¿Qué queremos decir cuando hablamos de humanización?




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Humanización de los cuidados enfermeros

Ibiza 25 de septiembre de 2015
  1. Introducción


Antes de comenzar, me gustaría explicarles desde qué visión he planteado mi intervención ya que bajo el título “Humanización de los cuidados enfermeros”, podían caber diferentes perspectivas. Me ayudaron a acotar mi aportación unas palabras de Hannah Arendt:lo que les propongo es algo muy sencillo, lo que me importa no es más que la reflexión sobre lo que realmente estamos haciendo cuando estamos actuando”1. Así que, desde ahí he enfocado mi intervención con la intención de contribuir a replantear los supuestos que orientan el compromiso con las personas.

He dividido la conferencia en dos partes. En la primera, pretendo aclarar conceptos y compartir y reflexionar con vosotros si es o no una paradoja hablar de humanización de los cuidados. Y en la segunda parte, me gustaría presentarles como en la institución donde trabajo, la OHSJD, estamos procuramos fomentar la sensibilidad ética que permita trabajar desde el respeto por el paciente en tanto que persona, no sólo en tanto que enfermo. Hecho que confiere a los centros un estilo y una identidad propia.
  1. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de humanización?


El título de la conferencia, nos obliga, ya de por sí, a plantearnos una pregunta previa: ¿qué queremos decir cuando hablamos de humanización? y cuándo aplicamos humanización a los cuidados ¿qué sentido le queremos dar?

Comencemos por buscar respuestas a la primera pregunta. Según el Diccionario de la Real Academia Española:

  • Humanizar. Hacer humano, familiar y afable a alguien o algo.

  • Humano. Comprensivo, sensible a los infortunios ajenos.

  • Humanización. Acción y efecto de humanizar o humanizarse.

Por su parte, el Diccionario del Uso del Español de María Moliner define humanizar de la siguiente manera: Hacer una cosa más humana, menos cruel, menos dura para los hombres.

Autores que han tratado el tema de la humanización de la asistencia, como José Carlos Bermejo, experto en humanización de la salud, en duelo y bioética, dice que hablar de humanización requiere tener siempre presente la dignidad intrínseca de todo ser humano y los derechos que de ella se derivan. Y añade que, un primer aspecto a considerar en la humanización es el respeto a la unicidad de cada persona. Cada persona es irrepetible2.

Desde el Centro de Humanización de la Salud se realizaron dos estudios de campo en 2006 y 2010. El de 2006 para recoger opiniones sobre la importancia y el significado de la humanización de la atención sanitaria, entre personal relacionado con este ámbito y también entre gente encuestada a pie de calle.

En 2010 para intentar avanzar en el conocimiento de la importancia y los factores que intervienen en la humanización de la atención sanitaria consultando a una población interesada en este área. En la valoración que se dio a los factores más importantes de humanización en este estudio, el orden de prioridad resultó ser:

  1. El tratamiento holístico por parte del profesional,

  2. La relación que se establece con la actitud empática y la disposición de escucha, la ética, el compromiso, la motivación y la vocación del profesional.

  3. La relación personal y el cuidado del profesional por parte de la institución, el trabajo en equipo, las habilidades de comunicación, y la información.

Llama la atención que la profesionalidad, los recursos y la confortabilidad fueron los factores que menos importancia obtuvieron en sus medias3.
  1. La humanización de los cuidados enfermeros


Hasta aquí hemos intentado aclarar el concepto, pasemos ahora a la segunda pregunta: cuándo aplicamos humanización a los cuidados enfermeros ¿qué sentido le queremos dar?

Yo creo que todos los que estamos hoy aquí compartimos que la base sobre la que se sustenta el desarrollo de la profesión enfermera y su sentido es el cuidado. Aunque los otros profesionales de la salud, desde su propio ámbito, también tienen la responsabilidad de cuidar, lo esencial, específico y distintivo de la profesión de enfermería -es decir, el bien interno de la profesión, lo que le da legitimidad social- es el cuidado.

El sociólogo estadounidense Talcott Parsons, aludiendo a la profesión médica -que puede extrapolarse a la profesión de enfermería-, sostiene que ésta debe ser como “una ideología de servicio” y no un puro negocio, dado que responde a un problema social que es el problema de la salud4.

