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Apuntes TdC- FORMAS DE CONOCIMINETO – EMOCIÓN – IES “Jovellanos”. Gijón

APUNTE SOBRE LAS EMOCIONES
La emoción tiene la ventaja de estar abierta a todos, al humilde y al débil, al analfabeto y al académico. Se considera tan eficaz como cualquier otro método... (Bhagavad Gita)
La importancia del estudio de las emociones en relación con el conocimiento es vital o fundamental, si se quiere, ya que es sabido que los estados emocionales provocan con frecuencia ilusiones o alteraciones de la percepción de la realidad; el miedo puede inducirnos a ver una persona acechando en la oscuridad, aunque se trate de un árbol o su sombra. “Ver la vida de color de rosa” no se debe a que así sea en realidad, o que una botella esté “medio-llena o medio-vacía” depende de la persona que sea preguntada o el momento en el que se lo preguntemos. Los problemas se resuelven mejor con ironía, lo imposible parece cierto si aplicamos una pizca de humor; en los sueños todo es posible y el amor elimina todos los obstáculos y suprime todas las dificultades. A ese equilibrio entre deseo y realidad, lo llamamos sabiduría de la vida.
El mundo de las emociones está muy unido al de la motivación. Actuamos siempre por algún motivo; hacerlo sin motivo, sugiere que éste es desconocido o está muy oculto. Cuando se hace algo parece que es por alguna causa. La dificultad estriba en saber o descubrir las causas que nos inducen a actuar, elegir o buscar. Lo que parece que no ofrece ya ninguna duda para los psicólogos es que todo comienza con una carencia o un estado emocional vivido como tal por un sujeto, como se aprecia en este esquema:


CARENCIA NECESIDAD o MOTIVO para la acción


TENSIÓN O PULSIÓN (TENDENCIA)




ANSIEDAD



SATISFACCIÓN FRUSTRACCIÓN



RELAJACIÓN Eliminación de la AGRESIVIDAD



MECANISMOS DE DEFENSA

VIOLENCIA



  1. ¿Qué es una emoción?


Estamos acostumbrados, como occidentales que somos, a considerar todos los problemas como seres racionales y lógicos pero olvidamos con frecuencia que también somos seres sentimentales. Se nos ha olvidado el aforismo de Blas Pascal: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”, por más que Saint Exupery nos lo recordara en El pequeño príncipe: “No se ve más que con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

Es más, los sentimientos, pasiones o emociones son, en gran parte, responsables de nuestra personalidad y de nuestro modo de mirar la vida. Sin estas experiencias nuestra vida sería monótona e insípida, fría y sin color. No sabríamos de ritos ni de fiestas; no nos entusiasmaríamos ni con el juego ni con el atardecer, ni compartiríamos con un amigo un momento “mágico”.

Nos damos cuenta de que estamos sintiendo algo o nos emocionamos, cuando notamos interiormente y externamente cierta clase de “alteración”: el corazón late más deprisa, enrojece o palidece el rostro, suda, siente un escalofrío recorriéndole la espalda, etc. La emoción no es solo difícil de estudiar científicamente, sino de definir. Emoción viene de una raíz latina que significa “agitar”. Desde la Psicología actual se ha definido la emoción como: “ Sentir tendencia hacia algo intuitivamente evaluado como bueno o beneficioso o bien apartarse de algo intuitivamente evaluado como malo o penoso. Simultáneamente a esta atracción o aversión se producen una serie de cambios fisiológicos cuya finalidad estriba en que se pueda llevar a cabo esta aproximación o retirada. Estos cambios fisiológicos tienen características propias que son diferentes de unos estados emocionales a otros” ( M.B. ARNOLD: Emotion and personality, 1961)1. Una emoción supone un apartamiento del estado normal de un organismo. Incluye sensaciones, impulsos a la acción y ciertas reacciones somáticas internas.

