederickson y Feldman (2004), en su artículo Resiliencia Psicológica y Granularidad Emocional Positiva: Examinando los beneficios de las emociones positivas en defensa y salud (Psychological Resilience and Positive Emotional Granularity: Examining the Benefits of Positive Emotions on Coping and Health), definen a la resiliencia psicológica por las flexibles respuestas que se pueden presentar antes las  cambiantes demandas de la situación, y la capacidad de recuperarse de las experiencias emocionales negativas, tal como lo es la pérdida de un ser querido bajo alguna circunstancia.

Asimismo, en este estudio se menciona que se ha comprobado la utilidad y la importancia que tiene el desarrollar y generar emociones positivas en el proceso de afrontamiento y resiliencia; y aunque en este mismo no se mide el impacto que puede tener en la salud, los autores mencionan que en otros estudios se habla del efecto positivo que puede provocar las emociones positivas en la resiliencia; debido a que  éstas se acumulan.

El artículo sugiere que la resiliencia puede no ser sólo un fenómeno psicológico, sino que se relaciona con la auto-percepción; y que la capacidad de recuperación puede reflejarse en las respuestas corporales a estímulos estresantes, que tienen fuertes implicaciones para la investigación en psicología de la salud. Por esto, investigadores de la salud, por ejemplo, podría considerar la posibilidad de examinar la resiliencia psicológica como una forma de comprender o predecir la propia respuesta fisiológica ante el estrés ocasionado por alguna situación en particular (Tugade et al, 2004), nuevamente como es la situación de viudez.

En línea con esta conceptualización, en otro estudio mencionado por Tugade et al (2004), las emociones positivas parecen ayudar a las personas resilientes en su capacidad de construir los recursos psicológicos que son esenciales para hacerle frente con eficacia a la tragedia a gran escala, tales como los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos donde se muchas personas perdieron a su pareja.

Dentro de la investigación de Tugade et al, (2004), se estudiaron las emociones positivas y la capacidad de recuperación en una muestra de personas antes del 11 de septiembre. Esto les dio la oportunidad de hacer una evaluación prospectiva de los beneficios de las emociones positivas en esta crisis. Aquellos que se caracterizan por la capacidad de recuperación de alto rasgo reportaron mayores experiencias posteriores a la crisis de las emociones positivas (gratitud, el interés, el amor), en medio de las emociones negativas (ira, tristeza, miedo) que experimentaron después de los ataques y pérdidas de miembros familiares. Además, el aumento de la resiliencia se relaciona con el crecimiento post-crisis, los cuales se encuentran indexados por los aumentos en el optimismo, el bienestar subjetivo y la tranquilidad.

Tagude et al (2004), concluyen que la experiencia de emociones positivas pueden ser importantes para ayudar a las personas resilientes a una recuperación más acelerada ya que se asocia a la activación del sistema cardiovascular; y que las emociones y estados emocionales negativos como la hostilidad, la ira y la ansiedad, juega un papel importante en este proceso de resiliencia. De manera que en línea con los resultados actuales, se considera realmente útil las emociones positivas tanto para la salud mental como para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

En la tesis de graduación de Aguilar y Florian (2010), primero que nada, define a la resiliencia como “la capacidad de una persona para recobrarse de la adversidad fortalecida y dueña de mayores recursos. Este indica que se trata de un proceso activo de resistencia, autocorrección y crecimiento como respuesta a la crisis y desafíos de la vida”. De manera que se incluye el hecho de librar una pelea constante entre el coraje y el sufrimiento para así, poder elaborar eficazmente las dificultades dentro y fuera del individuo.

Asimismo, este mismo documento aclara que dentro de la resiliencia se incluyen determinados factores tal como los son: El sistema de creencias, los procesos de comunicación, los patrones de organización, los cuales van todo en relación con la pérdida. Inclusive los autores mencionan que existen modelos de enfrentamiento descritos por Stroebe y Schut (2001), quienes sugieren ciertas formas que ocurren en direcciones intra e interpersonales, de cómo poder enfrentar la pérdida de un ser querido. Algunos de estos modelos se mencionan a continuación:

Modelo de enfrentamiento intrapersonal: este modelo a su vez incluye el “modelo de la tarea” donde existen tareas que el individuo debe de realizar para enfrentar la pérdida de este ser querido, así como la confrontación y la evitación.