Aunque esta visión de Parsons pudiera parecer idealizada, la filósofa Victoria Camps indica que, esa idealización tal vez deba mantenerse si queremos hablar de una excelencia profesional no reducida a sus aspectos materiales, sino con una clara dimensión moral. Es decir, adherida a valores, principios y normas, ya que sin esta dimensión moral se echarían de menos el bien de los pacientes y la colaboración en construir una buena imagen de la propia profesión5,

Desde este ámbito de la filosofía moral, la ética de las profesiones reflexiona sobre los fines que legitiman una actividad profesional. Que no son otra cosa que los bienes o servicios que una profesión rinde a la sociedad. Son la esencia y el sentido de esa profesión. Podemos encontrar muchos autores que han escrito sobre la ética de las profesiones. Pero entre ellos cabe destacar a la catedrática de Ética y Filosofía Adela Cortina que, dando la razón a algunos filósofos de inspiración aristotélica, afirma que cada actividad profesional justifica su existencia por perseguir unos bienes internos a ella, bienes que ninguna otra puede proporcionar. O como ella misma se preguntaba, ¿qué sentido tiene a fin de cuentas una profesión si no proporciona los bienes sociales que de ella se esperan?6

Por lo dicho hasta ahora, podemos comprender que, al ser los cuidados la esencia de la disciplina enfermera y el marco de su ámbito competencial, los bienes sociales que de ella se esperan se concreta en el valor de los cuidados. Especialmente, cuando la enfermera recupera la orientación cuidadora y vuelve a situar los valores profesionales dentro del único contexto que les da todo su sentido: el contexto del proceso de vida y de muerte que es donde la profesora Marie Françoise Collière7 situó la naturaleza de los cuidados hace ya más de dos décadas.

Unos cuidados cuyo objetivo es un bien tan apreciado como la salud, traspasa la mera dimensión biológica para contemplar, cuando se abordan problemas relacionados con ella, las dimensiones psíquicas, sociales y espirituales de la persona.
  1. ¿Podríamos cuidar a una persona sin humanización?


Llegados a este punto ¿Pensáis qué podríamos cuidar a una persona sin humanización? Si compartimos que la prestación de los cuidados, en tanto que supone una relación interpersonal, requiere implicación personal y estar abiertos a los conocimientos, no sólo los científicos y técnicos, sino también los humanistas, la práctica enfermera debe incorporar valores como el respeto, la prudencia, preocupación por la persona, sensibilidad hacia su vulnerabilidad y comprensión del sufrimiento. Anne Davis, enfermera experta en ética del cuidado, lo expresa muy bien cuando señala que las enfermeras necesitan poseer dos cualidades para responder éticamente a esta cuestión: la capacidad de razonar y la capacidad de sentir empatía hacia los demás.

Si observamos lo que está ocurriendo a nuestro alrededor vemos, por un lado, que cada vez más se requiere de las enfermeras altas competencias técnicas y clínicas, capacidad de reflexión, análisis y juicio clínico, integración de valores profesionales, práctica basada en la evidencia, habilidades relacionales y trabajo interdisciplinario. Sin embargo, todo esto está en tensión con otros discursos dominantes que favorecen el desarrollo de tareas rutinarias que pueden llevar a la despersonalización y empobrecer las relaciones del cuidador con la persona cuidada. Como pueden ser el enfoque biomédico más orientado a la enfermedad que a la persona, la tecnología, la presión asistencial, el aumento y la fragmentación de las necesidades de cuidados…

¿Cómo cuidar conviviendo ambos discursos, si como hemos visto los cuidados son por sí mismo humanos?

Comprendemos que no sea fácil. Por esto en el ámbito de la salud se habla con frecuencia de la deshumanización de la asistencia. Javier Gafo, experto en Bioética, relaciona deshumanización con la despersonalización, con la pérdida de los atributos humanos, con la pérdida de la dignidad, en definitiva, con la frialdad en la interacción humana.

Tal vez, el trabajo rutinario y automatizado, hace que a veces se olvide una condición sine qua non de la calidad de los cuidados: mantener una relación cálida con el paciente y su familia. No hay duda de que los cuidados estarían incompletos si no se avanza al unísono en los aspectos verdaderamente humanos que abren el camino a cuidados más significativos.

