Masificación del uso de combustibles limpios en el transporte de bogota, con fines de sostenibilidad ambiental para el distrito




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PROYECTO DE ACUERDO No. 285 DE 2008
MASIFICACIÓN DEL USO DE COMBUSTIBLES LIMPIOS EN EL TRANSPORTE DE BOGOTA, CON FINES DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL PARA EL DISTRITO
Exposición de motivos
I. OBJETO
El propósito del proyecto es generar una norma de carácter general aplicable al Distrito Capital, mediante la cual se contribuya a mejorar la calidad del aire y de las condiciones de la atmósfera con el fin de garantizar el derecho constitucional a un ambiente sano promoviendo una política desde lo público encaminada al logro de una cultura que acompañada de una pedagogía promueva el cambio y uso de combustibles limpios en los vehículos privados y de servicio público, incluyendo los que hacen parte del parque que se reputa del dominio Distrital. (Nuevos y usados) Cabe advertir que la propuesta comprende los automotores que operaran en la denominada Fase III de Transmilenio, haciéndose extensiva a los que serán objeto de la llamada reconversión o reposición de los actuales, además de taxis, buses, busetas y colectivos de transporte público masivo.
Así las cosas, el proyecto aspira a convertirse en Acuerdo Distrital a fin de que la gama vehicular inicie un proceso encaminado a realizar la sustitución de la gasolina o el ACPM (diesel) actual para efectos de su movilidad de acuerdo con un cronograma y tiempos de operatividad que establecerá la autoridad ambiental Distrital haciendo uso de su facultad reglamentadora, de tal manera que su transito por la ciudad ocurra previo a efectuar dicho cambio. Avanzar en esta dirección conlleva adoptar una pedagogía acompañada de un sistema y protocolos de inspección, vigilancia y control con apoyo en la competencia y la función que la Ley 99 de 1993, artículos 64, 65 y 66 le otorgó a la autoridad ambiental Distrital de tal forma que se atienda al cambio cultural que ello supone, entendiendo que dicho propósito lleva implícita la guarda del interés colectivo o público y por ende el respeto armónico del privado representado en los gremios del sector transporte y en general de los propietarios de vehículos particulares, según lo establecen los artículos 58, 311, 313, 322, 333 y 334 de la Constitución Política.
Una medida encaminada al logro de un mejor aire y de la protección de la atmósfera adoptada en el contexto de las normas de orden ecológico – ambiental consagradas en la Carta Política y en las normas que la desarrollan, significa beneficios representados en economía y bienestar para los ciudadanos y ciudadanas vinculadas al gremio del transporte y en general para los usuarios de vehículo particular en razón del menor costo que tienen los combustibles limpios, verbi gracia el gas natural, a la vez que en forma conjunta se contribuye a mitigar el impacto al ambiente (entorno ecológico y social - hábitat) con lo que se aporta a una calidad y vida digna, lo cual como es de inferir significa respeto por el derecho colectivo al ambiente sano que le es inherente a todos y todas las ciudadanas, siendo así que de esta manera se avanza en la prospección de un modelo de ciudad en contexto con la sostenibilidad ambiental del territorio Distrital y de la región.
II. OBJETIVOS


  1. Limitar las emisiones de fuentes móviles contaminantes hacia la atmósfera de Bogotá.

  2. Incentivar el uso de combustibles limpios en la ciudad

  3. Promover el cambio tecnológico en el sistema de transporte masivo de pasajeros bajo el criterio de Responsabilidad Social Empresarial.