Perspectivas de enfrentamiento interpersonal: este módulo, al igual que el anterior, incluye otro modelo como lo es el “modelo de incremento de duelo” donde se comenta que una pérdida de un ser querido puede ser el detonante en otras pérdidas. Otro modelo que se incluye es el “nuevo modelo de duelo de Walter” que alude al proceso de duele como hacer que la muerte se convierte parte de la realidad a través de “la construcción de una biografía durable que capacita al viviente para integrar la memoria del difunto dentro de su vida actual” (1996, en Aguilar y Florian, 2010).

Otro aspecto importante a considerar de esta tesis, es que alude a que la tarea principal de superar la pérdida la lleva a cabo, solamente la persona que la ha sufrido, es decir, el cónyuge que queda vivo; y para lograr alcanzar una total adaptación, se debe de contar con un alto nivel de resiliencia. Esta resiliencia frente a una pérdida, no quiere decir que hay que dejarla atrás, sino más bien, se debe de separar de la experiencia emocional  y seguir adelante (Aguilar y Florian, 2010).

Por ende, es de gran importancia que se siga un patrón de modelos para la resiliencia por parte de los adultos mayores ante su viudez. A su vez, Aguilar y Florian (2010), comentan que cuando la personas que se encuentran en estado de viudez, tiene un sistema de creencias que son de tipo facilitante, ésto le proporciona un mayor apoyo para enfrentar el duelo y llevar a cabo la resolución de esta misma. Asimismo Aguilar y Florian (2010), menciona a Walsh (2004, p.150) en su texto, quien comenta que “los lazos con el mundo social son de vital importancia para la resiliencia familiar en tiempos de crisis” En un estudio que Walsh (2004) menciona en su texto, Stinnett y sus colaboradores (1981; 1985), menciona los resultados ante un estudios, donde se descubrió que “las familias fuertes tienen la valentía de admitir que están en problemas y necesitan ayuda. Cuando no pueden hallar soluciones por sus propios medios, son más propensos a recurrir a los parientes, amigos, vecinos, o servicios comunitarios y/o una terapia o asesoramiento psicológico”.

Finalmente, Aguilar y Florian (2010), concluyen que enfrentar la muerte del cónyuge y la capacidad de resiliencia, deben de ir integrados ante la crisis de identidad individual y colectiva, donde es de vital importancia que se de un proceso activo de resistencia, autocorrección y crecimiento como respuesta a la crisis y desafíos de la vida; para lograr el triunfo parte del adulto mayor en esta batalla.

En el artículo de Hahn, Cichy, Almeida y Haley (2011), titulado Time Use and Well-being in Older Widows: Adaptation and Resilience (“Uso del tiempo y el bienestar en las viudas de edad avanzada: Adaptación y Resiliencia”), se brindan datos como que aproximadamente la viudez es muy común en adultas mayores, y en Estados Unidos, según el Foro Federal de Interagencial sobre Estadísticas relacionadas al Envejecimiento (2008), indica que el 52% son mujeres entre 75 y 84 años de edad y en el 76% de las mujeres de este país con una edad de 85 años o por encima, son viudas. Adicional a esto, el 50 % de las mujeres mayores a los 70 años han sido viudas con anterioridad.

Existe cierto estereotipo común relacionado con el género de las viudas adultas mayores como personas frágiles, vulnerables, y que requieren una amplia asistencia de los demás. La mayoría de las investigación sobre mujeres viudas adultas mayores se centra en la disminución en el bienestar luego de la muerte de su cónyuge; los cuales usualmente se relacionan con una moral más baja y un compromiso social, donde aumenta la ansiedad o al ira si el cónyuge estaba en dolor físico antes de la muerte; así como también aumentan los síntomas depresivos y los síntomas clínicamente significativos de un año más tarde.

