Colección Nueva Consciencia




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títuloColección Nueva Consciencia
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fecha de publicación25.01.2016
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tipoLección
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DAVID R. HAWKINS

EL OJO DEL YO

Al cual nada le esta oculto


EDICIONES OBELISCO
2ª Edición


<>
El Ojo del Yo es un magnifico libro que disuelve las barreras entre lo conocido y lo desconocido, entre ciencia y espiritualidad, y entre el paradigma lineal de Newton acerca del ego y la realidad no lineal de la Iluminación.

Con la revelación del yo, el Yo brilla en el descubrimiento de su verdadera identidad.

El Ojo del Yo, mas que un libro es una experiencia.

El poder intrínseco de la información que aporta este asombroso clásico es suficiente de por si para elevar la conciencia del lector. Además ofrece instrucciones, explicaciones y diálogos literales con alumnos de nivel avanzado que ilustran las enseñanzas espirituales aprendidas durante años de camino interior.
DAVID R. HAWKINS, doctor en Medicina y en Filosofía, es director del Instituto de Investigación Teórica y Espiritual Avanzada. Es miembro vitalicio de la Asociación Psiquiátrica Americana y cuenta con más de cincuenta años de experiencia clínica. Su investigación quedo esbozada en Quien es Quien en América y Quien es Quien en el Mundo. Se le ha honrado y se le ha nombrado caballero en Oriente con el titulo de <> (Primer Maestro del Camino de la Iluminación).


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de su interés (Astrología, Autoayuda, Ciencias Ocultas, Artes Marciales,
Naturismo, Espíritualidad, Tradición) y gustosamente le complaceremos.

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Colección Nueva Consciencia
EL Ojo DEL YO
David R. Hawkins

l.a edición: febrero de 2006 2.a edición: octubre de 2007

Titular original: The Eye of the I

T
El sendero es recto y estrecho,
no pierdas el tiempo.
Gloria in Excelsis Deo
raducción: Loni Cutalláa
Maquetacion: Olga Llop
Diseño de la cubierta: Enrique Iborra

© 2001, David R. Hawkins
(Reservados todos los derechos)
© 2006, Ediciones Obelisco, S.L.
(Reservados todos los derechos para la presente edición)
Original publicado en 2001
por Veritas Publishing, Sedona, Arizona, USA.

Edita: Ediciones Obelisco, S.L.
Pere IV, 78 (Edif. Pedro IV) 3.a planta 5.a puerta
08005 Barcelona - España
Tel. (93) 309 85 25 — Fax (93) 309 85 23
E-mail: obelisco@edicionesobelisco.com

ISBN: 978-84-9777-258-7
Deposilor Legal: B-47.101-2007

Printed in Spain

Impreso en España en los talleres gráficos de Romanya/Valls, S.A.
Verdaguer, 1 — 08786 Capellades (Barcelona)

Ningúna parte de esta publicación, incluso el diseño de la cubierta, puede ser
reproducida, almacenada, transmitida o utilizada en manera alguna por
ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación
o electro gráfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor.


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edicación


Siendo joven, el sufrimiento del hombre, en su forma más absoluta y total, se revelo espontáneamente a través de una comprensión aplastante e ilimitada. Fue una experiencia conmocionante que trajo como resultado una dedicación a aliviar el sufrimiento de los seres humanos por todos los medios disponibles —ciencia, filosofía, espíritualidad, neuroquimica, medicina, psicoanálisis, humor, psiquiatría, enseñanza y curación. Sin embargo, el mayor de todos estos se me dio como un don, y el mero hecho de comprenderlo es capaz de sanar el fundamento mismo del sufrimiento humano.

Gracias a Dios, esto se esta compartiendo con el mundo con la esperanza de que se convierta en un catalizador capaz de disolver las fuentes del dolor y el sufrimiento de los seres humanos.

Este trabajo se dedica al servicio del Señor y, por tanto, a toda la humanidad. El don recibido se comparte con gratitud. La inspiración que llevo a escribir todo lo que aquí se expone proviene de la dicha observada en los rostros de todos aquellos que oyeron hablar de estas cosas. Con estos escritos y conversaciones se corresponde al amor que parte de ellos.