  4. Optimizar el uso de nuestros recursos naturales, dada nuestra ventaja comparativa y competitiva en gas natural.

  5. Motivar la investigación institucional en estos asuntos

  6. Aumentar el ingreso indirecto de los bogotanos

  7. Mejorar el Índice de Calidad de Vida para los bogotano(a)s


III. DESCRIPCIÓN Y ANTECEDENTES
En los últimos 20 años los impactos generados por la contaminación sobre el ecosistema planetario y los seres humanos resultan más que evidentes, lo que no pocos incluida, la comunidad científica mundial han dado en reconocer como apocalípticos en la medida en que muestran indicadores que denotan el exponencial peligro en que se halla el ambiente natural y social dada la fragilidad del planeta.
No se requiere de gran retórica para entender y divulgar lo que pasa en el planeta. Los hechos son latentes y crudos por lo que saltan a la vista de manera inobjetable, amén de ser objeto de diversos informes procedentes de organismos multilaterales como el PNUMA, así como de las propias agencias y autoridades ambientales gubernamentales y de y ONG’s, que tras investigar y hacer seguimiento concluyen que a propósito de las emisiones atmosféricas y de la ausencia de controles efectivos por parte de los Estados, así como de responsabilidad por parte de los agentes industriales comprometidos en dicho fenómeno:
Se ha formado un agujero en la capa de ozono con lo cual se afecta la protección de la tierra, de sus ecosistemas marinos y continentales y de la propia especie humana. Ahora llega a la tierra una mayor cantidad de radiación ultravioleta por lo que debido a ello puede pronosticarse, entre otros fenómenos de impacto sobre el ecosistema planetario que aumentara el cáncer de la piel, se afectará y retardara el ciclo productivo de las cosechas, lo cual se pone en peligro la bioseguridad y la soberanía alimentaria de los diferentes pueblos de la tierra. Este panorama hará que se recurra cada vez más a al uso de químicos sintéticos con las secuelas que esto genera para la calidad de vida y la vocación agroecológica de los suelos, amén del deterioro del sistema inmunitario humano. En un acto inusitadamente sensato, los representantes de 31 países suscribieron en Nueva York en el año 1987, un documento mediante el cual se comprometieron a reducir la carga de cloroflurocarburos depositada en la atmósfera al reconocer que ello es causa sobresaliente del deterioro de la capa de ozono.
Hay pruebas cada vez mas confiables que el efecto invernadero inducido por el CO2 ha provocado un calentamiento global de 1º a 2º Cº, ocasionando la multiplicación de desastres “naturales”, tsunamis (maremotos), granizadas, inundaciones, altas y extremas temperaturas que se prolongan cada vez más en diferentes ciudades de todo el mundo. (por ej. Paris 2005) Esta situación no es del todo ajena a Bogotá, territorio de la sabana localizado a 2600 m.s.n.m., que a pesar de los cambios repentinos que se observan y sienten en los comportamientos climatológicos, atmosféricos y del régimen pluvial, era una ciudad donde hace 30 años no se podía transitar sin abrigo suficiente, mientras que en contrario en la actualidad es dable andar durante períodos largos del año en prendas de vestir típicas de los climas cálidos del trópico colombiano que se halla aguas abajo del curso del Río Bogotá. Por ello se firmo el protocolo de Kyoto en 1997, del cual Colombia es país signatario. (1)
La biodiversidad esta declinando a medida que se incrementan las tasas de extinción de las especies, ello debido a la mutación que sufre el hábitat como consecuencia de tal fenómeno. Tal situación se presenta sobre todo en los denominados bosques de niebla y de lluvias tropicales que albergan la mitad de las especies del mundo en solo el 7% de áreas terrestre. Colombia hace parte de ese territorio. (2).