En esta investigación de tipo cualitativo, Hahn et al (2011), compara los efectos a corto y largo plazo de la mujer que está en estado de viudez y como ella a comenzado a indicar efectos negativos a corto plazo, que pueden convertirse luego en efectos positivos a largo plazo. Las mujeres que quedaron viudas recientemente (menos de un año), son más propensas a tener un funcionamiento social más bajo, así como un estado de ánimo depresivo en comparación con mujeres que han quedado viudas por más de un año. Además, los autores aclaran que investigaciones que estudian a adultos mayores que son viudas y como éstas desarrollaron nuevas actividades y funciones después de la pérdida de su cónyuge, están menos desarrollados.

Este estudio en particular pretendió evaluar las posibles diferencias y similitudes en el uso del tiempo diario, así como el bienestar general entre viudas y mujeres casadas. En general, se encontró poca evidencia para apoyar el estereotipo de las mujeres adultas mayores que son viudas a largo plazo, como evidencia fragilidad y dependencia. Estas viudas estaban sanas y funcionaban de una manera muy similar a las mujeres casadas; y no mostraron diferencia entre el bienestar general; y varias similitudes en la mayoría de los aspectos del uso del tiempo. Una de las pocas diferencias significativas fue que las viudas pasan más tiempo viendo televisión que las mujeres casadas y en promedio, las viudas duermen menos que las mujeres casadas.

Hahn et al (2011), también menciona en su artículo al autor Bonanno, que en su investigación encontraron que la mayoría de las mujeres pueden regresar a sus funciones normales después de la muerte del cónyuge; y que aquellas viudas adultas mayores que vivan más de 11 años luego de este duelo, en promedio; puedan estar generalmente sanas y volver a actividades diarias.

Las mujeres viudas, por lo general presentan un mayor intercambio de apoyo emocional diario, así como la asistencia diaria que son representativas de la adaptación en tanto al afrontamiento deficitario como a la restauración orientada. Por ejemplo, es más usual que las viudas intercambien apoyo emocional más diario con sus amigos, vecinos, hermanos, otros miembros de la familia, niños / nietas, etc y ese intercambio en múltiples relaciones puede ayudar a las mujeres a hacerle frente a la pérdida de la estrecha relación que puede haber tenido con su cónyuge, donde se propicia un afrontamiento con pérdida orientada (Hahn et al, 2011).

Por último, los autores finalizan el artículo mencionando que los resultado refutar los estereotipos de las viudas como frágiles, dependientes y en dificultades de apoyo a la investigación reciente que muestra que la mayoría de las viudas no tienen males clínicamente significativos con el paso del tiempo suficiente. Los resultados indican que muchas viudas son resistentes y logran encontrar la manera de acomodar o superar la pérdida de un cónyuge a través de las actividades del día a día, y abajo un proceso de resiliencia. A su vez, al estudiar personas adultas mayores, es importante reconocer tanto las vulnerabilidades que la viudez puede proporcionar, así como también, para reconocer las fortalezas que muchas mujeres mayores tienen para hacerle frente a esta transición en la etapa de la vejez. En concreto, la ayuda de amigos o vecinos (por ejemplo, trabajar en el jardín, la cocina), ayuda a las viudas a adaptarse a los cambios en la vida diaria que pueden llegar a ser estresante en el tiempo (Hahn et al, 2011).

En relación con el trabajo que se realiza este aportará sobre el sentido de vida y resiliencia en el contexto costarricense además de abarcarlo desde la disciplina de la Orientación como se hará con el mismo.

En la tesis de graduación de la Universidad de Costa Rica elaborada por Barrantes, Marín y Murillo (1998) “Factores Protectores con relación a la calidad de vida de las adultas mayores del Grupo Acción” se investigan los factores protectores que están relacionados a que las personas adultas mayores puedan mantener un sentido positivo de la vida a pesar de la adversidad; mantenerse activas y activos, mostrar intereses y capacidad para aprender, sentirse productivas o productivos  y con derecho a llevar una vida igual a la de todos los seres humanos. Dicha investigación se realizó a un grupo de mujeres adultas mayores con edades entre los 55 y 75 años, miembro del club de AGECO, “Grupo Acción”.

