Ministerio del poder popular para la defensa




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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELAlogo

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA DEFENSA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITECNICA DE LA FUERZA ARMADA

NUCLEO CARABOBO-EXTENSION GUACARA

Reforzando los valores humanos para la convivencia en el entorno social de los niños y niñas del 4º grado de Educación Básica, sección “A” de Unidad Educativa “Alonso Díaz Moreno” del Municipio Guácara Estado-Carabobo.


Licenciadas:

AGUIRRE ESTEFANY.C.I 19.919.108

CUEVA YOEMIR.C.I 17.192.429

MENDOZA BÁRBARA C.I.13.810.930

NIETO ERIKA C.I.14.461.197

RIVAS LILIANA C.I.12.525.646

TOVAR ELSI C.I. 19.991.142

SECCIÓN: G-011-D

FAC: DOUGLAS SALAS
Guacara, julio de 2009

INDICE

INTRODUCCIÓN

En la actualidad el mundo está viviendo una perdida de valores en nuestras familias, ésta situación se refleja en las escuelas, encontrando con frecuencias alumnos que no respetan a sus compañeros y maestros. Los docentes tenemos que buscar la manera de fortalecer desde nuestras aulas esos valores que solo causan problemas significativos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños. Pero ¿cuál debe ser nuestra actitud ante la diversidad de niños que nos encontramos en nuestras aulas?

Dentro de las estrategias para la convivencia tenemos el buen humor, respeto, el buen trato, sobre todo en estos tiempos. Las escuelas pueden también enseñar a los jóvenes valores al mismo tiempo que enseñan matemáticas, lengua y las otras materias. A medida que se incrementan los problemas sociales y disminuye la capacidad educativa de la familia y otras instancias socializadoras, más se acude y demanda a la escuela que contribuya a intentar solucionar los problemas que afectan a los niños y niñas.

Graham Haydon, en su libro Enseñar valores: un nuevo enfoque, contribuye a repensar qué se debe hacer en la educación cívico-moral de los estudiantes y señala que “reflexionar sobre los valores es una forma de conseguir un cuadro más claro de lo que estamos tratando de hacer y de lo que define en qué consiste hacerlo bien”.El autor se cuestiona sobre qué papel juegan los valores en la educación, en los fines de la educación y en la función de la escuela actualmente ya que la educación pública se configuró como la institución necesaria para la formación e identidad de la ciudadanía, en la que tienen un papel primordial los valores.

TITULO: Reforzando el valor del respeto en los niños y niñas del 4º grado de Educación Básica, sección “A” de Unidad Educativa “Alonso Díaz Moreno” del Municipio Guácara Estado-Carabobo, para la convivencia en su entorno social.

TOPICO, ENTORNO SOCIAL Y EL PROBLEMA

Las bachilleres cursantes del 5to semestre de Educación Integral sección G-011-D en la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada (UNEFA), durante la vinculación realizada en la Unidad Educativa “Alonso Díaz Moreno”, ubicada en el Municipio Guácara del estado Carabobo, pudimos observar que los alumnos del 4º grado sección “A” presentaban un alto nivel de irrespeto; esto en cuanto al saludar a los docentes, a pedir permiso y a dar las gracias, entre otras. La cual trae como consecuencia, las malas palabras de niño a niña, de niño a niños y de alumnos a docentes. Al percatarnos de la situación presente en el aula. Decidimos proponer una planificación inmersa de estrategias a la docente del aula acerca de cómo trabajar esa debilidad reinante en el salón.

Considerando que los valores humanos forman parte fundamental para la interacción con las personas que nos rodean y que este es el pilar de la educación que debe poseer cualquier persona para integrarse a la sociedad, por definirlo así, Principalmente el valor del respeto debe ser reforzado tanto en la escuela como en el hogar y practicarse en las mismas y entorno social. El fortalecer esta debilidad presente en al aula de 4º grado sección “A” permitirá a la maestra disminuir el comportamiento un tanto hostil que poseen algunos alumnos, al agredir a sus compañeros para recibir algún favor de los mismos. Y además evitar ciertas conductas groseras dentro del aula de clase, así le permitirá a la maestra poseer mas domino del grupo. Además este fortalecimiento de valores les permitirá a los niños ser trasmisores de los valores dentro de su familia y de su comunidad.

IMPORTANCIA

La escuela tiene la tarea de la educación integral de los ciudadanos desde las edades más tempranas, de manera particular debe formarlos como personas que conocen y comprendan el valor de los valores en la misma medida en que se relacionan con esos valores atesorados por las generaciones anteriores.