Y es por esto que hoy aquí, hablamos de la humanización de los cuidados enfermeros para tender puentes entre esas dos posiciones antes comentadas: cuidados enfermeros de por sí humanos, con entornos que pueden favorecer el empobrecimiento de la interacción humana.
  1. La experiencia del Hospital Sant Joan de Déu de Palma


Hasta aquí he recogido ideas y reflexiones acerca de la humanización de los cuidados. A continuación abordaré la segunda parte de mi intervención. Vuelvo de nuevo a utilizar palabras de Arendt: cuando nos invita a pensar sin barandillas, es decir, a utilizar nuestras propias herramientas, a atrevernos a pensar desde nosotros con nuestra forma de mirar, de comprender el mundo y desde ahí descubrirlo. Según ella, debemos de preocuparnos de trazar experiencias en vez de doctrinas.

No les hablaré de modelos o metodologías. Les voy a hablar de los factores y las iniciativas, que según mi parecer, están siendo clave para avanzar por el camino de la atención centrada en la persona, procurando respetar sus decisiones y destacando lo terapéutico que puede llegar a ser la cotidianidad y lo que es significativo para la persona atendida.

Antes expondré una pequeña reseña para los que no conozcáis el HSJD. El Hospital Sant Joan de Déu de Palma (HSJD) está orientado hacia un modelo de asistencia con una visión centrada en las necesidades de las personas que se desarrolla desde la perspectiva de una atención integral, interdisciplinar, continuada y coordinada. Las líneas asistenciales del HSJD, que son geriatría, cirugía ortopédica, neurorrehabilitación y cuidados paliativos, contemplan en muchos casos situaciones de discapacidad y vulnerabilidad que hacen necesario un modelo de atención centrado en la persona. Es por esto que comenzamos hace unos años a trabajar con este enfoque. No fue difícil iniciar el camino de la mejora continua ya que contábamos con factores que impulsaban la puesta en marcha de nuevas iniciativas y acciones de mejora. Iniciativas que continúan surgiendo entrelazadas unas con otras hasta llegar a formar, como la urdimbre y la trama de un tejido, una red cada vez más firme y sólida.
  1. Cómo entendemos este enfoque de atención humanista centrado en la persona


Destacar tres aspentos fundamentales:

  • el interés por centrarse en la persona y en el significado que ésta otorga a su propia experiencia;

  • la dignidad de la persona como valor central; y

  • el interés en el desarrollo pleno del potencial inherente a cada persona.

Para nosotros, la atención centrada en la persona une dos características sustanciales: la integralidad y la centralidad de la persona. Por un lado, la atención integral une los aspectos relacionados con la enfermedad, con los relacionados con la vivencia de la situación por parte del paciente, tratando de comprender a la persona de forma integral en su contexto. Por otro lado, centrada en la persona, intenta ir más allá de la atención centrada en las necesidades procurando el estímulo y el apoyo necesario para que el paciente participe activamente en su proceso de atención y logre alcanzar su proyecto de vida. Este enfoque de atención busca el desarrollo de una relación profesional-paciente más horizontal, que apoye al paciente para que tome sus propias decisiones, respetando sus preferencias, su identidad y su modo de vida.

Consideramos que este enfoque de atención es una forma de entender la relación asistencial desde el empoderamiento del paciente. Aunque pensemos que la persona nos confirma lo que ya sabemos, cuando le preguntamos, al hacerlo le damos la oportunidad de decidir y, además, le otorgamos el papel de ser ella quien decide.
  1. Características de la atención centrada en la persona


Algunas de las características de los enfoques de Atención Centrada en la Persona son las siguientes8:

  • Sitúa su foco en las capacidades y habilidades de la persona.

  • Se centra en la calidad de vida.

  • Ven a las personas dentro de su entorno..

  • Crean equipos interdisciplinares para solucionar los problemas que vayan surgiendo.

  • Responden a las necesidades basándose en responsabilidades compartidas y compromiso personal.

  • Los servicios se adaptan a la persona. Los recursos se distribuyen según sus intereses.

  • Parten de la escucha de las preferencias y deseos de las personas y del reconocimiento del derecho a su autodeterminación.

