Separata preparada para la Maestría en Gerencia y Atención a Personas con Discapacidad por Fonoaudióloga María Eugenia Guillén Escalera, en base a capítulos de




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VI.6. ¿CÓMO INFORMA EL ÓRGANO DE CORTI EL MENSAJE ACÚSTICO AL CEREBRO?


Por mucho tiempo fue un misterio la forma como el órgano de Corti realiza esta complicada información al cerebro. Los especialistas sabían que el cerebro no respondía a vibraciones mecánicas, sino sólo a cambios electroquímicos. El órgano de Corti debía convertir, de alguna manera, el movimiento ondulatorio de la membrana basilar en impulso eléctrico correspondiente y luego enviarlo al cerebro.

Esta transformación de energía mecánica en eléctrica tiene dimensiones moleculares, siendo este cambio un proceso inherente a la transducción de la energía acústica en código neural.

Georg Von Békésy (1960), de origen húngaro, después de 25 años dedicados a descifrar el misterio de este minúsculo órgano, descubrió que las ondas de presión hidráulica que viajan a lo largo de los conductos del caracol, llegan a un punto máximo a lo largo del camino y presionan la membrana basilar. Las ondas generadas por los sonidos de alta frecuencia presionan la membrana cerca de la base del caracol, mientras que las ondas generadas por sonidos de baja frecuencia la presionan cerca del vértice. Por consiguiente, Békésy llegó a la conclusión de que el sonido de una frecuencia específica produce ondas que arquean la membrana basilar por un punto particular y hace que las células ciliadas de ese punto reaccionen y envíen señales al cerebro. La ubicación de las células ciliadas correspondería a la frecuencia, y la cantidad activada de tales células, a la intensidad.

Esta explicación es correcta en el caso de los tonos simples. Sin embargo, los sonidos que se producen en la naturaleza raras veces son sencillos. El canto de una rana toro suena bastante diferente del toque de un tambor, aunque es posible que los dos sonidos tengan la misma frecuencia. Esto se debe a que cada sonido está compuesto de un tono fundamental y muchos armónicos. La cantidad de armónicos y la fuerza relativa de éstos da a cada sonido su timbre distintivo o de carácter, de forma tal que reconocemos los sonidos que oímos.

La membrana basilar es capaz de responder simultáneamente a todos los armónicos de un sonido y detectar cuántos y qué armónicos están presentes, identificando así el sonido. Los matemáticos llaman a este proceso el "análisis de Fourier", denominado así en honor al matemático francés del siglo XIX Jean-Baptista-Joseph Fourier, señalando que el oído ha utilizado desde siempre esta técnica matemática avanzada para analizar los sonidos que oye y comunicar la información al cerebro.

Pese a esto, aún actualmente no se conoce bien qué tipo de señales envía al cerebro el oído interno. Los estudios revelan que las señales enviadas por todas las células ciliadas son aproximadamente iguales en duración y fuerza. Así, se piensa que el mensaje que llega al cerebro está compuesto de señales previamente codificadas.

Para apreciar la importancia de esto, recordemos el juego infantil en el que una fila de niños se van trasmitiendo una historia de uno a otro. Muchas veces lo que el último niño oye no se parece en nada a lo que dijo el primero. No obstante, si en lugar de una historia complicada, lo que se trasmite es un código como por ejemplo un número, es probable que no se distorsione. Y eso es al parecer lo que hace el oído interno.

Actualmente hay una tecnología avanzada de sistemas de comunicación, denominada "modulación por impulsos codificados" que funciona según este principio. En lugar de enviar detalles de un acontecimiento se envía un código que lo representa. Así, para enviar a la tierra las fotografías de Marte, se emplearon códigos binarios, convirtiendo estos códigos en sonidos para grabarlos y reproducirlos después. Este sistema es lo que, se supone, ha utilizado siempre el oído, cuyos mecanismos aún no son conocidos con precisión actualmente.