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Prefacio

Esta obra tiene unas posibilidades inmensas. En ella, no solo encontrara un informe detallado y subjetivo de estados muy avanzados de la consciencia espíritual a la que tradicionalmente se le ha dado en llamar iluminación, sino que además, y por vez primera, se correlaciona y se recontextualiza la información espíritual de tal manera que resulta comprensible para la razón y el intelecto.

Una correlación como esta entre ciencia y espíritualidad supone una integración coherente entre las dimensiones lineal y no lineal. Medíante la «trascendencia de los opuestos>>, el autor resuelve el antiquísimo y aparentemente irresoluble conflicto existente entre ciencia y religión, entre materialismo y espíritualidad, y entre ego y espíritu. A partir de esta resolución, se aclaran misterios y dilemas no resuellos por la humanidad a lo largo de toda su historia. Con la expansión de consciencia que ofrece esta obra, las preguntas se responden por si solas y la verdad se hace evidente en si misma.

El estilo de presentación del material lleva y trae al lector desde los dominios lineales a los no lineales, hasta que llega un momento en que, para sorpresa de uno, lo incomprensible se hace no solo comprensible, sino decididamente obvio.

El nivel calibrado de consciencia de aquellos que se han visto expuestos a este material ha quedado documentado experimentalmente, mostrando una considerable elevación y desarrollo. El poder consigue sin esfuerzo lo que la fuerza no puede lograr, pues llega adonde la fuerza no alcanza.


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ste libro esta escrito tanto para el yo como para el Yo del lector. Aunque pueda resultar oscuro el gran obstáculo tradicional a la iluminación, el de la «trascendencia de los opuestos de la dualidad y la no dualidad>>, para cuando uno termina el libro, este aspecto critico de la conciencia se resuelve por sí mismo.

El material del libro se presenta en cuatro secciones principales:

  1. Descripción de los estados subjetivos de la conciencia espíritual.

  2. El sendero espíritual.

  3. El sendero de la iluminación medíante la comprensión de la naturaleza de la consciencia.

  4. Conferencias, diálogos, entrevistas y debates de grupo con una gran variedad de alumnos y grupos espírituales en distintos países.

Debido a la multiplicidad de grupos y de presentaciones, algunos de los materiales del libro pueden parecer repetitivos a primera vista. Sin embargo, todos ellos se representan deliberadamente, porque en cada ocasíón se presentan en un contexto diferente y en una secuencia diferente de preguntas y respuestas, y cada representación revela sutilezas adicionales.

Mientras que, en 1985, el ochenta y cinco por ciento de la población mundíal se calibraba por debajo del nivel de Integridad (200), en la actualidad se ha dado un salto significativo, descendiendo hasta el setenta y ocho por ciento. Las investigaciónes indican que esto se debe a un desarrollo generalizado de la conciencia espíritual.

El material que se aporta aquí es único en el sentido de que el autor no es un eclesiástico, ni un religioso, ni un teólogo, sino un profesional clínico con amplia experiencia en los campos de la educación y la ciencia, la medicina, la psiquiatrica, el psicoanálisis y la investigación, así como en obras clínicas y científicas. Además, se le reconoce como un profesional de talento y éxito en muchos campos, y en la época en la que acaeció su repentina iluminación, llevaba ya mucho tiempo de ejercicio como psiquiatra clínico en la ciudad de Nueva York.

También han sido singulares sus intensas experiencias espírituales, que comenzaron en su primera infancia, se repitieron en la adolescencia e irrumpieron con fuerza abrumadora en la mitad de su vida. Esto le llevo a recluirse durante varios años, así como a sus ulteriores investigaciónes sobre la naturaleza de la consciencia, las cuales le llevaron a escribir Power versus Force y este tratado que tie­ne usted en sus maños.

Otro detalle curioso es que, durante treinta años, y a pesar de la naturaleza abrumadora de sus experiencias espírituales, el autor nunca ha hablado de ellas, hasta la publicación de Power versus Force. Cuando se le pregunta el porque de este proceder, el autor simple­mente comenta que <>.

Esta obra, mas avanzada que la anterior, consigue el increíble objetivo de hacer comprensible lo incomprensible. Con una ade­cuada descripción y una sutil explicación, lo oscuro se hace claro y obvio. Este don para la comunicación y la escritura fueron objeto de los comentarlos de la Madre Teresa.