  • Tienen como eje central el reconocimiento de la dignidad de las personas

Estas características que sustentan este enfoque de atención, pueden quedarse sólo ahí, en un listado de buenas intenciones, o llevarlos paso a paso en los cuidados del día a día: en la flexibilidad organizativa o de los procedimientos, en los espacios, dispositivos que protegen la intimidad, etc.
  1. Factores que en el HSJD predisponen a la atención centrada en la persona

    1. Principios y valores compartidos


Trabajo en una institución, la OHSJD, que cuenta con una cultura institucional ampliamente compartida basada en principios y valores acordes con los de los enfoques de ACP. Una cultura que incorpora a la persona como valor central, desde el reconocimiento de su dignidad, de sus potencialidades y de sus aspiraciones y que es generadora de prácticas orientadas a la calidad de vida de las personas.

Estos principios y valores están explícitos en una carta de identidad que identifica el tipo de organización que quiere ser y que da a conocer su ethos corporativo, su carácter, el proyecto que la identifica y la diferencia de otras organizaciones. Esta carta orienta la toma de decisiones e informa a los nuevos profesionales o colaboradores sobre la organización a la que se integran. No es una herramienta de control ni ningún reglamento o protocolo, sino una propuesta para adherirse a unos valores que guíen la reflexión y la actuación.

Destacar entre los principios recogidos en la Carta de Identidad, los siguientes9:

  • El centro de interés de cuantos trabajamos en el Hospital es la persona asistida.

  • Promovemos y defendemos los derechos del enfermo, teniendo en cuenta su dignidad personal.

  • Reconocemos el derecho de las personas asistidas a ser convenientemente informadas de su estado de salud.

  • Defendemos el derecho a morir con dignidad.

  • Valoramos y promovemos las cualidades y la profesionalidad de nuestros colaboradores estimulándoles a participar activamente en los proyectos.

  • Nos oponemos al ánimo de lucro y, por tanto, respetamos y exigimos que se respeten las normas económicas justas.

En cuanto a los valores son los pilares básicos, los principios ineludibles e incuestionables aceptados por todos. Es decir, el marco ético a partir del cual construir el futuro y el punto de referencia constante para la toma de decisiones. En este sentido, es importante el estilo con el que se lleva a cabo las acciones. Por eso, el modelo asistencial del Hospital Sant Joan de Déu de Palma se sustenta en la promoción de los valores definidos y en los conceptos que los sostienen:

  • Hospitalidad como valor central que se expresa a través de la acogida, el acompañamiento y el consuelo a la persona que llega. Se expresa a través de la

  • Calidad que es la base esencial del servicio y de la gestión que se traduce en

  • Respeto por todas las personas y que a su vez es condición indispensable para poder actuar de forma hospitalaria: acoger y acompañar, que nos lleva a la

  • Responsabilidad basada en la justicia, la ética y la sostenibilidad. Desde ella se explica la

  • Espiritualidad para guiar a la persona en su busca de significado.
    1. El modelo asistencial


Además, partimos de una premisa importante que facilita la incorporación del enfoque de la atención centrada en la persona, que es que se reconoce el papel central del paciente en su atención. Así se pone de manifiesto en su modelo asistencial y en su estructura organizativa.

Un modelo de asistencia integral, interdisciplinar e integrada dentro de la red sanitaria pública balear donde las necesidades de los pacientes determinan la organización de las unidades y del proceso asistencial.
    1. Plan de mejora de los cuidados


La práctica cuidadora tiene una gran repercusión en el impulso de los valores institucionales porque está presente en todos los procesos asistenciales y, además, los cuidados, incluso los que conllevan un componente técnico, siempre se acompañan de actitudes y comportamientos que engloban palabras, miradas, contacto de una mano amiga y gestos, que están impregnados de valores.

Hace ya algunos años nos propusimos un plan de mejora de los cuidados. Tras un análisis de la situación nos preguntamos: ¿Es la persona cuidada la razón de ser de la práctica cuidadora? ¿Respetamos su intimidad, el derecho a la información, la autonomía del enfermo por mínima que esta pueda parecernos? ¿Le ayudamos a ser él mismo? Elaboramos un nuevo plan de gestión de los cuidados que aunase las mejores prácticas encaminadas a lograr una atención de calidad centrada en las necesidades y preferencias de las personas, que potenciase sus capacidades y minimizara sus riesgos. Para ello, concretamos los cambios organizativos, el equipamiento, el sistema de información y los recursos necesarios que facilitaran la implementación del enfoque mediante las intervenciones cotidianas y la evaluación y el análisis del impacto en los pacientes, familias y profesionales.

