Los objetos del derecho el objeto de un derecho subjetivo es la entidad material o inmaterial sobre la que recae el poder en que consiste siempre un derecho




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te Suprema ha definido como el conjunto complejo de actos encaminados a poner fin al estado de indivisión, mediante la liquidación y distribución entre copartícipes del caudal poseído proindiviso, en partes o lotes que guarden proporción con los derechos cuotativos de cada uno de ellos. La partición de la comunidad hereditaria puede hacerla el mismo causante en el testamento o por actos entre vivos; o los asignatarios de común acuerdo, habiendo incluso incapaces si se reúnen las exigencias del art. 1325 o por un partidor. Las demás comunidades como es lógico, sólo pueden dividirse por partición. El partidor es un arbitro de derecho. Puede ser mixto pero si hay incapaces, sólo por motivos de manifiesta conveniencia para ser arbitrador, es necesario que todos los comuneros sean absolutamente capaces. La partición se ejerce mediante la acción de partición que es irrenunciable e imprescriptible y el derecho de ejercerla es absoluto. La partición incluye en la adjudicación, que es el acto por el cual se entrega a cada comunero uno o más bienes determinados en pago de sus derechos cuotativos. Esta adjudicación produce efecto retroactivo en virtud del cual se entiende que cada comunero siempre, incluso mientras duró la indivisión que se reputa no haber existido jamás, fue dueño absoluto de la cosa que se le adjudica. (1344, 718 y 2417). La adjudicación es declarativa de dominio. Es decir no implica de ningún modo transferencia de dominio. 1344, aplicable a toda comunidad por los arts. 1776, 2125 y 2313. La propiedad de los edificios por pisos o departamentos, en chile está regulada por la ley 6.071 refundida en el capítulo V del decreto Nº 880 del MOP que fija el texto de la ley general de construcciones y urbanización. Distingue entre los bienes exclusivos y los bienes comunes, que son de indivisión forzada (art. 45, 46, y 60 de la ley). Además hay una obligación cuotativa a contribuir a los gastos comunes (48 de la ley). La ley da normas sobre traspasos e hipotecas de los departamentos (52, 53, 62 y 64 de la ley) y exigencias para inscribir en el Conservador de Bienes Raíces (54). Además de las reclamaciones y sanciones (51) y administración del edificio (55).- MODOS DE ADQUIRIR EL DOMINIO. 1.- Teoría que exige un título y un modo para la adquisición de dominio y los demás derechos reales. Por regla general para adquirir un derecho personal basta el solo contrato o acto constitutivo. Así, por ejemplo, perfeccionado el contrato de compraventa nace para el comprador el derecho de exigir al vendedor la tradición de la cosa. Pero tratándose de la adquisición y transmisión de los derechos reales, además del contrato o acto constitutivo, es necesario según la teoría tradicional, otro requisito, un modo de adquirir. Para que el comprador llegue a ser dueño de la cosa, no basta la celebración del contrato; es preciso que el vendedor realice la tradicuión en favor del comprador. La teoría tradicional que tiene sus orígenes en el derecho romano y que fue ampliada y desarrollada por los intérpretes de la edad media, exige para la adquisición y transmisión de los derechos reales un título o causa remota de adquisición y un modo de adquirir o causa próxima de la misma. Desde este punto de vista, el título es que da la posibilidad para adquirir el dominio u otro derecho real; y el modo de adquirir el hecho idóneo para producir en concreto la adquisición del derecho en favor de una persona. El comprador llega a ser dueño de la cosa comprada en virtud del contrato (título) y de la tradición de esa cosa que le hace al vendedor dueño (modo de adquirir); el mero contrato sólo da al comprador la posibilidad para adquirir el dominio, pero esa posibilidad se actualiza merced de un modo de adquirir llamado tradición. 2.- Teorías qie rechazan la distinción entre el título y el modo de adquirir. a.- Una de ellas sostiene que para adquirir los derechos reales basta con el título; el modo es necesario, o al menos se considera implicito en aquel. El código Civil Frances sigue esta tendencia, y establece que la propiedad se adquiere y transfiere por el solo efecto de la convención; en otros términos , las voluntades concordantes de trasnferir y adquirir la propiedad son suficientes para hacer propietarios al adquierente. La tradición pierde su modo de adquirir, representa sólo la ejecución de la obligación del vendedor de poner la cosa a disposición del comprador. El sistema francés no protege a los terceros; de ahí que sólo reciba aplicación plena en cuanto a las partes contratantes, y sufra atenuaciones respecto de terceros. b.- Otra teoría expresa que hay que cortar el lazo entre el modo de adquirir y el título; Hay que independizar para los efectos de la transferencia de los derechos reales, el modo de adquirir del título. Lo que interesa para la adquisición y transferencia de esos derechos es sólo el modo, que se desdobla en dos momentos; el acuerdo real y la propia tradición o inscripción. El acuerdo real es el acuerdo entre el enajenante y el adquirente para provocar la transmisión del derecho real. Tratandose de un acto abstracto porque en todos los casos sólo encierra la voluntad conforme de ambas partes de que se realice la transmisión, y la declaración es independiente del título, causa o contrato por virtud del cual se hace ella. Por consiguiente, si el negocio causal del acuerdo real y abstracto es, por ejemplo, una compraventa nula, tal nulidad del título o negocio causal no afecta al acuerdo real: éste queda a firme si se perfecciono legalmente. Para que opere la adquisición y transferencia del derecho real es necesario además del acuerdo real, la entrega, se se trata de muebles, y la inscripción en el Registro de Propiedad, si se trata de inmuebles. 3.- Corriente que tienda a mantener la teoría del título y el modo de adquirir. En muchos países. al igual que Chile, se mantiene con gran fuerza la teoría del título y el modo de adquirir. En estos regímenes, tratándose de bienes raíces, el modo es sustituido por la inscripción o, como en el nuestro, se estima realizado por ella. Buena parte de la doctrina contemporánea estima esta como la solución más correcta. Enumeración de los modos de adquirir El art. 588, que no es una disposición taxativa, enumera los siguientes modos de adquirir: 1. La ocupación, por la cual se adquiere el dominio de las cosas que no pertenecen a nadie y cuya adquisición no es prohibida por las leyes chilenas, o por el Derecho Internacional (art. 606). 2. La accesión, que es un modo de adquirir por el cual el dueño de una cosa pasa a serlo de los que ella produce, o de lo que se le junta a ella (art. 643). 3. La tradición, es un modo de adquirir el dominio de las cosas que consiste en la entrega que el dueño hace de ellas a otro, habiendo por una parte facultad e intención de transferir el dominio y por la otra la capacidad e intención de adquirirlo. (art 670) 4. La sucesión por causa de muerte que es un modo de adquirir el dominio de los bienes y derechos transmisibles dejados a su muerte por una persona. 5. La prescripción adquisitiva, que es un modo de adquirir el dominio de las cosas ajenas por haberlas poseído durante cierto lapso de tiempo y concurriendo los demás requisitos legales (2.492) 6. Debe agregarse en la numeración anterior la ley, que en ciertos casos sirve como modo de adquirir, así por ejemplo el usufructo legal del padre sobre los bienes del hijo. Clasificación de los modos de adquirir. Según el punto de vista que se tome como base, pueden ser: 1. Modos de adquirir originarios o derivativos 2. A título universal y a título singular 3. A título gratuito y a título oneroso 4. Modos de adquirir por actos entre vivos y por actos de última voluntad. 