Y es aquí, en Abasolo, donde iniciaremos nuestro recorrido histórico, de placer y de cultura, a fin de conocer algo más de nuestro interesante y bello estado




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01 Abasolo


Y es aquí, en Abasolo, donde iniciaremos nuestro recorrido histórico, de placer y de cultura, a fin de conocer algo más de nuestro interesante y bello estado. Un estado que lo tiene todo en su gente, un estado que a través de su propio pueblo se ha hecho grande como grandes son los verdaderos héroes que han dado nombre y vida a nuestra Patria. De ahí que naciera el nombre de Abasolo para este pequeño y muy bonito municipio de nuestro estado.

La historia de Abasolo
Luego de San Pedro Garza García, Abasolo es considerado el municipio más pequeño de todo nuestro estado de Nuevo León. Su fundación data del año 1648 cuando Bernardo y Marcos de las Casas y Diego de Villarreal establecen sus lares por este rumbo. Su antiguo nombre fue el de Hacienda de Nuestra Señora Guía de Viudas (lugar donde se fundó), y que fuera erigida en Villa el 5 de abril de 1827; es decir, hace ya más de 160 años.
Su nombre actual es Abasolo, un municipio que lleva el nombre de héroe, don Mariano Abasolo, compañero de don Miguel Hidalgo, de Aldama, de Allende y de otros tantos insurgentes que murieron en Chihuahua a causa de nuestra independencia. Abasolo, un insurgente, el único de los conjurados en 1810 que se salvara del patíbulo, aunque posteriormente muriera en la cárcel.

El municipio de Abasolo
Con una extensión territorial de 44.6 kilómetros cuadrados, situado a una altura de 550 metros sobre el nivel del mar, este pequeño municipio colinda con sus vecinos Salinas Victoria, al norte; El Carmen, al oriente, e Hidalgo, al poniente. Con 1,300 habitantes (el dato antiguo es de 750), Abasolo se localiza a 20 kilómetros de Monterrey, en las inmediaciones y a las faldas de la Sierra del Fraile.

Conociendo Abasolo
Quien desee conocer este pequeño pueblo no tiene más que agarrar su automóvil o bien tomar un autobús de Transportes Mina, que lo llevará en aproximadamente una hora hasta las puertas de Abasolo. Uno toma la carretera hacia Laredo, y en el entronque de la vía corta a Monterrey (donde se encuentra la estatua de López Portillo), uno da vuelta a la izquierda y sigue la diagonal que va hacia el norte. En pocos minutos estará llegando al municipio de El Carmen. Y luego de ahí, en unos cinco a siete minutos más, estará pisando el suelo de Abasolo.
La carretera es bastante buena. La vista es muy bonita llegando a El Carmen; y más que todo de ahí hasta Abasolo. La sierra por un lado (el lado derecho), así como del lado izquierdo, dan a uno la sensación de tranquilidad y de reposo que uno necesita. Quien viaje en autobús podrá tener un contacto más estrecho con la simpática gente de Abasolo que le contará algo más de su pueblo.
Abasolo es pequeño. Aquí viven mil trescientas gentes distribuidas en tres colonias y un ejido. Las colonias son: Los Pinos, El Mirador y Francisco Cárdenas. No existen comunidades rurales, y el pequeño municipio de Abasolo es llamado un “municipio dormitorio”. Esto quiere decir, que la mayoría de la gente trabaja en fábricas que se localizan en el municipio de El Carmen, o bien en Hidalgo. En las mañanas parten a sus labores, y en la tarde regresan a descansar y dormir.

Mi visita por Abasolo
Siempre me da gusto poder saludar y conocer gente en todas partes. Abasolo me gustó muchísimo por ser un municipio limpio, tranquilo, muy ordenado, gente muy amable. Me acerqué a la presidencia municipal (era sábado en la mañana) y me topé con el señor tesorero, Sergio Gutiérrez, quien muy amablemente me explicó algo más acerca de este bello municipio.
Fue el señor Gutiérrez quien me habló acerca de las colonias, los planes de modernización que se tienen, los servicios con los que se cuentan y muchas cosas más. Me habló sobre el gran apoyo que han recibido por parte del gobernador Jorge Treviño a fin de fortalecer cada vez más a los municipios. Todo esto, también, gracias al apoyo del alcalde de Abasolo, el señor Armando Gámez.
La economía del municipio es sana. Los principales productos que se manejan son el nogal, aparte de que se extraen pastos, avena y cebada forrajera. Existe, además una fábrica de mosaicos que da buen empleo a los habitantes de Abasolo. En lo que se refiera a comunicaciones, existe la carretera a Monterrey, a Monclova, a Torreón y Piedras Negras. A un costado del municipio pasa la vía del ferrocarril, que por el momento no hace escala en el municipio, que es donde se encuentra la estación de telégrafos. Se cuenta con un buen servicio de correos y en cuanto al teléfono, muy pronto estará conectado este importante servicio, pues ya se tienen instalados los aparatos telefónicos.