He aquí el punto más importante, “el hablar de los valores", se dice mucho de éstos, pero desafortunadamente no todas las personas logramos adquirirlos, pues no es tan fácil, es por ello que el papel que desempeña un maestro en la escuela primaria no es tan sencillo, pues en él recae una gran responsabilidad; la de fomentar esos valores, para poco a poco irlos inculcando en sus alumnos.

Por tal motivo el maestro debe darse a la tarea de adquirir habilidades suficientes, que le sean útiles para aplicar cuantas estrategias sean necesarias, al momento de impartir la asignatura que corresponde a la enseñanza de los valores, ya que podemos ver con tristeza que en las escuelas primarias dicha asignatura no se desarrolla como tal, sino que es vista por el docente como una materia que sirve solo para completar la jornada escolar.

Es así como, época de rápidas transformaciones nos envuelven la amenaza de perder los puntos que sirven de soporte para construir el proyecto de vida de las nuevas generaciones, pues estos cambios afectan casi todas las órdenes, tanto de la vida individual como de la colectiva. Entonces, se hace necesario e imprescindible, abrir un espacio íntimo en el ámbito escolar y aunar, el esfuerzo solidario de todos sus protagonistas, para mejorar la tarea educativa impregnándola de profundas y significativas dimensiones humanizadoras.

 En consecuencia, la escuela es, por excelencia, el lugar y agente de cambios en la forma de ser de niños y jóvenes, de allí parte, el inmenso interés que suscita el tema de los valores en la escuela, en quienes no han perdido la fe y demuestran su entusiasmo y la ilusión de encontrar formas, cada vez más exitosas, de enseñar y aprender a esos niños, jóvenes y adultos. La intención de querer educar en valores, nace el deseo de pretender las condiciones de vida del individuo y, en este sentido, las instituciones educativas deben propiciar el conocimiento teórico de sus estudiantes acompañado del desarrollo de competencias, actitudes y valores que les permitan hacer un uso virtuoso de sus saberes.

La educación al promover valores, deja de ser impersonal, estéril, vacía y pasa a cumplir con la misión de toda escuela educadora: la de proponer ejemplificar, clasificar, ayudar a descubrir los valores. El actor principal de la educación en valores eres tú, maestra, maestro, profesor, profesora, en tu cotidianidad pedagógica, en tu aula, y fuera de ella, es decir, en la vida misma.

Propósito Principal

Reforzando el valor del respeto en los niños y niñas del 4º grado, sección “A” de Unidad Educativa “Alonso Díaz Moreno” del Municipio Guácara Estado-Carabobo, para la convivencia en su entorno social.

Propósitos secundarios

  • Brindar a los niños y niñas una solida formación en valores, sustentadas en los principios universales de los derechos humanos

  • Fomentar el valor del respeto para la convivencia a través de la aplicación del mismo.

  • Valorar los cambios de aptitudes de los niños al aplicar el valor del respeto en el aula.

  • Proveer a los niños y niñas de herramientas para que desarrollen su potencial de manera sana y responsable, sin adicciones, orientado por un proyecto de vida viable y prometedora.