1. Modos de adquirir originarios o derivativos El modo de adquirir es originario cuando hace adquirir la propiedad independientemente de un derecho anterior de cualquier persona (la ocupación, la accesión y la prescripción). Si bien las cosas en este último caso, pertenecía antiguamente a otro dueño este la perdió por prescripción adquisitiva del tercero, el prescribiente, y automáticamente cesa el dominio anterior, naciendo el nuevo sin relación al antiguo. El modo de adquirir es dirivativo, cuando hace adquirir una propiedad fundado en el precedente derecho que tenía otra persona. Ejemplo Tradición y sucesión por causa de muerte. Tiene importancia en distinguir entre un modo de adquirir y otro porque cuando es originario, para medir el alcance del derecho que se adquiere, hay que atender al titular, y nada más. En el caso de los modos de adquirir derivativos, para ver el alcance, la fuerza, la perfección del modo, hay que atender también al derecho que tenía el otro dueño, porque nadie puede transferir o transmitir más derechos de los que tiene. 2. Modos de adquirir a título universal y a título singular. En cuanto a la individualización de los bienes que se adquieren, los modos de adquirir pueden ser : a título universal o a título singular. Es a título universal el modo por el cual se adquiere una universalidad de bienes de una persona o de una parte alícuota de ella. Es a título singular el modo por el cual se adquieren bienes determinados. En otras palabras, el modo de adquirir a título universal hace adquirir a una persona todo el patrimonio de la otra o una cuota-parte de este patrimonio; el modo a título singular o particular hace adquirir determinado bien, o determinados derechos, o unos y los otros. Respecto a esta clasificación podemos observar: a. Hay dos modos que siempre son a título singular como la ocupación y la accesión. b. Hay un modo que indistintamente puede ser a título universal o singular como lo es la sucesión por causa de muerte. c. Hay modos que por regla general son a título singular; la tradición y la prescrición, salvo que se trate de la cesión o prescripción de una herencia, casos que son a título universal. 3. A título gratuito y a título oneroso. Según el sacrificio pecuniario que importen. El modo de adquirir a título gratuito, cuando el que adquiere el dominio no hace sacrificio pecuniario alguno, como por ejemplo la ocupación. Es a título oneroso cuando al adquirente la adquisición del dominio le significa un sacrificio pecuniario. La tradición, por ende puede ser a título gratuito como a título oneroso. La sucesión por causa de muerte y la prescripción son siempre a título gratuito. 4. Modos de adquirir por actos entre vivos y por actos de última voluntad. Son modos de adquirir por causa de muerte o por acto de última voluntad los que para operar presuponen la muerte de la presona de la cual deriva el derecho; y modos de adquirir por actos entre vivos los que para operar no presuponen la muerte de persona alguna. Mediante los modos de adquirir se pueden adquirir toda clase de derechos y no sólo el de dominio. A pesar de que el art. 588 está ubicado en el capítulo correspondiente al dominio, se debe tener en claro que los modos de adquirir también sirve para los demás derechos reales y aun derechos personales. Hay modos de adquirir que sirven para adquirir cualquier derecho real o personal, como ser el dominio, el usufructo, la servidumbre, créditos, etc. La tradición para que opere requiere un título. Para adquirir el dominio cuando opera la tradición, se requiere que también haya un título traslaticio de dominio. Desde este punto de vista , puede decirse que el título es la causa que habilita para adquirir el dominio, la causa remota, y en este caso se requiere un título, por la siguientes razones: 1. Porque así lo dice expresamente el art. 675, que expresa para que valga la tradición, se requiere un título traslaticio de dominio, como el de venta, permuta, donación, etc. 2. Porque según el criterio de nuestro código, siguiendo al derecho romano, de los contratos sólo nacen derechos personales y jamás derechos reales, en consecuencia, para adquirir el dominio se requiere de la existencia de un modo de adquirir, que en el caso del contrato, es la tradición. Pero se plantea entonces la duda: ¿todos los modos de adquirir necesitan de un título anterior que los preceda?. Unos creen que sí; que es eso lo que se desprende de algunos arts. (702 y sgtes.) y que en la ocupación, accesión, prescripción de modo de adquirir y el título se confunden; en tanto que en la sucesión por causa de muerte, el título sería el testamento (sucesión testada) o la ley (sucesión intestada). Otros creen que esto es una abstracción; que el art. 675 es excepcional y debe interpretarse restrictivamente; que los arts. 702 y sgtes. se refieren a títulos de posesión y no de derechos y que en el caso de la sucesión por causa de muerte si se aceptara que el testamento o la ley son títulos se estaría frente a un derecho adquirido por varios títulos, lo que la Corte Suprema ha declarado imposible. LA OCUPACIÓN. Es un modo de adquirir el dominio, de las cosas que no pertenecen a nadie (res nullius o res derelictae), mediante la aprehensión material de ellas acompañada de la intención de adquirirlas (animus aprehendi); supuesto que la adquisición de estas cosas no esté prohibida por la ley chilena o el derecho internacional. En cuanto al primer requisito, cabe precisar que se incluyen tanto las cosas que nunca han tenido dueño (animales bravíos, conchas que arroja el mar, etc) como las que han tenido dueño, pero éste las ha abandonado para que las haga suya el primer ocupante (el tesoro). No es dable concebir inmuebles sin dueño, pues a falta de otro dueño son del Estado (590). Luego, se colige que sólo puede haber ocupación de cosas muebles. Se ha fallado que el sólo art. 590 por sí obsta a la pretensión de inscribir como título de dominio la simple declaración de un interesado que se atribuye el dominio de ciertos inmuebles. No habiéndose rendido prueba alguna, la oposición del Fisco aparece justificada con el sólo art. 590 (RDJ T. 21, Sección 1ª, p. 628). Sin embargo, a partir del DL 1939, de 1977, el Conservador está obligado, ante solicitud de primera inscripción, a pedir informe al Ministerio de Bienes Nacionales. Si dictamina que el inmueble es del Estado, el peso de a prueba recae sobre el solicitante En cuanto al tercer requisito, hay que recordar que como debe haber aprehensión material, la cosa debe ser corporal. Por ello no cabe la ocupación de cosas incorporales. Además, como se requiere del ánimo de adquirir el dominio, no pueden actuar en estos casos los incapaces, que carecen de intención (salvo para ciertos actos). Por último el legislador presume en algunos casos la aprehensión material sin exigir el acto material de tomar la cosa. Por ejemplo el art. 617 inciso. 1º primera parte. Clases de ocupación. 1.- ocupación de cosas animadas. Aquí hay que considerar la caza y la pesca. 607. Modos mediante los cuales se adquiere el dominio de los animales bravíos. El art. 608 clasifica a los animales y distingue entre estos a los bravíos. Los animales domésticos no pueden ocuparse pues están sujetos a dominio (623). Los domesticados, por ejemplo las abejas y palomas (620 y 621), pueden o no ocuparse dependiendo de cómo se conduzcan. El cazador o pescador ocupa el animal y lo hace suyo no sólo cuando lo toma materialmente sino también en los casos del 617. Es más, el art. 618 anticipa la ocupación en compensación a los esfuerzos del que persigue a un animal. El Código da reglas sobre las tierras sobre las cuales puede cazarse (609 y 610), dando una preferencia al dueño del suelo para ocupar a los animales bravíos que en el habitan, pero es necesario que los ocupe. No es dueño por el sólo hecho de que estén en su predio. En cuanto a la pesca, el Código regula a quiénes pueden pescar en el mar territorial y otras materias de menor importancia jurídica. 611 y sgtes. 2.- La ocupación de cosas inanimadas.- a.- Invención o hallazgo, que es la forma como al encontrarse una cosa inanimada res nullius o res derelictae, se adquiere la ocupación por su apoderamiento (624).- b.