La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea




descargar 161.13 Kb.
títuloLa teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea
página4/4
fecha de publicación17.01.2016
tamaño161.13 Kb.
tipoDocumentos
b.se-todo.com > Derecho > Documentos
1   2   3   4

14. Caos y orden en el lenguaje.- Un análisis del lenguaje verbal como sistema cerrado y como sistema abierto permite asomarnos tímidamente a sus posibilidades de evolución predecibles e impredecibles. ¿Cómo puede ser visto el lenguaje desde la perspectiva de la teoría del caos? El ejemplo de la creación literaria y la científica.

 

a. Física y psicología.- ¿Puede la física explicar la conducta humana? De antemano no podemos responder esta pregunta, ya que todo dependerá de nuestras expectativas acerca de lo que esperamos de una explicación.

Si un colectivo frena abruptamente, el pasajero será arrojado hacia adelante. Se trata de una conducta humana, si consideramos a esta en sentido amplio como todo cambio que ocurre en una persona. Este comportamiento podrá ser explicado desde la física, más concretamente desde una de sus ramas: la dinámica de los sólidos (n), y aún más concretamente a partir del principio de inercia.

De este comportamiento no podríamos dar una explicación biológica, porque a pesar de ser una respuesta involuntaria producida por cierto estímulo, nadie diría que se trata de un reflejo. Tampoco podríamos ofrecer una explicación psicológica, salvo que nuestro hombre haya exagerado su movimiento o se haya dejado llevar por la inercia para caer justo encima de una señorita con la que quería entablar una relación.

Algunas teorías psicológicas utilizan el adjetivo “dinámica”, como la teoría del campo de Lewin, o la teoría psicoanalítica. En estos casos, no se está haciendo alusión a fuerzas físicas, como la fuerza de la inercia o la fuerza de gravedad, sino a fuerzas psíquicas, como la motivación o las pulsiones. Las primeras actúan sobre objetos inertes, y las segundas sobre conductas que se buscan explicar desde la psicología.

Esta aclaración viene a cuento porque muestra ejemplos de teorías psicológicas que han tomado conceptos de la física, y los han transformado y adaptado a la realidad psíquica.

En esta nota vamos a explorar, un poco superficialmente, otra rama de la física y sus posibles aplicaciones en psicología: la termodinámica. Desde ya, este intento no es novedoso: cierta teoría grupal de roles (ñ), por dar un ejemplo, utiliza bastante implícitamente el primer principio de la termodinámica para describir el funcionamiento grupal en términos de procesos de locomoción y procesos de mantenimiento.

Otro ejemplo clásico es Freud: uno de los principios sobre los que descansa el psicoanálisis es el principio de constancia, basado a su vez, en los principios de la termodinámica.

Como ejemplo de fenómeno psíquico para explicar tomaremos la creación literaria, y para ello utilizaremos como marco de referencia la termodinámica, la teoría general de los sistemas y la teoría de las estructuras disipativas de Prigogine (vulgarmente llamada teoría del caos). Los tres sistemas teóricos están íntimamente relacionados: por ejemplo, la termodinámica estudia “sistemas”, y la teoría de Prigogine es una teoría más dentro de vasto campo de la termodinámica.

Primeramente retomaremos algunas puntualizaciones sobre la aplicabilidad de la teoría del caos en psicología, luego nos referiremos al análisis del lenguaje y enseguida después, dentro de este último marco, al problema de la creación literaria.

 

b. La teoría del caos en psicología.- Sabemos que la conducta humana puede presentársenos en diversos grados como caótica y desorganizada. Tal el caso ostensible del neonato, del demente, del adolescente, pero también el adulto normal tiene momentos donde planifica actividades -por ejemplo para un fin de semana- y luego su plan no se cumple, procediendo de una manera errática y pareciendo estar regido únicamente por el principio del placer.