MARCO REFERENCIAL

La proclamación de los derechos humanos, entre ellos el derecho individual y colectivo a la vida y a la paz, constituye uno de los logros más significativos de la humanidad. Sin embargo, es también uno de los más frágiles en un mundo convulsionado por las diferencias y las desigualdades estructurales fuente de conflictos, a veces, irresoluto y permanente. Los centros educativos no son ajenos a la tensión entre un mundo que aspira hacer efectivo el derecho humano a la paz y la inexistencia de algunas de las condiciones que aseguran su práctica. Por otro lado tampoco son ajenos al fenómeno de la violencia. Una de las primeras dificultades a las que estos se enfrentan es buscar respuestas adecuadas a un fenómeno cuyo concepto no es unívoco. Por consiguiente y en primer lugar es necesario, antes de diseñar cualquier plan de prevención, realizar un diagnóstico inicial de la situación, diferenciando seis tipos de comportamiento “antisocial” que suelen confundirse: la disrupción en las aulas; los problemas de disciplina en las relaciones entre el profesorado y el alumnado; el maltrato entre compañeros o iguales; los daños a los bienes del centro y el vandalismo; las expresiones de la violencia directa; y el acoso sexual. Pero además hay que tener en cuenta algunos ámbitos ajenos a los centros donde se dan procesos relevantes de explicación a ese comportamiento reprobable: la violencia estructural presente en el conjunto de nuestra sociedad; la violencia presente en los medios de comunicación a la que el alumnado está expuesto durante muchas horas diarias; los modelos violentos que se aprenden en el seno de la familia y en el entorno más inmediato; y la ausencia, en muchos casos, de una respuesta educativa adecuada debido al olvido de las dimensiones socio-afectivas en los procesos educativos, especialmente en la educación secundaria, tradicionalmente apartada de las dimensiones no académicas de la educación. Como ha señalado Moreno Olmedilla (1998): “En el conjunto de estos procesos, la violencia que surge en nuestros centros de enseñanza se explicaría por el hecho de que tales centros estarían reproduciendo el sistema de normas y valores de la comunidad en la que están insertos y de la sociedad en general. Los estudiantes, por tanto, estarían siendo socializados en «anti-valores» tales como la injusticia, el desamor, la insolidaridad, el rechazo a los débiles y a los pobres, el maltrato físico y psíquico y, en resumen, en un modelo de relaciones interpersonales basado en el desprecio y la intolerancia hacia las diferencias personales en particular y hacia la diversidad étnica en general”. Si bien el objetivo de los centros educativos no consiste únicamente en rechazar y prevenir la violencia, la propia finalidad del derecho a la educación exige la puesta en marcha de medidas coordinadas en aquellos ámbitos que la investigación distingue como fuente de las variables (individuales, sociales o ambientales, educativas) que influyen en los fenómenos violentos. Como señalan diferentes estudios la acción de los centros educativos representa un importante papel en la interacción entre esos tipos de variables, y constituye, por consiguiente, el núcleo central de todo plan preventivo.

La educación más apropiada a las exigencias actuales de acelerados cambios demanda- puesto que sus vidas estarán vinculadas a las vidas, hechos y acontecimientos que ocurren en otros lugares menos cercanos- junto a la preparación de los jóvenes para participar plenamente en su comunidad de pertenencia, la capacidad de comprender y actuar frente a los hechos que se producen en un mundo cada vez más global e interdependiente. Por otra parte, como han reconocido algunas reformas educativas como la española, junto a la función tradicional de la educación de transmitir unos valores y unas tradiciones (socialización) es preciso crear nuevos valores orientados hacia el futuro (humanización) de modo que se superen esos desafíos de manera positiva. Esto significa que los centros educativos deben ofrecer una educación que contribuya en ese proceso de renovación constante que se da en nuestras sociedades y, a la vez, favorecer la participación de los estudiantes en el cambio mismo. Como ha escrito Drubay (1986): “Será, pues, un objetivo fundamental asegurar que los jóvenes estén mejor equipados para abordar el futuro de una manera positiva tanto en su ambiente inmediato como en el futuro en su totalidad”.

            Rechazar la violencia y favorecer su prevención constituye un principio motor de la educación y una de las finalidades que deben orientar los proyectos de centro, gui ados entre octrois porc los siguientes objetivos (Lucini, 1993): 1/ Descubrir, sentir, valorem y vivir con esperanza las capacidades personales como realidades y como medios eficaces que podemos poner al servicio de los demás y que pueden contribuir a un desarrollo positivo y armónico de la vida y del humanismo; 2/ Reconocer y valorar la propia agresividad como una forma positiva de autoafirmación de la personalidad, y ser capaz de canalizarla, permanentemente, hacia conductas y actividades que promuevan y favorezcan el bien común; 3/ Desarrollar la sensibilidad, la afectividad y la ternura en el descubrimiento y en el encuentro con las personas que nos rodean, tanto a un nivel próximo, como a un nivel más universal; 4/ Construir y potenciar unas relaciones de diálogo, de paz y de armonía en el ámbito escolar y, en general, en todas nuestras relaciones cotidianas; 5/ Reconocer y tomar conciencia de las situaciones de conflicto que pueden presentarse, descubriendo y reflexionando sobre sus causas y siendo capaces de tomar decisiones, frente a ellas, para solucionarlas de una forma creativa, fraterna y no violenta.