Como mencionan Barrantes, Marín y Murillo (1998), los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales que se producen en la vida de las personas con el paso de los años, unido a las transformaciones de la sociedad, dependen de la habilidad de la persona mayor para adaptarse. Estas transformaciones pueden ser influidas de manera positiva y saludable, o negativa y distorsionada por situaciones de riesgo o daño definitivo.

El eje central de esta investigación es la capacidad que muestran las personas adultas mayores de crecer, desarrollarse y salir adelante a pesar de las situaciones adversas y como esto les permite tolerar, manejar y aliviar las consecuencias psicológicas, fisiológicas, de experiencias traumáticas sin una mayor desviación del curso del desarrollo.

La investigación se inicia con la explicación breve sobre la vejez, continúa con una reseña sobre aspectos sociológicos del envejecimiento. Seguido se detallan las diferentes teorías y enfoques que ayudan a las personas a adaptarse a su propio proceso de envejecimiento, como lo son la teoría del desarraigo social, la teoría de la actividad, la teoría de la continuidad, teoría de la aceptación y el enfoque de resiliencia dividido en factores de riesgo y factores protectores. También se tocan temas como calidad de vida, género y apoyo social.

El proceso fue en fases primeramente se realiza la localización de participantes, en segundo lugar un acercamientos al  “Grupo Acción” como tercera fase se da la selección de los participantes, seguidamente se llevan a cabo una serie de sesiones y evaluación de dichas sesiones, finalmente se da un análisis de los resultados obtenidos que demuestran que los factores protectores que se consideran más importantes son  espiritualidad, la familia (de Procreación), la familia de origen y el  apoyo con el que cuentan las personas adultas mayores.

Este trabajo, aporta a la investigación que se desarrollará porque brinda un acercamiento al enfoque de resiliencia, siendo este uno de los temas centrales que se abordarán, además permite un acercamiento a la realidad costarricense en cuanto al tema de resiliencia y factores protectores, en las personas adultas mayores.

En el artículo desarrollado por López, Cervantes, Obregón y Villalón (2009) se muestra una investigación realizada a 150 viudas y viudos, de los cuales 128 fueron mujeres y 22 hombres, con una edad promedio de 60 años de edad, la cual tuvo como objetivo conocer los factores de protectores que facilitan su adaptación sana o resiliente a su condición de viudez.

La pérdida por muerte del cónyuge constituye un evento vital que presenta a la pareja que sobrevive tareas adaptativas de considerable dificultad. En torno a la adaptación a este nuevo estado, existen factores protectores que facilitan y se asocian a la aparición de niveles resilientes adaptativos a dicha condición de viudez.  (López, Cervantes, Obregón y Villalón, 2009)

Existen varias formas de comprender el modo en que un sujeto o familia afronta las pérdidas, es decir, qué es lo que hacen y cómo le hacen, a qué recurren y cómo entienden lo que les está pasando, para responder a la demanda impuesta por el evento que está siendo enfrentado.

Para López, Cervantes, Obregón y Villalón (2009)  en el caso específico de duelo por viudez, las estrategias más frecuentemente asociadas con resultados adaptativos son aquellas de naturaleza directa en las que se emprenden acciones, dentro de las áreas posibles, sobre el estresor; así como las de tipo revalorativo, que implica reconnotación del significado del evento cuando no es posible modificar de manera directa al estresor.

Las redes de apoyo social también juegan un papel fundamental, ya que la presencia de redes de apoyo social constituye otro factor que incide de manera crítica en la adaptación a la pérdida por viudez. (López, Cervantes, Obregón y Villalón, 2009). Dichas redes brinda un soporte emocional, instrumental y de comunicación.

Otra función fundamental de la red social alrededor de la persona viuda estriba en que ésta proporciona una experiencia de contacto con el otro, lo que facilita de manera importante la reconstrucción de la identidad del deudo que queda resquebrajada frente a la pérdida de la pareja. (López, Cervantes, Obregón y Villalón, 2009)

Los hallazgos muestran que la población estudiada muestra la presencia de factores asociados con adaptación resiliente. Esto se deduce a partir de la presencia de factores de protección asociados a la resiliencia, tales como uso de redes de apoyo social de tipo familiar y religioso, funcionamiento familiar positivo (principalmente en las áreas de cohesión y comunicación); así como estilos y estrategias de enfrentamiento primariamente de tipo directo revalorativo.