- El descubrimiento de un tesoro, que puede ser una cosa res derelictae; pero también puede ocurrir que no haya habido abandono alguno. El tesoro es un término con definición legal (625), cada uno de sus elementos deben interpretarse restrictiva y limitadamente. En el caso del tesoro no es necesaria la aprehensión real: puede ser presunta y esta consiste en ponerlo a la vista. Para estudiar a quien pertenece el tesoro, hay que distinguir: · si lo ha descubierto el dueño del suelo, le pertenece en un cien porciento; la mitad a título de descubridor y la otra mitad a título de ser dueño del suelo (626 inciso. 3º). · Si es descubierto por un tercero en suelo ajeno, fortuitamente o como resultado de pesquisas hachas con voluntad del dueño del suelo, el tesoro se divide entre ellos por mitades (626 inciso. 1º y 2º). Pero si fue consecuencia de pesquisas hechas sin anuencia o contra la voluntad del dueño del suelo, todo el tesoro le pertenece a este último (626 inciso. 3º). Los arts. 627 y 628 complementan esta materia.- c.- La captura bélica. Ver arts. 640 a 642. Ocupación de especies muebles al parecer perdidas y de especies naufragadas. 629 a 634 y 635 a 639 .- Son especies respecto de las cuales no consta la intención de abandono. Por eso no son res derelictae. Si la persona del dueño aparece y manifiesta que no ha tenido intención de abandonarla, no puede ocuparse, si manifiesta su intención de haberla abandonado, hay en verdad una verdadera donación. Si no aparece nunca el dueño hechas las diligencias legales, se presume el ánimo de abandono y por ende son susceptibles de ocupación. Esta son normas que hay que concordarlas con los arts. 44 Nº 3 del DL 3063 de 1979 sobre rentas municipales, 448 y 494 del código penal, DFL Nº 169 de 1960, arts. 132 y sgtes de DL 2.222, ley de navegación y otras. LA ACCESIÓN.- Es un modo de adquirir por el cual, el dueño de una cosa pasa a serlo de lo que ella produce o de lo que se junta a ella. (643) Natural o artificialmente.- En el primer caso estamos frente a la llamada accesión discreta o de frutos, en la que lo adquirido deriva de una cosa madre sea por nacimiento o por producción. En el segundo caso, estamos frente a la accesión continua o accesión propiamente tal, que resulta de la unión de dos o más cosas distintas, que luego de unidas forman un todo indivisible. Fundamentos de la accesión: El fundamento según algunos, es el hecho de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal. Para estos toda accesión sería un modo de adquirir. Otros distinguen: en el caso de la accesión de frutos, no hay más que el ejercicio del derecho de propiedad; no hay propiamente modo de adquirir y el fundamento es una razón practica (atribuir la cosa juntada a él dueño de lo principal evitando el condominio) y una razón jurídica (es justo atribuirla al dueño de lo principal). Hay, por último, quienes creen que toda accesión es en el fondo ejercicio del dominio. La accesión de frutos. No es propiamente accesión, porque mientras el fruto no se ha separado, forma una unidad y una vez separado, no sólo no hay un aumento sino que incluso hay una disminución de la cosa principal. El art. 643 del Codigo Civil parece confundir fruto con producto, pero son cosas distintas. El fruto implica periodicidad y conservación de la sustancia de la cosa madre; en cambio el producto es no periódico y significa una alteración sustancial de la cosa productora. Esta distinción es importante porque generalmente sólo pueden reclamarse los frutos, y no los productos. (526 y 537). Según el art. 643 los frutos pueden ser naturales o civiles. Los naturales los define el art. 644 y pueden encontrarse en estado de pendientes, percibidos y consumidos. El tercero se hace dueño de los frutos desde su percepción. Los frutos civiles son las utilidades que se obtienen de una cosa como equivalentes del uso o goce que de ellas se proporciona a un tercero merced a una determinada relación jurídica (647). Pueden estar pendientes o percibidos, como ya hemos dicho. También se habla de que los frutos civiles pueden estar devengados, lo que significa que respecto de él se ha adquirido un derecho. La regla general es que los frutos civiles se devengen día a día. La distinción entre frutos naturales y civiles interesa desde el punto de vista de cómo y cuándo se adquieren por terceros. Pero esta materia la veremos al estudiar el usufructo. Normalmente los frutos de una cosa pertenecen al dueño de ella. Es lo que dispone el art. 646 aplicable a los frutos civiles por lo que prescribe el art. 648. Pero en ciertos casos pertenecen a terceros. Sea por mandato legal (usufructo legal, pertenencia de los frutos al poseedor de buena fe), sea por voluntad del dueño (usufructos voluntarios, anticresis, arrendamientos). La accesión continua. Este tipo de accesión además recibe el nombre de accesión propiamente tal. Aquí hay un aumento de propiedad en razón del principio de que lo accesorio sigue la suerte de los principal. Este tipo de accesión puede ser de tres clases atendiendo al tipo de bienes involucrados: 1.- accesiones de inmuebles con inmuebles (natural): a.- Aluvión: es el aumento que recibe la rivera del mar, de un río o lago, por el lento o imperceptible retiro de las aguas (649). El retiro de las aguas no sólo debe ser lento e imperceptible sino que además debe ser completo y definitivo, pues de lo contrario el terreno es parte del lecho del mar, río o lago (650 inciso 2º). En realidad rivera y cauce no son sinónimos. Cauce o alveo es el suelo que el agua ocupa y desocupa alternativamente en sus crecer y bajas periódicas, en cambio son riveras o márgenes las zonas laterales que lindan con el alvéo o cauce (art. 30 inciso. 1º y 33 de Código de Aguas). Como es natural y de justicia, el terreno del aluvión pertenece a los propietarios ribereños (650 inciso. 1º y 651).- b.- Avulsión. Es el crecimiento de un predio por la acción brusca de una avenida u otra fuerza natural violenta que transporta una porción de tierra de un predio al de otra persona. El dueño del predio de donde la parte del suelo ha sido arrancada conserva su dominio para llevarla y sólo dentro de un plazo (652).- c.- Mutación del alvéo o cause de un río o división de este en dos brazos que no vuelven después de juntarse. En el primer caso se aplica el art. 654; en el segundo el art. 655. En el caso en que se haya inundado una heredad, se aplica el art. 653.- d.- formación de una nueva isla, en este caso se aplica el art. 656. Pero es necesario que se formen en ríos o lagos navegables por buques de más de 100 toneladas (597) y que esta isla sea definitiva (656 Nº1). El Código regula el caso de que la isla se forme por abrirse el río en dos brazos que después vuelven a juntarse (regla 2º) o que surja en el lecho de un río (regla 3º) o en un lago (regla 6º). La isla una vez formada, constituye una propiedad independiente (656 reglas 4 y 5). 2.- Accesión de muebles con inmuebles. Se llama industrial porque interviene la industria humana. 668 y 669. Tiene lugar en caso de edificación, plantación y sementeras, cuando los materiales, plantas o semillas pertenecen a una persona distinta del dueño del suelo. Se aplican las mismas reglas del art. 668 inciso. 3º. Para que se apliquen estas reglas es necesario que no haya título contractual previo (arrendamiento, usufructo, etc.) por eso los arts. 668 y 669 exigen que no haya conocimiento por una de las partes. Si lo hay, o con mayor razón si hay conocimiento de ambas partes, hay otra situación. Si por ejemplo un arrendatario está haciendo mejoras habiendo convenido que quedarían para el arrendador, no hay accesión sino tradición, porque ha mediado un título contractual. Para que haya accesión, es necesario que los materiales, plantas o semillas se incorporen al suelo (668 inciso. 4º). Producirá la incorporación, por tanto se aplica la regla de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal, estimándose cualquiera sea su valor real, que el suelo es lo principal. En el derecho romano se decía superficie solo cedit. Pero naturalmente en virtud del principio del enriquecimiento sin causa, sobrevendrán una serie de indemnizaciones y compensaciones. Para estudiar estas es necesario distinguir: a.