La enfermedades de carácter respiratorio se han disparado en las grandes ciudades México, Santiago, Nueva york, Madrid, Tokio, Shangai, Nueva Delhi, Bogota, los Ángeles, Roma, buenos aires, Río de Janeiro, Paris, por ello conformaron el grupo de las C-40, agrupando 40 grandes ciudades de todo el orbe para mejorar la calidad de aire y así la calidad de vida de sus habitantes.
En la actualidad se conoce que todos estos eventos se relacionan de uno u otro modo con un suceso fundamental: ha aumentado por encima de la capacidad de soporte ambiental del territorio la escala de actividad humana en relación con la de la biosfera. En solo 45 años (1960-2005) se duplicó la población de; 3.000 a 6.000 millones. Durante el mismo período, el producto interno bruto PIB y el CONSUMO DE COMBUSTIBLES FÓSILES (derivados del petróleo) del mundo se han quintuplicado.
Ahora, cerca de la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas debido a la ilusión de una mejor calidad de vida. Muchos de estos centros se están expandiendo rápidamente, llevándonos al crecimiento urbanístico y aparecimiento de las llamadas megaciudades con su carga de impacto y conflicto de origen socio – ambiental. Estas urbes son las que definen los expertos como áreas metropolitanas con poblaciones que exceden los diez millones de habitantes, este bien puede ser el caso de la región Bogotá – Cundinamarca a propósito de las migraciones y desplazamientos originados en las diferentes expresiones violentas que arroja el conflicto armado que vive el país. Esta concentración de personas y actividades está ejerciendo cada vez más estrés afectando con ello el derecho fundamental y colectivo a gozar de un ambiente sano en tanto se presentan impactos sobre la biodiversidad y la salud de los habitantes en el medio urbano, regional y global.
En décadas recientes, la contaminación del aire se ha convertido en uno de los problemas más importantes de las megaciudades. Inicialmente, los principales contaminantes del aire eran compuestos de azufre, que se generaban principalmente por la combustión del carbón. Hoy, smog fotoquímico—inducido principalmente por las emisiones ocasionadas en el transito automotor, pero también por la actividad industrial, la generación de electricidad, y solventes—se han convertido en la principal preocupación para la calidad del aire, mientras que el azufre es uno de los principales problemas de muchas ciudades en el mundo en desarrollo. La contaminación atmosférica tiene serio impacto en la salud pública, causa bruma urbana y regional, y tiene el potencial para contribuir significativamente al cambio climático. Aún así, con una adecuada planeación que conciba el territorio como ambiental, es decir como un ecosistema integrado que comprende los nichos ecológicos con su biodiversidad y los sociales con sus habitantes para efectos de armonizar la política pública ambiental con la planificación a través de los denominados Planes de Ordenación Ambiental, Territorial y de Desarrollo y la gestión ambiental por parte de las autoridades administrativas y ambientales a fin de garantizar los derechos fundamentales y colectivos al ambiente para la presente y las futuras generaciones. De esta manera y en auspicio del derecho a la participación ciudadana y social en gran escala, podrán las megaciudades abordar de manera concreta los problemas ambientales, incluidos como es de inferir algunos de los puntuales como son los relativos a la calidad del aire a través de medidas como la aplicación de nuevas tecnologías de control de emisiones y el desarrollo de sistemas de transporte masivo.

No hay una estrategia única para reducir la contaminación en las megaciudades; varias medidas como las encaminadas a los cambios tecnológicos y culturales serán necesarias, incluida la planeación y su articulación con la gestión ambiental participativa a partir de la inspección la vigilancia y el control a fin de avanzar en la mejora de la calidad del aire. La experiencia nos muestra que en este como en otros temas, una fuerte voluntad política además de diálogo entre los actores interesados es esencial para adoptar y desarrollar de manera efectiva las regulaciones requeridas para atacar los problemas ambientales y de calidad del aire.
Buscando paliar estos efectos negativos, científicos y empresarios han logrado el desarrollo de nuevas tecnologías y el descubrimiento de nuevos usos para los recursos naturales sin desmedro de la biodiversidad, gracias a ello y a grupos de ecologistas y legisladores en muchas partes del mundo, ahora se dispone de alternativas competitivas en el orbe y en Colombia, no siendo otro el propósito como no sea el de tratar de detener en el corto plazo los efectos nocivos de tal manera que en el mediano y largo plazo se logre revertir algunos de los mencionados efectos, para el bien de nuestro planeta de la especie humana y de todas formas de vida protegidas por la legislación internacional y nacional.
Para enterarnos de las alternativas de combustibles limpios veamos algunas breves definiciones y que en el caso colombiano, se han incluido en el decreto 1083 de 2006 (3), los siguientes:
HIDROGENO- PILA ELECTRICA (HIBRIDO); esta alternativa es de las mejores, ya que el hidrógeno abunda en la biosfera, sin embargo la tecnología (equipos, motores, etc.,) para su implementación es 5 a 6 veces mas costosa que la actual. Su apogeo se prevé en unos 15-25 años.
GAS LICUADO DE PETROLEO; por ser de la familia del petróleo tiende a escasear y a tener un alto precio, para Colombia no es la mejor opción, tal vez para países como Venezuela, México, Irak o Arabia, Colombia podría pasar en 5-10 años a importar petróleo, ya que no somos un país con grandes reservas probadas.