La experiencia de las emociones es un hecho universal,. Todos, alguna vez, hemos sentido miedo, nos hemos puesto tristes o alegres y hemos estado airados o gozosos. Las emociones expresan en parte la gran riqueza de nuestra vida afectiva,. Sin emociones seríamos como máquinas, útiles pero insensibles, a cuanto nos rodea.
No siempre se ha mirado con buenos ojos eso de tener emociones o dejarse llevar por ellas. Autores cristianos de renombre influenciados por el estoicismo, por ejemplo, consideraban como modelo de perfección a quién no expresaba sus emociones o las dominaba. Las emociones y las pasiones turbaban el sosiego y la tranquilidad del alma. Se permitía y asumía que fueran las mujeres las que mostraran cualquier rasgo emotivo: “Los hombres no lloran2, se decía. Hoy se considera que las emociones son un componente normal de toda motivación, que en determinados momentos puede asumir el papel preponderante de la conducta humana, más que la razón. Hoy se habla del efecto beneficioso de la risa y del buen humor, en la salud.
Las emociones movilizan rápidamente el organismo para facilitarle su actuación de acuerdo a la situación en la que la persona se encuentre. Además, las emociones se hallan controladas por la normativa social y cultural en lo referente a su código de expresión. Difícilmente se acepta que uno exprese en público determinadas emociones. Por otra parte, las emociones pueden tener diversas expresiones, aunque su contenido sea el mismo. Por ejemplo, la risa de un japonés puede expresar rabia o ira.


  1. Clasificación de las emociones. Aclaración terminológica.


Al estudiar las reacciones afectivas de las personas se mencionan emociones, sentimientos, pasiones... ¿Qué se entiende por cada uno de estos términos? De hecho, hablar así presupone que aceptamos cierta clasificación de los estados afectivos. Ya los filósofos racionalistas Descartes y Espinosa se ocuparon ampliamente de la cuestión. Los psicólogos introspeccionistas clásicos establecen estas distinciones:

  • Las emociones serían estados afectivos que sobrevienen súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras; es decir, es un estado emocional breve pero intenso.

  • Los sentimientos serían estados afectivos complejos, estables, más duraderos que las emociones pero menos intensos. O sea, estados emocionales prolongados pero débiles.

  • Las pasiones, por fin, serían estados afectivos que participan de las características de las dos situaciones anteriores, ya que poseen la intensidad de las emociones y la durabilidad y estabilidad de los sentimientos.


No obstante, estas distinciones han quedado sobrepasadas con el estudio objetivo que de las emociones realiza la Psicofisiología y el Conductismo. Hoy se concibe la emoción como una forma de comportamiento que puede originarse por causas internas o externas, que puede persistir incluso una vez desaparecido el estímulo, y que acompaña necesariamente, en mayor o menor grado, toda conducta motivada. Distinguir, pues, entre emoción, pasión y sentimiento no es tarea fácil.

Ha habido muchos intentos de clasificar las emociones. Así, WUNDT propone tres grandes grupos: a) placer-displacer, b) excitación-calma, c) tensión-relajación. Otros, como LERSCH, critican esta clasificación por considerar que sólo se refiere al aspecto interno olvidando las relaciones con el entorno. Actualmente se prefiere hablar de emociones “simples” y emociones “complejas”. Las emociones simples son las básicas y genéricas como “agradar”, “rechazar”, “gozar”; las emociones complejas se caracterizan por componerse de varias emociones, todas ellas relacionadas con el mismo objeto o situación, pero con signo distinto y a menudo conflictivo. Por ejemplo, los celos son una emoción compleja que comprende a la vez emociones de amor, miedo de perder el objeto amado, enojo hacia el ser amado y hacia la tercera persona; diremos que los celos son una emoción compleja porque puede descomponerse en emociones más simples, en ocasiones contradictorias.



  1. Manifestaciones fisiológicas.

En las emociones intensas se producen variaciones somáticas concomitantes, debidas al sistema neurovegetativo, en concreto al sistema simpático. Por añadidura, se excreta en el torrente sanguíneo la hormona adrenalina, que, a su vez, produce cambios somáticos. Podemos medir estas variaciones con instrumentos adecuados, de aplicación práctica en el llamado detector de mentiras3. No es posible, sin embargo, deducir de estas mediciones qué tipo ni qué cantidad de emoción es la implicada. El polígrafo o detector de mentiras, es un aparato complejo que detecta las modificaciones fisiológicas, a las que aludiremos más adelante, que sufrimos al experimentar distintas emociones. Nunca se detecta la mentira de un posible criminal, por ejemplo, con este tipo de aparatos sino, simplemente, el grado de reacción fisiológica del organismo ante unos u otros estímulos. Claro que, normalmente, el asesino o malhechor reacciona de modo particular ante los estímulos que le recuerdan su acción culpable. Sin embargo no siempre se puede usar el detector de mentiras en Psicología judicial e investigación criminal porque los sujetos que están entrenados o los que no tienen ningún sentimiento de culpabilidad, pueden falsear los resultados del polígrafo. Esto debe aplicarse a los muy mentirosos también.