Frente a estos comportamientos desorganizados, la psicología ha intentado minimizar su importancia (para la teoría, no para la clínica) argumentando que detrás de ellos se esconde un orden regido por las leyes de la conducta (como el conductismo) o las leyes del inconciente (como el psicoanálisis). Es frecuente la expresión "parece un caos", con lo cual se asimila o se identifica siempre caos con apariencia. La teoría del caos viene a sugerirnos un punto de vista muy diferente: el comportamiento caótico tiene valor en sí mísmo, tiene la misma entidad, el mismo status ontológico que el orden, y nuestra actitud hacia ese caos ya no consistirá en soslayarlo intentando buscar un orden subyacente (verticalidad), sino en intentar verlo como parte de un proceso que proviene de un orden previo y que desemboca en un nuevo orden (horizontalidad). El orden ya no está debajo sino a los costados, la “verdadera” realidad ya no es solamente el orden sino la alternancia orden-desorden, teniendo ambos polos la misma entidad. Se trata, entonces, por emplear un término de la filosofía, de hipostasiar el caos, o sea de elevarlo a la categoría de una instancia constitutiva de lo real - no de lo aparente- y por lo tanto ya no habrá de constituír un punto de partida para llegar a lo real subyacente y explicarlo desde allí, sino instituírlo como instancia explicativa (no explicada) del orden subsiguiente (y no subyacente).

Este planteo viene a oponerse en cierto sentido a nuestra tradición kantiana, según la cual seguimos considerando que somos nosotros desde nuestras “formas de la sensibilidad” y desde nuestras “categorías del entendimiento” quienes organizamos el mundo, cuando en realidad la organización y la desorganización de éste resultan ser independientes de un sujeto cognoscente. Se opone también al clásico principio de la uniformidad de la naturaleza, de tipo laplaceano, según el cual el mundo tiene un orden y, en cualquier caso, el desorden que percibimos no es algo constitutivo de él sino el resultado de un falencia perceptiva. ¡Los sentidos nos engañan! es la exclamación que viene resonando desde aquellos siglos cartesianos.

La teoría del caos nos habla de una secuencia orden-desorden-orden en la naturaleza. El lenguaje verbal no es la excepción, toda vez que es el resultado de nuestra actividad mental, producto a su vez del cerebro, y producto a su vez de la naturaleza.

 

c. Caos y lenguaje.- Hábito laríngeo según el conductismo, embrujador de la inteligencia para Wittgenstein, función semiótica de acuerdo a Piaget, sistema de oposiciones y diferencias según Saussure, producto de transformaciones sintácticas para Chomsky, apaciguador de la agresividad para Freud o modelo isomorfo del inconciente según Lacan, el lenguaje fue, desde los sofistas griegos hasta nuestros días, el objeto y el motivo de agudas reflexiones y perplejidades varias. Y tal vez sea mucho más lo que aún no se ha dicho.

Pero, ¿acaso tienen algo que decirnos la termodinámica y la teoría del caos acerca de la naturaleza de una de las más notables creaciones del cerebro humano, a su vez la entidad más compleja e impredecible del universo conocido? No está de más intentarlo: como dice Prigogine, las ciencias naturales y las ciencias humanas solamente tienen dos opciones: o progresan juntas, o juntas desaparecen. En este caso, obviamente, aludimos a la física y a la psicolingüística.

Sepa el lector que, para comprender lo que sigue, no está obligado a conocer abstrusas fórmulas de entropía o de energía interna: nada menos que para Einstein, la mayor parte de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas. Lo son, sí, las ideas, agregamos, pero no tal vez las realidades a que ellas remiten, siendo que la claridad es apenas una ilusión útil que esconde toda la complejidad de los sucesos “por fin” aclarados.

Organicémonos. El lenguaje humano -y, paradigmáticamente, el lenguaje verbal- puede ser concebido como un sistema cerrado o como un sistema abierto.

 

El lenguaje como sistema cerrado.- Sabemos que un sistema cerrado no intercambia materia, ni energía ni información con su entorno. Cuando el autor compone su texto, entrega información, y cuando el lector lo lee recibe información. Este intercambio de información hace que el lenguaje sea un sistema abierto, pero supongamos ahora que un trozo de discurso no tenga esa sublime posibilidad, debido a que poco a poco deje de recibir energía e información de su entorno.

El primer ejemplo es un discurso hablado por una persona. ¿Cómo va cambiando este texto, pongamos por caso, cada diez años? Conforme avanza el tiempo, y como consecuencia de la natural involución del sistema nervioso, ese texto va desintegrándose cada vez más, hasta constituír en el anciano, un conjunto amorfo de palabras donde los significados y la organización sintáctica se pierden cada vez más y más. Ellenguaje avanza hacia un estado de desorden cada vez más acentuado, y lo que supuestamente funciona como soporte material, esto es, la red neuronal, poco a poco y especialmente después de la muerte va convirtiéndose en materia inorgánica, y esta a su vez en polvo cósmico, si hemos de considerar que han pasado eones.