El verdadero autor del libro es la Consciencia misma.
El editor


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gradecimientos


Gracias a tantos estudíantes espírituales por sus preguntas, tan pertinentes, y por su entusiasmo; y también a:

Lynn Johnson, por la investigación y la preparación de los materiales.

Susan Hawkins, por sus interminables horas de investigación, por su participación crítica y su inspirada intuición.

Doctor Moon Jin Hee, Radha Soami Meditación Center, General Kyong-Suk Jahng y sus comunidades espírituales, por su conformidad con el propósito de este libro, y al doctor Moon por la traducción al coreano.

Los miembros de la Asamblea Nacional de la Republica de Corea, por su hospitalidad y generosidad de espíritu.

Sonia Martin, por su diligencia para preparar y editar el manuscribo.

Advertencia

Se advierte al religioso tradicional o tímido espíritual que el material que se presenta hache puede resultarle turbador, por lo que haría bien en evitarlo.

Estas enseñanzas se ofrecen al estudíante espíritual comprometido que esta buscando a Dios como iluminación.

El sendero que Lleva a la iluminación a través de la verdad radical exige y requiere la renuncia al propio sistema de creencias. Solo entonces puede revelarse la realidad última, en la búsqueda del Yo del Supremo.

El material de este libro se presenta desde la perspectiva del Ojo del Yo.
Introducción

A lo largo de la historia, muchas personas se han interésado por los estados de consciencia de la iluminación, y los informes sobre estos estados han tenido un profundo impacto tanto en las personas como en la sociedad. La rareza estadística de su aparición estimula la curiosidad y subraya el valor de tales informaciónes. Aunque se dispone ya de abundante literatura espíritual en todos los idiomas donde se describen tales estados, muchos de estos informes están poco detallados o son incompletos. En algunos casos, se dan errores de traducción, y hay también muchos errores de transmisión a lo largo de generaciones hasta que adoptan finalmente la forma escrita. De ahí que haya informes con errores que han disminuido el nivel de veracidad del original, tal como lo transmitió el maestro iluminado.

Por tanto, puede ser sumamente valioso articular nuevamente, con un lenguaje actual, una declaración de la evolución de la consciencia para alumnos avanzados. Además, muchos tratados espírituales carecen de explicaciones sobre detalles sutiles que son de enorme importancia para el buscador avanzado. El propósito de El Ojo del Yo es transmitir una información que pueda ser verificada y cuyo nivel de verdad pueda ser calibrado con el fin de proporcionar, por vez primera, un cuerpo de información útil capaz de soportar las pruebas de certidumbre. Hasta ahora, los alumnos espírituales dependían de la fe, de las creencias o de las habladurías, así como de la reputación y del renombre del maestro espíritual.

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a queja del indeciso estribaba en que la verificación de la verdad era el ingrediente que le faltaba. El gran <
du

da» tenia que ser vencido. Al igual que en Power versus Force, se ha calibrado y se puede verificar la veracidad de cada pagina, párrafo, oración y afirmación de este libro. Dudar es educarse, y el propósito de lo escrito en esta obra es compartir de la forma mas completa lo que se ha experimentado.

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SECCION I

LA PRESENCIA DE DIOS

Un relalo de la Iluminación en tiempos recientes:

Su comienzo repentino, la sustitución de la consciencia ordinaria por una Conciencia Infinita, y la transformación del yo en el Yo por la Gracia de la Divina Presencia.


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ower versus Force
terminaba con un Gloria in Excelsis Deo. Este libro comienza con esa misma afirmación, en referencia a lo que es la experiencia espíritual definitiva y final. De hecho, no es en modo alguno una experiencia, sino un estado eterno. En el mismo estado radica su propia autoridad. Habla por si mismo; se presenta por si mismo como una actualidad. No hay quien hable. La verdad se revela por si misma. Se sostiene por si misma y es completa, total y profundamente obvia en cuanto se presenta.


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APITULO 1

PROLOGO

Años de luchas y sufrimientos internos, y de un esfuerzo espíritual aparentemente inútil culminaron con el tiempo en un estado de negra desesperación. Ni siquiera una retirada hacia el ateismo pudo traer alivio a la incesante búsqueda. Razón e intelecto eran demásíado frágiles para la formidable tarea de hallar la verdad última. Hasta la mente se había encaminado hacia una derrota final, agonizante y aplastante. Hasta la voluntad se había quedado inmóvil. Entonces, una voz interior grito: <>.