Recorriendo Abasolo
Disfrute su vida viniendo y recorriendo este diminuto municipio. Deténgase en la plaza Benito Juárez, y ahí hallará esa bonita iglesia de Abasolo. Toda pintada en blanco, sus bardas coloniales, su campanario. La plaza es una de las más bonitas que haya visto en toda la república (más bonitas en relación al tamaño del poblado). El ver sus banquetas limpias, sus bancas de fierro, sus arbotantes todos pintados de negro, sus luces, sus jardines, su kiosco. Todo es bonito en esta plaza. Es como para llevar un libro y ponerse a leer.
En esta misma plaza encontrará una pequeña fuente y, al lado opuesto de la iglesia, en la esquina formada por las calles Martínez Domínguez y Juárez, hallará la presidencia municipal. Un edificio todo limpio reluciente. Fachada café con un gran escudo: el escudo de Abasolo. No tenga miedo entre y pregunte por lo que quiera, la gente le atenderá muy amablemente.
Recorra ahora las calles de Abasolo, vaya río abajo y disfrute de una rica carne asada. Hay asadores magníficos para quien desee cocinar algo. Este lugar se encuentra justo en el vado del río Salinas. Cruce al otro lado y vea Abasolo desde la otra orilla. Un municipio limpio, un municipio con calles pavimentadas donde no existen problemas de pandillerismo o drogadicción.
En Abasolo, la gente joven, me tocó verlo, suele ir a pasear a El Carmen. Ahí las muchachas suelen ir con sus amigas a pasear por la plaza, ir al cine o simplemente ir con quien tenga alberca.
Y quien se quede en Abasolo, pues tal vez le convenga descansar en esa airada plaza habiendo comprado una rica Pepsi que le podrán vender en una de las tienditas que se encuentran por la calle Martínez Domínguez, casi justo frente a uno de los costados de la iglesia. En esta misma tiendita (también lo puede hacer en la tienda de la Conasupo, dos cuadras más hacia atrás), podrá comprar unos ricos y deliciosos volcanes, pan de dulce hecho en el municipio de Mina.

Despidiéndonos de Abasolo
Visitar Abasolo es empezar a conocer Nuevo León. Es palpar uno mismo nuestro suelo. La limpieza de su gente se refleja en la limpieza de su pueblo. Un municipio pequeño, pero digno a conocerse. Un municipio que lleva el nombre de un héroe llamado Abasolo.


02 Agualeguas

Continuamos nuestro recorrido en busca de nuevos rincones y parajes de nuestro bello estado de Nuevo León. Conocer nuestra tierra es algo que a todos nos debe interesar. Es por esto que a través de esta serie de artículos pretendemos dar una ligera pincelada de lo que es nuestro estado. Un lugar digno de conocerse y apreciarse, una tierra de hombres y mujeres que tienen fe en su presente, en su futuro y el porvenir.
Y toca esta ocasión conocer un bello y pintoresco pueblo: Agualeguas. Un municipio de agradable presencia y atrayente encanto. Un lugar alejado de nuestro mundo, pero muy cerca de nuestro corazón. Un pequeño pueblo de tranquilidad apacible, pero lleno de vida durante las temporadas de fiesta. Un municipio de gente alegre y trabajadora que se siente orgullosa de vivir en Agualeguas.