La Cultura de Paz es por esencia una cultura de la cooperación que implica para los centros educativos la exigencia de una verdadera concienciación sobre su doble papel: educativo y como instrumento para el cambio social. Compartir con los demás implica para la educación una reformulación de la organización escolar, redimensiona el papel de la cooperación como método pedagógico y constituye un desafío para la función docente y se hace necesaria la reconstrucción colectiva de la realidad dado que si “la institución es parte importante en la estrategia para preparar a sujetos, activos, críticos, solidarios y democráticos para una sociedad que queremos transformar en esa dirección, es obvio que en semejante misión podremos o no tener éxito, en la medida en que las aulas y centros escolares se conviertan en un espacio donde esa misma sociedad que nos rodea la podamos someter a revisión y crítica, y desarrollemos aquellas destrezas imprescindibles para participar y perfeccionar la comunidad concreta y específica de la que formamos parte”. Esto significa la creación de una cultura cooperativa en los centros educativos caracterizada por los siguientes rasgos (Fullan, M- Hargreaves, A. 1997): compromiso con el auto perfeccionamiento; presencia de la cooperación en todos los aspectos de la vida escolar; amplio acuerdo y consenso sobre los valores educativos solidarios; creación y mantenimiento de un ambiente de trabajo satisfactorio y productivo; desarrollo de la confianza colectiva necesaria para responder de manera crítica al cambio; y reflexión en la acción, sobre la acción y en relación con la acción. Como sugiere Stephen J. Ball (1989): “Cuanto más involucrados personalmente están los protagonistas de la organización, tanto más probable es que deseen influir en su práctica y su ethos para cambiar la organización y convertirla en el tipo de lugar donde quisieran seguir trabajando y enorgullecerse de ella”. Para que los protagonistas directos e indirectos de la educación puedan implicarse es necesario asegurar su participación a través de los canales democráticos ya establecidos que definen y orientan la organización escolar. Pero como muy bien ha expresado Santos Guerra (2000): “Participar es comprometerse con la escuela. Es opinar, colaborar, criticar, decidir, exigir, proponer, trabajar, informar e informarse, pensar, luchar por una escuela mejor”. Y esto, como añade este autor en otro lugar, porque “La democracia no se da a los miembros de la comunidad educativa como algo acabado, como un logro ya ultimado. Es, por el contrario, una construcción en constante dinamismo, una tarea inacabada, un reto permanente, una utopía inalcanzable pero siempre perseguible”.

El Respeto a mis semejantes







La vida en sociedad nos hace reflexionar sobre el valor del respeto, esto trae aparejado la necesidad de establecer algún tipo de certezas en torno a las ideas y la tolerancia. Es decir: ¿Qué hay que saber sobre el Respeto, la Pluralidad y la Tolerancia?

Respeto, Pluralismo y Tolerancia: Cuando hablamos de respeto hablamos de los demás. De esta manera, el respeto implica marcar los límites de las posibilidades de hacer o no hacer de cada uno y donde comienzan las posibilidades de acción los demás. Es la base de la convivencia en sociedad.

Las leyes y reglamentos establecen las reglas básicas de lo que debemos respetar. Sin embargo, el respeto no es sólo hacia las leyes o la conducta de las personas. Por el contrario, se relaciona con la autoridad, como sucede con los hijos y sus padres o los alumnos con sus maestros. El respeto también es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.

A su vez, el respeto tiene que ver con las creencias religiosas: ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada formación, o porque a lo largo de la vida, hemos construido una convicción. En este sentido, todos tenemos una posición respecto de la religión y de la espiritualidad. Como la convicción religiosa es íntima, resulta una de las fuentes de problemas más comunes en la historia de la humanidad.

De esto deviene el concepto de Pluralidad, esto es, la convivencia de diferentes ideas y posturas respecto de algún tema, o de la vida misma. La pluralidad enriquece en la medida en que hay elementos para formar una cultura. La pluralidad cultural nos permite adoptar costumbres y tradiciones de otros pueblos, y hacerlos nuestros. Sin embargo, cuando la pluralidad se integra en el terreno de las convicciones políticas, sociales y religiosas las cosas se dificultan.

Las dificultades con respecto a estas cuestiones conllevan a la noción de Intolerancia, es decir, “el no tolerar”. Fácilmente, ante alguien que no piensa, no actúa, no vive o no cree como nosotros, podemos adoptar una actitud agresiva. Esta actitud, cuando es tomada en contra de nuestras ideas se percibe como un atropello a uno de nuestros valores fundamentales: la libertad. La intolerancia desarrolla un grado de opresión que torna imposible la convivencia humana.

El secreto del éxito consiste en saber aprovechar adecuadamente tus propios valores.