Los valores nos ayudaron a clarificar la razón de ser de los cuidados, a dirigir los objetivos y a proyectar hacia el futuro la excelencia profesional. Y así, en todos los proyectos de mejora desarrollados en los últimos años, hemos procurado trasladar los valores institucionales al ámbito de las actitudes y los comportamientos como una forma de atender y prestar servicio a las personas intentando convertir el valor en vivencia.

El plan no está cerrado, cada año se revisa y siempre está abierto a nuevas propuestas, siempre que sean acordes al modelo de atención, que integren las preferencias de las personas atendidas y el respeto a las mismas y que los cuidados estén basadas en la evidencia.
    1. Grupo de Reflexión Ética y la Guía de recomendaciones


El HSJD cuenta con el Grupo de Reflexión Ética que tiene entre sus funciones:

  • Facilitar a los profesionales un foro de reflexión sobre las cuestiones éticas que se plantean en el curso de la práctica clínica,

  • Promover la consideración de la complejidad de los problemas relacionados con el envejecimiento, la discapacidad, la cronicidad y el final de la vida,

  • Potenciar la sensibilidad y el razonamiento ético para abordar los diferentes dilemas éticos que puedan surgir a lo largo del proceso de atención,

  • Impulsar un estilo de conducta basado en valores, como el reconocimiento de la vulnerabilidad, el respeto a la autonomía, la amabilidad, la información adecuada y el trabajo en equipo,

Guía de recomendaciones éticas

Desde este Grupo de reflexión ética se elaboró una Guía de recomendaciones éticas para asesorar al profesional, potenciar su formación y autonomía responsable y estimular las conductas éticas entre los profesionales. El eje central de las recomendaciones es que están orientadas hacia la persona y a su calidad de vida y el marco de referencia lo constituye los principios y valores del Hospital que son los que marcan el sentido de la recomendación porque consideramos que los valores alcanzan su auténtico significado cuando se llevan la práctica del día a día.

Algunos ejemplos de recomendaciones:

La confidencialidad y la protección de los datos


  • Respete y registre en la historia clínica la decisión del paciente de a quién dar o no datos de su proceso.

  • No realice comentarios sobre la salud de los pacientes en espacios públicos (pasillos, ascensores, cafetería, controles de enfermería, habitaciones) aunque los interlocutores formen parte del equipo asistencial.

  • ……

El respeto a la intimidad corporal


  • Llame a la puerta antes de entrar y pida permiso.

  • Realice la valoración al ingreso en ausencia de otros pacientes o acompañantes, si es posible. Procure evitar entrar en informaciones no necesarias para la asistencia y que la persona prefiere no compartir.

  • Utilice cortinas o biombos para separar el espacio físico ante cualquier actuación hacia el paciente.

  • Indique como vestirse correctamente con la ropa del hospital y su finalidad, evitando la exhibición accidental de cualquier parte de su cuerpo. Facilite al paciente la utilización de su propia ropa, siempre que sea posible.

  • ……
    1. La estimulación basal: valor añadido a los cuidados humanizados


La Estimulación Basal es un concepto creado por Fröhlich en los años 70 en Alemania. La Estimulación Basal parte de la idea de que desde el nacimiento y hasta la muerte, a pesar de las graves limitaciones que pueda tener una persona, son posibles y tienen sentido nuevos procesos de desarrollo. La EB añade valor a los cuidados porque le hace ofertas significativas sin pedir condiciones previas al otro, sin requerir "de unos mínimos" de respuesta o actividad. Así pues, los estímulos susceptibles de ser percibidos serán aquellos que estructurados de manera adecuada para cada cual, den información a la persona sobre su propio "yo" corporal, sobre el profesional con el que esté relacionándose y sobre el entorno que la envuelve. La persona que puede sentir su cuerpo, aunque la limitación de sus capacidades de movimiento lo dificulten, puede desarrollar una conciencia de su propio yo y sentirse protagonista de su vida por muy limitado que esté.

Para descubrir las capacidades hace falta una observación detallada, una disposición para entenderlas en un sentido amplio y la comprensión de que no la persona discapacitada es incapaz de… sino el entorno no tiene en cuenta sus necesidades especiales y aun así, la persona es capaz de adaptarse. Desde 1985, la enfermera y pedagoga Christel Bienstein adaptó este concepto para personas enfermas y personas mayores, y profundizó en su desarrollo conjuntamente con Fröhlich.