 
VII.7. DESARROLLO DEL OÍDO

Puede que nuestros oídos no sean los más agudos o sensibles, pero son ideales para satisfacer una de nuestras mayores necesidades: la de comunicarnos. Los oídos están diseñados para responder especialmente bien a las características de los sonidos del habla humana. Los bebés necesitan oír el sonido de la voz de su madre para desarrollarse bien, y a medida que crecen necesitan oír los sonidos de otros seres humanos para desarrollar su facultad del habla. Así pues, la audición adecuada es muy importante para tal adquisición, por lo que sin la evolución normal del oído no es posible un desarrollo normal del habla.

Por cierto, todos los padres saben aproximadamente cuándo su niño ha de aprender a sentarse y a caminar, y vigilan con atención el desarrollo de estas funciones; en cambio, la mayoría de ellos carece de información sobre la evolución del oído.

Por tal razón se esboza, de una manera panorámica, la evolución del oído, con el propósito de brindar la información pertinente, así como las desviaciones que en este proceso pueden darse y ser indicadores de alarma para que los padres acudan al especialista y ayuden a realizar un diagnóstico precoz sobre la naturaleza del defecto auditivo de su niño, previniendo sus consecuencias perniciosas, especialmente en la adquisición y desarrollo del habla, tal como se observa en personas afectadas en su capacidad de percepción auditiva.


VI.8. DESARROLLO CRONOLÓGICO DEL OÍDO



Formación del órgano del oído


  • A los 3 meses después de iniciado el embarazo.


Oído pre-natal


  • A los 5 meses es posible detectar la existencia de respuestas auditivas en el feto, producidas por estímulos sonoros como un portazo. Estas respuestas se aprecian tanto en los movimientos del feto como en la aceleración del ritmo cardíaco.


Fase del nacimiento


  • En el primer mes se observa en el infante reacciones de miedo a los ruidos altos. Aparece la atención a los estímulos acústicos.

  • 2do. mes: vuelve la cabeza hacia la fuente del sonido.

  • 3er. mes: movimientos de cabeza y de los ojos hacia el sonido. Se calma y tranquiliza ante la palabra y la música.

  • 4to. mes: reconoce la voz de sus padres, especialmente de la madre.

  • 4to. al 6to. mes: se perfecciona el movimiento orientado hacia la fuente del sonido.

  • 7mo. al 8vo. mes: imitación de sonidos (golpes de puerta, ruidos de juguetes y otros).

  • 9no. mes: el niño atiende a las palabras conocidas.

  • 6to. al 9no. mes: entiende palabras y balbucea.

  • 11vo. al 12vo. mes: acata prohibiciones sencillas. Toca timbre por imitación.

  • 12vo. al 15vo. mes: acata órdenes sencillas, imita sonidos, repite sílabas balbuceando.

De esta manera se desarrolla el oído del niño, cuyo estado e integridad va a influir decisivamente en la adquisición del habla.


VI.9. ¿CÓMO OBSERVAR Y DESCUBRIR UN DEFECTO EN EL DESARROLLO DEL OÍDO DEL INFANTE?


No es difícil descubrir un defecto en la facultad auditiva del bebé. Esto requiere sólo observación cuidadosa. Para ello es recomendable asegurarse ante todo de que la habitación esté realmente en silencio. Además, cuando se provoquen los ruidos conviene que el niño no vea ni siquiera la sombra de la persona, de lo contrario se volverá hacia ustedes y no hacia la fuente del ruido.

Con estos preparativos previos, se pasa a provocar ruidos desde diferentes direcciones, comprobando lo siguiente:

* ¿Le causan sobresalto los ruidos repentinos y fuertes?

* ¿Reacciona ante sonidos distantes y débiles?

  • Si es así, ... ¡MAGNIFICO!

¿Vuelve el bebé su cabeza y reacciona a una voz cerca de su cunita antes de ver a alguien?   

  • Si es así, esto también es una indicación excelente de la buena recepción auditiva del bebé.

Para estas estimulaciones conviene elegir un momento en que el niño no esté jugando con demasiado entusiasmo; si no, existe el riesgo de que los ruidos provocados no tengan la suficiente fuerza para desencadenar la reacción deseada en el niño.