ETANOL y BIODIESEL; son renovables, pueden generar gran cantidad de empleos, sin embargo para abastecer el mercado interno se deben aumentar entre 8-10 veces las hectáreas actualmente sembradas, y este crecimiento para suplir la demanda, demorará en promedio unos 20-25 años, de otra parte hay reservas sobre los efectos de sus emisiones, que según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (3) algunas pueden ser cancerígenas.
GASOLINA MEJORADA; solo se usa en Europa, Estados Unidos, Japón, no contiene plomo, su precio (6-7 dólares galón) es muy alto para el nivel de ingreso del bogotano, y si adicionamos el exorbitante precio del petróleo, la tendencia es a encarecer al mismo ritmo derivados como la gasolina, la cual la hace un alternativa financieramente inviable.
DIESEL <50 PM; por la normas de la EPA en EE.UU y la euro 4, se tiene que usar desde el 2008, en Colombia aun no se produce, lo mas cerca que estamos es de importar el diesel con <500 PM partículas por millón, y su precio (5-6 dólares galón) presionaría al alza las tarifas de transporte de pasajeros y de carga, lo que al decir de los economistas generaría inflación, por ello es subsidiado, en un escenario de quitar el subsidio su precio sería inalcanzable.
LUZ SOLAR; la mayor fuente natural de energía, es gratuita, casi eterna, pero que desafortunadamente no ha tenido el impulso que debiera por parte de los inversionistas y gobiernos, cuyo interés predominante por el negocio del petróleo les ha impedido desarrollar con profundidad esta excelente fuente de energía. Evaluando el desarrollo técnico científico y la evidente necesidad de disminuir la contaminación atmosférica se estima que en unos 30 años los equipos serán más baratos y su uso sería masivo.
GAS NATURAL; es en general menos nocivo para el medio ambiente que los derivados del petróleo, Colombia cuenta con importantes reservas, en principio para los próximos 20 años, su precio es inferior frente a la gasolina y el ACPM en 50% y 35% respectivamente, existen tecnologías asequibles por su costo, por ejemplo un bus nuevo, ya puede usar gas natural dado que los fabricantes de motores los han construido con esa flexibilidad, además tienen un precio igual a uno de diesel o gasolina. Por otra parte La Empresa de Energía de Bogotá EEB, es socia de la empresa Gas Natural con un 23% y de TGI la empresa transportadora de gas en el interior del país, a través de la cual según nota del pasado 19 de febrero periódico el tiempo(4), invertirá U$300 millones en 2008 para ampliar infraestructura.
El Decreto 1083 de 2006, tiene en su espíritu mas llano la invitación a usar fuentes de energía limpias, por ello la ciudad debe buscar entre estas opciones una o unas que le sean útiles en el corto y mediano plazo, priorizando aquellas en las cuales haya ventajas comparativas para el Distrito capital.
Elementos económicos
Además de las variables ambientales, existen también una serie de elementos económicos que nos ayudan a fortalecer, el acelerar la decisión sobre el uso de nuevos combustibles, en particular el gas natural en el transporte bogotano y son los siguientes:


  • En junio de 2009, se acaba el subsidio a la gasolina y en dic. 2010 al diesel, actualmente es de un 18% para la gasolina y un 35% para el ACPM, este costó al país en 2007 $2,1 billones de pesos, y en 2008 costará $2,5 billones, por el alto precio del petróleo.




  • La EEB es socia del transporte de gas en Colombia, TGI, y ésta siendo un patrimonio de la ciudad, debe contar con el decisivo impulso del cabildo distrital a través de la promoción del uso del gas vehicular en la capital.




  • Colombia tiene reservas probadas de gas natural para 20 años, Venezuela y Bolivia vecinos estratégicos. –tienen reservas para 100 años.




  • La administración distrital gastó en gasolina y diesel en la vigencia 2007, para los vehículos de su propiedad, una suma cercana a los $1.800 millones, con el cambio a gas se ahorraría $900 millones.


Un asunto de corto plazo es el cambio de la flotilla de vehículos de la administración distrital, debemos empezar por casa y es imprescindible que esta corporación solicite que los nuevos vehículos adquiridos con dineros públicos para uso de la administración sean con gas natural.
El petróleo motivado en el modelo económico imperante delimitado por al globalización y el monetarismo es cada día más caro, y la tendencia racional, social y vital debería ser la de su sustitución a fin de evitar el calentamiento global acelerado. Las grandes compañías de vehículos, están convencidas que en el camino hacia el mañana las opciones pasan por los combustibles limpios, y la primera opción en esa ruta, en tanto se logran hacer rentables y sostenibles otras opciones limpias, es el Gas natural, por ello han desarrollado una nueva generación de vehículos ecológicos, que incluyen; motores, chasis, filtros y catalizadores, amigables con el entorno, los cuales ya transitan ciudades como; Madrid, Barcelona, Nueva York, Sao Paulo, Buenos aires, Roma, Nueva Delhi y Shangai, y hay una prueba piloto con transmilenio Bogotá, el cual ha dado excelentes resultados. (5)
Se debe estimular tanto la conversión de vehículos antiguos susceptibles de esta conversión como la compra de nuevos con el sistema ya instalado, a través de estímulos tributarios como la exención en un 50% del impuesto de matricula para los nuevos, y ceditos blandos de la administración distrital para la conversión de los antiguos, ya que esta oscila entre los $1 -$12 millones de pesos.
¿Por que primero el gas?