Dicho esto, he aquí los principales índices fisiológicos y reacciones de los estados emocionales:


  1. El lóbulo frontal de la corteza cerebral se activa y éste estimula al hipocampo para la acción.

  2. El hipotálamo, situado en la base del cerebro, activa la glándula suprarrenal.

  3. Reacción galvánica de la piel o cambios eléctricos de la piel medidos mediante un galvanómetro. Erizamiento del vello, carne de gallina.

  4. Tensión muscular medida mediante electrodos que se aplican a los músculos. Los músculos se contraen.

  5. Respiración registrada mediante un neumógrafo. El tórax se ensancha para aumentar el volumen de aire inhalado. Los bronquiolos se relajean, permitiendo la entrada a los pulmones de un mayor volumenn de oxígeno

  6. Ritmo cardiaco, uso del electrocardiograma (E.C.G.). El corazón se dilata, aumentando la provisión de sangre y se aumentan las pulsaciones.

  7. Presión sanguínea, medida por un esfigmomanómetro o tensiómetro.

  8. Velocidad metabólica o velocidad a la que se consume el oxígeno.

  9. Temperatura de las manos.

  10. Temperatura de la cara, ponerse colorado o sonrojarse.

  11. Dilatación de las pupilas.

  12. Los vasos sanguíneos periféricos se contraen, y la piel palidece. Si la piel se dañase, la sangre se coagularía inmediatamente para impedir una pérdida importante.

  13. Otros vasos sanguíneos se dilatan, y el hígado libera glucosa, el combustible de los músculos.

  14. En casos de miedo extremo, la vejiga se vacía de la orina acumulada, los esfínteres se relajan.

Ahora bien, el conocimiento de cada uno de estos índices y reacciones no llega a definirnos en qué consisten las distintas emociones. Al parecer emociones de muy distinta significación como la ira o el miedo, llegan a tener parecidas expresiones fisiológicas.

En general, se puede afirmar que las diversas emociones no se acompañan de distintos índices fisiológicos; y que con distintos sujetos una misma emoción puede expresarse de modos diferentes o muy diversos. Ello ha llevado a la formulación de teorías sobre el fenómeno de las emociones.


  1. Teorías acerca de las emociones.


A lo largo de la historia de la Psicología se han ido proponiendo teorías que intentan explicar la complejidad de la emoción. La mayoría de ellas se hacen desde el punto de vista fisiológico. Existen, como se verá en la bibliografía, muchas otras explicaciones del mundo afectivo, desde los más diversos prismas de observación. A continuación enumeramos simplemente las más conocidas desde el punto de vista fisiológico.

  1. Teoría periférica de JAMES- LANGE: Fue propuesta por Williams James en 1884 y simultáneamente por el danés C. G. Lange. Parten de la observación común y generalizada de que suele considerarse que las alteraciones fisiológicas de la emoción se suceden y son provocadas por tanto por la situación emotiva. Esto se expresa con la frase: “ Lloramos porque estamos tristes”. Pues bien, estos autores afirman lo contrario: “sentimos tristeza porque lloramos; ira, porque golpeamos; miedo, porque temblamos”. Es decir, 1º) el estímulo (=una situación deprimente) incide directamente sobre el córtex cerebral, 2º) éste desencadena una serie de modificaciones periféricas fisiológicas =llorar) que 3º) al ser reconocidas otra vez por la corteza cerebral dan lugar a la percepción de la emoción (=tristeza).