Una simple ley de la naturaleza nos dice: LO QUE SE USA Y TRABAJA CONSTANTEMENTE, SE ENTRENA, SE FORTALECE Y SE IMPONE.  Analizando esta ley, se puede concluir con facilidad la causa de los fracasos, sufrimientos, angustias y temores de los seres humanos, y darse cuenta de cuál es el centro de comportamiento más entrenado en la mayoría de la gente, puesto que las personas generalmente actúan desde sus propias limitaciones y estas terminan por imponerse a sus propias virtudes, dando como resultado los constantes fracasos a nivel de sus relaciones, con lo cuál también limitan en gran medida sus posibilidades de alcanzar satisfacción en el campo económico, familiar y laboral. Cuando una persona utiliza constantemente LO MEJOR DE SÍ MISMO, estas características terminan por imponerse a sus propias limitaciones, lo cual da como resultado la apertura de muchas fuentes de satisfacción para su vida, no solamente en el campo económico sino en todas las demás áreas de su vida, ya que al expresar lo mejor de sí mismo, la vida devuelve como compensación lo mejor que ella tiene para cada quien.

El valor se reconoce en resultados. Una virtud interna que lleva a producir un resultado satisfactorio: paz interior y felicidad constante, nos permite comprobar que ahí se utilizaron valores. Se debe verificar en doble vía: "yo sentirme bien y los demás también". Cuando los expreso y los demás los reciben, se genera una gran satisfacción y un mejoramiento de la condición humana.

10 valores humanos que los padres deben enseñar a sus hijos, para que tengan éxito en la escuela y en la vida


Valores humanos (La calidad moral que mueve a hacer las buenas acciones con convencimiento y firmeza en el arte de vivir)

Está perfectamente comprobado que los niños que han recibido en su hogar y en la escuela una buena educación en los valores y virtudes humanas, tienen las mejores puntuaciones en autocontrol, comportamiento y cooperación que los que no han recibido esa educación. Los padres que tienen hijos que se portan mal, en casa y en la escuela, suelen estar mas alejados de las prácticas religiosas, el habito de las virtudes y el ejercicio de los valores.

10 principales Valores. Primera parte: Amistad, autodisciplina, compasión, coraje. Segunda parte: Fe, honestidad, lealtad, perseverancia, responsabilidad y trabajo. Están puestas por orden alfabético, pero cada uno debe ponerlas en orden a su preferencia.

Forma de practicarlos: Cómo  que se deben inculcar a los hijos y la forma de adaptarlos al comportamiento de los hijos en la escuela, en la familia y en la sociedad:

Razones del por qué educar en Valores: Si los padres practican con el ejemplo y enseñan a sus hijos los valores y las virtudes religiosas y humanas, como la cultura moral de lo que se supone que tiene que ser el mundo, están contribuyendo a crear unos hábitos en los hijos que trascienden a todas sus actividades, escolares, sociales, familiares y políticas.

Las organizaciones religiosas, siempre apoyan a los padres, mejoran sus habilidades y los niños ven que los mensajes de los progenitores, son reforzados por otros adultos, además de que las comunidades religiosas, aportan al ser padre una significación sagrada. No he tenido en cuenta la religión que practican los padres, bien sean católicos, protestantes, judíos, musulmanes, etc.
1. Amistad: La amistad es algo más que un afecto, es amor. Es una perspectiva moral. La amistad tiene sus exigencias: Franqueza, apertura, capacidad de aceptar críticas y halagos, lealtad, sacrificio, etc. Suele surgir de intereses y metas comunes. Un amigo es mucho más que un conocido. Se requiere mucho tiempo y esfuerzo para establecerla y gran trabajo para mantenerla. Los padres no son amigos, los padres son padres por encima de todo y de una forma muy superior. A un amigo lo pueden rechazar, a un padre no. Forma de practicarla: Todos los padres saben que para los hijos es fundamental la elección de amigos, pues eso les indicarán el rumbo que van a seguir en la vida. Los buenos amigos elevan nuestro desarrollo moral e intelectual y los malos amigos lo disminuyen y en ocasiones lo destruyen. Los padres deben enseñar a los hijos, a reconocer las falsas amistades y a que comprendan en que son nocivas para ellos. También los padres deben dar ejemplo con sus propias amistades, con las que se relacionan. Una actividad de maduración profunda para un joven, puede ser el trabar amistad con otro alumno que no tiene amigos, porque es nuevo o porque es menos afortunado en los estudios o en la sociedad.