Si el infante oye y reacciona bien a las estimulaciones sonoras de su medio ambiente, entonces esto significa que puede aprender a hablar bien siguiendo el modelo expresivo del adulto (sus padres). Dicha adquisición, a su vez, favorecerá su desarrollo mental y el proceso de socialización y su integración al medio.

En etapas más avanzadas del desarrollo se debe prestar atención a los síntomas de péridida de la audición, tales como:

* si no se da cuenta de que alguien que se encuentra fuera de su campo de visión le está hablando, especialmente si las distracciones son mínimas

* si se sobresalta o sorprende al darse cuenta de que le han llamado (en un tono de voz normal o incluso bastante fuerte)

* si pregunta a menudo «¿qué?» o «¿qué has dicho?»

* si mira de modo especial en la cara a las personas que le están hablando

* si se sienta cerca del televisor, incluso cuando el volumen del aparato es suficiente alto para el resto de la familia

* si sube el volumen de la TV o del estéreo a un nivel excesivo

* si no responde a las voces en el teléfono o/y cambia constantemente el auricular de un oído al otro

* si no reacciona ante sonidos intensos o fuertes Sin embargo, el signo más evidente de una posible pérdida de la audición es la falta o el retraso en el desarrollo del lenguaje y del habla


VI.10. DEFECTOS DE LA AUDICIÓN Y SU INFLUENCIA EN LA ADQUISICIÓN DEL HABLA

Al ser la audición el punto de partida de la principal característica distintiva del ser humano que es el lenguaje, su ausencia o su disminución implican consecuencias personales, familiares, sociales, educativas y culturales de gran importancia. Un niño que no oye, no solo no puede aprender a hablar, sino que tampoco puede apropiarse de la lectura y la escritura que es la base del desarrollo cultural. Un adulto que habiendo oído deja de tener esa función, presenta graves limitaciones de relación interpersonal que pueden afectar seriamente su vida personal en todos sus aspectos.

Oír es hablar. Hablar es la principal consecuencia Ahora que tenemos una información aproximada sobre el sistema auditivo y su evolución, cabe preguntarnos, ¿cómo afecta una audición defectuosa en el proceso de adquisición del habla en el niño? Aunque no se recomienda llevar una lista para verificar cuándo su niño o niña debería hacer esto o lo otro, sí es importante vigilar en forma cuidadosa sus reacciones. Tristemente, lo que muchas veces llega a ser un impedimento grave del habla empieza como un problema auditivo. Un ligero defecto del oído puede ser peligroso para el infante, ya que el bebé aprende sonidos y luego los repite de la manera como él los oye. Por eso, si los padres pasan por alto un problema auditivo, esto probablemente resultará en una dificultad o defecto del habla, cuyas consecuencias, a su vez, afectarán el desarrollo y ajuste de la personalidad del niño.

Existe, por ejemplo, la enfermedad denominada otitis, que es una inflamación que suele atacar la mucosa del oído medio, la cual, aun cuando es posible que sólo disminuya ligeramente la capacidad de oír, ejercerá una influencia negativa en la calidad del habla del niño. De allí que se recomienda tener mucho cuidado con este tipo de afecciones, ya que según algunos especialistas como Marion Down (1976), una pérdida auditiva de 15 decibeles en un niño es suficiente para producirle problemas del lenguaje. Sin embargo, las opiniones difieren en cuanto al punto exacto en que esta disminución auditiva causa dificultades o impedimentos en el habla. Pero lo cierto es que un niño que padece de esta enfermedad en particular, oye claramente las vocales pero no puede producir ciertas consonantes como la /p/, /t/, /s/, /ch/.

Se sabe también que los defectos del habla varían considerablemente de acuerdo al grado y edad en que se produce la pérdida auditiva. Los niños con defectos congénitos graves de audición comienzan casi siempre a hablar más tarde de lo normal y continúan demostrando esta demora en el desarrollo de sus facultades verbales. Además, el lenguaje oral que ellos manifiestan se caracteriza por una distorsión en la articulación, por un ritmo aberrante y por una inadecuación vocálica general.