- Se edifica, planta o siembra con materiales ajenos en suelo propio, y el dueño de los materiales no tenía conocimiento del uso que de ellos hacía el propietario del inmuebles: en tal caso el dueño del suelo se hace dueño de la plantación, edificación o sementera. Pero la situación del dueño de los materiales, plantas o semillas dependerá según que el dueño del suelo haya usado los materiales, plantas o semillas con justa causa de error (de buena fe y teniendo motivos fundados para creer que eran suyos.) en cuyo caso deberá pagar al dueño de los materiales, plantas o semillas su justo precio o restituirle otro tanto de la misma naturaleza, calidad o aptitud (668 inciso 1º); o bien haya empleado los materiales, plantas o semillas sin justa causa de error (de buena fe pero con ligereza, sin motivos fundados para creer que eran suyos) en cuyo caso debe pagar el justo precio u otro tanto de la misma naturaleza, calidad y aptitud mas la indemnización de perjuicios (668 inciso. 2º), o bien haya procedido de mala fe, a sabiendas que era ajena, en cuyo caso además de las prestaciones impuestas al que obro sin justa causa de error quedará sujeto a la acción penal de hurto según las circunstancias (668 inciso 2º).- Si el dueño de los materiales, plantas o semillas tuvo conocimiento del uso que de ellos se hacía por parte del dueño del suelo, en este caso el dueño del suelo también se hace dueño de la edificación, plantación o sementera y sea cual fuere la manera que hubiere procedido, su responsabilidad será la misma, deberá pagar el justo precio de los materiales u otro tanto de la misma naturaleza, calidad o aptitud (668 inciso. 2º, parte final e inciso. 3º). Aquí hay en realidad una especie de compraventa y una forma de tradición. No es accesión. b.- Se edifica, planta o siembra con materiales propios en suelo ajeno: b1.- El dueño del suelo no lo supo, tiene las dos opciones alternativas a que se refiere el inciso. 1º del art. 669. b2.-Si en cambio el dueño del suelo lo supo, no hay accesión sino compraventa seguida de tradición (669 inciso 2º) por lo que debe pagar por el edificio, plantación o sementera.- c.- Si se edifica con materiales ajenos en suelo ajeno, habrá que aplicar el 668 para regular las relaciones del dueño del los materiales con quien los edificó y el art. 669 las relaciones entre el dueño del terreno y el que edificó; pues es obvio que entre el dueño del suelo y el dueño de los materiales no hay relaciones jurídicas de ninguna especie, ambos deben arreglar la situación con el que edifico, o planto o sembró. 3.- Accesiones de muebles con muebles. Aquí nuevamente el dueño de lo accesorio se hace dueño de lo principal. (657 a 667). Hay tres especies de este tipo de accesiones.- A.- Adjunción. Art. 657. Es una especie de accesión que se verifica cuando se juntan cosas de diferentes dueños que son difícilmente separables pero conservan cada una de ellas su individualidad. El dueño de lo principal se hace dueño de lo accesorio con el gravamen de pagar al dueño de lo accesorio su valor (art. 658). Se tendrá como principal la cosa de más valor pecuniario o la que tenga un gran valor de afección (art. 659 inciso. 2º y 2º); subsidiariamente, se mirará como accesoria la que sirva de uso, ornato o complemento de la otra (art. 660) y en subsidio será principal la de mayor volumen (art. 661). Subsidiariamente habría que aplicar la equidad natural (art. 24) B.- Especificación (art. 662 inciso. 1º). Es la creación o producción de una cosa nueva, empleando materia ajena y sin consentimiento del dueño. Se ha estimado que no es accesión pues no hay un aumento. No habiendo conocimiento del hecho por una parte ni mala fe por la otra, el dueño de la materia se hace dueño de la obra pagando la hechura, a menos que la nueva especie valga mucho más que la materia, pues en tal caso pertenecerá la nueva especie al especificante debiendo pagar al dueño de la materia su valor (art. 662 inciso 2º y 3º) C.- Mezcla (art. 663). Es la unión de dos o más cuerpos sólidos o líquidos de distintos dueños que se confunden hasta el punto de ser distintos e irreconocibles. En principio no hay accesión sino una comunidad, salvo que la materia de uno de los dueños fuere muy superior en valor a la materia del otro, pues en tal caso el primero se hará dueño de lo resultante pagando al segundo el valor de su materia (art. 663). Finalmente cabe tener presente que el art. 662 inciso final se pone en el evento de la concurrencia de especificación, adjunción y mezcla. Hay cuatro reglas que conviene recordar pues son comunes a las tres especies de accesión de muebles con muebles, y que están en los arts 664 a 667. LA TRADICIÓN. Concepto: Es un modo de adquirir el dominio de las cosas y consiste en la entrega que el dueño hace de ellas a otro, habiendo por una parte la facultad e intención de transferir el dominio y por otra la capacidad e intención de adquirir el dominio. Este modo de adquirir esta definido con mucha precisión en el art. 670 de CC, dice que es aplicable no sólo al dominio sino que a todos los derechos reales, es decir, se aplicaría el dominio o derechos reales sobre cosas corporales e incorporales, pero entre estas últimas sólo a los derechos reales. La verdad es que también se aplica al dominio o derechos reales sobre derechos personales (699), exceptuándose de todo esto evidentemente los derechos reales personalisimos (intransferibles), como el uso o la habitación, tanto como los derechos personales personalisimos como el derecho de alimentos. Es un modo de adquirir derivativo, generalmente a título singular (salvo en la tradición del derecho de herencia), a título gratuito u oneroso y que opera entre vivos. Jurídicamente es una convención, es decir, un acto jurídico bilateral, pero no un contrato, pues no crea obligaciones sino que las extingue. Es por esto que se identifica con el pago, que es un modo de extinguir las obligaciones y que consiste en la prestación de lo que se debe. La tradición sirve también como título posesorio.- Es decir, cuando el tradente no es el dueño de la cosa, la tradición no transfiere el dominio, pero instala al adquierente en la posesión y le posibilita llegar a adquirir el dominio por vía de la prescripción. El concepto de tradición es distinto al de entrega. La entrega es el traspaso material de una cosa de una o más personas a otra u otras, sin significar un cambio patrimonial desde el punto de vista de derechos reales. El arrendador se obliga a entregar al arrendatario: al hacerlo paga, pues cumple con la prestación adeudada, que en ese caso era una obligación de entregar (hacer). El comodatario o el depositario o el acreedor prendario que restituye la cosa prestada o depositada o entregada en prenda, cumplen también una obligación restitutoria que tiene la categoría de obligación de hacer. La tradición en cambio, no es un hecho material, sino un acto jurídico bilateral, o sea una convención. Y si bien siempre la obligación de transferir implica la de entregar (art. 1548), en la práctica puede ocurrir que la entrega se haya hecho con anterioridad. Así resulta del artículo 670 que exige tanto del tradente como del adquirente la intención de transferir y adquirir respectivamente. El art. 672 y 673 requieren que haya consentimiento del tradente y del adquirente para que la tradición sea válida. La simple entrega por tanto no constituye tradición. La entrega es un simple hecho material. Para que constituya tradición debe ir acompañada de los requisitos que ya veremos en su oportunidad. De lo anterior, a su vez, se deduce que la tradición hace al adquirente dueño o poseedor, en cambio, la entrega sólo instala al adquirente en la mera tenencia, si hay un título de mera tenencia como arrendamiento, comodato, depósito, o simplemente una tenencia material precaria si no hay un título anteceda (2195). A pesar de estas diferencias substanciales el legislador suele confundir estos términos, por ejemplo en el art. 1443 o 1874. Otras veces ocupa los términos correctamente como en los arts. 2212 o 2196. Requisitos de la tradición. 1.- Existencia de dos partes (tradente y adquirente) 2.- Consentimiento no viciado de las partes. 3.- Existencia de un título traslaticio de dominio. 4.- Entrega de la cosa. 5.- Capacidad de las partes. 1.