El aspecto mas activo de la amistad se refleja en estas frases: ”Para tener un amigo, sé un amigo” y “Los amigos no permiten que sus amigos, conduzcan ebrios”

Algunas circunstancias donde se ven claramente la fuerza e intensidad de la amistad: Los amigos que permanecen unidos en la adversidad. Los amigos que dan más de lo que esperan recibir. Los amigos que para mejorar, se inducen mutuamente. Los pequeños actos, grandes sacrificios o acciones heroicas, realizadas por amistad. 

2. Autodisciplina: Quiere decir, discípulo de uno mismo. Es imprescindible para mantener el control sobre nuestra vida y desarrollo. Con élla conseguiremos la formación de hábitos mediante la puesta en práctica. Podremos plantearnos desafíos que nos permitan obtener los logros propuestos. Nos ayuda a tener orden y rigor en nuestras cosas.

Forma de practicarla: Es indispensable para poder conseguir los objetivos propuestos en la escuela o en la casa. Servirá para hacer la tarea sin dilaciones ni excusas. También para cumplir los horarios de llegada a la escuela y de empezar y terminar las tareas. Para distribuir el tiempo dedicado a los estudios, deportes, asueto, televisión, juegos, lecturas, etc.

Podrán ponerse desafíos y hacer programas con tiempos, objetivos y controles parciales. Irán viendo los resultados y apreciaran los avances. Los alumnos que tienen diseñado un programa de horarios para sus actividades, tienen muchísimas mas posibilidades de obtener mejores resultados en sus estudios.

3. Compasión: Es un valor que tiene en cuenta la realidad de otras personas. Es bondad, benevolencia, amistad. Es una actitud hacia la camaradería, la unión y el compañerismo en los momentos difíciles. Auxiliar al que está en desgracia. Modera el egoísmo virulento del individuo. Lo contrario es lo divisorio: racismo, sexismo, chovinismo, el pecado de omisión, etc.

Forma de practicarla: Si se ha acostumbrado a los hijos a distinguir con claridad entre lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer, encontrarán muy sencillo aplicarla ante situaciones que diariamente se le presentan con sus compañeros de clase. Siempre habrá un momento, donde podrán ayudar a alguien con tareas que el otro no puede hacer. De esta manera, reforzaran sus propios conocimientos y dejan un buen sabor de boca en quien ha sido ayudado. Normalmente las obras buenas, se esparcen rápidamente y siempre la ayuda realizada se recibe devuelta, multiplicada por mil. Lo que crea un flujo y reflujo de ayuda, que beneficia escolarmente, a todos los que practican el valor de la compasión.

Enseñar a practicar la compasión, elimina el grave problema de la discriminación por razas, sexos, economías, religiones, etc. Por eso los hijos educados en la compasión, se pueden desenvolver en todos los ambientes, pudiendo sacar buen provecho de situaciones, donde otros no pueden entender el convivir.

4. Coraje: El coraje consiste en saber que es lo que se debe temer. Lo contrario del coraje es la temeridad, que algunos la confunden con la falta de miedo. El coraje en las personas bien formadas, sale a relucir frente a las injusticias. Realizando actos de valentía, nos volvemos valientes y cuanto mas valientes somos, mas capacidad de resistencia poseeremos. La razón sirve para actuar con inteligencia, ante situaciones desafiantes. Forma de practicarla: Los padres deben fomentar también este valor, pues ayudara a los hijos a sacar fuerzas de las flaquezas. Les enseñará a luchar fuerte, en lo que consideran retos de estudios, trabajos o relaciones. Habrá cosas que las hagan en función de un reto, que ellos mismos se propongan. Dominarán el miedo al ridículo, serán valientes en defensa de los demás, incluso hablando por los que no tienen voz. Los padres también deberán enseñar a los hijos a acompañar a otros que estén en circunstancias difíciles. Esto permitirá que los jóvenes adquieran coraje y aprendan a manejar su confianza y su temores, aprendiendo también a distinguir que es lo correcto, incluso dominando su voluntad.

PERSPECTIVA METODOLOGICA
La modalidad que sustenta el presente estudio está apoyada en una investigación de campo de tipo etnográfico. Este estudio se apoyo en una investigación descriptiva, ya que se limita a interpretar lo que es igualmente, trabaja sobre la realidad del hecho.