Después, todo ceso y desapareció en el olvido. La mente y toda sensación de un yo personal desaparecieron. Durante un instante abrumador, todo aquello fue sustituido por una omniabarcante consciencia, una conciencia radíante, completa, total, silenciosa y serena, como la esencia prometida de <>. El exquisito esplendor, la belleza y la paz de la Divinidad brillaron con intensidad. Era algo autónomo, final, intemporal, perfecto, el Yo de lo manifestado y lo no manifestado, la Divinidad Suprema, y así permaneció...

La Presencia
Un profundo silencio lo impregna todo alrededor, y el movimiento se ralentiza y se serena. Todo irradía una intensa vitalidad. Todas y cada una de las cosas son conscientes de todas y cada una de las demás. La cualidad luminosa de la radíación es abrumadoramente


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ivina en su naturaleza. Lo abarca absolutamente todo en su total Unidad, de manera que todas las cosas están interconectadas, en comunicación y armonía, a través de la conciencia y por el hecho de compartir la cualidad básica de la esencia de la misma existencia.

La Presencia es un continuo que ocupa por completo lo que previamente, para la percepción ordinaria, parecía un espacio vació. Esa Conciencia interior no es diferente del Yo, pues impregna la esencia de todo. La Conciencia es consciente de su propia consciencia y omnipresencia. La existencia y su expresión, tanto en su forma como en su informalidad, es Dios, e impera igualmente en todos los objetos, personas, plantas y animales. Todo se halla unido por la divinidad de la existencia.

Esa Esencia penetrante lo incluye todo sin excepción. Los muebles de la habitación son iguales a las rocas o a las plantas en su importancia o trascendencia. Nada queda fuera de la Totalidad omniabarcante, total, completa, que no carece de nada. Todo es de igual valor, porque el único valor real es la divinidad de la existencia.

Eso que es el Yo es total y completo, y esta igualmente presente en todas partes. No existen necesidades, deseos o carencias. Ningúna imperfección ni discordía es posible, y todo objeto parece una obra de arte, una escultura de belleza y armonía perfectas. La Sacralidad de toda la Creación es la reverencia que todas y cada una de las cosas muestran por todas y cada una de las demás. Todo se halla imbuido de un gran esplendor, y todo guarda silencio en su sobrecogimiento y reverencia. La Revelación infunde una serenidad y una Paz infinitas.

Al contemplar el cuerpo, este se revela igual a todo lo demás: sin pertenecer ni ser poseído por persona alguna, igual a los mue­bles u otros objetos, y simplemente una parte mas de >. No existe ningúna sensación personal acerca del cuerpo, y no hay identificación alguna con el. Se mueve espontáneamente, ejecuta correctamente sus funciones corporales y camina y respira sin esfuerzo. Esta autopropulsado y sus acciones vienen determinadas y activadas por la Presencia. El cuerpo es simplemente un <>, igual a cualquier otra cosa en la habitación.

Si otras personas le interpelan, la voz del cuerpo responde adecuadamente, pero lo que se oye en la conversación resuena en

un nivel de significado superior. En cada frase se revela un significado mas profundo, mas hondo. Toda comunicación se comprende ahora en un nivel mas profundo, casí como si hasta la pregunta mas sencilla fuera en realidad una pregunta existencial y una declaración acerca de la humanidad en si. En la superficie, las palabras suenan superficiales; pero en el nivel mas profundo, tienen penetrantes implicaciones espírituales.

Esas respuestas adecuadas las esta dando el cuerpo, al cual todos dan por hecho que es el <> al que le están hablando. Esto, en si, es extraño, porque no hay ningún <> real asociado en modo alguno a este cuerpo. El verdadero Yo es invisible y no tiene ubicación. El cuerpo habla y responde a las preguntas simultáneamente en formas paralelas, en dos niveles al mismo tiempo.

Serenada por el Silencio de la Presencia, la mente se encuentra en silencio, sin palabras. No hay imágenes, ni conceptos, ni pensamientos. No hay nadie que los piense. Al no haber nadie presente, no hay quien piense ni quien actúe. Todo sucede por si mismo, como un aspecto mas de la Presencia.