- Presencia del tradente y del adquirente (trandens y accipiens). Esto, porque la tradición es una convención (671 inciso 1º). Para que la tradición produzca sus efectos naturales, esto es, transferir el respectivo derecho -no para que sea válida, como erróneamente se suele decir-, es necesario que el tradente sea dueño de la cosa que entrega o del derecho que transfiere y que tenga facultad para transferir el derecho. La tradición hecha por quien no es dueño de la cosa o derecho, es válida, sólo que no lo transfiere. Es válida porque la ley no la declara nula ni existe en ese caso ningún vicio causante de nulidad, la que al ser una sanción debe ser interpretada restrictivamente. A contrario sensu, tan válida es, que produce importantes efectos. Como instalar en la posesión al adquirente y posibilitarle así adquirir por vía de la prescripción; o como permitir que si el tradente adquiere después el derecho que habría transferido, se produzcan los efectos de la tradición desde el momento en que esta se materializó (art. 682 y 683). Es lo mismo que ocurre con la venta de cosa ajena, que es válida pero no posibilita que una tradición posterior transfiera el derecho a menos que el vendedor lo adquiera después o el dueño la ratifique (1815 y 1819). El tradente debe tener además -para que la tradición produzca sus efectos naturales- facultad de disposición, lo que implica no solo capacidad de disposición, sino además, la aptitud legal para disponer por si solo del derecho (1575 inciso 2º). El adquirente, para que la tradición produzca sus efectos normales, debe tener capacidad de adquirir. Una capacidad que según algunos es de administración (1578 Nº1), y según otros de goce, pues en la tradición el adquirente no ejerce ningún derecho, sino sólo lo adquiere. En realidad, se refiere a la capacidad de ejercicio (“capacidad negocial”), es decir, de celebrar una convención. 2.- Consentimiento no viciado del tradente y del adquirente. Si falta, la tradición es nula de nulidad relativa, pues puede subsanarse. Este consentimiento puede verificarse por medio de representantes o mandatarios (671 inciso. 2 y final), pues hay que recordar que en derecho privado todo es permitido por medio de mandato o representación, salvo aquello que esté expresamente prohibido. Pero los representantes deben actuar dentro de los límites de su representación. Hay un caso de representación legal muy particular en el art. 671 inciso. 3, que se refiere a las ventas forzadas a petición del acreedor en pública subasta: la persona cuyo dominio se transfiere es el tradente y el juez su representante legal. ¿Donde está en este caso el consentimiento del tradente? Hay que buscarlo en el derecho de prenda general que se generó para el acreedor al momento de contratar: en este momento el deudor ha garantizado todos sus bienes para responder del incumplimiento de la obligación que contrae (art. 2465 y 22 de la ley sobre efectos retroactivos de las leyes). Todo esto sólo se aplica en la medida que se trate de ventas forzadas y por ende no se aplica a ventas en pública subasta como son las referidas en el art. 394. El consentimiento en la tradición, debe versar sobre la identidad de la cosa objeto de la tradición (676), el título que le sirve de causa (677) y la persona a quién se hace la tradición. El error en el mandatario o representante legal también invalida la tradición. Pero faltando el consentimiento de tradente o del adquierente la sanción será la nulidad absoluta, sin perjuicio de lo dispuesto en los arts. 672 y 673 (ratificación). 3.- Existencia de un título traslaticio válido (675), el título es un antecedente jurídico en virtud del cual se efectúa la tradición. El título requiere de tradición para los efectos de transferir el dominio. Son título traslaticios de dominio los que por su naturaleza sirven para transferirlo, como la venta, la permuta, la donación, el aporte en propiedad a una sociedad, el mutuo, el cuasi usufructo, la tradición cuando recae sobre objeto no disputado (703), la novación, que junto con ser contrato es modo de extinguir obligaciones. 4.- La entrega de la cosa. 5.- Capacidad de las partes. La capacidad, según Alessandri, es distinta en el tradente que en el adquirente. Tratándose del tradente se requiere de la facultad para transferir, esto es plena capacidad de ejercicio y goce, es decir, para disponer de la cosa, y del adquirente la capacidad para adquirir, o sea simplemente capacidad de administración. EFECTOS DE LA TRADICIÓN. 1. Cuando el tradente es dueño de la cosa que entrega o del derecho que transfiere. En este caso se transfiere el derecho en las mismas condiciones en que lo tenía el adquirente. 2. Cuando el tradente no es dueño de la cosa que entrega o del derecho que transfiere, la tradición es válida. No transferirá el dominio, pero como hay un título traslaticio de dominio siempre instalará al adquirente en la posesión. La posesión no es un derecho sino un hecho, por eso, no se transfiere ni se transmite. Luego, la posesión la adquirirá el adquierente, sin relación con la situación del tradente y aunque este haya sido un mero tenedor o incluso un tenedor precario. Si el tradente era poseedor regular, esta posesión servirá al adquirente que, si lo es también, podrá juntar a su tiempo de posesión el del tradente y llegar a adquirir rápidamente por prescripción ordinaria. Si el tradente era poseedor irregular y el adquirente regular habrá mejorado de título y el tiempo de posesión del adquirente sólo le servirá para juntarlo si decide adquirir por prescripción extraordinaria. En este caso, si el tiempo de posesión del tradente era muy breve, al adquierente le será más útil no aprovechar ese tiempo y prescribir sólo por prescripción ordinaria, que es mucho mas corta. Si el tradente era mero tenedor el adquirente quedará instalado en la posesión y el tradente no le habrá servido más que para instalarlo en esa posesión. Es importante tener presente que la calidad de regular o irregular de la posesión del adquirente no dependerá de modo alguno de la situación del tradente sino de sus propias cualidades. Los requisitos de la posesión regular están especificados en la ley (702). Puede ocurrir, en fin, que el tradente adquiera el derecho que se supone había querido transferir con posterioridad a la tradición. En tal caso, se aplica el art. 682 inciso 2º (1819). El fundamento de este precepto es claro, pues se trata de una venta de cosa ajena, la cual es válida de acuerdo al art. 1815. ¿Cuándo puede pedirse la tradición? (681): inmediatamente después de celebrado el contrato, salvo: a.- que haya condición suspensiva pendiente, b.- que haya plazo suspensivo pendiente; c.- que haya resolución judicial que lo impida (1578 y 1564 Nº8). Según el art. 680 la tradición puede transferir el dominio bajo condición suspensiva o condición resolutoria, con tal que se expresa. El caso de tradición bajo condición suspensiva, se refiere a la situación en que el contrato es bajo condición suspensiva, se halle pendiente y sin embargo se hace la tradición. En tal caso, una vez cumplida la condición, el adquirente adquiere sin necesidad de tradición desde el momento en que ésta se hizo. En caso de tradición bajo condición resolutoria, se refiere también a una condición en el título. El art. 680 dice que afecta a la tradición si se expresa. Entonces, la condición resolutoria tácita, ¿afecta a la tradición? Algunos creen que no, porque no se expresa como lo exige el art. 680. Si se expresara, mediante un pacto comisorio, sí. Otros creen que siempre la condición resolutoria afecta a la tradición porque si se cumple se entiende que no hubo contrato y no puede haber tradición válida sin un título precedente. Hay una contradicción manifiesta entre el art. 680 inciso. 2º y el 1074 y 1873. El art. 680 inciso. 