  2. Teoría córtico-hipotalámica de CANNON y BARD:

Los trabajos de estos autores resaltan la importancia que dar al sistema central. El Hipotálamo es centro de las actividades neuronales de las emociones. En principio los mecanismos de todas las emociones permanecen en estado de inactividad y controlados por el córtex. Según esta teoría la reacción emocional se desarrolla así: 1.- El estímulo va del receptor a la corteza cerebral pasando por el hipotálamo. 2.- Se produce la desinhibición de los centros diencefálicos. 3.- Se desencadenan las expresiones periféricas fisiológicas de la emoción. 4.- A la vez se transmite información al córtex de lo que está ocurriendo a nivel periférico, lo que produce la percepción de los contenidos emocionales. Por tanto: el conocimiento y el sentimiento de una emoción se produce al mismo tiempo que las reacciones corporales o cambios orgánicos.

  1. Teoría de la “activación” de ARNOLD y LINDLEY:

Achacan a la anterior teoría que no explique cómo la emoción tiende a autoalimentarse y a acentuarse. Como cuando decimos: “estamos montando en cólera”, y vamos aumentando progresivamente la intensidad del sentimiento. Así la emoción se desarrollaría así: 1.- El estímulo inductor llega a la corteza cerebral a través del hipotálamo. 2.- Se produce la desinhibición de los centros diencefálicos. 3.- Por lo que al desaparecer el control de la expresión orgánica se observan las distintas modificaciones somáticas. 4.- Éstas se perciben en la corteza cerebral, previa mediación del tálamo y del hipotálamo. 5.- Esta percepción influye a su vez en la captación del estímulo emocional. Se constituye, pues, un circuito cerrado que explica el desarrollo en avalancha de ciertas emociones por refuerzos sucesivos de la primera captación del estímulo emocional. En resumidas cuentas, unas emociones me llevan en cascada a otras, como en un torrente.
4) Estado de la cuestión en la actualidad: Es, sin duda, al nivel emotivo donde el hombre actual se encuentra más desorientado. El deporte y la educación física lo ayudan a tomar contacto con su propio cuerpo. La educación, por otro lado, gira en torno al problema del desarrollo intelectual del individuo. Si el cuerpo se desarrolla gracias al deporte, y la mente se enriquece en la escuela y la universidad, las emociones, en cambio, se aprenden en la calle o sobre la marcha. La vida no es para contemplarla, sino para vivirla; la solución no es contener o racionalizar las emociones sino dejarlas fluir, expresarlas. Así, por ejemplo, PERLS, psicólogo que aplica la terapia gestaltista, habla de sentimientos positivos y sentimientos negativos para el equilibrio vital. Existen hoy infinidad de libros o terapias que se han dado en llamar humanísticas o de “autoayuda”4. Citaremos algunos autores que trabajan con las emociones: Sigmund FREUD, W. REICH, A. LOWEN, el citado PERLS, J.L. MORENO, Eric BERNE, Thomas HARRIS, ERICKSON, BANDURA, Carl ROGERS, etc.

  1. Génesis y desarrollo de las emociones.

  1. Efecto de la maduración y del aprendizaje:

Las tendencias emotivas son hereditarias en los animales, y probablemente también en los seres humanos. Mediante la cría selectiva de animales es posible obtener cepas que son muy emotivas y otras que no lo son tanto. La estructura general del desarrollo emotivo en los niños consiste en una diferenciación sucesiva. Al principio, solo se da una excitación, de la que se van diferenciando la euforia y el disgusto, y más adelante la ira, el miedo, la alegría y el amor. Tanto la maduración como el aprendizaje intervienen en el desarrollo de las emociones. En las fases finales es más importante el aprendizaje. En ellas intervienen los siguientes factores: un aumento de la capacidad para las actividades motoras y el lenguaje, una mayor familiaridad con las personas y con los objetos; más oportunidades para aprender reacciones emotivas; el aprendizaje de nuevos objetivos y motivaciones, y el aprendizaje del control de las emociones. Las expresiones emotivas varían durante el desarrollo. El despliegue emotivo es más frecuente y de carácter más explosivo y efímero en los niños o en las personas poco maduras. Al aumentar el control de las emociones, las respuestas afectivas aparecen con una mayor graduación en su intensidad. Diversos estudios han demostrado que existen semejanzas notables en las manifestaciones de las emociones. Existe, al parecer, alto grado de precisión en reconocer las emociones que se mostraban mediante fotografías. Tanto mayor cuanto los sujetos que juzgaban pertenecían a una cultura más letrada. Si bien hemos de reconocer que existen manifestaciones muy dispares de una cultura a otra. Así al golpear las manos que para unos (los europeos) expresa alegría, congratulación, para otros (los chinos) expresa preocupación, desilusión.