La Historia de Agualeguas
Quien desee conocer la historia de Agualeguas, bien valdría la pena que se diera la vuelta para conocer este bello lugar. El pueblecito no sólo es encantador, sino que tiene un “algo” de atracción que invita a muchos paseantes a quedarse por más tiempo. Y es que la gente de este municipio es gente alegre, dinámica y capaz, mejor de lo que muchos se imaginan.
La región estuvo poblada hace mucho tiempo por la tribu de los “Gualeguas”. De ahí el nombre de Agualeguas. Y, aunque también se diga por ahí de que el nombre se debe a que el agua se encontraba a-leguas, la verdad es que su nombre tiene su origen en los indios que habitaban esta comarca. Ahora bien, en realidad el nombre antiguo de Agualeguas fue el de Misión de San Nicolás de Agualeguas, y no fue sino hasta 1722 cuando se le bautizó con el nombre de Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Gualeguas. Pasó el tiempo, y el poblado fue tomando auge y lo que en 1675 fundara Diego Vázquez cambió su nombre y fisonomía, erigiéndose en villa con el nombre actual de Agualeguas el 7 de enero de 1821. Un municipio limpio y sereno, un municipio que no le pide nada a nadie y donde sus habitantes le invitarán a gozar de las delicias de Agualeguas.

El municipio de Agualeguas
Agualeguas se encuentra a 128 kilómetros de la ciudad de Monterrey, en las cercanías de la Sierra de Picachos. Sus municipios vecinos son Sabinas Hidalgo, Vallecillo y Parás, al norte: Cerralvo y General Treviño, al sur; e Higueras, al poniente. Su extensión territorial es de 1,034 kilómetros cuadrados, y su población es de unos diez mil habitantes, los cuales la mitad viven en “el otro lado”, viniendo cada quince días al pueblo para pasarla con su familia.
En realidad resulta interesante ver muchos carros y camionetas con placas de Estados Unidos que se desplazan por el municipio. Su gente en verdad es trabajadora, abierta y amable. Nadie vacilará en tenderle la mano y ayudarle en todo lo que pueda. Tanto las cinco mil personas que se quedan en Agualeguas como las que trabajan fuera son gente de trabajo y con ánimo de vivir mejor.

Conociendo Agualeguas
Sé que muchos desearán conocer algo más de Agualeguas. Algunos lo harán por placer propio y algunos más por razones políticas. Y no importa cuál sea su razón, la verdad es que es una experiencia muy bonita el conocer este pueblo extraordinario como lo es Agualeguas. A pesar de estar algo escondido y lejos de nuestros ojos, la verdad que este pequeño lugar tiene muchos atractivos que lo hacen ser visitado por gente especialmente de Estados Unidos.
Agualeguas se encuentra a 128 kilómetros de Monterrey, yendo por la carretera a Ciudad Miguel Alemán. Toma usted la carretera 54 y se dirige a Cerralvo (que se encuentra a 96 Kilómetros), continúa unos 20 kilómetros, hasta llegar a General Treviño, y en el segundo entronque, dé vuelta hacia la izquierda. Ahí, a unos 12 Kilómetros, estará Agualeguas. Hay muchas otras formas de llegar a Agualeguas. Una de ellas es en avión. Sí, leyó usted bien: en avión. Me refiero a que puede llegar muy cómodamente aterrizando en avioneta en la pequeña pista o campo de aterrizaje que se halla a un lado del municipio…
Claro que lo más seguro es que usted viaje ya sea en autobús, lo hará en dos horas y media. O también puede decidirse en automóvil, a carretera es magnífica por lo cual le recomiendo el automóvil, pero si decide viajar en camión, le aconsejaría la ruta Ómnibus de México. Baja usted en General Treviño y continúa a través de Transportes del Noreste, o bien tomando un taxi, que se encuentra a escasos 20 metros de la parada de autobuses.
La carretera de General Treviño a Agualeguas es bastante bonita. Sólo una curva. Todo despejado, bastante recto y muy bien pavimentado. Es así como en escasos siete minutos estará usted llegando a una amplia avenida de dos carriles de ida por dos de venida; el boulevard Alfonso Martínez Domínguez. Ahí, a la entrada estará un bello monumento: La Familia.
Baje a tomar sus primeras fotos. Al pie del monumento se encuentra una placa que develara el gobernador Jorge Treviño y el presidente municipal de Agualeguas, señor Heriberto Cerda. Estacione bien su carro y cruce hacia el Lienzo Charro Adriana Margarita, obra en que tuviera gran participación el senador por Nuevo León, y vecino y amigo de Agualeguas, don Raúl Salinas Lozano.