2º dice que el dominio de la cosa vendida se transfiere por la tradición, aunque no se haya pagado el precio, salvo que entre otras cosas el vendedor se lo haya reservado hasta dicho pago. Es decir, la reserva produce como efecto que si no paga el precio, y mientras esta situación se mantenga, el tradente conserva el dominio. En cambio, el art. 1874 dice que esa reserva de no transferir el dominio,sino en virtud del pago del precio no produce el efecto de conservar el dominio mientras éste no se pague; sino que sólo generará la alternativa de acciones del articulo 1873, esto es, demandar cumplimiento del contrato (pago del precio) o declaración de su resolución. Esta demanda alternativa no es otra que la siempre existe en todo contrato bilateral cuando una parte no ha cumplido con su obligación contractual (1489). Luego, no añade nada, lo que significa que la reserva de conservar el dominio hasta el pago del precio no produce efecto alguno. ¿Qué solución es la que debe prevalecer? Debe aplicarse el art. 13 que dice que las normas especiales prevalecen en esa materia sobre las generales en caso de oposición. Concluir que debe aplicarse el art. 1874 y por ende la reserva no tendrá ningún efecto. El art. 680 inciso 2º, por su parte, no puede aplicarse a ningún contrato que no sea el de compraventa, dados sus términos. ESPECIES DE TRADICIÓN Tradición de derechos reales sobre cosas corporales muebles. Tradición de derechos reales sobre cosas corporales inmuebles. Tradición de derecho de herencia. Tradición de derechos personales. 1. TRADICIÓN DE DERECHOS REALES SOBRE COSAS CORPORALES MUEBLES. (684 Y 685). Párrafo II Cosas Corporales muebles. En el inciso. 1º del art. 684, establece los requisitos especiales de ésta forma de tradición: 1. Que una de las partes signifique a la otra que le transfiere el dominio (intención de transferir). 2. Que la intención de transferir se materialice mediante la entrega de la cosa, o figurando esa entrega por alguno de los medios que señala la ley en ese articulo y en el siguiente. Atendiendo a la naturaleza de estos medios por los cuales figura la entrega la tradición de cosa mueble se divide en real y simbólica. A. TRADICIÓN REAL: es aquella que consiste en poner la cosa a disposición del adquirente, existe en los números 1 y 2 del art. 684: 1º Permitiéndole la aprensión material de una cosa presente. 2º Mostrándosela (“longa manu”). Algunos niegan al caso del Nº 2 el carácter de tradición real, pero en cuanto consiste en poner la cosa a disposición del adquirente debe atribuírsele ese carácter. B.TRADICION SIMBÓLICA O FICTICIA: es la que se hace mediante una señal o símbolo que represente a la cosa que es materia de la tradición, exteriorizando la voluntad de poseerla y dejarla bajo el poder o acción del adquirente. Tiene lugar en los casos de los numerales 3º a 5º del art. 684: Nº 3: Entregándole las llaves del granero, almacén, cofre o lugar cualquiera en que esté guardada la cosa. No es necesario que la entrega de la llave se haga en el lugar donde está la cosa, como sucedía en el Digesto. Nº 4:Encargándose el uno de poner la cosa a disposición del otro en el lugar convenido. Nº5 PRIMERA PARTE: por la venta, donación u otro título de enajenación conferido al que tiene la cosa mueble como usufructuario, depositario o a cualquier otro título no y traslaticio de dominio. Por ej. Le he entregado un auto a X en comodato (préstamo de uso) y luego se lo regalo, en este caso no es necesario que X entregue el auto y luego yo le haga la tradición. Es lo que en derecho romano se llamaba traditio brevi manu. Es el caso de una persona que tiene un título de mera tenencia y que pasa a ser dueña por un título traslaticio, por el sólo hecho del título se entiende efectuada la tradición. Nº5 SEGUNDA PARTE: “y recíprocamente por el mero contrato en que el dueño se constituye usufructuario, comodatario, arrendatario, etc...” Es el caso inverso al anterior y en el cual una propietario pasa a ser mero tenedor. Por ej. Yo le vendo mi auto a X, pero se ha estipulado que yo quedaré como arrendatario del auto. En este caso no es necesario que yo le haga la tradición a X y luego éste me lo entregue en mera tenencia, es lo llamado CONSTITUTUM POSESORIUM O CLÁUSULA DE CONSTITUTO. Se ha discutido si el art. 684 es taxativo o no. Don Luis Claro Solar estima que el art. 684 no excluye otras maneras de efectuar la tradición,pues la enumeración no es taxativa; sin embargo, no se dan mayores razones. Don Vitorio Pessio discrepa de tal opinión, los medios simbólicos de tradición constituyen una ficción que sólo puede ser creada por texto expreso, al ser la excepción a la regla general establecida en el art. 723 del CC, que exige para la posesión la aprensión material de la cosa. En cuanto a la tradición de frutos, se regula en el art. 685, cuando con permiso del dueño de un predio se toman en él piedras, frutos pendientes u otras cosas que forman parte del predio, la tradición se verifica en el momento de la separación de estos objetos. Aquel a quien se debieran los frutos de una sementera, viña o plantío, podrá entrar a cogerlos, fijándose el día y hora de común acuerdo con el dueño Según esta disposición si los terceros adquieren los frutos por tradición ésta se verifica por la separación de los frutos de la cosa que los produce; así lo resolvió la Corte Suprema diciendo que era necesaria la separación material. Don Luis Claro Solar discrepa con lo anterior. Las reglas anteriores de tradición se aplican en todo caso, sin perjuicio de que se apliquen en caso pertinente los arts. 148 y 149 del C. de Comercio. 2. TRADICIÓN DE LOS DERECHOS REALES SOBRE COSAS CORPORALES INMUEBLES: La regla fundamental se establece en el art. 686 del CC. En general la tradición de los derechos reales sobre inmuebles debe hacerse por medio de la inscripción del título en el CBR. Se trata del único modo de efectuar la tradición de los derechos enumerados en los arts. 686: así lo dice don Andrés Bello en el Mensaje del Código. La tradición mediante inscripción es siempre simbólica y nunca real. La tradición requiere como requisito indispensable el consentimiento del tradente y del adquirente. Siendo la inscripción la manera de hacer la tradición de los derechos reales sobre inmuebles, ha sido lógico que el legislador haya exigido que la inscripción sea firmada por el tradente y el adquirente que de esta manera manifiestan su consentimiento. Conforme lo establecen los arts. 78 y 83 de dicho reglamento, y los principios generales de la representación no hay inconveniente para que el tradente y el adquirente confieran poder a otra persona para efectuar la tradición. Art. 60 del Reglamento: los interesados pueden pedir la inscripción por sí o por medio de su personero o representante legal. También puede facultar al portador de copia autorizada de la escritura que se pretende inscribir para requerir dicha inscripción, conforme a los arts. 68 y 71 del Reglamento. Esto es un caso de otorgamiento de poder a persona indeterminada. Sólo de esta manera se puede realizar la tradición. DERECHOS REALES SOBRE INMUEBLES CUYA TRADICIÓN SE EFECTÚA POR LA INSCRIPCIÓN: 1º Del derecho de dominio de todo o parte de un inmuebles determinado, art. 686. 2º De los derechos de usufructo y uso constituido sobre bienes raíces, según el art. 686. El derecho de uso y el derecho de habitación, sin embargo, no pueden transferirse (art. 811); pero su constitución requiere de inscripción (en el caso del uso sólo si es sobre inmueble) pues se constituyen y pierden igual que el usufructo (art. 812 y 767). 3ºDe el derecho de censo que caen sobre bienes raíces. Art. 2022. 4º El derecho de hipoteca que recae sobre inmuebles, art. 676, 686 y 2407. 5º En cuanto a los derechos reales sobre minas podemos agregar que su tradición se hace por su inscripción en el Registro del Conservador de minas. 6º La tradición de los derechos reales sobre aguas se efectuará por la inscripción del título en los Registro de Aguas del CBR conforme a los arts. 112 y sgtes. Del Código de Aguas. No es extraño que el art. 686 excluya el derecho real de prenda en cuanto versa siempre sobre bienes muebles. DERECHOS REALES SOBRE INMUEBLES CUYA TRADICIÓN NO SE EFECTÚA POR LA INSCRIPCIÓN. El art. 686 omitió a las servidumbres y al derecho real de herencia. 