Doctorado Interinstitucional en Educación




descargar 223.1 Kb.
títuloDoctorado Interinstitucional en Educación
página2/7
fecha de publicación07.08.2016
tamaño223.1 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4   5   6   7

Cuerpos Compuestos, Conatus y Cognición

Para explicar cómo funcionan los cuerpos en Spinoza y en qué puede consistir su formación, es necesario mostrar el carácter holista y procesual que tiene la comprensión espinozista del cuerpo. En 2.1 mostraremos la manera en que Spinoza supera el mecanicismo de corte cartesiano; en 2.2 mostraremos la relación que tienen en Spinoza los conceptos de cuerpo compuesto y conatus; y en 2.3 mostraremos la relación entre el conatus y la cognición.


    1. Del mecanicismo al cuerpo como proceso

En el escolio a la proposición 13 del segundo libro de la Ética de Spinoza, la nomenclatura de axiomas, proposiciones, y demostraciones que lleva el texto se quiebra, y se introducen nuevos axiomas, lemas y postulados al interior del escolio, en lo que llamaremos de ahora en adelante el excurso sobre los cuerpos. Éste contiene, de manera compacta, la asimilación que hace Spinoza del mecanicismo cartesiano así como su superación y subsunción a través de una comprensión procesual del cuerpo; de modo que lo usaremos como marco para discutir este tránsito.
Spinoza comienza exponiendo ciertos principios del movimiento a manera de axiomas, con un característico aire cartesiano:
Todo cuerpo se mueve o está en reposo (Eth: ExAx13) (…)

Cada cuerpo se mueve, ya más lentamente, ya más rápidamente (Eth: ExAxII) (…)