Esta investigación apoya el desarrollo del trabajo ya que brinda un acercamiento a ciertos factores protectores que ayudan a las personas adultas mayores a desarrollar la resiliencia, esencialmente, al enfrentarse a la viudez.

La investigación realizada por Demakakos, Netuveli, Cable y Blane (2005) Resiliencia en la tercera edad: un enfoque relacionado con la depresión (Resilience in older age: depression-related approach) se centra en la capacidad de resiliencia, entendida, como la capacidad de la gente para resistir la adversidad y  progresar bajo ella.

Sus principales objetivos son: examinar la capacidad de recuperación  existente entre las personas adultas mayores encuestadas, explorar la resiliencia tanto transversalmente y longitudinalmente;  y describir las características sociodemográficas de las personas resilientes.

El concepto de resiliencia se origina a partir de estudios sobre psiquiatría. Es un concepto que se ha utilizado sobre todo en los estudios relativos a los niños y jóvenes, pero recientemente también ha sido utilizado con éxito en poblaciones de más edad.

En esta investigación se conceptualiza la resiliencia como un proceso dinámico y no como un rasgo de la personalidad. Se explora la capacidad de las personas mayores a prosperar  en la adversidad.

Para Demakakos, Netuveli, Cable y Blane (2005)  el término “prosperar” describe la capacidad de la gente no sólo a evitar la depresión cuando en la adversidad, sino también para lograr la felicidad y el bienestar para tener una buena calidad de vida. Esto también se refiere a la capacidad para superar las consecuencias a largo plazo de un cambio negativo en la vida y para recuperarse de ella, buscar el bienestar y la felicidad a partir de la aparición de adversidades tales como la viudez o el deterioro de la movilidad.  

La investigación se realizó por medio de encuestas a tres grupos de diferentes edades, el grupo de edad más joven incluía encuestados de 54 a 59 años de edad, el grupo de edad intermedia de 60 años a 74 años y el grupo de mayor edad encuestados mayores de 75. Se preguntaban temas relacionados de resiliencia en torno a la viudez, recursos económicos, apoyo social, necesidades físicas y emocionales. Y como dicha resiliencia les ayudó a no caer en estados de depresión.

Entre otros hallazgos del análisis presentado en este capítulo muestra que: la resiliencia, es la capacidad de la gente para resistir la adversidad y progresar bajo ella, las personas mayores resilientes estaban más satisfechos con su vida y tenía una mejor calidad de vida de las personas mayores no resiliente, as personas mayores resilientes tienen posibilidad de vivir  más tiempo que las personas que no lo son, la edad y el estatus socio-económico no parecen estar muy más relacionada con la capacidad de recuperación, el sexo, el estado civil y el apoyo social se relacionaban con la resiliencia.

Seguidamente, en el artículo de Poseck, Carbelo y Vecina (2006) titulado “La experiencia traumática desde la psicología positiva: resiliencia y crecimiento postraumático”, las autoras rescatan la visión de una vivencia difícil o trágica como una oportunidad para implementar y desarrollar la resiliencia.

En este artículo, las autoras buscan brindar una amplia conceptualización del proceso que hace posible transformar toda situación de sufrimiento traumática, a una herramienta para la aplicación de una actitud resiliente para la vida cotidiana a partir de dicho evento.

Según indican Poseck et al (2006) la resiliencia puede ser una de las reacciones ante una experiencia traumática, resaltando a su vez otros posibles resultados como los son los trastornos, trastornos retardados, recuperación, resiliencia o resistencia y crecimiento postraumático.

Sin embargo, las autoras aducen que la resiliencia es una de las reacciones más comunes en las personas, debido a que finalmente se enteran de que deben continuar con su vida a pesar de la situación traumática que enfrentaron o acaban justamente de enfrentar.