1. OMISIÓN DE SERVIDUMBRES: la exclusión, según el Mensaje se debe a que no se consideró suficientemente importante. El Código ha establecido un caso excepcional para esto en el art. 698. Existen casos excepcionales: las servidumbres de alcantarillados en predios urbanos sólo puede adquirirse por medio de escritura pública inscrita en el CBR. Respecto de la tradición en general de las servidumbres conviene precisar 2 momentos: A. EN SU CONSTITUCIÓN: para constituir la servidumbre se requiere: titulo traslaticio y tradición, que se efectúa por escritura pública; en caso que el título conste por escritura pública, la escritura requerida para la tradición podrá ser la misma que aquella en la cual conste el título traslaticio. B. EN EL TRASPASO DE UNA SERVIDUMBRE YA CONSTITUIDA: según lo expresado por el art. 825 no pueden transferirse las servidumbres en forma independiente del predio. De acuerdo al art. 825 no hay duda de que si se enajena y se hace la tradición del predio sirviente la servidumbre va incluida en la enajenación y subsiste; en cambio, se sostiene generalmente que si se enajena y se hace la tradición del predio dominante, no se transfiere la servidumbre activa, salvo el caso que se haga tradición especial de ellas, expresando que se comprende en la enajenación. 2. OMISIÓN DEL DERECHO REAL DE HERENCIA: la tradición del derecho real de herencia ha originado una serie de discusiones interesantes en nuestra derecho. El modo de adquirir el derecho real de herencia, por regla general será la sucesión por causa de muerte y se establecerá de acuerdo a ella y no a la tradición. Esta es sólo necesaria cuando habiendo sido deferida la herencia al heredero, éste se desprende del todo o parte de una cuota de ella en favor de un tercero. El art. 686 no dice cómo debe hacerse la tradición de los derechos reales de herencia y frente a esta omisión existen dos teorías: 1. Don José Ramón Gutiérrez señalaba que la herencia constituye una universalidad de derecho que recae sobre todos los bienes que comprende la sucesión y aplicando el art. 580 será mueble cuando recaiga sobre cosas muebles e inmueble cuando recaiga sobre dichos bienes raíces. Si la herencia tiene un carácter mixto, la tradición se hará conforme al 686. 2. Según la doctrina sustentada por don Leopoldo Urrutia, el derecho es una universalidad jurídica distinta de cada uno de los bienes comprendidos en ella: es un continente diferente de su contenido; es un derecho universal que no puede ser considerado nunca como inmueble. Además, la inscripción es una forma excepcional de hacer la tradición, de modo que no puede aplicarse a otros casos que los expresamente señalados en el art. 686, entre los cuales no figura el derecho de herencia. Más aún, todo el mecanismo del CBR descansa sobre la base de que la inscripción se refiere a bienes determinados y la herencia recae sobre una universalidad (RDJ T. 56, Secc 1ª, p. 305, 04.07.58). La doctrina moderna ha seguido a Leopoldo Urrutia y este es el criterio permanente que se ha seguido. En tal sentido, la cesión de derechos hereditarios no es materia de inscripción, pues no se refieren a un inmueble cierto y determinado (RDJ T. 68, Sección 1ª, p. 34). Distinto es el caso de que lo que se ceda sean cuotas determinadas (acciones y derechos) que se refieren a un inmueble cierto y determinado, pues en tal caso esa cesión debe constar por escritura pública inscrita (RDJ T. 24, Sección 1ª, p. 538 y F.del M. Nº 321, p. 505). La tradición del derecho de herencia no se hace según esta doctrina por la inscripción en el CBR, sino por escritura pública en la que se signifique la intención del tradente de transferir y del adquirente de adquirir ese derecho (RDJ T. 33, Sección 1ª, p. 219, 03.03.36). Así, y con el mismo criterio, se ha sostenido que vendidos unos mismos derechos hereditarios a dos personas separadamente, el hecho que uno de los cesionarios haya inscrito la cesión no es óbice para dar preferencia al otro cesionario cuyo título no está inscrito si logró acreditar que, por haber realizado reiteradamente actos de heredero, entró en posesión de la herencia con anterioridad a la inscripción (RDJ T. 56, Sección 1ª, p. 305). Tratándose de los legados de especie o cuerpo cierto (como son los inmuebles), el legatario adquiere el dominio por el sólo fallecimiento del causante (o por el evento de la condición suspensiva si el legado estaba sujeto a ella). Sin embargo, a fin de conservar la historia de la propiedad raíz se debe inscribir. Hay quienes sostienen (Fernando Mujica) que no sería necesario inscribir toda vez que la publicidad está asegurada con la exigencia de inscribir el testamento en el que necesariamente debe haberse establecido el legado. A nuestro juicio es necesaria una inscripción particular. Pero a nuestro juicio en forma ilegítima los conservadores y los Tribunales exigen para ello de una “escritura pública de entrega” suscrita por los herederos (RDJ T. 50, sección 2ª, p. 84) 3. TRADICIÓN DE LOS DERECHOS PERSONALES: Se hace mediante la cesión de derechos o créditos. La forma de hacerlo depende de la naturaleza de dicho crédito: 1. NOMINATIVOS: son los extendidos a nombre exclusivo de una persona determinada. Su cesión se hace por la entrega del título. De este modo queda perfecta la cesión entre cedente y cesionario, pero para que surta efectos respecto del deudor y de terceros, es necesario que se notifique la cesión por el cesionario al deudor o que este acepte la cesión. Estos créditos son a los que se refiere el CC en los arts. 1901 al 1908. No se refiere el CC a los otros títulos de crédito ( a la orden o al portador). 2. LOS A LA ORDEN: son los que llevan la expresión “a la orden” y su cesión se hace por endoso y este puede ser de 2 clases: a. En blanco: cuando el titular coloca su firma al dorso del documento. b. Completo: cuando al dorso del documento se coloca la fecha, el nombre del cesionario,se expresa que se pague a este y concluye con la firma del cedente. 3. AL PORTADOR: son los que no han sido extendidos a nombre de persona determinada y cuya cesión se hace por simple entrega material del título. Ej. bonos. FINALIDADES DE LA INSCRIPCIÓN. 1. Establecer una forma única para la tradición del dominio y demás derechos reales sobre bienes raíces, salvo la servidumbre. Forma única que por ser solemne y pública permite probar fácilmente la tradición efectuada, y proporciona el dato cierto de la serie de poseedores de la propiedad. Esta es la principal finalidad de la inscripción. 2. Da la publicidad a la propiedad raíz y a sus limitaciones y gravámenes, permite conocer con precisión el verdadero estado de la fortuna territorial. Se establece así la historia de la propiedad raíz. Ej. Sentencia que declara adquirido por prescripción el dominio u otro derecho real sobre inmueble conforme al art. 689. Ej. De las transmisiones hereditarias del 688. 3. Según algunos, la inscripción es requisito indispensable para la validez de ciertos actos; es una verdadera solemnidad y tendrá como sanción la nulidad absoluta cuando se le considere tal. Se citan algunos ejemplos: Donación entre vivos de bienes raíces, conforme al art. 1400; el usufructo, uso y habitación constituidos sobre inmuebles por acto entre vivos, arts. 767 y 812; el contrato de censo, art. 2027; el fideicomiso que acepte bienes raíces, art. 735. En mi opinión en todos estos casos solamente desempeña el rol de tradición. En la donación el título es el contrato y la solemnidad la escritura pública; en el usufructo, uso o habitación, también ha de haber un título (normalmente contrato) que conste por escritura pública (el art. 767 con la expresión “no valdrá” se refiere al derecho de usufructo; no al título). En el censo y en la hipoteca, los respectivos contratos son perfectos por la escritura pública. 4. La inscripción es requisito, garantía y prueba de la posesión del dominio y no del dominio. Requisito: art. 724. Garantía: 728, 730 y 2505. Prueba: 924. REGISTRO DEL CONSERVADOR DE BIENES RAÍCES CHILENO. Fue creado por el CC en el art. 695 y el reglamento comenzó a regir el 1 de enero de 1859, es decir, dos años después que el CC. Fue dictado por autorización de una ley (el Código Civil) y por ende es un decreto con fuerza de ley y tiene el mismo rango de ley y por lo tanto del Código Civil (R. T 14, Secc. 1ª, p. 340; T. 52, Secc. 2ª, p. 49). El sistema chileno es intermedio entre el sistema Francés y el Alemán, como el primero, no prueba el dominio pero como el segundo se exige la inscripción para hacer la tradición. Los Conservadores de Bienes Raíces son ministros de fe, encargados de estos registros y además de los registros de comercios, de minas, de prendas especiales y otros. En las localidades con un solo notario, este hace la labor de CBR. En otros, la labor es servida por funcionarios diferentes. En Santiago el registro conservatorio es un sólo oficio servido por tres funcionarios: 1.