En los estados de consciencia ordinarios, el sonido se impone sobre el fondo del silencio y lo reemplaza. En cambio, en la Presencia, sucede lo contrario. Aunque el sonido es perceptible, se encuentra en el fondo. El Silencio se impone de tal modo que no se ve interrumpido ni desplazado por el sonido. Nada trastorna su serenidad ni interfiere en su paz. Aunque tienen lugar movimientos, estos no son capaces de alterar la inmóvil serenidad que hay mas allá del movimiento. Todo parece moverse como a cámara lenta, debido a que el tiempo esta ausente. No hay mas que un estado constante de Ahora. No hay acontecimientos ni sucesos porque todo comienza y termina, todo empieza y acaba; los acontecimientos solo tienen lugar en la consciencia dualista de un observador. En ausencia de esta, no hay sucesión de acontecimientos que puedan ser descritos o explicados.

En lugar de un pensar, hay un conocer autorrevelado que imparte un entendimiento completo, que se explica por si mismo a través de su refulgente esencia. Es como si todo hablara silenciosamente y se presentara en su totalidad en la absoluta belleza de su perfección, manifestándo de este modo su gloria y revelando su Divinidad intrínseca.


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a sufusión de la Presencia a través de la totalidad y de la esencia de todo cuanto existe es exquisita en su suavidad, y su tacto es como de algo que se derrite. El Yo interior es su verdadero núcleo. En el mundo ordinario, solo se puede tocar la superficie de las cosas; pero, en la Presencia, la esencia mas profunda de cualquier cosa se halla entremezclada con la de todas las demás cosas. Este tacto, que es la Mano de Dios en su tierna suavidad, es al mismo tiempo una expresión y la morada del poder infinito. En su contacto con la esencia interior de todo, uno es consciente de que la Presencia está siendo sentida por todas las demás cosas, objetos o personas.

El poder de su suavidad es ilimitado, y dado que es total y omnipresente, es imposible oposición alguna. Impregna «Todo lo que es>>, y de su poder surge la propia existencia, que es al mismo tiempo creada y sustentada por el poder. Este poder es una cualidad intrínseca de la Presencia, y su presencia es la esencia de la propia existencia. Está presente en todos los objetos. En ningún lugar hay vacuidad, dado que la Presencia llena tanto el espacio como el interior de los objetos. Cada hoja sabe como está siendo experimentada por todo lo demás y comparte el gozo de la divina Presencia.

Todo se halla en un estado de silencioso regocijo, por cuanto su consciencia es una experiencia de la Divinidad. Una peculiaridad de todo cuanto existe es la de una serena gratitud, siempre presente, por habérsele concedido el don de experimentar la presencia de Dios. Esta gratitud es la forma en la cual se expresa la adoración. Todo lo que es creado y tiene existencia comparte el reflejo de la gloria de Dios.

La apariencia humana ha asumido un aura totalmente nueva. El Yo Uno resplandece en los ojos de todos. Todos los rostros irradían y todos son igualmente hermosos.

Lo mas difícil de describir es la interacción entre las personas, que se mueve en un nivel diferente de comunicación. Existe un amor obvio entre todos. Sin embargo, sus palabras cambian de tal manera que toda conversación se convierte en algo amoroso y pacifico. El significado de las palabras que se escuchan no es el mismo que el que encuentran los demás al escucharlas. Es como si hubiera dos niveles de consciencia distintos en funcionamiento, apareciendo en el mismo escenario de forma y movimiento; dos guiones diferentes se están pronunciando a través de las mismas palabras.

Los yoes superiores de las personas implicadas transforman, en un plano diferente, los significados de las palabras en si mismas, y la comunicación de comprensión se encuentra en un plano superior. Al mismo tiempo, es evidente que los yoes inferiores de las personas no son conscientes de la comunicación que, simultáneamente, estén teniendo lugar entre sus yoes superiores. Las personas están como hipnotizadas, al creer en la realidad de sus yoes ordinarios, que no son más que una exteriorización inadvertida e inconsciente de escenarios o papeles, como en una película.