Mi visita a Agualeguas
Debo reconocer que siempre me ha interesado conocer países, ciudades y pequeños pueblos, pero jamás municipios. Resulta en verdad una desgracia el que poseamos a veces tan poca información acerca de nuestro estado, que en realidad esto nos hace interesarnos más por otras cosas que por lo verdaderamente nuestro. Y no fue sino hasta que me dispuse a recorrer y conocer todo mi estado, cuando me he podido dar cuenta de todo lo que los neoleoneses nos hemos perdido de conocer. En cada pueblito he encontrado algo maravilloso, algo digno de verse y de contar. Y aquí, en Agualeguas, hay muchas cosas como para ver y recontar.
Claro que debo dar las gracias a mi buen amigo el Licenciado Rafael Chaib Tafich, secretario de turismo aquí en Monterrey, Nuevo León, quien me hiciera llegar, a través del señor Guadalupe Treviño, importante y valiosa información de cada uno de nuestros municipios, entre los que se encuentran el lugar que hoy recorremos. Mi primer contacto con la gente de Agualeguas lo tuve con el señor Juan Gómez quien me diera un “aventón” desde General Treviño hasta la mera plaza de Agualeguas.
En el camino nos fuimos platicando y me puso al tanto de cómo se encontraba este pequeño municipio. Entramos por la avenida principal, nos dirigimos por la calle Morelos y ahí en la plaza Benito Juárez le di las gracias por el “raid”. Empecé a tomar fotografías y alguna gente se me acercó preguntándome si era del PRI. Les dije que no, de que simplemente venía haciendo un reportaje de todos los municipios de Nuevo León, de que estaba iniciando por orden alfabético, que primeramente había ido a Abasolo, y que ahora me había tocado venir a Agualeguas. Otros más me creyeron de “la avanzada” del licenciado Carlos Salinas de Gortari, pero tampoco fue el caso. Era gente que se interesaba, y que se acercaba a mí en forma alegre y amistosa.

Conociendo el alegre pueblo de Agualeguas
Uno llega a enamorarse de Agualeguas desde el primer momento en que lo ve. Un pequeño pueblo limpio, muy bien pavimentado, con sus lámparas de sodio, algunas mercuriales, su buen drenaje, sus casas y calles de estilo antiguo. Un pueblo que invita a quedarse, aunque por el momento no haya hotel en dónde alojarse. Empiece por la Plaza. Disfrute sus jardines, sus bancas y su quiosco. Vea la placa que se encuentra en dicho quiosco que reza: “Este mosaico fue obsequiado por la Familia Salinas de Gortari como muestra del respeto y cariño que le tiene al pueblo de Agualeguas”.
También ahí, en pleno centro, destaca en una esquina de la plaza, y en sentido diagonal el Templo de Nuestra Señora de Agualeguas. La iglesia es de estilo colonial y fue construida en el Siglo XIX. A un lado del atrio, hacia el lado izquierdo se encuentra la Notaría Parroquial a donde asisten jóvenes que desean casarse para el registro correspondiente, tanto de boda como de los hijos que van naciendo y creciendo en este hermoso pueblo de Agualeguas.
Disfrute viendo a los niños jugar con una maestra a la ronda. Entre luego a la iglesia y rece un poco. Contemple este bonito templo y luego salga nuevamente a la plaza. Al lado derecho está una gran mueblería, la única de toda la zona y donde su propietario, el señor don Guadalupe Landa me hiciera el gran favor de darme a conocer muchos aspectos de este bello municipio.
El señor Landa me mostró muy amablemente diversos lugares de Agualeguas. Me comentó que era amigo personal del senador don Raúl Salinas Lozano y don Víctor Gómez, tesorero general del estado de Nuevo León; ambos nacidos en Agualeguas, y a quienes conoce desde hace tiempo, “dos personas -dijo- que han hecho mucho por su pueblo y que han demostrado un verdadero cariño , mediante obras, a lo que hoy es Agualeguas”.
Y en verdad, preguntando por otros rumbos, pude confirmar la aseveración del licenciado Landa. En muchas partes me encontré con la misma respuesta. “Los que han hecho mucho por Agualeguas son don Raúl y don Víctor”, que es como los cono los conocen aquí, en Agualeguas.
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