No cabe duda de que la expresión de nuestras emociones es deudora en gran medida de nuestra cultura, en la que hemos crecido y en la que vivimos. Por otra parte, se ha podido constatar que niños ciegos y sordomudos de nacimiento llegan a expresar emociones con idéntico o similar modo que los niños normales. En estos casos se sugiere la influencia del desarrollo genético de las personas como factor importante en la expresión de las emociones.

Si nos centramos en el desarrollo emocional de un niño, nos percataremos de cómo las distintas emociones aparecen poco a poco durante los dos primeros años de vida. Las emociones se diferencian progresivamente desde que el niño posee el suficiente desarrollo de los mecanismos perceptibles así como la necesaria organización neuro o psico-motriz. BRIDGES es uno de los primeros y que más detenidamente ha estudiado el desarrollo5 de las manifestaciones emocionales en el niño. Durante las primeras semanas los estímulos no producen sino una reacción emocional general que podemos llamar “excitación”. Al finalizar el primer mes aparecen dos reacciones “placer” y “displacer”. Luego aparecen sucesivamente, la ira, disgusto, miedo, euforia, afecto hacia los adultos, envidia, y afecto hacia iguales (otros niños). Véase la figura siguiente:

AFECTO PARA IGUALES

AFECTO PARA ADULTOS

JÚBILO

GOZO

EXCITACIÓN

ANGUSTIA

CÓLERA

DISGUSTO

MIEDO

CELOS
NACIMIENTO 1 3 6 12 18 24 MESES


b) Efecto de los factores individuales:

A medida que el niño crece se individualiza la expresión de sus emociones. En los niños ciertas emociones tienen su origen en condicionamientos que luego se generalizan fácilmente otros estímulos. Por ejemplo, si a la presencia de un perro se le asocia un ruido violento, el niño tendría miedo de los perros y, quizá, de cualquier animal u objeto que se le parezca. El niño ha adquirido miedo condicionado. Por el condicionamiento un nuevo objeto o situación viene a desencadenar respuestas que inicialmente eran provocadas por otros estímulos.

La disposición emocional depende de la historia personal de cada individuo. Depende igualmente de su estado psicológico, de la tonalidad de su humor, del estado pulsional, del equilibrio biológico general, de la regulación endocrina. Pero también la situación o ambiente juega un papel importante. Así una situación puede desencadenar emociones diferentes en distintos sujetos y a la vez distintas situaciones pueden provocar una misma emoción en un sujeto.

En resumen, diríamos que la emoción queda determinada tanto por el estímulo de la situación concreta, como por el propio individuo y sus circunstancias.

  1. Efecto de los factores sociales:

La situación del momento condiciona la emoción. Pero su expresión depende en gran medida de la realidad social en que se vive. La emoción tiene un fundamento genético, pero también una expresión social. Poco a poco el niño aprende a controlar y a enmarcar la expresión de sus emociones. Un adolescente que había mediado en la disputa de sus padres para impedir la separación de éstos, aprendió a encubrir luego la expresión de ciertas emociones (enfado, ira, etc.) ante comportamientos concretos de sus padres a fin de evitar recaídas en el enfrentamiento inicial.

Durante el periodo educativo de socialización el hombre aprende el lenguaje del medio sociocultural en que vive; así, el palidecer durante una conversación en grupo, cuando alguno de los miembros dice o sugiere algo inconveniente acerca del sujeto, es una manera de indicarle que vaya con cuidado con lo que dice. El medio social configura la expresión individual de las emociones (si bien también el individuo influye en la modificación de la expresión emocional de su grupo social). Lo social impone la forma, el ritmo, la intensidad, la existencia o no de la emoción. Por ejemplo, en algunas culturas, el duelo por la muerte de un ser querido se acompaña de grandes gritos, en cambio en otras no se manifiesta externamente dolor alguno, incluso puede festejarse con músicas y danzas rituales.