Nuestro segundo ejemplo es un texto escrito. Sus significantes son acúmulos de tinta que, si los dejamos estar sin suministro de energía o información del exterior, manteniéndolos aislados como sistemas cerrados, poco a poco evolucionarán también hacia un estado de máximo desorden, o como dicen los físicos, hacia un estado de máxima entropía: el papel que los soporta va desintegrándose con el paso del tiempo y el final es equivalente al final del lenguaje hablado abandonado a su suerte: el polvo cósmico. En un poema, J.L. Borges se preguntaba acerca de qué relación podían tener una biblioteca con el polvo estelar, y aquí la termodinámica viene a dar su propia respuesta.

Significantes y significados, aislados de su ambiente, tienen así un destino que resulta perfectamente predecible, lo que nos produce en todo caso más desazón que perplejidad: la termodinámica ya tiene previsto que los sistemas cerrados evolucionan hacia el desorden, porque no reciben del exterior el “combustible” que les permite mantenerse organizados u organizarse aún más.

Para decir lo mismo desde otro punto de vista: considerado como sistema cerrado, el lenguaje tiende a evolucionar hacia un estado de máxima probabilidad: el estado de desorden. El punto de partida puede ser por ejemplo un estado de lengua organizado, donde cada letra no aparece por azar sino que tiene asignada una determinada probabilidad de aparición. Por ejemplo, es más probable que la siguiente letra de un texto sea una "e" y no una "z", como advirtieron los pensadores de la Teoría de la Información, con Shannon a la cabeza.

Sin embargo, en cuanto ese mismo lenguaje evoluciona (o si se prefiere, involuciona) hacia un estado de desorganizacíón cada vez mayor, ya dejan de existir razones valederas para pensar que unas letras tienen más probabilidad que otras: todas adquieren la misma probabilidad de aparecer, puesto que su distribución es al azar. Este estado de equiprobabilidad es perfectamente predecible y es, por lo demás, el estado final más probable. El lenguaje de un cerebro muy senil, por caso, es tan azaroso que cualquier letra tiene la misma probabilidad de seguir otra cualquiera.

Hasta aquí vamos extrayendo una conclusión: a medida que el lenguaje se desorganiza, se torna predecible su estado final, a saber, el máximo desorden, y al mismo tiempo y por eso mismo se tornan impredecibles las siguientes letras o palabras que aparecerán. Como decíamos, ¿acaso podemos predecir cuál es la próxima palabra que pronunciará un esquizofrénico delirando, o un sujeto con demencia senil? El lenguaje como sistema cerrado evoluciona hacia grados de impredecibilidad perfectamente predecibles. Ello ocurre porque el sistema se va “cerrando” cada vez más, a medida que las neuronas dejan de recibir adecuadamente la energía proveniente de la glucosa, o a medida de dejan de recibir información a través de órganos sensoriales en decadencia.

 

El lenguaje como sistema abierto.- Si la idea del lenguaje como sistema cerrado nos producía desazón, la idea de un lenguaje como sistema abierto nos producirá mas bien perplejidad, en la medida en que, si consideramos al lenguaje como un sistema abierto, no evolucionará hacia estados predecibles sino hacia estados impredecibles, y es aquí donde podría suministrarnos respuestas plausibles la termodinámica irreversible y la teoría del caos de Ilya Prigogine.

Pero vayamos por partes, y tomemos como ejemplo la creación literaria. Según la teoría de Prigogine, los sistemas evolucionan del orden al caos, y del caos nuevamente al orden y así sucesivamente. La termodinámica prescribe que todo sistema evolucionará hacia el caos, se desorganizará y desintegrará cada vez más, a menos que reciba un aporte de energía y/o información del entorno. Si una planta no recibe la energía solar que desencadena el proceso anabólico fotosintético que la hace crecer, se termina pudriendo y desintegrando, degradándose al estado inorgánico.