Al ignorar a los yoes inferiores, los yoes superiores se comunican entre si directamente, y los yoes ordinarios de las personas parecen no ser conscientes de ese nivel superior de conversación que está teniendo lugar. Al mismo tiempo, las personas sienten intuitivamente que algo diferente a lo habitual está sucediendo. La presencia consciente del Yo crea un campo de energía que resulta sumamente agradable a las personas. Este campo de energía lleva a cabo lo milagroso y trae armonía a los acontecimientos, junto con cierta sensación de paz a todos los que lo experimentan.

Las personas que vienen, tras recorrer muchos kilómetros en busca de respuestas a sus preguntas, descubren de repente, en presencia de esa aura, las respuestas que buscan, que les llegan a través de una comprensión interna que hace irrelevantes las preguntas originales. Esto sucede porque la Presencia recontextualiza la ilusión de un «problema>>, haciendo así que desaparezca.

El cuerpo proseguía con sus operaciones y reflejaba las intenciones transmitidas a través de la consciencia. La continuidad del cuerpo no revestía gran interés, y era evidente que el cuerpo realmente no es mas que una propiedad del universo. Los cuerpos y los objetos del mundo reflejan variaciones interminables y no muestran imperfección alguna. Nada es mejor ni peor que ningúna otra cosa, ni es de un valor o una importancia diferente. La cualidad de la perfecta identidad propia define el valor intrínseco de todo cuanto existe como expresiones iguales de divinidad innata. En la Realidad no existen las relaciones, en la medida en que la > es un concepto de observación mental dualista. Todo «Es>> meramente, y exhibe la esencia de la existencia.

De forma similar, sin la interposición de un observador activo, con su innata categorización de pensamientos, no puede haber


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ambios ni movimientos que explicar. Cada « cosa>> evolucióna simplemente como una expresión de su esencia divina. De ahí que la evolución tenga lugar como una manifestación de la consciencia, y lome expresión desde niveles abstractos superiores de energía hasta formas inferiores mas concretas y, por ultimo, materialidad física. así, la creación se manifiesta desde una informalidad abstracta, a través de formas progresivas, hasta un patrón de energía final, que da lugar a la materialidad concreta. El poder para manifestarse es la expresión de la divina omnipotencia como creación continua.

La Creación es el Presente y el Ahora. Este Ahora es continuo, de modo que no son posibles principios ni finales. La visibilidad, o la materialidad en si, no son mas que fenómenos sensoriales y no una condición necesaria para la existencia, la cual, en si misma, carece de forma y, sin embargo, es intrínseca a toda forma.

Dado que todo esta siempre en proceso de creación, todo es una expresión de la Divinidad, o de lo contrario no tendría la capacidad de existir en modo alguno. El darse cuenta de que todo lo que existe refleja a la Divinidad de la Creación es el motivo por el cual merece respeto y reverencia. Y esto justifica la reverencia ante el espíritu que hay dentro de todos los seres vivos y de la naturaleza, que es característica de muchas culturas.

Todos los seres que sienten son iguales. Solo la manifestación material esta sujeta al cese; la esencia no se ve afectada, y conserva la potencialidad de reaparecer en forma material. La esencia solo se ve afectada por las propias fuerzas de la evolución. La aparición de la forma material a partir de la esencia viene determinada por la presencia de lo que ya esta en forma. El contenido de la manifestación material puede fácilitar la manifestación de la esencia como forma, o puede no serle favorable, dependiendo de las circunstancias. Se podría decir que la creación satisface sus propias instrucciones o tendencias internas, divinas. Tradicionalmente, se le ha dado en llamar destino, que es el despliegue de la potencialidad y el reflejo de las circunstancias preexistentes (las clásicas «gunas>> sanscritas de rajas, satva y tamas, o acción, conciencia y resistencia). así, el hombre puede influir en las circunstancias con el fin de potenciar la manifestación de las eventualidades deseadas. Medíante su capacidad de decisión, la consciencia humana puede influir en los resultados, pero el poder de la creación es competencia de Dios.

La naturaleza de la creación, que esta mas allá del tiempo, del espacio y de la causalidad, se revela por si misma y se presenta a la consciencia de la Conciencia como un don de la Presencia. Todas las cosas son intrínsecamente sagradas en la divinidad de su creación. Cuando el sentido critico y la discriminación de la percepción dualista se dejan a un lado, se revela la perfección y la belleza absoluta de todo.