El HSJD está haciendo un importante esfuerzo en la formación sobre Estimulación Basal. Formación que está teniendo un importante impacto en los cuidados de la persona que vive una condición de extrema vulnerabilidad.
    1. La atención espiritual


La espiritualidad es una dimensión de la persona -como la biológica, psicológica o la social- de donde surge el deseo de dotar a la propia vida de sentido, conexión y trascendencia. Este anhelo pueden estar acompañado, o no, de la religión.

Al igual que las otras dimensiones, la espiritualidad también presenta unas necesidades que requieren atención. Pero, generalmente no las contemplamos porque no sabemos detectarlas y reconocerlas.

En el HSJD la atención espiritual está integrada en el plan de cuidados. En este sentido, la NANDA ha etiquetado el “Sufrimiento espiritual” y lo define como “Deterioro de la capacidad para experimentar e integrar el significado y propósito de la vida mediante la conexión con el yo, los otros, el arte, la música, la literatura, la naturaleza, o un poder superior al propio yo”. Cassell define el sufrimiento como “el estado de malestar inducido por la amenaza o la pérdida de integridad o desintegración de la persona, con independencia de su causa”10. Es preciso conocer a la persona porque el sufrimiento depende de sus prioridades, preocupaciones, recursos y valores de la persona.
    1. Un espacio amigable, accesible y respetuoso


Disponer de un entorno adaptado es fundamental para favorecer la autonomía y la independencia y para que las personas se sientan tranquilas, seguras y cómodas.

La mayoría de las personas atendidas en nuestro Hospital presenta con frecuencia alteraciones importantes en la movilidad. Disponer de entornos adecuados es imprescindible para que sean independientes. Gracias a la reforma, en el centro disponemos de un entorno adecuado en el que los profesionales hemos podido participar en el diseño y seguimiento de las obras y destacar que el HSJD centro cuenta con un premio de accesibilidad.

Buscamos que las personas se sientan como en su casa haciendo las cosas que puede y le permiten disfrutar y procuramos generar un ambiente seguro, amable y confortable, porque así lo requiere la especial vulnerabilidad que tienen las personas que atendemos y un ambiente significativo que estimule a la actividad y a la interacción.
  1. Algunos resultados

    1. ¿Un hospital magnético?


Este concepto de hospital magnético comenzó a utilizarse en los EE.UU. al inicio de los ochenta para identificar los hospitales de “excelencia”, como centros reconocidos de máxima calidad en los cuidados de enfermería. Hoy sabemos por diferentes estudios que los hospitales magnéticos están relacionados tanto con el entorno profesional de la práctica clínica enfermera, como con la satisfacción de usuarios y enfermeras (Aiken et al, 2000; Havens y Aiken, 1999).

En la Comunidad Balear se ha realizado un estudio de investigación sobre el clima organizacional dirigido por la Cátedra de Estudios Avanzados en Cuidados (UIB y COIBA), realizado durante el período enero-junio 2014, en el que han participado las enfermeras de las organizaciones sanitarias, públicas y privadas de Baleares. El instrumento utilizado ha sido el cuestionario Nursing Work Index revisado (Aiken, Patrician, 2000), orientado a medir el clima organizacional como elemento facilitador o no de la práctica profesional. El cuestionario recoge preguntas sobre las características organizativas del entorno clínico como la participación de las enfermeras en los asuntos del centro, fundamento enfermero de la calidad de los cuidados, capacidad, liderazgo y apoyo a las enfermeras por parte de los gestores enfermeros, idoneidad de la plantilla y las relaciones enfermera/médico. Los resultados obtenidos muestran que el HSJD cuenta con un contexto propicio al desarrollo de la práctica profesional.