Cuando un cuerpo en movimiento choca con otro en reposo al que no puede mover, es reflejado de modo que sigue moviéndose, y el ángulo que forma con la superficie del cuerpo en reposo, contra el que chocó, la línea del movimiento de reflexión, será igual al ángulo que forma la línea del movimiento de incidencia con esa superficie (Eth: ExAx2b)
En su conjunto, estos principios rinden una física mecanicista basada en el principio de razón suficiente, del que, por ejemplo, Spinoza deriva el principio de la inercia:
(…) un cuerpo en movimiento se mueve hasta que otro lo determina al reposo; y asimismo (…) un cuerpo en reposo permanece en él hasta que otro lo determina al movimiento. Ello es (…) notorio de por sí. En efecto, cuando supongo que un cuerpo, por ejemplo A, está en reposo, y no tengo en cuenta otros cuerpos en movimiento, nada podré decir de ese cuerpo A sino que está en reposo. Si ocurre después que el cuerpo A se mueve, ello no ha podido provenir, ciertamente, del hecho de que estuviera en reposo (…) Si, por el contrario, se supone que A se mueve, siempre que nos fijemos sólo en A, nada podremos afirmar de él sino que se mueve. Si después ocurre que A está en reposo, ello tampoco a podido provenir del movimiento que tenía, pues de dicho movimiento sólo podía seguirse que A se movía: así pues, ello acontece en virtud de una cosa que no estaba en A, a saber, una causa exterior en cuya virtud ha sido determinada al reposo (Eth: ExL3,cor)
Spinoza es mecanicista en algunas de sus explicaciones: un ejemplo es la respuesta que da al trabajo de Boyle sobre la recomposición de la sal de nitro a partir del espíritu de nitro (1988, 92-95) en donde Spinoza se esfuerza por dar una explicación puramente mecánica al fenómeno químico que describe Boyle, basada exclusivamente en la forma de las partículas y su movimiento. Inclusive encontramos alusiones a principios establecidos por Descartes y, como en éste autor (por ejemplo, en el Tratado del Hombre, 1980, en donde el estómago es un colador, los músculos son poleas, etc.), un intento de asimilar los procesos químicos que se explican a procesos mecánicos más conocidos:
(…) las partes del nitro que se filtraban por los poros más anchos, como no tocaban sus paredes, estaban necesariamente rodeadas de alguna materia sutilísima y, cual las partes del fuego por la llama o el calor, eran empujadas hacia arriba y volaban a lo alto (…) y si, por medio de agua o de aire, se afloja la sal fija y se vuelve menos activa, entonces es capaz de frenar el ímpetu de las partículas del nitro y de forzarlas a perder el movimiento que tenían y quedarse fijas de nuevo, como sucede con una bala de cañón al chocar con la arena o con el lodo (Spinoza, 1988, 93).
No obstante, encontramos en el Excurso sobre los cuerpos un punto de inflexión en la exposición, a partir del cual el enfoque de Spinoza pasa del movimiento de cuerpos individuales a los procesos que rigen la interacción entre cuerpos: “Esto por lo que se refiere a los cuerpos más simples, a saber, los que sólo se distinguen entre sí por el movimiento y el reposo, la rapidez y la lentitud; pasemos ahora a los cuerpos compuestos” (Eth: ExAx2b). Aquí, Spinoza se separa de Descartes, para quien un cuerpo se define principalmente por su tridimensionalidad e impenetrabilidad, pues el cuerpo se define, más que por ocupar un espacio, por tener movimiento. En efecto:
(…) si el cuerpo fuera una cosa que subsiste por sí misma y, por otra parte, no tuviera ninguna otra propiedad que el largo, el ancho y el alto, entonces no habría en él (…) ninguna causa para comenzar a moverse a sí mismo. Pero nosotros hemos establecido (…) que la naturaleza es un ser del cual se afirman todos los atributos. Y, si esto es así, nada le puede faltar para producir cuanto haya que producir (Spinoza, 1990, 27).
Es decir, en cuanto los cuerpos son manifestación de la potencia de la naturaleza, tienen, ellos mismos, la potencia del movimiento. Esta distancia con respecto a Descartes contribuirá a una superación del mecanicismo. Mientras los “cuerpos más simples” sólo se distinguen entre sí por su movimiento, y ameritan un tratamiento netamente mecanicista, los cuerpos que estos componen, y sobre todo los cuerpos compuestos por estos segundos, en orden ascendente de complejidad, ameritan un tratamiento holista, enfocado no en los movimientos y choques de cuerpos individuales sino en los procesos y relaciones constituidos por muchos cuerpos, en diferentes niveles de composición.
Estos niveles de composición no son algo propio de la naturaleza en sí misma sino que se predican, más bien, del observador, por lo que pueden llamarse, tomando prestado un término de la cibernética, niveles de observación (ver Bula, 2008a, 42 y ss). En efecto, “parte y todo no son ningún ser verdadero o real, sino solamente entes de razón, por consiguiente, en la naturaleza no existen ni todo ni partes” (Spinoza, 1990, 24). El observador debido a su particular posición en el universo, concibe a ciertos cuerpos como todos, y a los que lo componen como partes. Esto lo ejemplifica Spinoza, en carta a Oldenburg, contrastando la manera de ver la sangre que tenemos nosotros y que tendría un gusanito hipotético que pudiera razonar y vivera en nuestra sangre (1988, 236 y ss). Spinoza comienza explicando cual es la base, en la naturaleza, para los entes de razón que llamamos “todo” y “parte”:
Por conexión de las partes no entiendo, pues, otra cosa sino que las leyes o naturaleza de una parte de tal manera se ajustan a las leyes o naturaleza de otra parte, que no existe la mínima contrariedad entre ellas. En cuanto al todo y las partes, considero a las partes como partes de algún todo en tanto en cuanto se ajustan entre sí en la medida de lo posible; por el contrario, en cuanto discrepan entre sí, cada una de ellas forma en nuestra mente una idea distinta de las demás, y se considera por tanto como un todo y no como una parte (1988, 236).
Nótese, 1), que el ajuste entre las partes opera como una variable continua o gradual (“en tanto en cuanto”) y no como una variable discreta; y 2) que el juicio sobre el carácter de parte o todo es una impresión producida “en nuestra mente” por el ajuste o discrepancia de las partes. El observador, mirando diversos aspectos del fenómeno, puede entender ciertas cosas como todos o partes, alternativamente:
(…) cuando los movimientos de las partículas de linfa, de quilo, etc., habida cuenta de su tamaño y su figura, se ajustan unos a otros de suerte que concuerden plenamente entre sí, y que todos juntos constituyan un solo fluido, entonces (…) el quilo, la linfa, etcétera, son considerados como partes de la sangre; en cambio, cuando concebimos las partículas linfáticas, por razón de su figura y movimiento como diversas de las partículas del quilo, entonces las consideramos como un todo y no como una parte (1988, 236).
Esto en cuanto a los seres humanos, y la posición particular que ocupan en el universo. ¿Cómo vería las cosas un gusanito capaz de razonar y formar conceptos, que viviera dentro de nuestra sangre?
Viviría en la sangre como nosotros en esta parte del universo, y consideraría cada partícula de sangre como un todo, y no como una parte; y no podría saber cómo todas las partes están reguladas por la naturaleza general de la sangre y que, por una exigencia de la naturaleza misma de la sangre, son forzadas a ajustarse unas a otras a fin de armonizar, de algún modo, entre sí (Spinoza, 1988, 236-237).
La perspectiva limitada del gusano no le permitiría mirar a la sangre como una totalidad de orden superior regida por ciertas leyes; como cierto proceso con regularidades que rigen sus partes. Dicho gusano entendería las relaciones entre las partículas componentes de la sangre en términos mecanicistas, analizando el movimiento individual de cada partícula en términos de las leyes que rigen el movimiento, la inercia, los choques, etc; y no mirando la forma en que estas partículas constituyen una totalidad ordenada. Esta perspectiva limitada no es exclusiva del gusanito; él vive en la sangre “como nosotros en esta parte del universo” y vemos de manera aislada movimientos caóticos que, desde una perspectiva más amplia, se revelarían como necesarios y regidos por la operación interna del cuerpo de orden superior que constituyen4. Así responde Spinoza a una pregunta de Oldenburg sobre la guerra entre Holanda e Inglaterra:

Si aquel célebre burlón [Demócrito de Abdera] viviera en estos tiempos, realmente moriría de risa. A mí, empero, esas turbas no me incitan ni a reír ni a llorar, sino más bien a filosofar y a observar mejor la naturaleza humana. Pues no pienso que me sea lícito burlarme de la naturaleza y mucho menos quejarme de ella, cuando considero que los hombres, como los demás seres, no son más que una parte de la naturaleza y que desconozco cómo cada una de esas partes concuerda con su todo y cómo se conecta con las demás. En efecto, yo constato que sólo por esa falta de conocimiento algunas cosas naturales, que sólo percibo de forma parcial e inexacta (…) me parecían antes vanas, desordenadas, y absurdas. (1988, 230-231).
El cambio de perspectiva, de las partes a todos más amplios, implica un cambio en la manera de comprender los cuerpos. Éstos ya no se analizarán en términos del mero movimiento sino de ciertas propiedades (que llamaremos propiedades emergentes, Bula, 2008a, 40) propias, no de los cuerpos individuales sino de los cuerpos compuestos.
¿Cómo se define un cuerpo compuesto? Vale la pena citar la definición, ya que tiene consecuencias importantes:
Cuando ciertos cuerpos, de igual o distinta magnitud, son compelidos por los demás cuerpos de tal modo que se aplican unos contra otros, o bien– si es que se mueven con igual o distinto grado de velocidad– de modo tal que se comuniquen unos a otros sus movimientos según una cierta relación, diremos que esos cuerpos están unidos entre sí y que todos juntos componen un solo cuerpo, o sea, un individuo que se distingue de los demás por medio de dicha unión de cuerpos. (Eth: Exaxdef)
Nótese de esta definición los siguientes puntos:


  1. Hay dos maneras de formar un cuerpo compuesto: o bien los cuerpos componentes “se aplican unos contra otros” o bien se comunican “unos a otros sus movimientos según una cierta relación”. Llamaremos al primer tipo de cuerpos compuestos cuerpos mecánicos y al segundo, dinámicos.

  2. En ambos casos, en su origen la unión de cuerpos es producto de que los cuerpos componentes sean “compelidos por los demás cuerpos”. Es decir, todo cuerpo compuesto tiene causas exteriores a sí mismo.

  3. Para que un cuerpo compuesto sea dinámico en lugar de mecánico, debe tener velocidad, esto es, movimiento.

  4. En el caso de los cuerpos dinámicos, lo que los distingue de los demás, es la “cierta relación” según la cual se comunican el movimiento. Es decir, no se definen por sus componentes sino por la manera en que éstos se relacionan.

  5. Por lo tanto, el cuerpo dinámico se mantiene a sí mismo (ya independiente de causas exteriores) en la medida en que sus componentes sigan comunicándose unos a otros el movimiento según la misma relación.

  6. Como se verá más adelante, está definición puede aplicarse a cuerpos componentes que son, a su vez, compuestos. Es decir, puede haber cuerpos compuestos de primer, segundo y n orden.


Podemos imaginar un torbellino al pensar en cuerpos dinámicos, y en una silla al pensar en los mecánicos. En ambos casos, son productos de causas exteriores (diferencias de temperatura en el aire en un caso, la acción de un carpintero en el otro); pero la silla seguirá siendo tal en la medida en que sus partes no se separen, mientras que el torbellino puede cambiar de partes (de hecho el aire que lo compone se renueva constantemente) y seguir siendo tal siempre y cuando sus partes sigan comunicándose entre sí el movimiento que lo caracteriza. Así pues, una vez conformados, los cuerpos dinámicos tienen un papel activo en la continuación de la existencia, cosa que no ocurre con los mecánicos.
Ya en los cuerpos compuestos mecánicos vemos aparecer propiedades emergentes:
Según sean mayores o menores las superficies por medio de las cuales se aplican unas contra otras las partes de un individuo, o sea, de un cuerpo compuesto, con mayor o menor facilidad puede sobrevenir que ese individuo revista otra figura. Y, por ello, llamaré duros a los cuerpos cuyas partes se aplican unas a otras por medio de superficies grandes, blandos, aquellos cuyas partes se aplican mediante superficies pequeñas, y fluidos, por último, a aquellos cuyas partes se mueven unas entre otras. (Eth: Exax3)
Los cuerpos más simples, objetos de una física mecanicista de corte cartesiano, se definen por su movimiento. Pero en los cuerpos compuestos mecánicos encontramos una nueva propiedad, su ser blandos, duros o líquidos. Ahora bien, los cuerpos compuestos dinámicos (que nos ocuparán de ahora en adelante, y llamaremos cuerpos compuestos sin más), son capaces de una serie de cambios que equivalen a nuevas propiedades emergentes que no aparecen en los cuerpos compuestos mecánicos; a saber, flujo, cambio de tamaño y movimiento:
Si de un cuerpo o individuo compuesto de varios cuerpos se separan ciertos cuerpos y a su vez otros tantos de la misma naturaleza ocupan el lugar de aquellos, ese individuo conservará su naturaleza tal y como era antes, sin cambio alguno en su forma (Eth: ExL4)