Así mismo, las autoras difieren entre el concepto de resiliencia y recuperación, argumentando que “la recuperación implica un retorno gradual hacia la normalidad funcional, mientras que la resiliencia refleja la habilidad de mantener un equilibrio estable durante todo el proceso.” (Poseck et al, 2006).

Finalmente, el aporte de dicho artículo para la presente investigación, es que hace una precisa justificación sobre el tema en estudio, ya que se presenta la enviudes como la situación traumática, y la resiliencia como un efecto de la misma, haciendo posible el desarrollo de habilidades resilientes en la población propuesta para la presente investigación.

Por otra parte, Kalawasky y Hanz (2003) en su artículo reflexivo “Y...¿ Dónde está la resiliencia? una reflexion conceptual” intentan brindar un acercamiento más vivencial o más real sobre las personas resilientes y su capacidad para surgir a pesar de sus situaciones.

Según los autores, es importante a su vez resaltar los Factores Protectores, Factores de Recuperación y Factores de Control en las personas resilientes: los factores protectores son evidentes cuando uno o más dominios de funcionamiento permanecen relativamente sin impacto, a pesar de la presencia de un factor de riesgo; los factores de recuperación son como un cambio relativamente permanente desde un resultado pobre a un resultado deseado, en cualquier dominio afectado por un factor de riesgo; finalmente, los factores de control conductual se dan cuando una situación ambiental impide un cierto resultado negativo de forma relativamente temporal.

El aporte de dicho artículo para la presente investigación, es que, entre otras acotaciones, hace referencia a que no es posible hablar de factores que promueven la resiliencia, sino de factores que promueven la resiliencia frente a un determinado factor de riesgo. Y es por esto que si se desean conocer los factores que incidieron en la resiliencia de las personas adultas mayores que perdieron su pareja, no se puede aislar dichos factores al presente, sino que es necesario volver al momento de la pérdida y evaluar en ese momento cuáles factores fueron los que promovieron su resiliencia ante el fatídico evento, lo cual permitirá tener resultados más precisos de lo que se pretende investigar.

Finalmente, en el artículo de Rutter (1985) titulado “Resilience in the face of adversity” (Resiliencia ante la adversidad), el autor propone algunas de las razones por las cuales los factores externos e internos de cada persona, hacen la diferencia en la forma de cómo enfrentan sus adversidades y desarrolla su resiliencia.

Según el autor, algunos de los factores son la edad, la forma en cómo la persona se enfrenta a las adversidades y el estrés de la vida cotidiana, no sólo el hecho de reaccionar, sino al hecho de actuar ante dichas situaciones, así mismo el autor presenta como factor, la habilidad de actuar positivamente sobre su autoestima, su autoeficacia y las habilidades que presenta al momento de resolver conflictos.

La relevancia del artículo de Rutter (1985) para la presente investigación, es que denota no sólo cuáles factores propician el desarrollo adecuado de la resiliencia en una persona que está pasando por una situación de adversidad, tal y como lo hicieron las personas adultas mayores en enviudes, sino que insta a educar sobre el tema a las personas para que tengan una vida más psicológicamente saludable y sean capaces de afrontar sus dificultades siempre de la mejor manera y con una actitud meramente resiliente.

Otro estudio realizado, es el que comparten Navarro Prados, Bueno Martínez, y Buz Delgado, (2013) llamado “Bienestar emocional en la vejez avanzada: estudio comparativo por edad y género”, el cual es un estudio comparativo en la etapa de la adultez tardía sobre la influencia de los estados emocionales de las personas adultas mayores en la construcción de un sentido de satisfacción con la vida.

Este estudio es llevado a cabo con un muestra significativa de 400 personas, entre los 75 y 100 años mitad hombres y mitad mujeres en Salamanca, con el objetivo de reconocer cuáles son las emociones más frecuentes entre las personas muy mayores y a la vez valorar si existen disparidades en cuanto a la edad y el género, en cuanto a la frecuencia de las emociones experimentadas.  A la vez, otra de las cuestionantes sobre las que basan su investigación consiste en ¿cuál es la contribución de la frecuencia de las emociones positivas y de las emociones negativas sobre los juicios globales de satisfacción vital en personas muy mayores?.