En resumidas cuentas, que los principales excitantes de las emociones son objetos sociales, y que la alegría, la tristeza, y la ira, entre otras emociones, están casi siempre asociadas a situaciones sociales.



  1. La interrelación de las emociones.

En general, las situaciones que producen placer consisten en la satisfacción de un impulso o en la consecución de un objetivo. Al principio, lo que produce temor es un estímulo extraño al sujeto presentado súbitamente. Pero, más adelante, es la amenaza de un daño físico lo que desencadena el miedo, y en la adolescencia, esta amenaza se relaciona con situaciones sociales. La cólera aparece cuando se produce una situación de frustración o cuando el sujeto se encuentra con un obstáculo ante una actividad dirigida hacia un fin.

Los hábitos emotivos se adquieren gracias a la asociación regular entre una determinada situación y un estado afectivo, y este proceso se basa en el condicionamiento. Muchos temores se adquieren de esa forma. La ira y la hostilidad (agresividad) se pueden convertir en técnicas sociales para conseguir determinados objetivos. La sociedad intenta suprimir la expresión de cólera, pero al hacer esto lo que provoca es agresividad. Tanto el miedo como la ira son susceptibles de generalización.

En los niños, la frustración se debe, sobre todo, a obstáculos ambientales. Mas adelante, la causa puede consistir en objetivos que se hallan tan por encima del nivel de una persona que es imposible alcanzarlos. En los adultos, una gran parte de las frustraciones proviene de un conflicto de intereses entre motivaciones que se obstaculizan recíprocamente.

A veces nos resulta difícil discriminar las distintas manifestaciones emotivas. De hecho no existe total discontinuidad entre las emociones. Unas se parecen, como la cólera y el desagrado; otras, son claramente diferentes, como el amor y el desprecio. Algunos autores han intentado establecer una escala que ordene las distintas emociones. Ésta es, por ejemplo, la escala propuesta por WOODWORTH:


AMOR SORPRESA MIEDO IRA DESAGRADO DESPRECIO




Según esta escala, nunca se confundirán la sorpresa y la ira, aunque puedan confundirse la sorpresa y el miedo.

En 1941, SCHOJBERG, basándose en la expresión del rostro realizó otro diagrama más completo al considerar que la escala anterior no era lineal, sino circular, ya que los extremos se tocan, y puede establecerse interrelación entre ellos. Así, solemos decir que el amor puede convertirse en odio:
ATRACCION

AGRADO








DESAGRADO

RECHAZO


Por otra parte un sentimiento, una emoción pueden resultarnos agradables o desagradables. Nos agrada el amor, la alegría; nos desagrada el miedo, la ira... etc. Asimismo podemos adherirnos o rechazar una emoción. Nos adherimos a nuestro sufrimiento y rechazamos el disgusto, el desagrado. Finalmente una emoción puede alcanzar un grado de mayor o menor intensidad.

Para definir cualitativamente una emoción bastaría con trazar un punto sobre las coordenadas antes definidas. Al mirar ese punto con el centro, la circunferencia queda definida en dos zonas que permiten definir la emoción.
7. Las emociones y las enfermedades Psicosomáticas.

Es posible producir reacciones emotivas que causen alteraciones psicosomáticas al incrementarse la tensión arterial, el ritmo cardíaco, etc. Los trastornos producidos de esta forma incluyen las úlceras gastroduodenales, la hipertensión, el asma, la dermatitis y la obesidad. Podemos distinguir tres fases en la reacción somática ante un estrés intenso: la reacción de alarma, que consiste en ciertas reacciones emotivas típicas; una resistencia ante el estrés y, finalmente, una fase de agotamiento en la que fallan los recursos. Estas tres fases constituyen el síndrome de adaptación general.

Las drogas tranquilizantes alivian la ansiedad y las reacciones emotivas. No bastan, sin embargo, para curar las enfermedades afectivas, y poseen, además, ciertas contraindicaciones y efectos secundarios desagradables. No debe uno fiarse de las apariencias; está expuesto al error el juicio de un estado afectivo a través de la expresión facial, las manos o la voz.