La Etnografía y su método: De lo particular a lo global

La etnografía consiste en la descripción y comprensión del modo o estilo de vida de las personas a quienes se estudia, representando de manera responsable cada uno de los aspectos que caracterizan y definen al hombre y su cultura, interesándose especialmente por lo que la gente hace, cómo se comporta, cómo interactúa, cómo construye su vida y cómo la destruye también.

De acuerdo a lo expresado por Woods (1987), la etnografía se propone, entre muchas otras cosas, descubrir en qué creen las personas, cuáles son sus valores, qué perspectivas tienen de sus vidas, cuáles son sus reglas de conducta, qué define sus formas de organización, qué roles cumplen los integrantes del grupo, cuáles son sus problemas, qué los motiva, la forma como se desarrollan y cambian cada uno de los aspectos que caracterizan el día a día de la gente. El investigador que utiliza la etnografía trata de satisfacer sus ansias de conocimiento desde el "mundo interior" de los grupos y de sus miembros, los significados e interpretaciones que tengan los sectores estudiados, entendiendo y adoptando para sí mismo el lenguaje, las costumbres y las creencias que los definen.

En este orden de ideas, es preciso partir del hecho de que quien adopte la etnografía como camino para realizar investigaciones científicas, debe matizar su propia vida a través de la de los investigados, ya sean estos un grupo de estudiantes universitarios, los reclusos de alguna cárcel, un grupo familiar en particular, el conjunto de empleados de una empresa o un contingente de personas damnificadas como consecuencia del periodo de lluvias. Tal como lo señala Woods (1987), es preciso entonces entender que cada uno de estos grupos ha construido realidades culturales distintas, y para comprenderlos es necesario penetrar sus fronteras idiosincrásicas y observarlos desde el interior, lo cual resulta más o menos difícil de acuerdo con la distancia cultural que separa al investigador del grupo.

Esta tarea no es sencilla, no se trata de romper los límites o fronteras de los grupos y/o culturas a estudiar, sino de vincularse a ellos para así poder ser aceptados, y de allí aprender su cultura con el fin de sentirse más identificado con la investigación.

En la actualidad, el alcance y la definición de la etnografía han variado gradualmente. Un etnógrafo es mucho más que un investigador que intenta "registrar" y "describir" los comportamientos culturalmente significativos de un grupo social determinado (Heras, s/f). El investigador etnográfico es un ser humano que adopta una disciplina metodológica que se ha ido desarrollando a lo largo de los años que se adapta a escenarios y coyunturas específicas, lo que ha permitido, para beneficio de las Ciencias Sociales, que el método etnográfico sea uno de los iconos banderas de la investigación cualitativa actual.

Sin embargo, el método de investigación etnográfico en la actualidad, según Martínez (1996b), continúa debatiendo dos tipos de concepciones. La primera apunta a que, estrictamente, este método sólo busca la producción de estudios de tipos analíticos y descriptivos acerca de las costumbres, creencias, prácticas sociales y religiosas, conocimientos y comportamientos de una cultura específica, generalmente de pueblos o tribus primitivos. La segunda concepción señala que, en sentido amplio, el método etnográfico sirve para realizar estudios de carácter cualitativo, estudios de casos, investigaciones de campo, antropológicos y otros que se caracterizan por la presencia de la observación participante, los sujetos estudiados como coinvestigadores, el ambiente natural como elemento preponderante y la ausencia de prejuicios por parte del investigador.

Evidentemente, la segunda apreciación reseñada por Martínez, engloba el enfoque y el valor que la investigación etnográfica tiene en el que hacer científico y social cualitativista, donde cada aporte (pertinente o no) solidifica las bases de un método que se renueva con la ayuda, directa o indirecta, de otras disciplinas como la Geografía, la Historia, la Sociología, la Psicología, la Biología, la Arqueología y por que no, el Trabajo Social.

La Micro sociología como contexto de los Métodos Etnográficos en la Investigación Educativa

La utilización de los Métodos Etnográficos para investigar en escenarios educativos está mediada por una Sociología de la Educación cuya preocupación dominante no sean los aspectos macro estructurales (formas de relación Escuela-Sociedad; vinculación del Sistema Escolar con el Mercado de Trabajo y las estructuras de poder), los cuales aluden cómo y por qué está pasando en la Educación; sino que fundamentalmente aborde aspectos micro educativos que tienen que ver con el entendimiento del proceso mismo de la educación, vinculándose con la dinámica interna de las instituciones escolares, con la práctica educativa tal como la ejercitan los maestros y profesores, con las complejidades propias de las interacciones y negociaciones que se producen entre docente y alumnos en las actividades que cotidianamente se llevan a cabo en el aula de clases.