En esta tendencia al caos de todo sistema existe entonces un punto de bifurcación, como lo llama Prigogine, donde el sistema tiene dos posibilidades: o bien continúa su proceso de caos progresivo y termina retornando a un estado anterior (por ejemplo el estado inorgánico), o bien ocurre por azar un acontecimiento que hará que el proceso evolucione hacia un orden creciente alcanzando un nuevo estado de equilibrio llamado estructura disipativa.

¿Cuál sería el equivalente en la investigación del lenguaje, del punto de bifurcación y de la estructura dispersiva de la que habla Prigogine? Tomemos dos ejemplos: uno de creación literaria y otro de creación científica.

 

a) El primero tiene que ver con un lenguaje cinematográfico, con el guión de la película "Titanic", de James Cameron, estrenada este año. En principio, hay dos posibilidades: un guión convencional y repetitivo, y un guión creativo y original.

El guión convencional hubiera consistido en narrar los hechos linealmente y en una forma casi totalmente predecible: el barco sale del puerto, luego lo vemos surcar el Atlántico, choca con un témpano, se hunde y algunos pasajeros se salvan. Mientras el guionista va pensando este argumento, se produce en su mente una especie de desorganización momentánea, de caos donde evoca imágenes diferentes, como si fuera un rompecabezas de debe armar. Poco a poco va llegando al punto de bifurcación, donde el guionista convencional encuentra una salida que implica un retorno al estado anterior: narrar los hechos tal como sucedieron, en la forma antes indicada, o los narra como también lo había hecho la película anterior. Otro guionista más creativo, al llegar al punto de bifurcación genera una nueva estructura argumental. Para generar y mantener esta estructura disipativa se requiere aporte externo de energía e información, esta última,por ejemplo, bajo la forma de imágenes alternativas que surgen de ideas personales o de ideas sugeridas por cosas que vió o leyó. La solución que dio Cameron a su película resulta original. El film no comienza con la clásica salida del puerto del Titanic, sino con un cazafortunas que busca en el barco ya hundido un supuesto tesoro escondido en una caja. Cuando la abre, no hay tal tesoro pero en su lugar hay un retrato, una foto en color sepia de una mujer joven. La siguiente imagen es esa misma mujer cuando ya es anciana, y rememora su romance a bordo del Titanic. A partir de aquí, el argumento retrocede hasta la época en que ocurrieron los hechos. Todas estas imágenes que aparecen desde el comienzo no permiten casi prever cuál será la siguiente (ni siquiera la primera imagen del cazafortunas es predecible): la estructura disipativa es un orden que no puede predecirse a partir del caos anterior. Si el día de mañana se decide hacer una nueva película sobre el tema, el nuevo guionista podrá partir de la última línea argumental, ahora clásica, y, o bien repetirla volviendo al estado anterior, o bien generando una nueva estructura disipativa, es decir, un nuevo diseño argumental.

 

b) El segundo ejemplo tiene que ver con la tarea que emprende quien debe escribir una monografía o una tesis. Lo primero que aparece es un estado de confusión, de caos. El texto científico aparece primero tal vez como una idea difusa, un sueño, una inspiración o incluso simplemente una simple voluntad por querer escribir algo. En esta etapa, el pensamiento se mueve erráticamente, toma y abandona ideas con facilidad, y hasta puede cambiar hasta su propósito original. Esta confusión inicial progresa hacia el punto de bifurcación, donde una posibilidad es escribir algo ya escrito (hay monografías que son simples transcripciones textuales), y otra posibilidad es, en vez de la repetición, la creación de una nueva estructura disipativa, un nuevo orden, de manera que queda una distancia entre el texto imaginado, garrapateado, corregido y finalmente publicado. Mientras tanto el texto sufre diversas correcciones. El primer lector de un autor es él mísmo, y es también su primer crítico, a veces feroz y despiadado. Un buen escritor, dijo alguien, es aquel que escribe veinte hojas y tira diez y nueve.

El resultado final es una estructura ordenada donde nada sobra ni nada falta. Un buen cuento, para Isidoro Blainstein, es como un reloj: no sobre ninguna pieza-palabra, ni tampoco falta ninguna. Es predecible un orden, pero no qué clase de orden: una misma consigna para distintos escritores, darán diferentes productos terminados. La impredecibilidad del tipo de orden al que se llega está dada por la incertidumbre o la intriga acerca de cuál será el siguiente párrafo. El escritor original busca nuevas combinaciones porque ello, al hacer más improbable, incierto o impredecible el próximo párrafo, lo hace también más informativo, según la idea de Shannon.