Cada día más los médicos se encuentran con enfermos que se declaran así y no sufren ningún trastorno orgánico. Son los llamados enfermos funcionales. Pero muchos de estos enfermos funcionales pueden llegar a ser enfermos orgánicos. Así el desajuste orgánico puede llegar a ser el resultado de una problemática psicológica. Hablamos entonces de enfermedades psicosomáticas. ¿Cómo puede un desajuste psicológico puede causar un desajuste orgánico? Hay que recordar que las emociones fuertes producen en el organismo cambios fisiológicos que llevan a aumentar la frecuencia del ritmo cardiaco, la presión arterial, la respiración, etc. Cuando pasada la emoción de la persona no recobra su ritmo normal de vida, almacena una tensión tal que puede desencadenar desarreglos orgánicos. La úlcera gástrica o duodenal suele ser el final de una tensión psíquica largo tiempo mantenida. He aquí algunas de las principales reacciones psicosomáticas: Eccemas, dermatitis, urticaria, dolor de espalda, reumatismo, asma, presión arterial, dolores de cabeza, úlcera gastroduodenal, colitis, estreñimiento, pérdida de apetito, trastornos menstruales, obesidad, conjuntivitis crónica, etc.

Ante una enfermedad psicosomática no basta aliviar al paciente del síntoma sino que conviene atenderle en la totalidad de su persona atacando la raíz del síntoma. El médico y el psicólogo conjuntamente han de realizar la terapia del enfermo psicosomático.


  1. Inteligencia emocional: conocimiento y sentimiento.

El corazón tiene razones que la razón desconoce


Blas PASCAL

Cada vez se le da más importancia a la influencia de las emociones en la inteligencia, en su desarrollo y en la resolución de problemas. Así las emociones actúan como catalizadores para los acontecimientos humanos, de tal forma que no puede entenderse una situación sin las coordenadas anímicas: las circunstancias determinan el resultado. Cuanto más se desee, mas se poseerá; cuanto mas se posea, más se conocerá: saber para prever, prever para poder (A. CONTE).




Hay que aprovechar todos los recursos que se poseen en la lucha por la supervivencia, de tal modo que la genética nos preprograma para triunfar en la adaptación a los sucesivos medios en constante transformación

LEYES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

El arte y la filosofía nos ayudan a transformar el dolor en conocimiento.

SCHOPENHAUER.

  • LAS SIETE LEYES DE LA GESTIÓN ECOLÓGICA DE LAS RELACIONES





  1. Ley de la autonomía

Ayúdate a ti mismo, y todos te ayudarán. (Nietzsche)

  1. Ley de la prevención de las dependencias

No hagas por los demás aquello que ellos puedan hacer por sí mismos.

  1. Ley del boomerang o de la correspondencia

Todo lo que haces a los demás, también telo haces a ti mismo. (Erich Fromm)

  1. Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia

No hagas a los demás aquello que quieres para ti; pueden tener gustos diferentes

(Georges Bernard Shaw)

  1. Ley de la moralidad natural

No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti.

  1. Ley de la autoaplicación previa

No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo.

  1. Ley de la limpieza relacional

Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que no nos dejan crecer como personas.


  • LEY DE LA GESTIÓN ECOLÓGICA DE LOS RECURSOS AFECTIVOS



Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados.
El destino antropológico del homo-sapiens-demens es no dejar nunca de hacer dialogar en nosotros sabiduría y locura, atrevimiento y prudencia, economía y dispendio, templanza y consumación, desprendimiento y vínculo. (EDGAR MORÍN)

  • LEY DE LA DIVERSIDAD Y RIQUEZA DE AFECTOS



La vida natural depende de su diversidad y riqueza


  • LEY DE INTERDEPENDENCIA AFECTIVA


Todas las formas de vida dependen entre sí.
Los hechos no dejan de existir por el simple hecho de ignorarlos.

ALDOUS HUXLEY
Todo el universo es una posada: no busques un chorro de paz; todos tus familiares se alojan aquí, así es que espera las molestias de todos.