La incorporación de los Métodos Etnográficos se ve favorecida por una Sociología de la Educación que propicia la búsqueda de sus informaciones en el interior de la escuela, en la cotidianidad del salón de clases que es donde está "la verdadera acción" (Max Leffeld), donde realmente se producen todas esas cifras que colman los Boletines Informativos y Anuarios Estadísticos oficiales. Los procesos sociales que se producen en la escuela y, particularmente, en las aulas de clase no son capturables mediante técnicas meramente cuantitativas, sino que requieren la inmersión del investigador en los escenarios naturales donde tendrá la oportunidad de captar "los acontecimientos en pleno desarrollo" (Walter Martínez).

 Los métodos etnográficos en la investigación educativa

La investigación en el ámbito de la educación es heredera del debate metodológico suscitado en los campos de la sociología y la antropología. En efecto, los abordajes metodológicos propuestos por la sociología fenomenológica a partir de su incorporación de los métodos antropológicos propios de la etnografía, insurgente contra los de la sociología clásica a los cuales se les considera insuficientes para "capturar el significado que los individuos dan a sus acciones".

Los métodos etnográficos de orientación cualitativa, los cuales exigen: (a) la inmersión del investigador en la vida cotidiana de la comunidad estudiada; (b) el establecimiento preciso de los límites de la comunidad; (c) la observación intensiva de las modalidades de interacción; (d) la construcción de historias de vida; (e) la identificación de informantes claves; (f) el aprendizaje del idioma nativo y su interpretación como sistema de símbolos; (g) la descripción precisa y minuciosa de la organización espacial de la comunidad y de su sistema de intercambio de bienes, poder, prestigio; (h) el registro descriptivo de ritos, costumbres, herramientas y procedimientos; (i) la descripción de las formas como los miembros de la comunidad estudiada conceptualizan lo anterior. Todo esto queda consignado en una monografía a partir de cuya lectura se debe tener la sensación de HABER-ESTADO-ALLI.

Una de las notas de la sociología fenomenológica que va a tener un profundo impacto en la investigación educativa es la que tiene que ver con la delimitación de los escenarios en los cuales se va a estudiar la acción social de las personas. Efectivamente, extrapolar al medio escolar esta orientación sociológica que ubica sus estudios en "medios geográficos bien delimitados" hará que se considere como escenario natural del investigador educativo los ámbitos escolares pequeños y, en primera instancia, el aula de clases. Siendo este último ambiente un lugar de actuación privilegiada por parte del docente, resultan casi naturales las posturas que vinculan la docencia con la investigación y que han dado origen al muy interesante planteamiento de Stenhouse de "el docente como investigador".

De modo que la consideración de escenarios escolares pequeños en la investigación educacional de orientación cualitativa constituye uno de los rasgos que ella ha heredado de la antropología, particularmente de su vertiente etnográfica, cuyos métodos, cuando se aplican en el ámbito educativo consideran a la escuela, concretamente al aula de clases, como su escenario natural, porque es allí donde auténticamente se concreta el proceso educacional.

No obstante, la intención de los Métodos Etnográficos al penetrar en un micro escenario escolar no es sólo hacer un análisis de interacciones (tipo Ned Flanders) y registrar la conducta del docente y la de los alumnos; el enfoque etnográfico va mucho más allá, y trata de comprender el significado, propósito e intención que los actores (docente y alumnos) imprimen a sus acciones.

El investigador educativo, cuando adopta una perspectiva etnográfica, se concentra en el estudio del acontecer cotidiano del aula de clases, tratando de descubrir los motivos, las intenciones y el significado que quienes actúan en ese escenario dan a todo aquello que hacen: estrategias de enseñanza y de evaluación; formas organizativas de las interacciones didácticas; lenguajes utilizados; y actitudes, entre otros aspectos.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

BALL, Stephen (1989): La micropolítica de la escuela. Hacia una teoría de la organización escolar, Piados/ MEC, Barcelona

FULLAN, M- HARGREAVES, A (1997): ¿Hay algo por lo que merezca la pena luchar en la escuela?, MCEP, Sevilla.

LUCINI, F (1993): Temas transversales y educación en valores, Alauda, Madrid.

MORENO OLMEDILLA, J. M (1998): Comportamiento antisocial en los centros escolares: una visión desde Europa, en Revista Iberoamericana de Educación, núm.18, OIE, Madrid.

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