Si se analizan por separado cada uno de los factores y cada uno de los ítems, por ejemplo Fundamento enfermero de la calidad de los cuidados, se puede observar que en todas las puntuaciones que obtiene el HSJD es superior a la media del estudio.
    1. La satisfacción de los pacientes


Observamos con las encuestas recogidas en 2014 que el porcentaje de pacientes satisfechos es:


    1. La calidad de los cuidados


En cuanto a la calidad de los cuidados:
  1. El camino por recorrer


Queda aún mucho camino por recorrer y muchos aspetos a mejorar. Desde una actitud humilde, y con el ánimo de mejora, señalamos algunos de ellos:

  • Aunque mucho se ha avanzado en el desarrollo del nuevo rol profesional para cambiar el modelo de atención paternalista hacia el enfoque basado en el empoderamiento de la persona y la potenciación de su autonomía, sin abandonar las praxis profesionales basadas en la evidencia, aún queda recorrido de mejora. Dada nuestra cercanía y relación de confianza podemos llegar a creer o estar convencidos que no hace falta preguntar a las personas, porque "las conocemos muy bien... que ya sabemos lo que quieren... que siempre hacemos las cosas según sus gustos y que no vamos a estar preguntándoles siempre... ".

  • Continuar trabajando en integrar las prácticas basadas en la evidencia que protegen a las personas y señalan beneficios terapéuticos con las preferencias y decisiones de estas personas. Esto hace necesario que los equipos estén formados Ética y en los métodos deliberativos que les facilite la toma de decisiones. Los enfoques de atención humanistas han de integrar las prácticas basadas en la evidencia que señalan efectos positivos para las personas (tanto relacionados con la protección como con el beneficio terapéutico), con el respeto a sus valores, preferencias y bienestar subjetivo.
  1. A modo de resumen


Es requisito ineludible de los cuidados enfermeros la relación humana porque la situación vital de vulnerabilidad de las personas que atendemos exige evitar el daño, ayudar al otro y conceder el papel que le corresponde a los sentimientos. Porque cuidar a una persona, además de proporcionarle cuidados o realizar actividades para ella, es preocuparse de ella. Y esto tiene que ver con la actitud, el compromiso y la responsabilidad. La preocupación por la persona es la base de la humanización como auténtico respeto a los derechos de las personas en valor de su dignidad.

Así, desde esta perspectiva, los cuidados enfermeros deben comportar una práctica vinculada a la asunción de valores como respeto, prudencia, preocupación por la persona, sensibilidad hacia su vulnerabilidad y comprensión del sufrimiento.

Cuidando lo cotidiano y lo cercano, favoreciendo la escucha, el intercambio, estando atento a las emociones, ayudando a la persona a movilizar las capacidades y a mantener las relaciones significativas, podemos ayudarla a seguir viviendo incluso en el proceso de muerte. Es ahí donde podemos encontrar el valor del cuidado y donde la enfermera aporta un valor cualitativo inestimable al proceso de atención.

Como bien expresa Collière, las mejores competencias técnicas profesionales se anulan cuando se rompe el respeto a la persona cuidada y se la priva de la palabra para defenderse. A todos les pido, recogiendo las palabras de Collière, que se centren en las fuerzas de la vida, en la movilización de los recursos vitales y en el respeto al individuo y a la humanidad para promover los cuidados y promover la vida11.

Muchas gracias por su atención

1 Birulés F et al. Hannah Arendt. El orgullo de pensar. Barcelona: Gedisa; 2000.


2 Bermejo JC. Humanizar la asistencia sanitaria. Aproximación al concepto. Bilbao: Desclée De Brouwer, 2014.


3 Bermejo JC, Carabias R, Villacieros M, MORENO C. Humanización de la atención sanitaria. Importancia y significado en una muestra de población de la Comunidad de Madrid, Ética de los cuidados 2011 jul-dic; 4(8). Disponible en http://www.index-f.com/eticuidado/n8/et7673.php. [Consultado el 4 sep. 2015].

4 Parsons T. Nombrado por Hortal A en Ética general de las profesiones. Bilbao: Desclée De Brouwer, 2002.

5 Camps V. La excelencia en las profesiones sanitarias. Humanitas Humanidades Médicas, Nov. de 2007.

6 Cortina A. Hasta un pueblo de demonios. Ética pública y sociedad. Madrid: Madrid: Grupo Santillana de Ediciones, 1998.

7 Collière MF. Promover la vida. Madrid: McGraw-Hill-Interamericana; 1997.

8 Resumido y adaptado de Sevilla J; Abellán R; Herrera G; Pardo C; Casas X; Fernández R (2009).

9 Carta de Identidad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Fundación Juan Ciudad, Madrid: 2002.

10


11 Collière MF. Promover la vida. Madrid: McGraw-Hill-Interamericana; 1997.


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