PROVERBIO CHINO



  1. BIBLIOGRAFÍA sobre las emociones.


ARONSON, Elliot: El animal social. Introducción a la psicología social, Madrid. Alianza, 1985.
BOWLBY, : Los vínculos afectivos,
CERDÁ, E.: Una Psicología de hoy, Barcelona, Herder, 1969.pp.227-281.
DESCARTES, Renato: Las pasiones humanas, Barcelona, Península, 1972.
EIBL-EIBESFELDT, Irenäus: Amor y odio. Historia natural del comportamiento humano, Barcelona, Salvat, 1986.
FÁBREGAS,J.J. y GARCÍA, e.: Técnicas de autocontrol, Madrid, Alhambra, 1988.
FREUD, Sigmund: Tres ensayos sobre teoría sexual, Madrid. Alianza, 1978.
GESSELL, A.: El niño de 0 a 12 años,
GOLDBERG, Jane G.: El lado oscuro del amor. El papel positivo de nuestros sentimientos negativos. Barcelona, Círculo de Lectores, 1997 . ( Ed. Obelisco, 1995).
GOLEMAN Daniel: Inteligencia Emocional, Barcelona, Círculo de Lectores, 1997. ( Ed. Kairós, 1996).
GURMÉNDEZ, Carlos: Tratado de las pasiones, Méjico, F.C.E., 1985.
GURMÉNDEZ, Carlos: Teoría de los sentimientos, Méjico, F.C.E., 1981.
HELLER Agnes: Teoría de los sentimientos, Barcelona, Fontamara, 1980.
LORENZ, Konrad: Sobre la agresión, el pretendido mal, Madrid. Siglo XXI, 1989.
MELLA, Ricardo: Breves apuntes sobre las pasiones humanas, Barcelona, Tusquets, 1976.
MONTAGU, Ashley: La naturaleza de la agresividad humana, Madrid, Alianza Univ., 1983.
MORGAN, Clifford T.: Introducción a la psicología, Madrid, Aguilar, 1972. Pp.61-164.
PIAGET, J.: Seis estudios de psicología, Barcelona, Ariel,
ROGRIGUEZ DELGADO, J. M.: La felicidad, Barcelona, Círculo de lectores,1990. (Barcelona, Temas de Hoy, S.A.,1988).
ROGRIGUEZ DELGADO, J. M.: El control físico de la mente. Hacia una sociedad psicocivilizada, Madrid, Espasa Calpe, 1973, 320 pp.
RUSSELL, Bertrand: La conquista de la felicidad, Madrid, Espasa
Calpe, 1981.
SPINOZA, B.: Ética demostrada según el orden geométrico, Partes 3 y 4, Madrid, Editora Nacional, 1979.
SPITZ, R.: El primer año de la vida del niño,
THORPE, W:H:: Naturaleza animal y naturaleza humana, Madrid, Alianza Univ., 1980.
WALZLAWICK, Paul: El arte de amargarse la vida, Barcelona, Círculo de lectores, 1989. (Herder, 1984).
ZAZZO, René: Avances y novedades en la psicología infantil, México, F.C.E., 1989.
VV.AA.: Integración emocional y psicología humanística. Terapia bioenergética, Psicodrama, Terapia gestaltista, Análisis transaccional. Madrid, Ed. Marova, 1979.
VV.AA.: “¿Estamos determinados por los genes?, MUNDO CIENTÍFICO, Nº194, Octubre, 1998, pp15-81, 86-87 (Nº extra).


1 Cf. CERDÁ, E.: Una psicología de hoy. Barcelona, Herder, 1969, pg.257.

2 “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”, le dice a Boabdil su madre, al salir de Granada, conquistada por los Reyes Católicos, en 1492.

3 Ver el artículo de ALDER, Ken, “Las mentiras del detector de mentiras”, MUNDO CIENTÍFICO, Nº 224, Noviembre, 2001, pp. 58-63.

4 Han tenido éxito de ventas obras tituladas de esta forma: “Tus zonas erróneas”, “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”, “Más Platón y menos prozac”, “Yo estoy bien, tú estás bien”, etc.

5 Otros autores como WALLON, PIAGET, BRUNNER, GESSELL, BOLBY o SPITZ, lo han hecho desde diversos punto de vista.




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