- El Conservador del Registro de Propiedad, que lleva este registro con su respectivo repertorio y los registros de comercio, prenda industrial, prenda agraria y asociaciones de canalistas. 2.- El Conservador del Registro de Hipotecas y Gravámenes, que tiene a su cargo dicho registro. 3.- El Conservador del Registro de Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar, que lleva ese registro y el especial de prenda. Los conservadores son nombrados por el Presidente de la República. OBLIGACIONES DEL CONSERVADOR: Título 1 del Reglamento y son tres: 1. Antes de desempeñar su cargo deben hacer un juramento y rendir garantía para responder de cualquier falta en el desempeño de sus funciones (art. 7º y 8º del Reglamento del CBR). 2. Tiene la obligación de efectuar las inscripciones, sin poderse negar a ello, salvo en los casos determinados que estudiaremos. Pero no pueden practicar cancelación alguna de oficio en las inscripciones vigentes (art. 92 del Reglamento) (RDJ T. 28, Secc 1ª, p. 126). 3. Están obligados a mantener los libros a disposición del público para su exámen y a expedir las copias de las inscripciones y los certificados, que, una vez autorizados por el Conservador, tienen el carácter de instrumento público, art. 1699 CC. LIBROS DEL CONSERVADOR. Los libros que constituyen el Registro Conservatorio de Bienes Raíces son tres (art. 31 reglamento): A. El de Propiedad B. El de Hipotecas y Gravámenes. C. El de Interdicciones y Prohibiciones de enajenar. Además hay dos libros auxiliares: El Repertorio y el Indice General. 1. EL REPERTORIO es un libro en el que se anotan los títulos que se presentan, cualquiera sea su naturaleza y en el orden cronólogico en que llegan. (arts. 21 y 27 del Reglamento.) Varias normas reglamentan como debe ser llevado- arts. 22,23,28,29.30 y 38. Las menciones que debe tener también se encuentran señaladas en el Reglamento en los arts. 24 a 27. Muy importante es la fecha y hora de presentación del título, pues determina la preferencia cuando se presentan títulos relativos a un mismo inmueble. La importancia fundamental de este libro reside en que la fecha y orden de la anotación en él, determina la fecha y orden de las inscripciones en los registros del Conservador. Ahora bien, si dentro de los dos meses siguientes a la anotación esta se convierte en inscripción, la fecha de esta inscripción se retrotrae a la fecha de la anotación. Si no se procede a la inscripción dentro de los dos meses, caduca (art. 15 y 17 del Reglamento). Se ha estimado que esa caducidad no se aplica cuando lo que impedía la inscripción del título era una prohibición judicial (RDJ T. 49, Sección 2ª, p. 56). Es una doctrina sumamente discutible. Se ha estimado que si antes que la inscripción se materialice se dicta una resolución judicial que dispone inscribir una medida precautoria, ella debe cumplirse impidiendo la inscripción pues la anotación en el Repertorio no concede al adquirente un derecho preferencial mientras no se convierta en inscripción (F.del M. Nº 322, 17.09.85 y Nº 392, 17.07.91). Ello, por cuanto es el alcance del art. 17 del Reglamento, que atribuye preferencia retroactiva en sus efectos a la inscripción una vez efectuada, pero no antes; y ello respecto a “...cualesquiera derechos que hayan sido inscritos en el intervalo”, es decir, derechos cuya adquisición se origine por la inscripción (tradición), no siendo el caso de resoluciones judiciales, que deben inscribirse sólo en razón de oponibilidad a terceros.(Sentido contrario:F. del M. Nº 393, 21.08.91). Resulta también interesante una jurisprudencia que establece que “procede de modo abusivo el juez que, salvado el reparo formulado por el Conservador de Bienes Raíces a la inscripción de una prohibición judicial de celebrar actos y contratos sobre un inmueble, ordena, además de la inscripción suspendida, la cancelación de la inscripción que en el intertanto se practicó en el Registro de Propiedad por un comprador que era tercero extraño al juicio en el cual se decretó la medida precautoria ( C.S., 15.07.80; F.del M., Nº 260, p. 196) 2. LOS REGISTROS EN GENERAL: Se llevan en papel sellado y se componen de cuadernillos de 5 pliegos, metidos uno dentro del otro. La inscripción se hace en la parte del centro de cada carilla para dejar márgenes a los lados. En el márgen de la izquierda se anota el número correspondiente a las inscripciones con relación a las efectuadas en el año y a la naturaleza del título. En el márgen derecho se hacen las subinscripciones. Los registros son anuales, pero en los conservadores de gran movimiento pueden ser incluso trimestrales o mensuales. Deben tener un certificado de apertura y otro de cierre. Al final de los registros se adjuntan aquellos instrumentos privados que acompañan a la escritura que se inscribe. Cada registro debe llevar un índice por orden alfabético de las inscripciones. Además, el Conservador debe llevar un Indice General que se formará con las inscripciones. A. REGISTRO DE PROPIEDADES: es el libro en que se inscriben las traslaciones de dominio. Se inscribirán en estos registros las cancelaciones, subinscripciones y demás concernientes a las inscripciones que se hagan en él. B. REGISTRO DE HIPOTECAS Y GRAVÁMENES: se inscribirán en él, las hipotecas, censos, los derechos de usufructo, uso y habitación, los fideicomisos, las servidumbres y otros gravámenes semejantes (32 inc. 2º). C. REGISTRO DE INTERDICCIONES Y PROHIBICIONES DE ENAJENAR: se inscribirán estas y todo impedimento o prohibición referente a un inmueble, sea convencional, legal o judicial, que embarace o limite cualquier modo libre de ejercicio del derecho de enajenar. (32 y 53 Nº 3) La inscripción practicada en un registro que no corresponde es, según la jurisprudencia, nula, de nulidad absoluta (RDJ T. 14, Sección 1ª, p. 340). En realidad, pudo aplicarse analógicamente el art. 696. La forma en que se llevan los registros parciales está reglamentada en los arts. 34 a 42 , 47 y 48 del Reglamento. 3. EL INDICE GENERAL:es un libro en el que se anotan por orden alfabético las inscripciones que se van haciendo en cada uno de los registros parciales. Sus menciones están señaladas en el art. 43, 44 y 45 del Reglamento ( junto con el art. 46 en relación a los arts. 22 y 23). El Registro del CBR es público, tanto para su consulta como porque cualquiera puede pedir copias acerca de lo que les consta y no consta en él ( articulos 49, 50 y 51). Además se pueden pedir certificados de dominio vigente o no vigente y certificados de hipotecas y gravámenes, interdicciones y prohibiciones. SUBINSCRIPCIONES Y CANCELACIONES. 1. Las modificaciones, rectificaciones de errores u omisiones que tenga que hacer el Conservador de oficio o a petición de partes de conformidad al título que inscribió, las hará mediante subinscripciones. Carecen de todo valor las intercalaciones aunque aparezcan salvadas (RDJ T. 25, Sección 2ª, p. 1). También a las escrituras de aclaración que hacen las partes conforme al art. 88 del Reglamento. 2. Cancelaciones totales o parciales,convencionales o decretadas por la Justicia, son materia de subinscripciones que se hacen mediante una anotación en el márgen derecho de la inscripción a que se refiere. Las disposiciones relativas a la forma y solemnidades de las inscripciones son aplicables a las subinscripciones. DEL MODO DE PROCEDER A LAS INSCRIPCIONES: ¿Quién puede solicitar la inscripción?. Pueden solicitarla los interesados por sí o por medio de sus representantes legales o personeros (art. 60 del Reglamento.). Cuando la inscripción la solicite el apoderado o representante legal basta que exhiba la copia auténtica del título, en virtud del cual demanda la inscripción. Pero si la inscripción se pide para transferir el dominio de un inmueble o de algún otro derecho real comprendidos en el Nº1 del art. 52 será necesario que el apoderado o representante legal presente título de su mandato o representación. Normalmente el título del mandato es una cláusula genérica por a que se facult
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