Aunque es más difícil, también puede estructurarse el discurso de manera que sea incierta no el próximo párrafo sino la próxima palabra, y, aún más difícil, que lo incierto sea la siguiente letra dentro de la palabra.

En síntesis, podríamos decir que desde que el sujeto incorpora las primeras letras del alfabeto hasta que termina escribiendo una tesis, va aprendiendo a administrar los recursos entrópicos del lenguaje. Si quiere un texto más creativo, aprenderá que debe consumir más energía, y si quiere ahorrarla, se transformará en un repetidor. Para ello cuenta con un patrimonio colectivo constituído por 28 letras, en el caso del castellano. Si solamente con las diferentes combinaciones de unas pocas bases cíclicas nitrogenadas del ADN se pueden generar tantos seres vivos diferentes, ¿que esperar de las 28 unidades de nuestro lenguaje?

 

"DEL ORDEN AL CAOS"

"DE LORD ENA LCA"OS

E"DCA DEN LO RA L S"O

E" D A C E N D O R L A S " L O

DEL"CA AL OS D E"N OR

"DEL CASOALO RDE"N

"DEL CAOS AL ORDEN"

 

Pablo Cazau Lic en Psicología y Prof de Enseñanza Media y Superior en Psicología

Buenos Aires, Marzo 1995

 

(a) Cazau Pablo, "Introducción a la investigación en ciencias sociales", Buenos Aires, Rundinuskín Editores, 1991, página 72.

(b) Watzlawick P, Beavin J y Jackson D, "Teoría de la comunicación humana", Barcelona, Herder, 1981, 2° edición, páginas 59-149-151-250).

(c) Sorman Guy, Los verdaderos pensadores del siglo XX.

(d) Enciclopedia Temática Guiness, Barcelona, Folio, 1994, página 23.

(e) Reportaje a Ilya Prigogine (Clarín, 10-12-89).

(f) Reportaje a Alvin Toffler (La Nación, 27-11-86).

(g) Reportaje a Ilya Prigogine (La Nación, 27-10-91)

(h) Horstein L, Azar y determinismo. El psicoanálisis y la historia, Bs As., Página 12, 20-10-94.

(i) Horstein L, El cristal y el humo. Temporalidad, determinación y azar, Bs As, Página 12, 22-9-94.

(j) Moure F, Alas de mariposas: un nuevo modelo para la psicología, Bs As, Prensa Psicológica N°2, Mayo/Junio 1994, págs. 17-19.

(k) Watzlawick P y otros, Cambio, Barcelona, Herder.

(l) Feixas G y Miró MT, Aproximaciones a la psicoterapia, Barcelona, Paidós, 1993.

(m) Watzlawick, Beavin y Jackson, op. cit., págs. 104 y 149.

(n) La dinámica es la parte de la física que estudia el movimiento de los cuerpos en relación con las causas que los producen. Abarca la dinámica de los sólidos, la dinámica de los líquidos (hidrodinámica) y la dinámica de los gases. Estas dos últimas partes se llaman, en conjunto, dinámica de los fluidos.

(ñ) Romero Roberto, "Grupo, objeto y teoría", Volumen 2. Buenos Aires, Lugar Editorial, 1992, capítulo 4.

 

 
1   2   3   4

similar:

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconLa teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconLa teoría de Vigotsky se refiere a como el ser humano ya trae consigo...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea icon"posesión", también conocida como

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconPrograming Fetal. Estudio retrospectivo en pacientes con Sindrome...
«programar» la salud durante la vida adulta, teoría popularmente conocida como «Hipótesis de Barker». Establece un patrón en el que...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconSi bien muchas de las teoría son buenas solo tres podrían ser las...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconTeoria z como peden las empresas hacer frente al desarrollo japones

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconPor qué la teoría de Ausubel del aprendizaje significativo tiene...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea icon¿Qué plantea la Teoría celular?

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconLa angina de pecho, también conocida como angor pectoris, no es una...

La teoría de las estructuras disipativas, conocida también como teoría del caos, tiene como principal representante al químico belga Ilya Prigogine, y plantea iconL. Introducción: La relevancia de la teoría del error como eximente...




Todos los derechos reservados. Copyright © 2019
contactos
b.se-todo.com