El arte intenta abstraer esta conciencia cuando toma un instante en el tiempo y lo congela en la escultura o la fotógrafa. Cada fotograma representa la perfección, que solo se puede apreciar cuando se aísla una visión única de la distorsión de la historia superpuesta. El drama de cada instante de la existencia se presta a ser preservado cuando el arte lo salva de la extinción de la transformación de la forma material que llamamos historia. La inocencia intrínseca de cualquier instante dado se manifiesta cuando se saca a ese instante del contexto proyectado sobre una secuencia de instantes seleccionados que, posteriormente, se convierten en una «historia>>. En el momento que la mente dualista los convierte en una historia, se les aplican los términos de «bueno» o «malo>>. Si quitamos el enjuiciamiento humano de la observación, todo lo que se puede ver es que la forma esta en constante evolución, en constante «cambio> , que no es intrínsecamente deseable o indeseable.

Todo manifiesta su potencialidad inherente en la medida en que esta determinado por su esencia y por las circunstancias imperantes. El esplendor de todas las cosas se halla en su mera existencia, en el hecho de manifestar la gloria de la creación de Dios como existencia en si. Por virtud del mero «ser>>, todas y cada una de las cosas que sienten y que no sienten en su existencia cumplen con la voluntad de Dios. Es debido a la intención divina que lo no manifiesto se hace manifiesto; y la creación es el proceso que nosotros presenciamos.

Debido a que la naturaleza de la creación no es evidente para la consciencia ordinaria, la mente manufactura enigmas sin respuesta, por ejemplo, como puede un Dios «bueno» permitir tanto <>? Mas allá de la percepción dualista y de las categorías arbitrarlas de la manifestación, no hay nada bueno ni malo que explicar, y se puede ver que el universo es, en si mismo, inofensivo. La mente humana construye sus escenarios de objetivos y


deseos, y los acontecimientos pueden coincidir con ellos o no. Tanto la tragedía como la victoria tienen lugar solo dentro de las limitaciones de la mente dualista y no son independientes de la realidad. Todo lo que hay en este mundo parece surgir y luego disolverse dentro de las limitaciones de la percepción. Pero, en la medida en que la Realidad esta mas allá del tiempo, el espacio y la forma, es irrelevante si una <> o una <
> existen durante una décima de segundo o durante miles de años. Así, el empeño por vivir unos cuantos años mas o incluso unos pocos instantes mas se antoja una ilusión vacía, porque la existencia no se experimenta en modo alguno dentro del tiempo. Este instante es la única realidad que se esta experimentando; todo lo demás es una abstracción y una construcción mental. Por lo tanto, uno no vive en absoluto setenta años; solo este mismo instante fugaz es posible.

En la realidad de la no dualidad, todo esta completo, y el deseo se sustituye por la gratitud. A medida que la vida evolucióna, todo ser vivo es la expresión total de su potencialidad en cualquier momento dado. La motivación desaparece como tal, y la acción tiene lugar como una fase en el proceso de actualización de la potencialidad. Por tanto, no hay actor detrás de la acción. Lo que hay es una sensación de totalidad y de completa satisfacción en cada instante. El disfrute de las necesidades físicas es el producto de la propia acción. El apetito de comer, por ejemplo, surge del acto de comer, sin deseo previo alguno por el siguiente bocado; si se deja de corner debido a una interrupción, no existe sentimiento de perdida. La alegría de vivir tiene su origen en la propia existencia en cualquier momento dado, y la conciencia de totalidad continua es un aspecto de la alegría de la existencia.

La totalidad de la Unidad del Todo no se puede <>. Mas Bien, se conoce por virtud de serlo. El <> del Yo es el Ojo de Dios presenciando el despliegue de la Creación como un Ahora. La secuencia es una ilusión creada por la percepción del <> del ego, que es el punto de observación del proceso que va de lo no local a lo local, de lo no lineal a lo lineal, de la Totalidad al <>. La percepción es el ojo del ego que, en la medida en que traduce el inaprensible Infinito en un finito experimentable, genera la percepción del tiempo, el espacio, la duración, la dimensión, la posición, la forma, la limitación y la singularidad.

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