La información recolectada por medio de entrevistas individualizadas, de muestra aleatoria, administrada por encuestadoras formadas para ese fin, lograron arrojar resultados valiosos. Primero que todo, en cuanto a las emociones positivas que se experimentaron están el estar atento/a, activo/a, fuerte y resuelto/a, lo que contribuye a mantener el interés y gusto por las actividades que se realizan, aunque sale a la luz que pocos de ellos o ellas albergan un sentido de inspiración o creatividad para emprender nuevas ideas. Por otro lado, en cuanto a las emociones negativas, las personas mayores se caracterizan más por sentirse  por sentirse inquietas, expectantes, nerviosas, apenadas y orgullosas. Estos resultados mantienen una diferencia significativa en cuanto al porcentaje de emociones que prevalezcan, sin embargo no se identifican diferencias en cuanto al género. Las mayores diferencias encontradas corresponden a que las mujeres tienden un poco más a sentirse inquietas, nerviosas, orgullosas, temerosas, asustadas y perturbadas, mientras que los hombres tienden más a sentirse avergonzados.

Más adelante, se discute sobre el modo en que dichas emociones contribuyen sobre la satisfacción vital en la vejez avanzada. Se resuelve que en la vejez, las personas adultas mayores experimentan más afecto y emociones positivas, pero conforme avanza el rango de edad, la frecuencia de emociones positivas disminuye en comparación con las emociones negativas, pues se considera que para esas edades se cuenta con aún menos recursos psicológicos que años atrás; además existe una influencia muy grande en la disminución de la red social, pérdidas y otros aspectos que el medio ofrece. No obstante,  efectivamente se logra considerar a las emociones positivas como promotoras de la satisfacción vital de la vejez, hallazgo que va en función de la resiliencia psicológica, pues en la edad adulta con los cambios que se experimentan y las pérdidas que se sufren, lejos del esperado incremento de sentimientos negativos y de insatisfacción vital, se observa un papel importante de los sentimientos positivos y de logro que permiten una visión positiva ante la vida.

Como aporte a la investigación, es importante reconocer el componente emocional como parte de los factores que influyen en la capacidad de resiliencia de las personas adultas mayores, en el afrontamiento de las situaciones, circunstancias y problemáticas propias de su edad.

En el artículo de investigación realizada es la de Choowattanapakorn, T., Aléx, L., Lundman, B., Norberg, A., y Nygren, B. (2010) Resilience among women and men aged 60 years and over in Sweden and in Thailand (La resiliencia entre las mujeres y los hombres de 60 años y más en Suecia y en Thailandia). Este estudio, la innovación que introduce es el estudio de la resiliencia en poblaciones y culturas diferentes, a modo comparativo en los niveles de resiliencia que presentan las y los adultos mayores.

Utilizando una escala de medición de la capacidad Resiliencia, aplicada a una muestra de 422 personas suecas y 200 personas tailandesas, se obtiene una puntuación semejante, a pesar de los aspectos culturales, y disparidades en cuanto a las características de la muestra. No obstante, resulta valioso el acercamiento sociocultural del contexto que elaboran los investigadores, pues permite realizar el primer acercamiento en materia de resiliencia a estas dos poblaciones en la etapa de adultez tardía, lo que resulta interesante y valioso para estudios posteriores.

La mayor contribución de este estudio para la investigación consiste en reconocer que si bien los factores culturales pueden variar o no de un lugar a otro, es importante conocerlo para valorar su influencia en los niveles de resiliencia.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   12

similar:

Entrevista en profundidad: 74 iconDiscovery channel explora a profundidad las innovaciones científicas...

Entrevista en profundidad: 74 iconLa teoría de la Educación Física es la ciencia que estudia su posibilidad,...

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista r

Entrevista en profundidad: 74 icon7. entrevista

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista a Egresado

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista psicolóica

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista Conclusão

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista : consideraciones

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista al Doctor

Entrevista en profundidad: 74 iconEntrevista extensiva 6




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com