Si las partes componentes de un individuo se vuelven mayores o menores en proporción tal, sin embargo, que conserven entre sí, como antes, la misma relación de reposo y movimiento, ese individuo conservará igualmente su naturaleza tal como era antes, sin cambio alguno en su forma (Eth: ExL5)

Si ciertos cuerpos que componen un individuo son compelidos a cambiar el sentido de sus movimientos, pero de manera tal que puedan continuar moviéndose y comunicándose entre sí sus movimientos según la misma relación que antes, ese individuo conservará asimismo su naturaleza sin cambio alguno en su forma (Eth: ExL6)
Nótese que lo importante para permanecer siendo el mismo es que el cuerpo compuesto conserve su forma, esto es, su particular relación de movimiento. En la medida en que ésta se conserve, los cuerpos pueden experimentar cambios internos sin destruirse, lo que equivale a decir que estos cuerpos tienen nuevas propiedades, que no son evidentes en sus partes.
A medida que un cuerpo es más complejo (compuesto de cuerpos compuestos que a su vez son compuestos de cuerpos compuestos, etc.) las variaciones internas que puede experimentar sin destruirse son mayores, por lo que se tratará de un cuerpo con más propiedades. Spinoza lleva está idea al límite de concebir la naturaleza entera como un solo cuerpo, la faz de todo el universo, en un pasaje notable:
(…) vemos cómo un individuo compuesto puede ser afectado de muchas maneras conservando, no obstante, su naturaleza. Y hasta ahora hemos concebido un individuo que no se compone sino de cuerpos que sólo se distinguen entre sí por el movimiento y el reposo, la rapidez y la lentitud, esto es, que se compone de los cuerpos más simples. Si ahora concebimos otro, compuesto de varios individuos de distinta naturaleza, hallaremos que puede ser afectado de muchas otras maneras, conservando, no obstante, su naturaleza. En efecto, supuesto que cada una de sus partes está compuesta de varios cuerpos, cada parte podrá, sin cambio alguno de su naturaleza, moverse más lenta o más rápidamente, y, por consiguiente, comunicar sus movimientos a otras más aprisa o más despacio. Si concebimos, además, un tercer género de individuos compuestos de individuos del segundo género, hallaremos que puede ser afectado de otras muchas maneras, sin cambio alguno en su forma. Y si continuamos así hasta el infinito, concebimos fácilmente que toda la naturaleza es un solo individuo, cuyas partes– esto es, todos los cuerpos– varían de infinitas maneras, sin cambio alguno del individuo total (…) (Eth: Ex, L7esc)
Con la concepción de la naturaleza como un solo cuerpo infinitamente complejo, completamos la transición del mecanicismo cartesiano (de bolas de billar, de choques y rebotes entre cuerpos entendidos como trozos de espacio impenetrables), a la ontología del sistema y el proceso con la que Spinoza subsume el mecanicismo. En la siguiente sección añadiremos un elemento más a la concepción espinozista del cuerpo: el conatus.

1   2   3   4   5   6   7

similar:

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPropuesta de Diseño Curricular del Subprograma de Doctorado en Educación...

Doctorado Interinstitucional en Educación iconLos efectos de la globalización en el territorio de la Ciudad de...

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPrograma de Doctorado

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPrograma de doctorado

Doctorado Interinstitucional en Educación iconCursos de Doctorado

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPrograma de doctorado

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPrograma de Doctorado en

Doctorado Interinstitucional en Educación iconCursos monograficos de doctorado

Doctorado Interinstitucional en Educación iconPrograma: Doctorado en Sociología

Doctorado Interinstitucional en Educación iconDoctorado en Dermatología Medico Quirurgica y Venereologia




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com