Por otro lado, si se adquiere esta disminución (por ejemplo a causa de la otitis), tras el inicio normal del habla, es probable que se presenten defectos verbales dentro del cuadro general de la expresión del lenguaje. Al respecto, Davis y Silverman (1960) sostenían, que si el oído no puede actuar como un monitor cuando hablamos, se produce una lenta degeneración del habla. La agudeza y la precisión de la entonación se diluyen. La melodía del habla se hace monótona y pierde la vitalidad. El timbre de la voz se convierte en rígido y, finalmente, se produce una disminución del control de la intensidad sonora.

Si esto ocurre por la deficiencia y pérdida de la audición, es importante que los padres pongan mucha atención y cuidado en las reacciones de su niño frente a los estímulos acústicos. Obviamente si el infante reacciona positivamente a dichos estímulos es que posee una audición normal y, como tal, aprenderá a hablar bien; pero, si no fuera así, es necesario acudir a un especialista para un examen y diagnóstico de la dificultad o descarte de la misma.

Pues bien, un oído intacto es una condición importante para aprender a hablar. Por eso toda perturbación de éste repercute en la evolución del lenguaje. Una capacidad auditiva ligeramente disminuida produce un ligero retraso en el desarrollo del habla y una leve dislalia. Una perturbación intensa del oído impide la evolución del habla y el niño, cuando no es sometido a tratamiento, se queda mudo.

Sin embargo, cabe señalar que el hecho de que un niño reaccione al ruido y a determinados sonidos no constituye una prueba de capacidad auditiva normal. Los sonidos fonéticos tienen sólo un margen de frecuencia determinado. Para captar con precisión el lenguaje es necesario que se mantenga este margen de frecuencia y sin limitación alguna.

Por tanto, una disminución relativa sin importancia de la agudeza auditiva en la primera infancia puede conducir a la incapacidad para distinguir los sonidos fonéticos y, en consecuencia, a un subdesarrollo de la capacidad del habla, con una pronunciación defectuosa u "oscura".


 VI.11. EXAMEN Y DIAGNÓSTICO DE LA DEFICIENCIA AUDITIVA

Ante la menor duda respecto a la capacidad auditiva del niño, es conveniente que los padres acudan al especialista para un reconocimiento inmediato y, de esa forma, arribar al diagnóstico sobre la naturaleza y grado de dificultad auditiva que tiene.

Actualmente los especialistas cuentan con muchos métodos tales, como la audiometría, la timpanometría, la audiometría por respuestas eléctricas (potenciales evocados) y otros más tecnificados (computarizados), con los que es posible medir la capacidad auditiva, incluso desde el momento que el niño nace, previniendo así las consecuencias del déficit auditivo y, por consiguiente, evitando sus efectos negativos en la adquisición del habla.


VI.12. LA AUDICIÓN DE LOS SONIDOS, SUS LÍMITES Y POSIBILIDADES


Este diagnóstico precoz depende en gran medida de los padres, ya que si ellos acuden al especialista a la menor sospecha de que el niño no oye bien, es posible prevenir y evitar consecuencias funestas.

Pero, cabría preguntarse ¿por qué es importante el diagnóstico precoz de la audición? Es realmente muy importante, ya que ante todo, la sordera no es un hecho inmutable; pues, muchas de ellas pueden eliminarse mediante intervenciones quirúrgicas, incluso cuando se trata de una lesión del nervio auditivo o de algún componente del oído interno, siempre que el diagnóstico sea precoz.

Actualmente, con el adelanto de la tecnología se intenta acoplar audífonos ya a partir de los dieciocho meses de edad del niño, con lo cual se aprovecha considerablemente la audición restante. De este oído disponen la mayoría de los llamados sordos.

Las estadísticas nos informan que sólo de un 5 a un 10 por ciento de ellos son realmente sordos y una gran mayoría tiene la audición disminuida, por lo que les conviene utilizar audífonos. Pero, desde luego, no basta el mero acoplamiento de un audífono para activar el resto del oído; sino que, además, requiere de una educación sistemática y de la fonación adecuada de parte de los padres. Esta es una razón más que sustenta la necesidad el diagnóstico precoz. De allí que, cuanto más temprano se inicie el tratamiento y la educación del niño en el hogar, bajo la dirección de un especialista, mucho mayores serán las posibilidades de recuperación.
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