El uso del Gas Natural Vehicular (GNV) se inicia en Colombia en 1986 como una alternativa para masificar el consumo de gas natural en el país y ofrecer los beneficios del producto al sector automotriz, que desde entonces se extiende a la comunidad, con mejor aire.
Los buses y busetas, altos consumidores de gasolina, constituyeron el mercado objetivo del GNV hasta 1999 cuando medidas gubernamentales relacionadas con tasas impositivas de los kits de conversión, reglamentación de la operación y consumo de GNV, y subsidios y control de los precios de los combustibles líquidos; crearon un escenario favorable para que propietarios de vehículos livianos de

servicio público acogieran el producto.

A partir de dicho momento, la tendencia creciente del número de vehículos convertidos en Colombia ha sido permanente. El incremento en los precios de los combustibles líquidos y los incentivos promovidos por el Gobierno Nacional a favor del GNV a través de bonos de descuentos sobre el precio de la conversión (hasta 2006), permitieron que desde el año 2004 el beneficio económico del combustible alternativo se hubiese extendido a los propietarios de vehículos de uso particular con menores consumos de combustible, pero que debe cobijar por extensión también los buses y camiones, que son los mayores contaminantes, los cuales aun no han hecho la transición.
El ahorro que ofrece el GNV frente al combustible líquido de menor precio en el país es aproximadamente del 50%, garantizando un período de recuperación de la inversión cada vez más atractivo para un mayor número de propietarios de vehículos. En este orden de ideas, mientras en el año 2002 menos del 50% de las conversiones realizadas correspondían a vehículos de uso particular, actualmente este tipo de vehículos ha incrementado su participación a cerca del 65%.


Durante el año 2007 se convirtieron aproximadamente 65.000 vehículos en toda Colombia. Esta cifra record en la historia del GNV, supera en un 46% la meta establecida por el Gobierno Nacional y generó un incremento del 45% sobre el parque automotor a GNV que circulaba a finales de 2007. Hoy en día, más de 235.000 vehículos a GNV transitan en el país y la tendencia continúa siendo positiva.

El 7% de los vehículos con 4 ruedas que circulan en Colombia lo hacen con GNV. Esta cifra de penetración sobre el parque automotor total supera con creces el promedio mundial (1%); aun lejos de Argentina, el cual posee la penetración más alta, cercana la 25%, del total de vehículos, lo que los hace menos dependientes del petróleo. Además del beneficio económico que obtienen los usuarios del GNV, tal y como ha sido reconocido por el mismo Gobierno Nacional, una mayor participación del GNV en la canasta de combustibles contribuye a la racionalización de los recursos energéticos disponibles y a la conservación y cuidado del medio ambiente en el país.

El incremento en el uso del gas alcanza actualmente (2007) cifras del 45%, cuando hace 10 años el consumo era del 10%. Estos resultados son importantes porque bajaron significativamente el consumo de energía eléctrica, gasolina, diesel y leña, o que reduce el deterioro del medio ambiente. (6)
En el año 94, todos los combustibles eran subsidiados por el Estado. Cuando el gobierno comenzó a desmontar los subsidios a los combustibles en el año 2001 y los precios internacionales del petróleo se incrementaron, aumentando el precio de la gasolina y afectando, en consecuencia, los bolsillos de los colombianos, la industria del gas vehicular comenzó a crecer a pasos agigantados. De 6 estaciones de carga que había en Bogotá en el 2002, se pasó a 94 en 2006 y a finales del año 2007, se llegó a las 112 bocas de expendio, operadas por distintos propietarios. (Gazel, Terpel, Texaco, Brio, Petrobrás)
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